Hola a todos, ya he vuelto con un nuevo capítulo. Me han llegado un par de notificaciones de los que han comenzado a seguir la historia, pero no recuerdo quiénes son así que gracias en general y quiero agradecer a Moises Garcias por su review que me dio mucho ánimo a continuar escribiendo este capítulo y a Rex05 muchas gracias por tu review y por tu preocupación por mi pequeño accidente jajaja. Ahora sin más bienvenidos a este nuevo capítulo.

Valle Gerudo

Ya habían pasado casi dos horas del momento en que Link sin previo aviso se había marchado sobre el lomo de un dragón. El sol ya se había ocultado y desde el Furia del Dragón Asesino se podían ver todas las estrellas, parecían millones, muchas más de las que se podían ver en la ciudad. El viaje ya se había vuelto un poco aburrido, pero era algo bueno ya que todos necesitaban un descanso. Al ritmo al que avanzaban llegarían al día siguiente al desierto Gerudo así que aún quedaba mucho.

- Bueno debemos ordenar la guardia. - Dijo Kafei a todos que miraban las estrellas. - ¿Alguien que quiera empezar?

No hubo respuesta.

- Voy contigo. - Respondió Timo.

- Está bien, Timo y yo hasta la media noche.

- Yo voy después. - Dijo Tetra.

- Conmigo. - Dijo Durián al oído de Kafei.

- Tetra y Durián de la media noche hasta las 4.

- Nosotros la última. - Dijo uno de los zoras sirvientes de Ruto.

- Excelente, la guardia zora de 4 a 8.

Inmediatamente todos menos Timo y Kafei se fueron a descansar bajo cubierta.

- Dime otra vez ¿Por qué debemos hacer guardia? - Preguntó Timo.

- Si no lo entiendes ¿Por qué te ofreciste? Perfectamente Anju pudo haberme acompañado. - Le regaño Kafei.

- Pues sólo intentaba ser un buen amigo, discúlpame por mi amistad. - Respondió irónico el zora.

Kafei miró unos segundos al zora, sus ojos cafés contrastaban con su pelo azul, el que parecía haber crecido bastante en el tiempo que llevaban preocupados casi sólo por ayudar a Link. Timo se puso serio unos segundos y miró el horizonte, era un espectáculo hermoso, se encontraban en medio de un desierto enorme con mantas por el frío de la noche, a bordo de un barco pirata mágico sobre un mar de arena y bajo un mar de estrellas. Las estrellas, era increíble la cantidad de estrellas y de cuando en cuando se apreciaba alguna estrella fugaz.

- Ya he pedido unos 20 deseos. - Dijo el zora.

- Yo sólo quiero que esta aventura no acabe. - Respondió Kafei reflexivo.

- Pero debemos ganar en algún minuto.

- O perder.

El zora mostró sorpresa ante las palabras de Kafei.

- No es tu estilo ser pesimista.

- Si lo piensas hemos tenido mucha suerte y Link no está ni la mitad de listo para terminar esto. -Replicó Kafei

- Pero conoces a Link, simplemente no pierde, no está en él.

- Eso es lo que me aterra más. - Respondió ahora mirando a Timo a los ojos. - Link es capaz de sacrificarse por todos, si no gana él, perderá junto con el mal.

- ¿Con Zant? - Preguntó Timo.

- He estado investigando. - Kafei desbloqueó su tablet. - Bueno mis KafeiCams, y modifiqué algunas para detectar marcas de magia. Así noté a Volvagia cuando volvía, pero no lo noté de inmediato porque hay una marca enorme en medio del desierto que me hacía interferencia.

- ¿Cómo inventas todas esas cosas? - Preguntó Timo. - ¿Y en qué momento?

- ¿En serio? ¿Esa es tu pregunta? - La cara de Kafei era de total indignación.

- En mi defensa hace demasiado que me lo pregunto.

Kafei puso los ojos en blanco.

- Pues padrinos mágicos. - Respondió el chico de cabello azul. - Lo importante es que he hecho algunas conexiones y probablemente la marca de energía viene del Reino Crepuscular.

- ¿Reino Crepuscular?

- Pensé que sólo Link dormía en historia. – Kafei comenzó a mostrarle algunos documentos históricosa Timo. - El Reino Crepuscular fue una prisión diseñada para encerrar a la tribu twili, los twili eran hylians como yo, pero tenían la particularidad de ser unos grandes hechiceros, eran hechiceros tan poderosos que se cegaron por el poder y querían expulsar al resto de los hylians con ayuda de la trifuerza, pero fueron detenidos antes de eso y expulsados.

- Al reino crepuscular. - Añadió Timo.

- ¡Exacto! Y por lo que dijo Navi de que Zant se teletransportó al Reino Crepuscular, sospecho que él es un twili. - Ahora Kafei parecía un loco armando teorías conspirativas.

- ¿No será un alien? Venimos en son de paaaz. – Dijo Timo levantando su mano y separando los dedos.

Kafei entrecerró los ojos.

- Ahora no Timo.

- ¿Hay alguna forma de saberlo? - Preguntó Timo encogiéndose de hombros.

- Sí, sí la hay. - La cara de Kafei se iluminó. - Los twili quedaron marcados de por vida como castigo, tienen una trifuerza invertida en su espalda, como un tatuaje.

- Entonces sólo debes seducir a Zant. - Dijo Timo guiñándole un ojo.

- O que Link corte sus ropas.

- ¿Nos daría alguna ventaja saber que es twili? - Preguntó el zora.

- Buena pregunta. - Kafei quedó asombrado. - La verdad no lo sé, sólo tenía mucha curiosidad sobre Zant.

- Mejor lo averiguas, pero...- Timo hizo una pausa. - Cuéntale a Link.

- No quería preocuparlo con todo esto. - Kafei de verdad sonaba preocupado. - Ya tiene bastante en qué pensar, además parece estar disfrutando, es mejor que nosotros nos preocupemos y el sólo se concentre en lo inmediato.

- Cuando Link lo sepa te va a regañar por no habérselo dicho.

- Sabemos bien que así será.

Ambos chicos se miraron y estallaron en carcajadas.

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- Woooow...esto es increíble.

Link se encontraba sobrevolando el Desierto Gerudo con el sol casi oculto tras el horizonte los colores que tomaba el cielo eran muy cercanos al violeta. Le hubiera gustado estirar las manos en las nubes, pero estaba tan despejado que no había ninguna. El viento en su cara se sentía espectacular, la vista lo era aún más, todo se veía tan pequeño. Cada cierto tiempo acariciaba el lomo de Volvagia, se sentía tan conectado con el animal, podía sentir su calor abrigándolo bajo él. Sacó su celular y sacó un par de fotos, no sabía si tendría la oportunidad de sacarlas otra vez.

- Navi ¿Por qué no me quemo con las llamas de Volvagia? - Preguntó Link pasando las manos por el cabello de fuego de Volvagia.

- Las llamas de Volvagia no te queman simplemente porque confía en ti, pero si él lo quisiera podría quemarte.

Volvagia dio un leve rugido ante las palabras de Navi.

- Entiendo. - Link se sentía feliz de que el último dragón en la Tierra confiara en él. - Pues gracias por llevarnos más rápido Volvagia.

Link acarició nuevamente al dragón que rugía alegre. Pasaron unos minutos y ya cuando la noche había caído se podía divisar unas luces que danzaban entre la oscuridad del desierto, apuntaban hacia todos lados, esas luces provenían de una conglomeración de edificios parecidos al color de la arena, pero más oscuros, eran demasiados, al menos se podían ver 50, hermosamente iluminados.

- ¿Ese es el Valle Gerudo? - Preguntó Navi.

- Claro, ese es el Valle.

- Creo que mi información necesita actualizarse y según mis cálculos aún faltaba para llegar.

- De seguro se ha expandido en el tiempo. – Dijo Link. - Al menos desde que se convirtió en un oasis para vacacionar.

- ¡¿Qué?!- Exclamó Navi sorprendida. - ¿Cómo es eso?

- La gente paga por vacacionar en el Valle Gerudo, tiene atención de 5 estrellas y es muy lujoso.

- Pero si están en medio de desierto.

- Pues sólo necesitaban la infraestructura adecuada.

Sólo piénsalo, un lugar con un clima cálido y hermosas mujeres, es un lugar perfecto para vacacionar.

- ¡Wooow! - Creo que ya voy entendiendo. - ¿Has ido alguna vez?

- Nunca. - Respondió Link. - No puedo costear algo así.

- Bueno ahora lo conocerás.

Al cabo de 20 minutos ya estaban llegando a el Valle Gerudo. La vista era hermosa, el oasis en el que se había convertido el Valle Garudo dejaba estupefacto a cualquiera, edificios altísimos de lujo, en medio del desierto, con una playa artificial de aguas transparentes y arena blanca, parecía un destino perfecto.

- ¿Y ahora cómo aterrizamos? - Preguntó Link.

- Ay Link ¿Cómo sabe Volvagia que veníamos hacia este lugar? - Navi se cruzó de brazos frente al rostro de Link.

- ¿Magia? - Contestó el chico encogiéndose de hombros.

- ¡Háblale!

- Está bien, lo intentaré. - Link acercó su rostro al cuerpo de Volvagia y lo acarició. – Volvagia amigo, necesitamos aterrizar justo en frente de esos edificios.

El dragón dio un fuerte rugido y comenzó a descender, lo que provocó que Link y Navi tuvieran que sujetarse fuerte. Link a diferencia de Navi estaba disfrutando el aire en el rostro y las cosquillas en el estómago.

- ¡Woooooo!- Link gritaba de emoción.

- ¡Aaaaahhh!- Por su parte Navi no lo estaba disfrutando tanto.

Volvagia al notar que Link estaba disfrutando el descenso aumentó la velocidad.

- ¡Wooooo! ¡Esto es genial!

- ¡No lo eeeees! - Exclamó Navi aferrada a la oreja de Link.

Hasta que finalmente aterrizaron frente a la entrada del Valle Gerudo.

- Muchas gracias amigo. - Dijo Link acariciando a Volvagia en el hocico. - Espero nos volvamos a ver.

Volvagia asintió con la cabeza, dio un breve rugido y levantó el vuelo girando sobre sí mismo.

- ¡Eso fue increíble! - Exclamó Link emocionado, aún estaba lleno de adrenalina. - ¡¿Cómo me entendió?!

- Tienes una conexión con Volvagia. – Contestó Navi. - Lamentablemente no sé mucho sobre eso, pero algunos de los anteriores héroes del tiempo tenían conexiones con otros animales, como lobos o caballos.

- ¡Genial! - Exclamó Link. - ¡Tengo un dragón!

- No tienes un dragón. - Contestó Navi riendo. - Tenemos un nuevo compañero, nunca creas que puedes controlar a un dragón.

- Está bien ¡Pero eso fue increíble! - Link no podía más de emoción.

Ambos se dirigieron a las puertas del Valle Gerudo, eran enormes y parecían ser de marfil, hasta la cerradura era exagerada. A la derecha de la puerta había un citófono, Link presionó el botón y esperó respuesta. Pero nadie respondió, en cambio se abrieron ambas puertas y una curvilínea y hermosa mujer estaba frente a él con las manos en las caderas.

- Bienvenido héroe del tiempo, te estábamos esperando. - La mujer observó un poco a Link y añadió. - Y tú también seas bienvenida pequeña.

- ¡Gracias! - Contestó amable Navi.

- Mmm gracias...- Link estaba algo desconcertado, parecía un recibimiento amable. - ¿Tú eres Nabooru?

La mujer era extremadamente bella, atlética y voluminosa. Su larga cabellera lisa era de color rojo y tenía unos ojos color miel que hipnotizaban a todos los hombres.

- Pero ¿Dónde están mis modales? Déjame presentarme. -Dijo Nabooru besando a Link en la mejilla. - Soy Nabooru líder del clan Gerudo, mucho gusto.

Link se sonrojó un poco luego del beso, pero Nabooru no se percató ya que intentaba estrechar la mano de Navi.

- Eres bastante pequeña. - Dijo Nabooru.

- Bueno este...- A Link se le trabó la lengua. - Yo soy Link y ella es mi compañera Navi.

- Acompáñenme a mi oficina.

La mente de Link pensaba en muchos motivos por los cuales no seguir a Nabooru, empezando porque se había robado el Zafiro Zora pero de todas formas si no la seguía no sabría qué fue de la piedra. El sitio era increíble, lleno de piletas que lanzaban aguas iluminadas de varios colores, muchos edificios muy modernos de un color arena oscuro y caminos de ladrillo rojo por doquier, había poca gente deambulando por ahí, pero a lo lejos se veían unas luces danzantes y una leve melodía. Al cabo de 1 minuto un carro de golf se detuvo ante el trío, era manejado por una gerudo igual de guapa que Nabooru.

- ¡Gracias por recogernos! - Exclamó Nabooru sentándose en el asiento trasero junto a Link.

El chico seguía observando todo, había tanto verde de árboles y pasto, y tanta agua, contrastaba enormemente con el paisaje del desierto, era muy difícil creer que existía este oasis. El trayecto siguió por unos 10 minutos en los que recorrieron varios caminos llenos de edificios, hasta que llegaron a uno notoriamente distinto, con una gran pileta en frente con la estatua de una mujer gerudo con su espada en alto en medio.

- Ella fue Nabooru, igual que yo.- Dijo la líder gerudo con una enorme sonrisa.

- ¿Tu nombre también te condena? – Preguntó Link riendo.

- Al igual que a ti por supuesto. - La mujer le clavó los ojos lo que incomodaba a Link.

- La primera Nabooru hizo frente Ganondorf apoyando al héroe del tiempo. - Dijo Navi.

- ¡Así es! - Exclamó Nabooru.

- ¿Y tú de qué lado estás? - Preguntó Link.

- De eso hablaremos, paciencia pequeño, sólo síganme.

El trío descendió del carro de golf y entró al edificio con la gran pileta en frente. Había un lobby con un piso brillante y un gran mostrador que estaba vacío, todo era tan lujoso y lleno de adornos de armas por doquier, no había absolutamente nadie, sólo un par de guardias mujeres daban su ronda, al ver a Nabooru la saludaron y siguieron con su trabajo. Entraron a un ascensor el que los llevó al piso 31, todo era tan limpio y tan agradable, realmente a Link le gustaba estar ahí. Atravesaron un par de pasillos para dar a una gran puerta, la que Nabooru abrió con una llave, entraron a una amplia oficina con un enorme ventanal del cuál se podía ver gran parte del Valle Gerudo, había una playa enorme que cubría casi todo el paisaje.

- Wooow...- Dijeron Navi y Link al unísono, sin poder evitar acercarse al vidrio para mirar mejor esas enormes piletas y esa enorme masa de agua, hasta toboganes y barcos había en torno a la gran playa.

- ¿Nunca habían visto eso? - Preguntó Nabooru.

- No sabía que esto era así. - Contestó Link.

- Los archivos de las hadas están muy desactualizados-

¿Cómo es posible que transformaran el desierto así? - Preguntó Navi volando frente a Nabooru.

- Nos lo ganamos. - Contestó la gerudo. - Cuando la Nabooru de la estatua respaldó al héroe del tiempo, su generosa magia nos regaló agua e hicimos lo que quisimos con eso.

- ¿Entonces por qué llevarte la piedra? - Preguntó Link.

- Para poder hablar seriamente contigo. - Dijo la guapa mujer caminando hacia su escritorio moviendo sus caderas al andar.- Siéntense.

Link se sentó frente a Nabooru y Navi en su hombro.

- Primero, si es que Ganondorf regresa no queremos nada que ver con él, no nos interesa reinar Hyrule ni nada de eso, aquí nos va excelente ¿Un oasis en medio del desierto lleno de mujeres? Es un negocio seguro, somos el mejor lugar para vacacionar. - Nabooru miraba fijamente a Link sabiendo que este se incomodaba con su seguridad. - Segundo, mis abuelas quieren entrenarte.

- ¡¿Ah?!- Link no entendía nada.

- ¿Koume y Kotake? - Preguntó Navi a lo que Nabooru asintió. - Por supuesto que nos interesa.

- ¡Esperen! ¿Qué? - Link miró a Navi que ahora volaba en medio.

- Koume y Kotake son poderosísimas brujas, deben tener al menos mil años de experiencia. - Dijo Navi tintineando. - Porque literalmente tienen alrededor de mil años.

- 1276 para ser exactos. - Añadió Nabooru.

- ¿Cómo es posible? - Preguntó sorprendido Link con sus ojos tremendamente abiertos.

- Son brujas ¡daaah! - Contestó Nabooru como si fuera muy obvio.

- Su poder mágico es inmenso. - Navi hizo una pausa. - No sabemos a cuántos héroes del tiempo han conocido.

- Ni tampoco a cuántos han entrenado. – Añadió Nabooru con una sonrisa de triunfo.

- Ok, ok, aceptamos. - Dijo Link. - ¿Qué hay de la piedra?

- Es tuya mientras te declares aliado y nos protejas en caso de que las cosas empeoren. - Ahora el tono de Nabooru parecía más serio.

- De acuerdo. - Link extendió la mano a Nabooru, pero esta se puso de pie y rodeó el escritorio.

- Ahora somos amigos. - La mujer estrechó la mano de Link y lo besó en la mejilla. - Tu habitación es la 3164, tiene vista a la playa artificial y creo que será de tu comodidad, está en este piso.

Link recibió unas llaves de Nabooru junto con un folleto.

- ¡Gracias! - Contestaron Link y Navi.

- Si necesitan algo marquen el #123 en el teléfono de la habitación y de inmediato les proveerán lo que necesiten. - Nabooru le guiño un ojo a Link. - Descansen, mañana conocerán a mis abuelas.

- ¡Muchas gracias! - Exclamó Navi.

- ¡Gracias Nabooru! - Finalizó Link con una leve sonrisa.

Link y Navi salieron de la oficina para buscar su habitación que estaba a pocos metros. Abrieron la puerta y se encontraron con una suite enorme, tenía una sala de estar con una vista hermosa de la playa artificial en la que se reflejaba el mar de estrellas, tenían una pantalla de plasma gigante con cómodos sillones blancos en torno a una mesa de centro, la suite tenía 5 habitaciones dobles con 5 baños, una cocina y un salón con mesa de billar, todo reluciente.

- Wooow... esto es increíble. - Dijo Link.

- Esta vista es hermosa. - Dijo Navi acercándose al cristal.

De pronto el celular de Link comenzó a vibrar.

- Hola Link, estás en altavoz, estoy junto a Timo. – Se escuchó al contestar.

En ese momento Link cayó en la cuenta de que podían ver todo lo que hacía con las cámaras de Kafei que tenía en su cinturón, en su "brazalete de la amistad" y quizás qué otra cámara lo seguía.

- ¡Hola chicos! ¿Cómo va todo? - Preguntó Link.

- ¡Link esas gerudo son hermosas! ¡Eres un suertudo! - La voz de Timo era inconfundible.

- Cuando lleguen que Timo se comporte.

- Yo me encargo de eso. - Dijo Kafei. - Escuchamos toda la conversación, parece que todo va bien ¿Realmente te quedarás al entrenamiento de las brujas gerudo?

- Debería. - Se apresuró a contestar Navi. - Son las mejores maestras de magia que podría tener Link.

- Bueno entonces creo que tendremos que relajarnos en el Valle Gerudo mientras entrenas.- Dijo Kafei.

- Esto es genial, pasaré todo el día bronceándome. - Añadió Timo. - ¡Gracias Link!

- Que injusto. - Contestó Link, aunque luego de un segundo añadió. - Se lo merecen chicos, me han ayudado mucho, disfruten.

- Te juro de que sólo por estar entre tantas gerudos te estaré en deuda por siempre orejón. - Dijo Timo al celular de Kafei que estaba en una improvisada mesa que en realidad era un baúl.

- Más te vale. - Respondió la voz del teléfono móvil.

- Ten cuidado Link, nos vemos en unas horas. - Dijo Kafei. - ¡Y gracias!

- Gracias Link eres el mejor. - Añadió Timo.

- Buenas noches chicos, tengan cuidado.

Kafei guardó su teléfono.

- Ahora que todos duermen...- Comenzó Kafei. - O al menos todos están bajo cubierta... ¿Me vas a contar la verdadera razón de aceptar esta guardia?

La cara de Timo se desfiguró para dar paso a una risa nerviosa. - Sólo hago mi parte ¿Qué más podría ser?

- Timo. - Kafei miró a los ojos al zora. - Te conozco desde siempre.

- Con mayor razón sabes lo entregado que soy por el equipo.

- Bueno eso es verdad, pero no es lo tuyo ser el voluntario.

- Pero...- Ante la mirada de Kafei no pudo hacer nada más. - ¡Aaah Kafei! Eres un aguafiestas.

- ¡Lo sabía!

- ¡Sal ya! - Gritó Timo hacia la proa del barco.

De entre unas cajas apareció una figura femenina caminando lentamente. Su pelirroja cabellera fue reconocida al instante por Kafei.

- Lo sabía.

- ¡Ya dijiste eso Kafei! - Exclamó Timo molesto.

- ¿Cómo convenciste a Durián que no la tirara por la borda? - A Kafei realmente lo intrigaba eso.

- Ocupé tu discurso de somos una familia...- Confesó Timo medio con vergüenza y medio con risa.

- Ladrón. - Dijo Kafei mirándolo asesinamente.

- Buenas noches chicos. - Dijo la chica cuando ya estaba en el puesto del timón.

- Buenas noches. - Contestó Kafei.- Eres Grusi ¿Verdad?

- Así es. - Contestó amable la muchacha.

- Verás por mi parte eres bienvenida. - Comenzó a decir Kafei. - Pero las chicas serán un problema, yo lo sé, debes entender que Grahim está haciéndonos pasar dolores de cabeza. No te haremos elegir un bando ni nada de eso, la situación es mucho más compleja...

- Lo entiendo. - Respondió Grusi. - No te preocupes, si ellas lo deciden puedo cuidarme sola.

- ¡Nada de eso! - Exclamó Timo. - El Team Link no abandona a nadie.

- ¿Team Link?

- Es algo que dijo Link, yo lo cambié al inglés.

- Era de suponerse jajaja.

- Ya sabes cómo es de egocéntrico. - Dijo Timo riendo también.

Grusi se quedó observando al par de chicos que reían sin parar como antes lo hacía ella, había algo del "Team" Link que le recordaba mucho su hogar el que hace tanto tiempo no veía. Que ganas tenía de volver el tiempo atrás, antes de extraviarse, antes de convertirse en esta persona que simplemente era una sombra de lo que una vez fue. Nostálgica miró el cielo y disfrutó el viento en sus mejillas.

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Por su parte en un lugar bastante lejano al desierto se encontraba Grahim caminando sin sentido con el cabello blanco desordenado sobre el rostro, habían pasado varias horas y parecía haber vuelto al mismo lugar ¿Cómo no hacerlo? Todos los árboles eran iguales, todos los túneles parecían ser el mismo, era un verdadero laberinto, más que físico mental, hacía lo posible por mantenerse cuerdo, hace unos 5 túneles atrás había intentado por última vez transportarse, pero la magia en ese lugar no funcionaba o estaba bloqueada, mejor dicho. Comenzaba a perder energía, las pocas criaturas que había encontrado a su paso habían desaparecido tan rápido como habían llegado a ese lugar, probablemente si tuviera que defenderse no sería capaz, la energía era cada vez menos. El único plan que quedaba era seguir avanzando. Había intentado de todo, desde intentar usar su magia para encontrar el camino correcto hasta a devolverse por donde había venido he intentar otro túnel, pero cada vez se sentía más perdido. El sólo hecho de estar entre árboles y tener que elegir entre cuatro túneles ya lo tenía saturado.

- Maldito sheikah...- Apenas hablaba, su garganta estaba seca.

Las rodillas le dolían tremendamente, sentía que iba a caer, pero no podía rendirse, debía matar a Link, no podía ser menos que él, debía enseñarle quién era superior. De repente la energía le volvió al cuerpo, entró a un lugar completamente diferente, no había túneles, sólo árboles, ya no parecía estar en un lugar sin rumbo, era un claro en el bosque, arrastrado por la curiosidad avanzó por el claro, lleno de pasto e insectos que volaban alrededor. El aire fresco de la naturaleza llenaba sus pulmones, ya no se sentía perdido y una melodía parecía sonar en el aire.

- ¿Qué es esto?

Grahim divisó una especie de anfiteatro natural, unas montañas de roca rodeaban una plataforma con una escalera que daba hacia él, y en el medio un pedestal con una espada brillante y larga incrustada en él.

- ¿Estoy soñando?

El chico no creía lo que estaba sucediendo. Se acercó a la plataforma y subió por las escaleras. La espada era hermosa y su acero relucía ante la luz del sol que salía con fuerza. Tenía una inscripción en un idioma que no entendía, así como también un grabado de la trifuerza, también tenía una gema en el mango de color azul que parecía que tuviera alas. Grahim empuñó la espada y la retiró de su pedestal. De inmediato el cielo se cerró y se oscureció de pronto, cayeron rayos del cielo, una fuerte energía agitó a Grahim y una rágafa desordenó sus cabellos. Sentía el poder de la espada en su mano, se sentía invencible, con esa arma nadie lo vencería.

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El sol resplandecía con fuerza y hacía bastante calor en el Valle Gerudo, pero la habitación de Link y Navi estaba muy fresca, y oscura. Sonó el despertador del celular de Link en uno de los veladores, en el otro se encontraba durmiendo Navi sobre una almohada, quien ni siquiera se inmutó por la alarma. El chico se sentó sobre su cama, pasó sus manos por la cara y se dirigió al baño. Se desnudó y entró a la ducha para quedarse de brazos cruzados bajo el chorro de agua caliente. Sus pensamientos iban a mil, le parecía increíble el sólo hecho de que Volvagia existiera aún. No sabía que pasaría con Zant, pero ya tenían las tres gemas, deberían ir ganando, pero entonces ¿Por qué sentía que no era así? De todas formas, había cumplido con lo que le habían pedido. Una preocupación menos, ya podría enfocarse más en Zelda y disfrutarla, por las Diosas como la extrañaba en un par de horas.

Luego de la ducha se puso sus ropas Kokiri para estar listo para el entrenamiento y despertó a Navi.

- Arriba pequeña, ya es de día. - Dijo Link moviéndola con un dedo.

- Ya voy... sólo estaba muy cansada. - Dijo la hada estirándose.

Se escucharon unos golpes en la puerta, a lo que de inmediato Link abrió. Se encontró frente a una mujer esbelta y baja, parecía ser mayor que él, lo miró con una sonrisa antes de hablar.

- Buenos días Link. - La muchacha se acercó sorpresivamente y le dio un beso en la mejilla. - Nabooru quiere que te informe que eres bienvenido a tomar desayuno con ella si lo deseas, en la oficina en la que conversaron ayer.

- Mmmm este… gracias... ahí estaré. - Dijo algo confundido Link.

- Que tengas un lindo día. - Dijo la gerudo con una sonrisa picarona y marchándose.

Link se dio media vuelta aún confundido.

- ¡Navi! ¿Todas las gerudos son tan cariñosas? - Preguntó abriendo los brazos.

- A lo mejor quieren algo de ti. - Respondio la hada riendo. - Ya desperté, vamos a tomar desayuno con Nabooru.

Ambos se dirigieron hacia la oficina en la que habían estado ayer, al principio les había parecido que los pasillos eran iguales, pero lograron encontrar el camino. Nabooru los recibió y saludó a Link afectuosamente con un beso en la mejilla y un abrazo.

- (Son todas tan cariñosas...)- Pensó para sí Link.

- Siéntense y coman lo que quieran. - Dijo Nabooru. - ¡Muchas gracias! - Exclamó Navi.- Link siempre tiene hambre por las mañanas.

- Jajaja, así es. - Dijo el rubio sonriendo.

Había una mesa mediana a un costado de la habitación en la que había prácticamente de todo para desayunar, té, café, leche, huevos revueltos, dulces, tortas, galletas, absolutamente de todo.

- Primero entrenarás conmigo. - Dijo Nabooru.

- ¿Contigo? - Dijo sorprendido Link a lo que Nabooru sólo reía.

- Link no olvides que las gerudo siguen siendo una raza guerrera. - Dijo Navi.

- Tu pequeña amiga tiene razón. - Nabooru clavó sus ojos en Link. - Aunque si tienes miedo de mi entrenamiento puedo entenderlo.

- ¡Nada de miedo! - Estaban desafiando a Link y eso era terrible. ¡Venga con ese entrenamiento!

- ¡Esa es la actitud! - Exclamó Navi girando alrededor de Link.

- Jajaja, me encantan ustedes dos.

- ¡¿EN QUE ESTABAN PENSANDO?!- La voz de Anju era audible en la inmensidad del desierto en el que el sol ya molestaba.

- ¡Hey! - Exclamó Kafei. - Yo no hice nada.

- ¡EXACTAMENTE! - Exclamó Anju.

- Buen punto. - Respondió Kafei reflexionando con la mano en la barbilla.

- ¡NI SIQUIERA TE DEFIENDES!

Y así siguió una discusión provocada por la decisión de Timo de proteger a Grusi y sumarla a la tripulación. Claramente tomar la decisión sin consultarlo antes para Anju era terrible. Mientras Grusi sólo miraba pensando si debería saltar por la borda o no, cuando de repente Anju se le acerca rápidamente.

- ¡¿De qué lado estás?! ¡Dímelo! - Los ojos azules de Anju juzgaban a la chica con furia.

- Eeemmm...

- ¡Ya déjala! - Exclamó Timo molesto. - Lo menos que podemos hacer es llevarla al Valle Gerudo.

- ¡Claro que no! ¡Es el enemigo!

- Que Zelda decida entonces. - Replicó Timo. - A fin de cuentas, es la princesa.

Zelda se sorprendió ante las palabras de Timo y de la nada estaban todos los ojos sobre ella, tomó una bocanada de aire y dijo mirando a Grusi.

- Puede quedarse, pero la enviaremos de vuelta a su hogar llegando al Valle Gerudo.

- Buen intento con eso. - Dijo Grusi nostálgica. - La verdad a mí también me gustaría.

- Entonces no hay problema. - Añadió la princesa.

- No sé cómo volver a casa.

- ¡¿Qué?!- Exclamó Timo colocándose frente a Grusi. - ¿Dé dónde vienes?

- Vengo de un lugar muy lejano en el que vivimos sobre un mar de nubes.

- Vienes de Neburia. - Dijo Tetra de brazos cruzados. - Donde la gente se transporta sobre el lomo de grandes aves llamadas Neburí.

- ¿Cómo lo sabes? - Dijo sorprendida Grusi.

- Por el mar de nubes, claro.

- ¿Sabes cómo llegar allá? - Le interrogó su prima.

- No sé cómo llegar, pero sí sé que hay forma de llegar. - Dijo Tetra. - Conocí a un pirata que decía que podía ir y venir de ese lugar.

- ¿No podemos encontrar a ese pirata? - Preguntó Anju.

- Es muy famoso, pero no sé cuál es su paradero, de todas formas, creo que sería mejor averiguar el método.

- Comenzaré a investigar...- Dijo Kafei retirándose hacia el cuarto del capitán.

- Entonces hay que buscar otra solución. - Dijo Anju frunciendo el ceño.

- Si me permiten opinar. - Comenzó Ruto que ya notaba la resistencia de Zelda y Anju.

- Adelante Ruto. - Dijo Zelda seria.

- Gracias. - La princesa zora comenzó a caminar. - Esto es una ventaja contra Grahim, Grusi sabe exactamente lo que planea y piensa decírnoslo ¿Verdad?

Ahora Grusi sentía la mirada de todos. La verdad ya estaba cansada de soportar a Grahim, y eso estaba siendo más fuerte que el honor de una deuda, quizás sí pudieran enviarla de nuevo a su hogar.

- Se lo contaré todo a Link, si es que él promete llevarme de vuelta a mi hogar.

Al pronunciar esas palabras Grusi sintió un vacío en el estómago, siempre había tenido un sentido del honor enorme, al igual que todas las personas de su tierra en Neburia, se convenció que lo hacía por ellos, por volver a verlos. La princesa Zelda la juzgó con la mirada hasta que habló.

- Está bien, pero si intentas algo raro lo lamentarás.

- Gracias Zelda. - Dijo Timo.

- No hagas más cosas sin informar a alguien. - Dijo Anju.

- Anju tiene razón, somos un equipo.

- Lo siento, pensé que el Team Link no lo aprobaría.

- ¿Team Link? - Preguntó Anju ante lo que Zelda sonrío y se golpeó la frente con la mano abierta.

- De seguro es algo que inventó Link. - Dijo Zelda.

- Link es tan creativo. - Dijo Ruto sólo para molestar a la princesa.

- Y romántico. - Dijo Zelda devolviendo el golpe a lo que Ruto puso mala cara y dio media vuelta.

- Uuuhh esta princesa al fin sacó las garras. – Comentó Timo antes de marcharse hacia donde Kafei.

- Ya era hora de que marques tu territorio. - Comentó Anju riendo.

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- ¡Vamos con más fuerza!

- ¡Estoy al 90 por ciento!

- ¡Pues dame el 100!

En un salón circular con paredes de mármol y un piso cerámico que brillaba, se encontraban Nabooru, Navi y Link entrenando, tanto Link como Nabooru estaban con espada y escudo en mano. En las paredes del salón había distintos tipos de armas de toda clase, parecían ser robadas porque eran muy diferentes entre sí. La espada de Nabooru era algo ancha y encorvada, a Link le recordaba la espada del capitán del Furia del Dragón Asesino. La chica era muy hábil, mucho más que Link y ocupaba el escudo a la perfección.

- ¡Levanta tu escudo! - Exclamó Nabooru.

Link tomó la ofensiva dando estocadas rápidamente, mientras Nabooru se defendía con su escudo. Link avanzaba mientras Nabooru retrocedía.

- Ya te tengo. - Dijo Link casi para sí.

- ¡Hey Link! Nabooru sólo te está aguantando. – Dijo Navi pero Link no le tomó importancia.

El rubio seguía con la ráfaga de estocadas y Nabooru seguía tras su escudo.

- ¡Ahora! - Exclamó la líder gerudo.

La chica hizo un hábil movimiento con el que envió la espada de Link por los aires, lo siguió una estocada que lo despojó de su escudo, le golpeó las piernas y Link cayó.

- Debes aprender a defenderte. - Dijo Nabooru apuntándolo con su espada.

- Tú podrías enseñarme.

- Pues eso hago. - Dijo la chica removiendo su espada con una sonrisa.

- Vete a duchar, ya va a ser hora del almuerzo.

- Sí, y ya debería llegar el Team Link.

- ¿Team Link? - Preguntó Nabooru. - ¿No había otro nombre?

- Jajaja ¡Hey! Es un nombre genial. - Respondió

Link riendo.

- Si tú lo dices.

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En algún lugar del desierto desde una montaña de arena apareció un chico de cabellos plateados sacudiéndose por completo.

- ¡¿Dónde estoy?!- Exclamó Vaati.

Miró alrededor y no había absolutamente nada. Sólo arena a donde fuera que dirigiera su mirada. Decidió comenzar a caminar, aunque fuera sin sentido, cualquier cosa era mejor que estar ahí quieto, el sol le molestaba, se sacó su polera y se la colocó en la cabeza para no quemarse el rostro. Los minutos pasaban y seguía sólo viendo arena por doquier, ningún animal, ninguna ráfaga de viento, era él, la arena y el calor que ya comenzaba a afectar su mente.

- Tal vez sólo debería acostarme aquí y dormir.

Se le cruzó la idea por bastante tiempo, hasta que se detuvo.

- ¡No! No puedo rendirme, debo vengarme de Link.

El deseo de venganza era tan grande en Vaati, sus ojos brillaban, cerró los puños con fuerza y con determinación siguió caminando, no sabía a dónde, pero no podía quedarse quieto, quedarse quieto era quedarse en ese desierto para siempre. Caminó y caminó, tal vez por horas, no lo sabía bien, sus ojos pesaban cada vez más y sentía quemaduras en su torso, pero obstinado seguía adelante esperando llegar a la Ciudadela replegarse y volver a atacar a Link. En esos momentos sólo deseaba su cama.

- Maldito Link...

Ya se le agotaba todo vestigio de fuerza cuando divisó algo que le devolvió el alma al cuerpo.

- Un oasis...- El chico apenas creía lo que veía. - ¿O será un espejismo?

Espejismo o no, era lo único que tenía, un pequeño lago con un par de árboles con frutas. Hizo un esfuerzo extra por correr a lo último que daba su cuerpo, se iba acercando rápidamente, hasta que llegó y sólo se dejó caer en el charco. Lo inundó una frescura por su cuerpo, se colocó boca arriba en el charco, flotando nada más. Estuvo así quizás media hora, cuando se puso de pie, descubrió que el charco era bastante bajo. Tomó agua y llenó una botella, se acercó a un árbol y sacó una fruta para devorarla de inmediato.

- Esto no es un espejismo. - Vaati miraba el horizonte. - Es hora de salir de aquí.

Vaati con energía renovada cerró los ojos y se concentró, apretó los puños, podía sentir la energía fluyendo a través de él, hasta que estiró sus brazos hacia abajó y extendió sus palmas expulsando ráfagas de viento que lo levantaron por los aires.

- ¡A casaaaa! - Exclamó el chico con determinación.

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- ¡Ya llegamos! - Exclamó Timo apuntando el horizonte.

- Al fin. - Dijo Ruto abanicándose. - Este desierto es muy caluroso.

- (Haberlo pensado antes)- Pensó Zelda mirando de reojo a la princesa zora.

- Ya no soportaba más este viaje. - Dijo Anju.

- Ni el viaje te soportaba más a ti. - Contestó Timo.

- ¡Cállate sardina!

- Chicos tranquilos, mantengamos la paz por un par de minutos más. - Dijo Kafei sonriendo.

Mientras en una esquina un poco más aparte.

- ¿Qué harás con el navío? - Preguntó Durián mirando el horizonte.

- No puedo hacer nada, es de Link. - Respondió Tetra.

- Link no lo quiere, sólo te fastidiaba.

- Algo merecido lo tengo. - Se reprochó la rubia honestamente.

- Yo podría hablar con él.

- Gracias, pero es mejor así, tengo 4 más, además quiero quedarme a cuidar a Zelda.

- Como quieras. - Finalizó el sheikah.

Link observaba como sus amigos se aproximaban desde lo alto de los muros del Valle Gerudo, hacía mucho calor así que estaba vestido con pantalones cortos y una playera sin mangas de color azul, cuando ya estuvieron lo bastante cerca dio un gran salto.

- ¡Técnica de salto sheikah!

El vuelo del chico hizo que Nabooru que estaba junto a él se sorprendiera. Cayó a un par de metros de donde Kafei había ordenado anclar el barco. De inmediato apareció Zelda corriendo hacia él.

- ¡Liiink!

Link sólo abrió los brazos y se aferró a la princesa con fuerza cuando saltó sobre él, luego se dejó caer a propósito sobre su espalda.

- Te extrañé tanto mi princesa.

- Y yo a ti. - Dijo Zelda para dar paso a un gran beso. - ¿Por qué te dejas caer?

- ¿De qué hablas? - Preguntó Link riendo. - Tú nos botaste.

- ¡Mentira! - Dijo la princesa haciendo cosquillas a Link.

- Jajajaja está bien, pero para.

De a poco la pareja se incorporó mientras el resto del grupo se acercaba lentamente.

- Hola chicos, espero que hayan tenido un buen...- Link no pudo seguir hablando al ver a Grusi. -Perdón por mi reacción, pero estoy sorprendido.

- Eeemmmm...- Grusi se notaba algo nerviosa. - Ya no estoy del lado de Grahim.

- No eso no me sorprende, lo supe desde el Bosque Kokiri. - Dijo Link tranquilo. - Me sorprende que Timo

haya tenido las agallas de ayudarte y enfrentar a Anju.

- A mí también me sorprende eso. – Reforzó la idea Navi.

- ¡Hey! Para su información biológicamente tengo agallas, las uso para respirar bajo el agua.

- Pero antes sólo las usabas para eso. - Añadió Kafei.

- Malditos. - Dijo Timo indignado.

Link caminó lentamente hacia Tetra.

- ¿Qué harás ahora?

- Seguiré con ustedes, hasta que vuelvan a la Ciudadela. - Dijo Tetra seria. - Zelda necesita que la cuide alguien fuerte.

El joven sólo sonrió ante el comentario.

- ¡Link es muy fuerte! - Exclamó Navi defendiendo al joven.

- Bienvenida al Team Link.

- Necesitamos otro nombre. - Dijo Tetra.

- Ni hablar. - Replicó Link. - Ahora andando.

El grupo atravesó el umbral del Valle Gerudo donde Nabooru los recibió, de inmediato Zelda sintió algo de celos por lo confiada que era con Link, pero para el resto pasó desapercibido. La líder gerudo los escoltó hasta el edificio donde se estaba hospedando Link, les entregó una suite a las chicas, otra a Ruto y sus sirvientes y los chicos compartirían la de Link.

- ¡Esto es genial! - Exclamó Timo acercándose al ventanal para mirar. - Tanta agua.

- Tendremos unas vacaciones increíbles. - Dijo Kafei riendo mientras miraba a Link. - Lástima que alguien tiene que entrenar.

- Ja ja muy gracioso, no se pongan tan cómodos, aprendo rápido, tal vez nos vayamos luego. - Dijo Link cruzándose de brazos.

- Eso es cierto. – Dijo Navi. – Eres muy buen aprendiz.

- Pero ya oíste a la Gran Hada la otra vez. - Dijo Timo estirándose en un sillón. - Estás muy atrasado.

- Timo tiene razón. - Dijo Kafei sacando una cámara de mano y apuntando a Link, hace mucho no hacía eso.

- ¡Hey! Pensé que ahora todas las grabaciones las hacían tus drones. - Dijo Link cambiando el tema.

- KafeiCams. - Le corrigió Kafei.

- KafeiEsclavos. - Añadió Timo.

- Pues... es bueno grabar a la antigua de vez en cuando. - Respondió Kafei.

- Pues para no perder la costumbre. - Dijo Link. - Saludos a todos mis fans.

- ¡Zelda te va a regañar! – Exclamó Navi.

- Hay cosas que no cambian. - Dijo Timo arrojándole un cojín del sofá.

El grupo ordenó sus pertenencias y salieron al encuentro de las chicas que se encontraban vestidas muy playeras, con pantalones cortos ajustados, y sus poleras dejaban ver los tirantes del bikini.

- ¿Acaso todos se divertirán mientras yo trabajo? - Preguntó Link.

- Nos lo merecemos. - Dijo Zelda dándole un tierno beso en los labios. - Gracias a las Diosas traje mis bikinis.

- Yo no me quejaría de trabajar con Nabooru. - Dijo Timo pícaro.

- Ahora Link entrenará con las hechiceras. - Dijo Kafei. - No creo que te guste eso.

- ¿Cómo lo sabes? - Preguntó Link.

- Kafeicams daaah. - Respondió el chico.

- Ya no tenemos privacidad. - Dijo Anju. - Esto es un reality show.

- ¿Han visto a Durián? - Preguntó Tetra.

- Durián se fue rápido apenas dejo su equipaje. - Contestó Link. - ¿Qué se traen ustedes dos?

- Nada. - Contestó de inmediato la chica. - Pero es el único maduro aquí con quien se puede tener una conversación.

- ¡Hey! ¿Qué hay de mí? - Preguntó Timo ante lo que todos lo miraron en silencio.

- Pescadito estás loco. - Dijo Navi volando sobre Timo.

- Eres amable pero no eres maduro. - Contestó Grusi.

El grupo comenzó a caminar hacia los ascensores mientras Zelda y Link se quedaron tras el grupo.

- ¿Todo bien con Grusi? - Preguntó el chico.

- Sí, creo que honestamente se aburrió de Grahim y quiere volver a casa.

- ¿Y usted majestad cómo se encuentra?

- Jajaja. - Rió Zelda. - Deja eso, yo estoy muy bien ya que te alcanzamos, pero ¿Cómo se te ocurrió

irte en un dragón?

- En Volvagia. - Le corrigió Link. - Pues... sólo lo sentí, Navi dice que tenemos una conexión.

- ¿Así como nosotros? - Preguntó la princesa frenando a Link poniéndose a sólo milímetros de él.

- Nadie tiene una conexión como nosotros.

Los jóvenes se miraron a los ojos unos instantes, todo lo que pasaba era tan intenso que las emociones se multiplicaban a cada momento, por ese instante en que se miraron no existía nada, no había Piedras Espirituales, ni un mundo que salvar, sólo ellos dos. Se fundieron en un beso romántico, Link la aferraba con fuerza y a Zelda le derretía que lo hiciera, simplemente no quería que eso terminara. Los chicos se separaron unos centímetros, y miraron a su alrededor para notar que estaban solos.

- Zel...

- Tienes una maldad en mente. - Dijo la princesa con una mirada pícara.

Link le quitó el brazalete de la amistad a Zelda y se quitó el suyo también y luego arrojó ambos al aire.

- ¡Fuego de Din! - Exclamó Link lanzando una bola de fuego que redujo a cenizas los brazaletes.

- Ese es mi héroe.

Zelda se abalanzó sobre Link, este la levanto desde las piernas mientras no paraba de besarla. Como guiados por algo más avanzaron hasta la suite de Link, cruzaron el umbral de la puerta aún con Zelda en brazos de Link. Cerraron la puerta y el chico le puso seguro, parecía que no se veían hace meses, sus lenguas jugaban a entrelazarse y a acariciarse. Llegaron a la cama de Link sin haberse separado un centímetro, Link apretaba con fuerza los muslos de Zelda, estaba loco por la princesa y esos besos despertaban toda la pasión que llevaba dentro. Zelda a su vez de cuando en cuando mordía los labios de Link con algo de fuerza para que supiera que estaba ahí, rodeaba el cuello del chico con sus brazos atrayéndolo más hacia ella. De repente un nervioso Link pasaba sus manos por debajo de la polera de Zelda acariciándole la espalda, la chica de inmediato levantó los brazos y ya estaba sólo con la parte superior de su bikini, casi de inmediato, sin que Link se diera cuenta también estaba sin polera. El chico se levantó afirmando aún a Zelda por los muslos, se giró y suavemente la tendió sobre su cama para acompañarla él. Los besos sólo subían en intensidad, apenas respiraban, Link recorría el cuerpo de Zelda con sus manos, apenas lo había visto pero al tacto se sentía increíble, el cuerpo esbelto de la princesa se sentía mejor que cualquiera de sus sueños. A Zelda la sorprendía lo tonificado que estaba el cuerpo de Link debido a sus aventuras y también podía sentir un par de cicatrices. Se dieron vuelta por enésima vez, Zelda estaba sobre Link, agarró las manos del chico y las colocó sobre la cabeza de este y puso sus manos sobre las de él.

- Estás inmovilizado, eres mio ahora. - Los ojos de Zelda brillaban igual que su sonrisa.

Link sintió que esa mirada duró una eternidad, quizás se habían activado sus poderes de héroe de tiempo, pero definitivamente esos segundos fueron bien largos antes de sonreír y recibir los besos de Zelda.

- Te quiero. - Dijo Zelda antes de un beso.

- Wo wo wo. - Dijo Link zafándose de su prisión y colocándo a Zelda junto a él. - Una vez dijiste que me amabas.

- ¡Pero Link!- La chica estaba roja y se escondía con sus manos. - Es distinto, me avergüenza decírtelo así en frente.

- No significa que no lo sientas. - Dijo Link con aires de triunfo.

- Pueees...- La chica rio y trató de ocultarse de la mirada de Link.

- Porque yo...

Link no alcanzó a terminar y Zelda le tapó la boca con las manos.

- ¡No lo digas!- Exclamó Zelda roja como un tomate. - A lo mejor después de...

Zelda le dio una mirada a Link como queriendo decirle lo obvio.

- ¿Después de qué? - Dijo realmente confundido Link.

- Nosotros no íbamos a...- Zelda desvió la mirada.

- ¡¿Qué?!- Dijk Link comprendiendo al fin. - Nononono, claro que no, cuando eso pase será especial, habrá fuegos artificiales y volaremos por los aires.

- Jajajaja. - Rió Zelda. - ¿Estás seguro?

La princesa dijó esas palabras dejando caer un tirante de su bikini. Rayos que bien se veía el hombro de Zelda sin nada que lo perturbara, esa piel de leche volvía loco a Link.

- ¡Hey! ¡Estás jugando sucio! - Exclamó el chico besando a Zelda.

Luego de un gran beso impulsado por las ganas que Link le tenía a Zelda.

- De verdad. - Comenzó Link. - Cuando pase será muy especial y jamás lo vas a olvidar.

La seguridad de Link dejó a Zelda perpleja. Los chicos se miraron unos segundos y comenzaron a reír.

- ¿Quién es mi princesa?

- Daaaah, yo obviamente.

Link besó a Zelda y se quedó unos momentos con su cabeza apoyada en el hombro de la chica.

- Me quedaría aquí todo el día, pero ya deben extrañarnos.

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Grahim se encontraba manejando una camioneta vieja. Luego de adquirir la espada misteriosa en medio de los Bosques Perdidos le había sido muy fácil salir de ahí. La espada estaba llena de magia y era extremadamente poderosa, al empuñarla sentía la energía inestable del arma.

- Debo averiguar lo que acabo de encontrar. - Dijo el chico para sí.

Y era verdad, el poder de la espada era tanto que no podía controlarlo, parecía que iba a salir volando en cualquier momento. Necesitaba encontrar información de la espada y saber cómo utilizarla de la manera correcta.

- Con esta arma en mi poder nada me detendrá y ese maldito sheikah no podrá encerrarme otra vez.

Grahim había subestimado por completo a Durián, sabía que era fuerte. Había estudiado las habilidades de los sheikah a través de libros antiguos, pero no pensó que Durián sería lo bastante inteligente y sereno para encerrarlo y evitar una batalla que Grahim podría haber ganado fácilmente. Hasta el momento Link no presentaba ninguna amenaza, apenas había podido repeler a Vaati, y había tenido bastante suerte. Durián era el único que se interponía entre sus planes. Vió un letrero que decía Ciudadela de Hyrule y siguió la dirección indicada, de seguro sería el mejor sitio para buscar respuestas.

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- Kafei necesitamos nuevos brazaletes de la amistad. - Dijo Link sentándose a la mesa con una bandeja que traía salmón con patatas fritas y una coca cola.

- ¿Qué les pasó a los suyos? - Preguntó Kafei.

- Se rompieron. - Dijo Link sin darle importancia, pero Zelda estaba ruborizada.

- Sabes que veré lo que les hiciste ¿Cierto? - Dijo Kafei. - La grabación pasa a mi disco duro instantáneamente.

- Lo sé, ahí verás que se rompieron. - Link sonaba muy convincente, menos para Timo.

- El orejón definitivamente miente. - Dijo Timo. - Además Zelda no dice nada.

- No hay nada que decir. - Dijo Zelda colocándose seria.

- Mmmm...no me engañan. - Sentenció el zora.

El grupo almorzó tranquilamente del buffet sin límites que había en Valle Gerudo. Link, Timo y Navi fueron varias veces a buscar más comida, aunque Navi sólo iba porque le llamaba la atención los diferentes tipos de alimento.

- Ya no pueden comer más. - Dijo Anju mirándolos con enfado.

- ¿Por qué te enojas? - Preguntó Timo. - No hacemos nada malo.

- No saquen más de lo que pueden comer, somos invitados aquí. - Respondió la chica.

- Debo alimentarme. - Dijo Link. - Tengo que entrenar.

- A este paso no podrás ni moverte. - Dijo Kafei.

- Link creo que tienen algo de razón. - Dijo Navi. - Pero ya es tarde, termina tu plato y vamos al entrenamiento.

- Dejen a Link tranquilo, él puede comer lo que quiera. - Añadió Ruto.

- Mmm... gracias Ruto. - Respondió amable el rubio.

- Apresúrate. - Dijo Durián que ya había terminado su comida.

- ¿Por qué? - Preguntó Link.

- Para ir a entrenar.

- ¿Tú también irás?

- Esas brujas son increíblemente sabias, esto será muy útil. - Dijo Durián colocándose de pie. - No tardes.

- Aunque ahora hable más, sigue igual de inexpresivo. - Dijo Timo.

- Claro que no.- Respondió Kafei. - Ya lo verás, sólo no lo has notado.

- Uy sí, Kafei el extrasensorial.

- Es muy buena gente. - Añadió Treta desde su rincón.

- ¿Cómo...?

Link no alcanzó a terminar y fue interrumpido por Tetra.

- Hicimos guardia juntos cuando navegábamos hacia aquí, de verdad que no se merecen a alguien así.

- ¡Muchas gracias! - Exclamó Timo sarcástico. - Tú no te lo mereces.

- Lo sé. - Respondió la chica. - Yo creo que nadie.

Hasta ahí quedó la discusión y el grupo terminó de comer. Apenas terminaron Link junto con Navi se dirigieron hacia donde tenían que ir para conocer a las brujas, mientras que el resto se dirigía a la playa artificial.

- Diviértete en el entrenamiento cariño. - Dijo Zelda despidiéndose con la mano.

- Muy gracioso, pásenlo bien por mí.

- ¡Lo haremos orejón! - Exclamó Timo.

- ¡No te ahogues pescadito! - Exclamó Navi.

- ¡Que soy un zora! ¡No puedo ahogarme!

Link y Navi fueron a un paradero donde se sentaron y de inmediato apareció Durián. Cruzaron sólo un par de palabras y apareció un carrito de golf manejado por una gerudo, al que los chicos subieron.

- Vamos al Templo del Espíritu. - Dijo Link sonriendo.

- ¿Eres Link? - Preguntó la gerudo a lo que el chico sólo asintió. - Eres muy guapo.

- Las chicas aquí son muy coquetas. - Dijo Navi al oído de Link.

Ante las palabras de la chica, Link sólo se ruborizó. El carro siguió un largo trayecto atravesando toda clase de lugar lleno de actividades recreativas, pasaron por fuera de un campo de fútbol en el que Link había quedado hipnotizado, había piscinas, edificios, un escenario ubicado al aire libre, campos de prácticamente todos los deportes. En un momento el resort de Valle Gerudo terminó y el camino volvió a ser sólo desierto, con un precario camino en un sólo sentido. Al cabo de 20 minutos apareció una estructura enorme en una montaña de roca maciza, en la que en su entrada se alzaba una enorme mujer de piedra sentada de piernas cruzadas.

- Woow...- Link estaba pasmado ante tal paisaje.

- Es increíble. - Añadió Navi.

Cuando al fin llegaron ante las escaleras del templo el carro frenó.

- Aquí los dejo. - Dijo la conductora. - Buena suerte chicos.

Ambos chicos y Navi dieron las gracias y se bajaron. Link miró a Durián como queriendo decirle lo impresionado que estaba ante la estructura, pero sentía que este leía sus pensamientos así que no dijo nada. Cuando subieron la breve escalera, las puertas se abrieron de inmediato y Nabooru salió a recibirlos.

- Bienvenidos al Templo del Espíritu.

En el vestíbulo del castillo dos grandes escalinatas se unían en una más grande. Se apreciaban por el momento tres pisos, pero Link estaba seguro de que el edificio tenía más, subieron hasta el segundo y recorrieron un par de pasillos para llegar a un gran salón con varias sillas y mesas frente a un pizarrón negro. Los chicos se sentaron y Navi hizo lo propio en la mesa que se encontraba frente a Link. Acto seguido desde lo alto se escuchó una risa macabra y dos figuras atravesaron el salón por los aires. Eran las brujas que iban montadas en escobas que echaban humo, dieron un par de vueltas y aterrizaron junto al pizarrón. Eran prácticamente idénticas, vestían igual, pero sus cintillos que acomodaban sus cabellos tenían un cristal de distinto color en medio, rojo y azul, su piel bronceada por el sol, eran bastante pequeñas y su piel estaba muy arrugada, tenían una nariz prominente y grandes ojos.

- Bienvenidos alumnos. - Dijo la del cristal rojo. - Soy Koume.

- Y yo Kotake. - Dijo de inmediato la otra.

- Y les enseñaremos el arte de la magia.

Kotake se acercó un poco a los chicos y los miró detenidamente.

- Un sheikah y otro héroe del tiempo, que interesante.

- ¿Otro héroe del tiempo? - Preguntó Navi alzando el vuelo.

- Así es pequeña. - Respondió Koume. – Hemos entrenado a dos y al menos luchado contra otros dos, y por héroe del tiempo me refiero a ustedes dos, que son un paquete.

- Gracias. – Dijo Navi algo intimidada pero orgullosa.

- (Ni preguntaré cuántos años tienen)- Pensó Link para sí.

- En fin, no hay tiempo que perder, estamos atrasados. - Dijo Kotake.

- ¿Atrasados? - Preguntó sorprendido Link.

- Así es, Gannondorf volverá pronto.

- ¡¿Qué?!- Exclamaron Link y Navi.

Durián sólo estaba ahí con sus ojos cerrados, parecía saber todo.

- ¿No creen que buscaron al elegido por las diosas sólo para enfrentar a un militar corrupto o sí?

Preguntó Koume. - Este muchacho Sheikah es capaz de derrotarlo.

Ahora sí que Link estaba seguro de que Durián sabía algo que no le habían dicho.

- ¿Pero...

- El sello que encierra a Gannondorf se está agotando. - Le interrumpió Kotake.

- ¿Cómo es eso posible? - Preguntó Navi.

- El antepasado de este muchacho, por cierto, con quien tuve un apasionado romance cuando era varios años más joven.

Al escuchar eso a Link le dio un escalofrío.

- Que mentirosa eres Kotake, hace 130 años ya estabas vieja para andar con un chiquillo

¡Bruja mentirosa!

- ¿Y el chiquillo al que engañamos?

- Ese fue el segundo héroe del tiempo. – Respondió Koume. - Hace más de mil años.

- ¿Cuántos héroes del tiempo ha habido? -Preguntó Link curioso.

- Tú eres el quinto... ¿O el trigésimo? – Contestó Kotake. - Qué se yo, todos los Links son iguales, y todos se enamoraron de mí.

- Kotake para de mentir. - Gruño Koume. - Eres el décimo Link.

- Woow. - Dijeron Link y Navi.

- Bueno vamos a lo que importa. - Dijo Koume. - Hay dos maneras base de realizar ataques increíblemente fuertes. A través de tu energía espiritual que en distintas culturas tiene distinto nombre, como chi, ki, chacra, nosotras le llamamos energía simplemente porque es lo que es.

- Si tu energía es bastante fuerte se puede ver alrededor de ti. - Añadió Kotake mientras una tiza se movía sola para dibujar una caricatura de Link con energía visible alrededor de él. - Y la otra forma base es a través de la magia, que es nuestra especialidad. Y también es la forma más versátil, puedes hacer lo que quieras con magia. Hace algún tiempo casi todos los hylians tenían magia, hoy son cada vez menos y ustedes 3 tienen grandes poderes mágicos, pero la hada y el sheikah te superan por mucho nieto.

- ¿Nieto? - Preguntó Link.

- Todos los Links han sido nietos para Koume, para mí han sido novios. - Respondió Kotake.

- ¡Vieja bruja!

La escena de las brujas era bastante simpática, pero no aparentaban ser tan fuertes como se suponía.

- Discúlpenlas. - Dijo Nabooru riendo. - Abuelitas, ya enséñenle algo a los chicos.

-Está bien. - Dijeron al unísono.

De repente el salón se despejó y quedaron todos de pie con un amplio espacio.

- Woow. - Dijo Link.

- Muchacho muéstranos lo que sabes. - Dijo Koume volando en su escoba sobre Link.

- Claro. - Asintió Link.

- Tranquilo, tú puedes. - Dijo Navi en su oído.

Link giró hacia una pared despejada, cerró los ojos un momento, respiró hondo y extendió su mano derecha con la palma abierta.

- ¡Fuego de Din! - Exclamó el joven héroe.

Una bola de fuego del tamaño de un balón de fútbol salió de su mano y se estrelló en la pared. Link se giró y se quedó mirando a las brujas.

- ¡¿Sólo eso?!- Exclamó Koume sorprendida.

- Los otros Links eran más versátiles. - Añadió Kotake. - Lástima que no pude tener hijos con ninguno.

- Vieja loca. - Dijo Koume en voz baja.

- Bueno pues es todo lo que sé.

- Se supone que puede realizar el hechizo Amor de Nayru, pero no tuvimos tiempo de practicarlo. – Navi salió en defensa de Link.

- ¡Es cierto! Lo había olvidado.

- Entonces lo practicaremos ahora, ese hechizo es muy útil, nieto. - Koume se giró hacia Durián. - Es tu turno, muéstrame tu poder mágico.

- Lo que me pides no puedo hacerlo todavía. - Respondió algo avergonzado Durián.

- ¿A qué se refiere? - Preguntó Link a Navi en voz baja.

- La magia igual que la energía si es tremenda, puede hacerse visible.

- Claro que puedes. - Dijo Kotake. - Puedo sentirlo, así como Link no versátil tiene mucha energía, lástima que su magia es tan débil.

- ¡Hey! - Exclamó el rubio. - Recién estoy comenzando.

- Inténtalo. - Añadió Kotake.

Durián tomo aire, separó sus piernas, flectó levemente las rodillas, abrió los brazos, cerró los puños. Se podía sentir la energía acumulándose, pero aún no era visible.

- ¡Vamos nieto desata la bestia! - Exclamó Kotake.

- Creí que los Links éramos los nietos.

- ¡Shhh!- Le silenció Koume.

- ¡Aaaahhhh!- Grito Durián a la vez que el polvo que había en la habitación comenzó a circular alrededor de él.

- Woow... nunca había visto esto. - Dijo Navi sorprendida.

Durián dio un grito aún más fuerte por el esfuerzo, de inmediato un aura azul comenzó a circular a su alrededor, no era completamente sólida, eran más bien como enredaderas de aura que circulaban.

- Perfecto. - Koume sonrió y se dirigió a Link. – Ahora mejoremos tu magia.

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- ¡Este lugar es increíble! - Exclamó Timo desde la cima de un yate para saltar hacia el agua.

- El clima es genial. – Dijo Grusi que estaba nadando cerca del zora.

Mientras que en el yate

- No hay nada como tomar sol. - Dijo la princesa Zelda recostada junto a Anju y Tetra en unas reposeras.

- ¡Chicos estos cócteles son increíbles! - Exclamó Ruto apareciendo desde dentro del yate con dos copas de colores con bombillas.

Para sorpresa de todos Ruto se recostó junto a Zelda y le dio una de las copas.

- ¿No tiene alcohol o sí?

- Claro que no princesa. - Contestó Ruto. – Hay que dar el ejemplo.

- Jajaja, gracias, acepto el trago, pero no daré el ejemplo, aquí nadie nos ve, seamos personas normales.

- Sabes que es imposible.

- Sí, pero al menos nadie nos ve, mucho menos presión- Dijo la rubia dando un sorbo.

- Ni que lo digas, dejé a mi escolta en Valle Gerudo, ocupados para estar tranquila. - Ruto también dio un sorbo de su copa.

- Las escoltas son lo peor. - Dijo Zelda llevándose la mano a la frente.

- Pero aun así hay algo peor.

- ¿Qué puede ser peor que una escolta? – Preguntó Zelda exagerando.

- Un chaperón pues jajaja.

- Definitivamente jajaja, misma función, cero seguridad ni utilidad.

A unos pocos metros Anju se había levantado para susurrarle algo a Kafei que estaba al borde del yate observando el horizonte.

- ¿Ves eso? - Preguntó Anju abrazando a Kafei por la espalda, claramente se refería a las dos princesas muy amigas.

- Realmente Link es lo único que las separa y eso que es otra de las cosas que tienen en común. - Dijo Kafei girándose para abrazar a Anju.- Realmente tienen todo para ser amigas.

- Excepto que las dos son dinamita. - Respondió Anju.

- Eso no es impedimento, Timo es dinamita y Link es una bomba con muchos botones, sólo debes saber cuál presionar.

- Sí creo que tienes razón.

- Es el secreto de nuestro éxito. - Dijo Kafei guiñando un ojo. - Hey pero tú también eres dinamita.

- Pero con Zelda es especial, no discutimos. - Dijo Anju dándole un tierno beso a Kafei.

- Porque guardas todas las discusiones para mí jajaja.

- Jajaja sabes que no es verdad.

- Más o menos.

- Si sigues te lanzaré al agua. - Dijo Anju.

- No es necesario, Timo me va a insistir que entre.

- ¡Kafei! ¡¿Qué esperas?!- Exclamó Timo desde el agua.

- Te lo dije.

- Conoces tan bien a tus amigos.

- Los disfruto mientras puedo. - Contestó Kafei.

- ¿A qué te refieres? - Preguntó Anju.

- Link es realmente explosivo, es imposible que el grupo se mantenga por siempre.

- Pero tú los mantienes juntos. - Anju podía percibir que estos pensamientos eran una carga para Kafei.

- ¿Hasta cuándo podré hacerlo? - Preguntó de forma retórica Kafei. - Sólo sé que debo aprovechar esto mientras exista.

- Tranquilo, la gente cambia. - Anju le acarició el rostro.

- Eso me asusta más.

- ¡KAFEI!

- ¡Ya voy! - Kafei se giró hacia Anju. - El deber llama amor.

- Anda. - Dijo Anju para luego besar a Kafei.

Kafei se giró hacia Zelda y Ruto que seguían argumentando.

- Sus majestades, recuerden que siempre estamos siendo grabados, no es como que no las vaya a ver nadie, así que deben dar el ejemplo. - Kafei finalizó con una sonrisa y se lanzó al agua.

Apenas Kafei salió a respirar Zelda se asomó del yate.

- ¡Confío en tu edición o me las pagarás! - Exclamó la princesa. - ¡No más recursos!

- ¡¿Dar el ejemplo?! ¡¿Qué es eso?!- Contestó Kafei riendo.

- ¡Excelente! - Dijo Zelda levantando el pulgar.

- Tengo que aceptarlo primita. - Dijo Tetra. - Tienes un buen grupo y me has dado unas grandes vacaciones.

- Y la flota del naufragio, no lo olvides.

- Menos el navío de Link.

- Que no es de él, sólo está jugando.

- Es el héroe del tiempo, creo que su palabra tiene peso. - Dijo Tetra resignada.

- Aún no viaja en el tiempo ni nada. – Respondió Zelda riendo. - Sólo es héroe, así que tranquila que la flota es tuya.

- Da igual primita, veremos qué pasa cuando tengan que devolverse a la Ciudadela.

- Sabes que eres libre de irte ¿cierto? - Le interrogó la princesa Zelda. - Creo que ya viste que mis amigos son capaces de cuidarnos.

- Somos familia, después del ataque en el navío no pienso abandonarte. - Dijo Tetra disfrutando el sol. - Tampoco es que lo esté pasando mal.

- Así veo. - Sentenció Zelda riendo.

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- ¡Vamos nieto, concéntrate! - Exclamó Koume.

En una sala del Templo del Espíritu, Durián atacaba a Link con kunais, para que este se defendiera.

- ¡Amor de Nayru! - Exclamó Link cuando Durián lanzó los kunais.

El hechizo de Link creó una barrera azul frente a él, era como un cristal protector, se podía ver a través de éste.

- ¡No te estás concentrando! - Exclamó Kotake. - El campo de fuerza debe protegerte por completo, no sólo delante de ti, tienes toda la espalda descubierta.

- Link piensa en proteger todo tu cuerpo, no sólo del ataque inminente. - Le dijo Navi al oído.

- Claro. - Respondió el rubio. - ¡Vamos otra vez!

Así pasaron un par de horas, de a poco Link iba progresando, había logrado proteger su espala, pero el campo de fuerza dejaba al descubierto su cabeza y sus piernas, pero al final del entrenamiento alcanzó el éxito.

- ¡Amor de Nayru!

Un perfecto rombo se creó alrededor de Link que no dejó pasar ningún kunai de Durián.

- ¡Eso! - Exclamó Nabooru que había estado durante todo el entrenamiento observando.

- Bien hecho nieto... sólo me queda una duda. - Koume hizo una pausa. - ¿Sabes que no es necesario que grites tu magia?

- Créame que lo sabe. - Respondió Navi.

- Déjalo vieja bruja, que haga lo que quiera. - Intervino Kotake.

- Bien el entrenamiento terminó por hoy, nos vemos mañana.

- Muchas gracias. - Dijo Durián retirándose.

- Gracias, nos vemos mañana. - Dijo Link saliendo de la habitación con Nabooru.

- ¿Qué tal te sentiste? - Preguntó la líder gerudo.

- Muy bien fue un gran entrenamiento y estoy agotado...

- Peeero. - Dijo Nabooru intuyendo algo.

- Peeero ahora necesito jugar en su campo de fútbol, se ve increíble.

- ¡Yo quiero ver eso! - Exclamó Navi revoloteando.

- Es cosa de que vayas. - Respondió Nabooru. - Los huéspedes juegan todo el tiempo.

- ¿Puedes cubrirme si preguntan dónde estoy?

- Claro, no hay problema. - Respondió Nabooru. - ¿Pero por qué no quieres que sepan que estás jugando?

- Porque siento que no he tenido mucho tiempo para Zelda, pero necesito jugar y no lo entenderá.

- ¿Tú y la princesa? - Nabooru se llevó una mano a la boca y rió.

- ¿Tan plebeyo soy? Jajaja.

- No es eso, no me malinterpretes. - Se apresuró Nabooru. - Pero mi abuela ya dijo que una princesa de Hyrule le quitó a su Link, la historia parece ser cíclica.

- Jajaja.

Las risas inundaron el Templo del Espíritu mientras abandonaban el lugar.

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En la Ciudad Goron una solitaria figura delgada acaba de pasar los límites de ésta noqueando a un par de guardias, pasado el control nadie lo detenía, los gorons eran más bien pacíficos. Caminó a través de la multitud que parecía estar celebrando algo, hasta que llegó a los aposentos del líder goron donde se encontraba él junto con 5 gorons.

- ¿Me recuerdan? - Dijo Grahim dejando sin habla a todos en la habitación.

- ¿Qué haces aquí? - Reaccionó rápidamente Darunia.

- Tranquilo, sólo he venido a cumplir mis amenazas, tengo una reputación que mantener. - Dijo Grahim mientras caminaba por la habitación meneando su nueva espada.

- Esa espada. - Dijo el líder goron. - ¿Cómo has obtenido la espada maestra?

- Pues ha sido por pura casualidad, pero todas las cosas buenas en la vida lo son.

- Devuélvela a su pedestal. - Agregó el anciano.

- Me encantaría, pero no se puede, la necesito para esto. - Al terminar sus palabras clavó la espada maestra en el piso. - Buena suerte.

De inmediato Grahim desapareció en un portal mágico, y a su vez aparecieron desde el suelo un montón de criaturas que parecían rinocerontes llenos de escamas, eran tan grande como un perro, pero eran cientos.

- ¡Dodongos!- Exclamó Darunia.

El fuerte goron Darunia, se agachó para hacerse bola y comenzó a rodar golpeando a todas las criaturas.

- ¡Ve Darunia! - Le ordenó el lider goron.

- Pero líder Link...

- ¡Es una orden!

El joven goron asintió y salió de la habitación corriendo.

Fuera de esta el sitio estaba en llamas, literalmente ya que los dodongos escupían fuego por todas partes.

- A trabajar.

Darunia se hizo bola y comenzó su trabajo.

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¡Chico aquí! - Un tipo le gritaba a Link que conducía el balón de fútbol por el campo. Ya debería llevar 30 minutos de juego y estaba bastante entretenido, el campo de fútbol gerudo era increíble, un pasto perfecto. Link era casi el único menor de edad en el campo, casi todos los jugadores debían bordear los 40 años, así que sentía que todos se movían en cámara lenta.

- ¡Vamos Link! - Exclamaba Navi en las gradas junto al cinturón de Link donde había guardado todas sus cosas incluyendo las ropas kokiri.

- (Esto es muy raro, escucho a Navi como si estuviera al lado mío)- Pensó Link para sí tratando de desmarcarse de un defensor.

Link corrió para un lado, luego para el otro hasta que un balón pasó entre los defensas, de inmediato Link corrió para alcanzarlo antes que el portero, aunque este salió en seguida de su área, de todas formas, la velocidad de Link era mayor y logró llegar al balón primero, le dio un toque para alejarse del portero y quedó solo delante de la portería, dio un pequeño toque para marcar un gol.

- ¡Esoooo!- Exclamó Navi-

Link levantó los brazos en señal de triunfo e hizo una seña a una KafeiCam.

- Si hay una KafeiCam... los chicos están viendo esto... je je je espero Zelda no se enfade. – Dijo Link para sí mismo.

El encuentro siguió su curso con un Link muy activo y feliz, aunque estaba agotado, cuando tenía un balón en frente no podía parar. El tiempo pasaba, la luz del sol se había ido para dar paso a los focos del campo, los cansados jugadores no querían parar.

- ¿Último gol gana? - Preguntó un señor que parecía ser el de más edad, su cabello estaba lleno de canas.

- Creo que está bien un último gol, piensen en los que estamos más viejos. - Dijo otro señor.

Así que comenzó el último gol para determinar el resultado del encuentro. Como siempre ocurre las palabras "último gol" renuevan la energía de cualquier jugador por muy cansado que esté. El balón iba y venía de cada portería, no quería entrar a ninguna, hasta que Link la tomó en medio del campo y lanzó un pase de 40 metros que justo encontró la cabeza de un compañero que colocó el balón fuera del alcance del portero para terminar el partido.

- Buen pase chico. - Le dijo un tipo estrechándole la mano.

- Gracias. - Contestó un sonriente Link.

El joven hylian siguió estrechando manos hasta que fue donde Navi.

- Me ducharé en los vestidores que hay aquí y volveremos con el Team Link.

- Jugaste un gran partido. - Le dijo amable Navi.

- Gracias pequeña, te dije que no estaba de más cargar ropa de fútbol.

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La noche ya caía en el desierto gerudo y una figura también estaba cayendo, parecía tener una forma humana. Su aceleración era tal que parecía que se haría puré contra la arena. Pero justo cuando iba a tocar el suelo el sujeto estiró sus brazos y como por arte de magia amortiguó su caída.

- Eso estuvo cerca. - Dijo Vaati para sí.

El chico se puso de pie y observó la estructura enorme que estaba en frente de él, parecía ser una mujer, sin duda le parecía interesante.

- Echemos un vistazo, ya que creo que me desorienté un poco y no logré volver a la ciudadela.

El chico subió la escalera y abrió las puertas del Templo del Espíritu, había algo en la estructura que lo llamaba, dio un par de vueltas por algunos pasillos y sólo logró perderse, ya no sabía regresar al vestíbulo, eran los bosques perdidos otra vez.

- Demonios, este sitio es muy confuso. - Vaati no estaba feliz con la situación, pero tampoco parecía muy perturbado. Siguió recorriendo pasillos, abrió una habitación y encontró varios calderos vacíos, además de muchos estantes los cuales revisó y encontró pieles y extremidades de animales de todo tipo, además de distintas plantas y sustancias de colores embotelladas en frascos.

- Este sitio es rarísimo, y huele a mil años de antigüedad.

Vaati se aburrió de revolver la habitación y la abandonó, llegando a una habitación enorme que parecía un invernadero lleno de plantas por todas partes, divisó una puerta subiendo una escalera, la siguió y fue a parar a un extraño pasillo que tenía puertas de distintos colores que tenían un cielo con nubes que se movían.

- Este sitio es cada vez más extraño. – El chico se detuvo a observar las puertas. - Que va, debe ser un truco.

Vaati abrió una de las puertas, todo lo que había era un cielo lleno de nubes, de todas formas, entró, era como si volara caminando por los cielos. Apenas avanzó un metro y las nubes formaron un remolino para formar diferentes formas, de la nada ya no estaba ahí, se encontraba en el colegio y todo el mundo lo vitoreaba, Zelda estaba a su lado tomándolo de la mano, y Link de lejos mirando, apartado de todos.

- ¿Qué sucede? - Dijo con los ojos gigantes como platos.

- Todos te aman cariño. - Le respondió la princesa para besarlo tiernamente en los labios.

- ¿Por qué? - Preguntó incrédulo Vaati.

- Desenmascaraste al farsante de Link, nadie lo soporta.

- Tiene sentido para mí. - Dijo Vaati sonriendo.

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Team Link menos Link y Navi se encontraban en el comedor del Valle Gerudo en una gran mesa reservada para ellos sirviéndose una exquisita cena, un poco más bronceados y con un gran ánimo.

- Al fin podemos divertirnos en esto. - Dijo Anju.

- Claro, pero Link no está aquí conmigo. – Dijo Zelda algo molesta.

- Link está ocupado, lo sabes. - Kafei salió en defensa del rubio.

- Pero Durián ya volvió. - Dijo Timo señalando al sheikah.

- Link necesita más entrenamiento. - Dijo Durián sin despegar sus ojos de la comida.

- Hablando del rey de Hyrule...-Timo se puso de pie para ver mejor a Link. - Parece que es muy popular.

El rubio héroe iba caminando con una bandeja con comida mientras la gente lo saludaba y reconocía, principalmente hombres mayores, el chico se abrió paso y se sentó junto a Zelda.

- ¡Hola a todos! - Exclamó Navi.

- Ya llegamos. - Dijo Link besando a Zelda después de sentarse.

- Ya te extrañaba. - La princesa se apoyó en el hombro de Link.

- ¿Qué tal el entrenamiento? - Preguntó Kafei. - Es que no tuve momento de ver las grabaciones, además traes una cámara menos.

- Estuvo genial, ya aprendí otro hechizo.

- ¿Hasta cuándo nos quedaremos? - Ante la pregunta de Timo todos callaron. - No me malinterpreten este lugar es genial, sólo quiero saber si debo comer como si fuéramos a atravesar el desierto otra vez.

- No estoy seguro pescadito, pero creo que al menos debería quedarme una semana.

- ¡Siiiiii!- Exclamaron todos menos Link Durián y Navi.

- Qué bueno que estén disfrutando.

- Ni lo imaginas Linky, fue genial. - Dijo Ruto haciéndose notar. - Pero te extrañamos.

- Ya empezó de nuevo esta. - Le dijo Anju a Zelda con señas y en voz baja, ya que estaba sentada frente a ella.

- Pues yo también los extrañé. - Respondió Link.

La cara de Ruto mostraba gran felicidad.

- Esta niñita está loca. - Dijo Tetra al oído de Zelda.

Al parecer la tregua de Ruto y Zelda sólo sería válida mientras Link no estuviera presente, al estar él entre las dos, todo se volvía muy tenso. Justo en ese momento pasó un señor caminando junto a la mesa del Team Link, que había jugado fútbol con Link.

- Buen juego chico. - Le dijo apuntándolo.

- Gracias, igualmente. - Respondió con una sonrisa.

- ¿A qué se refiere? - Preguntó Zelda.

- Esteee... después del entrenamiento tuve que hacer ejercicio cardiovascular jugando fútbol.

- Ese "tuve" me suena a patrañas. - Le dijo Timo a Kafei en voz baja.

Cuando pasó otro señor y le dijo lo mismo a Link.

- Al parecer eres bueno. - Dijo Zelda.

- El mejor. - Añadió Link.

- Sí claro. - Dijo Timo.

- ¡Es el mejor! - Exclamó Navi. - Lo vi con mis propios ojos.

- Lo es. - Dijo Kafei.

- Creo que sí. - Añadió Durián para sorpresa de todos.

- Si lo dice Durián creo que no hay duda. - Dijo Anju.

- ¿Acaso Durián es dueño de la verdad absoluta? - Preguntó Timo enfadado.

- Estoy segura de que eres el mejor. - Dijo Ruto.

- Gracias Ruto. - Respondió el rubio con una sonrisa que derretía a la princesa zora.

La discusión fue interrumpida por Nabooru que se acercó al grupo.

- Chicos después de la cena vayan a la playa artificial.

- Claro, ahí estaremos. - Respondió Link.

- Nos vemos allá. - Dijo Nabooru dando media vuelta.

- Estee…- Comenzó Grusi.

- Grusi, cuando dije bienvenida al Team Link, lo dije en serio, tú también participarás de las actividades del Team Link. – Dijo el rubio héroe.

- Gracias Link. – Contestó la chica muy tímida.

El grupo siguió cenando, aunque prácticamente esperaban que Link terminara de cenar, cuando este terminó todos se levantaron, fueron a sus habitaciones a buscar ropa de abrigo ya que la noche estaba muy fría y bajaron a la playa artificial. Al entrar notaron que había varias fogatas en lugares dispuestos para esto con sillones y un sitio para el fuego, Nabooru los estaba esperando y los llevó hacia una de las fogatas.

- Buenas noches a todos, espero que estén disfrutando de su estadía. - Comenzó Nabooru a lo que todos respondieron afirmativamente.

- Este sitio es genial. - Dijo Tetra.

- Es impresionante. - Añadió Zelda.

- Espero vengan más seguido, siempre serán bienvenidos.

- Estos muebles de exterior son de muy buen gusto. - Dijo Ruto.

- No estamos aquí para hacer vida social ¿cierto? - Preguntó Kafei.

- No realmente. - Contestó Nabooru.- Como le prometí a Link esto es de ustedes.

La líder gerudo metió su mano dentro de su chaqueta y la retiró junto al Zafiro Zora que brillaba ante la luz del fuego, el collar de Link lo jaló brevemente hasta que el fragmento de la piedra se unió de nuevo con el zafiro y el colgante quedó vacío.

- Y con esta piedra espiritual completamos las tres. - Dijo Link recibiendo el zafiro.

- ¡SIIII! – Exclamó Navi chocando el puño con Link. - ¡Lo logramos!

- ¿Ahora podemos pedir un deseo? - Preguntó Timo.

- Que tonto pescadito. – Dijo Navi.

- No lo sé realmente. - Contestó Link.

- ¿En serio? - Preguntó Zelda indignada ante la risa de las chicas.

- ¿Tú también Link? – Navi se golpeó la frente con la palma de la mano.

- Link tiene la excusa de dormir en historia, pero el resto ¿Qué hacen con la información de clases? - Preguntó Anju.

- La vomito verbalmente en las pruebas y las desecho, es información que no me es útil. - Respondió Kafei.

- Eso lo sacaste de Sherlock Holmes. - Dijo Link.

- Pero ¿cómo recuerdas eso y no recuerdas nada de historia? - Preguntó Zelda riendo.

- Me encanta leer.

- ¿De verdad? - Preguntó extrañada Tetra.

- Oh sí, le encanta. - Contestó Timo. - Ha leído todos los libros de Larry Cotter el Niño Mago.

- Eso es extraño en un héroe del tiempo. - Añadió Nabooru. - Por lo que cuentan mis abuelas todos eran muy físicos y nada de cerebro.

- A veces ese puede ser nuestro Link. - Dijo Timo.

- Omito comentarios. - Dijo Link.

- Mi Link es inteligente. – Dijo Navi tierna sentándose sobre su hombro.

- Gracias amiga.

- Bueno chicos para su información. - Comenzó Zelda. - Las tres piedras espirituales abren la Puerta del Tiempo que sólo es un nombre elegante para un muro mágico del Templo del Tiempo, ahí está la conexión entre nuestro mundo y el Reino Sagrado.

- ¿Y qué pasará cuando abramos esa puerta? - Preguntó Link.

Hubo un silencio en que todos miraron a Link.

- Ya eso es mucho. - Dijo Kafei. - Ahí está la trifuerza.

- Simplificándolo mucho sí. - Prosiguió Zelda. – Si alguien puro de corazón y que tenga las tres virtudes de la trifuerza, valor, sabiduría y poder balanceadas, pasará a poseer el poder que dejaron las diosas y podrá moldear el mundo a su antojo.

- No creo estar listo para eso. - Contestó Link.

- Es por eso que el plan es buscar otro escondite. - Durián alzó la voz muy tranquilo con la actitud despreocupada de siempre. - Era imposible prepararte para alcanzar la trifuerza.

- Ese plan no está tan mal, pero si es necesario debo guiar a Link para que alcance la trifuerza. – Dijo Navi.

- Sólo de ser necesario. – Reforzó Durián.

- Entonces la Esmeralda Kokiri...- Dijo Anju.

- Oculta. - Añadió cortante Durián.

- ¿Pero no era lo mismo dejarlas donde estaban? - Preguntó Tetra tomando participación en la charla.

- Claro que no.- Se apresuró a decir Nabooru. – Hubieran extorsionado a los kokiris, los gorons y los zoras. En cambio, ahora irán tras ustedes que están dispuestos a morir por las piedras.

- Tiene sentido. – Dijo Grusi sacando la voz. – Grahim hubiera hecho eso.

- Los sheikah no lo permitiremos. - Durián sonaba bastante seguro.

- Hubiera sido bueno conocer eso antes. - Dijo Link.

- No preguntaste.

- Nadie lo hizo, estábamos muy concentrados en obtener sólo las piedras. - Añadió Kafei.

- Vaya movida la del rey. - Dijo Ruto. - Prácticamente los está utilizando a ustedes como primera línea de defensa.

- Repito, nada les pasará. - Los ojos rojos de Durián brillaban con intensidad. - Se los aseguro.

La seguridad de las palabras del sheikah fue tal que todos se relajaron de la tensa conversación.

- Creo que ya es hora de la historia de terror. - Dijo Nabooru.

- ¿Historia de terror? - La princesa zora reaccionó de inmediato ante aquellas palabras.

- Una fogata digna debe tener una. - Dijo Tetra. - Tengo un par de historias.

- ¡Siiiii!- Exclamó Timo. - Al fin puedo disfrutar una historia en vez de contarla.

- Inventarla querrás decir. - Dijo Anju.

- Son todas verdad, nadie lo puede negar.

- Esteee...

- ¡Cállate Kafei!

- Creo que es mejor que Nabooru cuente algo. – Dijo Link. - Así todos irán asustados a la cama.

Todos se miraron y asintieron. Zelda se puso de pie y obligó a Kafei a hacer lo mismo.

- Lo siento Kafei, necesito algo que apretar. - Dijo la princesa mientras se sentaba dónde estaba Kafei antes, junto a Link.

- Y yo. - Dijo Anju al momento que Kafei se sentaba a su lado.

- Yo también. – Añadió Navi apretando la oreja de Link.

La noche seguía bajando su temperatura, por lo que todos se acomodaron con mantas y malvaviscos ante el fuego.

- La historia que voy a contarles se remonta hace un par de décadas, cuando ninguno de nosotros estaba en este mundo todavía. - Comenzó a contar Nabooru. - Como saben este sitio antes no atraía a muchos forasteros, y fue en ese tiempo cuando un día las vigías de las torres divisaron a un hombre que se arrastraba por el desierto muy débil. Como buenas personas que somos fue acogido aquí en el Valle Gerudo, nuestra líder no estaba muy de acuerdo con que el forastero estuviera aquí, por lo que sólo sería mientras se recuperaba y seguía con su camino. Pero la enfermera que cuidaba al forastero se enamoró perdidamente de él, y su amor era correspondido, pero totalmente prohibido. Cuando el forastero ya tenía más energía fue descubierto una noche besando a su enfermera en un paseo a la luz de la luna, de inmediato nuestra líder enloqueció y ordenó que lo expulsaran del Valle Gerudo de inmediato, el forastero le juró amor eterno a la enfermera a gritos mientras era arrastrado hacia el desierto y le dijo que volvería por ella... pero jamás volvió a verlo, lo esperó días enteros mientras su corazón se marchitaba hasta morir de pena. Dicen que aún se puede escuchar su llanto por los pasillos de la torre principal, y hay muchos otros que afirman que cada noche de luna llena se le puede ver buscando a su amado.

Hubo unos segundos de silencio que parecieron una eternidad antes de que Link rompiera el hielo.

- ¡Uuuuhhhh! ¡Genial!

- ¡¿Cómo que genial?!- Exclamó Anju.

- Sabes que aprecio una buena historia de terror.

- Ha celebrado peores. - Dijo Timo.

- Chicos hoy hay luna llena. - Dijo Zelda escondiéndose en el hombro de Link.

- No deben temer a los espíritus, no les harán nada. – Dijo Navi muy tranquila.

- Esa información no me tranquiliza. – Dijo Grusi con miedo.

- Creo que llamaré a mi escolta para que me venga a buscar. - Dijo Ruto temblando de miedo.

- Tu escolta está muy cerca. - Replicó Durián con los ojos cerrados.

- ¿Qué tan cerca? - Ante la insistencia de Ruto, Durián sólo hizo una mueca de molestia.

- Bueno chicos, buenas noches. - Dijo Nabooru poniéndose de pie.

- ¡¿Qué?!- Exclamó Zelda.

- ¿Nos vas a dejar aquí? - Preguntó Anju asustada.

- Chicas tranquilas, parece ser un cuento para que las gerudo no confíen en los hombres. - Dijo Tetra con una sonrisa.

- Eso tiene mucho sentido. - Dijo Link.

- ¿O no es un cuento? - Dijo Nabooru riéndo. - Link, Navi, Durián, mañana entrenamos después de almuerzo.

Hasta que la líder gerudo se retiró a sus aposentos, dejando a un grupo aún algo asustados.

- Pero que buena historia. - Link aún estaba algo emocionado.

- Sé identificar un cuento, y ese lo era. – Dijo Tetra confiada.

- Sí, creo que tienes razón. - Admitió Link. - Pero sonaba tan real... esperen ¡¿Qué es eso?!

Link se levantó asustado apuntando a un sitio donde no había nada.

- ¡Aaaaahhhhh!- Las chicas gritaron volteando la mirada ante lo que los chicos, Navi y Tetra rieron.

- Lo siento no aguanté. - Dijo Link riendo.

- ¡Tonto! - Exclamó Zelda dándole un golpe en el hombro a Link.

- ¡Auch!

Después del gran susto que les hizo pasar Link hubo una gran carcajada colectiva, pero luego se creó un silencio en el que una callada Grusi sacó la voz.

- ¿Ustedes siempre hacen esto? - El tono de la chica era muy dulce y sus ojos vidriosos brillaban ante el fuego.

- ¿A qué te refieres? - Preguntó Timo que estaba a su lado.

- ¿Siempre se divierten y son tan unidos?

Hubo un pequeño silencio.

- Somos tan unidos. - Dijo Link con seguridad. - Llegaste hoy, pero eres parte de nosotros, confío en Timo con mi vida y si él cree que eres de fiar le creeré.

- Gracias... yo...- Grusi se notaba conmovida. - yo creo poder ayudarles a derrotar a Grahim.

- ¿En serio? - Preguntó Zelda

- Hay algo que él usará que está aquí en el desierto, es más bien un alguien.

- ¿Alguien? - Link confundido miraba a todos.

- Atrapado en el Reino Crepuscular.

- Demonios...- Durián se puso de pie. - Gannondorf.

Como ya ha sido evidente el grupo es un poco débil en historia, específicamente el lado masculino del Team Link. Pero hay nombres que trascienden más de lo que deberían.

- Rayos...- Por primera vez Link parecía paralizado.

La cara de Zelda se volvió pálida y abrazó a Link con fuerza.

- ¿Estás segura? - Preguntó Anju.

- Sí, yo... yo lo conocí. - Grusi se empapaba del miedo que todos sentían.

- Koume y Kotake nos dijeron que estaban seguras de que Gannondorf volvería. - Dijo Navi. - Tiene sentido.

- Enviaré un mensaje a Impa, estaré cerca. - Dijo Durián que era el menos alterado, al menos visiblemente.

- Creo que esto es más peligroso de lo que creía que estabas metida. - Le dijo Tetra a Zelda.

- Sardinas enlatadas, seguiremos a Link al infierno. - Dijo Timo.

- ¿Sardinas enlatadas? - Preguntó Grusi.

- Es lo peor del mundo. - Contestó Ruto. - Pobre Link...

- No tienen por qué...

- Por qué seguirme al infierno, sabemos lo que dirás. - Le interrumpió Kafei. - De todas formas, lo haremos.

- Esto está muy mal. - Dijo Link

Durián volvió a acercarse al grupo.

- Impa llegará al amanecer, le envié un mensaje a Nabooru, dijo que nos verá a todos en el Templo del Espíritu cuando llegue Impa. - El sheikah se veía muy serio. - No sacan nada con preocuparse ahora, descansen, lo necesitarán.

Así es como todo el grupo comenzó a levantarse para dirigirse a sus habitaciones, al menos la mayoría. Link tomo a Zelda de la cintura y la detuvo frente a él.

- ¡Iremos en un rato! - Exclamó el rubio a sus amigos que ya habían salido de la arena de la playa artificial.

- ¿Tienes miedo? - Al juzgar por la expresión de la chica al hacer la pregunta parecía que ella estuviera aterrada.

- Por supuesto que tengo miedo, sería un tonto si no lo tuviera, Gannondorf es el némesis máximo y se las ha arreglado para eliminar a un par de elegido por las diosas y para seguir con vida a pesar de todos los esfuerzos por destruirlo. - Link parecía estar informado del tema. - Pero eso lo veremos mañana, ahora sólo quiero estar contigo.

- Link, no quiero que nada malo te pase. - Zelda abrazó fuertemente al chico.

- Nada malo nos puede pasar aquí princesa. – Link cerró los ojos y se dejó llevar por el olor del cuello de la princesa. - Solo somos tú y yo bajo este cielo hermoso lleno de estrellas.

- Quedémonos aquí por siempre.

- Sabes que no podemos, pero bésame y regálame el recuerdo por el que lucharé eternamente.

- Oh Link...

Parecía que era la primera vez que se iban a besar, sus cuerpos temblaban y había tanta intensidad en su mirada que nadie sospecharía que se correspondían mutuamente hace un tiempo ya. La mirada de Link estaba tan serena, pero eso sólo preocupaba más a Zelda quien apresuró sus labios contra los del chico, para atraparse en un beso húmedo, la princesa jugaba con la lengua de Link, mordía sus labios suavemente y cuando parecía que se iban a separar lo seguía besando. Link no recordaba haber dado un beso tan largo en su vida, y tampoco recordaba haber estado tan feliz antes, sería la postal perfecta con tu amor de verano, pero no era verano y la situación no era la ideal, pero ¿qué más daba? Al menos eso pensaba Link.

- Deberíamos enterarnos más seguido que Gannondorf está tramando algo. - Dijo Link separándose un breve instante para tomar a Zelda con fuerza por la cintura y perderse en otro beso. - Si algún día viajo en el tiempo vendré a ver este momento una y otra vez.

- Podemos hacerlo de nuevo si quieres.

- Dicen que la historia es cíclica, espero enamorarme de ti mil veces más y que mis labios siempre encuentren los tuyos.

Este estallido de amor tomó a Zelda por sorpresa.

- Link... estás siendo más romántico de lo normal. - La princesa miró a su amado a los ojos y su cuerpo se estremeció, casi podía palpar el amor de Link, todo lo que decía incluso parecía poco. - Eres todo lo que podría desear.

Los jovenes se mantuvieron abrazados por unos minutos sin decir nada, las palabras sobraban en este momento, sólo querían sentirse uno al otro, en calma y en silencio, sólo escuchando sus corazones.

Hasta que decidieron que era hora de ir a el Valle Gerudo hasta el lujoso edificio en que se hospedaban, Link fue a dejar a Zelda hasta la suite de las chicas.

- Eres increíble princesa.

Zelda y Link se encontraban apoyados uno en el otro por sus frentes con los ojos cerrados, sintiendo el latido de sus corazones que parecían ser sólo uno en esos momentos.

- Tienes que vencerlos a todos ¿Me oyes? - Zelda se paró unos centímetros de Link para mirarlo a los ojos, su mirada azulina era vidriosa por el temor que sentía. - Tú puedes con esto.

- Lo haré, créeme que lo haré.

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Los chicos se fundieron en un apasionado beso y luego Zelda entró a la habitación. El frío hacía su lenta retirada para dar paso al calor característico del desierto, los huéspedes a los que les gustaba disfrutar más del día se encontraban ya deambulando por el Valle Gerudo a la hora que una mujer esbelta de aspecto rudo, cabello blanco y ojos rojos atravesaba las calles del Valle. Iba vestida con ropas ajustadas de combate de color blanco y azul, con un símbolo de un ojo en el estómago y llevaba un báculo alargado en la espalda que terminaba en una hoja filosa cubierta. Impa abordó un carro que la llevó hasta el Templo del Espíritu, donde un numeroso Team Link la esperaba junto a Koume, Kotake y Nabooru en la sala en la que el día anterior habían entrenado Link y Durián.

- Me alegro de verlos. - Dijo Impa con una sonrisa. - Me parece que han aumentado en número.

- Mucho gusto, soy Ruto. - La princesa Zora inclinó su cabeza.

- Tiempo sin vernos. - Dijo Tetra.

- Este... hola, soy Grusi.- Dijo tímida la chica.

- Alteza. - Impa hizo una reverencia. - Mucho gusto Grusi, mucho tiempo Tetra. Y bueno chicos...

póngame al tanto.

- Queridos nietos. - Dijo Koume.

Link levantó la mano al escucharla.

- Sólo estamos haciendo esto lo más breve posible. - Replicó de inmediato Koume. - Sólo los Links son nietos, y este fuerte joven sheikah.

Link entrecerró los ojos y se resignó cruzándose de brazos.

- Tenemos otro problema aparte del pronto regreso de Gannondorf. - Koume extendió una varita y un círculo de chispas se materializó en el aire y un chico cruzó por el círculo.

Para sorpresa de todos Vaati yacía en el suelo, ante un chasqueo de dedos de Kotake unas cuerdas lo amarraron de los brazos.

- Encontramos a tu amigo en uno de los cuartos mágicos. - Dijo Kotake mirando a Link.

- Primero: no es mi amigo, y segundo... ¿Cuartos mágicos?

- Como te dijimos anteriormente, haremos esto rápido. - Dijo Koume reprochando a Link con la mirada.

- ¿Qué haces aquí? - Preguntó Link a Vaati.

- No lo sé, yo iba a mi hogar...- Vaati miró enfadado a Durián. - Desde que ese payaso me abandonó en el bosque no logro llegar a ningún sitio.

- Era eso o darte una paliza. - Durián ni se inmutaba por el odio de Vaati.

- Está bien te llevaremos de vuelta con nosotros. - Dijo Link.

- Antes muerto. - Respondió explosivo Vaati. - ¡Grahim te derrotará!

- Para. - Dijo Nabooru colocándose frente a Vaati. - No puedes estar realmente del lado de Grahim, él quiere liberar a Gannondorf y eso conllevaría a la destrucción de Hyrule. - La líder gerudo se comenzó a mover hechizando a Vaati con sus amplias caderas. - Tú naciste en la Ciudadela de Hyrule no quieres que desaparezca.

- ¿Cómo sabes eso? - Parecía que a Vaati le habían tocado un nervio.

- Da igual, lo supuse. - Dijo Nabooru. - ¿De qué te servirá que todo desaparezca en la oscuridad?

Vaati bajó la vista y no habló más.

- Está bien necesitamos saber cómo detener a Grahim y evitar que libere a Gannondorf.- Comenzó Link poniéndose en medio del círculo.

- La única forma de que alguien pudiera liberar a Gannondorf es abriendo una puerra de este mundo, al Reino Crepuscular en el lugar equivalente en este mundo al que está encerrado.

- ¿Y eso es dónde? - Preguntó Zelda.

- A unos kilómetros de aquí, lo enterramos bajo la arena. - Dijo Nabooru. - Lo tenemos vigilado desde una torre.

- Dame las coordenadas y enviaré a un par de sheikah. - Dijo Impa acercándose a Nabooru.

- Un problema menos. - Dijo Link. - Ahora ¿Qué hago con las piedras?

- Destrúyanlas. - Dijeron Koume y Kotake al unísono.

- ¡¿Qué?!- Exclamó Navi. - Ya era mucho esconder las piedras y no abrir la Puerta del Tiempo.

La cara del resto del grupo era de completo asombro.

- No crean que crucé medio mundo y arriesgué mi vida por nada. - Se quejó Timo.

- No sería por nada. - Alzó la voz Kafei. - Sería para impedir que alguien tome la espada maestra.

- Y más importante. - Dijo Impa.- Impedir que alguien entre al Reino Sagrado.- La cara de la líder sheikah expresaba algo de tristeza.- Lamento decirte esto Link pero también nos estábamos acercando a ese plan.

- Sin la espada maestra ni la trifuerza, no habría nada que detenga a Gannondorf.- Dijo Zelda oponiéndose casi como reacción natural al plan.

- Pero tampoco nada tan poderoso como para liberar a Gannondorf. - Replicó Koume.

- Zelda, tiene sentido. - Dijo Anju colocándole una mano en la espalda.

- Creo que podría funcionar. - Dijo Navi muy poco convencida.

Impa se acercó a la princesa.

- Su majestad es la úni...

Cuando el silencio fue interrimpido por una alarma

en el celular de Nabooru.

- ¡Demonios! - Exclamó aterrada. - ¡Todos a las paredes del Valle! ¡Un ejército se acerca!

- ¡¿Que rayos?!- Exclamó Link persiguiendo a Nabooru que había salido corriendo a toda velocidad.

- ¡Vamos a morir! - Exclamó Timo que venía tras Link.

- ¡Timo cállate! - Exclamó Navi volando al lado de Link.

Los muros del Valle Gerudo eran muy altos y estaban muy militarizados con centinelas en todas las torres día y noche, por lo que no era cosa fácil aterrar a Nabooru. Link superó a Nabooru en velocidad saliendo antes del Templo del Espíritu, desde allí había un largo camino hasta los muros, Nabooru comenzó a llamar a un transporte, pero Link por su parte comenzó a saltar.

- ¡Técnica de salto sheikah!

- ¡Vamos Link! - Navi lo apoyaba aferrada a su oreja.

Después de varios saltos que parecían tener más distancia y altura de lo normal por la adrenalina, Link logró posicionarse en las paredes del Valle Gerudo y con un salto final entró por una ventana, subió por las escaleras para por fin pararse sobre los muros del Valle Gerudo, donde ya estaba Durián.

- ¿Cómo llegaste tan rápido? - Preguntó Link al sheikah.

- Soy un sheikah.

- Rayos...- Link quedó estupefacto al observar el horizonte.

- Esto va a estar complicado. - Añadió Navi.

Moviéndose a gran velocidad avanzaba una enorme nube de polvo con Grahim a la cabeza en lo que parecía ser una plataforma que avanzaba sobre la arena y miles de stalfos que parecían deslizarse a través del desierto tras Grahim

Cuando ya Grahim estuvo a unos 30 metros de los muros del Valle Gerudo se detuvo.

- ¡Héroe del tiempo! – Exclamó con una sonrisa- ¡Vengo a destruirte!

- ¡¿Me ves corriendo acaso?! – Preguntó Link abriendo los brazos.

La verdad es que el ejército de Grahim era enorme, miles de esqueletos lo acompañaban y tenían un aspecto aterrador, aunque no se veían muy estables.

- ¡Ven y baja para que nadie más salga herido! – Exclamó el delgado chico.

- Link algo no está bien. – Dijo Navi notoriamente preocupada.

- ¿Qué sucede?

- Tiene demasiada energía…

En ese momento Nabooru aparece con Impa y se paran junto a Link.

- ¡Soy Nabooru, líder gerudo y te informo que no eres bienvenido!

- ¡Pues que así sea! – Grahim levantó la espada a lo que todos los stalfos dieron un rugido y comenzaron a correr.

- Estamos muy superados en número. – Dijo Nabooru impactada.

- A la carga – Dijo Link casi para sí mismo desenfundando su espada.

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- Desata la bestia.

- Durián ¿Qué haces aquí? Generalmente viene Timo a molestar.

- Te necesitamos al 100% y con toda tu energía espiritual.

- No soy tan fuerte como tú.

- Sï que lo eres, de adentro.

- Esto definitivamente es una construcción de mi subconsciente, usas muchas palabras.

- Sólo ten fé en ti.

PD: No me di cuenta de lo largo que quedó este capítulo hasta que lo publiqué.