Holaa a todos, espero que sigan por aquí. Empezaré agradeciendo a Moisés García y Rex05 por los review del capítulo anterior. Así como Moisés preguntó lo de la espada maestra se explicará pronto jeje. Me alegra que les haya gustado el capítulo anterior, espero este también sea de su agrado.

Rey de los Ladrones

- A la carga. - Dijo Link para sí mismo desenfundando su espada.

- ¡Atrás Link! - Exclamó Impa. - ¡No pueden herirte! ¡Durián no te contengas!

- Al fin. - El sheikah esbozó la sonrisa más sincera que Link le había visto nunca.

- ¡¿Te has contenido todo este tiempo?! - Link estaba realmente sorprendido.

- Sólo mira esto.

Impa dio un salto con giro hacia adelante cayendo hacia el desierto, durante su caída realizó varios movimientos con sus manos para amortiguar su aterrizaje con magia. Durián por su parte también saltó hacia la arena.

- ¡Están locos! - Exclamó Nabooru. - No durarán ni un segundo.

- ¡¿Dónde está tu ejercito disparándoles?! – Exclamó Impa mirando hacia la líder gerudo.

- ¡Arqueras! ¡Artilleras! - Exclamó Nabooru al momento que Zelda y compañía aparecían en el muro. - ¡Fuego!

El ejército Gerudo era una mezcla de armamento nuevo y antiguo. Las flechas y las balas cruzaron el cielo hacia el ejército de esqueletos de Grahim, de los cuales varios cayeron al piso desarmándose.

- No nos podemos quedar aquí. - Dijo Link apretando los puños.

- ¡Hey! Eres el elegido por las Diosas, si tú quieres bajamos. - Dijo Navi decidida.

- Link... - Zelda recién llegada miraba al chico con preocupación - Son miles.

- Es mi deber - contestó el chico con una mueca.

- Ten esto. - Kafei le entregó un audífono con un micrófono de una oreja a Link. - Te ayudaré desde arriba.

- Ten cuidado orejón. - Dijo Timo.

- Tranquilos, creo que tengo un plan. - Dijo Link mirando al Furia del Dragón asesino que estaba anclado fuera de los muros del Valle Gerudo.

El rubio y audaz hylian se acercó a la princesa Zelda, le dio un tierno beso en los labios y dio un salto hacia atrás.

- ¡Técnica de salto Sheikah! - Navi se aferró a su oreja mientras caía.

- ¡Ten cuidado! - La princesa se acercó a la cornisa para gritarle a su amado mientras caía.

- ¡Idiota! - Exclamó Durián al ver caer al chico a unos metros - ¡Tenemos esto controlado!

- ¡Son miles!

- ¡Quédate atrás! - Exclamó Impa juntando sus manos.

- ¡Fuego! - La voz de Nabooru se escuchaba fuerte y claro por todo el perímetro del Valle Gerudo.

A pesar de los esfuerzos del ejército gerudo, los stalfos y Grahim avanzaban a gran velocidad hacia los muros del Valle.

- Si van a hacer algo háganlo ahora. - Link puso la mano de la espada firme y levantó su escudo.

Durián e Impa movían sus manos en el aire, Link podía sentir la energía que estaban acumulando, parecía ser enorme. A su vez el ejército de Grahim avanzaba a máxima velocidad pero cuando estaban a 10 metros de Grahim e Impa, se desató el ataque de los sheikah.

- ¡Ciclón de agua! - Exclamaron Impa y Durián al unísono.

Una enorme masa descontrolada de agua salió de las manos de los sheikah hacia el ejército de Grahim arrasando todo a su paso.

- Wooow... - Link había quedado sin palabras.

- Su sincronía fue realmente alta para poder realizar un ataque tan fuerte.- Le dijo Navi al oído a Link.

- Link, desde aquí veo que no acabaron con todo el ejército, procede con el plan. - Kafei sonaba en el audífono de Link.

- De acuerdo. - Dijo Link corriendo hacia el Furia del Dragón asesino.

Mientras sobre los muros del Valle Gerudo

- Me siento tan inútil aquí - Timo miraba la batalla pensativo.

- Chicos vayan, estaré bien aquí. - Dijo Ruto a su escolta que de inmediato saltó a la arena.

- Si tan solo hubiera escuchado más a Impa cuando quería enseñarme magia. - Se reprochó Zelda.

- ¿Y no quisiste aprender? - Preguntó asombrada Anju.

- Tenía otras preocupaciones, como gustarle a Link.

- ¡Pero si ya le gustabas! - Exclamó Anju.

- Pero yo no sabía eso.

- Te lo dije varias veces.

- No sabía si era verdad.

- Y al mismo tiempo tenías a ese lunático de novio ¿no? - Preguntó Ruto muy en modo de ataque.

- Pasaba por la fase en la que te gusta el chico malo. - Respondió la princesa muy serena.

- Y ahora te gusta el que tiene complejo de super héroe. - Dijo Tetra que estaba muy inquieta.

- Las vueltas de la vida. - Añadió Timo observando el tablet de Kafei.

Por su parte Durián e Impa observaban como Grahim había logrado contener gran parte del ciclón de agua y evaporarlo. Aún se podía observar un número muy favorable de stalfos a medida que se disipaba el vapor.

Ahora acompañados por los zoras se abalanzaron hacia el encuentro del ejército de Grahim.

- Durián, envía un mensaje, necesitamos a todos los sheikah. - Dijo Impa mientras corrían.

- ¡Lluvia de Hielo! - Exclamaron los zora invocando una lluvia de lanzas de hielo que caían sobre los stalfos.

Durián miró a los zoras hacia atrás con una leve sonrisa.

- Se pega eso de gritar las técnicas. - Dijo el zora a la cabeza del trío.

Hasta que al fin chocaron con el ejército de Grahim, los stalfos eran numerosos pero débiles, no había problema para zoras y sheikah en eliminarlos, ya fuera con magia o con sus armas.

- ¡Técnica de salto sheikah! - Exclamó Link que apareció desde arriba con un tornado que barrió con varios stalfos.

Desde arriba sus amigos observaban como Link se unía a la batalla.

- ¡La espada del capitán! - Exclamó Zelda.

- Bien pensado orejón. - Decía Timo nervioso.

- Link los stalfos sin cabeza pueden continuar peleando, ataca al centro de su cuerpo para que se desarmen. - Dijo Kafei observando las imágenes de sus cámaras.

Link ocupaba la espada del capitán para lanzar ráfagas de viento por todos lados que barrían con los stalfos, aún quedaban bastantes, pero a este ritmo podrían ganar.

- Bien pensado lo de la espada. - Le dijo Navi al oído al chico.

- Gracias Navi.

Grahim se alzó volando entre su ejército e hizo un movimiento con la espada para invocar una multitud de keese.

- ¿Otra vez estos malditos vampiros? - Dijo molesto Link barriéndolos con ráfagas de la espada del capitán.

- ¡Durián! - Exclamó Impa. – Grahim No sabe ocupar la espada todavía, está realizando invocaciones básicas.

- Aficionado. - Dijo Durián sonriendo levemente.

Pero al parecer el plan de Grahim estaba funcionando a la perfección porque su sonrisa era evidente, hizo un leve movimiento y apareció frente a Link.

- Llegó tu hora. - Grahim estaba realmente entusiasmado.

- ¡Cuidado Link! - Exclamó Navi a lo que el rubio tomó distancia.

Durián se percató de lo que había pasado e intentó llegar a Link, pero al intentar acercarse los restos de los stalfos muertos volaron y le impidieron entrar al perímetro donde Grahim y Link se miraban las caras.

- Rayos... - Link estaba paralizado.

- Llegó tu hora. - La cara huesuda de Grahim esbozó una enorme sonrisa.

Acto seguido Grahim comenzó a teletransportarse por todas partes del perímetro bloqueado a una velocidad incluso mayor a la que lo había hecho peleando con Durián. Link se movía para todas partes buscando al chico para darle con la espada.

- Navi, no puedo verlo.

- Ni yo, se teletransporta muy rápido.

Lo único visible eran explosiones de color morado, hasta que a unos centímetros de Link apareció por fin Grahim para darle un puñetazo al rostro.

- Está jugando contigo. - Dijo Kafei al audífono de Link. - Haz algo antes de que vaya en serio.

Link intentó lanzarle una ráfaga con la Espada del Capitán, pero Grahim ya había desaparecido para aparecer tras él y darle otro puñetazo haciendo que Link soltara la Espada del Capitán.

- Link habla Grusi. - El rubio escuchaba a la ex aliada de Grahim en su audífono. - Cuando Grahim te lance hacia arriba, va a aparecer sobre ti.

- Entendido. - Respondió Link desenfundado su espada normal.

Grahim le lanzo una bola de energía oscura a Link que a duras penas la esquivo lanzándose al piso.

- Si antes no eras rival para mí, menos lo eres ahora que tengo tanto poder. - Grahim rio nuevamente.

- Lo hará ahora. - Le dijo Grusi al audífono.

- Atento. - Dijo Navi al oído de Link.

Grahim se teletransportó frente a Link golpeando su espada que voló lejos y luego le dio una patada en la quijada por los aires.

- ¡Fuego de Din! - Una gran bola de fuego salió de las manos de Link que dio a Grahim de lleno rompiendo el perímetro.

- Al fin. - Durián saltó hacia el cuerpo de Grahim que volaba por los aires. - ¡Serpiente de agua!

La energía mágica de Durián creó un aura alrededor de él un instante antes de desaparecer, dando paso a enormes serpientes que atacaban a Grahim una tras otra mientras Durián flotaba sobre una. Los ataques seguían hasta que Durián transformó toda el agua en hielo atrapando a Grahim y varios stalfos.

- Es tu fin. - Dijo Durián colocándose frente a Grahim.

- Creí que ya habías notado todo mi poder. - Los ojos de Grahim estaban inyectados en sangre mientras sus músculos se tensaban.

El hielo se rompió por completo y un aura negra envolvió a Grahim, de inmediato le lanzó un rayo de energía oscura a Durián quien salió volando.

- No pueden contra mí. - Dijo Grahim aumentando su aura mágica.

Los zoras cayeron sobre Grahim con una lluvia de hielo, pero Grahim los mandó a volar a los tres. Inmediatamente una bola de sombra envolvió a Grahim

- ¿Qué hace? - Preguntó Link.

- Esa bola de sombra no es de él. -Contestó Navi. - ¡Es Impa!

Grahim luchaba por moverse, pero no podía.

- ¡Prisión Sheikah! - Un rombo morado se formó alrededor de Grahim.

- ¡Otra vez no! - Gritó Grahim maldiciendo.

La guerrera sheikah cerró el puño y el rombo redujo su volumen por completo dando paso a una gran explosión.

- ¡Lo logró! - Exclamó Link.

Cuando se disipó el polvo de la explosión Grahim seguía de pie, aunque bastante maltrecho y ensangrentado.

- ¡Basta de juegos! - Desenfundó la espada maestra.

- No entiendo cómo tiene la espada maestra. - Dijo Navi a Link.

- ¿Por qué yo no tengo una espada así?

- Se supone que esa espada debería ser tuya.

Grahim se avalanzó sobre Impa que le lanzó sombras desde sus manos, pero Grahim las cortó fácilmente con la Espada Maestra, para finalmente darle una gran estocada en diagonal de la que salieron rayos.

- ¡Impa! - Exclamó Link que ya había recogido su espada y la Espada del Capitán.

Impa yacía en el suelo, Grahim no perdió el tiempo y dio un salto para caer con todo su peso sobre la Espada Maestra en el cuerpo de la guerrera, pero varios rayos cruzaron el aire golpeando a Grahim.

Las figuras rodearon a Impa protegiéndola, eran los gerrero sheikah vestidos de varios colores, había una docena de ellos.

- ¿Los power rangers? - Preguntó Link confundido.

- ¡Yo dije eso primero! - Exclamó Timo al audífono de Link.

- Tranquilo pescadito, era muy obvio.

- Son los guerreros sheikah. - Respondió Navi.

- Pues ya era hora. - Dijo Link.

Grahim comenzó a teletransportarse sin parar, pero el de color verde hizo lo mismo mucho más rápido, ante lo que Grahim quedó impactado, provocando que este lo golpeara y cayera a la arena de inmediato. Grahim se puso de pie e intentó avalanzarse sobre cualquiera de los sheikah, pero fue detenido en seco por un puñado de ataques mágicos muy variados.

La expresión de Grahim era de desesperación, se encontraba con las manos y las rodillas en el piso, inmóvil.

- Enciérrenlo ya. - Dijo Impa que estaba en pie a medias.

Los sheikah iban a hacer su movimiento, pero un portal negro con líneas de verde neón se abrió en el cielo y decendió Zant que dio un puño en el suelo empujando a todos unos metros, levantó a Grahim y se fue por otro portal. De inmediato los restos de stalfos comenzaron a volar frenéticamente golpeando a todos a su paso.

- ¡Amor de Nayru! - Link creo un rombo perfecto alrededor de Navi y él.

- ¡Excelente! - Exclamó Navi.

- ¡Kafei! - Link colocó su dedo índice en el audífono.

- ¡¿Qué ocurre?!

- Zant se llevó a Grahim.

- ¿Al reino crepuscular? - Preguntó Navi acercándose al micrófono.

- Mmmm... - Kafei dudó unos segundos - ¡Link, apareció en el patíbulo del desierto!

- ¡¿Qué rayos significa eso?!

- Link... van a traerlo de vuelta. - Dijo Navi.

La expresión de Link se volvió de completo asombro.

- Y no podemos ni salir de aquí. - El chico apretó los puños.

El remolino de huesos no dejaba hacer nada, hasta los sheikah habían tenido que crear sus campos de fuerza, excepto por uno que estaba incinerando los huesos, pero muy lento.

- Tardaremos años aquí. - Dijo Link.

- Zant está consiguiendo exactamente lo que buscaba, retrasarnos, pero no sé cómo piensa liberar a Gannondorf. - Navi volaba con la mano en su barbilla pensando.

- Link. - Dijo Kafei al audífono.

Fue como si Link saliera de un trance, estaba imaginando los futuros escenarios posibles si liberaban a Gannondorf.

- Tenemos apoyo aéreo. - Kafei sonaba sorprendido.

- Pero ¿quién?

Justo alrededor de Link una llamarada enorme incineró todo a su paso, Link miró hacia arriba y vio a Volvagia que descendía lentamente.

- ¡SIIIIII! -Link estaba eufórico.

- Justo a tiempo. - Dijo Navi aferrándose a la oreja de Link que ya había deshecho el campo de fuerza.

- ¡Técnica de salto sheikah!

Apenas Link y Navi aterrizaron en el lomo de Volvagia, este aceleró hacia el Patíbulo del Desierto.

- ¿Por qué ese chico sabe nuestras técnicas? - Preguntó uno de los sheikah.

- Amigo tiene un dragón, puede hacer lo que quiera. - Contestó el que seguía incinerando huesos.

- Podría habernos ayudado a todos.

- (Ten cuidado Link) - Pensó Durián.

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- ¡Rápido Volvagia! ¡Ahí, derrítelos! Link y Navi viajaban a toda velocidad a lomos del dragón en un lugar que parecía una especie de coliseo abandonado en donde Zant llevaba a Grahim de un brazo. El ex militar procedio a encadenar al delgado chico de pies y manos, luego comenzó a leer un libro en voz alta mientras su mano libre apuntaba abierta hacia Grahim. Rápidamente Volvagia se abalanzó hacia Zant lanzando una llamarada a la vez, pero el ataque chocó contra un campo de fuerza que devolvió la llamarada e hizo que Link y Navi cayeran del lomo de Volvagia.

- Un campo de fuerza, muy poderoso para detener el ataque de un dragón. - Dijo Navi.

Volvagia siguió lanzando ataques que seguían devolviéndose, por lo que se detuvo y se posó sobre las graderías del coliseo. Zant siguió leyendo, cuando de repente unos símbolos se dibujaron en el piso, la espada maestra se alejó de Grahim y se clavó en medio de los símbolos, una extraña energía comenzó a cubrir a Grahim.

- ¡¿Qué está haciendo?! - Exclamó Link.

- Oh no...

- Oh no ¡¿Qué?! - Link estaba desesperado.

- ¡Vámonos de aquí! - Exclamó Navi.

Pero la hada fue interrumpida, Grahim dio un grito enorme de dolor, al mismo tiempo que la espada maestra estalló desintegrándose por completo.

- ¡La espada! - Exclamó Link.

- ¡Vámonos ya! - Navi intentó jalar a Link de sus ropas en vano.

Grahim comenzó a brillar hasta transformarse en algo más, en alguien más, donde antes estaba el delgado chico encadenado ahora había un hombre más alto, pero igual de flaco, de piel morena, nariz prominente, grandes orejas y pelo rojo, sus ojos estaban cerrados por completo, pero Navi lo reconoció fácilmente.

- Gannondorf ya está aquí...

Link estaba atónito, no podía moverse ni decir nada, mientras Zant desencadenaba a Gannondorf.

- ¡¿Dónde está Grahim?!

- Realizó un intercambio... - Comenzó Navi. – Grahim era lo suficientemente poderoso para que el sello se conformara con su poder, además que Gannondorf pareciera estar muy débil.

Los ojos de Gannondorf se posaron sobre Link, el cual sintió como un fuerte escalofrío recorría todo su cuerpo, paralizándolo ante tan maligna figura. Zant tomó al gerudo de un brazo, se giró hacia Link y le lanzó un rayo de energía de sus manos, pero un tornado se interpuso entre el chico y el ataque. Zant se sorprendió ante el bloqueo de su ataque, a la vez que Vaati descendía del cielo.

- ¿Vaati? - Preguntaron Link y Navi.

- Me agradecen más tarde. - Vaati se abalanzó sobre Zant y Gannondorf con varios tornados, pero el ex militar abrió un portal y desaparecieron.

- Maldición. - Vaati apretó los puños.

- ¿Qué haces aquí? - Preguntó Link.

- Salvo tu engreído trasero.

- Sí eso lo veo, pero ¿Por qué?

- Nosotras lo convencimos. - Dijo Koume entrando en escena junto a Kotake.

- No dejaré que destruyan Hyrule, es mi hogar tanto como tuyo. - Dijo Vaati evitando la mirada de Link.

- Gracias, al fin y al cabo, somos rivales, no enemigos.

- ¿Rivales? No me llegas ni a los talones.

- ¡¿Quieres ver?! - Exclamó Link.

- ¡Pues venga!

- ¡Ya paren los dos! - Exclamó Navi. - Hay cosas más importantes.

- Sí que las hay. - Dijo Koume.

- Nieto ¿Por qué no nos dijiste que tenías un dragón?

- Preguntó Kotake.

- Pues no es mío. - Dijo Link.

De inmediato Volvagia voló desde las graderías haciendo mucho alboroto y se posó tras de Link para acercar su rostro a él, quien sólo atinó a acariciarlo.

- Al parecer sí es tuyo. - Dioi Koume.

- Esto es muy bueno. - Dijo Kotake. - Te podemos hacer muy poderoso.

- ¿Qué? ¿Cómo? - Preguntó Link.

Navi revoloteó un poco, hasta que cayó en la cuenta de lo que hablaban las brujas.

- ¡Pues claro! - Exclamó la hada emocionada. – Quieren que Volvagia entrene a Link.

- Exacto pequeña. - Respondió Koume.

- Nieto hay mucho por hacer. - Dijo Kotake.

- Tendrá que esperar. - Dijo Impa que estaba de pie a unos metros.

- ¿Qué? ¿Por qué? - Preguntó Link decepcionado.

- Tenemos que volver a la Ciudadela y reagruparnos para ver qué haremos.

- Gannondorf ha vuelto. - Dijo Koume. - Link necesita lo que vamos a enseñarle.

- Puede que sea mejor que saque la Espada Maestra primero de su pedestal. - Respondió de inmediato la sheikah.

- Pero la Espada Maestra acaba de ser destriuda. - Dijo Navi confundida.

- Esa era una réplica pequeña. - Contestó de inmediato Koume. - Hace varios años durante la guerra entre hylians y twilis, los twilis intentaron crear una Espada Maestra y consiguieron esa que encontró Grahim.

- Nosotros la colocamos como señuelo en un lugar relativamente más ubicable que su verdadero escondite. - Dijo Impa. - Ahora debemos volver a casa, ya podrás venir a entrenar.

- Está bien, voy en seguida.

Link se acercó a Volvagia y puso su mano sobre su enorme cráneo. Los ojos del dragón se veían tan amistosos cuando no estaban en modo de neón, la calidez que emitía Volvagia era tan agradable, y su respiración con aroma a humo le encantaba a Link.

- No sé a dónde vas a estar, pero espero que nos veamos pronto. - Link miraba al animal buscando respuestas y creía haberlas encontrado. – Eres increíble, pórtate bien.

Volvagia asintió con la cabeza para salir volando en una espiral alrededor de Link.

- La espiral del dragón. - Dijo Koume. – Ese animal te quiere.

- Así como todos los Links me quisieron. - Añadió Kotake.

Link miraba nostálgico la figura del dragón desaparecer en el horizonte.

- Ya sabes dónde va a estar, le entendiste. - Dijo Navi.

- ¿Eso no fue mi imaginación?

- No, yo también lo escuché.

Link sonrió, así como Navi le sonrió a él y ambos caminaron en dirección al Valle Gerudo.

Los ánimos no eran los mejores afuera de los muros del Valle Gerudo donde ya no habían restos de la batalla campal antes acontecida y el sol ya se ponía, todos querían quedarse más tiempo en aquel mágico lugar, pero la situación había cambiado drásticamente.

- Chicos son bienvenidos cuando quieran. - Nabooru se despedía de Zelda y Link mientras el resto del equipo ya estaban abordando el Furia del Dragón Asesino junto a Impa, los guerrero sheikah y Vaati.

- Te cobraremos la palabra y volveremos. – Respondió Link con una sonrisa.

- Muchas gracias por tu hospitalidad añadió Zelda.

- Adiós amigos, y mucha suerte. - Nabooru abrazó a ambos al mismo tiempo y los besó en la mejilla.

Y así el Team Link volvía a la Ciudadela donde todo había empezado, un poco más sabios, más numerosos y más fuertes.

- Ahora todo cambiará. - Dijo Ruto en la mesa donde el Team Link cenaba.

- ¿A qué te refieres? - Dijo Timo.

- Gannondorf regresó. - Contestó la princesa zora.

- Todo el reino estará alerta, puede que vuelva el toque de queda de la última vez que el elegido por las diosas defendió a Hyrule.

- Pero ahí no fue contra Gannondorf. - Dijo Anju.

- Por eso ahora será peor. - Ruto llevó sus manos a su frente en señal de estrés.

- ¿Cuál irá a ser el plan? - Preguntó Kafei.

- Espero usemos robots gigantes. - Respondió Timo.

- No creo que eso sea probable. - Rio Navi.

- ¡Esto es un tema serio! - Exclamó Anju.

- Habiendo visto poco de todo esto. - Tetra levantó la voz. - Necesitas nuevas armas Link, esa espada que traes es una reliquia.

- Tetra tiene razón. - Dijo Durián. – Necesitas armas mejores, y definitivamente ya no es opción destruir las piedras.

- Link está extrañamente muy callado. - Dijo Grusi que era casi la única que lo había notado.

- ¿Qué pasa cariño? - Preguntó Zelda a un Link que sólo la miraba. - ¿Estás aterrorizado?

- ¡Nada de eso! - Exclamó Timo. - ¡El tendrá la trifuerza del valor!

- ¡Link ya habla! - Exclamó Anju enfadada.

- ¡Déjenlo respirar! - Exclamó Ruto.

- Sólo pienso si ya es momento de que continúe esto con Navi y Durián. - Link hizo una pausa mirando a todos con preocupación. - Todos han sido de ayuda pero ahora esto es más real que nunca.

- Tranquilo, nos prepararemos. - Se apresuró a decir Anju. - Pero no te dejaremos solo.

- ¿Cómo haremos eso? - Preguntó Zelda.

- Tú puedes aprender magia con Impa, Kafei está más cómodo a distancia diciéndole a Link lo que puede hacer y yo estaré con él, Timo también puede aprender magia o ¿no?

Todos miraron a Timo.

- No sé si magia, pero puede que tenga algún truco debajo de la aleta.

- Necesito que el truco funcione. - Dijo Link muy serio. - Tranquiiiilo ¿Cuándo te he fallado?.

Hubo un silencio.

- Cuando dijiste que aprenderías carpintería para reemplazar el estante que destruimos en 3ro.

- O la vez que dijiste que podías conseguir asientos para el partido de Hyrule vs Termina y no nos dejaron pasar al estadio. - Añadió Kafei.

- O cuando...

- ¡Ya entendí! - Exclamó Timo. - Esta vez lo lograré.

- Yo volveré al mar. - Me llevaré uno de los navíos. – Dijo Tetra. - Si necesitan algo de mí no duden en llamarme.

- Que bien que vayas a hacerlo. - Dijo Link con una sonrisa.

- Yo estoy bien quedándome fuera de la batalla. - Dijo Grusi.

- Yo debo volver a mi reino. - Dijo Ruto mirando a Link. - Pero lo que necesites ahí estaré.

- Gracias. - Dijo Link sonriendo a lo que Zelda sintió un poco de celos.

- ¿Ves? - Preguntó Navi. - Todo estará bien, enfócate en tu tarea y los demás haremos lo mismo.

Link sonrió y se sintió más tranquilo en el resto de la cena.

Ya al otro día Zelda, Navi y Link veían como Tetra se alejaba en el horizonte en un barco, que no era el Furia del Dragón Asesino. El navío iba navegando por la pradera de Hyrule a toda velocidad. A Zelda le encantaba tener a su prima cerca, pero estaba acostumbrada a tener estas despedidas, ya cuando Tetra se perdió en el horizonte el trío volvió con el Team Link y guerreros sheikah al viejo bus de Timo.

- ¡Bienvenidos nuevamente! - Exclamó Timo. – Estamos un poco colapsados pero nuestro equipo intentará que su viaje sea placentero, gracias por preferirnos.

- Yo manejaré. - Dijo Impa sentándose en el asiento del conductor.

- Bien pensado, su licencia es falsa. - Dijo Kafei.

- Y está mal falsificada. - Añadió Navi.

- Pequeños detalles. - Dijo Timo. - Edita eso del video.

- A veces olvido que estás grabando todo el tiempo. - Dijo Zelda.

- Ni que lo digas, a veces saludo a las cámaras voladoras como si fueran mascotas. - Dijo Anju.

- Link es el único consciente del reality show.

- ¿Cómo es eso? - Preguntó Grusi curiosa.

- Claro que no, a mí también se me olvida. - Link miró hacia otro sitio con cara de no haber hecho nada.

- Sí claro. - Dijo Kafei sacando su laptop.

Kafei mostró una recopilación de momentos en los que Link miraba a la cámara y decía: "Saludos a los Link lovers".

- No recuerdo eso. - Se apresuró a decir Link.

- Jajajaja, que gracioso. - Rio Timo. - Ponlo otra vez.

Así prosiguió el viaje hasta que llegaron a la Ciudadela, fueron a dejar a Anju y Kafei, y luego a Link.

- Link mañana a primera hora en el castillo. - Dijo Impa.

- ¿Qué día es mañana? ¿Hay escuela? - Link lucía bastante desorientado.

- Mañana a primera hora. - Respondió Impa seria abriendo la puerta.

- Nos vemos mañana cariño. - Dijo Zelda dándole un tierno beso.

- Adiós chicos. - Dijo Navi alegre.

Link y Navi bajaron del bus para entrar en su casa, apenas iba en el jardín cuando sus padres salieron a recibirlo con un abrazo.

- Qué bueno que estás bien. - Dijo la madre de Link.

- Estamos orgullosos hijo. - Dijo el padre de Link.

- Los eché de menos, aunque fue bastante divertido.

- Espero estés teniendo cuidado. - Las palabras de la madre de Link sonaban medio a regaño.

Link fue a su habitación y se dormió casi al instante, el cansancio acumulado de todas las aventuras le estaba pasando la cuenta.

Al día siguiente en el castillo se estaba a punto de llevar a cabo una asamblea para determinar las acciones que se tomarían ante el regreso de Gannondorf. El rey Daphness, la princesa Zelda, Rauru, Impa, Durián, y Júpiter esperaban por Link y Navi quienes ya habían entrado al perímetro del castillo.

- Pareces nervioso. - Dijo Júpiter al rey antes de beber un sorbo de café.

- Honestamente si no existieran imágenes no creería que Gannondorf ha vuelto.

- Pues que bien que Kafei graba todo. - Dijo Zelda.

Justo en ese momento entraron Link y Navi, quienes por cierto llegaba puntual a la reunión.

- ¿Ya están todos aquí? - Link vestía vaqueros oscuros y una camisa azul, muy ordenado, aunque no de manera formal como lo había hecho cuando fue recibido en el castillo junto a Kafei y Timo.

- Tranquilo, llegas a la hora. - Dijo Júpiter acercándose a Link. - Bienvenido de nuevo.

- Gracias. - Contestó el rubio abrazando a su maestro.

Para sorpresa de Link el rey también lo abrazó antes de comenzar la asamblea. El grupo estaba sentado en una mesa rectangular con el rey a un extremo y Link en el otro.

- Buenos días a todos. - Comenzó el rey. – Sabemos bien por qué estamos aquí, necesitamos un plan y lo necesitamos ahora, escucho sus ideas.

- Es notorio que Gannondorf estaba debilitado, lucía muy delgado y apenas pudo abrir los ojos. – Dijo Durián alzando la voz como nunca. - Tenemos que aprovechar este momento, hay que entrar al Reino Sagrado y obtener la trifuerza.

¡Bum! Así nada más Durián soltaba esas palabras ante un silencio de la sala, pero más que sorpresa era de afirmación, había que obtener la trifuerza antes que la obtuviera Gannondorf.

- ¿Qué tan probable es que nos quiten las piedras si no las usamos? - Preguntó Júpiter rompiendo el silencio.

- Harán lo que sea por conseguir las piedras. – Dijo Impa serena. - Hasta los ciudadanos de Hyrule podrían verse amenazados, pero claramente partirían por nosotros y nuestro círculo cercano.

- Que va, vamos por la trifuerza, de todas formas, para algo fue creada. - Dijo el rey enérgico.

- En eso tiene mucha razón, su majestad. – Dijo Rauru. – Es el momento de utilizar la trifuerza, además por lo que vi de las imágenes, Zant nos estuvo mintiendo todo este tiempo, sabía perfectamente todo sobre la magia, me engañó por completo.

- No seas tan duro contigo Rauru. – Dijo Júpiter. – Era imposible notar que ese loco liberaría a Gannondorf.

- Pues debí haberlo hecho. – Contestó el anciano. – Pero ya no podemos hacer nada con eso, debemos ir por la trifuerza.

- ¿Quién tocará la trifuerza? - Preguntó Navi. - Si la toca alguien que no tenga las tres virtudes, Poder, Coraje y Sabiduría de forma equilibrada la trifuerza se partirá y elegirá a los portadores adecuados.

- Modestia aparte. - Comenzó Júpiter. - Si la trifuerza se parte, Sabiduría vendrá a parar conmigo, ya tenemos 2 fragmentos asegurados.

- No esperaba menos de usted. - Dijo Link entrecerrando los ojos.

- Ya lo sabes discípulo, soy genial. - Júpiter hizo una seña con los dedos tratando de parecer joven.

- Entonces debería ser Link. - Impa miró al chico con una leve sonrisa. - Así nos aseguramos de que tenga un fragmento.

- Si me dejan decir algo antes. - Júpiter se puso de pie. - He visto los videos de las aventuras de mi discípulo, y creo que es el elegido de las diosas por algo, si alguien más toca la Trifuerza, Coraje vendrá sin dudarlo a él.

- ¿Quién crees que debería tocar la trifuerza? - Preguntó Impa.

- Durián. - Respondió Júpiter. - Poder es lo que más tiene, así los otros 2 fragmentos irán a parar a Link y a mí.

- Puede que haya alguien más valiente que Link y alguien más sabio que tú. - Dijo el rey preocupado.

- Creo es nuestra mejor jugada. - Júpiter acomodó sus lentes. - Pero como siempre es sólo mi consejo y opinión.

- Creo que puede funcionar. - Dijo Durián.

Impa se quedó en silencio unos minutos, para luego decir:

- Andando.

- ¿Ahora? - Preguntó nervioso Link.

- ¡Siiiiii! - Exclamó Navi.

- ¿Por qué estás tan contenta? - Preguntó Link.

- Siempre he querido ver esto. – Respondió con una sonrisa.

- Espero esto salga bien. - Dijo Zelda nerviosa a Link abrazándolo mientras su padre no veía.

Link se había paralizado, que el rey descubriera su relación con Zelda lo ponía muy nervioso, lo que la princesa notó de inmediato.

- Uuyyy ya no estoy tan segura de quien merece la trifuerza del coraje.

- Ja-ja, muy graciosa.

Ya en el Colegio Nacional de Hyrule parecía un día normal desde que la mayoría de los alumnos huyeran a sus lugares de procedencia debido al miedo a un apocalipsis. Había poca gente, pero las clases proseguían con normalidad.

El curioso grupo encabezado por el rey de Hyrule avanzaban con paso decidido hacia la sala de filosofía, donde llegaron sin mayor problema. Rauru levantó el respaldo de la silla que ocupaba Júpiter en clases y golpeó el ojo abierto para revelar el camino hacia el Templo del Tiempo.

- Esperen. - Dijo Impa poniendo su mano en el oído. - El viejo truco.

- ¿Cuál viejo truco? - Preguntó Link.

- El que le hicieron al Héroe del Tiempo, daaah. - Respondió Navi como si fuera obvio.

- ¿A cuál de todos?

- Sólo uno es "ÉL" Héroe del Tiempo. - Agregó Zelda.

- ¡Durián! - Exclamó Impa.

Impa y Durián salieron corriendo de la sala de filosofía, Link hizo un ademán de moverse, pero Navi le habló al oído.

- Estás con el rey y con la princesa, es mejor que los protejas a ellos.

Link hizo una mueca, pero sabía que era lo mejor, tenía que proteger a Zelda, y al rey por supuesto.

- Sólo nos queda esperar. - Dijo Júpiter.

- Que las Diosas estén con nosotros. - Dijo Rauru cerrando la entrada al Templo del Tiempo.

En uno de los patios del Colegio Nacional de Hyrule Zant se encontraba totalmente encadenado con cadenas sujetadas por 3 guerreros sheikah alrededor de él. Algunos curiosos que deberían entrar en clases se habían reunido para ver, mientras que a unos 10 metros de Zant se encontraba Gannondorf delgado y sombrió rodeado por un cristal morado que lo protegía.

- Vuelvan a sus salones. - Dijo Impa a los curiosos.

- ¿Ese no es Durián? - Preguntó uno de los curiosos.

- Creo que sí.

- ¿Quién es Durián?

- Del curso de Link

- Gannondorf está débil. - Dijo Durián a Impa. - Por eso se está refugiando, es el momento.

- Ve.

Ante la respuesta positiva de la líder sheikah, Durián dio un salto por los aires hacia Ganondorf, pero en pleno vuelo fue azotado por los tres guerreros sheikah.

- No me dejan otra opción. - Dijo Zant quitándose las cadenas.

- ¡Ya no tienes ejército! - Exclamó Impa. - Ya ríndete.

- Eso crees tú.

Zant extendió su mano hacia el cielo esperando que pasara algo, pero nada ocurría.

Impa sonrió. - Aquí no puedes invocar nada.

- Da igual, no necesito un ejército.

Zant apretó sus puños y lanzó un grito, su rostro se empezó a desformar al mismo tiempo que un aura oscura de energía lo rodeaba. Su piel se volvió pálida y brillante como de porcelana, sus ojos eran sólo un manchón rojo sin pupilas, su cabello se tiñó de rojo, un extraño símbolo azul apareció en su frente y sus ropas cambiaron a una especie de túnica negra con símbolos azul eléctrico y una armadura cubría sus hombros y su pecho. El aspecto de Zant siempre había sido raro, pero ahora era completamente anormal.

- Con que esa es tu forma twili. - Dijo Impa sin sorprenderse.

- ¿Sabías que era un twili?

- Por supuesto. - Contestó la mujer preparándose para la batalla. - Sabía que tus consejos al rey de no creer en la magia eran porque no querías que sospechara de tus planes.

- Aun así, pareciera que voy ganando. - Zant sonrió.

- ¡Eso crees tú!

Impa se abalanzó sobre Zant acompañada de varias bolas de energía morada, pero Zant repelió fácilmente la energía. Cuando Impa iba a caer sobre Zant, Durián apareció por un costado con un chorro de agua, pero el twili lo evaporó de inmediato y los paralizó a ambos con hilos de energía oscura. Los otros tres guerreros sheikah también se abalanzaron, obteniendo el mismo resultado, también fueron inmovilizados.

- Su magia no se compara con la mía.

Zant se comenzó a abrir paso entre la multitud con Ganondorf detrás, mientras los sheikah luchaban por hacer algo. En ese instante Timo y Kafei aparecieron entre los estudiantes curiosos.

- Timo tenemos que hacer algo. - Dijo Kafei.

- Me voy a arrepentir de esto. - Dijo el zora saltando para ubicarse detrás de Zant. ¡Alto ahí rufián! ¡Ha llegado el defensor de la justicia!

- Oh no. - Kafei miraba horrorizado.

Zant ni se había inmutado ante las palabras del zora, así que este le lanzó una lata de Rupi Cola.

- ¿Qué quieres? - Zant se dio media vuelta molesto.

- Para seguir debes enfrentarte a mí, el portador de la trifuerza del poder. - Timo mostró el dorso de su mano que tenía un triángulo dorado brillante.

Todos los presentes parecieron sorprenderse, y por fin Zant pareció interesarse en el zora.

- Aquí voy. - Timo comenzó a hacer movimientos con sus manos.

Zant seguía paralizado, sin saber qué hacer.

- ¡Ya destrúyelo! - Exclamó el delgado Ganondorf.

Timo cerró los ojos y extendió las manos en un movimiento final.

- ¡Ciclón de Agua! - Violentos chorros de agua azotaron a Zant que cayó derribado, mientras Ganondorf fue protegido por su escudo.

Pero el ciclón de agua había sido provocado por Durián que había aparecido por los aires.

- ¡Alejen a todos!

Timo y Kafei comenzaron a dispersar a los curiosos, aunque no fue tan difícil, estaban bastante asustados ya.

Las sirenas de emergencia habían comenzado a sonar, mientras llegaba la policía y comenzaba a evacuar el colegio.

-Tienes talento. - Admitió Zant poniéndose de pie. - Pero no puedes contra mí.

Zant dio un grito que desgarró el aire y comenzó a lanzar energía oscura la que Durián esquivaba con facilidad. El sheikah movió las manos para lanzar proyectiles de hielo con el agua que quedaba de su último ataque, los que dieron de lleno a Zant.

El twili al parecer se vio acorralado, su extraño rostro mostraba preocupación.

- ¿Qué pasó con tu bocota? - Preguntó Durián esbozando una sonrisa.

Al parecer a Zant le tocaron una fibra porque un aura negra comenzó a rodearlo y sus ojos brillaron con intensidad. De inmediato se abalanzó sobre el sheikah golpeándolo fuerte y repetidamente, lo lanzó hacia un lado, le lanzó energía negra y se abalanzó nuevamente sobre el chico dándole una ráfaga de golpes cada uno más duro que el anterior.

- ¡Durián! - Exclamó Impa desesperada.

Pero el chico no reaccionaba, la velocidad de Zant era sobrehumana y superior a la de él.

- Peleaste bien sheikah. - El extraño ser comenzó a volar sobre Durián.

Zant acumuló toda su energía en sus manos que estaban sobre su cabeza, una gran bola de energía se había formado y ya estaba listo para lanzarla.

Las ataduras de las que eran preso Impa y los otros guerreros sheikah desaparecieron para darle más poder al ataque de Zant, el que de inmediato dejó caer la bola de energía oscura.

Los sheikah corrieron a su máxima velocidad, pero el ataque ya había tocado a Durián creando una gran explosión que no dejó ver nada a nadie por unos segundos.

Cuando el ataque se disipó de pie estaba Durián con una cuchilla en la mano y un aura sólida de color azul fluyendo alrededor de él.

- Peleaste bien monstruo. - El sheikah esbozó una sonrisa.

Durián desapareció a la vista de todos y apareció tras Zant enterrándole su cuchilla en el cuello.

- ¡No desapareció! - Exclamó Impa. - Fue tan rápido que no pudimos verlo.

Durián desapareció de nuevo lanzando a Zant por los aires, volvió a aparecer para darle una paliza mientras ambos volaban.

- ¡Ciclón de agua! - Exclamó nuevamente Durián.

Violentos chorros de agua atacaron a Zant estampándolo contra el piso, los cuales luego se congelaron para dejarlo inmovilizado.

Ganondorf miraba preocupado desde un costado la escena pensando en cómo podría arrancar, pero para eso debía romper su escudo quedando indefenso.

- ¿Por qué crees que me pude librar de tus ataduras? - Dijo Durián mientras su aura crecía y brillaba más.

Zant sólo estaba perplejo sin poder moverse.

El sheikah dio un salto en el aire, donde pareció detenerse por un momento, abrió los brazos y luego los juntó, haciendo que su aura desapareciera al instante para dar paso a una luz que cegó a todos.

Al protegerse por el fuerte brillo y mirar nuevamente Durián caía con el puño por delante estirado hacia Zant envuelto en un enorme Halcón brillante.

- ¡Halcón de Luz!

Una luz más brillante cegó a todos los presentes, los que al acostumbrar sus ojos pudieron ver que partículas de oscuridad flotaban en el ambiente deshaciéndose en el aire y un muy maltrecho Zant se encontraba desfigurado con vapor negro saliendo de su cuerpo.

- Aun sigue con vida. - Dijo Impa muy impactada casi para sí misma.

Durián volteó a ver a Ganondorf el que tenía una expresión de asombro. Tan pronto como pudo el joven sheikah se abalanzó sobre el gerudo, pero Ganondorf deshizo su escudo, atrajo con magia al malherido Zant y desapareció por un portal al que Durián le lanzó dos lanzas de hielo, una de ellas impactando a Ganondorf antes de que desaparecieran.

Y así como si nada el sheikah casi acaba con Zant y mantuvo a raya a Ganondorf, de la agitación lentamente comenzó a volver a su estado normal de seriedad.

- Cambio de planes. - Dijo Impa entrando al salón de filosofía junto a Durián.

- ¿Ya no tocaremos la trifuerza? – Preguntó Navi decepcionada.

- Lo siento pequeña, pero Ganondorf no es una amenaza en estos momentos.

- ¡¿Queee?! - Link no entendía nada, hace unos minutos estaban todos enloqueciendo que

Ganondorf había vuelto.

- Ganondorf está muy débil, no es una amenaza en este estado, es mejor que te preparemos para que toques la trifuerza y te quedes con los tres fragmentos.

- ¡¿Queee?! - Link no podía decir nada más.

- ¿Es acaso posible? - Preguntó Zelda más elocuente.

- Lo es. - Respondió Rauru. - Debe instruirse en todo lo que pueda y por supuesto debe hacerse fuerte, la valentía le sobra.

- Por el momento estamos a salvo. - Dijo Durián. – Se acabaron las amenazas, Zant no se recuperará tan fácil del estado en que lo dejé.

- ¿Están seguros? - Preguntó preocupado el rey.

- Así es majestad, Ganondorf ha estado años encerrado, no puede recuperar su poder, así como así, para eso necesitaba la trifuerza...- Impa hizo una pausa. – Pero de todas formas me comunicaré con las Gerudo.

- Bueno si todo está bien por ahora, hay que prepararnos para cuando Ganondorf y Zant recuperen sus energías. - El rey miró a Link. - Así que ve y sé un chico, disfruta mientras puedas.

- Gracias majestad. - Link hizo una leve reverencia.

- Ni creas que esto será divertido. - Júpiter le habló al oído a Link. - El dolor que sentirás al exprimir tu cerebro no se compara con nada que hayas sufrido.

El profesor miraba con una sonrisa maliciosa a Link que era difícil de tomar en serio.

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Al día siguiente a primera hora estaban los alumnos restantes del 1ero A en sus asientos. Con su profesor jefe Lu Frecel.

- Pasaremos lista.

- ¿Para qué? Ya sabe los que vinimos. - Respondió Timo.

- Aunque no lo creas extrañaba tus niñerías. - Respondió el profesor de educación física. – Pongan atención mientras reviso la asistencia.

- En serio, no tiene que hacerlo. - Insistió Timo.

- ¡Linunel Alkahen!

- Parece que no me hará caso. - El zora se golpeó la frente.

- ¡Morin Barhem!

- ¿Por qué a Timo le molesta tanto que el profesor revise la asistencia? - Preguntó Navi al oído de Link.

- Es un tonto, es lo que hace. - Respondió Link a lo que Navi rio.

- ¡Tifany Bath!

- ¡Además solo nombra a la gente que se fue!

- Timo es por orden alfabético. - Le calmo Kafei.

- ¡Durián Dethan!

El sheika tranquilamente levantó la mano.

- ¡Al fin alguien que sí vino! - Exclamó Timo enfadado.

- ¡Ann Faron!

- Timo deberías calmarte un poco, todos extrañamos a nuestros compañeros. - Dijo Ilia muy dulcemente.

- ¡Deify Karsen!

- ¡Presente profesor! – Respondió Deify con una sonrisa.

- Ya vamos progresando. – Añadió Timo.

- Timo ya basta. – Dijo Deify.

- ¡Kafei Lanayru!

- ¡Presente! – Exclamó Kafei.

- ¡Timo Mirlo!

- Aquí estoy. – Respondió Timo de mala gana.

- ¡Ilia Ordon!

- ¡Presente y feliz de estar aquí!

- Me gusta tu optimismo Ilia. – Dijo el profesor Lu. - ¡Suarte Thead!

No hubo respuesta.

- ¡Rayda Remi!

Tampoco hubo respuesta.

- ¿Ya te aburriste de molestar Timo? – Preguntó Deify riendo.

- Ya no tiene sentido ser el payaso si no hay quien lo aprecie.

- ¡Link Rolh!

- ¡Presente y más fuerte que nunca! – Link levantó la mano con determinación.

- ¡Así se habla! – Exclamó Navi sobre el hombro del rubio.

- ¡Excelente! Más que nunca debes liderar a esta tropa de estudiantes y a Timo.

- ¿Qué significa eso? - Preguntó Timo molesto.

- Lo entenderás cuando seas mayor. – El profesor Lu evadió la pregunta y prosiguió. - ¡Anju Termina!

- ¡Oiga no ignore mi pregunta! – Exclamó Timo agitando mano y aleta con vigor.

- ¡Presente! – Exclamó Anju. – Timo ya está.

- Está bien. – Timo se cruzó de brazos y se quedó tranquilo al fin.

- ¡Groe Up!

Otra vez no hubo respuesta.

- ¡Terry Zeri!

- ¡Presente profesor! – Exclamó el moreno hylian. – Y feliz de verlos a todos.

- ¡Así me gusta Terry! – Exclamó feliz el profesor Lu. – Bueno chicos, ustedes mejor que nadie saben lo que está sucediendo. Lamentablemente el mundo entero ha visto lo que pasó ayer en nuestra escuela, todos lo han compartido con sus teléfonos.

La cara del profesor de educación física demostraba mucha preocupación. De cuando en cuando miraba a Link como buscando ayuda o alguna respuesta en su mirada que pudiera dar un estado de cómo estaban las cosas.

- Honestamente chicos me gustaría que me contaran todo, pero no hay tiempo, debemos ir al Gran Salón para un anuncio del rey.

Aquellas palabras pillaron de improviso a Link y al parecer a Durián también, ya no era un misterio para el rubio elegido por las diosas algunas expresiones del sheikah. Por lo que se acercó para conversar.

- ¿Sabes que rayos pasa? – Preguntó el rubio.

- Ni idea, pero no debe ser bueno.

Link pensó que el sheikah seguiría su camino, pero quedó esperando al movimiento de Link.

- ¿Vamos o qué? – Preguntó Durián.

- Vamos por supuesto. – Se apresuró Link.

- Bien hecho. – Dijo Navi al oído de Link.

- Si no hice nada. – Respondió el rubio.

- Eres un buen líder, eso tiene a un poderoso guerrero sheikah confiando en ti.

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El Gran Salón era un auditorio con capacidad para todos los estudiantes del Colegio Nacional de Hyrule. Por lo que con la cantidad disminuida de estudiantes los asientos superiores estaban en su mayoría desocupados, a pesar de eso había bastante gente que murmuraban sobre qué estaba pasando.

Link se sentó en el lugar que le correspondía a su curso, tras los cursos más pequeños, se encontraba entre Durián y Timo. Cuando de pronto llegó la princesa de Hyrule.

- ¿Timo serías tan amable de moverte? – Preguntó la rubia princesa.

- ¡¿Por qué yo?! - El zora frunció el seño.

Navi se acercó al oído de Timo al ver que no se movía.

- Vamos, necesitamos que Durián se acerque al grupo.

- Está bien. - Timo se levantó finalmente y todos tuvieron que moverse un asiento.

- ¿Tienes idea de algo de lo que pasa? - Dijo Link para luego darle un tierno beso a Zelda.

- Mi papá va a anunciar lo obvio.

- ¿Qué es lo obvio? - Preguntó Link desconcertado.

- ¡Shh! Silencio Link, comenzó. - Le regañó Navi desde su hombro.

El rey entró en el auditorio y se posicionó frente al micrófono, los presentes se pusieron de pie e hicieron una reverencia.

- Buenos días Colegio Nacional de Hyrule...

El rey parecía estar relajado a pesar de encontrarse en una situación extraordinaria, sonreía con frecuencia, aunque con bastante sutileza. Link aun no tenía claro lo que iba a anunciar, por lo que escuchó atentamente.

- Todos son conscientes de la situación ocurrida ayer en el patio del colegio, por lo que creo que es mejor hablar con la verdad para estar preparados de la mejor forma. Sin miedo y organizándonos para hacer la fuerza desde la unión, juntos podremos contra cualquier cosa. Hoy más que nunca la fe y la esperanza son fundamentales.

El rey hizo una breve pausa en la que Link creyó lo buscaba a él entre la multitud.

- Ganondorf ha vuelto.

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- Link despierta...

- Despierta Link...

- ¡¿Por qué me ves dormir?!

- No tenía nada que hacer, lo siento orejón.

- Seguiré durmiendo.

- Despierta Link.

- Timo, basta.

- Te estoy tratando de transmitir un mensaje.

- ¿Qué mensaje sería ese?

- La cámara de los secretos ha sido abierta, enemigos del heredero !temed!

- Aaah ya Timo vete.

- Ok, ok, lo siento, debemos hacer algo para ayudar a los gorons.

- Andando.