Hola a todos! Ha pasado mucho tiempo, lo sé, pero ya estoy de vuelta con el nuevo capítulo. Espero sea de su agrado. Envío un saludo a Moisés García, gracias por seguir esperando la historia aunque me demore tanto en actualizar y gracias por volver a leerla. No me detuve a ver si alguien más comentó el capítulo anterior porque estoy apurado subiendo este. Espero que haya gente aún por aquí. Comencemos con el capítulo.
Misión de Fin de Semana
- Ganondorf ha vuelto.
Sólo bastaron esas palabras para desatar un murmullo ensordecedor en el Gran Salón. El rey como podía intentaba calmar los ánimos, pero simplemente parecía imposible.
- Realmente no había otra opción. - Dijo Zelda. - Hay muchos videos de lo ocurrido rondando por internet, en el blog no oficial del colegio creen que Durián es el elegido por las Diosas.
Zelda le mostró el blog a través de su teléfono a Link.
- Pero yo...
- Claro que sé que eres el elegido por las Diosas jajaja.
Durián rio también brevemente.
- No le veo la gracia. - Dijo molesto Link.
- Tienes que admitir que es gracioso. - Dijo Navi revoloteando.
- Esto significa que ¿El rey anunciará el regreso de Ganondorf por cadena nacional? – Preguntó Link. - Los secretos por aquí no duran mucho.
- Lo hará. - Respondió Zelda.
- ¡Esto está de locos! - Exclamó Timo hacia la multitud. - ¡Vamos a morir todos!
- ¡Timo! ¡¿Qué haces?! - Anju regañó al zora enfadada.
- No lo pude evitar.
Cuando por fin el silencio volvió al Gran Salón, el rey hizo un llamado a la calma y a la cordura finalizando con una simple oración. - Estamos listos para hacerle frente a cualquier desafío que se nos presente. El elegido por las Diosas está trabajando codo a codo con la corona y les aseguro que Hyrule está seguro en sus manos.
Link tragó saliva.
- Casi parece demasiado real...
- Tranquilo, estoy contigo. - Le intentó tranquilizar Navi.
- Estamos contigo. - Agregó Durián.
- Todos. - Dijo serio Kafei unos asientos más allá.
- ¡Vamos a morir todoos!
- ¡Timo Mirlo! - Exclamó Anju enfadada. - ¡Ya detente!
El rey siguió hablando sobre una medida en particular que nuestro revoltoso grupo apenas tomó en cuenta. Luego de eso todos los alumnos volvieron a sus salones respectivos.
- Perdimos bastante clase. - Dijo Timo - ¡Esto es genial!
- ¿Qué clase tenemos? - Preguntó Ilia.
Pero nadie alcanzó a contestar porque el temido profesor de biología Juno Voster cruzó el umbral de la puerta con paso raudo. De inmediato todos se ordenaron en sus asientos.
- Buenas tardes, veo que regresaron los especímenes fugitivos. - El hombre de nariz prominente miró con desprecio a Anju, Kafei, Timo, Durián y Link.
- Nosotros también lo extrañamos. - Dijo Timo.
- Señor Mirlo no empiece, no sea imbécil.
Esta vez Timo no contestó.
- Como anunció el rey hay un pequeño cambio de programa escolar así que comenzaremos con unas bestias que hace muchos años eran bien comunes. Los stalfos, aunque realmente no son bestias, están medio muertos.
Link estaba sorprendido.
- ¿El rey anunció esto? - Preguntó el rubio mirando a sus compañeros.
- Señor Rohl. - Juno Voster clavó su mirada de pocos amigos en Link. - ¿Cómo se puede destruir a un stalfo?
- Eeeehhhh...
La pregunta atrapó a Link de sorpresa, quien se quedó en blanco
- A esta velocidad el stalfo ya lo eliminó a usted. - Dijo irónico el profesor. - El elegido por las Diosas no puede estar en todos lados para protegerlo a usted.
Ante lo último el curso dio una carcajada ahogada por el miedo al profesor.
- Se le ataca al centro profesor. - Respondió Timo alzando la mano. - Así se desarma.
- Correcto. - Dijo de inmediato el docente. - Ponga atención señor Rohl, que aprenda estas materias puede significar su supervivencia.
La sala completa aguantó una carcajada. Así prosiguió la clase aprendiendo sobre distintas bestias pequeñas, muchas de las cuales Link no había enfrentado. Por suerte el rubio tenía a Navi, quien le complementaba todo lo que el profesor decía.
- Navi sabes demasiado, creo que no me dejarán entrar contigo a los exámenes.
- Tampoco pensaba hacerlo, no debes hacer trampa. - Respondió Navi.
Cuando el día escolar terminó, Link salía de la mano junto a Zelda y fueron interceptados por Impa.
- El fin de semana tenemos una misión en la Montaña Muerte. - Dijo la sheikah mirándolos con una sonrisa. - Avisen al resto del Team Link.
Link sonrió al escuchar a Impa decir Team Link.
- Conseguiste tu objetivo. - Dijo Zelda. - Oficialmente somos Team Link.
- Admite que es un nombre genial.
- No lo sé... - Zelda rio. - ¿Vamos a la ciudadela por un agua caliente?
- Por supuesto, esperemos a Navi que se quedó con Timo.
Zelda se apoyó en el hombro de Link mientras esperaban a sus amigos, tranquila y plena de apoyarse justo en donde quería estar.
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Llegado el fin de semana, el Team Link se encontraba a las afueras de la ciudadela dispuestos a subir a la chatarra de Timo.
- Buenos días estimados pasajeros. - Empezó a decir el zora. - Me complace verlos por aquí otra vez, muchas gracias por preferir nuestro servicio.
- Buenos días. - Respondió Link subiendo.
- Hola pescadito. - Dijo Navi.
- Buenos días pescadito. - Dijo Zelda subiendo tras Link y Navi.
- ¡Hey! ¡hey! ¡hey! - Exclamó Timo. - No puedes ir por ahí llamándome pescadito, el privilegio no se traspasa, no eres Link.
- Buen intento pescadito. - Zelda le dio la espalda y fue a sentarse.
- Princesas malcriadas ¿Quién las entiende?
- Buenos días sardina. - Dijo Anju chocando la palma de su mano con la de Timo.
- Buenos días Reina del Mal.
- Buenos días Timo. - Dijo Kafei.
- Al fin alguien amable. - Dijo Timo. - Buenos días amigo.
- Buenos días. - Dijo Durián chocando el puño con el de Timo.
- No sé si antes habías saludado. - Timo estaba sorprendido. - Buenos días.
Habiendo saludado al Team Link, Timo abordó el bus, se sentó en el asiento del conductor y sacó un termo con agua caliente.
- ¿A quién esperamos? - Preguntó Link.
Timo lo miró de vuelta como diciendo que era obvio.
- Entiendo. - Respondió Link para recostarse en un sillón en las piernas de Zelda quien iba sentada.
- ¿Esperamos a Grusi? - Dijo la rubia. - ¿A Timo le gusta?
- Sí, la esperamos a ella y sobre lo otro... no estoy tan seguro.
- ¿A lo mejor Kafei lo sabe?
- ¡Psss! ¡Kafei!
El chico volteó y Link le hizo señas para que se sentara en el sofá del frente.
- ¿Crees que a Timo le guste Grusi?
- No lo sé. - Respondió Kafei llevándose la mano a la barbilla. - Creo que no, pero tiene algún presentimiento con ella.
- ¿Como si fuera a ser útil? - Preguntó Link.
- Exacto.
Link sonrió.
- Me parecía lo mismo, su amistad es genuina, pero creo que nos ayudará en algo que aún no sé qué es.
Hasta que hablando del diablo, Grusi apareció en la escalerilla del bus.
- ¡Buenos días a todos! - Exclamó muy alegre la chica a lo que todos respondieron.
- ¡Estamos todos! - Exclamó Timo.
Vaati caminaba pensativo por las calles de Kakariko, era la primera vez que llegaba al lugar al que quería ir desde que Durián arruinara su orientación dejándolo en Los Bosques Perdidos. Lo único que tuvo que hacer fue preguntar en todo momento hacia donde se dirigía, por lo que conversó con mucha gente en su trayecto. En su cabeza había un gran conflicto sobre qué tenía que hacer con sus habilidades y sobre si era conveniente aliarse con el desagradable Link. Su conflicto superaba su capacidad de razonamiento, por lo que buscaba al anciano con el que había compartido una taza de té en Kakariko, él era muy sabio, o al menos lo parecía.
- Disculpe. - Dijo Vaati a un mercader en la calle. - ¿Sabe dónde vive el señor Kaepora Gaebora?
- Por supuesto, 5 cuadras hacia allá. - Dijo el mercader apuntando con la mano.
- Gracias. - Contestó Vaati siguiendo su camino. - Al parecer todos en Kakariko le conocen.
Un par de cuadras más allá Vaati preguntó nuevamente.
- Disculpe ¿Sabe dónde vive el señor Kaepora Gaebora?
- Pues claro chico, tres cuadras hacia allá.
- Muchas gracias. - Vaati prosiguió caminando. - Y yo que ya iba a doblar.
Finalmente, a un par de metros de la casa del anciano, Vaati pidió direcciones nuevamente, y fue conducido justo ante la puerta principal. Perderse era mucho más difícil siendo sociable. El chico de cabellos plateados abrió la cerca y caminó hasta el umbral de la puerta para golpearla.
En seguida hubo respuesta.
- ¡Chico! Tenía el presentimiento de que te vería pronto. - El alto anciano abrió la puerta ampliamente y se hizo a un lado para dejar pasar a Vaati.
La mesa del comedor de Kaepora estaba llena de libros escritos en hylian antiguo, los que Vaati era incapaz de entender. Como la primera vez el anciano le ofreció una taza de té y tomó asiento frente a él.
- ¿Qué te trae por aquí chico?
- La última vez que hablamos usted me dijo que en el fondo yo no era tan malo. - Comenzó Vaati con seriedad.
- Y tú también lo sabes o no lo preguntarías. - El anciano sonrió satisfecho.
Vaati no pudo más que incomodarse.
- Hyrule es mi hogar, no quiero que se destruya. - Improvisó Vaati desviando la mirada.
- Con que ayudaste al elegido por las Diosas. - La sonrisa de Kaepora denotaba su seguridad en todo lo que decía.
¿Acaso este anciano estaba adivinando sus pensamientos? ¿Cómo sabría aquello? Da igual era un viejo sabio, es por eso que Vaati estaba ahí, por sabiduría.
- Lo salvé de un ataque.
- ¡Bien! - Exclamó Kaepora. - Sabía que había bondad en ti, independiente de tus rencillas personales con él.
- ¿Debería ayudarlo? ¿Por qué siento como si estuviera cambiando de bando?
- Es normal que sientas eso, antes estabas muy mal encaminado. No te preocupes, no te estás traicionando a ti mismo si lo ayudas, piensa más bien que sus intereses han coincidido de casualidad, pero tú no tienes bando, tú sólo sigues tu camino.
Las palabras del anciano tenían sentido en su cabeza, él no obedecía a nadie, ni tenía equipo, no lo necesitaba. Por su cuenta conseguiría todos sus objetivos.
- No tienes necesidad ni corazón para ser malvado. - Finalizó el anciano ante el silencio del chico.
- Creo que tiene razón. - Dijo Vaati reaccionando. - Pero eso no impedirá que patee el trasero de Link.
- Haz lo que quieras con él, no tiene por qué ser una especie de santo, es un medio para un fin, elegido por las Diosas para defender a Hyrule, después de eso puede pasar cualquier cosa en su vida.
- ¿Después de qué? - Interrogó Vaati intuyendo algo.
El anciano lo observó un momento.
- Supongo que no te has enterado pero el rey anunció por cadena nacional que Ganondorf ha vuelto.
- Yo podría vencerlo sin necesitar la ayuda de Link. - Dijo Vaati notoriamente molesto.
- Sin la espada maestra es muy difícil que eso pase.
- Link tampoco la tiene.
- Pues debería en algún momento, o no durará mucho contra Ganondorf. - El anciano miró unos momentos al pálido chico. - Si te cruzas con él, ten cuidado, el rey de los ladrones es un hombre peligroso.
- Aun así, siempre lo derrotan.
- Jajaja. - El anciano rio. - Tienes razón, pero siempre vuelve.
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El Team Link descendía en Kakariko del bus de Timo donde Impa los esperaba para guiarlos una vez más al molino donde se hospedarían. Una vez que todos dejaron su equipaje se reunieron en el comedor.
- Chicos tenemos una misión de fin de semana. - Dijo Impa seria.
- ¡Siiiii! - Exclamó Timo.
- ¿Por qué tanta felicidad? - Preguntó Kafei.
- Porque ya tenemos misiones.
- Deben subir la Montaña Muerte...
- Noooo, ese lugar no de nuevo. - Dijo molesto Timo.
- La última vez nos salvamos por poco. - Dijo Navi recordando cuando el volcán erupcionó.
- No creo que pueda ser peor. - Añadió Link.
- Como decía. - Dijo Impa. - Al subir a la Montaña Muerte deben ir a la ciudad Goron y ayudarlos a controlar a los Dodongos.
- ¿Dodongos? - Preguntó Link.
- Son como unos lagartos que han tenido conflictos históricos con los gorons. - Respondió Navi.
- A pesar de su fuerza los gorons son muy pacíficos, en cambio los dodongos no tanto.
- Y estos fueron devueltos a la vida con energía maligna, por lo que debes eliminarlos, no son bestias como alguna vez lo fueron, sólo son magia negra. - Dijo Impa tratando de convencer a Link con su profunda mirada.
- Lo haré, no se preocupe. - Respondió el rubio.
- Link, trátame de tú. - Dijo Impa. - Esa es su misión, vayan cuanto antes.
- ¡Vamos chicos! - Exclamó Zelda animada.
La subida de la Montaña Muerte estaba resultando algo diferente a la primera vez que habían intentado subirla.
- ¿Cuánto más tenemos que subir? - Los quejidos de Anju no se hicieron esperar.
- ¿Por qué no te quedaste abajo? - Preguntó Timo llevándose las manos a la cabeza.
- Somos un equipo, debemos subir todos. - Respondió la chica.
- Está bien, te cedo ese punto, pero ¿Podríamos subir más en silencio?
- Mejor usa tapones de oído. - Respondió Anju con los brazos bajos cansada de escalar.
- ¿Cuándo harán un ascensor? - Preguntó Zelda.
- No creo que los gorons necesiten ascensor. - Contestó Kafei apuntando a un goron que venía rodando desde lo alto de la montaña haciendo su propio camino. - Ni siquiera necesitan un sendero.
- Vamos chicas, no nos quedemos atrás. - Dijo Grusi que apuró el paso para ir a la par de los chicos dejando a Anju y Zelda atrás.
- Link no sería más fácil si...
- ¡Shhh! Estamos forjando carácter aquí. - Respondió el rubio interrumpiendo las palabras de Navi.
Durián escuchó a Link y asintió con la cabeza.
Así prosiguió la escalada de Montaña Muerte, el sendero estaba bien marcado y en buenas condiciones, pero, aun así, el calor del medio día y el polvo hacían que el cansancio aumentara. Cuando ya había transcurrido una hora y media de ascenso pateando piedras, llegaron a la Cueva Dodongo, que estaba rodeada por estos lagartos escupe fuego.
- Atrás. - Link y Kafei pusieron sus escudos mientras todos se formaban tras ellos.
- ¿De dónde sacaste eso? - Preguntó Timo.
- Lo tomé del castillo. - Contestó Kafei.
- El otro día fuimos al castillo a ver a Zelda y Kafei se entretuvo un rato. - Añadió Anju aferrada a Kafei.
- ¡Ahí viene! - Exclamó Link ocultando parte de su rostro tras el escudo.
Todos en el grupo se aferraron con el que estaba delante y agacharon el rostro mientras podían sentir el calor de la llamarada expulsada por un dodongo cercano.
- Los dodongos son criaturas fuertes, pero su punto débil es la cola, así como también por dentro son vulnerables al fuego como cualquiera. - Dijo Navi.
- ¡Aquí voy! - Timo lanzó una nuez deku con la resortera a la cola del dodongo que antes los había atacado.
El reptil se aturdió desorientado.
- ¡Bien hecho! - Exclamó Grusi.
Pero el dodongo volvió en sí y acompañado por otro lanzaron otra llamarada. Kafei y Link soportaban el ataque como podían mientras Timo lanzaba nueces deku que eran chamuscadas.
- ¿Por qué no creas un campo de fuerza? - Preguntó Navi al oído de Link.
- ¡Shh! Estamos forjando carácter.
- Me lo imaginaba. - Contestó la hada llevándose las manos a la boca para no reír.
- ¡Resistan equipo! - Exclamó Link.
- ¡Estas cosas no se detienen! - Exclamó Anju escondida tras Kafei.
Hasta que el fuego dejó de salir de los dodongos.
- ¡Nuestro turno! ¡Técnica de salto sheikah!
Link hábilmente se posicionó tras uno de los dodongos, desenfundó su espada y le dio una estocada que hizo que este desapareciera en una pequeña exploción de cenizas. Durián a su vez lanzó una lanza de hielo en el momento preciso que entró por la boca del otro dodongo haciéndolo estallar. Pero más dodongos aparecieron expulsando fuego por sus hocicos, mientras el resto del Team Link...
- ¡Vamos muévanse! - Exclamó Link molesto.
Timo pudo ponerse en guardia y comenzó a lanzar nueces deku que eran fácilmente incineradas. Nuevamente el Team Link estaba siendo acorralado.
- Creo que ya fue mucho carácter. - Dijo Durián a Link antes de posicionarse sobre una roca en altura.
- ¡Rayos!
- Durián tiene razón. - Dijo Navi.
Zelda intentó lanzar un hechizo que creó una lucecita rosa que impactó sobre un dodongo para convertirse en confeti de colores inofensivo.
- Ya está, tienen razón. - Dijo Link. - ¡Durián contención!
El sheikah creo un corredor de hielo que daba a parar a un barranco de la montaña.
- No quiero caer otra vez. - Dijo Timo. - ¡¿Ese es tu plan?!
- ¡Link si piensas que voy a saltar estás locooo! - Exclamó Anju enfadada.
- ¡Estamos perdidos! - Grusi estaba aterrada.
- ¡Sólo síganme!
Link atravesó corriendo el corredor y saltó hacia el barranco con Navi aferrada a su oreja.
- ¡Link! - El grito de Zelda rompió el aire mientras corría a todo dar hacia el borde del barranco.
Pero Zelda se detuvo en seco cuando observó a Link ascendiendo lentamente en el lomo de Volvagia.
- ¡Suban! - Exclamó Navi tintineando.
Rápidamente todos subieron en fila al lomo de Volvagia.
- Ok amigo sube lentamente para que no caigamos. - Link acarició a Volvagia quien comenzó a ascender lentamente.
- Pudimos haber subido con la ayuda de Volvagia desde el principio ¿Cierto? - Preguntó Timo notoriamente molesto.
- Claro que no, Volvagia estaba ocupado haciendo trámites de dragones.
- ¡¿Trámites de dragones?! - Anju sonaba algo enfadada.
Volvagia rugió como avalando las palabras de Link.
- Aaah ¡Está bien! - Exclamó finalmente Link. - Quizás haya querido forjar carácter.
- ¡Forjar carácter! - Ahora sí Anju estaba enfadada. - ¡Link eres un idiota!
- Perdón. - Contestó Link riendo.
- Debo admitir que era buena idea. - Dijo Kafei.
- ¡¿Una buena idea?! - El enfado de Anju sólo aumentaba.
- Lástima que no podamos subir más rápido. - Dijo Timo por lo bajo.
- Ni que lo digas. - Le respondió Grusi. - Pero ¿No te molesta no haber subido en Volvagia desde el principio?
- Por supuesto que sí, me vengaré de Link en algún momento.
Fuera de la ciudad Goron había varios curiosos observando a los extraños descendiendo del dragón que volaba frente a la montaña.
- Gracias Volvagia, nos veremos pronto ¿De acuerdo? - Link con una sonrisa acarició al dragón, el animal dio un rugido y alzó el vuelo.
Team Link no fue capaz de dar un par de pasos cuando estaban rodeados por gorons.
- ¡Identifíquense intrusos! - Exclamó un Goron serio.
- ¿Intrusos? - Preguntó Timo.
- Timo calla. - Dijo Anju.
- Buenas tardes. - Link dio un paso adelante. - Venimos en son de paz a ayudarlos con su problema de los dodongos.
- ¿Cómo saben de eso? - Preguntó un goron de brazos cruzados.
- Eeehh... este... - Link no supo qué decir.
- Pues soy la princesa. - Respondió rápido Zelda colocándose al lado de Link.
Hubo un silencio incómodo los gorons se miraron confundidos hasta que uno entregó una sugerencia.
- Son espías, encerrémoslos.
El goron que parecía a cargo lo miró con dudas.
- ¡Enciérrenlos! - Dijo finalmente despejando sus dudas.
Varios gorons inmovilizaron al Team Link.
- ¡¿Qué creen que están haciendo?! - Exclamó Timo.
- ¡Venimos a ayudarlos y así nos pagan! - Anju había agotado su paciencia.
- ¡Chicos tranquilos, saldremos de esta como siempre! - Exclamó Link para que todos pudieran escucharlo.
- Siempre pasa algo con las autoridades. - Dijo Navi volando frente a Link.
- Ni que lo digas, debí haberlo esperado.
Lentamente Team Link fue llevado a un amplio calabozo común, sin nada adentro más que rocas.
- ¿No que los gorons eran pacíficos? - Preguntó Grusi.
- Si te fijas no nos hicieron daño. - Respondió Kafei.
- ¡Pero de todas formas no deberíamos estar aquí! - Exclamó Timo enfadado.
- ¿Qué tal si Durián rompe los barrotes? - Sugirió Anju.
Durián abrió los ojos e hizo una mueca.
- Tengo un plan. - El sheikah miró a Navi.
- ¡De inmediato! - La hada fue revoloteando hacia el chico de ojos rojos.
Después de unos breves segundos en que Durián le dio instrucciones a Navi, la hada salió volando entre los barrotes del calabozo.
- ¿No le dijiste que fuera por Volvagia cierto?
El sheikah sólo le devolvió una fría mirada.
- Sólo me aseguraba. - Dijo Link riendo.
- ¡Deberías llamar a Volvagia y que destruya todo! - Exclamó Timo enfadado.
- Ya calma Timo. - Grusi le puso una palma en la espalda para calmar al zora.
- De alguna forma siempre se las arreglan para que pase algo así. - Dijo Anju ya resignada.
- Al menos son buenas anécdotas. - Un sonriente Kafei sacaba su laptop.
- Guarda eso, vengo a salvarlos. - La voz conocida de su compañero goron Groe Up hizo que todos voltearan la mirada.
- ¿Cómo pensaste en eso? - Preguntó Link mirando a Durián.
- Tus amigos han sido la clave de todo esto. - Respondió sereno el sheikah apuntando al grupo que abandonaba el calabozo.
- Tus amigos "hemos" sido. - Sonrió Link dándole una palmada en el hombro. - Bien pensado.
- ¿Cómo es que nos pudiste sacar? - Preguntó Kafei al enorme goron.
- Mi familia tiene bastante influencia por aquí. - Respondió Groe haciéndole una seña al carcelero. - Además sólo los iban a retener hasta que nuestro líder pudiera atenderlos, aunque debo decir que no es una medida común, pero que va, ustedes siempre se meten en problemas.
- ¡Pero si no hicimos nada! - Exclamó Timo gesticulando mucho.
- Calma, iremos a comer.
- ¡Comida! - Exclamó el zora.
Después de un rato Team Link ya acababa su comida en el único en Ciudad Goron que vendía alimentos diferente a las rocas.
- Supuse que el Team Link tendría hambre.
- ¿Cómo sabes que ese es nuestro nombre? - Preguntó Link.
- Link, amigo, siempre has sido demasiado obvio. - Respondió el goron. - Como cuando te empezó a gustar Zelda.
- Ni que lo digas, eso era tan obvio y ni él se dio cuenta cuando empezó. - Añadió Timo.
- Sólo la miraba, como un psicópata o asesino en serie. - Dijo Kafei dando un sorbo a su té. - Esperando por el momento...
- Era patético si me lo preguntas. - Timo se golpeó la frente con su aleta. - Tardó años en siquiera hablarle.
- Chicos estoy aquí...
La cara de Link era difícil de describir, estaba entre avergonzado e indignado.
- Pero que tierno. - Por otro lado, Zelda parecía embobada.
- ¿Tierno? - Preguntó Timo. - Era prácticamente un acosador.
- Link es muy dulce, no puede ser un acosador. - Dijo Navi.
- ¿Por qué no me lo dijiste? - Preguntó Zelda.
- Estaba manteniéndome en un misterio, así te dejo intrigada. - Link le guiñó un ojo coqueto a la princesa.
- Ni él se daba cuenta. - Añadió Kafei. - Todos supimos que le gustabas antes que él se enterara.
- Estaba eso también. - Rio Link.
De repente un goron de aspecto rudo y de cabellos blancos apareció al final de la mesa.
- Darunia... - Dijo Link.
- Link. - Respondió el goron. - Creo que nunca habíamos realmente hablado, pero ya es hora, nuestro líder está listo para verlos.
Así Team Link fue guiado por Darunia que no les dirigió más la palabra hasta que llegaron al centro de Ciudad Goron donde dentro de una gran roca de la que salían muchas cuerdas un anciano goron los esperaba sentado. De aspecto cansado por los años, con barba blanca, y sin la corpulencia que caracterizaba a los gorons, el anciano los inspeccionó sólo por unos segundos y su semblante cambió por completo.
- ¿Está bien? - Preguntó Darunia abriéndose paso entre los presentes.
- ¡Link! - Exclamó el anciano realmente emocionado.
El rubio y confuso hylian no entendía lo que pasaba. Darunia le dio un empujón que lo dejó a 1 metro del anciano goron.
- Lo siento, la emoción me dominó muchacho. - Respondió el goron. - Pero he esperado mucho por este momento.
Ante la sorpresa de todos, el anciano se puso lentamente de pie y le dio un abrazo a Link, el que sólo atinó a responder el gesto. La sala completa estaba en silencio, parecía que el tiempo transcurría más lento de lo normal. Darunia nunca había visto a su líder tan emocionado, parecía que había renovado sus ya agotadas energías. Luego del abrazo el anciano goron volvió a tomar asiento.
- Mi nombre al igual que el tuyo es Link. - Comenzó el goron. - Me nombraron así en honor a uno de los Link que te antecedió... Muchacho eres su viva imagen, tuve que observarte con mayor detención para notar que no eras el que yo conocí, pero de todas formas me alegra mucho verte.
- Muchas gracias señor. - Contestó Link haciendo una pequeña reverencia, algo nervioso, no sabía bien cómo reaccionar.
- Ahora, no creo que estés de visita, cuéntale a este viejo lo que necesitas. - El goron esbozó una sonrisa.
- Estee... - Link miró hacia atrás a sus compañeros y Zelda de inmediato dio un paso al frente.
- La corona nos envió para que los ayudemos con su problema de dodongos. - La princesa sonrió cortésmente esperando la respuesta de los gorons.
- ¿Cómo ustedes podrían ayudarnos? - Preguntó Darunia irrumpiendo en la conversación. – Soy más fuerte que todos ustedes y apenas les hago frente.
El silencio reinó por unos segundos y es que Darunia era más fuerte que la mayoría de los que estaban ahí. Hasta que Durián rio.
- Link es el elegido por las Diosas y domina el fuego a la perfección, puede eliminar dodongos fácilmente.
La mirada dura del sheikah se clavó en la del poderoso goron que sabía que en él veía a otro también poderoso.
- Y no sé si lo viste, pero soy más poderoso que tú.
- Woow. - Dijo Timo por lo bajo. - Poder sheikah.
El anciano goron Link dio un gran respiro para luego alzar la voz.
- Los dodongos estaban extintos gracias al Link por el que llevo mi nombre, estoy seguro de que tú podrías ser capaz de eliminarlos esta vez.
El anciano goron miraba de forma cálida a Link quien ya sentía que tenía un compromiso que cumplir como elegido por las Diosas.
- Entonces no hay tiempo que perder. - Dijo Link.
- Darunia, ayúdalos. - Dijo el líder goron Link.
El joven y fuerte goron Darunia no entendía como este pequeño chico podría hacer algo que él no.
- Iremos por unas bombas primero, los dodongo son muy vulnerables a los explosivos. – Darunia guio al grupo hasta la cima de la ciudad goron a través de una larga escalera que parecía ir hacia el centro de la montaña y luego parecía alejarse.
- ¿Cuántos escalones faltan? - Preguntó Timo agotado.
- Deja de quejarte Timo. - Dijo Groe dándole una palmadita que casi lo saca volando.
- Tan sutil como siempre. - Reaccionó el zora adolorido.
- Lo siento.
Team Link y compañía siguieron subiendo hasta llegar a lo que parecía ser una salida de la Ciudad Goron. Darunia giró una puerta circular para salir a la intemperie, la altura era bastante considerable, había una gran meseta donde habían varias pequeñas posas con el agua ardiendo emitiendo vapor. Había varios gorons relajándose y se podía ver la cima del volcán varios metros más arriba.
- Wooow. - Soltó Link casi como un suspiro.
El viento golpeaba fuerte a tal altura, Link se sentía tan bien de estar en aquel lugar tan imponente a la vista, observando todo a su alrededor esbozó una gran sonrisa.
- Si les cuesta mantenerse en pie, afírmense de una cuerda. - Dijo Darunia guiando el paso.
De inmediato Link se aferró a una cuerda ante la mirada de todo el grupo.
- ¿Cariño qué haces? El viento no está tan fuerte. - Preguntó Zelda riendo.
- Oohh... - Navi parecía sorprendida. - Link tiene vértigo.
- ¿Le tienes miedo a las alturas? - Preguntó Grusi sorprendida.
- Vértigo no es el miedo a caer. - Link miró el horizonte. - Es el deseo de saltar.
- ¡¿Qué?! - Exclamó Zelda algo asustada.
Pero sólo ella y Grusi reaccionaron.
- Tranquila Zelda. - Anju le puso una mano en la espalda.
- Sólo necesita algo de qué afirmarse. - Dijo Kafei.
- ¿Ustedes sabían esto?
- Es sólo uno de los grandes y oscuros secretos de Link. - Timo siguió caminando sin darle importancia.
- ¿De verdad te dan ganas de saltar? - Preguntó Zelda caminando sin problemas al lado de Link.
- Así es, es muy perturbador, por cierto, pero afirmándome de algo es más llevadero. – Contestó el rubio regalándole una sonrisa a su amada.
- Estás lleno de sorpresas. - Dijo Zelda algo preocupada. - Sólo afírmate bien.
- Pero ¿Cómo sobre Volvagia estás muy tranquilo? - Preguntó Navi.
- Es diferente, sé que Volvagia no me dejará caer.
- Eso es verdad, Volvagia es muy sobreprotector.
- ¿Sobreprotector? - Preguntó Anju. - ¿Cómo lo saben?
- Podemos comunicarnos con Volvagia. - Dijo Navi sonriendo.
- ¿Cuándo pensaban contarle a todo el equipo? - Dijo Timo algo molesto. - Es información importante que podíamos usar.
- Woow, woow, woow, más despacio pescadito ¿Acabas de hacer una contribución genuina?
- Parece que ya te sientes más tranquilo. - Dijo el zora.
- Ya llegamos. - Advirtió Darunia indicando una cabaña de dos pisos hecha completamente de metal.
El grupo entró a la tienda haciendo sonar los pasos en el piso de metal. Tenía un amplio mostrador con bombas de todo tipo, de inmediato un tipo bajó por un tubo de bomberos.
- Hola Darunia. - El hombre usaba gafas y tenía escaso peño de color rojo a los lados de la cabeza, así como una barba roja, su piel blanca estaba manchada con lo que parecía ser hollín y vestía ropa de trabajo.
- Don Mechas. - Contestó el goron. - Necesitamos bombas, muchas bombas, nos encargaremos de la plaga de dodongos de una vez por todas.
- Y dicen que los gorons son pacíficos.
- Es por eso que los necesito a ellos. - Replicó Darunia apuntando al pintoresco grupo.
- Pero si sólo son unos niños. - El hombre examinó al grupo acomodándose sus gafas. - Y un sheikah.
Hubo un silencio incómodo.
- Pero bueeeno, ya sabrás tú lo que haces. Si pasan por Kakariko visiten mi tienda de bombas que abrirá la próxima semana. - El tipo le extendió una tarjeta a Link.
- Gracias, supongo.
Todos se fueron con un saco de bombas a la espalda, mientras que Link lo guardó en uno de sus bolsillos mágicos de su cinturón. El grupo caminó atravesando la ciudad goron para luego comenzar a descender.
- Supongo que bajar será más fácil que subir. - Comentó Kafei.
- Esperemos que sí. - Dijo Timo algo fastidiado.
- Andando chicos. - Link apuró el paso con una sonrisa.
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- ¿Qué es este lugar? - Preguntó Vaati mientras seguía al anciano Kaepora Gaebora que bajaba por unas escaleras amplias de piedra.
- Estamos en el templo del tiempo.
- ¿Cómo llegamos aquí? Estábamos en Kakariko. - Aunque después de formular la pregunta sintió que de cualquier manera su orientación no podría entender cómo llegaron ahí.
- Hay muchos caminos que conducen al templo del tiempo, los sabios y el elegido por las Diosas los han usado por generaciones, aunque cada vez están más olvidados. El par avanzó por un corredor de piedra con un piso de mármol brillante que reflejaba la luz de las antorchas. Al cabo de unos segundos se encontraron frente a unas grandes puertas con unos relojes de arena de oro en su marco.
- Antes de continuar debo preguntar si estás seguro de que quieres que te entrene.
- Lo estoy. - Respondió Vaati sin titubear. - La mirada del chico mostraba una gran determinación.
- Pues andando.
Se abrieron las grandes puertas y revelaron un gran salón circular con distintas puertas y varios pisos con más puertas.
- ¿En qué lugar estamos? - Preguntó Vaati.
- Bienvenido a la habitación del tiempo.
- ¿Habitación del tiempo?
- Así es. - Reafirmo Kaepora Gaebora. - Aquí el tiempo no transcurre de la manera en la que estás acostumbrado, podemos entrenar meses cuando afuera habrán pasado sólo unas horas.
Vaati estaba muy sorprendido, arregló su cabello que caía sobre sus ojos y miró todo a su al rededor. - ¿Qué son todas esas puertas?
- En ellas encontrarás cualquier cosa que necesites, para que no debas salir de esta habitación. - Respondió el anciano. - Sígueme, esta es la habitación que necesitamos.
Kaepora Gaebora giró el pomo de la puerta y la abrió para cruzar el umbral. Vaati se acercó de inmediato y sólo observó una intensa luz azul que no le dejaba ver el contenido de la habitación. Apretó los puños y con decisión atravesó el umbral. La habitación era como un cielo eterno, en el que se podía caminar, pero no había nada más, sólo cielo, nubes y sol. Parecía ser solo una ilusión, Vaati no podía sentir viento, ni frío ni calor, y seguía sintiendo un piso plano.
- Aprenderás a controlar apropiadamente tu poder mágico. - Dijo Kaepora para luego sentarse. - Siéntate frente a mí.
Vaati se sentó, estaba muy pensativo y es que algo se le estaba cruzando por la mente.
- ¿Se supone que este lugar es para el héroe del tiempo? - Preguntó serio.
- Sí y no. - Respondió el anciano. - Este lugar está hecho para los hylians, el héroe del tiempo al igual que tú es un hylian.
Vaati lo pensó unos momentos, era verdad, él tenía tanto derecho de pelear por hyrule como Link. Ya estaba seguro que no volvería al bando de Grahim, quería a su tierra y la defendería aunque eso significara aliarse con Link.
- ¿Estás bien? - La mirada profunda del anciano se clavó en Vaati quien salió de sus pensamientos.
- Sí, estoy bien.
- De acuerdo. - Kaepora tomó aire. - primero necesitas controlar tu poder mágico, cierra los ojos.
Vaati hizo lo que Kaepora le pedía.
- Ahora respira lentamente y concéntrate en tu respiración. - El anciano a su vez hacía lo mismo. -
No intentes no pensar en nada, sólo sigue tu respiración lenta y pausada.
A decir verdad, Vaati se sentía un poco ridículo, pero a la vez muy relajado, quería seguir en ese estado de relajación que estaba creciendo en él.
- Muy bien, sigue así.
Vaati siguió en ese estado de meditación, al principio muchos pensamientos cruzaban por su mente, pero al cabo de unos minutos sólo existía su respiración, tranquila y pausada. Poco a poco Vaati comenzó a sentir un calor dentro de él, así como una ráfaga que le revolvía los largos cabellos que caían sobre su cara. Abrió los ojos y pudo observar como un remolino lo envolvía. Se sorprendió y se puso de pie de inmediato.
- ¡¿Qué es esto?!
- Es tu poder mágico acumulándose dentro de ti.
Vaati logró sostener el remolino por un par de segundos más antes de que se desvaneciera.
- Vamos otra vez. - Dijo de inmediato el chico.
- Excelente. - Dijo el anciano esbozando una sonrisa, mientras Vaati se sentaba nuevamente.
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Link y compañía eran recibidos por los dodongos que custodiaban la cueva.
- Veamos qué tal sale esto.
Timo encendió la mecha de una bomba y la lanzó a un dodongo que ingenuamente la tragó entera. Al cabo de unos segundos el dodongo explotó y se volvió cenizas. De inmediato el resto de los reptiles se alborotaron. Darunia y Timo tomaron la delantera, pero los dodongos crearon una muralla de fuego.
Link esperó a que se calmara la llamarada y lanzó su ataque.
- ¡Fuego de Din! - Exclamó Link.
Dos bolas de fuego eliminaron a dos dodongos. Durián de un salto cayó sobre las colas de los dodongos estocándolas con dos cuchillas, de inmediato estos estallaron en cenizas.
- ¡Excelente Durián! - Exclamó Link.
- Veamos si esto funciona. - Dijo Zelda que vestía ropa muy parecida a la de los guerreros sheikah, con matices de azul y rosado.
- Que hermosa te ves con tu ropa guerrera. - Dijo Link desconectándose del mundo unos segundos.
Zelda se ruborizó. - Le rogué mucho a Impa para que me la regalara por mi cumpleaños, nunca pensé que realmente le daría utilidad. - La princesa se enfocó en su objetivo. - ¡Fuego de Din!
Bolas de fuego más pequeñas que las de Link salieron de la mano de la princesa, las que sólo aturdieron a los dodongos.
- No eres muy compatible con el fuego. - Observó Navi. - Intenta otro hechizo.
- El fuego siempre me sale mal. - Zelda frunció el ceño. - ¡Estallido de luz!
De los dedos de Zelda salieron verdaderas agujas de luz que paralizaron a todos los dodongos que quedaban.
- ¡Wooow! ¿Por qué no hiciste eso antes? - Preguntó Link.
- Y sólo estoy calentando. - La princesa le guiñó un ojo.
- Ese sí es tu elemento. - Navi revoloteó frente a la princesa. - Algo me decía que sería la luz.
- ¿Cuál sería mi elemento? - Preguntó Link.
- No sabría decirlo aún, sabes muy poca magia, hay gente que tiene más de uno, como Durián que tiene dos.
Durián que estaba eliminando a los Dodongos paralizados, estocando sus colas se giró para mirar a Navi esbozando una sonrisa.
- ¡¿Tienes tres?! - Preguntó Navi sorprendida.
El chico no dijo nada y siguió con su tarea.
- Adentro no será tan fácil. - Dijo Darunia. - La temperatura será muy alta en algunas partes de la caverna.
- Darunia tiene razón, estoy haciendo un reconocimiento con las KafeiCams. - El comunicador en la oreja de todos sonó con la voz de Kafei que se encontraba en la ciudad goron con su equipo electrónico.
- Mucha suerte chicos. - La voz de Anju también sonó en el comunicador.
- Que útiles dispositivos. - Dijo Darunia guiando el paso por el umbral de la caverna.
- ¿No te hará mal el calor? - Preguntó Grusi a Timo.
- Probablemente sí, así que en cierta parte los esperaré mientras ustedes se encargan de todo.
- Link ya puedes ver parte del mapa del lugar en tu tablet. - Informó Kafei por el comunicador.
- Gracias Kafei. - Dijo Link afirmando el audífono comunicador.
Link sacó el tablet para observar el mapa, la interfaz estaba muy bien hecha y mostraba lecturas de calor y energía.
- Allí. - Dijo Navi. - Esa es la fuente de donde están saliendo todas las criaturas.
- Eso está un par de niveles más arriba. - Dijo Link.
- Arriba hace menos calor. - Dijo Darunia. - El zora estará bien.
- Genial. - Dijo Link guardando el tablet y observando el gran vestíbulo en el que se encontraban.
- Que bien, porque siento que me derrito. - Dijo Timo recorriendo el lugar.
- ¿No puedes mojarte o algo así con magia? - Preguntó Grusi.
Ante la pregunta de la chica una pequeña ola de agua cayó sobre Timo como si le hubieran dado vuelta una cubeta sobre la cabeza.
- ¡¿No podías haberlo hecho antes?! - Dijo Timo feliz y enojado. - ¡Se siente genial!
- No me lo pediste antes. - Respondió Durián.
- Hay que ir por acá. - Dijo Link guiando el camino a través de una puerta.
El grupo entró a un salón circular que cerró sus puertas de golpes con barrotes y dos lagartos parados en dos patas se materializaron en medio del lugar, portaban espadas y tenían una suerte de armadura diminuta.
- Al parecer la magia de Grahim no sólo despertó a los Dodongos. - Dijo Navi.
- ¿Que son esas cosas? - Preguntó Zelda.
- Lizalfos, tengan cuidado, son muy rápidos. - Contestó Navi volando junto a Link.
Durián se alejó a una de las paredes y se sentó de brazos cruzados.
- ¿Qué estás haciendo? - Preguntó Timo volteándose a ver al sheikah.
- Forjando carácter. - Respondió Durián cerrando los ojos.
Link miró al sheikah y esbozó una sonrisa.
- Déjenme a mí. - El rubio dio pasos frente y desenvainó su espada al tiempo que colocaba su escudo al frente.
Los lizalfos eran bastante rápidos y se turnaban para atacar, haciendo que Link solo retrocediera con el escudo en alto. El choque del metal con el metal producía y fuerte ruido que envolvía el lugar.
- ¡Vamos cariño! - Exclamó Zelda.
- Está perdiendo. - Dijo Timo.
- Claro que no, sólo está esperando. - Replicó Grusi.
Link seguía incansablemente bloqueando los ataques hasta que los lizalfos se aburrieron y escupieron una llamarada de fuego al mismo tiempo.
- ¡¿Que?!
- ¡Cuidado! - Exclamó Navi.
- ¡Amor de Nayru! - El campo de fuerza mágico llegó en auxilio del héroe del tiempo.
- Ahora es cuando Link. - Dijo Navi. - Apenas termine la llamarada.
- ¡Sí!
Luego de unos segundos que parecieron eternos la llamarada cesó y Link se abalanzó sobre los lizalfos. Al que estaba del lado de su mano hábil, le partió el hocico haciéndolo desaparecer y al otro logró empujarlo con el escudo. Se abalanzó nuevamente y cortó su cola para estocarlo finalmente en el estómago. Apenas desapareció el segundo lizalfo, las puertas del cuarto se abrieron.
- ¡Sí! - Exclamó Timo. - Bien hecho orejón, jamás dudé de ti.
Grusi miró a Timo entrecerrando los ojos. - Dijiste que iba perdiendo.
- Pero siempre supe que ganaría.
- ¡Link! - La voz de Kafei se escuchaba por el transmisor. - El escaneo de la caverna se ha completado, aparece marcado el lugar de donde están apareciendo los Dodongos, creo que no te gustará lo que vimos.
- ¿De qué hablas?
- Hay un dodongo gigante. - El tono de voz de Kafei denotaba una seria preocupación.
- Eso es un problema. - Dijo Timo.
- ¿No creían que esto sería tan fácil o no? - Preguntó Darunia.
- Pero no esperaba un dodongo gigante. - Respondió Timo.
- ¿No tienes miedo o sí pescadito? - Preguntó Navi riendo.
- Por supuesto que no, andando a por ese dodongo. - El zora dio media vuelta y guio el paso hacia la siguiente habitación.
El grupo siguió por la caverna por la cual aparecían cada vez más dodongos, los que no suponían un problema realmente, Zelda los paralizaba y el resto se encargaba de hacerlos estallar. Subieron un par de niveles hasta que llegaron a una habitación que era diferente. Se encontraban en una plataforma y en frente de ellos se veía otra plataforma al mismo nivel con un túnel. Entre las dos plataformas el piso estaba lleno de lava, con una distancia enorme entre las dos.
La expresión de Durián parecía indicar que le molestaba algo - ¿Qué ocurre?
- ¿Qué te sucede Durián? - Preguntó Link.
- No puedo teletransportarme.
- Debe ser por la magia de Grahim. - Dijo Navi emitiendo luces de colores.
- Tendremos que resolver el acertijo. - Dijo Darunia. - Busquen algo inusual en la habitación.
- Anju ¿Estás escuchando? - Preguntó Zelda.
- Sí, claro, sólo que no quiero desconcentrarlos.
- Sé que tú puedes encontrar lo que sea que estamos buscando.
- Es verdad, Anju es muy minuciosa. - Dijo Link.
- Tiene razón, es una verdadera molestia en el...
- ¡Timo! - Exclamó Anju enojada.
Tres cámaras de Kafei comenzaron a moverse por todos lados.
- Creo que es primera vez que noto que están acá. - Dijo Timo a lo que todos asintieron.
- ¡Lo tengo! - Exclamó Anju.
- ¿De verdad? - Preguntó Link que seguía inspeccionando toda la habitación.
- Link a la derecha de la puerta hay unos barrotes de madera, lánzales una bola de fuego.
- ¡¿Eso ha estado ahí todo el tiempo?!
La verdad es que eran unos barrotes muy juntos y pequeños.
- ¡Sabía que podrías Anju! - Exclamó Zelda sonriendo.
- ¡Fuego de Din! - Exclamó Link lanzando una bola de fuego que incineró de inmediato los barrotes, dejando ver un ojo abierto.
- ¿Timo tienes la resortera? - Preguntó Link.
El zora asintió y se puso en frente en posición de disparo. Al dar en el ojo este se cerró y un bloque de piedra se elevó a un metro de la plataforma. Link y Durián saltaron de inmediato a esta
- Quédense ahí mientras, por si no es seguro. - Dijo Link.
Durián en seguida lanzó una chuchilla hacia lo que el resto pensó era otra pared, pero un ojo se cerró y el bloque de piedra se movió hacia la otra plataforma, donde Durián y Link saltaron. Acto seguido el bloque de piedra se devolvió de donde había salido y descendió bajo la lava.
- Timo hagan lo mismo otra vez. - Dijo Kafei.
- ¿De verdad tenías que decírmelo? Es obvio. - Contestó el zora.
- Bueno, pues contigo nunca se sabe.
Timo le dio de nuevo al primer ojo para que apareciera el bloque de piedra. En seguida Darunia, Zelda, Grusi y Timo saltaron a este. El zora se giró y le lanzó un nuevo proyectil al segundo ojo y el bloque nuevamente avanzó hacia la otra plataforma.
Link y compañía avanzaron por una especie de túnel, hasta que llegaron a un gran cuarto que tenía un camino cuadrado y en el centro plataformas que flotaban en la lava. Un gigantesco dodongo con una espina dorsal llena de cuernos y minerales incrustados en su piel, el reptil dio un fuerte aullido cuando se percató de la presencia del grupo.
El rubio héroe del tiempo de un par de saltos se posicionó en una plataforma en medio de la lava llamando la atención del dodongo, mientras sus compañeros avanzaban por el cuarto. El dodongo tomó una bocanada y lanzó una enorme llamarada que tomó por sorpresa a Link el que sólo saltó hacia un camino lateral.
- Woow, eso estuvo cerca.
- Ten cuidado Link. - Le dijo Navi al oído.
- ¿Tienes alguna idea?
- Creo que tu Fuego de Din no será suficiente, necesitamos que trague una bomba.
- Está bien.
Zelda desde una de las plataformas se colocó en posición de pelea. - ¡Estallido de luz!
Las agujas de luz se clavaron en el enorme dodongo, pero sólo se las sacudió y se giró hacia Zelda.
- Oh no, no, no. - Link de un salto se puso tras del reptil. - Aquí estoy lagarto inmundo.
El rubio le dio unas estocadas en la cola del animal que lo hicieron girarse hacia él.
- ¡Bomba ahora! - Exclamó Link.
Timo le lanzó una bomba a Link, quien de un salto la tomó y depositó en la boca del dodongo que se preparaba para lanzar una llamarada, como si de baloncesto se tratara. Unos segundos después el animal se desplomó dejando salir humo por su boca.
- ¡Ahora! - Exclamó Durián abalanzándose sobre el reptil.
Link y Durián estocaron al dodongo lo más rápido que pudieron, hasta que este se reincorporó y los envió volando de una sacudida. El reptil dio un rugido y un puñado de pequeños dodongos cayeron del techo.
Darunia agarró dos pequeños dodongos y los lanzó a la lava, los cuales se hundieron de inmediato. El Rey Dodongo se volvió loco y empezó a correr por toda la habitación, haciendo que el grupo se moviera a las plataformas que flotaban en la lava.
- ¿Qué hacemos ahora? - Preguntó Timo, haciendo estallar a un dodongo pequeño con una bomba.
- Hacerlo caer. - Contesto Grusí que lanzó varias bombas en fila en el camino del Rey Dodongo.
- Puede funcionar. - Dijo Zelda. - Que lanzó unas cuantas más.
El Rey Dodongo siguió corriendo hasta que se encontró con el camino de bombas, el que lo hizo tropezar, pero nuevamente se puso en pie corriendo descontroladamente.
- Háganlo otra vez. - Dijo Link.
De inmediato las chicas pusieron bombas en el camino que hicieron caer al Rey Dodongo. En ese instante Link de un salto se subió a su espalda. El Rey Dodongo intentó sacudirse a Link mientras rugía, aprovechando el descuido Durián le lanzó una certera bomba al Rey Dodongo, Link dio un salto para alejarse antes de que la bomba explotara, en ese instante Durián y Darunia se abalanzaron sobre el Rey Dodongo, dándole el golpe final. El reptil lanzó un enorme rugido, se retorció y finalmente se volvió ceniza al igual que otros Dodongos que caían del cielo.
- Lo logramos. - Dijo Link alegre.
- Estoy muy agradecido por su ayuda. - Dijo Darunia haciendo una reverencia.
En donde se hiciera cenizas el cuerpo del Rey Dodongo, ahora había un círculo de luz azul en el piso. Uno a uno entraron al portal que los transportó de nuevo a la Ciudad Goron. Todo era alegría por parte de los gorons, los que abrazaban a Link, quien no sabía si podría soportar más abrazos.
- Lo vimos todo en directo. - Decía un goron mostrándole su celular a Link.
El chico desconcertado sólo sonrió y luego se puso su mano en el oído para escuchar mejor a Kafei. - ¿Transmitiste en vivo?
Pero Kafei estaba en persona frente a él. - Sólo para los gorons, creo que tenías que ganarte su confianza.
- Creo que tienes razón.
- Los gorons son poderosos aliados. - Dijo Navi. - Hay mucho que puedes aprender de ellos.
- Lo hicieron muy bien chicos. - Dijo Anju, apareciendo tras Kafei.
El líder goron Link se abrió paso entre la gente hasta llegar al Team Link.
- Estamos muy agradecidos con su esfuerzo, estamos en deuda con ustedes. - El anciano sonrió mientras los gorons aplaudían. - Mientras en cuanto a ti muchacho. - El goron se giró a Link. - Acepta esto como muestra de agradecimiento, ha sido perfeccionada con los años esperando a que vinieras por ella.
Groe apareció en escena con una sonrisa enorme y un cofre que dejó frente a Link.
- Te mereces esto amigo. - El goron le dio un abrazo y le abrió paso para que abriera el cofre.
Dentro del cofré había unas ropas envueltas, Link las tomó y descubrió un traje de combate muy parecido a su traje verde, pero este era más pesado y parecía ser mucho más resistente.
Todos los presentes se sorprendieron.
- Veamos qué tal se te ve eso. - Dijo Navi revoloteando alrededor de Link para cubrirlo de un
brillo que lo hizo cambiar de ropa instantáneamente.
- ¡Wooow! - Exclamó Link. - ¿Desde cuándo puedes hacer eso?
- Lo estaba practicando. - Contestó Navi con una sonrisa.
Una enorme ovación se hizo sentir de parte de todos los gorons y del Team Link. Las ropas de color rojo le venían genial a Link, eran muy similares a sus ropas Kokiri, pero tenían hombreras de metal, así como protecciones en todo el antebrazo y una cota de malla más gruesa.
- Detecto grandes propiedades mágicas de tu nuevo aspecto. - Dijo Navi. - Podrás resistir grandes temperaturas con esas ropas.
- ¡Genial! - Exclamó Link.
A la escena le siguió una gran fiesta en la que había comida especial para los forasteros, todo el mundo estaba feliz, el equipo se divertía y compartían con los gorons que bailaban alegres. Link le hizo señas a Zelda que lo miró de forma coqueta y salieron a tomar aire. Una gran corriente de viento se hizo sentir apenas salieron, pero el par se cubrió con una manta, se sentaron en el piso, Zelda delante de Link apoyando su nuca en el pecho del rubio.
- Que vista más increíble. - Dijo el joven.
- Contigo lo es mucho más.
Link abrazó con más fuerza a la princesa, inclinándose hacia adelante para poder besarle la mejilla.
- Hoy mostraste mucho poder mágico.
- Y aún no has visto nada. - Dijo la princesa levantando el puño.
- ¿No sabrás algún hechizo que pueda hacer que le guste a una chica?
Zelda se giró para mirar a Link.
- ¿A qué te refieres?
- Hay una chica. - Comenzó Link mirando a Zelda seriamente. - Y yo... - La pausa pareció eterna para Zelda. - Yo sólo quiero gustarle, de tal forma que siempre sea importante en su corazón. Zelda sintió que se derretía.
- ¿Quién sería esa chica?
- Ah pues eso no te lo puedo decir. - Dijo Link riendo. - ¿Puedes ayudarme o no?
- Tal vez. - Dijo Zelda acercándose mucho a Link. - Sólo deberías decirle lo que sientes y ver si ella siente lo mismo, no necesitas ningún hechizo, sería injusto mantenerla a tu lado así.
- Créeme que trato de ser justo, o sea, soy el héroe del tiempo. - Dijo Link con una sonrisa. – Pero no me importaría hacer trampa esta vez sólo para ver sus ojos todos los días.
Hubo un silencio y los ojos de ambos se clavaron en los del otro, para desencadenar un apasionado beso.
- ¿No estará celosa esta chica? - Preguntó Zelda separándose unos centímetros de Link.
- No lo sé ¿Lo estás?
Zelda rio y abrazó a Link con fuerza.
A la mañana siguiente Team Link se encontraba en el sector de las aguas termales esperando para subir en Volvagia. Un goron le fabricó una montura al dragón para que fuera más fácil de montar, era realmente amplia, todos iban sentados muy cómodamente en círculo, con varias cadenas de las que aferrarse, excepto Link que tenía un asiento individual en frente.
- ¡Muchas gracias, espero verlos pronto!
El viaje fue tranquilo hasta la Ciudadela, donde Link fue dejando a sus amigos uno por uno.
- Gran trabajo tras bambalinas Kafei.
- Fue un placer Link, nos vemos pronto chicos.
- Pórtense bien, nos vemos. – Dijo Anju descendiendo de Volvagia.
Luego fue el turno de Timo y Grusi
- Orejón, me divertí mucho. – Dijo timo
- Y yo también. – Añadió Grusi. – Gracias por dejarme participar.
Hasta que llegó el momento de dejar a Zelda.
- Vuelvo en seguida. – Dijo Link descendiendo.
- ¿Aún no le dice? – Preguntó Durián.
- No, lo hará ahora. – Respondió Link.
- No quieres pasar a por un té, sé que a mi mamá le gustaría verte. – Dijo Zelda abrazando al rubio a las afueras del castillo.
- Zel, me encantaría, peeeroo…
- Pero ¿Qué?
- Iremos a entrenar al Desierto Gerudo.
- ¿Ahora? – Zelda se veía algo decepcionada. – Mañana es día de escuela.
- Hagamos algo, me dejas ir a entrenar y mañana paso por ti antes de ir a la escuela.
- Es una cita. – Sentenció Zelda besando a Link con pasión.
- Nos vemos mañana mi princesa.
Link dio un salto estilo sheikah hacia atrás y montó en Volvagia para volar a toda velocidad.
- ¡Hacia el desierto! – Exclamó el rubio extendiendo su brazo apuntando al horizonte.
- ¿Sabes que cuando dices esas cosas y haces esas poses no hay nadie viendo? – Preguntó Navi.
- Siempre hay alguien, tú también estás gritando tus técnicas.
- Ja. – El sheikah sólo hizo una mueca.
- ¡Andando! – Exclamó Navi imitando el gesto de Link sobre su mano.
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- Concentra la magia en tus pies.
- ¡Eso hago!
- Lo estás haciendo mal
- ¡Pero si ahí hay magia!
- Link, escucha a Durián, tienes trazos más angostos que otros.
- Hago todo lo que puedo.
- Sigue el ritmo de Volvagia.
- !AAAAAAAAAAAAAAAH¡ Esto es imposible.
- Vamos nieto cálmate un poquito.
