Hola a todos. Espero que se encuentren bien y EN CASA con este brote de coronavirus, para que puedan pasar mejor cuarentena les dejo este nuevo capítulo y por favor ¡QUÉDENSE EN CASA!
Dragon Volador
Link ya podía divisar sin problemas la enorme ciudad Gerudo que brillaba bajo el sol. Esbozó una sonrisa al recordar su experiencia previa. Cuando su celular comenzó a sonar.
- "Tú te me quedas viendo, tu llanto no cesa..."
- ¿Por qué tengo esos ringtones? - Link se golpeó la frente.
- La verdad es que no lo sé. - Contestó Navi riendo.
- Creo que te recuerda tu insignificante existencia cuando eras invisible para Zelda. - Dijo muy serio Durián.
Hubo una pausa, pero al cabo de unos segundos Durián y Navi se echaron a reír.
- Creo que me gustaba más cuando no hacías chistes. - Contesto Link con una sonrisa.
Link por fin contestó la llamada.
- ¿Aló? ¡Hola Nabooru! Sí, somos nosotros... vengo con Navi y Durián, así es... ¿Estás segura? Bueno pues está bien... nos vemos en breve.
- ¿Qué pasó? - Preguntó Navi.
- Nabooru quería saber si éramos nosotros sobre el enorme dragón cruzando los cielos y quiere que aterricemos en el campo de fútbol
- Genial. - Dijo Navi.
Volvagia cruzó volando por sobre las murallas de la Ciudad Gerudo, los centinelas apostadas en el muro le hicieron señas de forma coqueta Link.
- Link recuerda que vas con cámaras. - Dijo Kafei.
- ¡Kafei estás viendo esto! - Exclamó exaltado Link.
- Yo lo veo todo. - Dijo Kafei en tono aterrador. - Si no lo sabías ¿Por qué llevas puesto el comunicador?
- Por si Durián se alejaba mucho. - Respondió Link.
- Bueno, pues yo también estoy cuidando tu espalda.
- Gracias Kafei. - Dijo Link soriendo. - Ahora Volvagia por favor aterriza lentamente, no queremos destrozar el campo de fútbol.
Volvagia echó humo por la nariz.
- No, no, no, ni de broma. - Dijo Link alterado, a lo que el dragón sonrió.
- ¿Iba a incendiar el campo? - Preguntó Durián.
- Exactamente eso sugirió. - Dijo Navi.
- Este dragón es genial. - Sentenció Durián.
Volvagia aterrizó lentamente sobre el campo de fútbol donde Nabooru ya los esperaba junto con un par de gerudos.
- Bienvenido otra vez Link. - Dijo Nabooru abrazando al chico con fuerza.
- Feliz de estar aquí otra vez.
- Toma, tienes tu suite de antes, ponte cómodo y ve al Templo del Espíritu, mis abuelas te esperan, y quieren que vayas con el dragón.
- Muchas gracias. - Contestó Link sonriendo.
- Nos vemos en la cena. - Dijo una de las chicas gerudo de forma coqueta.
- Volvagia, ve al templo del espíritu, nos vemos en seguida. - Dijo Link acariciando la nariz del dragón.
Volvagia alzó el vuelo mientras Link y compañía se dirigieron al edificio donde se hospedaron antes.
Link sacó su bolso de su cinturón mágico y lo dejó sobre la cama.
- ¿No crees que debería ir con el Traje Goron?
- Sabes que creo que es una buena pregunta, las brujas tienen algo planeado con Volvagia, tal vez lo necesites. - Respondió Navi apoyando su mentón en su mano.
- Bueno pues has los honores. - Dijo Link abriendo los brazos.
Navi voló alrededor de Link dejando caer polvo que lo hizo brillar y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba con el Traje Goron.
- ¡Fuego de Din! - Exclamó Durián lanzándole una llama a Link que no tuvo ningún efecto.
- ¡Hey! - Exclamó Link.
- Había que probar tu nueva túnica.
- Funciona genial. - Dijo Navi riendo.
- Podrías haberme avisado. - Dijo Link.
- No hubiera tenido el mismo efecto. - Respondió Durián. - Andando. - El sheika se volteó y apuró el paso.
- ¿Estás apurado porque las brujas son poderosas?
Pero Durián no dijo nada.
- Yo sé cuándo tus silencios significan sí. - Dijo Link.
- Entonces no necesitas que hable.
- Buen punto. - Navi reía por la situación.
- ¿De qué lado estás? - Preguntó Link.
- Si esperas que Durián hable siempre, no sería él.
- Tienes razón pequeña amiga.
Link y compañía cruzaron todo el resort, un pequeño desierto y llegaron al Templo del Espíritu. Afuera de este las brujas parecía que hablaban con Volvagia.
- ¿Pueden entenderle? - Preguntó Navi sentándose sobre la cabeza de Volvagia.
- Por supuesto que sí. - Respondió Koume.
- ¿Cómo están nietos? - Preguntó Kotake.
- ¿Ahora todos somos nietos? - Preguntó Durián.
- Sí, ya te lo había dicho, pero estabas muy concentrado juntando magia. - Respondió Koume.
- Tenemos buenas noticias. - Agregó la bruja. - Tu dragón es muy joven y le queda mucho potencial por descubrir.
- El entrenamiento de hoy será muy difícil, sácate esa túnica y las botas. - Dijo Kotake guiñando un ojo.
- Y yo que vine con mi túnica nueva.
- ¿Acaso no la tenías antes? - Preguntó Koume. - Nosotras ya asumíamos que tenías la Túnica Zora también.
La mirada de Link lo delató en seguida.
- Detalles. - Intervino Kotake. - Quítate la túnica, guapo y empecemos.
Así Link se quitó la túnica, para quedar con una simple polera azul sin mangas y sus pantalones.
- Ahora quítate las botas. - Dijo Koume.
- Pero la arena debe estar hirviendo.
- Exacto. - Respondieron las brujas al unísono.
- Lo entiendo, quieren que Link se desplace rápidamente, pero ¿Por qué? - Preguntó Navi.
- Esta técnica es muy antigua. - Respondió Koume.
- Ninguno de mis ex novios Links la ha conocido siquiera. - Agregó Kotake.
- Vieja loca. - Dijo Koume. - Ya quítate las botas.
Link se quitó las botas, pero al contacto con la arena no sintió absolutamente nada.
- ¡Demonios! - Exclamó Koume. - El fuego es tu elemento, creí que no lo era, tus bolas de fuego daban lástima la última vez.
- ¡Heeey! - Exclamó Link molesto.
- Tardaremos más que perfecciones la técnica. - Dijo Kotake. - Pero lo lograrás.
- Nieto sheikah. - Dijo Koume. - Supongo quieres ver el espectáculo antes de comenzar.
Durián sonrió levemente y asintió.
- Está bien. - Dijo Koume girándose a Volvagia, de inmediato el cristal rojo de su frente comenzó a brillar. - Volvagia enséñale.
El dragón se posicionó frente a Link volando a muy pocos metros del suelo y comenzó a empujarlo con la cabeza.
- Mantén poca distancia con Volvagia pero desplázate hacia atrás concentrando tu poder mágico en tus pies, procura pasarlo al piso. - Dijo Koume dando instrucciones.
- ¡Esas son muchas instrucciones! - Exclamó Link saltando hacia atrás, siendo dirigido por Volvagia.
- ¡Vas bien! - Exclamó Durián.
- ¿Conoces esto? - Preguntó sorprendida Koume.
- El novio sheikah está lleno de sorpresas. - Agregó Kotake.
- Creí que sólo los Links eran novios. - Dijo Durián abriendo mucho los ojos.
- ¿Por qué crees que terminaba con cada Link?
- Porque nunca empezaban vieja loca. - Dijo Koume.
Link saltaba hacia atrás dejando poder mágico en el suelo en la medida que Volvagia le indicaba que se desplazara. Al principio pensó que se estaba moviendo en círculos, pero después pudo verlo. Estaba dibujando una espiral.
- La espiral del dragón es la puerta para una infinidad de técnicas. - Dijo Kotake. - La única limitación de Link será su imaginación.
- De esa le sobra. - Dijo Durián.
Cuando Link llegó al centro de la espiral Volvagia se elevó y Link dio una estocada al cielo con su espada. Pero nada pasó.
- Bueno parece que no veremos nada hoy. - Dijo Koume. - Tus trazos de magia están muy disparejos.
- Es verdad. - Dijo Navi mirando el suelo.
- ¿Puedes verlos? - Preguntó Link.
- ¿Tú no?
- Tranquilo, ya podrás gritar tu estúpida técnica. - Dijo Durián.
- Creo que eso fue lo que faltó, el nombre.
- Dragón Volador. - Respondió Durián.
- Con que sí la conoces. - Añadió Koume. - Kotake sigue ayudando al nieto Link. - Se dirigió a Durián. - Vamos tenemos que lograr tu estado ultra de mejor manera.
- Con que así se llama eso.
- ¡¿Quién le puso ese nombre?! - Preguntó Link a lo lejos.
- ¡Tú concentrate en esa espiral! - Exclamó Koume. - ¡Pero fue un Link!
- ¡Ja! Lo sabía. - Dijo Link con una sonrisa.
- Menos risa y más espirales. - Dijo Kotake. - Como debes lograr esto rápido aprenderás a hacer la técnica y controlar la magia al mismo tiempo. Tú respiración es la clave, contrólala y tu poder mágico saldrá a un mismo ritmo.
- De acuerdo.
Link otra vez comenzó a desplazarse hacia atrás siendo guiado por Volvagia. Hasta que llegó al centro de la espiral.
- ¡Dragón Volador! - Exclamó Link lanzando una estocada, pero nada pasó.
- Esto es más difícil de lo que parece. - Dijo Navi.
- De nuevo. - Dijo Kotake.
Mientras que a unos cuantos metros Durián concentraba toda su energía.
- Ya sabes cómo respirar y hacer fluir tu magia. - Dijo Koume. - Pero esto va más allá, debes sacar el poder del interior, de tu alma.
La energía de Durián ya era visible alrededor de él, pero en ráfagas discontinuas.
- Vamos, yo sé que puedes, lo hiciste frente a Zant.
Durián se sorprendió y abrió los ojos que tenía cerrados para la concentración.
- ¿Por qué me miras así? - Preguntó la bruja. - Estoy siempre observando lo interesante que ocurre en Hyrule. - La bruja rio. - Ahora deja que tome control de ti, deja que salga del fondo de tu alma.
Durián volvió a cerrar los ojos, tratando con toda su voluntad de poder desatar el poder.
- Creo que esto tomará tiempo. - Dijo la bruja cruzándose de brazos.
A la mañana siguiente Link y Durián llegaban a la Ciudadela a lomos de Volvagia
- Déjame aquí. - Dijo Durián abriendo sus ojos rojos - Para que vayas tranquilo a tu cita y no dejes que vean al dragón.
- Yo iré con Durián - Dijo Navi coqueta.
- ¿Y cómo piensas caer desde aquí?
Se encontraban sobrevolando el Colegio Nacional a una altura considerable.
- Es un truco simple, se llama paracaídas. - Durián saltó con Navi aferrada de su oreja.
Por supuesto que el sheikah podría haberse teletransportado o haber amortiguado su caída con magia, pero las brujas le habían dicho que guardara toda su magia para más tarde. Link observó como Durián abrió un pequeño paracaídas y ordenó a Volvagia que se moviera.
Gracias a las Diosas que el terreno del castillo era muy extenso, Volvagia simplemente aterrizó en las afueras y Link camino hasta la entrada donde los guardias le informaron que de inmediato llegaría Zelda.
- ¿Desea agua caliente joven Link? - Preguntó Gruyo, uno de los porteros.
- Claro, eres muy amable. - Respondió Link recibiendo un frasco con agua caliente.
- ¿Cómo van las aventuras Link? - Preguntó Vilán el otro portero.
- Van genial, pero tengo problemas con una técnica. - Respondió Link.
- Quizás yo pueda enseñarte un truco o dos. - Respondió Vilán. - No por nada protegemos el castillo.
- ¡Gracias! Lo tendré presente. - Respondió el rubio alegre.
- Y sabes, si necesitas más gente para el Team Link. - Vilán hizo una pausa inflando el pecho y apuntándose con el pulgar. - Soy el candidato ideal.
- ¡Cariñooo! - Exclamó Zelda abalanzándose sobre Link, a lo que este se dejó caer sobre su espalda.
- Para de hacer eso, sé que lo haces a propósito. - Dijo Zelda haciéndole cosquillas a Link.
- ¡Ya detente! - Exclamó Link retorciéndose.
- ¡Ríndete!
- ¡Me rindo! - Exclamó un ahogado Link.
- Está bien, vamos. - Dijo Zelda ayudando a Link a ponerse de pie.
- Hacer cosquillas es trampa.
- No lo es.
- Que tengan buen día. - Dijo Link saludando con la mano a los guardias.
- Buenos días Link. - Respondieron los guardias.
Cuando Link se hubo alejado un poco, Gruyo interrogó a Vilán.
- ¿Desde cuándo te cae bien Link? ¿No decías que era una mala influencia para la princesa?
- Bueno, pues en ese momento no sabía que era el elegido por las diosas.
- Eres un interesado.
Mientras dos rubios hylians caminaban de la mano rumbo a la escuela.
- ¿Cómo te fue en el Valle Gerudo?
- Relativamente bien, pero tendré que ir mucho, necesito mucha práctica. - Respondió Link. -Necesito aprender esta técnica, ni siquiera sé qué hace, pero suena genial.
- ¿Cómo se llama? - Preguntó Zelda.
- Dragón Volador.
- Suena interesante. - Zelda sonrió. - Yo he estado practicando un par de cosas también.
- ¿Ah sí?
- Así es. - Respondió la princesa adelantándose un poco y flotando unos centímetros en el aire.
- ¡Wooow! - Exclamó Link. - ¡¿Puedes volar?!
- Claro que no. - Zelda se puso a reír mientras tomaba la mano de Link de nuevo. – Puedo mantenerme en el aire por unos segundos, es distinto.
- ¡De todas formas es genial!
- Tú eres genial. - Respondió Zelda abrazando a Link.
Link se quedó unos segundos sintiendo el perfume de Zelda en su cuello, cerró los ojos y la abrazó con fuerza, como siempre esperando que el momento durara eternamente.
- Yo también he estado practicando algunos trucos ¿Sabes? - Dijo Link aún en los brazos de la princesa.
- ¿Como cuál?
Link se separó unos centímetros de Zelda para poner una rosa roja en medio de los dos.
- ¿Cómo hiciste eso? - Zelda tomó la flor y se la acercó a la nariz.
- Nunca lo sabrás. - Respondió Link para besar a la princesa.
- Eso es trampa, sé que no usaste magia o lo hubiera detectado.
- ¿Puedes detectar la magia ahora?
- Claro, es muy fácil. - Respondió Zelda. - La magia deja muchos rastros dice Impa.
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- ¡Deja de ocupar magia! - Exclamó Ganondorf. - Deja muchos rastros.
- Es que ahora no podemos hacer nada. - Replicó molesto Zant.
- Ya te lo dije que no me puedo recuperar tan fácil, necesito tiempo para ir a por Hyrule.
- Ese no era nuestro trato.
- Y cumpliré mi parte, pero necesito tiempo para recuperar mis energías. - Ganondorf tomó asiento en una modesta mesa y comenzó a comer.
- Ya vas recuperando tu peso. - Dijo Zant. - ¿Cuánto tiempo más quieres?
- Si no tengo mi poder al máximo, no seré rival ni siquiera para el sheikah. - Dijo Ganondorf tomando un sorbo de cerveza.
Zant bajó la mirada humillado por lo que le había hecho Durián.
- Ni siquiera tú te has recuperado de las heridas que te dejó el sheikah. - Dijo Ganondorf sonriendo.
- ¿De qué te ríes? - Preguntó molesto Zant.
- No me estoy riendo, estamos del mismo lado. - Respondió Ganondorf luego de masticar su comida. - Pero tienes que tener paciencia, porque no eres rival para el sheikah, menos para Link.
- ¿De qué hablas? El sheikah es más fuerte.
- Eso es lo que crees tú, y puede que por ahora el sheikah sea más rápido y más fuerte, pero... -
Ganondorf hizo una pausa. - ¿Por cuánto tiempo?
- ¿Entonces me dices que me siente aquí a esperar sin hacer nada?
- No tienes otra opción, tienes un ejército más o menos grande, pero no tienes a nadie que le haga peso al elegido por las Diosas.
- Me pides que espere demasiado.
- No te estoy pidiendo nada, sólo te digo que no puedo cumplir mi parte del trato ahora, o esperas o morirás.
Ganondorf terminó su comida y finalizó de beber su cerveza, ya no estaba tan delgado como cuando fue liberado de su prisión, pero aún no era la masa de músculos que una vez fue. Zant dio un par de vueltas por la habitación nervioso.
- Si tanto quieres hacer algo podrías conseguir un par de generales fuertes, sólo tenemos peones. - Dijo Ganondorf poniéndose de pie. - Estaré en el hielo.
El otrora líder de las gerudo salió del comedor para subir unas escaleras de lo que parecía un pequeño castillo, y entró a una lúgubre habitación con tinas de hielo en la que algunas personas se introducían hasta el cuello. Ganondorf de acercó a una tina, se quitó la ropa y se introdujo al hielo sin siquiera cambiar su expresión, ya se había vuelto una rutina entrar al hielo al menos 3 veces al día. Por supuesto estaba completamente comprometido con su recuperación, pero más que eso quería ver arder el mundo, el elegido por las Diosas no era más que un chiquillo que ni siquiera estaba preparado, no era el mismo guerrero que lo encerró hace más de un siglo. No tenía ningún tipo de rencor, sólo quería que todo ardiera, sin importar a quien hiriera en el camino, para poder reinar y moldear Hyrule a su antojo.
- Lord Ganondorf - Dijo un tipo inclinándose junto a la tina del gerudo.
- ¿Qué quieres?
- Quiero unirme a su causa.
Ganondorf lo miró de reojo y respondió. - Por ahora no hay causa alguna.
- Pues entréneme, por favor. - El tipo se veía algo delgado y se podía notar que estaba herido por una batalla, sus costras parecían frescas y los moretones aún tenían un color púrpura intenso.
- Creo que está un poco fuera de tu liga, pero veo que tienes agallas. - Ganondorf hizo una pausa.
- Gana el torneo de la Semana de Nayru y hablaremos.
- Lo haré señor. - El tipo se paró y se retiró de la habitación.
- Ese torneo es lo único que no cambia nunca, los hylians necesitan mostrar qué tan fuertes son, además de distraer a los plebeyos, pan y circo, es todo lo que es ese torneo, pan y circo.
Ganondorf estuvo aproximadamente 20 minutos en el hielo, luego se levantó, se secó y se vistió. Salió de la habitación, cruzó un pasillo y entró a una amplia sala con mucha gente practicando artes marciales. De inmediato cuando se percataron de su presencia todos se detuvieron, el gerudo avanzó sin inmutarse y se paró frente a un tipo calvo y gordo que esperaba con quien pelear.
- Será un honor derrotarte. - Dijo el tipo gordo.
- Ya veremos.
Ganondorf midió un poco a su oponente, recibió dos golpes de lleno en el rostro y cayó al piso. Pero se levantó rápidamente para lanzar puñetazos, los que el tipo gordo esquivaba por poco, no era tan lento como aparentaba. El tipo gordo le lanzó otro puñetazo, pero Ganondorf lo sujetó lo tomó del brazo y lo estrelló contra el piso. Desorientado el tipo gordo se levantó, pero Ganondorf lo finalizó con un puñetazo en el rostro. Sólo cuando hubo terminado el combate fue que todos los presentes volvieron a sus respectivas rutinas. De inmediato había otra persona frente a él dispuesta a pelear.
- Ganondorf Dragmire, tu fama te antecede.
- Menos charla y pelea.
Y así se pasó toda la tarde venciendo oponentes hasta que Ganondorf fue derrotado, por fin salió de la habitación y fue nuevamente a una tina con hielo a reponerse de tan duro entrenamiento. La verdad es que en el estado que se encontraba sus músculos se desgarraban constantemente y sentía dolor en estos todo el tiempo, pero aun así era capaz de derrotar a la mayoría de los que estaban en aquel castillo, pero no sería suficiente para derrotar a Link, lo sabía, debía tener su fuerza al máximo para poder tomar Hyrule.
Pasados 20 minutos Ganondorf se retiró nuevamente del hielo y fue a por algo de comer. Devoró el atún con vegetales rápidamente para dirigirse a un salón lleno de pesas y máquinas para hacer ejercicio. Se tumbó boca arriba y se llevó el peso al pecho, sentía sus músculos tensos por el esfuerzo y sentía la fatiga que le provocaba levantar más peso del que debía. Pero así era su entrenamiento, desgarrarse los músculos, volver al hielo, comer y repetir. Su obsesión por conseguir sus objetivos era mayor que cualquier dolor que pudiera sentir, su determinación era admirable si es que había algo que admirar en tan maligno ser.
De cuando en cuando algún curioso se acercabana Ganondorf a preguntarle lo que sea. Cuánto deseaba tener su poder de vuelta, los asustaría a todos para que no lo molestaran, pero ahora bastaba con ser cortante e ignorar a los más molestos.
Luego de una intensa rutina de ejercicios, Ganondorf se retiró nuevamente al hielo. Pasaron 20 minutos y se retiró finalmente a su habitación, se sentó en el suelo, se cruzó de piernas y comenzó su meditación. De inmediato un aura negra lo envolvió por completo, era bastante fuerte, su poder mágico era realmente impresionante, aunque en su estado actual en un combate real no podría aguantar un estado ultra de forma prolongada.
Finalmente, después de una larga meditación finalizó el día de Ganondorf, se fue a la cama y se durmió de inmediato, agotado por su intensa rutina.
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- Chicos necesito su atención. - Dijo el profesor Lu Frecel.
El 1ro A se encontraba en un nuevo salón reacondicionado según el nuevo plan de estudios anunciado por la corona debido al regreso de Ganondorf, estaba lleno de grandes calderos con un montón de frascos, líquidos y animales muertos.
- Les presento a su nueva maestra de Pociones, su nueva asignatura. - Dijo el profesor Lu. – Su nombre es Kotake.
- ¡¿Qué?! - Exclamó Link.
- Buenos días nieto. - Respondió Kotake ante la exaltación de Link. - Tiempo sin vernos.
- Para nada, la vi ayer.
- Estoy muy feliz de hacer clases, soy la mejor en esto, mucho mejor que mi hermana Koume. - La bruja dio una enorme sonrisa. - Desde ahora todos son mis nietos.
La clase entera sonrió nerviosamente y se dispusieron a escuchar a Kotake.
- Bueno nietos deben saber que el nombre de la asignatura es sólo una minimización, en el vasto mundo de la magia existen diferentes tipos de soluciones, tales como elixires, tónicos, pociones, etc. - Dijo la bruja mientras un plumón se movía sólo y anotaba su nombre en la pizarra. - Comenzaremos con lo más básico, aprenderemos a crear una poción roja, en un caso extremo esta poción los mantendrá con vida.
- Eso sería bastante útil. - Dijo Navi a Link en el oído.
- ¿No sabes hacerlas?
- Por supuesto que sí, es lo más básico, pero debes aprender tú también.
- Para llevar a cabo esta poción se necesita gelatina de chuchu rojo.
De inmediato el plumón encantado dibujo un bosquejo muy acertado de un chuchu, el monstro era una gelatina roja con un par de ojos grandes.
- ¿Sabe que tenemos un proyector? - Preguntó Timo.
- Nieto zora, la tecnología pudrirá tu cerebro.
- Y yo que creía que ya se había fundido. - Agregó Anju a lo que todos rieron.
- Debo aceptar que fue un buen chiste. - Dijo Timo cruzándose de brazos.
Kotake explicó cómo podían hacer más poción roja a partir de la gelatina de chuchu rojo agregando insectos y agua, aunque si se quería que la poción tuviera buen sabor, era mejor agregarle carne o pescado. Así como ciertas hierbas realzaban las propiedades de la poción. Una vez que se hubo explicado todos los detalles de la poción roja, se pasó a la práctica.
- ¿No me vas a ayudar? - Preguntó Link indignado.
- Debes aprender a hacer esto. - Dijo Navi riendo. - No podré ayudarte siempre.
- Está bien es justo. - Link cambió a una sonrisa rápidamente guiñándole un ojo a Navi.
- Sólo diré que vas bien. - Navi sonrió y se sentó al borde del caldero.
Link siguió las instrucciones paso a paso de un viejo libro de pociones que Kotake les había entregado a todos, cuando hubo terminado levantó la mano y la bruja se acercó a su caldero.
- Al parecer tiene buena pinta nieto. - Dijo Kotake sumergiendo un frasco al caldero.
La bruja sin más se bebió la poción ante la cara sorprendida de Link.
- No sé si yo me hubiera tomado eso tan a la ligera.
- Excelente nieto, tienes un 10.
- ¿En serio?
- Sí, felicitaciones, llévate un poco, te será útil.
- ¡Genial! - Exclamó Navi aferrándose a la cara de Link. - Lo hiciste muy bien.
Kotake se paseó por los calderos hasta que encontró uno que despertó su curiosidad.
- Nieto zora lo estás haciendo mal, el libro trae instrucciones por una razón. - La bruja extendió su dedo. - De nuevo.
Ante los ojos de Timo el caldero se vació.
- ¡Pero si estaba perfecta! - Timo se llevó las aletas a la cabeza.
- Créeme que la poción no tenía ningún efecto.
- Pero abuelita.
- De nuevo.
La clase siguió intentando hacer la poción, pero nadie lograba completarla, por lo que mientras Kotake le asignó más tareas a Link.
- Esta poción te puede recargar tu poder mágico, hazla, pero sólo tienes un intento, los ingredientes son más escasos.
Link buscó los ingredientes en un gran estante del final y volvió a su caldero.
- ¿De verdad esto es entraña de moblin? - Preguntó Link mirando el frasco lleno de tejido morado viscoso.
- Eso es, por eso es tan escaso, no es tarea sencilla eliminar a uno de esos. - Respondió Navi. – Así que te ayudaré un poco con esta poción, esta sí que será útil.
Link seguía las instrucciones del libro y además las de Navi siendo muy cuidadoso con todo.
- ¡Hey eso es trampa! - Exclamó Terry desde el otro lado del salón.
- Esto es algo extra. - Respondió Link. - Mejor termina la poción básica.
- Uuuyyy, señor héroe del tiempo.
- Concéntrate. - Le dijo Navi. - Dependiendo del insecto que agregues la poción será más o menos efectiva, cuando las entrañas estén disueltas por completo agrega tres insectos aplastados, prueba con las mariposas.
- Entendido.
Link siguió paso a paso las instrucciones de Navi hasta que hubo finalizado la poción.
- Ahora déjala reposar, esta poción es más delicada. - Navi chocó su palma con la de Link. – Buen trabajo.
- Vaya al parecer a nadie se le da esto naturalmente. - Dijo Kotake cuando ya quedaba poco de clase. - El nieto Link es el único que completó exitosamente la fórmula.
- Esto no tiene lógica. - Durián estaba con los puños apretados.
- Tranquilo nieto sheikah, no puedes ser el mejor en todo. - Kotake rio y se paró frente a la clase. - La próxima clase haremos una poción revitalizadora que les dará más energía que un café, pueden retirarse.
- Fue una muy buena clase abuelita. - Dijo Anju.
- Muchas gracias nieta, si te portas bien al final del curso te regalaré una poción de amor.
Al mencionar aquellas palabras los ojos de todos se giraron a la bruja.
- ¿Es eso posible? - Preguntó Link.
- Creí que te iba bien sin eso, hermano. - Dijo Deify.
- Una ayudita nunca está de más.
- ¡Link! - Exclamó Navi llevando las manos a las caderas de indignación. - Eso no se hace, las pociones de amor son muy peligrosas, no puedes crear amor, sólo creas una ilusión de este, puedes volver a alguien loco.
- Tu hada tiene razón nieto, pero esta poción de amor es un poco diferente, es perfecta porque la hice yo, algo del efecto quedará por siempre. - Dijo Kotake.
- ¿En serio? - Preguntó Navi curiosa.
- ¿Por qué tan curiosa ahora? - Preguntó Link.
- Sólo es con fines académicos.
- Si es bien perfectamente realizada la poción de amor dejará huella en el corazón de quien la tome por siempre. - Dijo Kotake. - Quien se porte mejor en clase se llevará esta poción de amor.
Todo el curso estaba alrededor de la bruja expectante.
- Solo para aclarar. - Comenzó Timo. - ¿Qué significa portarse bien?
- Timo ya perdiste. - Contesto Anju.
- Me sorprende que siquiera lo intente. - Agregó Ilia.
- Muy graciosas, puedo comportarme cuando quiero.
- El problema es que nunca quieres. - Replicó Terry.
- ¿Quieres la poción para usarla en Grusi? - Preguntó Deify.
- ¡¿Qué sabes tú sobre Grusi?! - Timo se cruzó de brazos molesto.
- Los videos de Kafei lo tienen todo.
- ¿Ven los videos de Kafei? - Preguntó Link. - ¿Dónde están?
- Los envío a través de un enlace personal al que sólo puedes entrar con una clave, tendrías que crearte una cuenta. - Respondió el chico de cabello azul.
- ¿Por qué no me lo habías dicho?
- Sólo se me olvidó.
- Rayos, créame una cuenta.
- Está bien.
- Link recuerda que hoy tenemos que ir al desierto gerudo. - Dijo Durián acercándose a Link.
- ¡¿Qué?! - Exclamó Timo. - ¡¿Irán de nuevo?!
- Tenemos qué, no es que queramos. - Dijo Link con una mano tras la cabeza.
- Que injusto, quiero ir.
- No puedes pescadito ¿A qué irías?
- Pues yo también debería entrenar.
- Ese es un buen punto. - El rubio se llevó la mano al mentón haciendo un silencio.
- ¡Vamos!
- Está bien, está bien, estás dentro, pero si vas tú, todos son bienvenidos.
- ¿Todos? - Preguntó Deify.
- Todos.
- ¡Genial! - Exclamó Ilia.
Horas después...
- ¡Esto no es geeeniaaaal! ¡Aaaaaahhhh!
Ilia se aferraba de Durián con los ojos cerrados para no mirar hacia abajo.
- Tranquila, todo estará bien. - Dijo Durián muy serio.
- Te acostumbrarás Ilia. - Dijo Anju. - Después no es tan terrible, mira hacia allá.
La chica quitó la cabeza del pecho de Durián para ver el horizonte, sólo había un mar de nubes por doquier, era un espectáculo hermoso.
- Woow... - Exclamaron todos como conteniendo la respiración.
El mundo pareció detenerse por unos minutos hasta que Link rompió el silencio.
- Chicos les habla su capitán, estamos prontos a comenzar el descenso, favor de abrocharse sus cinturones...
- ¡Pues deberías tener cinturones! - Exclamó Ilia.
- En realidad es una buena idea.
- Podrías sugerirle al goron que construyó estos asientos que haga unas mejoras. - Dijo Deify.
- ¿Acaso han visto todo lo que ha pasado? - Preguntó Timo.
- Absolutamente todo. - Respondió Terry.
- Son unos psycos...
- Así pueden ayudar si es que se presenta la oportunidad. - Dijo Kafei. - Además pasan cosas muy divertidas que tienen que ver.
- Timo siempre hace estupideces. - Dijo Terry.
- ¿Cuándo no? - Preguntó Deify.
- Ja-ja. - Dijo Timo cruzándose de brazos.
El celular de Link comenzó a sonar.
- Afirmativo, somos nosotros. - Respondió el rubio a su teléfono.
Volvagia cruzó los cielos para aterrizar nuevamente sobre el campo de fútbol donde Nabooru los esperaba junto con un par de guardias.
- Bienvenidos al Valle Gerudo. - Dijo la mujer que vestía ropas rosa que resaltaban su morena piel. - Resort cinco estrellas y hogar de las guerreras más fuertes del reino. - Hizo una pausa.
- Veo que trajiste compañía. Mi escolta se llevarán sus maletas y todos los que quieran ir a entrenar son bienvenidos.
- Creo que me haría bien. - Dijo Terry.
- No me quiero perder esto. - Agregó Deify.
- Los nuevos son unos entusiastas. - Comentó Nabooru pasando una mano por el hombro de Deify, a lo que el chico se exaltó.
- No sé cuánto les dure. - Comentó Link tomando un carro de golf. - Aquí todos los que quieran irse en el carro divertido.
- Aquí todas las que quieran sobrevivir. - Dijo Anju tomando otro carro al que la siguieron todas las chicas.
- Así que en eso estamos. - Dijo Kafei. - El que llegue último deberá hacerse cargo del negocio de rupi colas por un mes.
- ¿Eso todavía existe? - Preguntó Link.
- Link tú vives en la luna, hasta yo lo sabía. - Dijo Navi.
- ¡Trato hecho! - Exclamó Zelda.
- ¡Tú ni siquiera eres de nuestro curso! - Exclamó Timo.
- Pero lo haré si perdemos.
- ¡Acelera! - Exclamó Ilia.
El carro de las chicas salió disparado por el camino hacia el Templo del Espíritu.
- ¡Vamos orejón! - Exclamó Timo que se encontraba en la parte de atrás del carro.
- ¿Nadie tiene un caparazón rojo que podamos ocupar? - Preguntó Link esquivando otros carros al asecho de las chicas.
- Eso sería muy útil. - Dijo Kafei. - Dobla a la derecha.
- ¿Ahora? - Preguntó Link.
- ¡Ahora! - Exclamaron Terry y Deify tomando el volante y girando bruscamente haciendo que Timo casi cayera del carro.
- ¡Heeeyyy! - Exclamó el zora. - ¡Fíjate por donde vas, orejón!
- Deberías confiar más en mí. - Dijo Kafei fingiendo tristeza.
- Lo siento, fue muy repentino. - Dijo Link.
De repente el carro de los chicos apareció a la derecha del carro de las chicas.
- ¡Vamos a ganar! - Exclamó Timo.
Link aceleró a fondo y el carro de los chicos tomó la delantera.
- ¡Síííí! - Exclamó Timo levantando los brazos y sacando la lengua a las chicas.
Link seguía el camino con curvas que daba al Templo del Espíritu, rodeado por la arena.
- Sigue derecho. - Dijo Nabooru a Anju.
- ¡¿Qué?! Está lleno de arena.
- Sólo hazlo.
El carro de las chicas saltó del camino a la arena y para sorpresa de todos no se hundió ni un centímetro y adelantó al carro de los chicos.
- Pero qué mier...
- ¡Salta a la arena ya! - Exclamó Timo enfurecido.
Link saltó a la arena, pero ya era demasiado tarde para la remontada y las chicas llegaron primero a las escaleras del templo del espíritu.
- Eso fue trampa. - Dijo Timo enfadado.
- Claro que no. - Respondió Anju. - No seas mal perdedor.
- ¿Cómo lograron que los carros no se hundan en la arena? - Preguntó Kafei curioso a Nabooru.
- Le haces esa pregunta a la persona equivocada, si quieres saber tendrás que pasar por el laboratorio más tarde.
- Yo pensaba que era magia. - Dijo Navi.
- No lo es, sólo tecnología.
- ¡Les ganamos! - Exclamó Zelda abrazando a Link.
- Y eso que soy el mejor piloto.
- Basta de decir eso, hace mucho que no vamos al karting. - Dijo Terry.
- Cuando quieran les vuelvo a ganar. - Respondió Link.
Ya dentro del templo del espíritu las brujas esperaban en el salón circular de entrenamiento.
- Vaya no esperábamos tanto público. - Dijo Koume analizando a todos los chicos que miraban a su alrededor curiosos.
- Bienvenidos nietos. - Dijo Koume.
- Durián vienes conmigo afuera, el resto se queda aquí. - Dijo Koume volando sobre su escoba hacia la salida.
- Nieto Link tu misión del día de hoy es controlar una llama continua de fuego. - Dijo Kotake.
- ¿Qué? Eso se oye muy fácil.
- Claro, entonces ¿por qué no puedes liberar tu poder mágico en forma uniforme?
- No puedo ver los trazos, si pudiera...
- ¡Eso es muy avanzado!
- Además yo puedo verlos. - Dijo Navi sonriente. - Confía en mí.
- Tu hada tiene razón. - Dijo la bruja, ahora enciende una llama en tu mano.
Nabooru se alejó un poco de Link y Kotake para alzar sus brazos.
- El resto por aquí, tendremos un entrenamiento básico de defensa personal.
- ¡Genial! - Exclamó Deify.
- Eso dices ahora. - Comentó Timo.
- ¿Qué tan terrible puede ser? - Preguntó Ilia.
- Sólo espera a mañana. - Contestó Kafei.
El entrenamiento prosiguió con Link encendiendo una llama a un costado del salón, mientras que Nabooru les hacía a todos una demostración de defensa personal usando a Timo de ejemplo.
- Si el enemigo los tiene del cuello así, ustedes tienen que golpearlo en el pie y luego usar su propio peso para lanzarlo al piso. – Nabooru realizó un rápido movimiento para lanzar al piso a Timo.
- ¡Ouch! – Exclamó Timo tendido en el piso.
Durante el resto del día Team Link sin Link aprendió cómo defenderse ante ataques cuerpo a cuerpo y de todo tipo de armas. Mientras que Link…
- Ya lo vas entendiendo. – Dijo Kotake.
- Ya era hora, he pasado todo el día haciendo esto.
En la palma de la mano de Link una llama flotaba creciendo lentamente en volumen, para luego achicarse al tamaño original.
- Bien, ahora cambia el color. – Dijo Kotake.
Link intentaba cambiar el color de la llama, pero no pasaba nada.
- Recuerda Link, la llama cambiará de color, si cambia su temperatura. – Dijo Navi en su oído. – Si el sol tuviera una temperatura superior, sería azul.
Link se concentró un momento y la llama cambió del rojo al naranjo y luego al amarillo.
- ¡Muy bien nieto! – Exclamó Kotake. – El fuego amarillo tiene una temperatura considerable. – Ya sabes como controlar tu flujo de magia, puedes apagar la llama lentamente.
- ¡Al fin! – Exclamó Link. – Debo decir que eso fue bastante aburrido, me pasé horas en eso.
- Pero ahora puede que realizar el Dragón Volador te resulte más fácil, pero me temo que tus niveles de magia están bajísimos. – Dijo Navi apuntando sus manos a Link.
- Navi tiene razón, será mañana nieto. – Dijo Kotake dando media vuelta. – Terminamos por hoy.
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Team Link se dirigía agotado hacia sus habitaciones, el cansancio era palpable en el ambiente, los movimientos de todos eran lentos y nadie quería hablar, hasta que Link rompió el silencio.
- Chicos, les aconsejo que despierten un poco, tenemos una última actividad antes de ir a dormir.
- ¿Otra actividad? – Preguntó molesto Timo. – Ya son las 10 de la noche.
- Lo siento pescadito, pero esta actividad es demasiado importante.
- ¿Sabes que mañana es día de escuela cierto? – Preguntó Kafei.
- No seas aguafiestas Kafei. – Dijo Ilia. – Son como unas mini vacaciones.
- ¿Vacaciones? Nos pasamos el día entrenando. – Replicó Deify.
- Creo que no deberíamos participar más de esto. – Agregó Terry.
- Llorones. – Dijo Durián.
- Dense un baño y cámbiense de ropa, nos vemos en un rato. – Finalizó Link.
Cuando ya todos se habían cambiado de ropa se dirigieron a un sector al aire libre del Valle Gerudo, lleno de pasto y vegetación. Una gran mesa estaba llena de comida, bebida y una chica pelirroja sostenía un pastel con velas.
- Bueno chicos siendo casi la media noche, es hora de que celebremos al más irreverente de los nuestros. – Dijo Link. – ¡Feliz cumpleaños pescadito!
Todos aplaudieron mientras Grusi acercaba el pastel a Timo.
- Feliz cumpleaños. – Dijo Grusi dulcemente clavando su mirada en la del zora.
- Gracias por el gesto, no imaginé que podrías venir hasta aquí.
- Tenía un par de cosas que hacer durante la tarde, pero me las arreglé para llegar hasta aquí.
- ¡Pide tus deseos! – Exclamó Anju.
- Que Anju nunca más hable.
- ¡Hey!
- Que era una broma jajaja.
Timo cerró los ojos brevemente, los abrió y sopló las velas del pastel. Todos aplaudieron para luego ir de uno en uno a abrazar al zora.
La imagen de sus amigos disfrutando y sonriendo quedó grabada en la cabeza de Link, quien tomaba una taza de té mientras rodeaba a Zelda con un brazo.
- ¿Qué estás pensando?
- Que tengo que recordar esto en esos momentos en los que esté agotado y con ganas de rendirme.
- Pensé que nunca te rendías.
- No me has visto trotando entonces. – Link dio un sorbo de té.
- ¿Cómo? – La princesa se giró sorprendida hacia Link.
- Odio trotar, pero lo hago para mantenerme en forma, pero realmente lo odio, es una tortura, desde el primer minuto que sólo pienso en parar y sentarme, mis músculos no se fatigan, no me siento cansado, pero es la cabeza la que me juega en contra, necesito motivarme constantemente. – Link sonrió algo avergonzado.
- Entonces que bien que tengas algo por lo que esforzarte y luchar.
- Tengo muchas cosas por las que luchar. – Los ojos de Link se encontraron con los de Zelda, el corazón le dio un brincó y la besó tiernamente.
El grupo siguió sonriendo, riendo y comiendo todo lo que estaba en la mesa, desde comida que habían traído de la ciudadela y frutas que sólo se daban en la región del Desierto Gerudo, por supuesto había muchos pescados, mariscos y comida típica de los zora.
- Este ceviche está delicioso. – Dijo Timo dando otra cucharada.
- Que bien salió esto del cumpleaños. – Dijo Terry.
- Timo ni lo sospechó. – Agregó Deify.
- ¿Todos sabían?
- Por supuesto que sí. – Dijo Anju.
- Sólo tuvimos que hacer que escucharas que Link, Durián y Navi vendrían de nuevo. – Comentó Kafei. – Fue idea de Ilia.
- Así es. – Dijo la chica riendo. – Era obvio que querrías sumarte, eres muy entrometido.
Todos rieron a lo que Timo sonrió.
- Estoy muy agradecido chicos, es la primera vez que me hacen una fiesta sorpresa, muchas gracias a todos.
- Bueno, es la primera vez que estamos en estas circunstancias. – Dijo Link.
- Y esperamos que sea la última también. – Dijo Navi optimista.
La celebración siguió por un rato más hasta que todos se dirigieron a sus suites para tener un largo y reparador sueño… O al menos eso esperaban.
Tres golpes secos en la puerta despertaron a Link. El sueño le hacía ver todo borroso, tenía una vaga noción de lo que estaba pasando ¿Cuánto habría dormido? ¿4 horas? Todo se veía muy oscuro, cuando raudamente Impa entró agitada a la habitación. Dijo algunas palabras sobre ¿La Ciudad Kokiri? ¿Eso existía siquiera? ¿No era bosque kokiri? En fin, Link sólo asintió, mientras sentía que Navi le decía que se apurara. Miró a su alrededor, Timo ni se había levantado, Durián ya estaba vestido, al resto de los chicos no los veía cerca. Fue al baño para mojarse la cara, pudo enfocar mejor y despabilar.
- ¡Link apresúrate! – Navi volaba alrededor de Link algo agitada.
- ¿Qué es lo que está pasando?
- Hay una emergencia en la Villa Kakariko.
- Yo pensaba que era en el Bosque Kokiri.
- Sólo apresúrate.
- ¡Hagámoslo!
Navi voló alrededor de Link el que de inmediato cambió a su armadura goron. En menos de 10 minutos ya se encontraba todo Team Link en el campo de fútbol, listos para subir en Volvagia.
- Iré con ustedes. – Dijo Impa. – Link tienes que ordenarle al dragón que vuele rápido, pero no lo más rápido posible.
- ¿Por qué no? – Preguntó Link.
- Es demasiada velocidad, alguien podría caer además de que no sería un viaje agradable. – Respondió Navi.
- Lamento que tengan que irse así, espero verlos pronto. – Dijo Nabooru.
- Volveremos muy pronto. – Respondió Link dándole un abrazo a la guerrera.
Team Link más Impa subieron al lomo del dragón quien iba bastante rápido.
- ¿De verdad Volvagia puede ir más rápido que esto?
- Por supuesto que sí. – Respondió Navi. – Esto no es nada.
- ¿Qué es lo que sucede Impa? – Preguntó Zelda.
- No lo sabemos bien, por eso es que vine a buscarlos tan rápido, necesitamos a Durián y a Link en su máximo. – Los ojos rojos de Impa mostraban su preocupación. – El pozo de Villa Kakariko está mostrando una inactividad peligrosa, hay objetos moviéndose, se está liberando energía mágica y no podemos ver de dónde.
Volvagia llegó rápidamente a Villa Kakariko donde la situación se veía peor de lo descrito por Impa, muchas cajas de madera flotaban en el aire, al igual que cuccos que flotaban por doquier aleteando en desesperación. Rayos morados se disparaban de la nada en diferentes direcciones, con un ensordecedor sonido, se podía ver a la gente evacuando y a los guerreros sheikah buscando algo que no parecían encontrar.
Volvagia aterrizó afuera de la Villa, para que Impa, Durián, Link y Navi entraran a la acción. El ambiente estaba rarísimo, la calma volvió a Kakariko, sólo el viento hacía ruido mientras el trío caminaba hacia el pozo de Kakariko. Haciendo el menor ruido posible Impa guío a los jóvenes cuando de pronto los cuatro salieron despedidos por los aires.
- ¡¿Qué rayos?! – Exclamó Link.
- No pude ver nada. – Dijo Navi confundida.
Impa, Durián y Link aterrizaron de pie, confundidos miraban a todas partes.
- Creo saber…
Impa no alcanzó a terminar de hablar cuando sus ojos se abrieron y sintió lo que los atacaba, pero no fue lo suficientemente rápido y nuevamente los cuatro salieron despedidos por los aires.
- ¡Debemos evacuar, no podemos hacerle frente así! – Exclamó Impa.
Rápidamente los cuatro se alejaron del pozo de Villa Kakariko mientras Impa daba la orden a que toda la gente evacuara hacia el Rancho Lon Lon.
- ¿Qué es lo que pasó? – Preguntó Zelda.
- No lo entiendo bien. – Dijo Link.
Guerreros sheikah fueron guiando el camino de la gente de Villa Kakariko que una vez más tenían que abandonar sus hogares, si no era un volcán, era… ¿Qué es lo que era? Al llegar al Rancho Lon Lon leche caliente y pan los estaban esperando a todos.
Impa se paró sobre un escenario que había en el comedor, usó un micrófono y comenzó a hablar.
- Quizás alguno de ustedes lo sepan, pero el pozo de Villa Kakariko tiene una larga historia y es un portal para diversos mundos. Hay una fuerza que está sin control, la cual no podemos ver, al menos no con las armas de las que disponemos en este momento. – Impa tomó aire. – Les pido por favor que tengan paciencia, haremos lo posible por controlar esta situación pronto, por el momento gracias a la hospitalidad del alcalde Talon son bienvenidos aquí.
Team Link fue dirigido por Impa hacia un amplio granero.
- ¿Este lugar está bien? – Preguntó Malon a Impa.
- Sí, está muy bien, muchas gracias mi niña.
- Me da gusto verte Link. – Dijo Malon dándole un abrazo lo que provocaba celos en Zelda.
- Igualmente Malon.
Timo ahogó una risa mirando la cara de la princesa.
- ¡Pescado! – Exclamó Zelda mirando a Timo con ojos de asesinato.
- Lo siento no pude evitarlo. – Dijo Timo.
- Y yo no podré evitar matarte…
- Lo siento, lo siento. – Timo interpuso a Kafei en su camino.
- ¡Hey! – Exclamó Kafei. – Yo no tengo nada que ver.
- Chicos. – Alzó la voz Impa. – Me temo que tenemos una brecha de algún otro mundo. Alguien está tratando de usar la puerta trasera para entrar en este. No podemos saber a ciencia cierta desde qué mundo está tratando de entrar, ni muchos menos qué o quién.
- Por eso no podemos verlo. – Dijo Navi.
- Exacto.
- ¿Por qué no usamos el Lente de la Verdad de ustedes los sheikah? – Preguntó Navi a Impa. – Con eso podríamos ver sin problemas lo que sea que está intentando entrar.
- Lamentablemente se perdió hace muchos años, no tenemos ni rastro de dónde podría estar.
- ¿Lente de la verdad? – Preguntó Link.
- Este artefacto que aparece aquí. – Dijo Kafei mostrando una imagen en su tablet.
- Yo lo he visto. – Dijo Grusi a lo que todos los presentes se voltearon.
Hubo un silencio en el que Grusi se acercó más a observar la pantalla.
- He visto un objeto idéntico en donde solía vivir.
- ¿Neburia? – Preguntó Timo. – No tenemos como llegar.
- Sí que tenemos una forma de ir. – Agregó Zelda. – Tetra dijo que había oído rumores…
- ¿Rumores? – Preguntó Link llevándose la mano a la barbilla.
- Es todo lo que tenemos. - Añadió Impa.
- No perdemos nada con intentarlo. – Añadió Durián.
- Está bien. – Dijo Link con decisión. – Vamos a buscar esa flota.
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- Tienes que estar bromeando, Neburia no puede estar en ese lugar.
- Por supuesto que lo está.
- Pero ¿Cómo no lo hemos notado?
- Por supuesto que no cualquiera puede llegar, por eso debemos volar en esto.
- Imposible ¿Cómo esto va a siquiera elevarse?
- Pues andando.
