La Espada del Heraldo
- Durián vuélvete ultra ahora. – Dijo Link observando la figura de Grahim.
El nuevo Grahim era mucho más imponente, su sola presencia causaba respeto. El brillo intenso de sus ojos no dejaba ver sus expresiones, pero la sonrisa que esbozaba dejaba ver que estaba confiado de lo que se venía. El rombo de cristal en su pecho era tan llamativo que probablemente si se tratara de un videojuego ahí habría que golpear.
- Supongo que es un poco obvio que lo golpeen en el rombo. – Dijo Kafei por el canal de audio.
- ¿Tienes cámaras cerca? – Preguntó Link.
- Sí y no se ve nada alentadora la situación.
- ¡Durián, concéntrate! – Exclamó Navi.
Pero al parecer el sheikah sólo lograba que el aire a su alrededor fluyera más rápido.
- Durián, cierra los ojos. – Dijo Kafei. - Escúchame atentamente.
Mientras los power rangers se abalanzaban sobre Grahim, pero este los esquivaba fácilmente, desapareciendo a la vista de todos para aparecer a algunos metros de distancia. Ningún guerrero sheikah podía tocarlo siquiera.
- Deja de correr. – Dijo el ranger rojo.
- Como prefieras. – Respondió Grahim.
Grahim corrió a toda velocidad, desapareció a vista de todos, apareciendo entre los guerreros sheikah y golpeándolos rápidamente. Una lluvia de kunais cayeron sobre Grahim pero su piel se había vuelto impenetrable y sólo rebotaron en él con un sonido metálico.
Los rangers azul y morados rápidamente lanzaron ataques mágicos, pero Grahim materializó una espada que cortó el chorro de agua y la bola de sombra. Parecía que casi nada podría afectar a la forma completamente renovada de Grahim.
- Busca dentro de ti, deja la energía fluir… - La guía de Kafei parecía estar funcionando.
Los guerreros sheikah parecían no ser rival para Grahim que ya los tenía agotados mientras él no estaba ni cansado. Por lo que buscando otro desafío vio a Durián acumulando poder sobre un tejado y de inmediato saltó en su dirección.
- ¡Link no podemos dejar que toque a Durián! – Exclamó Navi.
El rubio dio un salto y lanzó una gran llamarada.
- ¡Fuego de Din! – La gran llamarada sorprendió a todos los presentes, pero de nuevo Grahim sólo la cortó y se encontró a Link en el vuelo. Con el mango de su espada Grahim dejó a Link sin aire.
- El increíble y todo poderoso héroe del tiempo. – Dijo Grahim caminando alrededor de Link.
- ¡Link de pie! – Exclamó Navi.
Grahim le colocó la espada a Link en el cuello, pero se encontró con un escudo mágico.
- ¡Amor de Nayru!
- Crees que ese simple hechizo me deten…
Grahim se hundió un metro y bolas de energía le cayeron de todas partes, las que esta vez sí dieron en el blanco. Link aprovechó el pánico y se alejó unos metros poniéndose en guardia.
- Idiotas…
Grahim parecía levemente herido, pero más que eso los hechizos no le habían hecho daño. Desapareció y apareció entre los rangers golpeándolos uno por uno y desasiéndose de ellos. Cuando no quedó ninguno más, una enorme masa de energía de sombra cayó sobre Grahim, la que fluía desde las manos del ranger negro que estaban extendidas frente a él.
- ¡Woow! – Exclamó Link.
- Que técnica más increíble. – Dijo Navi.
De entre la masa de energía la espada de Grahim se empezó a abrir paso hasta llegar al ranger y lo atravesó de una estocada violenta. Link quedó atónito mientras el ranger negro caía al piso.
- ¡Vamos por él! – Exclamó Link abalanzándose con su espada.
Grahim bloqueó el golpe con su espada acercó su rostro al de Link y le sacó la lengua. Link se alejó unos metros y se abalanzó nuevamente, saltó justo antes de chocar contra Grahim, le lanzó una estocada, pero este desapareció y le lanzó una bola morada de energía.
- Buen intento, pero no eres rival para mí. – Dijo Grahim.
- ¡Fuego de Din! – Exclamó Link lanzando una bola de fuego a Grahim que sólo se movió.
- ¡Muévete Link! – Exclamó Navi.
Grahim corrió hacia Link, lanzó una estocada que el rubio bloqueó con el escudo.
- ¡Técnica de salto sheikah!
- ¡¿Qué?!
Link enganchó el salto en el momento preciso para convertir su defensa en un contrataque, colocó su cuerpo completo tan bien detrás del escudo que provocó que Grahim soltara su espada y recibiera un golpe en el rostro de lleno con el escudo.
- ¡Fuego de Din! – Exclamó Link aprovechando de lanzar una bola de fuego que Grahim no pudo cortar.
- ¡Bien pensado Link! – Exclamó Navi.
Link se apresuró y tomó la espada de Grahim.
- Qué espada más bonita que tienes. – Dijo Link con una sonrisa burlona. - ¿Te molesta si la tomo prestada?
- Link no te pases de la raya. – Dijo Navi.
Grahim dio un gruñido y lanzó bolas de energía, las que Link cortó rápidamente con la espada de Grahim.
- Vaya qué fácil es pelear cuando tienes una espada así.
Pero Grahim apareció tras Link, a lo que el rubio contestó dando un enorme salto estilo sheikah.
- Admito que casi me atrapaste en esa. – Dijo Link apoyándose en la espada de Grahim.
- Basta de juegos.
Grahim pareció enfadarse, su ceño se frunció y el rombo de cristal de su pecho resaltó aún más. De repente apareció justo en frente de Link y le asestó dos puñetazos en el rostro. En seguida le lanzó bolas de energía, mientras Link yacía en el suelo. Rápidamente Grahim recuperó su espada, corrió hacia Link, pero Durián apareció frente al rubio.
- Creo que ya estamos parejos. – Dijo Durián.
El sheikah tenía un aura sólida de energía azul fluyendo alrededor de él y sus ojos brillaban.
- No puedes estar parejo, alcancé mi forma de demonio, soy insuperable así.
- ¿Cuántos demonios vivos conoces? - Respondió Durián.
Grahim desapareció y apareció tras Durián pero el sheikah lo recibió con un puñetazo en el rostro, de una patada lo lanzó por los aires y lo siguió de un salto.
- ¡Ciclón de agua!
Un tsunami golpeó a Grahim por debajo, mientras Durián se alzaba por sobre la masa de agua en la que se encontraba encerrado Grahim, el shiekah congeló la masa de agua y la impulsó hacia el piso de una patada.
- ¡Bien hecho Durián! – Exclamó Link.
- Y bien hecho Kafei, lograste que Durián alcanzara el estado ultra. – Dijo Navi.
- Siempre feliz de ayudar. – Dijo Kafei.
Pero Grahim se colocó de pie y comenzó a desaparecer sin parar alrededor de Durián.
- ¿Estás seguro que harás eso?
De la nada Grahim se detuvo. El demonio le lanzó unos puñetazos al sheikah el que fácilmente los esquivó.
- ¿En serio?
Pero ahora Grahim se multiplicó ante la sorpresa de Durián.
- ¿No querías algo diferente? - Dijeron todos los Grahim al unísono.
Todos los demonios se abalanzaron sobre Durián pero sólo uno no desapareció al contacto con el sheikah. Grahim conectó certeros puñetazos al rostro de Durián los que se sentían como un bloque de acero golpeando contra su cara.
Grahim apretó el cuello de Durián y lo levantó en el aire. Momento en el que Link comenzó a correr, pero de una bola de sombra salió disparado por los aires. Grahim levantó a Durián y lo azotó contra el piso descendiendo varios metros en la tierra.
Los gritos de Durián retumbaban en Kakariko mientras que el ranger rojo volvía al combate. Grahim apareció en un tejado, desapareció y apareció detrás del ranger rojo y lo enterró bajo tierra igual que Durián. Apareció el ranger verde, pero Grahim lo lanzó a una casa que se derrumbó sobre él.
Grahim sacó a Durián de la tierra, lo lanzó por los aires y le lanzó una masa enorme de energía oscura. Mientras el sheikah caía el demonio apareció bajo él y lo recibió con su espada, atravesando su hombro izquierdo.
- ¡AAAAAAAAHHH! – El grito de Durián fue ensordecedor.
El aura alrededor del sheikah desapareció y sus ojos rojos dejaron de brillar.
- Eres un rival digno. – Dijo Grahim.
Pero de una patada Durián envió lejos a Grahim y se quedó con la espada ensartada en su hombro. Su energía mágica volvió a fluir alrededor de él y sus ojos volvieron a brillar. El sheikah miró la espada y la lanzó por los aires, perdiéndose en el horizonte.
- ¡¿Qué has hecho?!- Exclamó molesto Grahim.
- Alejo la espada del combate.
- ¡¿Estás bien Durián?! – Exclamó Kafei.
- ¡¿Qué le pasa?! – Exclamó Link que no podía ver qué pasaba.
- A veces tienes que dejarte golpear para contratacar más fuerte. – Dijo Durián.
Durián lanzó una llama de fuego que impactó de lleno en Grahim que no sabía bien qué hacer. Aprovechando el pánico Durián lanzó la espada por los aires, apareció a un metro del demonio y comenzó a golpearlo a patadas.
- No necesito mi brazo izquierdo para derrotarte.
Grahim poco a poco perdía sus energías. Mientras Link observaba desde un tejado cercano.
- Maldito, me envió bastante lejos.
- Pero al parecer Durián se las está arreglando. – Dijo Navi.
El sheikah agarró un brazo de Grahim y lo quebró contra su rodilla.
- ¡ Aaaahhhh! – Grahim no estaba acostumbrado a este tipo de dolor físico, en su rostro claramente se veía el pánico.
Durián se apresuró a tomar el otro brazo de Grahim, pero este comenzó a aparecer y desaparecer rápidamente alrededor de él.
- Otra vez con eso. – Dijo Durián.
Grahim apareció con un puñetazo a Durián, pero el sheikah los recibió sin siquiera moverse un centímetro.
- Sabes que no puedes vencerme así. – Dijo Durián. – Toda magia tiene sus limitaciones.
La cara de Grahim se desformó y nuevamente comenzó a aparecer y desaparecer.
- Como quieras, términos con esto. – Dijo Durián mientras su mano derecha comenzó a brillar con una luz dorada.
Pero Grahim desapareció por completo, luego de unos segundos apareció frente a Durián en posición de pelea. El sheikah rápidamente golpeó a Grahim en el estómago, lo lanzó por el aire y saltó con un puño en alto a golpear al demonio, un halcón enorme de luz envolvió a Durián.
- ¡Halcón de lu…
Pero al conectar con Grahim, Durián desapareció en un portal y el verdadero demonio apareció tras Link.
- ¿Dónde estábamos?
De inmediato Link saltó lejos.
- ¿Qué le hiciste a Durián?
- Lo engañé y atacó a un señuelo que lo transportó a otro lugar, para cuando llegue aquí ya habré terminado contigo.
La cara de Link se desformó y apretó su escudo con fuerza.
- Rayos…
- ¡Link muévete! – Exclamó Navi.
Grahim se abalanzó sobre Link con un puñetazo el que Link esquivó, pero de inmediato Grahim lanzó bolas de sombra, las que a duras penas el hylian pudo esquivar saltando.
- No podrás arrancar por siempre. – La sonrisa malévola de Grahim le dio escalofríos a Link.
Armado de valor, el rubio aceleró a todo lo que daba y saltó por sobre Grahim tirando una estocada hacia abajo. Pero el demonio se movió y saltó para tomar a Link de la garganta. Sorprendentemente Grahim estaba flotando mientras sostenía a Link.
- Cada vez mis poderes se van desarrollando más… - Grahim apretó el cuello de Link con fuerza, el que no podía respirar.
- Link vamos, haz algo. – Dijo Kafei.
- ¡LIIINK! – El grito de Zelda se hoyó fuerte y claro por el comunicador.
Los ojos de Link se cerraban de a poco, sus brazos y sus piernas dejaron de pelar y comenzó a ceder ante los gritos incesables de Zelda.
- ¡LINK NO TE RINDAS! – Exclamó Navi.
- ¡Zelda no vayas! – Se oyó la voz de Kafei en el comunicador.
- Ok, haremos algo tonto. – Dijo Navi.
Un montón de objetos de toda naturaleza explotaron desde el cinturón de Link y varios impactaron a Grahim, el que soltó a Link. Al caer Navi le dio una descarga a Link el que despertó de inmediato.
- ¡¿Qué sucede?! – Exclamó Link.
- Tómate esto ahora. – Dijo Navi haciendo flotar un frasco de poción roja.
- ¿Desde cuándo puedes hacer eso? – Preguntó Link.
- ¿En serio? – Preguntó Navi. - ¡Sólo bebe!
Link se tomó la poción de golpe, la que inmediato hizo sentir sus efectos en su cuerpo, dándole un montón de energía. El chico levantó la mirada y se encontró con una cámara voladora de Kafei.
- Todo bien chicos. – Dijo Link levantando un pulgar.
- ¿Todo bien? – Preguntó Kafei. – Casi mueres.
- Pero no lo hice, así que calma.
- ¡Sal de ahí, ahora! – Exclamó Zelda.
- Dile a Zelda que no la escuché.
- ¡¿CÓMO QUE NO ME ESCUCHASTEEEE?!
- Ok Link, pongámonos serios, en una batalla de magia no ganaremos, intentemos ir cuerpo a cuerpo. – Dijo Navi preocupada.
Link tomó aire y lo soltó de golpe. – Está bien, aquí vamos, pero ¿Qué hacen todas mis cosas en el piso?
- Buena jugada hada, pero sólo están comprando tiempo. – Dijo Grahim abriéndose paso.
- Es tu fin. – Dijo Link serio.
Link corrió hacia Grahim y le lanzó una estocada, pero este bloqueó la estocada con una bola de sombra y le lanzó un puñetazo impactándole en el rostro. El rubio sintió un dolor enorme y se desplazó un par de metros. De inmediato buscó otra estocada, pero el demonio la detuvo con un dedo y de una patada lo envió varios metros más allá.
- Es muy fuerte. – Dijo Link.
- Pero tú eres más rápido, corre antes de que te contrataque. – Dijo Navi.
- Navi tiene razón Link, no es muy rápido. – Dijo Kafei.
Link fue corriendo otra vez, lanzó una estocada, la que Grahim bloquéo con su mano. El contacto del metal con la piel del demonio resonaba y parecía que era inmune a todo el acero que le pudiera lanzar Link. El contrataque de Grahim fue una bola de sombra que iba directo al rostro del rubio, pero Link saltó por sobre Grahim dándole una estocada en la espalda, pero de nuevo Link no logró nada con su ataque.
- Navi, no pasa nada. – Link seguía saltando alrededor de Grahim lanzando muchas estocadas las que no provocaban nada.
- Durián lo hacía ver muy fácil. – Dijo Kafei en la oreja de Link. – Revisaré las imágenes.
- Tal vez deberíamos cambiar de estrategia. – Dijo Navi mientras Link seguía saltando sin parar hacia los lados, hacia atrás, por sobre Grahim y el demonio no lograba tocarlo.
- Estás hartando mi paciencia. – El rostro de Grahim se arrugó mientras mostraba sus colmillos y su rombo del pecho comenzaba a brillar y lanzar rayos de sombra que no daban en Link.
Parecía que cada vez que Grahim utilizaba magia se hacía más lento y Link podía esquivarlo fácilmente todo el día.
- Link creo que ya notaste que Grahim está cada vez más lento. – Dijo Kafei. – Durián dijo algo interesante hace un rato, toda magia tiene sus limitaciones, para que esté perdiendo velocidad debe estar ganando algo, no dejes que te toquen sus ataques.
- Creo que tendré que seguir esquivando hasta que se nos ocurra algo. – Dijo Link.
- Provócalo. – Dijo Navi. – Tengo una idea.
- ¿Cómo es que eres tan lento? – Preguntó Link dándole estocadas en el cuello a Grahim el que ni las sentía.
- ¿Cómo es que eres tan débil? El sheikah dio una mejor pelea. – Respondió Grahim lanzando bolas de sombra.
- Durián te estaba apaleando, fuiste un cobarde al enviarlo lejos. – Link le lanzó una bola de fuego en la cara a Grahim. – Eres bastante patético.
- No sé qué estás tratando de ha…
- Con razón Zelda te dejó por mí, soy mucho más valiente que tú.
Pareció que el tiempo se detuvo mientras el aura negra de Grahim fluía alrededor de él. Sus ojos brillaban y el rombo en su pecho también. Link podía sentir que algo se avecinaba en sus entrañas, apretó el escudo con fuerza mientras Grahim comenzó a aparecer y desaparecer rápidamente alrededor de él.
- Ya lo hice enojar. – Dijo Link. - ¿Ahora qué?
Naví se acercó al oído de Link.
- ¿Qué? No creo que…
Pero un puñetazo en seco impactó contra el rostro de Link. El rubio se tambaleó y cayó unos metros más allá.
- ¡Resiste Link! – Exclamó Navi.
Pero de inmediato cuando el rubio se estaba colocando de pie Grahim apareció delante de él con un rodillazo en el estómago que le quitó el aire. De inmediato Grahim desapareció, mientras Link se movía a duras penas moviendo la cabeza para todos lados buscando al demonio con la mirada, pero se encontró con un puñetazo que lo hizo caer al piso.
- ¡Link! – Navi voló rauda hacia Link.
El rubio retrocedía como podía, con el ceño fruncido, jadeando, su ropa rota por la batalla, se veía casi la totalidad del torso de la cota de malla, su rostro sucio, con machones de sangre y gotas de sudor cayendo por cara.
El intento de Link por realizar algún movimiento fue en vano, veía múltiples imágenes de Grahim que cada vez aumentaba más la velocidad a la que desaparecía y aparecía.
- ¿No que estaba muy lento? – La voz de Grahim se escuchaba como que venía desde las alturas, y ninguna de sus imágenes movía sus labios.
Link retrocedía, apretando el escudo con fuerza y con espada en mano.
De un costado apareció Grahim con un puñetazo y de inmediato desde el otro costado el cuello de Link giró hacia el otro lado, el rubio sólo retrocedía y miraba hacia todos lados desorientado.
- ¡Vamos Link resiste! – Exclamó Navi preocupada.
Link sintió la presencia de Grahim en su espalda y de una voltereta hacia atrás quedó justo detrás de él, pero el demonio sólo desapareció y unos instantes después apareció con una patada en su rostro.
Link cayó de espaldas, se puso de pie como pudo, recibió múltiples puñetazos de en el rostro que lo hicieron soltar su escudo, a duras penas podía seguir moviéndose, apoyándose con sus manos.
- ¡Link vamos! ¡No te rindas! – Navi gritaba descontrolada y volaba de lado a lado en desesperación.
Grahim dejó de desaparecer frenéticamente y comenzó a caminar lentamente hacia Link, comenzó a acumular energía en el rombo que tenía en el pecho, su aura oscura desapareció, sus ojos brillaron con más intensidad, mientras Link jadeante se arrastraba hacia atrás.
- Esto ha llegado a su fin, no fuiste rival para todo mi poder. – Grahim sonrió. – Quiero que sepas que mataré a tus amigos uno por uno, pero no por tu culpa, ellos también me han fastidiado.
Link finalmente dejó de retroceder, juntó fuerzas, apoyó su espada en el piso como si fuera un bastón, pero Grahim ya estaba lo bastante cerca y de una patada lo hizo caer sobre su espalda. Aun sosteniendo su espada Link sonrió.
- ¡Link no! – El grito de Navi resonó en el lugar.
- Eres un imbécil. – Dijo Link.
- Di lo que quieras, ya no podrás hacerme enfadar, ya perdiste. – Grahim se pasó la lengua por los labios. – Tu muerte será un dulce premio.
El brillo de rombo del pecho de Grahim comenzó a aumentar, avanzó unos pasos y colocó un pie sobre el pecho de Link, mientras Navi se colocaba entre los dos en forma de escudo.
- ¡Como quieras hada! – Exclamó Grahim mientras la luz de su pecho aumentaba.
Ese instante fue como si se detuviera el tiempo, las fracciones de segundo que continuaron pasaron tan en cámara lenta que tomó un tiempo para todos los testigos procesar lo que pasó.
Navi rápidamente voló hacia el piso, Link tomó su espada y la blandió hacia Grahim, apenas le rozó el mentón, pero era todo lo que necesitaba.
- Dragon Volador.
- ¿Qué?
En una fracción de segundo una espiral de color azul se iluminó en el piso y un tornado tomó forma con centro en la espada de Link. El tornado parecía desgarrar la piel de Grahim y lo comenzó a elevar de a poco mientras lo seguía desgarrando. Su expresión denotaba que no tenía idea de lo que estaba pasando.
El cuerpo de Grahim se elevaba cada vez más en ese enorme tornado que se alzaba al cielo, era un espectáculo hermoso. Link aun acostado en el piso veía como la violenta ráfaga destrozaba a Grahim.
Al cabo de unos minutos el tornado se disipó y el cuerpo cayó.
- ¿Cómo…
- Bueno ya basta de esta farsa. – Link se puso de pie de un salto.
- ¡Lo hiciste genial Link! – Dijo Navi abrazando la cara del chico.
- Gracias amiga, pero tú te diste cuenta.
Grahim luchaba por respirar, su cuerpo expulsaba sangre completamente negra y el rombo de su pecho se deshacía en pequeñas partículas.
- No estoy entendiendo nada. – Dijo un ranger que se acercaba cojeando.
- Fue algo que dijo Durián. – Dijo Navi. – Durián dijo que cuando Grahim se teletransportaba no podría vencerlo y entendí que ocupa demasiada energía mágica en eso, por lo que apenas le quedaba para algo más.
- Y sin su magia era muy lento, por lo que tuve que esquivarlo hasta forzar a que ocupara esa técnica. – Añadió Link. – Después sólo fingí que sus golpes me estaban destrozando, pero sólo estaba dibujando la espiral en el piso mientras retrocedía, hay que agregar también que era la primera vez que Grahim se transformaba, no sabía cómo ocupar su cuerpo.
- Lo hiciste muy bien chico. – Dijo el guerrero sheikah teniéndole la mano.
Link esbozó una pequeña sonrisa y estrechó la mano del sheikah.
De repente el aire se puso frío, el cielo se oscureció y el ambiente se puso pesado. Link miraba para todos lados buscando qué pasaba, cuando de repente un rayo rompió el silencio golpeando el suelo, justo en medio estaba Ganondorf, se veía mucho más imponente que antes, vestido completamente de negro, pero sin armadura.
- Navi. – Alcanzó a decir Link.
El gerudo extendió su mano y el cuerpo agonizante de Grahim desapareció y una espada enorme con varias puntas en su hoja, de un acero completamente negro, un gran mango y una trifuerza al revés tomó su lugar.
- La espada del Heraldo. – Dijo Navi.
Ganondorf alzó su nueva espada, miró alrededor, esbozó una sonrisa. Link intentó ponerse en posición de pelea, sacó el escudo de su espalda, pero Ganondorf fue impactado por un rayo y desapareció junto con un temblor, a la vista de todos.
- ¿Qué acaba de pasar? – Link no entendía nada y su corazón latía a mil.
- Ahora entiendo todo. – Dijo Navi. – La magia que Ganondorf incubó en Grahim es muy antigua y poderosa. Eso hizo que el sello se rompiera y Grahim escapara de su prisión. La espada del Heraldo es una de las espadas más poderosas que existen, para completar su madurez esta estaba absorbiendo la energía vital de Grahim.
- Es decir, que ¿De todas formas Grahim iba a morir?
- Así es, la espada lo iba a terminar matando, aunque fuera la fuente de su poder.
Link cayó al piso agotado por la pelea mientras de a poco todos los rangers iban apareciendo.
- Eres bienvenido a entrenar con nosotros. – Dijo el ranger verde.
- Gracias, te cobraré la palabra. – Respondió Link.
Pasaron algunos minutos en los que Link de a poco comenzó a juntar sus pertenencias que estaban dispersadas por el piso. A la vez que Team Link apareció en la antes zona de batalla.
- ¡LIIIINK! – Exclamó Zelda corriendo y luego abalanzándose sobre Link, el que se cayó sobre su espalda.
- Te juro que esta vez no me dejé caer. – Respondió Link. – Estoy agotadísimo.
- Lo sé, fue una caída genuina. – Zelda apretó a Link con fuerza. – Vas a tener que ser más cuidadoso en un futuro.
- Hey, esto fue un gran avance comparado al Bosque Kokiri.
- Esta vez no quedaste inconsciente orejón. – Dijo Timo.
- Por eso digo que fue un gran avance.
- Sí que lo fue. – Dijo Anju abrazando a Link que ya estaba de pie.
- Recuérdame que Zelda no puede estar tras la pantalla conmigo. – Dijo Kafei. – Tengo un brazo morado de tantos golpes que me daba, y casi no puedo escuchar del lado derecho con tantos gritos.
- Lo siento Kafei. – Dijo Zelda con una sonrisa.
- No había por qué preocuparse. – Dijo Link relajado.
Todos miraron serios al rubio.
- Bueno, quizás un poquito, pero lo logramos.
- Por poco. – Dijo Navi. – Y es bastante preocupante que Ganondorf se haya hecho con la Espada del Heraldo.
- ¿Ah sí? – Preguntó Link.
- Así es… Esa espada es la contraparte de la espada maestra, es igual de fuerte y tiene muchos trucos.
- Nos las arreglaremos. – Respondió Link.
- ¿Alguna idea de dónde podría estar Durián? – Le preguntó Timo a Kafei.
- Yo tengo una. – Dijo Link. – Volvagia lo encontró de camino para acá.
- ¿Dónde está Volvagia? – Preguntó Zelda.
- En algún lugar del Desierto Gerudo. – Respondió Navi.
- Qué bueno que Volvagia tiene un collar de la amistad. – Dijo Kafei.
Anju le dio un golpe a Kafei en el hombro.
- ¿Y eso por qué? – Preguntó Kafei riendo, aunque sabía bien la razón.
- Jamás superaré lo del brazalete.
- ¿Y Durián no tiene brazalete? – Preguntó Navi.
- Siempre termina destruido por alguna razón. – Contestó Kafei.
Kafei accedió a la imagen del collar de Volvagia y pudo ver a Durián sentado mirando el horizonte de brazos cruzados.
- No debería tardar mucho. – Dijo Navi.
Al cabo de unos minutos Volvagia apareció en el horizonte, su larga figura cruzaba el cielo aterrizando en una espiral para quedar de frente a Link.
- ¿Cómo estás amigo? – Preguntó Link a lo que Volvagia contestó con un gruñido.
- ¿Cómo es que lo derrotaron? – Preguntó Durián. - ¿Usaron alguna técnica prohibida?
Al decir lo último Durián se había girado a los guerreros sheikah que estaban despejando los escombros de la batalla.
- Pregúntales a tus amigos. – Dijo el ranger verde.
- Espera. – Dijo Timo. - ¿Hay técnicas prohibidas?
- Olvida que lo mencioné. – Dijo Durián.
- ¡Pero! ¡¿Cómo quieres que haga eso?! – Exclamó Timo. - ¡Lo acabas de decir! ¡Debe ser algo importante!
- No lo es, ya olvídalo. – La expresión de Durián era seria.
- Ni modo. – Dijo Timo agitando sus brazos.
- Puedes verlo por ti mismo. – Dijo Kafei.
- ¿Ya está en el servidor? – Preguntó Durián.
- Claro, automáticamente.
- ¿De qué rayos hablan? – Preguntó Link.
- Durián me pidió acceso a todas las grabaciones, así que las subo a un servidor.
- ¿Y no consideraste que era buena idea mencionármelo? – Preguntó Link.
- Estoy seguro que te dije en algún capítulo pasado. – Rio Kafei.
- Woow wooow. – Dijo Timo. - ¡Cuarta pared!
- Lo veré más tarde. – Dijo Durián. - Pero ¿Qué hiciste Link?
- El dragón volador. – Dijo Link sonriendo.
La cara de Durián dejó ver su sorpresa.
- Creo que nunca te había visto tan sorprendido.
- Esa técnica es mucho más poderosa de lo que crees. – Dijo el sheikah.
- Ya han hecho suficiente por hoy. – Dijo un guerrero sheikah que se acercó al grupo. – Deberían ir a descansar, nosotros limpiaremos este desastre.
- Sepan que aceptaré su invitación de entrenar con ustedes. – Dijo Link sonriente.
- Cuando quieras.
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A la mañana siguiente Link se despertó temprano para ir a ayudar con la reconstrucción de Kakariko antes de ir al colegio.
- Estoy congelada. – Decía Navi mientras tomaba un sorbo de té de una pequeña taza.
- Pues tal vez deberías cooperar. – Link colocaba ladrillos en una pared que había sido totalmente destruida.
- Mis manitos no pueden hacer ese trabajo. – Contestó Navi.
- Sabes bien que puedes con magia.
- Sí, pero necesitas el entrenamiento. – Dijo Navi.
El rubio había sido de los primeros en llegar a la obra en Kakariko, pero de a poco iban apareciendo gorons y gente de la villa, los que lo saludaban y ayudaban en su tarea. Cuando transcurrieron un par de horas Link y Navi montaron en Volvagia para volver a casa. El chico tomó una ducha y rápidamente se dirigió al colegio con su recorrido usual, en donde se colgó en el carrito de golf de Ingo.
- Buenos días Ingo.
- ¿Dónde has estado? Ya no vas nunca a clases.
- ¿Acaso me has extrañado?
Pero Ingo sólo respondió con un gruñido.
- Perdónanos Ingo, hemos estado ocupados.
- Sí claro, no siempre estarás tú para ayudar a este descerebrado.
- Pero si Link es un buen estudiante. – Replicó Navi.
- Para ser buen estudiante primero hay que ir a clases.
- Lo que tú digas Ingo. – Dijo Link sonriente.
- Además la próxima semana es libre.
- ¿Libre? – Preguntaron Navi y Link al unísono.
- ¿Acaso viven debajo de una roca? – Dijo molesto Ingo como si fuera obvio. – Vienen los caballeros…
- No entiendo. – Dijo Link.
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- ¡¿Cómo que no entiendes?! – Exclamó Timo. – Hace años que no vienen los caballeros a la semana de Nayru.
- ¿Por qué habían dejado de venir? Preguntó Navi.
De la nada apareció Groe Up con un par de bongos.
- Hace muchos años… la paz reinaba sobre Hyrule pero no así en otros lugares. – Comenzó diciendo Timo. – Cada caballero era reconocido por sus hazañas y por los sitios en los que era aclamado, por los esclavos a los que había liberado, por los dragones que había matado. Cada caballero formaba su propia leyenda. Hasta que…
- ¡¿Hasta que qué?! – Exclamó Anju que se había sumado a la audiencia, molesta por la pausa de Timo.
- Hasta que las nuevas generaciones comenzaron a perder el interés en la gesta heroica de los caballeros, llegando a la era más oscura de tan nobles guerreros, hubo un tiempo en que no habían caballeros activos, sólo quedaban los caballeros retirados con sus viejas historias y leyendas que nadie quería oír. Pero todo cambio cuando se lanzó la película Cuento de Caballero y hubo un nuevo interés por las espadas, se creó un nuevo mercado negro de escudos, armaduras, espadas, lanzas. Las armas antes olvidadas cobraban un nuevo valor. Aunque la atracción por la novedad duraría poco en la masa, numerosos caballeros ya habían sido entrenados y armados por los viejos caballeros.
- Woow. – Dijo Navi.
- Hoy en día sólo queda una orden de caballeros, los caballeros de la orden del rey, en general se encuentran en regiones lejanas a Hyrule librando batallas, buscando tesoros, entrenando, luchando. Hace años que no vienen al torneo de la semana de Nayru debido a que no ha habido un real interés por volver a la Ciudadela, pero todo esto ha cambiado debido al elegido por las Diosas.
Los presentes habían incrementado considerablemente y todos se voltearon a Link.
- ¿Por qué me miran? – Dijo Link fingiendo sorpresa y bastante nervioso.
- No somos estúpidos. – Dijo un chico que Link nunca había visto en su vida.
- Por supuesto que tú eres el elegido por las Diosas.
- Es un secreto a voces. – Dijo otro chico.
- Independiente de quién sea este elegido por las Diosas dijo Timo apuntando a Link.
- ¡TIMO! – Exclamó Ilia.
- Ya ya, lo siento. – Se disculpó el zora. – Independiente de eso, el que vengan los caballeros le da al torneo una expectativa enorme y una seguridad también, ya que Ganondorf no se atreverá a poner un pie a tener a tales guerreros presentes, como el Caballero del Escudo, el clan Blacksoul, el clan de la Piscola, Vudu el Cazador, Rodi la espada del anochecer, y todos los demás caballeros.
- Espera. – Dijo Kafei. – Vudu el Cazador no es un caballero.
- Por supuesto que lo es, ha ganado torneos.
- Kafei tiene razón. – Dijo Durián abriéndose paso de un salto entre la multitud que abarrotaba el salón. – Vudu el Cazador no es un caballero, por lo que tiene que luchar en el torneo preliminar para poder clasificar.
- ¿Cómo es eso? – Preguntó Link.
- Todos los caballeros tienen su puesto en cualquiera de los torneos asegurados. – Dijo Durián. – Aunque, por supuesto que todos quieren ganar el torneo principal de justas. Para tal propósito alguien que no es caballero tiene que participar en el torneo de plebeyos para poder clasificar. Los dos primeros lugares clasifican al torneo y tienen la oportunidad de medirse ante caballeros.
- Lo que dice Durián. – Finalizó Timo.
Al mismo tiempo Groe Up terminó de tocar los bongos.
- ¡Ya váyanse todos ustedes de nuestro salón! – Exclamó Anju.
La multitud se dispersó rápidamente ante lo cual sólo quedaron los pertenecientes al curso.
- ¿Cuándo volvieron chicos? – Dijo Link saludando a todos los que habían vuelto.
- Cuando anunciaron que los caballeros vendrían al torneo me dejaron volver. – Dijo Ann.
- Lo mismo en mi caso. – Agregó Groe.
- Mi familia sabe que eres el elegido por las Diosas, creen que estoy más segura acá. – Dijo la zora Rayda. – Además hay mucha mejor señal.
- Genial. – Dijo Link.
- Si me preguntan yo no quería volver. – Dijo Suarte comiendo una roca.
- Me imaginaba que no. – Replicó Kafei.
- Yo sí que quería volver. – Dijo Linu entrando al salón. – Mi pueblo es demasiado aburrido, no pasa nada.
- Yo también quería volver. – Dijo la kokiri Tifa entrando al salón.
- ¡Tifa! – Exclamó Link abrazando a la chica.
- Gusto de verte Link.
- Que sentimentales están hoy. – Dijo Terry entrando al salón.
- Típico de Link. – Dijo Deify haciendo aparición.
Por último, entró Morin al salón y el curso se había completado nuevamente.
- Ahora que estamos todos, necesito su atención. – Comenzó Link. – Soy…
- El elegido por las diosas. – Completaron todos al unísono.
- ¿Cómo lo saben? – Preguntó sorprendido Link.
- Amigo ya es secreto a voces. – Dijo Terry. – Eres el novio de Zelda, eso no ayuda mucho.
- No son novios oficiales. – Dijo Morin algo seria.
- ¿Cómo sabes eso? – Preguntó Link.
- Sólo me gusta la farándula. – Respondió la chica apartando la mirada.
- Ya eres famoso en Ciudad Goron. – Añadió Groe.
- Eres un hermano goron. – Complementó Suarte.
- No esperaba escuchar eso de ti.
- Ante todo soy un goron. – Dijo Suarte. – Aunque tenga mis problemas de carácter.
- En fin, sólo quería transparentar eso.
Luego de eso Durián se acercó a Link.
- Tú y yo vamos a participar en el torneo de la semana de Nayru.
- ¡¿Qué?! ¿Por qué?
- Tienes que enfrentar a los mejores, entrarás a todas las categorías.
- Tiene sentido… - Dijo Link.
- Así que hoy después de clase, tenemos que conseguirte mejores armas.
- Eso es cierto, llevo aplazando mucho ese tema.
- ¿Dónde podemos conseguir armas? – Preguntó Navi.
Durián esbozó una sonrisa.
- ¡Timo! – Exclamó el sheikah. - ¿Qué posibilidad hay de que el profeta nos consiga un par de mapas de armas?
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