By Messel.
05
Sólo basta una mirada.
El viento siseaba chocando fuertemente contra los frondosos árboles que se encontraban alrededor de uno de los edificios de la universidad, el sol golpeaba sin rencor contra el rostro de la ojijade sofocándola, cansándola al instante. El clima no era tan agradable como de costumbre, tan inestable pero a la vez tan tranquilo. Aún se encontraba buscando la facultad de medicina, sin duda le resultaba tedioso el tener un maldito folleto en su mano y por más que lo vea tratando de buscar una pista para dirigirse hacia su destino, no lo hallaba, estaba perdida, ese lugar era enorme y no podía sentirse tan estúpida al no poder encontrar algo que era tan simple o eso pensaba ella.
Seguía caminando bajo la mirada incesante del sofocante sol, agradecía no estar tan cubierta como de costumbre, después de todo ese clima era impredecible, ahora puede estar haciendo un terrible calor y un segundo después puede haber una cautelosa tormenta, la naturaleza era sorprendente, un tanto molesta en ocasiones. Aceleraba el paso con impaciencia, cada vez se sentía más agotaba, su garganta estaba seca, sin duda le estaba exigiendo que ingiera algo que pueda al menos refrescarla unos segundos, pero no le daría aquel gusto porque tenía algo mucho más importante en lo que pensar: la facultad.
Había dirigido su rumbo por varios lugares, le seguía sorprendiendo el simple hecho de que no pueda encontrarlo, las personas que podía divisar alrededor cada vez eran menos, sabía que se le hacía tarde, las voces se desvanecían hasta crear un enorme silencio. Se escuchaba el sonido de las ramas al ser chocadas fuertemente por el viento, el canto de un par de aves que se situaban en un poste serenamente alegrando el lugar mientras seguía con su camino. Todo era tranquilo, demasiado debería decir.
—Tal vez debería buscar alguien que me ayude con esto —susurró distraídamente.
Dirigió su vista al folleto una vez más mientras caminaba, podía divisar las gráficas de muchos edificios y esa era la razón principal por la cual se había perdido. Estaba molesta, dio un largo suspiro cuando de pronto sintió flaquear su pierna izquierda y terminó cayendo hacia delante estampándose contra el piso. Había tropezado con un jodido escalón.
—Bonita manera de empezar —se quejó.
Se incorporó lentamente del suelo quedando de rodillas, su vista se posaba en algún punto fijo del suelo, se maldijo a si misma muchas veces por pasarle algo como esto y obviamente sabía que era culpa de ella por ser tan distraída. De alguna manera tenía unas inmensas ganas de llorar, sentía que las cosas no salían como ella deseaba, por algún motivo solo quería que la tierra le tragase, odiaba sentirse de esa manera, mordió su labio inferior tratando de hacer que ese molesto sentimiento se esfume por completo, cuando de repente escuchó una voz que la sacó por completo de sus pensamientos, dejándola totalmente desconcertada.
—No sé por qué no me sorprende el verte ahí, dándole un abrazo al piso —dijo Sasuke con su miraba tan oscura como la noche, sin expresión alguna en el rostro, como siempre.
Sin darse cuenta había dirigido la vista a sus indescifrables ojos, aquellos tan oscuros, tan intimidantes, no paso mucho tiempo cuando se dio cuenta que lo miraba demasiado, desvió la vista hacia un lado, no esperaba el encontrárselo ahí y menos en esa penosa situación. Una vez más maldijo a su suerte, se sentía tan pequeña frente a él, como una hormiga frente a un indomable león.
Sasuke la miraba inquisitivamente, tenía una lucha interna entre si dirigirle la palabra o no, pero como un estúpido, ahí estaba, hablándole otra vez.
Sakura trató de incorporarse pero terminó sentada, se sentía tan tonta otra vez. Sintió la mirada del Uchiha sobre ella, como ocasiones atrás, se sentía observada, sentía que no podía escapar de su escalofriante mirada, vio como este hombre se acercaba lentamente con paso decidido a donde ella se encontraba, lo miró temerosa y nuevamente su vista se desvió en algún punto desolado del lugar.
Sasuke frunció el ceño al ver que no quería mirarlo.
—Después yo soy el distraído, el burro hablando de orejas —le escuchó decir con su gruesa voz, un deleite total para sus oídos.
—Mi caso es muy distinto, no tropecé con una persona y no pedí disculpas —se defendió tratando de sonar lo más seria posible, aunque resultó un completo fracaso.
Ella pudo notar claramente que la observaba, pasaba su mirada hacia sus piernas, lo cual le molestó enseguida y le hizo sentir sumamente incómoda, desvió la mirada otra vez, no quería seguir viéndolo. Poco después notó como se ponía lentamente en cuclillas frente a ella, sus manos se recargaron en sus rodillas, fue ahí cuando lo volvió a mirar y sus miradas terminaron chocando, un contacto visual imprescindible. Su corazón empezó a palpitar fuertemente, estaba tan cerca, era como si un huracán se hubiera presentado de repente desordenando todas sus emociones, arrebatando todo a su paso sin importarle una pizca de sus acciones. Vio cómo su vista se dirigía de nuevo a sus piernas, de repente, tomándola desprevenida, sintió su piel chocar con la de Sakura en un ligero tacto, se sobresaltó de inmediato totalmente avergonzada.
¡¿Cómo se atreve?!
Estaba perpleja, furiosa, muy furiosa.
—¡¿Q-Qué está haciendo!? ¡Pervertido! —le gritó, estaba molesta. Notó enseguida como la mano del Uchiha se apartaba de su rodilla, pero su vista no se despegaba de ese lugar.
—Debes tratar esta herida, podría infectarse.
—¿Eh? ¿U-Una herida? —preguntó temerosa aun asimilando la situación mientras dirigía la vista hacia su rodilla, la cual en efecto estaba sangrando y no se había dado cuenta.
Entonces el no pretendía...
Pensó en sus adentros mientras el sentimiento de culpa empezó a consumirle como un papel siendo lanzado a una fogata.
—¿Pervertido? Niña tonta —replicó Sasuke con su grave voz. Su expresión era indescifrable, como siempre, sin una pizca de emoción.
Sin duda, era una situación incómoda.
—Lo siento, fue un error mío el llamarlo de esa manera —se disculpó, totalmente apenada. Pero una cosa si era cierta, cualquiera hubiese pensado lo mismo en su lugar, estaba segura de eso. No a cualquiera le parecería normal que alguien te tocase sin consentimiento y tomándote desprevenida.
Muy aparte, Sasuke conservada aquella expresión que no decía absolutamente nada, pero por dentro se sintió ofendido.
¿Yo un pervertido? Pff ¡Por favor!
Sasuke dejó aquellos pensamientos de lado y se dispuso a hablar.
—Ve a la enfermería, no está lejos de aquí —mencionó el hombre de cabello azabache mientras comenzaba a levantarse del lugar con gran agilidad.
—Lo haré —musitó la joven, mientras se ponía de pie, de repente se quejó haciendo una mueca de dolor, incluso se dio cuenta que no había pasado desapercibido de los ojos del Uchiha, así que se dispuso a marcharse. Mientras caminaba cojeaba levemente, se maldijo una vez más a si misma por todo lo que le había pasado.
Sasuke observó con gracia a aquella mujer, no lo demostraba, pero internamente lo vio algo divertido al ver lo desorientada que estaba.
—La enfermería queda en dirección opuesta —le escuchó decir secamente.
De repente Sakura paró en seco, de alguna manera sentía su orgullo afectado. Giró sin mirarlo y se dirigió a paso lento hacia aquella dirección que él mencionaba.
—Maldición, no conozco nada de este lugar —se quejó en un susurro sin darse cuenta que llegó a los oídos del Uchiha, el cual sentía que la observaba mientras se alejaba.
Por otra parte, Sasuke no había dicho nada, pero inconscientemente caminó tras ella a paso lento, observaba cómo caminaba con algo de dificultad, frunció el ceño al dirigir su vista a la rodilla de la chica, él sabía que debía dejarla irse, pero algo lo impulsaba a seguir.
La chica de cabello rosa, caminaba lentamente dando uno que otro paso, su pierna no le permitía tomar el ritmo que hubiese deseado, con una mueca de fastidio, alzó su mano en el que llevaba el maldito folleto y lo señaló con la otra con una mirada acusatoria.
Sasuke al ver eso liberó una sonrisa socarrona.
—Todo esto es tú culpa, si no fuera por ti ya hubiese llegado, estúpido folleto —farfulló la ojijade en un tono exasperante haciendo referencia al culpable de sus desgracias momentáneas.
—Te vez ridícula culpando tu mala suerte a un folleto que no tiene vida propia —dijo Sasuke de repente a un costado de donde ella se encontraba, era él, ni siquiera se había dado cuenta que estaba a su lado. Lo miró incrédula.
Sakura se dio cuenta que él pudo notar la sorpresa que ella sentía en ese instante.
—Pero que...
—Seré tu guía por esta vez, te llevaré a la enfermería —dijo el Uchiha tajantemente, quitó su mirada de Sakura, lo vio entreabrir los labios y dio un pequeño suspiro—. Por lo que veo estás más perdida que agua en el desierto.
Sakura frunció el ceño de inmediato, no quería su lástima o sea lo que él le trataba de dar. No pasó mucho tiempo cuando lo vio antes con Naruto, con las palabras que le dijo sin rodeo alguno y ahora queriéndola ayudar, no lo comprendía.
¿Qué pretende?
—Puedo ir yo sola —rechistó, mientras arrojaba el folleto en un bote de basura que estaba cercano a ella, iría por su cuenta, no quería su «amabilidad».
Al Uchiha le divertía la situación, en cierta parte le agradaba verla enojada, aunque por supuesto, no lo demostraba.
—¿De verdad? Estupendo, dime ¿desde este punto, que camino tomas para llegar? —preguntó Sasuke con una expresión impasible, sin emociones, este hombre sin duda le daba escalofríos.
Sakura no sabía que decir, pero no le daría el gusto de quedarse callada.
—Eh... —titubeó antes de responder—, ¿derecha? Sí, derecha.
—Tu terquedad es impresionante —pronunció el joven azabache un tanto fastidiado—. Sólo haz silencio y sígueme.
Ella lo miró con cierta frustración mientras lo observaba alejarse, no tenía remedio, después de todo no podía aplazar más su tardanza hacia la facultad, mucho menos cuando se encontraba perdida en ese inmenso lugar, sola con sus pensamientos y con su lamentable pasado, algo totalmente deprimente. Bajó la mirada, cerró sus ojos con fuerza y los volvió a abrir con determinación, segundos después lo siguió.
Ninguno pronunció palabra alguna durante el corto y desolado trayecto, el viento soplaba mucho más fuerte alborotando cada uno de sus rosados cabellos, el incesante sol aún no cedía, era como si estuviera dispuesto a molestarnos con su sofocante calor, haciendo de las suyas. El camino era poco habitado, había una que otra persona andando por el lugar con prisa. Sakura dirigía la mirada recorriendo todo el establecimiento hasta que nuevamente se posaron una vez más en él, podía ver su perfecto perfil, era alto, no podía negar lo apuesto que era, se sentía algo extraña, tenía la necesidad de saber más de él, había algo que le pedía que se acercase a Sasuke. Notó como el Uchiha paró en seco, negó con la cabeza eliminando cualquier tipo de pensamiento estúpido que se cruzara por su mente y lo miró, habían llegado al lugar.
El Uchiha movió su cabeza en señal de que lo siga mientras él se adentraba al edifico, no pasó mucho cuando se encontraban dentro del lugar contemplados por extensos pasillos de color blanco, tan frío, tan desolado, sin duda alguna, un ambiente lúgubre.
Caminaban por los largos pasillos mientras giraban en ocasiones, una vez a la izquierda y después hacia la derecha, era como un pequeño laberinto. Había uno que otro cuadro adornando el lugar, supuso que eran de grandes artistas, se encontró con uno que le cautivó por completo, de pronto escuchó la voz del Uchiha diciéndole que se apresure y lo siguió. Pudieron divisar una puerta de color blanco al igual que las frías paredes, tenía una placa de bronce empotrada en la pared justo arriba de la puerta con las palabras: «Enfermería».
Sasuke observaba a la ojijade sigilosamente, le daba curiosidad las expresiones de asombro que ponía, había tantas cosas que pasaban por su mente en ese momento, pero las desechó al instante.
Sakura observó el lugar con más detenimiento, había varias cámaras de seguridad, se preguntaba cómo es que tenían tantas.
¿Acaso el lugar no era seguro?
Una que otra pregunta repentina se cruzó por su mente, pero se esfumaron al escuchar que Sasuke empezaba a tocar la puerta lo cual inconscientemente hizo que lo mirara fijamente.
Había pasado varios minutos desde que el joven azabache había tocado la puerta, pero no encontraba una respuesta por parte de alguien que pudiera estar tras esas frías paredes. Sasuke bufó y acto seguido dirigió su mano a la perilla de la puerta, abriéndola a cabo de pocos segundos adentrándose un poco mientras hacia una mueca de fastidio, lo cual intrigó a la chica.
—Lo que faltaba, no hay nadie en este lugar —ironizó aquel hombre, con su misma expresión vacía de siempre.
—Quizá llegue pronto la persona que esté a cargo del lugar —afirmó la bella joven mientras lo observaba y no pasó mucho tiempo cuando dirigió la mirada hacia ella—. No se preocupe, me quedaré en este lugar, así que usted puede proseguir con su camino tranquilamente.
Sasuke se limitó a endurecer la mirada, lo cual hizo que Sakura se sienta intimidada al instante.
—No puedes dejar que esa herida se quede así por más tiempo, te lo mencioné antes, podría infectarse.
—Lo sé, pero no puedo hacer nada si no hay nadie en este lugar, puedo causar problemas si decido entrar sin permiso —sentenció con una expresión dura en su rostro. Ella no quería meterse en líos en su primer día de universidad, ya mucho le había pasado hasta ahora.
Pudo observar como el Uchiha fruncía el ceño en una señal de desaprobación, cerró los ojos y los volvió a abrir, en un movimiento ágil tomó el brazo de Sakura y la hizo entrar al lugar. Ella ni se había dado cuenta de aquel acto, la soltó y la regresó a ver.
—Siéntate ahí —instó el azabache mientras señalaba una camilla que se encontraba en el lugar.
—P-Pero que trata de hacer —empezó a rechistar Sakura totalmente confundida, miró hacia ambos lados observando el lugar—, hay cámaras aquí, nos meteremos en problemas si nos encuentran aquí sin permiso.
Sasuke la ignoró por completo y empezó a observar el lugar en busca de algo.
Ella lo miró buscando una respuesta ante su acto, el lugar era tranquilo, había varios estantes llenos de medicina, una camilla más aparte de la que él había señalado. A un rincón se encontraba un escritorio con varios expedientes encima, podía observar un estetoscopio de color azul encima de aquellos desordenados papeles. A un lado de la silla se encontraba colgado una bata, se podía afirmar que el encargado de la enfermería había salido y no regresaría en un tiempo. Suspiró resignada ante su silencio, se dirigió al lugar que él había señalado y tomó asiento. Observó a Sasuke ir hacia un botiquín médico mientras sacaba alguna que otra cosa de allí.
—Será divertido que me arresten por tomar una gasa y algo de alcohol para tratar una herida. Seremos unos terribles criminales, los más buscados quizá —escuchó decir al Uchiha finalmente mientras se formaba una sonrisa traviesa en su rostro, lo que hizo que el corazón de la joven se acelerara con tan solo presenciarlo.
Me encantaba esa sonrisa.
—Puede parar por favor, señor sarcasmo —pronunció con un ligero puchero en su rostro.
—Si dejas de decir tonterías quizá —opinó aquel hombre mientras iba hacia ella.
Sakura lo observó mientras se acercaba lentamente, llevaba gasa, un tarro pequeño de alcohol y una venda en sus manos. Dejó todo en un pequeño banco que había pasado desapercibido de su vista, poco después se puso en cuclillas frente a ella y empezó a arremangarse las mangas de su camisa. Sakura lo miraba extrañada, sentía que sus mejillas se bañaban en un color carmín ante aquel acto inoportuno de este hombre.
El Uchiha no entendía que estaba haciendo, sabía que era un impulso muy raro de él, pero ya tendría tiempo después de arrepentirse y maldecirse por lo que estaba haciendo. Por otra parte, Sakura estaba expectante ante lo que él hacía.
—¿Por qué hace esto? Puedo hacerlo sola... —aseguró, mientras lo observó separar las gasas que había traído.
—Silencio, somos criminales ¿lo recuerdas? —La miró con un brillo que jamás había visto en sus ojos—. Todo lo dicho ahora puede ser usado en tu contra.
A la joven se le escapó una sonrisa traviesa ante las palabras que salieron de los finos labios del Uchiha, la mirada de él se dirigió al tarro de alcohol y prosiguió a poner un poco en la gasa que tenía en su otra mano.
—Quizá te duela un poco, aunque por lo que pude notar, no te dolerá algo tan insignificante como esto —afirmó el azabache de mirada misteriosa. Empezó a dar toques delicados en la herida, sentía un pequeño ardor pero nada que no fuera imposible soportar. De repente acercó el rostro a su herida y sopló suavemente, haciendo que el ardor que ella sentía se desvanezca levemente, Sakura apretó la sábana con fuerza ante todo lo que estaba pasando, mil mariposas estaban haciendo de las suyas en su delicado estómago, nunca se había sentido de esta manera. Sintió el calor nuevamente invadir sus mejillas.
¿Por qué hace esto tan de repente? Hace que me sienta extraña, no lo entiendo...
Sakura se cuestionaba aquello internamente, no sabía que pensar.
—Sanará pronto, debes tener cuidado la próxima vez, no seas tan despistada —le escuchó decir con tono autoritario. Colocó una gasa encima de la herida y empezó a vendar.
—Gracias... —dijo Sakura en un pequeño susurro, Sasuke paró de hacer lo que hacía un momento y segundos después terminó de vendar.
Por un momento, Sasuke se daba cuenta que esto no era propio de él, poco a poco sentía que era un error, que esto no estaba bien.
—Hora de abandonar este lugar —anunció el Uchiha. Se levantó con la misma agilidad de antes y se dirigió al mismo botiquín dejando las cosas que había tomado sin permiso delicadamente.
Sakura sólo se limitaba a observar, no sabía cómo actuar ni que decirle.
Salieron del lugar sigilosamente, como si de un crimen recién hecho se tratase.
Al salir del edificio, afortunadamente una nube espesa ocultaba el molesto sol haciendo que ahora se disfrute de estar al aire libre, acompañada de esa fresca brisa, de la melodía fugaz de una que otra ave pasajera, del sonido de sus pasos adentrándose cada vez más a un lugar desconocido para ella. Sentía un gran pesar en su corazón, en su vida, sentía tantas cosas ahora, su mente se había nublado de repente.
De la nada le invadió un sentimiento de nerviosismo.
¿Qué era esto que sentía?
Lo miró, aquél hombre mantenía su vista fija al frente, se preguntaba que pasaba por su mente, se cuestionó levemente sobre todo lo que le dijo aquel hombre antes.
Tal vez... tal vez tuve una idea equivocada de esta persona.
A pesar de ser algo duro y serio en ocasiones, incluso hasta con cierto toque de arrogancia, ella podía sentir una gran calidez en él. Pero, había algo que le inquieta, que la desconcertaba, que le intimida, su mirada, ese vacío que veía en sus ojos, aunque hace poco pudo notar un brillo fugaz en su mirada, algo simplemente precioso...
Sin duda, esta persona es un gran misterio.
En cuanto a Sasuke, estaba un tanto distraído y molesto ante la forma en que actuó recientemente, no estaba para nada cómodo, deseaba largarse pronto de allí, no le gustaba sentirse de esa manera, un sentimiento extraño que sentía al estar al lado de esa mujer.
Desde que salieron de aquel edificio no pronunciaron palabra alguna, estaban rodeados de un incómodo silencio, su paso era tranquilo, ella sabía que tenía que llegar cuanto antes a la facultad, pero era un hecho de que haga lo que haga, iba a llegar tarde. Decidió romper aquel silencio, no sabía si era la mejor decisión que podía tomar, pero lo hizo.
—Lamento haber causado molestias, nuevamente le agradezco —dijo Sakura en un tono amigable, seguían caminando y pensó que no diría nada, ya que pasaron varios segundos en ese infinito silencio.
Sasuke dudó en si responder o no, pero cómo un idiota, lo hizo.
—Puedo ver que eres una mujer que se la pasa disculpándose por todo —afirmó reciamente.
—Eso no es cierto —se quejó.
—No niegues lo evidente.
Sakura lo miró con pesar y dio un pequeño suspiro, no era la conversación que esperaba, ese tipo era difícil de tratar.
—Tengo curiosidad hacia su persona... —se atrevió a decir en un leve susurro, pero él ni la miraba.
—Cómo no lo tendrías, apenas sabes mi nombre —dijo Sasuke mostrando cierta molestia en su voz. Seguía sin mirarla, ella desvió la mirada a otro punto que no sea él.
Eso es tan cierto, apenas sé su nombre. Quizá mi mente solo quiere jugar conmigo, jugarme una mala broma, no lo sé, pero esto es ridículo.
Se dijo a sí misma en un intento de creer que lo que pensaba y cómo se sentía era una completa estupidez.
—Deberías cambiar de universidad —le escuchó decir a Sasuke secamente.
La ojijade se detuvo al instante, sus palabras le habían tomado por sorpresa, totalmente desprevenida, no esperaba que dijera algo así. Lo miró incrédula, sus ojos como pozos se fijaron en los de Sakura, no entendía nada de lo que pasaba, primero era duro con ella, después amable y ahora regresaba a ser aquel hombre sin emociones, sin nada. Frunció el ceño y apretó la mandíbula, estaba molesta.
—¿Disculpa? —le dijo, ella sabía muy bien que lo había escuchado perfectamente, pero no aceptaba lo que aquel hombre decía, se negaba a hacerlo.
—Lo mencioné antes, tendrás una estadía miserable si decides quedarte en este lugar —espetó el Uchiha con toda la serenidad posible, aun sin dirigirle la mirada caminando tranquilamente, haciendo que el enfado de Sakura aumente mucho más.
—¡No puedo hacer eso! —bramó dolida.
De repente el recuerdo de sus padres se hizo presente, su cuerpo flaqueó por un instante, sintió un vació enorme en su destrozado corazón, se sentía rota, sola en ese mundo donde la crueldad era parte tan común de ella. Sakura hacía eso por ellos, no podía dejarlo así como si nada solo porque un hombre se lo decía. Quería llorar, ellos no estaban y le dolía, le dolía tanto. Se preguntó muchas veces porque no estuvo en aquel lugar, en ese momento, cuando le arrebataron todo lo que tenía, quizá hubiese sido diferente, tal vez ellos aun estuvieran vivos, no quería vivir con la culpa de que pudo haber hecho algo mejor, no quería, se le estrujaba el corazón el tan solo pensar en eso, sabía que no era el momento indicado para ponerse así.
Notó enseguida como Sasuke se detenía, después la observó, seguía con la misma mirada de siempre, con una expresión que no decía nada.
Sakura empezó a detestar eso.
—¿Eres consciente de lo que pasarás? Estás en el mundo equivocado —dijo el Uchiha secamente.
—¿El mundo equivocado? —pronunció sin ganas, se sentía agotada de alguna manera.
—Sé que suena estúpido, pero tú no perteneces aquí —dijo finalmente, cómo si en sus palabras escupiera veneno.
Sakura apretó su puño con mucha fuerza, causándole dolor al sentir las uñas clavarse en su piel. Pero eso pasó desapercibido, se sentía frustrada.
Él no tiene idea de nada, no tiene derecho a decirme todo esto.
—No puedo creer que seas de las personas que tienen esa mentalidad tan estúpida. El hecho de que no tenga dinero no quiere decir que no merezca tener una buena educación —escupió sin rodeo alguno.
Sasuke apretó la mandíbula, él sabía muy bien aquello y tenía toda la razón.
—Nunca dije que no lo merezcas. Todas las personas saben que en esta universidad existe un desprecio hacia aquellos que son becados, es la razón por la que no duran ni una semana —se defendió. Ella pudo notar que él sabía perfectamente cómo se sentía, pero se mantenía firme a su palabra, era algo que se negaba aceptar, él no le diría qué hacer.
—Todos esos comentarios negativos solo hacen que desee quedarme más en esta universidad —soltó con una leve sonrisa. Se aguantaba todo, no quería verse vulnerable, no quería verse débil y menos delante de una persona tan desagradable como él.
—Me sorprende lo estúpidos que pueden resultar tus padres al permitirte hacer esto, no tiene sentido —soltó Sasuke sin rodeos mientras la sonrisa de ella desaparecía al instante.
La expresión de ella cambió a una totalmente desconcertada, perdió el habla completamente.
—Qué... —alcanzó a pronunciar, no podía articular palabra alguna, él había tocado una parte muy sensible en ella y el verlo ahí, con esa serenidad, fue la gota que derramó el vaso.
Lo miró con odio, no podía contener las ganas de darle una bofetada, se lo merecía, él era un estúpido. Estaba a punto de dejarse llevar por sus emociones, cuando escuchó una suave y peculiar voz, haciendo que se detuviese en el último segundo.
—¿Sasuke? —pronunció aquella voz.
—¿Acaso no tienes clases? —preguntó el hombre causante de la frustración de Sakura en aquel momento, mientras desviaba su mirada de la de ella y observaba a aquella persona que había llegado.
Sakura bajó la mirada, ya se había humillado lo suficiente o al menos ella se sentía de esa manera. Escuchó los pasos de aquel hombre desconocido que se acercaba, no quería que otra persona más la vea así, cerró sus ojos y tomó aire, estaba dispuesta a largarse de ese lugar.
—Me preguntaba lo mismo, veo que tienes compañía —mencionó aquél hombre, escucharlo más de cerca hizo que sienta un cosquilleo por su espalda, intuitivamente lo miró, quedándose helada al instante, perpleja, tenía la sorpresa plantada en toda la cara.
Se miraron por unos segundos donde por un momento parecían eternos, aquella piel tan blanca como la luna, aquellos cabellos tan largos y oscuros como la noche, esos ojos tan negros como pozos, era él, la persona que había salvado su vida, lo tenía frente a ella. Sakura realmente no se lo esperaba, todo sentimiento doloroso que estaba presenciando en ese momento se esfumó en un segundo con tan solo verlo. Pudo notar que él también no se esperaba verla ahí. La expresión de aquél hombre se apaciguó mostrando un semblante amable, entreabrió sus labios dispuesto a decir algo.
—Tú eres aquella mujer de la otra vez... —dijo aquellas palabras con su cautivadora voz, calándole hasta los huesos. No sabía que decir, nada salía de sus labios, absolutamente nada. Él soltó una pequeña sonrisa y solamente pudo observarlo, maravillada, aún con la sorpresa escrita en su rostro.
Sasuke miró la situación un tanto incómodo al notar que no era la primera vez que se veían, sintió un fuego abrazador dentro de él, no entendía absolutamente nada.
—¿Se conocen? —dijo Sasuke secamente. Ella podía jurar que estaba molesto, pero no podía dejar de observar a aquél hombre que tenía a unos cuantos pasos de ella.
—U-Usted... —pudo decir al fin, aún con dificultad.
—Que tremenda casualidad, veo que lo conoces, me presento, mi nombre es Uchiha Itachi y soy el hermano mayor de Sasuke —declaró con una cálida sonrisa mientras ponía su mano encima de la cabeza de Sasuke revolviéndole el cabello y este fruncía el ceño. Los ojos de Sakura se abrieron como platos, nunca imaginó que ellos dos serían hermanos, nunca.
Ahí estaba ella, totalmente desconcertada ante lo que acababa de escuchar, nuevamente le invadieron miles de pensamientos, preguntas, buscando suplicante una jodida respuesta. No podía creer todo lo que había pasado hasta ahora, ese día estuvo lleno de coincidencias.
¿Ellos dos hermanos?
Ahora entendía perfectamente porque esa persona le resultaba conocida. Al verlos a ambos allí, pudo notar claramente su parecido.
De verdad que el mundo es tan pequeño...
Se sentía más confundida que nunca, todo lo que había pasado, las palabras duras de Sasuke y su comportamiento cálido hacían que se sienta inquieta ya que no lo entendía.
«Me sorprende lo estúpidos que pueden resultar tus padres al permitirte hacer esto, no tiene sentido»
Cómo se atreve... El único con un pensamiento tan estúpido y de mente cerrada es él. Diga lo que diga Naruto, él es uno más de esas personas las cuales son tan arrogantes y se ponen por encima de los demás. Nunca debí pensar algo distinto, fue totalmente mi error el hacerme estúpidas ideas en mi cabeza.
No sé por qué se sorprendía ante esto, de alguna manera ya se lo esperaba. Las personas como él, siempre eran iguales. La misma basura detestable de este podrido mundo, el mismísimo infierno.
Pero, a pesar de todo eso, aquel hombre que la había salvado, se había ganado un espacio en su mente, no podía dejar de pensar en esa persona...
«Mi nombre es Uchiha Itachi»
Él tenía algo que le llamaba la atención, era inquietante y totalmente cautivador... Al contrario de su hermano, podía notar una gran calidez en él con tan solo mirarlo. Aunque, su mirada... reflejaba lo mismo que el de su hermano...
DOLOR.
¡Hola a todo/as! Les ofrezco mil disculpas por haber demorado tanto en la continuación, se me había complicado un poco pero me esforcé tanto para que salga bien. Con todo mis mayores deseos, espero que disfruten de este capitulo, una vez más me disculpo ante la tardanza. unu
Por cierto, acabo de llegar hasta donde me había quedado en youtube, así que a partir del siguiente capítulo empezará todo por mi cuenta, daré mi mejor esfuerzo, ustedes se merecen lo mejor.
¡Muchas gracias por darle una oportunidad a esta historia!
Y mil gracias aquellos que se toman el tiempo de dejarme sus opiniones, me encanta leerlos :') cualquier duda o pregunta, no duden en decírmelo, gustosa responderé. ^^
¡Los quiero mucho linduras! Besos. (~ ͡ ͡ ͜ ʖ ͡ ͡ )~
