By Messel.
06
El primer paso.
La sorpresa la tenía escrita en toda la cara, un silencio incómodo —al menos para ella— se adueñó del sofocante lugar. Podía sentir la mirada penetrante de aquellos dos hombres el cual sorpresivamente, eran hermanos. Y como no, después de observarlos con cuidado se podía notar claramente su parecido, pero a la vez, muchas diferencias saltaban a la vista. Ante la confesión de aquél hombre llamado Itachi, Sakura se había quedado en absoluto silencio, trataba de procesar lo que sus oídos acababan de escuchar. De repente notó escapar una traviesa risita de los labios del Uchiha mayor, fue ahí cuando recobró el habla.
—¿H-Hermanos? —alcanzó a decir con un tono realmente bajo, aun sorprendida ante la repentina coincidencia.
—Aun no comprendo cómo es que ustedes dos se conocen, estoy totalmente confundido ahora —escuchó decir a Sasuke, con un deje de molestia en su voz.
—¿Tanto te sorprende que la conozca? ¿Acaso es tu novia? —preguntó Itachi a su hermano con mucha curiosidad mientras la miraba. Se acercó un poco más hacia ella quedando a espaldas de Sasuke, avergonzándola al instante—. ¿De verdad te fijaste en este tipo? ¿Qué le viste? Siempre me he preguntado por qué las mujeres se acercan tanto a él.
Los ojos de Sakura se agrandaron ante sus recientes palabras, nuevamente estaba sorprendida, avergonzada y a la vez, sentía gracia ante lo que aquél hombre imaginaba. Pero de repente se sentía apenada ante su repentina cercanía.
—N-No, está equivocado. No tengo nada que ver con él... —musitó la bella chica mientras dirigía la mirada a Sasuke que la observaba molesto. De repente recordó lo que estaba pasando justo antes de que el Uchiha mayor apareciese, desvió la mirada, no quería seguir viéndolo.
—¿De verdad? Qué curioso... —susurró Itachi con una pequeña sonrisa. De repente la ojijade lo miró extrañada.
—¿Mi novia? ¿De verdad pensaste eso? Definitivamente has perdido la razón —ironizó el Uchiha menor—. No entiendo por qué estás tan curioso de las mujeres que se me acercan, después de todo tu caso no es diferente.
—No puedo negarte aquello, pero... —respondió su hermano con una leve sonrisa. De repente Itachi tomó el mentón de Sakura y lo levantó un poco con delicadeza, haciendo que ella lo mire incrédula y apenada ante aquel repentino movimiento—, es una mujer muy hermosa, solo mira esos ojos. Alucinante, no pude observarlos muy bien la última vez.
Sasuke se tensó al instante al ver la escena que se presenciaba ante sus ojos.
Sakura no entendía lo que pasaba en ese momento, no estaba acostumbrada a recibir cualquier tipo de cumplido. Sentía que trataba de burlarse de ella, pero a la vez, podía notar en su rostro que no lo decía con una intención maliciosa. Inevitablemente se sonrojó y terminó desviando la mirada. Ese hombre sacaba una parte de ella que jamás había visto e incluso se atrevía a decir que sentía vergüenza de si misma al actuar de esa manera, nunca le había pasado algo parecido.
—Me da escalofríos al escucharte decir todas esas cosas, no es propio de ti —espetó el Uchiha menor tajantemente.
—Perdona si te incomodé, pero realmente soy sincero —dijo el Uchiha mayor a Sakura mientras sonreía y se alejaba un poco. Estaba a punto de decir algo, pero Sasuke la interrumpió.
Estaba molesto, no entendía por qué pero le hervía la sangre.
—¿Qué haces aquí Itachi? No esperaba verte dando vueltas por esta facultad.
Itachi dirigió su serena mirada hacia Sasuke, que estaba ahí, de pie con una mirada intensa que intimidaba a cualquiera, menos a él.
—Quería desearte suerte en tu primer día, sabes que no ha sido fácil llegar a esto, pero estás aquí. Fui a buscarte a tu salón pero no te encontré, suponía que estarías por los alrededores y no me equivoqué —contestó su hermano serenamente.
Sakura observaba detenidamente lo que decían, aunque últimamente no despegaba la mirada de Itachi, tenía un encanto especial.
—Estaba a punto de ir a mi facultad —dijo aquél amargado hombre.
—¿Entonces ella va contigo? ¿Es tu compañera? La facultad de medicina no está muy lejos de aquí—comentó el Uchiha mayor mientras daba un pequeño suspiro. En cambio Sakura, se volvió a inundar de sorpresa ante las recientes palabras que salieron de su boca.
—Aquella mujer solo venía conmigo por un pequeño incidente que pasó, nuestros caminos se separan aquí —soltó Sasuke enseguida. De repente sonó el timbre de un teléfono, el Uchiha menor chasqueó la lengua y se alejó un poco para atender la llamada.
—¿L-La facultad... de medicina? —tartamudeó, sin poder ocultar la sorpresa que tenía en aquel momento. Sakura observó a Sasuke que tenía una expresión de fastidio, definitivamente eso no era normal, tantas coincidencias en un día, le costaba asimilar esa situación. Era algo difícil de aceptar.
Itachi la miró con curiosidad, se daba cuenta claramente que la mente de aquella mujer era un completo desastre en ese momento, en cierta parte le causaba ternura verla algo confundía y sorprendida a la vez, ya que sus ojos se lucían y a él le gustaba.
—Está a unos minutos de aquí —respondió este último.
—Yo también... voy... a esa facultad... —confesó Sakura difícilmente, recibiendo de inmediato una mirada de total sorpresa del Uchiha menor, el cual había terminado la reciente llamada—. ¿Acaso usted... también irá ahí?
Sus oscuros ojos se posaron en los de ella, la sorpresa aun irradiaba en sus rostros. Sakura se atrevió a preguntar aquello, sabía perfectamente que la respuesta estaba clara, pero no entendía cómo es que ese hombre últimamente se hacía presente en su vida de esa manera. Hubiese aceptado el hecho de que él estudie en esta universidad, pero que él sea su compañero es algo que le incomodaba al instante. Ese hombre quien se atrevió a decirle lo que tenía que hacer, ese hombre que no sabía nada de ella, no tenía derecho de decirle tales cosas y que resulte su compañero, lo hacía detestable.
No creo que pueda soportar su presencia.
Sakura notó como Sasuke estaba a punto de decir algo pero rápidamente lo interrumpió. La ira que se había apaciguado por la llegada del hombre que la había salvado anteriormente, volvió a surgir con más fuerza. No quería seguir viéndolo, lo que haga o deje de hacer no era de su incumbencia.
Estaba decidida a irse de allí.
—Itachi-san ¿podría decirme cómo llegar a la facultad? —preguntó firmemente, con tono tranquilo y seguro. Notó un poco de sorpresa en los ojos del hermano mayor, no pasó mucho tiempo cuando le dedicó una tierna sonrisa. Sakura sintió la mirada inquietante del otro Uchiha, pero no cometería el error de mirarlo.
Y así era, Sasuke no dejaba de mirarla, estaba aún asimilando la idea de que estarían en la misma facultad, no podía creerlo. Desvió la mirada un poco perdido.
Debe ser una jodida pesadilla.
—Claro —asintió el Uchiha mayor cálidamente, se acercó hacia ella, se puso a su lado y levantó la mano señalando algún punto del lugar—. Vas por allá, giras dos veces a la derecha y una a la izquierda, allí se encuentra la facultad de medicina.
—¡Muchas gracias! —exclamó Sakura contenta—. Ha sido de verdad un gusto el volver a verlo, pero, yo... tengo algo que decirle...
Esto último llegó a los oídos de Sasuke, el cual hizo que inconscientemente la vuelva a mirar.
—¿Algo que decirme? Ahora tengo cierta curiosidad —interrumpió Itachi mientras sonreía. Sakura se sonrojó, lo cual hizo que escape otra sonrisa de sus labios, de repente dos de sus dedos tocaron su frente, haciendo que ella lo mire al instante—. Lo siento, será la próxima vez.
Los ojos de Sasuke se agrandaron levemente, le había inundado la sorpresa tanto que lo tenía escrito en toda la cara.
Los latidos del corazón de Sakura aumentaron notablemente ante el contacto, junto a aquellas palabras que salían de los finos labios de aquél hombre y de repente, el nerviosismo le dio un cálido abrazo. Asintió torpemente e inconscientemente desvió la mirada topándose con la del Uchiha menor, el cual veía con total sorpresa a su hermano, lo miró extrañada, pero no duró mucho ya que debía darse prisa.
Debo irme, siento que me desplomaré de la vergüenza.
—Hasta luego, tenga un buen día y sobre todo gracias —dijo entre susurros, aun avergonzaba ante su repentino contacto. Se inclinó un poco en forma de despedida y se marchó del lugar con paso decidido, dejando atrás los pensamientos inquietos que asechaban torpemente en su cabeza.
Sakura siguió las indicaciones que Itachi le había dicho. Se dio cuenta una vez más lo fácil que era perderse en ese lugar, habían muchos callejones que suponía llevaban a otras facultades. Finalmente se adentró en uno de ellos, y al fin, después de tanta búsqueda, frente a ella estaba la facultad de medicina. Dio un largo suspiro y se adentró al lugar.
Su paso era un poco apresurado debido a que era consciente de que llegaba tarde. Entró a la facultad, el pasillo estaba totalmente vacío rodeado de un silencio absoluto, incluso podía escuchar el sonido de sus pasos y el eco que emanaba, de repente se le vino a la mente como sería este lugar en la noche, sin duda algo totalmente perturbador.
Trataba de darse prisa y no distraerse en lo preciosa que era la facultad, definitivamente era algo que jamás había visto antes. Se encontraba frente a la puerta del salón que le correspondía, sabía perfectamente que ese día les enseñarían el lugar, sobre todo los salones de prácticas y laboratorios, temía quedar mal en su primer día de clase, en especial con el profesor que guiaría su recorrido. Tomó un poco de aire y abrió la puerta lentamente, para su mala suerte, este hizo un chirrido molesto lo cual atrajo la atención de todos hacia ella.
Sintió un escalofrío recorrer por su espalda, notó como no dejaban de mirarla, se sentía jodidamente incómoda. Se dio cuenta de las expresiones de desagrado por parte de las personas que estaban en el lugar, no entendía el porqué pero trataba de ignorarlo, rápidamente se adentró un poco y asintió en forma de disculpa debido a la interrupción. Se iba a dirigir a un lugar que esté libre para tomar asiento, pero el profesor la detuvo repentinamente.
—Espere un momento —escuchó decir a este último, lo cual hizo que se detenga y lo regrese a ver enseguida. No podía negar que estaba nerviosa.
Maldición.
—¿S-Sucede algo profesor? —preguntó torpemente.
—Sólo quiero advertirle que no quiero que esto se vuelva a repetir. Si llega tarde, será mejor que no entre a mi clase, o bien llega a tiempo o bien queda fuera. Y algo no menos importante... —advirtió mientras su mirada se endureció levemente—, ¿piensa que puede entrar así a mi clase? Su bata, señorita.
Sus ojos se abrieron con mucha sorpresa, es cuando cayó en cuenta que era la única que no llevaba una. Miró impulsivamente a su alrededor y todos tenían una sonrisa burlona en el rostro, pudo notar que les divertía este regaño de su nuevo profesor. Realmente lo había olvidado, además de que en ese momento no tenía el dinero suficiente para comprar una.
¡Lo que faltaba!
—Profesor ¿puede dejarlo pasar por esta vez? —escuchó Sakura decir a una persona a lo lejos, el cual reconocía su voz perfectamente, era Naruto. Incluso había perdido el habla ante la sorpresa.
¿Es que acaso nunca dejaré de sorprenderme?
Vio al rubio y este la saludó con la mano mientras sonreía.
De repente escuchó el chirrido de la puerta y su vista se desvió hacia ella, no era nada más y nada menos que Sasuke. Vio como asintió disculpándose por la interrupción, notó enseguida como algunas personas susurraban una que otra palabra y algunas mujeres emocionadas pronunciando su nombre.
—Tome asiento señor Uchiha, es un honor el poder tenerlo aquí —soltó el profesor con una amabilidad sorprendente.
¿Quién era Sasuke como para que le diga algo como eso?
Su curiosidad hacia él crecía mucho más.
El Uchiha asintió y pasó frente a ella ignorándola por completo, Sakura escuchaba las voces de muchas mujeres llamándolo para que se siente a su lado, aunque una voz muy peculiar sonó al final del gran salón, era su animado amigo. Escuchó como subía los escalones y supuso se había sentado a su lado. Se negaba a regresar a verlo. El profesor pidió silencio debido a que por la llegada de Sasuke, muchos no dejaban de hablar.
—Lo dejaré pasar por esta vez, por ser el primer día. Si vuelve a pasar, será dada de baja en mi clase —sentenció el estricto profesor. Asintió apenada y nuevamente escuchó sonrisas burlonas ante lo que le acababa de pasar.
Sasuke se sentó junto a su mejor amigo, no se aguantó las ganas de preguntar qué había pasado, así que recurrió a su amigo haciéndole una pregunta de mala gana tratando de sonar lo menos interesado posible.
Sakura se adentró más al lugar, subió los escalones bajo la mirada atenta de sus nuevos compañeros, una mirada que demostraba desagrado, una mirada a la cual estaba tan acostumbrada. Se dirigió a un lugar vacío, pero la persona que estaba allí le dijo que estaba ocupado. Asintió y fue a otro lugar subiendo más escalones, afortunadamente habían dos espacios vacíos, lo cual no podría molestar con su presencia a la persona de al lado. Se situaba en la antepenúltima fila, tenía una gran vista de al frente además de que el salón era muy acogedor.
En sí el día de hoy sólo era una breve introducción de la carrera y un recorrido por el lugar, entendía muy bien la importancia del uso de la bata, sobre todo por los laboratorios y salones de prácticas que visitarían. Se sentía tan estúpida al ser la única que no llevaba una, podía notar como la miraban, era demasiado incómodo. Sin duda alguna, no fue el día que esperaba tener, últimamente las cosas no estaban saliendo bien...
Pasaron un par de horas cuando el recorrido terminó, estaba totalmente agotada. Realmente Sakura quedó maravillada con el lugar, ahora conocía mejor la facultad de medicina, todo era impecable y sobre todo precioso. Se encontraban en el mismo salón de antes, el profesor, el cuál ahora ya se había presentado, llevaba el nombre de Kakashi, era su nuevo profesor de anatomía.
Justo antes de poder retirarse, les hizo anotar algunos materiales que necesitarían para la próxima clase, sacó un cuaderno de su mochila, un lápiz y dos bolígrafos, anotó rápidamente lo que decía ya que su profesor hablaba muy rápido. Cuando terminó, les dijo que podían retirarse, ante esto, todos se levantaron rápidamente, guardaron sus pertenencias y se marcharon de inmediato. Sakura notó como Naruto salió algo apresurado hacia la salida, en la puerta pudo divisar a aquella mujer de cabellos rojos la cuál llevaba una cara de fastidio mientras veía al final del salón. Se levantó con la intención de abandonar el lugar cuando alguien la empujó de repente. Sus cosas cayeron al suelo y dirigió la vista ante la persona que había hecho esto. Era un grupo de mujeres que a la vista, se veían tan superficiales.
—¡Ups! Lo siento querida —dijo la persona que la había empujado con una chillona voz mientras llevaba una mano a su boca para contener la risa—. No entiendo como alguien como tú está en este lugar, si nos haces el favor de regresar al lugar donde perteneces harías feliz a toda la universidad, bye.
Al decirle aquello, hizo un gesto con su mano en forma de despedida, mientras llevaba una sonrisa burlona en el rostro, sus dos amigas, no se quedaron atrás y compartieron las risas mientras se marchaban. Sakura no tenía la intención de decirle algo, porque a las personas huecas es mejor ignorarlas. Pese a eso, le entraba curiosidad como es que personas así querían estudiar esta carrera, si les importa un comino el bien de los demás. Dirigió su vista al piso y se puso en cuclillas, sintió una leve molestia en su rodilla por la caída que tuvo anteriormente, pero debía recoger lo que se le había caído.
Cogió su mochila, tomó el cuaderno y lo guardó, estaba por recoger su lápiz cuando alguien pasó a su lado y lo pisó, haciendo que este se quiebre. Alzó la vista totalmente molesta, estaba dispuesta a reclamarle hasta que se dio cuenta de quién se trataba, era el Uchiha. Pasó de largo ignorándola por completo, vio cómo se alejaba sin mirar atrás, no entendía por qué no podía decir palabra alguna, mordió su labio y apretó sus puños. Vio como Naruto se acercaba a Sasuke con una amplia sonrisa, hasta que la vio y su expresión cambió al instante.
—¿Eh? ¿Sakura-chan? ¿Estás bien? —preguntó Naruto a lo lejos un tanto preocupado. Se estaba acercando a ella, cuando sin girar, el Uchiha lo tomó del brazo deteniéndolo.
—Se nos hace tarde, Naruto —escuchó decir a Sasuke tajantemente.
¡¿Quién mierda se cree?!
No pudo evitar el observarlo, tenía tanto coraje dentro. Él se había pasado de la raya, ya no sabía que pensar de ese hombre, sus acciones eran tan confusas. Cogió el lápiz, guardó los bolígrafos y cerró la mochila rápidamente, se levantó y con paso decidido, se acercó a él con el objeto en su mano. Al llegar, estampó su mano con el lápiz en su pecho, la mirada de Sakura era tenaz, notó como sus ojos se abrían un poco demostrando un leve asombro, algo que sigue siendo inusual en él. Tomó valor de quien sabe dónde y soltó lo que tenía que decir, no pensaba callarse, no ante ese idiota.
—Tome la responsabilidad de esto, realmente no entiendo como puede ser tan maleducado, lo quiero tal y como estaba, no soy una persona que desperdicia las cosas, y tampoco tengo la comodidad de comprar uno nuevo, imbécil —recriminó con viveza. Alejó su mano rápidamente y escuchó al lápiz caer junto a sus pedazos, se giró y se fue sin mirar atrás. Al querer cruzar la puerta, aquella mujer la tomó del brazo y la detuvo, empezó a criticarla pero solamente se zafó bruscamente de su agarre y se marchó, escuchaba su molesta voz diciéndole una que otra cosa a lo lejos, suponía estaba maldiciéndole o algo por el estilo por la reacción que tuvo ante aquel hombre que pudo notar, es considerado un Dios para muchos. Se alejó cada vez más del lugar, debía darse prisa y no llegar tarde al trabajo. Así que aceleró el paso hacia su próximo destino.
Mientras tanto, el Uchiha seguía sorprendido ante lo que acababa de pasar, aunque obviamente, no lo demostraba. Su expresión era indiferente, a lo que Naruto tenía una sonrisa burlona en el rostro por aquel escenario que se había armado. Sasuke ante esto, le dirigió una mirada amenazante, a lo cual su amigo paró de reír al instante y le mencionó que lo esperaría en el auto, se llevó a Karin a regañadientes y al final, Sasuke quedó completamente solo.
Dirigió su vista al lápiz que había caído al piso, se puso en cuclillas y recogió sus pedazos. Se quedó observándolo por varios minutos, recordando a aquella mujer que por alguna razón, le movía los pensamientos, que le hacía sentirse un tanto diferente.
Era un sentimiento molesto que se apoderaba de su corazón, no sabía si era lástima, compasión o quizá, solo una tontería.
Chasqueó la lengua al recordar lo que Sakura había hecho, llevo la mano a su pecho donde ella había estampado aquel lápiz, se sorprendía una vez más ante el carácter de esa mujer porque jamás le habían hecho algo parecido.
Recordaba claramente sus palabras, es como si se le clavaran en todo el orgullo. Movió su cabeza en forma de negación, tratando de liberar su mente de aquellos pesados y frustrantes pensamientos que se apoderaban de él cada vez que tenían oportunidad. Se levantó lentamente, llevó el lápiz a su bolsillo, cerró sus ojos, dio un largo suspiro y finalmente se marchó.
…
Al anochecer, Sakura había llegado exhausta del trabajo, había tenido que hacer entregas una por otra, fue un día totalmente agotador. Se encontraba en su cama recostaba mientras veía el pálido techo de su habitación, cerró los ojos en un intento de relajarse, pero tanta era su mala suerte, que solo pensamientos negativos y dolorosos se apoderaban de su mente haciéndole sentir miserable una vez más. Necesitaba dinero, había ahorrado e incluso pidió un adelanto para poder completar el dinero de la beca, sabía que era consciente de que en esa carrera los gastos eran elevados, pero no quería atascarse por eso. Sacó el cuaderno que tenía en su mochila y revisó lo que había anotado.
—Adquirir el atlas de anatomía humana de Chihiro Yokochi. Y algo no menos importante, adquirir el libro tanto como el compendio de anatomía de Testut —leyó en voz alta.
Con el cuaderno en la mano, dejó su brazo caer en la cama, dio un largo suspiro y se puso a pensar cómo conseguiría aquello... Afortunadamente tenía tiempo hasta la próxima clase que sería el día lunes, aun así, no dejaba de preocuparle el hecho de cómo conseguiría el dinero para adquirir lo que le pedían. Se levantó torpemente de la cama, puso el cuaderno en el escritorio e inconscientemente miró hacia su izquierda, su vista se posó en aquella bufanda que Itachi-san le había dado. Tomó lentamente aquella larga bufanda y la acercó a su pecho, un segundo después recordó inmediatamente lo que había pasado en la mañana.
Ese idiota.
Chasqueó la lengua molesta, cogió un abrigo del armario y se lo puso abruptamente, llevó con ella un gorro de lana junto a unos guantes, tomó las llaves que estaban en el escritorio y salió del lugar. El viento era demasiado brusco, había ocasiones en las que debía cubrir su cara para protegerse de alguna diminuta basura que quisiera infiltrarse en sus ojos, hacía muchísimo frío. Era muy tarde, no había casi nadie alrededor, estaba todo muy desolado.
Me pregunto si es una buena idea el haber salido…
Se dirigió a paso lento hacía un parque que era del pequeño barrio en donde vivía, quedaba a una cuadra de su casa, nada mejor que ir allí ya que necesitaba tomar aire. A veces tenía la costumbre de salir por las noches, aunque a sus padres les preocupaba que lo hiciera, pero le ayudaba a pensar, a relajarse, o simplemente a desahogarse con el silencio de la infinita noche, junto a la compañía de la luz de aquel centenar de estrellas, mientras aquella luna la acompañaba en su corto camino.
Se acercó al parque con paso tranquilo, se dio cuenta de que era un poco tenebroso al verlo a altas horas de la noche, había mucho silencio, se escuchaba el sonido del viento al chocar junto a las ramas de los árboles, el sonido de los grillos formando una agradable melodía, muy aparte de que el brusco viento hacía que el cabello de Sakura se estampe en toda su cara sin delicadeza alguna.
Estaba un poco oscuro, aunque había uno que otro poste que iluminaba ciertas partes del lugar, se adentró un poco al parque algo distraída, volvió en sí cuando de repente escuchó el chirrido de un columpio, se había asustado y se puso en alerta de inmediato.
¿Y si es un fantasma?
Tragó saliva y sigilosa, fue hacia donde se encontraban los columpios, se puso lentamente tras un árbol y de repente divisó una figura de un hombre sentado en uno de ellos, estaba algo encorvado, sus manos se posaban en sus piernas y su vista no se despegaba del suelo.
Por un momento se sintió estúpida al haber pensado que se trataba de un fantasma.
Fijó un poco más la vista en aquella persona, pensaba que era un indigente o algo parecido, pero sus dudas se despejaron al verlo más de cerca, le parecía conocido pero no dudó en acerarse cuando vio que temblaba un poco, quizá porque hacía mucho frío y esa persona no estaba tan cubierto. Se dirigió a paso lento hacía él, al parecer no había notado su presencia, estaba a un paso de esa persona y es cuando decidió hablar.
—¿Estás bien? —le dijo mientras tocaba lentamente su hombro en el mismo instante en que un poco confundido alzó la vista y se topó con la de ella, un escalofrió le recorrió todo el cuerpo.
—¿Sakura? Pero... —pronunció, totalmente perplejo.
—I-Itachi-san ¿Q-Qué hace aquí? —tartamudeó aun con la sorpresa viva en todo el rostro.
Él buscaba asimilar la situación, aclaró su mente y buscó las palabras adecuadas para responder a su reciente pregunta.
—Oh, pues... fui a visitar a un conocido y me topé con este agradable lugar, pero me doy cuenta ahora de que se me pasó el tiempo.
—Entiendo... pero... lo noto triste —dijo preocupada.
Aquellas palabras le tomó por sorpresa al Uchiha, el cuál trato de excusarse de inmediato.
—Lo siento, estoy algo sensible ahora, he tenido algunos problemas —mencionó mientras dirigía su vista hacía Sakura—. Pero, ¿qué haces tú aquí? Es muy tarde y podría ser peligroso.
Intentó cambiar el tema, lo cual deseaba que funcionara.
—Suelo tener caminatas nocturnas cuando no me siento bien, pero voy con cuidado así que no se preocupe, aunque me siento mejor ahora —le dijo la bella chica mientras sonreía, le agradaba verlo, había algo en él que le gustaba, pero notaba que él no estaba bien o que algo le pasaba, pero sentía que no era correcto preguntarle.
—¿Puedo hacer algo por ti? Me ha animado mucho verte aho... —De repente un estornudo lo interrumpió, Sakura lo miró preocupada mientras notaba como Itachi se sonrojaba de la vergüenza y se disculpó.
Sakura lo miró con ternura.
Se sacó los guantes, se puso en cuclillas lentamente y tomó sus manos, estaban completamente heladas. Notó cómo temblaba levemente, hacía mucho frío y él no llevaba algo encima más que una delgada camisa, llevó la mano a su mejilla, lo miró con reproche y él la miró con curiosidad ante lo que ella había hecho de repente.
Aquel contacto lo había sobresaltado.
—¿Tiene frío verdad? Está totalmente helado... —le dijo Sakura preocupada.
—Descuida, estoy bien. —No pasó mucho cuando estornudó otra vez, la ojijade notó cómo la expresión de él cambiaba a una de molestia, lo cual le recordó enseguida a su hermano, le dio algo de gracia ya que se parecían mucho y eran tan distintos a la vez.
Sakura sonrió radiante, dio un suspiro alegre y se dispuso hablar. Se sentía contenta de alguna manera.
—Bien, déjeme agradecerle lo que hizo por mí el otro día —le dijo totalmente animada, mientras él la miró nuevamente con curiosidad.
Los ojos de Itachi se posaron en los de Sakura, estaba embelesado al verla tan radiante, tan alegre.
Sakura tomó los guantes que guardó en el bolsillo de su abrigo y empezó a ponérselos. Nadie decía nada, él no se movía, pero lo que no sabía, es que el Uchiha la observaba cómo si contemplara un valioso tesoro que había encontrado. Ella cogió el otro guante y se lo puso en su otra mano con delicadeza, un tanto concentrada mientras sonreía a ratos, inconscientemente dirigió su vista hacia arriba y vio que él la observaba, su mirada era tan penetrante, estaban tan cerca el uno del otro, podía ver claramente aquellos ojos negros cómo pozos, eran tan oscuros, tan... intrigantes. Estaban sólo a centímetros de distancia, podía sentir su leve respiración, estaba tan cerca. Sintió de repente algo de calor en su rostro, se dio cuenta enseguida que se había sonrojado, desvió la vista apenada y se levantó del lugar.
Eso estuvo demasiado cerca...
¿Qué hiciste Sakura?
Sakura se dio una bofetada interna al haberse levantado de repente, no cabía tanta vergüenza en su cuerpo, era inevitable que lo haya hecho.
Solamente pasaron segundos cuando Itachi estaba teniendo pensamientos confusos en esos momentos, se sentía culpable al hacerla sentir incómoda, estaba tan cerca de ella, tan cerca de su boca… Negó con la cabeza levemente esfumando aquellos pensamientos quizá algo atrevidos que pasaban por su mente.
—No es necesario que hagas esto, no quiero que por mi culpa tú te resfríes —le escuchó decir a Itachi, no podía verlo ya que él miraba sus manos.
Sakura puso una expresión amigable, sus labios se curvaron en una leve sonrisa.
Llevó la mano a su cabeza y se quitó el gorro que llevaba puesta, era de lana y de color gris, acercó sus manos junto al gorro hacia Itachi y se lo puso. Pudo notar claramente que se tensó un poco ante el repentino movimiento, él llevo su mano enseguida hacia la cabeza, al mismo tiempo que alzaba su vista hacía ella, donde Sakura sonreía un tanto divertida al verlo, ya que se veía muy tierno con ello puesto, quitando la imagen de un hombre muy serio y varonil.
—No quiero que diga nada, se ve muy adorable —dijo con una divertida sonrisa.
Itachi, a pesar de que le encantaba verla sonreír, frunció el ceño porque ahora estaba menos abrigada que antes.
—Pero tú... podrías resfriarte.
—No te preocupes por ello, yo tengo esto. —Llevó su mano atrás del cuello, tomó la capucha de su abrigo y se la puso— Ahora no puede devolverme aquello, sólo le pido que aquél gorro, lo cuide mucho, es muy apreciado para mí y sé que estará en buenas manos.
Itachi se sorprendió levemente ante ello.
—Si es tan importante no deberías dármelo, me sentiré culpable por tenerlo —susurró mientras se levantaba del columpio, haciendo que la vista de Sakura persiga su mirada, Itachi era un poco más alto que su hermano.
—Usted también me dio algo muy importante, su bufanda que aprecia mucho, por favor tómelo, al menos sentirá menos frío —susurró torpemente. Vio cómo se formaba en sus labios una dulce sonrisa, una vez más, se había quedado maravillada.
—Lo cuidaré, gracias... Sakura —dijo Itachi mientras revolvía un poco el cabello de la bella chica. No podía articular ninguna palabra, de repente se puso algo nerviosa, pero tenía clase el día de mañana así que sentía que ya era hora de irse.
Aunque se maldecía por dentro al ser tan cobarde en estas situaciones y prefería abandonar el lugar, estaba muerta de vergüenza.
—B-Bueno, debo irme, ya es tarde...
—Te acompaño a tu casa, quiero asegurarme de que llegues bien, no acepto un no por respuesta, es una forma de agradecerte por lo de ahora, has sido mi salvación esta vez... —le dijo amablemente, no podía negarse, era imposible.
Sakura le dio una respuesta positiva y terminaron sonriendo a la vez, era un momento que recordaría siempre y lo atesoraría en su corazón, no tenía ninguna duda sobre ello.
Después de aquello, Itachi la llevó a casa, era una caminata cómoda, hablaban de una que otra cosa de la universidad, además de que podía conocer un poco más de él con solo verlo, era un hombre muy agradable. Lo había sentido muy animado, eso le alegró mucho ya que aquella mirada vacía de él se había esfumado por completo, era reconfortante que pese a que no sabía que le pasaba, pudo sonreír un par de veces y eso a ella le encantaba.
La dejó en la puerta despidiéndose de ella, le agradeció una vez más por lo que había hecho y se marchó, una vez más Sakura vio cómo se alejaba, dio un largo suspiro y fue a descansar, dejando todo pensamiento triste de lado, solamente con la idea de querer descansar ya que pronto amanecería, así que cerró una noche inolvidable entregándose a los brazo de Morfeo.
…
Sakura despertó de mal humor ya que había dormido hasta muy tarde, se dio un baño y se puso lo primero que encontró en su armario. Constaba en una remera blanca de tiras junto a un jean de color azul y unas zapatillas. No tuvo tiempo ni de recoger su cabello así que dejó que se secara con el viento, tomó la mochila, cogió las llaves y salió con paso apresurado.
Llegó a la universidad con el tiempo justo, ahora le resultaba más fácil ubicarse debido a que ya conocía la facultad. Pese a aquello, no había mucha gente en el pasillo, así que dedujo que habían llegado más temprano. El día de ayer les habían dado un número del locker que le correspondían a cada uno, el de Sakura era el número dieciocho, le tomó un poco de tiempo encontrarlo, tomó las llaves y lo abrió. Sacó su cuaderno junto a los bolígrafos, sin querer recordó lo que sucedió con el lápiz, frunció el ceño y cerró el locker con fuerza dejando la mochila dentro.
De repente algo cayó encima de ella haciendo que se lleve un buen susto, era una tela blanca y le había cubierto toda la cabeza que incluso era incapaz de ver, hasta que escuchó una voz...
—Quédatela —escuchó decir a Sasuke, alzó con su brazo aquella tela para verlo, pero era tarde, vio cómo se alejaba con aquella elegancia tan característica de él.
El Uchiha no estaba seguro de hacer aquello, incluso dudó una vez más si hacerlo o no, pero nuevamente, su impulso le gano.
Sakura chasqueó la lengua quitando bruscamente aquello que estaba encima suyo, pero se dio cuenta, de que no era una simple tela blanca, se trataba de la bata de la facultad. Lo miró incrédula, totalmente confusa, alzó la mirada nuevamente pero él ya no estaba. No entendía porque le había dado esto, se sintió mal porque era cierto, no tenía dinero para comprarlo, pero ella no quería aceptar nada de él, pero más que eso, quería saber la razón del porqué lo hizo después de todo lo que le había hecho, ella... a ese hombre, no lo entendía en lo más mínimo.
Me hacía sentir... extraña. Pero, yo no quiero su lástima.
De repente alguien se pronunció por los altavoces, sobresaltándola por completo, puso atención a lo que decía dejando de lado lo desconcertada que se encontraba.
«A todos los estudiantes, por favor, dirigirse al auditorio de la universidad, habrá una conferencia importante y necesitamos toda la presencia del alumnado, la asistencia es obligatoria, gracias por su atención.»
—¿Una conferencia importante? Bueno, creo que debo darme prisa —dijo en voz baja. Aseguró el locker con la llave y se giró, de repente chocó con alguien y sus cosas cayeron al piso.
¿Es que siempre estaré chocándome con la gente?
—D-Discúlpeme —dijo Sakura mientras se ponía en cuclillas para recoger sus cosas, pero aquella persona también había hecho lo mismo.
—Lo siento mucho, señorita. Estuve algo despistado así que fue mi culpa, espero pueda disculparme —escuchó decir a aquel hombre, tenía una voz muy grave, lo cual dedujo que era alguien mayor.
¡Al fin alguien que se disculpa! Pensó Sakura intentado sacarle algo bueno a la situación.
Terminó de recoger un bolígrafo y se levantó lentamente, es cuando lo miró.
Notó cómo los ojos de ese hombre se abrieron un poco en signo de sorpresa, no entendía el porqué, pero se dio cuenta que la miraba de una manera extraña. Aunque muy aparte de ello le recordaba a alguien.
—Sus ojos... son muy bonitos ¿cuál... es su nombre?—preguntó de repente con una sonrisa amable, lo cual le hizo sentir incómoda ya que había algo que no le gustaba, la forma en que la miraba.
Se tragó la incomodidad y se resignó a responder.
—G-Gracias, pues mi nombre es... —De repente escuchó al profesor de anatomía llamándome con un peculiar «¡Hey! ¡Señorita!», estaba un poco lejos pero lo escuchaba perfectamente, pudo darse cuenta que quería que se dé prisa, se disculpó rápidamente, le había dicho que la buscaba su profesor, este le entrego sus cosas y ella se marchó rápidamente.
«Esa mujer... siento que la he visto en alguna parte, esos ojos jade...» —pensó aquél hombre mientras observaba cómo Sakura se alejaba.
La mujer de larga cabellera rosa, se dirigía al auditorio después de que su profesor le regañara por llegar tarde, había mucha gente, era un lugar enorme y sobre todo elegante, casi todas las personas habían tomado asiento, encontró un lugar vacío y se dirigió allí. Apenas se sentó vio cómo el profesor Kakashi se dirigía al atril y empezó a hablar.
—Buenos días a todas las personas presentes el día de hoy, sabemos muy bien que esto es algo inoportuno, pero tenemos el gran honor de tener aquí a nuestro gran fundador de esta prestigiosa universidad. Les pido por favor, un gran aplauso.
Dicho esto todas las personas se pusieron de pie, aplaudiendo ante lo recién mencionado. Sakura se levantó torpemente e hizo lo mismo, la verdad tenía mucha curiosidad de saber de quien se trataba. Vio cómo un hombre alto, vestido con un traje de color negro a la par de su cabello, se dirigía al atril, se sorprendió tanto, porque no era nada más y nada menos, que la persona con la que había chocado antes. Aquél hombre era el fundador de esta universidad, no lo podía creer.
—Buenos días a todos, para mí es un honor el poder presentarme ante ustedes, la futura generación de este gran país, me presento, mi nombre es... —le escuchó decir con una seguridad y firmeza sorprendente—, Fugaku... Uchiha.
—Qué... Uchi... ¡¿Acaso dijo Uchiha?! ¿Puede ser... el padre de Sasuke?—pensó totalmente conmocionada.
Ella no sabía, que esto solamente era el comienzo de un gran...
INFIERNO.
Ha pasado mucho tiempo ya, de verdad lo siento muchísimo, detesto hacerlos esperar, pasaron muchísimas cosas... pero al fin he podido sacar continuación. No quiero alargarme demasiado he interrumpir la lectura, ya que he querido recompensarlos haciendo un capítulo algo largo. He de decir que ahora es donde comienza todo, tengo muchas cosas en mente y trataré de no demorar tanto como esta vez... Les agradezco muchísimo por la espera, y me disculpo nuevamente por hacerlos esperar tanto... De verdad espero que les guste, me alegrara mucho si es así... Los quiero mucho, disfrútenlo por favor.. ^-^
