By Messel.
07
Resignación.
Sasuke observaba fastidiado el escenario que se mostraba ante sus ojos, no tenía ni la menor idea de que su padre se encontraría dando uno de sus discursos baratos en ese lugar. Sí, él era el fundador de aquella ''prestigiosa'' universidad, pero no entendía el porqué de su repentina visita, pocas eran las veces que su padre hacía algo cómo eso, y al pelinegro le intrigaba el verlo ahí, sonriente, amable, todo lo opuesto a lo que era realmente. Una jodida farsa.
Fugaku pronunciaba cada palabra con una seguridad impecable, siempre se mostraba cómo una persona correcta ante los demás, después de todo lo único que le importaba era la imagen que daba él y su familia. Mientras hablaba fijaba su vista sigilosamente por todo el auditorio buscando a Sasuke, el cual le había desobedecido haciendo lo que le venía en gana. Había pasado un tiempo desde aquella discusión que habían tenido, su padre seguía sin aceptarlo, era algo inadmisible. Al encontrarlo, endureció su rostro dirigiéndole una mirada desafiante, el Uchiha no se quedó atrás y le respondió de la misma manera.
¿Qué mierda quiere? Se preguntaba Sasuke mientras veía a su obstinado padre, estaba tan arto de sus reproches, tan arto de ser tratado como la vergüenza de su linaje, ¿Es que acaso era un pecado hacer lo que quería? Chasqueó la lengua mostrando enfado, Naruto estaba a su lado, miraba a Fugaku y Sasuke inquisitivamente.
—Oye, teme —habló Naruto mientras se rascaba la nuca— ¿Pasó algo con tu padre?
Sasuke se tensó enseguida, le había tomado desprevenido aquella pregunta. Relajó el rostro mostrando la habitual expresión impasible de siempre. Él confiaba en su amigo, pero no le apetecía contarle en ese momento lo que había pasado con su padre anteriormente, quizá lo haría en otro momento, ese tema le ponía de los nervios.
—Nada importante —respondió con sequedad.
Mi padre no acepta el hecho de que quiera estudiar lo que yo quiera, se empeña en joderme la puñetera vida, no le basta con menospreciarme y compararme con mi hermano. No podía decirle eso, no quería verse cómo una niñita que se quejaba por la más mínima cosa, era muy orgulloso cómo para hablar de sus problemas y aceptar la ayuda, tanto como palabras reconfortantes de otra persona.
Naruto no era tan tonto, él se daba cuenta de que había pasado algo, quería saber lo que ocurría, más allá de quedar cómo un entrometido, deseaba poder ayudar a su amigo de alguna manera. Aceptó el hecho de que Sasuke no haya querido decirle lo que pasaba, pero ya habría un momento en el que pudieran hablar y sabía perfectamente que le sacaría toda la información, después de todo Naruto no se rendía hasta lograr su objetivo.
Los aplausos eufóricos de todo el alumnado se hicieron presentes, un sonido que taladraba los oídos del Uchiha, no soportaba estar un segundo más en ese lugar, no cuando la bulla era insoportable y la mirada altanera de su padre no dejaba de seguirlo, odiaba su vida, odiaba todo, se levantó con rapidez y ante la mirada atenta de su obstinado padre se largó del lugar.
Naruto lo miró extrañado, pero no lo siguió, entendía que quizá quería estar solo. Sasuke siempre era así, era difícil acercase a él, incluso su mejor amigo era consciente de que era una persona difícil de tratar, pero en sus adentros sabía que no era una mala persona.
Sasuke adelantaba su paso hacía la salida del auditorio, había varias personas que le dirigían la mirada con admiración, se sentía asfixiado, su mente estaba hecho un lío en ese momento. Desvió la vista y se topó con la mirada de Sakura, ésta la miraba con asombro, no duró mucho ya que el Uchiha continuaba su paso, su rostro se tornó sombrío y desvió su vista al frente mientras la ignoraba.
Sakura le siguió con la mirada, veía cómo abandonaba el lugar rápidamente. Aun no asimilaba la situación, se había enterado de que el padre del Uchiha era el fundador de la universidad y eso realmente le tomó por sorpresa. Aunque era muy obvio, se notaba a kilómetros que era hijo de alguien importante ¿Qué esperaba? Ya debía haberse imaginado. Ahora sabía algo más de Uchiha Sasuke, dirigió la mirada al atril, pero Fugaku ya no se encontraba allí, lo buscó con la mirada hasta que lo encontró. Veía cómo saludaba a una que otras personas y se dirigía a la salida.
—Por la grata visita de nuestro gran fundador, hemos decidido que se les dará un receso libre ya que tenemos una sorpresa de última hora, tendremos a un invitado muy importante, así que le pedimos un poco de espera, mientras tanto pueden disfrutar de una proyección que sabemos sabrán apreciarla —concluyó el profesor Kakashi con mucha seriedad. Se alejó del atril y las luces del auditorio se apagaron, es cuando comenzó la proyección.
¿Un invitado importante? Sakura ladeo la cabeza mientras fruncía el ceño. No sabía de quien se trataba pero suponía que sería alguien sumamente importante. ¿Primero el señor fundador y ahora quién? ¿El embajador de Japón? Pensaba internamente mientras una sonrisa burlona se formaba en su rostro.
Mientras tanto, Naruto se encontraba en el quinto sueño, sí, se había dormido del aburrimiento. Nunca fue de esas personas que ponía atención a algo, no era lo suyo, estaba teniendo un sueño jodidamente bueno hasta que algo comenzó a vibrar en su pierna. Se levantó exaltado ante esa repentina sensación hormigueante que le recorrió el cuerpo, era su teléfono. Afortunadamente casi nadie lo vio ya que todo estaba completamente oscuro, guio su mano hasta el pantalón y sacó su teléfono, lo revisó, era un mensaje de Itachi.
Arqueó las cejas algo sorprendido, al parecer Sasuke no respondía su teléfono, así que acudió a Naruto para decirle que no se muevan del lugar, diciéndole quien será la persona que se presentará en la universidad, además de un altercado que había sucedido antes. Conociéndolo, Itachi era consciente de que su hermano terminaría yéndose en cualquier momento, ya que esos ''eventos'' le resultaban patéticos, más aun con la visita de su padre.
Naruto se levantó y se encamino con gran sigilo hacia la puerta del auditorio, debía encontrar a Sasuke cuanto antes, esto era importante, si su padre lo encontraba se armaría un gran problema para él, con lo mucho que lleva conociendo a su amigo se daba cuenta de la verdadera actitud de Fugaku. A veces podía ser increíblemente aterrador. Caminaba con paso medio apresurado, desviando la vista tanto a la derecha cómo a su izquierda en busca de su amargado amigo, a lo lejos vio a Sakura que ponía gran atención a la proyección que estaban dando, Naruto la miró divertido y se acercó a ella sin que se diera cuenta.
—No te atrevas a decir ni una palabra, dame todo lo que tienes o no dudaré en disparar —susurró en el oído de la pelirosa, mientras ponía su teléfono en la espalda de la ojijade aparentando un arma.
Sakura se puso en estado de alerta, no lo pensó dos veces y en un movimiento ágil engancho su brazo con el de él, giró y le dio un rodillazo en la entrepierna, sonrió victoriosa hasta que vio a un Naruto con una cara de morir, el rubio llevó las manos a su entrepierna mientras caía de rodillas, su rostro era un verdadero poema.
—Oh cielos, Naruto, l-lo siento mucho —dijo totalmente apenada ante lo que acababa de hacer. No se imaginaba que su amigo le estaba jugando una broma.
—Sakura-chan, recuérdame que no vuelva a hacerte una broma, me habéis dejado sin hijos —murmulló mientras dos lagrimitas caían por su rostro.
Sakura sonrió levemente y extendió su mano para que Naruto pueda levantarse, el rubio sonrió y la tomó sin dudarlo.
—¿Ibas a algún lado? —preguntó Sakura dirigiéndole una mirada curiosa. Naruto cayó en cuenta que tenía algo que hacer y casi lo olvidaba por jugarle una broma a Sakura, donde no salió bien parado.
—¿Has visto al Teme? —respondió con otra pregunta, mientras nuevamente dirigía la mirada a todos lados, incluso debajo de la silla, pese a que era obvio que no estaría allí, pero Naruto quería quitarse la duda. ¿Quién sabe, no?
—Si te refieres al amargado de tu amigo, lo vi dirigirse a la salida hace unos minutos —musitó, un segundo después su expresión se endureció levemente—, aunque su padre salió tras él.
Esto último sorprendió a Naruto, esa era una muy mala noticia, conocía a Fugaku y sabía que no saldría nada bueno de esto, la miró preocupado, debía encontrarlo lo antes posible. Sacó su teléfono y marcó el número de Sasuke, pero Itachi tenía razón, el teléfono estaba apagado.
—¿Qué sucede Naruto? —preguntó la ojijade al ver el nerviosismo del rubio.
El preocupado amigo llevó las manos a los hombros de la chica, dirigiéndole una mirada desesperada.
Estaba preocupado. Itachi le explicó que su padre había tenido un altercado con Sasuke, algo que no tuvo un buen desenlace. Fugaku se fue de viaje, al regresar se enteró que el Teme lo desobedeció, estaba furioso. Él imaginaba que tendrían otra fuerte discusión, además de que le preocupaba ese importante invitado.
Sasuke es tremendo, sabía que no se quedaría callado, y eso lo angustiaba.
—Sakura-chan, ayúdame a encontrar al Teme—suplicó, aun con las manos en sus hombros.
Ella lo miró dudosa, no quería involucrarse en algo relacionado con el Uchiha, pero veía a Naruto tan preocupado, que cedió difícilmente.
—Está bien, te ayudaré a buscarlo —respondió en voz baja, esto alivió al rubio, pero Sakura no sabía si hizo lo correcto.
—¡Eres genial Sakura-chan! —afirmó con una enorme sonrisa—, bien, iremos a la salida y nos separaremos, tú irás hacia la izquierda y yo hacia la derecha, debemos encontrarlo a cómo de lugar.
Sakura asintió en forma de afirmación, sentía como si estuviese en una misión ultra secreta. Ambos fueron a la salida sigilosamente, al salir Naruto fue hacia su derecha con paso apresurado, lo observó alejarse, era momento de que ella también vaya a buscarlo.
Una que otra pregunta se adueñaba de la mente de la pelirosa, no quería aceptarlo, pero sentía un poco de preocupación por el Uchiha.
¿Qué le pasó a Sasuke? Pensaba Sakura, estaba un poco inquieta, su paso, que era tranquilo hasta el momento, se iba acelerando por cada paso que daba, no tenía idea de que ocurría con ella, pero en su interior sentía miedo, miedo de que se tratara de algo desastroso. Tal vez sólo estaba exagerando, pero pese a que él era un reverendo idiota, no podía evitar compartir la preocupación de Naruto. Aunque pensándolo bien el padre del Uchiha iba tras él, tal vez iba a ayudarlo con algún problema que él estaba teniendo, después de todo el parecía una buena persona.
Miraba a todos lados, pero no había absolutamente nadie, al parecer todos están en el auditorio, chasqueó la lengua, se preguntó si Naruto ya lo había encontrado. Su paso era un poco más lento, dio un suspiro resignado mientras se daba cuenta que había llegado a la zona de los lockers. Se hallaba un poco distraída, el lugar estaba algo oscuro y en cierta parte causaba un poco de temor. Camino sigilosamente por los finos pasillos, el silencio era sorprendente, estaba a punto de darse vuelta y regresar, hasta que escuchó el sonido de un locker siendo cerrado abruptamente. Esto la asustó así que dirigió la vista por todo el lugar, se sorprendió ante lo que veía, era Sasuke y su padre, se escondió rogando que no hayan captado su presencia, guardo silencio, al parecer no estaban pasando por un buen momento.
—¿Crees que puedes hacer lo que se te venga en gana? —inquirió su padre hastiado.
Había seguido a Sasuke, su semblante era aterrador, se podía notar claramente la furia en sus ojos, miraba a su hijo con cólera, estaba harto de que lo desobedeciera, siempre era la misma mierda con él.
Por otra parte, Sasuke se mantenía en silencio, no quería escucharlo, el motivo por el que se largó de allí fue para estar solo, pero no, tenía que venir su padre y empezar a joderle la puñetera vida. Era tan típico de él, es como si se empeñara en hacerle la vida imposible.
—¡Sólo te diré que no te atreverás a hacer lo que quieras! —sentenció Fugaku mientras su tono de voz se elevaba cada vez más—. ¡Estoy harto de tus caprichos! ¡Lo único que haces es ser una vergüenza para todo nuestro linaje! ¡No voy a tolerarlo más!
Sakura veía atónita la escena que se manifestaba ante sus ojos. ¿Cómo una persona podía ser tan cruel con sus palabras? Nunca se imaginó que ese hombre fuera de esa manera, se veía tan diferente. Miró a Sasuke atemorizada, no podía creer que su padre le acababa de decir algo como eso, tenía el impulso de ir hacia él y defenderlo, pero no podía mover un solo dedo.
Jamás imagino presenciar algo como esto.
Sasuke apretó su puño con ímpetu, mordió su labio con mucha fuerza hasta sangrar, quería decirle todas las verdades en su maldita cara, ansiaba que lo dejara en paz, sabía que no era el mejor hijo, sabía que quizá cometió varios errores, pero, ¿acaso era pecado hacer lo que uno desea de corazón? Lo miró dolido, sus palabras las sentía cómo un puñal en su corazón.
Sasuke dirigió sigilosamente la mirada hacia él, una sonrisa dolida se formó en sus labios.
—Eres patético padre… —escupió el pelinegro sin temor. Fugaku explotó de furia y tomó a Sasuke de la camisa atrayéndolo hacia él, no iba a permitir que le hable de esa manera, estaba extremadamente frenético.
—¡No me vuelvas a hablar de esa manera! ¡¿Qué mierda hice para tener un hijo cómo tú?! ¡¿Por qué no eres como tu hermano?! ¡Eres una porquería! —bramó mientras sacudía violentamente a Sasuke de la camisa.
Ahí estaba otra vez, comparándolo con su hermano, un punto jodidamente débil, Sasuke estaba ido, su mirada estaba perdida, le había inundado la melancolía. Pensó en la vida tan asquerosa que le había tocado, todo ha sido un reverenda mierda, primero su madre, ahora su padre, se sentía tan solo, tan jodido.
Sasuke alzó su mano con sigilo y se zafó del agarre bruscamente, ya lo había humillado demasiado, él quería a su papá pese a todo, pero al parecer, su padre solamente lo odiaba y eso le dolía.
—¿Ser cómo mi hermano? —respondió con una sonrisa burlona—. Tal vez tengas razón, trataré de ser cómo él, pero nunca seré una persona corrupta cómo tú.
El sonido de un golpe hizo eco en todo el lugar, Fugaku lo había golpeado. Sasuke cayó sentado, su mano se posaba en su mejilla, sus finos cabellos cubrían su cara, estaba cabizbajo.
Sakura llevó su mano temblante a la boca, estaba helada, veía a Sasuke en el suelo, su padre lo miraba aun furioso, era un hombre terrible.
—Ya tuve suficiente contigo, me haré cargo de ti después —espetó reciamente—, ni se te ocurra faltar a la ceremonia, tienes que hacerte presente, vendrán periodistas y no quiero que me hagas quedar mal frente a todos, aprende a comportarte cómo un Uchiha.
Al decir eso último, Fugaku se fue del lugar dejando a un Sasuke destrozado. Estaba harto, quería destruir todo a su paso, le hacía tanta falta su madre, esa mujer que lo traicionó… Quería llorar, pero no le daría el gusto, no a esa persona que lo único que hacía es humillarlo, se preguntaba si de verdad estaba jodidamente solo…
De repente sintió algo cálido en su mano, haciendo que se sobresalte enseguida.
—¿Estás bien? —susurró una delicada voz suavemente.
El Uchiha la miró, era Sakura, había posado su mano en la de él, se alejó un poco hacia atrás y apartó su mano rápidamente. Sakura lo miró preocupada, sus ojos estaban enrojecidos, su mirada estaba perdida, jamás creyó ver al arrogante Uchiha de esa manera, de alguna forma se sentía culpable por las cosas que pasaron entre ellos anteriormente.
Al notar la mirada profunda de Sakura, desvió la mirada, era lo único que le faltaba, que alguien más lo vea de esa manera, sin duda su orgullo lo acuchillaba sin piedad.
—¡¿No te han dicho que es descortés espiar a las personas?! —bramó el Uchiha cambiando su semblante a uno furioso.
Sakura se sorprendió, fue un cambio abrupto, su mirada era fría, es cómo si su caparazón volvía a envolverlo, volvía a ser el Uchiha de siempre…
—L-Lo siento, mi intención no era…
—Tsk. Sólo olvida lo que viste aquí, no tiene nada que ver contigo —la interrumpió dirigiéndole una mirada desafiante.
Sakura miraba esos orbes oscuros con tristeza, podía ver la desesperación y frialdad en su mirada, dirigió lentamente la vista hacia el labio del pelinegro, alzó su mano débilmente y la posó dócilmente en su mejilla, con su pulgar limpio con suavidad un hilo de sangre que caía de su boca.
El Uchiha la miraba impasible, pese a que estaba helado por dentro. Sentía esa cálida mano acariciarlo con delicadeza, algo que le recordó enseguida a su madre.
10 años atrás.
Una mujer de largos cabellos negros se encontraba en la cocina de la mansión Uchiha, varias sirvientas la miraban preocupada ya que les había dicho que ella prepararía la cena, lo cual obviamente a las encargadas de la cocina no les parecía correcto que la señora del hogar haga algo como eso.
—Me enojaré con ustedes si no me hacen caso —sentenció Mikoto en un tono alegre, las sirvientas terminaron por aceptar amigablemente, hicieron una reverencia y se retiraron del lugar.
De repente un niño entró a la cocina entre lágrimas buscando desesperado a su madre, estaba todo sucio y herido.
—M-Mamá, me caí d-de un árbol —mencionó el pequeño entre sollozos— ¡Duele mucho!
Mikoto lo vio y sonrió cálidamente, se acercó a su hijo y se puso en cuclillas.
—No llores cariño, ya pasó —Posó su mano suavemente en la mejilla de Sasuke, acariciándolo—. Eres un niño fuerte, mi niño…
El pequeño dejó de llorar ante el contacto de su madre, la miró con sus ojos enrojecidos y acto seguido la abrazó.
….
El Uchiha se levantó del lugar huyendo de la mirada de Sakura, su madre seguía siendo un fuerte punto débil y el recordarla en un momento así, no le ayudaba para nada. Ya tenía suficiente, y acordarse de la traición de su madre solamente le hacía sentir más miserable que antes. No era algo que le gustara recordar, esa mujer llegó a ser todo en su vida, la quería tanto, pero ella le falló, lo abandonó, ya no merecía llamarse madre.
¡¿Por qué todo me sale jodidamente mal?!
Dio un par de pasos dejando a Sakura atrás, estaba abrumado. La ojijade estaba preocupada por él, se levantó y lo alcanzó, tomó su mano haciendo que él se detuviera y le dirija una mirada intimidante.
—¿Puedo hacer algo por usted…? —preguntó Sakura con una mirada angustiada. De alguna forma no podía dejarlo así, sabía que él había hecho varias cosas confusas, sabía que su comportamiento era indescifrable, pero no podía quitarse de la mente esa mirada tan vacía, tan dolida.
La imagen de su padre tratándolo de esa manera volvía a su mente.
¡¿Cómo puede una persona tratar a otra de esa manera?!
Sabía que Sasuke también se había sobrepasado un poco con sus palabras, pero no había suficiente razones para que su padre reaccionará de una manera tan violenta ¡Lo había golpeado! No cabía en su mente por qué le decía esas cosas a su propio hijo, por qué lo golpeaba cómo si no valiera nada. Así Sasuke no sea la mejor persona del mundo, nadie se merece algo cómo eso.
El Uchiha crispó los ojos, esa mujer ya se estaba pasando de la raya.
—Pensé que había quedado claro que no tiene nada que ver contigo, no quiero tu lástima, métete en tus asuntos, solamente desaparece de este lugar —espetó débilmente. Su orgullo le seguía dando dolorosas puñaladas. Volvió su vista al frente y movió su mano con la intención de zafarse de su agarre pero Sakura apretó más sus manos. Él la miró nuevamente, pero esta vez fastidiado.
—S-Sé que no nos llevamos nada bien, pero déjeme ayudarlo de alguna forma, creo que su padre no debió decirle algo cómo eso, puedo hacer…
—¡Eres una molestia! —bramó irritado. Sakura se sorprendió ante eso último, tanto que sus manos soltaron lentamente al Uchiha. Este le dirigió una última mirada y se marchó.
Sakura comenzaba a sentirse cómo una tonta. Sólo quería ayudarlo, no tenía por qué reaccionar así, pese a que entendía que tal vez no estaba pasando por un buen momento, y era muy obvio, solamente hubiese dicho que no de una buena manera. No lo entendía, le daba coraje, sólo quería hacer algo por él, pero sí que él es muy difícil de tratar…
Observó el lugar por donde el Uchiha se había marchado, dio un suspiro resignado y se encaminó al auditorio, debía encontrar a Naruto, aunque no sabía si era correcto decirle lo que había sucedido, pero ya lo pensaría en el camino.
Naruto se encontraba en uno de los pasillos que llevaba a la salida para dirigirse al campus, no había encontrado al Teme por ningún lado, incluso temía que se haya ido a su casa o tal vez a otro lugar fuera de la universidad. Alzó un poco su mano y miró el reloj que llevaba puesto, al ver la hora casi se cae del susto, ya mismo terminaba la proyección, debía regresar para ver si Sakura tuvo la suerte de encontrarlo.
Con paso descuidado regresó todo el camino que había recorrido en busca de su amigo, en su mente rogaba que no haya pasado nada grave, debía confiar en que todo esté tranquilo al regresar.
Espero que Sakura-chan lo haya encontrado.
Faltaba pocos minutos para que la proyección terminara, Sasuke se encontraba en los baños de la Universidad, sus manos estaban apoyadas en un mesón que era de los lavabos, la llave estaba abierta, el agua caía con furia cómo si de una tormenta se tratase. Su vista estaba fijamente en el espejo, se veía así mismo, en la patética persona que sentía que era, la persona que avergonzaba a su padre, que ridiculizaba a su familia, esa persona que era todo menos feliz.
Dirigió la vista hacia su labio, aún estaba manchado de un color carmesí, dirigió su mano a ese lugar, de repente recordó la calidez de la mano de Sakura acariciándolo suavemente. Movió su cabeza en forma de negación, no podía creer que estaba pensando en esa mujer, en su calidez, en ese gesto tan repentino que tuvo con él. Llevo sus manos al lavabo, las juntó y lo llenó con algo de agua, se acercó y mojó su rostro, cerró la llave y volvió a mirarse al espejo.
El rastro de sangre había desaparecido, pese a que se podía notar un leve hematoma, no podía negar que le dolía, frunció el ceño totalmente frustrado, estaba cansado de su padre, él tampoco se esperaba que lo golpearía, pero sucedió. Bajó la mirada en una de sus manos, con la otra acarició levemente aquella que Sakura tomó, se sentía confundido, él era un imbécil, lo reconocía, pero pese a que hizo enfadar varias veces a la pelirosa ella quería ayudarlo, pero tal vez era por lástima y de sólo pensarlo eso lo enfadaba. Nunca fue una persona que se mostrara débil, triste, siempre fue un orgulloso y arrogante, respetaba varias cosas de la vida, pero no se podía negar que era un niño caprichoso, después de todo la comodidad y el dinero quieras o no, te hace actuar de esa manera.
Agradecía mentalmente no ser completamente igual a su padre, en algunos aspectos se parecía a su madre, y eso lo aliviaba, al fin y al cabo había cosas buenas en él.
Miró su reloj y vio que debía darse prisa, su padre le había dicho que tenía que presentarse con él, así que si llega a faltar seguramente sería el fin de Uchiha Sasuke.
En el auditorio aún se encontraban las luces apagadas, Sakura llegó justo a tiempo, había venido corriendo con temor de que se le haya hecho tarde, muy aparte de hablar con Naruto le encrespaba que el profesor Kakashi le regañara. Entró lentamente, buscaba al rubio con la mirada pero no se encontraba por ningún lado, se dirigió a su anterior asiento y se sentó esperando a que su animado amigo apareciese, cómo si por arte de magia fuese, Naruto apareció por detrás asustándola una vez más ante su repentina presencia.
—¡No vuelvas a hacer eso! —le reprochó, se había pegado un susto. El ojiazul sonrió divertido, pero al ver el rostro preocupado de Sakura su expresión cambió al instante.
Naruto se dio la vuelta y se sentó al lado de la ojijade, le clavó una mirada impaciente haciendo que ella se sienta incómoda, desvió la mirada hacia otro punto del lugar, a lo lejos vio a Itachi, estaba con su padre. Su angustia creció aún más, ese hombre no era nada de lo que aparentaba ser.
Me pregunto si Itachi-san sabe que ellos dos no se llevan bien.
—Saaakuuuraaa-chaaan —pronunció vagamente mientras movía su mano de un lado al otro frente a los ojos de la chica.
—¿Eh? L-Lo siento, me distraje un rato —Sakura observó al rubio que lo miraba más intranquilo que antes, decidió hablar—. Sasuke y su padre tuvieron una discusión.
Los orbes azules de su amigo se abrieron de par en par, había pasado lo que temía, él no sabía exactamente qué pasó entre ellos pero por lo que menciona Itachi fue una discusión algo grave. Naruto dirigió sus manos a los hombros de la ojijade, necesitaba saber que había ocurrido.
—¿Qué sucedió Sakura-chan? —preguntó angustiado.
Sakura se mostró dudosa otra vez, no sentía que le correspondía decirle lo que sucedió entre el Uchiha y su padre… ''No tiene nada que ver contigo, métete en tus asuntos, solamente desaparece de este lugar'' Las palabras de Sasuke resonaban en la mente de Sakura, así que una vez más afirmaba que no era nadie para hablar de lo que había ocurrido.
—Lo siento Naruto, pero no sé muy bien que ocurrió, los vi a lo lejos, no podía escuchar lo que decían…
Eres una mentirosa.
—Ya veo… Sólo espero no haya sido algo realmente grave, pero cómo ya vio a su padre, es obvio que regresará… —susurró Naruto mientras su semblante se relajaba un poco.
Sakura lo miró curiosa, recordó que Fugaku le dijo al Uchiha que debe presentarse, desvió la mirada a ambos lados a ver si tenía la suerte de verlo, de repente las luces se encendieron en un momento fugaz, haciendo que varias personas cubran sus ojos ante el repentino acto.
El profesor Kakashi se dirigía con paso calmado al atril, al parecer tenía algo importante que decir.
—Lamento mucho ese repentino cambió de luces, pero el momento ha llegado, tenemos a uno más de nuestros honorables invitados de esta prestigiosa universidad, nos disculpamos enormemente por la espera —Kakashi hizo un gesto de afirmación a uno de los profesores del lugar, y finalmente concluyó— Tenemos el gran honor de tener aquí al Embajador Madara Uchiha.
De repente las puertas de la salida se abrieron y junto a él, se encontraba aquél hombre, todas las personas regresaron a ver sorprendidos, se levantaron de sus asientos dándole una reverencia mientras este pasaba lentamente por la fina alfombra.
—Tras él, se encuentra todo el linaje Uchiha, su hermano Fugaku, fundador de esta universidad y sus dos hijos que forman parte de ella, les pido un enorme aplauso para esta familia real que se hace presente en este día, estamos totalmente agradecidos de su presencia.
La sorpresa la tenía escrita en toda la cara, apenas parpadeaba, se había quedado con la boca abierta. Incluso se ha tragado sus propias palabras. Era algo que no se esperaba ni en mil años, sin duda, esto era increíble, no podría creerlo, era imposible.
¡¿Sasuke e Itachi son nobles?!
¡Holaaaaaaaaaaaa! Sí, he vuelto :'v Sé que he demorado muchísimo en sacar conti y por eso me disculpo enormemente. T-T
Podemos ver una parte más sombría de la vida de Sasuke, la verdad quiero trabajar bastante con el Uchiha resabiado (? sdufhsu Pero hasta ahora creo que ha quedado claro unas cosillas, he de decir que ahora si empezaré a trabajar en el dramaaaaa hsduchuschus
Espero que les haya gustado, de verdad es un honor el poder darles este pedacito de mi, me alegra saber que les gusta lo que hago y eso es lo que me ayuda a seguir con esto, me gustaría saber que les pareció el capítulo, ustedes saben que un comentario alegra mucho al escritor, además de que lo motiva :')
Sin olvidar algo muy importante, dedico completamente este capitulo a una amiga mía que lastimosamente falleció este domingo... Belén, muchísimas gracias por todo, gracias por ser de las pocas personas que llegó a conocerme de verdad! Q.E.P.D x')
¡Espero que hayan disfrutado el capitulo! Nos vemos en la próxima, no olvides contarme que tal te pareció, los quieroooooooooo :'3
