By Messel.
09
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La ojijade caminaba lentamente por una angosta calle que la llevaba a su trabajo, pensaba en tantas cosas en ese momento, en su madre, en su padre, paró por un momento y llevó la mano a su bolsillo, sacó aquella pluma que el Uchiha le había dado. Dio un corto suspiro y dirigió su vista al cielo.
—Me esforzaré —pronunció con calidez, poco después sonrió levemente mientras dirigía su vista al suelo.
Prosiguió con su camino, metió aquel bolígrafo en su bolsillo y se puso en marcha. Había salido de clases recientemente, le extrañaba un poco que haya sido un día tan normal, pasaron algunos días desde que ella se había enterado que los Uchihas pertenecían a una familia noble, no había visto a Itachi desde ese entonces, a contrario del Uchiha que asistía a la misma facultad, pero tampoco se habían dirigido la palabra. Ella lo aceptaba, de alguna forma Sakura pensaba que sería lo mejor.
De repente sonó el crujido de una hoja siendo pisada, paró de repente y lentamente dirigió su mirada hacia atrás, pero no había nadie en el lugar, se sintió incómoda en ese momento ya que estaba segura de que había alguien detrás de ella. Comenzó a caminar de nuevo pero esta vez con paso más veloz, sentía que debía irse del lugar rápidamente, así que se marchó.
Un hombre salió de la nada, se había ocultado en un callejón al percatarse que la ojijade se había dado cuenta de su presencia. Debía ser más cauteloso, ya que podía ser descubierto y eso no le convendría en absoluto.
Sakura divisó a lo lejos el lugar de su trabajo, curvó sus labios en una ligera sonrisa y se encamino al lugar, era hora de ir a su trabajo, de alguna forma estaba entusiasmada. Entró al restaurante saludando al jefe y a su hija, dejó su mochila dentro y se puso el mandil que estaba sujeto en el perchero de la pared.
—Hoy te veo muy animada Sakura —mencionó Teuchi sonriente mientras cortaba una cebolleta en pequeños trozos.
Sakura sonrió ante aquello, cogió el desinfectante junto a un trapo y empezó a limpiar una de las mesas.
—Pues de alguna forma me siento así, es un poco curioso porque no sé la razón —habló Sakura mientras se dirigía a la otra mesa para limpiarla.
Teuchi sonrió ante eso.
—Es mejor estar felices sin razón a estar tristes por alguna circunstancia.
Sakura se detuvo por un momento y asintió levemente. Lo que él dijo era verdad, además de que ella no quería llorar más, no quería estar tan deprimida como lo ha estado tras la muerte de sus padres. Le dolía, sí, pero lo hacía por ellos, porque es lo que ellos hubiesen querido. Era lo que tenía que hacer, ver hacia delante, dar un paso y enfrentarse a la realidad.
De repente un hombre entró al restaurante, vestía un traje negro, su cabello era de color gris y llevaba unos lentes redondos, tenía una expresión serena. Sakura dejó las cosas en su lugar, poco después sacó de su mandil una libreta junto a un bolígrafo y se dirigió hacia aquel hombre.
—¿Qué desea servirse señor? —preguntó la ojijade mientras lo observaba.
El hombre dirigió su vista al menú que se encontraba a un costado de la pared. Pero se fue por la elección más común del restaurante.
—Un tazón de ramen, señorita —respondió mientras dirigía la vista a la chica.
—Bien, ahora mismo se lo traigo —dijo Sakura con una sonrisa. Después de aquello asintió levemente y se dirigió a la cocina.
De repente empezó a vibrar un teléfono, era de esa persona. Sacó el aparato de su bolsillo y contesto rápidamente.
—Mi señor —pronunció aquel hombre con seguridad.
—¿Cómo vas con ello? —se escuchaba decir una grave voz tras el teléfono.
El hombre dirigió la vista a la cocina y posó la vista en la sonriente chica de cabello rosa.
—Pronto tendré el informe listo, Alteza —mencionó mientras sonría levemente.
—No me decepciones —dijo aquella grave voz y terminó la llamada.
Sakura se dirigía a la mesa con el tazón de ramen en la bandeja, el hombre guardó el teléfono y relajó el rostro de inmediato. La ojijade lo dejó en su mesa y asintió amablemente. Después de eso continuó limpiando las mesas mientras entraban más clientes y los atendía. El hombre la observaba sigilosamente, se veía una persona muy normal.
—Así que Haruno Sakura —pronunció en voz baja.
Mientras tanto después de un par de horas, en un lugar un poco alejado se encontraba Naruto con su impasible amigo. Se encontraban en el auto de Sasuke, habían llevado a Karin a casa debido a las insistentes suplicas de la chica. Fastidiado se había subido al auto junto a su amigo y la llevaron a su casa ya que según ella tenía prisa. El Uchiha estaba a punto de encender un cigarrillo cuando un crujido sonó de repente, era el estómago del rubio.
—Me mueero de hambreee —gruñó renegado mientras llevaba la mano a su hambriento estómago.
—Cuando no —soltó el Uchiha mientras se le quito las ganas de fumar y guardaba el cigarrillo junto el encendedor.
Naruto empezó a sonreír de la nada, haciendo que Sasuke lo mire extrañado, sabía que nada bueno salía detrás de esa expresión. Así que endureció el rostro enseguida.
—No —dijo el Uchiha con dureza mientras dirigía la vista al frente y encendía el auto.
—Pero ni siquiera te lo he dicho —susurró Naruto fingiendo estar dolido.
El Uchiha suspiró fastidiado, dirigió sus orbes oscuros hacia su amigo y esté hacía un puchero totalmente desagradable.
—Si tan solo pudieses ver tu expresión, te aseguro que no dormirías en toda la noche, es perturbador —aseguró el Uchiha con una sonrisa burlona en el rostro.
—Vamos a Ichiraku Ramen —soltó el rubio de repente haciendo que el Uchiha dejé de sonreír al instante—. Sakura-chan trabaja ahí.
—Dime algo que no sepa, Usuratonkachi. Me niego —espetó reciamente.
—¿Algo pasó entre ustedes no es así? —Sonrió Naruto mientras le daba un codazo haciendo que Sasuke lo fulmine con la mirada.
—No, no ha pasado nada.
El rubio lo vio pensativo, es cuando una sonrisa socarrona se formó en sus labios, lo miró divertido y dio un largo suspiro. De alguna manera sabía que le ocultaba algo, pero se sentía tranquilo porque el Uchiha no estaba frustrado o algo por el estilo, tal vez pasó algo bueno.
—Entonces iré yo solo y tal vez invite a Sakura-chan a dar una vuelta —dijo Naruto mientras se alistaba para salir del auto.
De repente el rubio escuchó como sonó los seguros de la puerta y regresó a ver al Uchiha, esté encendió el auto y se abrochó el cinturón.
—También tengo algo de hambre, te acompañaré —objetó seriamente. Naruto lo miró extrañado por un leve segundo, después una sonrisa se adueñó de sus labios.
El Uchiha había conducido por unos 25 minutos aproximadamente, había algo de tráfico en el lugar pese a que la gente alrededor era escasa. Habían llegado a una calle principal que suponía debería estar el restaurante según las indicaciones del rubio. Después de tanto buscar, detuvo el auto frente a un restaurante algo pequeño pero cómodo.
—¿Estás seguro que es aquí? —mencionó el Uchiha mientras observaba el lugar.
—¡Obviamente! He comido aquí durante años, datebbayo —manifestó el rubio con efusividad.
Naruto se desabrochó el cinturón de seguridad y salió del auto. El Uchiha hizo lo mismo pero se quedó indeciso por un momento, su mano se posaba en la manija de la puerta del auto, pero no sabía si debía ir a ese lugar. De repente alguien golpeo la ventana del Uchiha, era Naruto.
—¿Por qué tardas tanto? ¡Sal de una vez, teme! —habló el rubio esperando que saliera de una buena vez.
Sasuke volvió en sí, tomó las llaves y salió del auto, frente a él estaba aquel pequeño restaurante. El clima era demasiado frio, se dio cuenta de que empezaría a llover pronto, guardó las llaves en su bolsillo y siguió a su hambriento amigo, el cual ya estaba llegando a la puerta.
Sakura se encontraba barriendo el lugar, de repente sonó un pequeño timbre indicando que había entrado un cliente.
—Bienveni… —pronunció la ojijade mientras divisaba de quien se trataba.
Una expresión de sorpresa se formó en su rostro, podía observar a Naruto mientras le saludaba con la mano, después vio como el Uchiha entraba al lugar, estaba tan elegante como siempre, tan impasible. Sasuke la observó pero ella desvió la vista enseguida.
—¿Qué… Qué hacen aquí…? —pregunto difícilmente, la verdad no se esperaba verlos en ese lugar, no donde ella trabaja.
—Queríamos verte Sakura-chan —dijo el rubio mientras sonreía, la ojijade se sorprendió nuevamente y el Uchiha frunció un poco el ceño ante las palabras de su amigo—. Aunque también tenemos mucha hambre.
Dicho esto Naruto cruzó los brazos tras su cabeza y se dirigió hacia dentro, iría a saludar a Teuchi, dejándolos solos. Sakura recobró el sentido y tragó saliva, debía seguir trabajando. Lo observó una vez más y le hizo una pequeña reverencia, lo cual hizo que el Uchiha frunza más el ceño.
—Tome asiento, por favor —musitó la ojijade y acto seguido se giró para irse.
—No vuelvas a hacerlo.
—¿Eh? —Sakura regresó a verlo en ese momento, un tanto extrañada ya que no sabía a lo que se refería.
—Trátame como una persona normal, no me importa que sepas quien soy en realidad, de alguna forma… no quiero que me veas de esa manera.
Los ojos de la Haruno se abrieron con total sorpresa, no esperaba que le dijera aquello.
—¿Qué sucede? —preguntó el rubio mientras se acercaba—. ¿Te está molestando Sakura-chan?
El Uchiha lo fulminó con la mirada mientras Sakura sonría ante las palabras de su animado amigo.
—No te preocupes Naruto, así me molestara sé cómo defenderme —mencionó la ojijade mientras observaba al Uchiha un tanto divertida.
—Eso me ha quedado muy claro, todavía me duele el golpe que me diste —dijo Naruto mientras se reía tras recordar lo ocurrido.
El Uchiha los miró con curiosidad, sin duda alguna se había perdido de algo, una expresión de molestia se formó en su rostro. De alguna forma le molestaba que se llevasen tan bien. Sasuke fue a sentarse en una de las mesas, poco después su amigo se sentó en el asiento contrario.
—¿Por qué siempre tienes esa cara? ¡Te van a salir arrugas! —soltó el rubio fingiendo preocupación.
Sin duda alguna, Sasuke con él pasar de los años, ha logrado tener una paciencia increíble con Naruto. Sigue sin entender del todo como es que han mantenido esta amistad durante tantos años, a veces lo irritaba hasta el punto de querer golpearlo, y otras veces lo hacía reír con las estupideces que podría hacer o llegaba a decir. Qué dilema.
—¿Qué desean servirse? —preguntó Sakura mientras sostenía su libreta.
—¡Obviamente ramen! —le respondió el rubio.
—¿Y usted? —preguntó nuevamente la chica mientras desviaba la vista al Uchiha. Este la observó con una mirada profunda. Dirigió la mirada al menú pero no le apetecía nada en absoluto.
—No pediré nada, no tengo hambre.
—¿Eh? Pero si en el auto me dijiste que tenías hambre también —murmuró Naruto mientras fruncía el ceño.
Al Uchiha le tomó desprevenido aquello, aclaró la garganta antes de hablar.
—Ah, eso. Bueno, ya se me pasó —le respondió cortante.
Llevo su mano al bolsillo y sacó el encendedor junto al cigarrillo que no había prendido antes. Llevó el cigarrillo a su boca y estaba a punto de prenderlo cuando de repente alguien lo quitó de su boca.
—Qué demonios… —soltó el Uchiha mientras dirigía la vista hacia la persona que se lo arranchó, era ella, Sakura.
La ojijade lo miró molesta, lo cual hizo que el Uchiha se sorprenda un poco ante eso. Observó cómo Sakura alzó la mano señalando un punto del restaurante, Sasuke dirigió la mirada hacia el lugar, era un letrero diciendo que no se permitía fumar.
—No se puede fumar dentro de este lugar —le regañó la ojijade, el Uchiha frunció el ceño ante aquello mientras que Naruto sonreía divertido.
De repente sonó un trueno algo fuerte, era algo tarde así que sin duda alguna comenzaría a llover, y así fue, las primeras gotas empezaron a caer una tras otra, haciendo el clima más frio que antes.
—Parece que tampoco podrás salir a fumar, y si decides ir al auto, hasta que llegues ya estarás completamente empapado —aventuró el rubio con una sonrisa en el rostro, haciendo que el Uchiha le mire irritado—. No tienes más opción que comer conmigo, me sentiré incómodo si solo me miras comer, es raro.
Sasuke dio un suspiro de resignación y observó a Sakura quien disfrutaba del momento, ya que tenía una linda sonrisa plantada en el rostro. El Uchiha desvió la mirada y guardó lo que había sacado recientemente.
—Un tazón de ramen —pronunció el Uchiha con seriedad.
La ojijade soltó una pequeña risita que no pasó desapercibido por los oídos del Uchiha. Regresó a verla pero ella ya se había ido a traer la comida.
Un auto se encontraba parqueado frente al restaurante, dentro estaba aquel hombre que había ido al restaurante algunas horas antes, observaba detenidamente todo lo que estaba ocurriendo, abrió la guantera del coche y sacó una cámara, abrió la ventana y con la cámara empezó a capturar todo lo que ocurría.
Sakura llevaba la bandeja con dos platos de ramen, al llegar dejó los tazones junto a los palillos en la mesa y retiró la bandeja.
—Buen provecho —pronunció Sakura mientras asentía levemente y se disponía a marcharse.
—¿No te quedarás? —soltó de repente el Uchiha, tomándole con sorpresa a la ojijade haciendo que se detuviera. Regreso a verlo curiosa al igual que Naruto.
—Estoy en horario de trabajo —respondió aun con completa curiosidad ante la repentina pregunta del Uchiha.
Naruto observó a su amigo pensativo, sentía que algo le pasaba, sonrió divertido y se dirigió a la chica.
—¿A qué hora sales del trabajo Sakura-chan? —preguntó el rubio mientras comía sus fideos con muchas ganas.
—¿Eh? Pues me falta como un poco menos de una hora.
—Ven siéntate, Sasuke te invitará un tazón de ramen ¡debes estar agotada! —mencionó Naruto con una sonrisa radiante. Tomó la mano de Sakura y la hizo sentar a su lado, frente al Uchiha.
—Cómo crees Naruto, además de que aún estoy trabajando —musitó mientras observaba al Uchiha y este recién cogía los palillos con su mano. Al parecer no le molestaba en absoluto.
—¡Pero Sakura-chan! Mira, está cayendo una tempestad allí afuera, nadie más vendrá, además de que somos los únicos en el restaurante, falta poco para que salgas, Teuchi no se enfadará ya que yo me hago responsable —dijo Naruto con un puchero en sus labios, Sakura sonrió divertida y asintió resignada.
—Está bien Naruto, tú ganas —le dijo al rubio mientras se levantaba a traer su tazón de ramen. El Uchiha observó cómo se alejaba y curvó los labios en una leve sonrisa. El rubio lo notó y lo miró con picardía.
—Oye teme ¿te gusta Sakura-chan? —soltó Naruto de repente tomándole desprevenido al Uchiha haciendo que tosa por los recientes fideos que llevo a su boca.
Sasuke lo observó perplejo. Sin duda alguna no se esperaba aquella pregunta, porque él no sabía la respuesta. ¿Le gusta esa mujer? Jamás se puso a pensar en eso, sí, era una mujer tan diferente, era hermosa, pero habían tenido más momentos malos que buenos. Endureció la mirada disipando la sorpresa que tenía en su rostro.
—Que te hace pensar eso, no digas tonterías —espetó con seriedad. Naruto sonrió ante esas palabras.
—Con eso me dijiste todo, te delatas Teme —afirmó el rubio divertido. Sasuke lo observó molesto hasta que pudo divisar que Sakura se acercaba, así que desvió la mirada a su plato y solo se dignaba a comer.
Sakura dejo el tazón en la mesa y se sentó en la silla, cogió los palillos con muchas ansias de comer, no quería admitirlo pero se moría de hambre.
—Itadakimasu —pronunció Sakura con una sonrisa radiante, con los palillos cogió los fideos y los acercó a su boca, estaban muy calientes, así que sopló hasta enfriarlos un poco. El Uchiha la observaba discretamente, ¿le gustaba Sakura? Era lo que trataba de descifrar en ese momento.
La ojijade alzó la vista y se topó con la del Uchiha, este entro en sí inmediatamente y con los palillos apunto a la comisura de los labios de la chica.
—Te… manchaste allí —mencionó levemente tratando de disimular que había estado observándola desde hace un rato.
Sakura llevó la mano a donde él había señalado, tomó una servilleta y lo limpió, estaba roja de la vergüenza, observó a Sasuke pero este se encontraba comiendo sus fideos.
—¡Delicioso! —dijo el rubio mientras tomaba el último sorbo de ramen. Dejó el tazón en la mesa y llevó la mano a su estómago. Sakura lo miró con sorpresa, no se esperaba que acabara de comer tan rápido, ella y el Uchiha apenas comenzaban a comer.
—Me sorprendes Naruto —manifestó la ojijade al ver el tazón vacío.
—Eso no es nada a comparación de otras cosas —escuchó decir al Uchiha.
El rubio se echó a reír en ese momento, lo que decía su mejor amigo era cierto. Se levantó de la mesa haciendo que los dos lo vean con sorpresa.
—¿A dónde vas? —preguntó el Uchiha extrañado.
—Acabo de recordar que tengo algo urgente que hacer, tomaré un taxi, debo ir a la empresa de mi padre —dijo Naruto mientras se estiraba y poco después se ponía su chaqueta.
Sasuke observó a Sakura al instante, no podía dejarlo solo con ella, volvió a ver a su amigo y este sonreía divertido. El Uchiha lo observó curioso.
—Yo te llevo —soltó el Uchiha haciendo que Naruto se exalte y se ponga algo nervioso.
—No hace falta —dijo el rubio mientras movía las manos en forma de negación—. Tú quédate con Sakura-chan, está lloviendo muy fuerte y ya es de noche, afuera es peligroso así que llévala a casa.
Sasuke se sorprendió levemente, pero no era el único, Sakura también se inundó de sorpresa ante aquello. El Uchiha estaba a punto de decir algo pero la ojijade lo interrumpió.
—N-No es necesario Naruto —susurró Sakura mientras ahora ella negaba con las manos.
—Lo haré, te llevaré a casa —mencionó el Uchiha tomándole con total sorpresa a la ojijade, mientras Naruto llevaba una sonrisa de satisfacción en el rostro. Sasuke le dirigió una mirada escalofriante al rubio, este último sabía que su amigo se desquitaría después, pero ya se preocuparía luego.
—Adiós Sakura-chan, cuídame al Teme —dijo Naruto mientras se dirigía a la puerta—, y tú Sasuke, no hagas enojar a Sakura-chan.
La ojijade sonrió ante eso, Naruto salió del restaurante inmediatamente, afuera hacía muchísimo frio y no dejaba de llover. Salió un poco a la acera y tomó un taxi, justo antes de entrar al auto miró hacia al frente, observó aquel coche de color negro donde dentro había un hombre que creía reconocer, esa persona se dio cuenta y desvió la mirada. Naruto lo miró extrañado pero se subió al taxi cuanto antes, ya que de lo contrario terminaría empapándose. No le dio tanta importancia y se marchó.
En el restaurante sólo se escuchaba el sonido de la lluvia al caer, hubo mucho silencio durante un buen rato. Se podía notar que ambos estaban incómodos, solo se disponían a comer. Sakura recordó el incidente que el Uchiha tuvo con su padre, la forma en que le había hablado, todas las palabras hirientes que le dijo a su hijo, se preguntaba si siempre fue así con él, se preguntaba si él sufría, si él estaba bien.
Se quedó un buen rato observando al Uchiha con preocupación, este seguía comiendo sin darse cuenta de que la ojijade lo miraba. Al caer en cuenta de que ella había dejado de comer alzó la mirada, se sorprendió al ver la expresión que tenía en el rostro, era una triste. El Uchiha disipo toda sorpresa y frunció el ceño, no sabía que pasaba pero no le gustaba verla así.
—¿Qué sucede? —preguntó con su grave voz.
Sakura regresó en sí enseguida, no se había dado cuenta que se había quedado un buen rato sin decir nada, sin comer y sobre todo, que se ha quedado viéndolo. Se había perdido en sus pensamientos y sin duda alguna, estaba preocupada. A su mente llegó Itachi, se preguntaba si su padre también lo trataba así, no podía imaginárselo…
Sakura lo observo detenidamente, el Uchiha se sintió extraño en ese momento, su corazón de alguna forma no estaba tranquilo. La ojijade alzó su mano levemente y lo posó en el labio de Sasuke.
—Te manchaste aquí —dijo la ojijade mientras que con su pulgar lo limpiaba con delicadeza. El Uchiha se quedó petrificado, era la segunda vez que hacia eso, recordó enseguida aquella situación. Ella… le recordaba a su madre.
Sasuke se había tensado ante el contacto, ¿por qué se sentía así? Sin duda no tenía ni la menor idea, Sakura retiró su mano y dio un ligero suspiro, en sus adentros se preguntaba cuanto debió haber dolido ese golpe, y se preguntaba si aún le dolía…
—Me recuerdas a alguien… —habló el Uchiha de repente tomando la atención de Sakura.
—¿Yo? ¿A quién? —preguntó la ojijade con curiosidad mientras el Uchiha sonreía con tristeza y leve nostalgia.
—A mi madre —respondió mientras se llevaba un bocado de comida a la boca y poco después endurecía la mirada con mucho odio.
Sakura sólo lo miró con sorpresa, no dijo nada, se dio cuenta que era un punto sensible del Uchiha, al solo ver esa triste sonrisa y esa mirada aterradora. ¿Quién era Sasuke en realidad? Era lo que la chica pensaba, esa persona fría y arrogante, era todo lo contrario en ocasiones. No entendía lo que sucedía, pero su corazón empezó a doler.
Terminaron la comida en absoluto silencio, Sakura retiró los platos y los lavó, el Uchiha la esperaba ya que había quedado en llevarla a casa. La lluvia seguía incesante como hace un buen rato, se levantó del lugar y la esperó en la puerta. La ojijade no tardó en salir, se sacó su mandil, lo colgó y se despidió de Teuchi. Tomó su mochila, poco después se dirigió a la puerta donde el Uchiha la esperaba. Afuera hacia un viento terrible.
Al salir Sakura observó el auto del Uchiha, era un auto precioso, era de esperarse de un noble de la época actual. De cierta forma la ojijade sentía que no estaba haciendo lo correcto, creía que no saldría nada bueno si seguía encontrándose al Uchiha de esa manera, y que ahora se sienta obligado de llevarla a casa, se sentía incomoda por alguna razón.
—La verdad no es necesario, puedo ir por mi cuenta —mencionó Sakura con una sonrisa nerviosa en el rostro. El Uchiha la observó sin expresión alguna, desvió la mirada y tomó su mano.
La lluvia caía sobre ellos mientras Sasuke la llevaba hacia el auto, abrió la puerta de copiloto y la hizo entrar, la cerró, recorrió el auto hasta llegar a la otra puerta y entró. Sakura tocó la mano que el Uchiha había tomado, observó cómo entraba al auto, encendió la calefacción y regresó a ver a la ojijade.
Sakura lo observó de igual manera, el cabello del azabache estaba húmedo, algunas gotas habían caído en su rostro, era tan pálido, y esos ojos no habían cambiado para nada, seguían intactos como la primera vez que los vio, tan oscuros… tan vacíos. El Uchiha se acercó lentamente hacia la chica, Sakura se tensó enseguida, estaba tan cerca de ella que hasta podía percibir su perfume, su rostro estaba a centímetros de ella, el corazón de la ojijade latía a mil por hora. Sakura inconscientemente cerró sus ojos, el Uchiha sonrió levemente, alzó su mano y tomó el cinturón, se alejó levemente y lo aseguró.
—Sin duda eres una mujer curiosa —soltó el Uchiha con una voz melodiosa. Una sonrisa traviesa se adueñó de su rostro.
Sakura abrió los ojos de inmediato y lo observó, se puso tan roja de la vergüenza, no estaba acostumbrada a tener un acercamiento así con un hombre, se sentía tonta de alguna manera.
—¡Q-Qué estaba intentando hacer pervertido! —rechistó la ojijade al ver esa sonrisa traviesa en los labios del Uchiha. Sentía tanta pena.
—Increíble que no sea la primera vez que me tachas de esa manera, al parecer no puedo ser cortes.
El Uchiha tomó su cinturón y se lo puso, luego con su dedo señaló el cinturón que le había puesto, es cuando la ojijade dirigió la mirada a ese lugar y se dio cuenta del porque se había acercado de esa manera.
—Podía hacerlo sola, no hacía falta hacer eso… —musitó la ojijade mientras desviaba la vista hacia la ventana, no se le pasaba la vergüenza.
Sasuke encendió el auto y se marcharon enseguida. El hombre que había tomado aquellas fotografías, guardo la cámara y encendió el auto terminando por seguir discretamente al Uchiha.
—De aquí a la derecha —mencionó la ojijade mientras lo guiaba.
—Es la primera vez que vengo por aquí, está todo tan desolado ¿en serio vives por aquí? —preguntó el Uchiha un tanto curioso por el barrio que observaba.
—Sí, vivo por aquí y no me quejo porque no soy exigente con el lugar donde vivo —respondió a su pregunta—. Hasta aquí por favor.
Sasuke detuvo el auto y observó el lugar, había escampado finalmente, frunció el ceño y desvió la vista hacia la chica, que ya se estaba desabrochando el cinturón.
—Sólo veo un parque, dudo mucho que sea ahí donde vives —soltó el Uchiha mientras la observaba.
—Así es, mi casa queda a una cuadra de aquí, pero primero debo comprar algo que necesito y de ahí iré a casa —le dijo a Sasuke mientras abría la puerta del coche.
—Puedo llevarte a ese lugar, la verdad es que este lugar no me da buena espina, se ve peligroso.
Sakura sonrió ante la repentina preocupación del Uchiha, regresó a verlo en ese momento.
—Vivo aquí desde que nací, conozco este barrio como la palma de mi mano, no pasará nada, gracias por traerme hasta aquí, adiós señor Uchiha —dijo la ojijade con una pequeña sonrisa. Estaba a punto de salir cuando el Uchiha habló de repente.
—Tutéame.
—¿Eh? —La chica regresó a verlo y se encontró con aquellos ojos tan oscuros como la noche—. ¿Tutearlo?
—Sólo hazlo, me siento incómodo que tú me hables de esa manera, sé que lo haces por respeto, pero más allá de eso detesto que mi posición interfiera, no me hace sentir humano —mencionó el Uchiha mientras desviaba la vista al frente.
Los ojos de Sakura se abrieron con leve asombro. Ese hombre era una caja de sorpresas. Poco a poco lo llegaba a conocer, sintió un sentimiento extraño en su corazón. El tal vez… necesita a alguien a su lado, es lo que ella pensaba, sentía que el Uchiha no era feliz. Y tristemente pensó que en ese mundo tan podrido al fin y al cabo nadie lo era…
—Está bien… Sasuke —pronunció con su delicada voz.
El Uchiha regresó a verla enseguida, era la primera vez que lo llamaba por su nombre y de alguna forma le gustaba. Apreciaba que su nobleza no se vea reflejada esta vez, apreciaba que lo trate como una persona normal. Sonrió satisfecho y poco después Sakura salió del auto.
—¿Sakura? —susurró levemente un hombre al reconocer a la chica. Se encontraba algo lejos pero podía distinguirla. Observó a la persona que se encontraba al volante y sus ojos se abrieron con total sorpresa—. ¿Mi hermano?
Se trataba del Uchiha mayor, se encontraba en el mismo parque donde se había encontrado con la ojijade la otra noche. Estaba por irse a casa cuando al desviar la vista observó un peculiar cabello rosa. No esperaba verla salir del auto de su hermano, de alguna forma sintió una presión en el pecho. ¿Qué relación tenían ellos dos? Era lo que se preguntaba. Observó cómo su hermano se marchaba y Sakura se alejaba.
—Sakura… —pronunció mientras la observaba alejarse. Frente a sus ojos pasó un auto negro que reconoció enseguida, crispó los ojos ante aquello. Se trataba del coche que había estado siguiendo a Sakura—. ¿Padre?
Itachi observó extrañado a aquel coche, bien sabía que no era su padre el que estaba dentro, pero era uno de sus hombres. ¿Acaso la estaba siguiendo? Sin duda alguna tenía que saber que estaba ocurriendo, y nada mejor que ir directo a su padre. Se dirigió al estacionamiento y se subió a su auto, debía averiguar que sucedía.
Pasaron un par de horas, Fugaku se encontraba sentado cómodamente frente al escritorio de su despacho, en su mano tenía una copa de vino tinto, el cual saboreaba mientras su mente buscaba respuestas ante la barbaridad que sus ojos observaban. Inaceptable, era lo que pensaba. En su otra mano sujetaba varias fotos las cuales examinaba una por una detenidamente, tratando de descifrar algo, como si de un código secreto se tratase. De repente alguien interrumpió su perfecta concentración abriendo la puerta abruptamente. Qué insolencia. Era su hijo, Itachi.
—¿Dónde están tus modales? Toca la puerta antes de entrar —dijo Fugaku sin regresar a verlo.
—No estoy jugando, padre —aseguró con deje de molestia. Se acercó hacia él y notó como lo ignoraba; dirigió la vista hacia donde su padre observaba con tanta concentración, se tensó de inmediato al ver de qué se trataba. Eran fotografías de Sakura donde se encontraba en distintos lugares y en una que otra aparecía su hermano, por más que trataba de buscar una respuesta rápida, no la encontraba. No entendía porque diablos su padre tenía aquello en sus manos.
Fugaku regresó a verlo con suma sensatez, pero su hijo no decía palabra alguna. Su mente trataba de buscar respuestas ante las dudas que emergían en su mente. Fugaku podía notar fácilmente lo tenso que Itachi estaba, la incomodidad se reflejaba en su rostro; una expresión de enfado se adueñaba del rostro del recién llegado, ya no aguantaba a su padre, estaba cansado de intentar comprenderlo. Fugaku se limitaba a guardar silencio, pero Itachi se atrevió a hablar. Ya había callado durante tanto tiempo, era suficiente.
—¿Qué estás haciendo… padre?
El sonido se había extinguido en ese momento, miradas desafiantes se enfrentaban en el lugar, pero pronto el incómodo silencio se vería roto, es cuando la desgracia haría su aparición.
¡Lamento la tardanza! Espero hayan disfrutado el capítulo, cualquier duda que tengan no duden en preguntármelo Gracias por leerme
ESTE CAPITULO Y TODA MI HISTORIA EN SI, VA DEDICADO A MI HERMOSA MADRE QUE EN PAZ DESCANSE. 29/12/16 /3 ... TE AMO MAMÁ...
