By: Messel
13
Confusión.
Una sensación dulce se apoderó de su boca al tomar finalmente los labios de Sakura como suyos en un repentino impulso, el corazón del pelinegro palpitaba con fiereza dejándose llevar por las ansias de necedad que su corazón acumulaba. El tacto de sus suaves labios lo hacía perderse en su mundo, se sintió flotar, de pie en la nada, en un lugar desconocido donde sentía una inexplicable paz dentro de su herido corazón. Finalmente se había liberado aquél cofre de emociones que estaba aprisionado en su alma, trayendo consigo sentimientos que había olvidado que podía llegar a sentir de nuevo después de tanta mierda que ha pasado en su vida.
¿Por qué aquella mujer de brillantes ojos verdes le hacía sentirse de una manera tan acogedora? Esa pregunta rondó en su mente por un segundo. Tal vez podrían arrepentirse con el tiempo, pero en ese momento, en ese pequeño instante, todo había desaparecido.
La sujetó con más firmeza enredando los dedos en su largo cabello, saboreó sus labios como si los hubiese deseado por décadas, envolviéndolos en un beso exigente pero delicado, lleno de bastantes sentimientos encontrados. Ella sentía leve dolor en su herida, pero los suaves labios del Uchiha eran como un sorpresivo calmante, dando paso a emociones inexplicables que la pelirosa empezaba a sentir internamente. La sorpresa aun irradiaba dentro de sus cuerpos, eran tan ilusos al pensar que lo que sentían era algo irrelevante.
Dicen que no se puede mandar en el corazón y es exactamente lo que se ha dado en ese momento. La necesidad de dar un ligero paso hacia delante, un pequeño impulso atrevido haciendo caso omiso a su racionalidad.
Apoyó suavemente sus labios en los de Sakura culminando aquél inesperado beso. Sasuke se separó levemente y posó su frente en la de ella mientras cerraba sus ojos tratando de calmar los latidos de su corazón, lo que sentía en ese instante era un completo caos, confusión, sorpresa, emoción e incluso miedo. Pero más allá de eso, sentía un repentino alivio haciéndolo sentir inusualmente calmado.
—¿Qué es esto… Sakura? —dijo con voz ronca. Se separó un poco de ella buscándola con la mirada, los labios de Sakura estaban levemente hinchados, sus ónix se posaron en aquellos ojos verdes con anhelo, buscando suplicante una respuesta lógica ante lo que sentía, una parte de él sentía miedo por las emociones que habían surgido de repente. No quería aferrarse a algo que no podría tener y su madre era un claro ejemplo de ello, no quería vivirlo de nuevo, no otra vez... Sakura le mantuvo la mirada, no sabía que decirle, abrió la boca para decir algo cuando la puerta se abrió repentinamente devolviéndolos a la cruda realidad.
Sasuke se incorporó rápidamente rompiendo aquella burbuja que hizo que el tiempo se detuviese en esa fracción de segundo. Mordió su labio aun sintiendo la sensación dulce de Sakura, negó suavemente con la cabeza mientras relajaba el rostro y volvía a su expresión impasible de siempre. Sabía que era su hermano, de lo contrario su padre habría pegado el grito al cielo apenas los hubiese visto.
Itachi aún se encontraba sujetando la perilla de la puerta, se había quedado paralizado poniéndose tenso al instante el percibir un aire de incomodidad, al parecer, había interrumpido algo. Su corazón empezó a doler, sus orbes se posaron en Sakura, quien lo observaba con bastante sorpresa. Se sintió herido, imaginaba vagamente lo que tal vez había sucedido. Carraspeó y actuó de manera indiferente.
—Papá saldrá a una cena con los accionistas, al parecer tendré que acompañarlo. Al menos estará fuera de casa, procura no confiarte y estate atento. No olvides que debe llamar a sus padres para no preocuparlos. Asegura la puerta al menos, si nuestro padre la descubre lo único que pasará es que todo empeore, y no pretendemos eso.
Sin más que decir, el Uchiha mayor giró en sus talones y abandonó el lugar sin siquiera volver a verla. Sakura se sintió culpable, su corazón dolía. ¿Qué demonios le pasaba? Estaba confundida, sintió como poco a poco sus mejillas empezaban a arder, al parecer Itachi se percató de lo que pasó y reaccionó de esa manera, algo muy inusual de su parte. Dirigió la vista a la puerta mientras sus cejas se arqueaban mostrando angustia, no sabía qué hacer ni mucho menos qué sentir.
Itachi se apoyó en la puerta una vez la había cerrado, apretó sus puños con tanta fuerza hasta tornarse blanquecinos. Su mente sacaba conclusiones apresuradas, poco a poco todo empezaba a tener sentido, desde que vio aquellas fotos, desde que observó a su hermano con Sakura, supo al instante que algo sucedía con ellos dos.
¿Por qué se había ilusionado con ella? Se sentía un completo idiota, incluso había actuado de una manera infantil, tan indiferente, tan frío. Después de todo había sido un error, malinterpretó las cosas al creer que ella sentía lo mismo, Sakura no gustaba de él e Itachi reprochaba a la vida por hacer que se diese cuenta al verlo con su hermano, le dolía el corazón. Por más duro que sea no le quedaba de otra más que aceptarlo amargamente, pese a que su alma se quebraba. Era un imbécil.
Mientras tanto, Sasuke se levantó del lugar perdido en sus pensamientos, se sintió extrañado ante la actitud distante de su hermano. Rápidamente dejó a un lado el enjambre de emociones que lo torturaba sin piedad pensando finalmente con cabeza fría. No podía tener mucho tiempo a Sakura en la mansión, eso era más que evidente, pero le daba igual, ella no podía moverse por ahora. El cuerpo de Sakura estaba bastante débil, no le importaba que pasaría, pero esa noche se quedaría con él. Sintió un pequeño cosquilleo en el estómago, se ruborizó levemente al pensar aquello, negó con la cabeza apartando aquellos pensamientos tontos que cruzaban por su mente.
El silencio danzaba en la habitación, haciendo que el Uchiha simplemente esté en su mundo, recordando lo ocurrido. La sensación de sus labios tocar los de Sakura no salía de su mente, él trataba de dejarlo en un segundo plano, pero era muy difícil, no sabía que decirle, cómo actuar, ni siquiera había regresado a verla desde que su hermano se fue, se sentía apenado por el impulso apresurada que había tenido antes. La había besado. Había sido tan descarado de tomarla entre sus manos y plantarle un beso. Pensó en las posibilidades de lo enojada que ella estaría ahora que sus emociones se apaciguaban. Se sentía ridículo, como un niño pequeño.
—Me iré a casa —El Uchiha regresó a verla al escuchar su voz sacándolo de su ensimismamiento. Asimiló las palabras que dijo y arrugó la frente mostrando desagrado ante lo que acabó de escuchar.
—No. Te quedarás aquí esta noche, apenas puedes moverte.
—No quiero causar problemas a nadie, más de los que ya he causado. Me voy. —Sakura estaba abatida. Sentía una mezcla de emociones realmente sorprendentes, su cabeza dolía, su mente vagaba en soluciones para remediar lo que sentía su corazón. La culpa, la emoción y el miedo.
Se inclinó hacia delante ante la atenta mirada de Sasuke y movió sus piernas al filo de la cama, con claros signos de dolor en su expresión. El Uchiha frunció el ceño, le molestaba lo necia que era. Sakura se puso de pie con dificultad, pese a que no podía ver las heridas de sus piernas debido al pantalón que llevaba, los moretones le punzaban haciendo que muerda su labio inferior con fuerza, tratando de aguantar ese pequeño martirio. Pese a eso, debía irse. Dio unos pasos cuando sus piernas flaquearon y por poco cae al piso, lo cual no sucedió ya que el Uchiha la tomó de la cintura. Sintió la fría mano del Uchiha tocar su piel, lo observó con cautela formándose así un ambiente tenso.
Sakura aguantaba el dolor como podía, era consciente de que había recibido diversas patadas en su cuerpo, sus piernas dolían, imaginaba que estaría llena de moretones, se sintió frustrada, nunca se había sentido tan incompetente. Sasuke no estaba para nada contento con lo que ella acababa de hacer y se le notaba en sus facciones, Sakura se separó lentamente de él y fue hacia la cama dando a entender a regañadientes que él tenía razón. El pelinegro se sintió más tranquilo tras aquella decisión, lo único que quería en ese momento era que ella amaneciera mejor.
—¿Llamarás a tus padres para hacerles saber que pasarás la noche fuera? —preguntó el Uchiha mientras observaba cómo Sakura se detuvo un momento justo cuando estuvo a punto de recostarse de nuevo.
—No hace falta, ellos no están aquí.
Después de aquella cortante respuesta, ella se recostó una vez más girando un poco mientras gruñía levemente por el dolor. Sasuke observó cómo se cubría y prácticamente le dio a entender que no quería hablar por el momento o más bien, que ella no quería que la molestase. Sasuke suspiró resignado, se acercó a la puerta poniendo seguro en ella, de su bolsillo sacó el objeto causante de aquella desgracia y se sentó en el sofá que estaba a un lado de la cama.
Sus oscuros orbes observaban la pluma con atención y leve desprecio. ¿Por qué ella se había arriesgado tanto por recuperarla? No lo entendía, sólo era una estúpida pluma. Había perdido la cuenta de los minutos que habían pasado, el lugar estaba adornado de un silencio abismal, Sasuke no sabía si ella estaba despierta, pero su duda se aclaró cuando giró quedando frente a él, pudiendo verla finalmente, estaba dormida. Su vista se fijó en las facciones de su rostro, su expresión era relajada, tan serena y tranquila, aquella piel era tan pálida y su cabello rosa la hacía lucir tan hermosa, tan única. No se había dado cuenta que la observaba totalmente embelesado, percatándose de cada detalle que la hacía lucir radiante, su respiración era tranquila y sus labios estaban ligeramente abiertos.
Ahí estaba otra vez, sintiéndose de una manera extraña al verla, suspiró cansado, sentía que perdería la cabeza.
—Molestia… —soltó el Uchiha en un susurro casi imperceptible. Se apoyó en el sillón y cerró los ojos tratando de relajarse, necesitaba un respiro. No tomó mucho tiempo para que el Uchiha se quede completamente dormido, se sentía cansado tanto física como mentalmente, ese día había sido un destape de emociones.
Ambos descansaban serenamente, el lugar se había mantenido tranquilo hasta el pasar de unas horas, cuando Sakura se despertó abruptamente y sus ojos se pasearon por el lugar tratando de recordar donde se encontraba. Se impacientó de inmediato mientras observaba a todos lados hasta que sus ojos se posaron en el pelinegro que dormía en un sillón a un costado de la cama. Relajó el rostro recordando con pesadez todo lo que había sucedido, alzo la mano tocando su rostro haciendo que sienta dolor por los hematomas que tenía, confirmando que todo seguía siendo real.
Soltó un pequeño suspiro y se levantó con mucho cuidado teniendo en cuenta lo que pasó anteriormente, ya que si no fuese por el Uchiha se hubiese estampado contra el suelo. Una vez se puso de pie, sus ojos verdes se posaron en el fino rostro del pelinegro, sus cabellos negros adornaban su frente y sus cejas se fruncían cada cierto tiempo. Al parecer tenía una pesadilla. Se inclinó un poco llevando una de sus manos hacia su mejilla acariciándolo suavemente, notó como el rostro de Sasuke se relajó ante el contacto, mostrando una expresión bastante serena. Notó como soltó un pequeño suspiro mientras apoyaba su cabeza hacia la mano de la ojijade sintiendo su calidez, ella alejó su mano suavemente tratando de no despertarlo, tomó la manta de la cama para después cubrirlo con mucho cuidado.
Al acomodarlo suavemente con la manta, pudo percatarse del estuche que tenía en sus manos, sonrió levemente y con cuidado lo retiró de su mano. Dirigió una mirada fugaz hacia el pelinegro para después retirarse con mucho sigilo, teniendo precaución de no despertarlo.
Al salir de la habitación del Uchiha se adentró por uno de los pasillos, su mano se encontraba apoyada en la pared mientras caminaba con lentitud, su ceño se fruncía por cada paso que daba, aún le dolía todo el cuerpo pese a ver descansado algunas horas. Divisó la puerta principal soltando un suspiro de alivio, se dirigía hacia el lugar con mucho cuidado cuando escucho unos pasos y de repente alguien la tomó del hombro haciéndola estremecerse al pensar que la descubrieron. Se heló al instante.
—Sakura.
Por un momento pensó que era Fugaku, pero su cuerpo se relajó al escuchar la voz melodiosa de Itachi, se giró y lo observó con recelo. Él tenía una expresión impasible, no reflejaba absolutamente nada.
—¿A dónde vas estando en ese estado? Vas a agarrar un resfriado —Itachi la examinó con la mirada, no traía blusa, lo cual hizo que su mandíbula se tensara, haciendo que su tonta mente cree una situación que tal vez jamás pasó. La había visto con la chaqueta de su hermano, pero ahora no era así, sintió una punzada en el pecho. Sin embargo, no podía dejarse llevar por la ira que sentía. ¿Acaso estaba celoso? Se negaba a aceptarlo, pero al parecer, era lo que estaba sintiendo en ese momento, la idea de imaginarla con su hermano no era nada agradable. Estúpidos celos.
Sakura tembló al escuchar aquello, sintió tanta vergüenza que rápidamente se cubrió con sus manos, su rostro se tiño de carmín y desvió la mirada.
—¿Qué hace aquí a esta hora? —Alcanzó a pronunciar con voz débil. No se esperaba que Itachi estuviese rondando por el lugar, si no se equivocaba, eran aproximadamente las cuatro de la mañana.
—Después de la cena que tuve con mi padre, desvié mi camino hacia un pequeño bar, necesitaba despejarme. —Calló durante unos segundos— Llegué hace poco, fui por algo de agua cuando escuché un ruido y vine a revisar, no me imagina que te encontraría aquí —Observó una vez más su torso semi desnudo, se sentía dolido—, de esa manera.
Sakura regresó a verlo con sorpresa, se puso nerviosa y empezó a tartamudear de la vergüenza, estaba imaginando algo que nunca pasó. Itachi estaba siendo víctima de un malentendido y ella no podía dejar que eso sucediera.
—N-No es lo que imaginas Itachi-san —Lo observó con sinceridad. Este le devolvió la mirada sin expresión alguna, poniendo atención a la explicación que estaba a punto de darle—. Aquél tipo… me arrancó la blusa y… yo… —Su mirada estaba perdida al recordar lo que había sucedido reflejando temor en su mirada empezando a temblar levemente. Él la observó con culpabilidad al ver sido egoísta y haber malinterpretado las cosas debido a sus estúpidos celos. Se maldijo a si mismo por aquella actitud tan infantil, notó como sus ojos verdes empezaban a tornarse cristalinos, su boca se abría y cerraba consecutivamente con la intensión de decir algo pero las palabras permanecían amontonadas en sus labios sin intenciones de salir a romper aquél silencio.
Sin pensarlo dos veces se acercó a ella y la cubrió en un fuerte abrazo, debió ser un impacto tremendo para Sakura y apenas lograba entenderla, asumía que el choque emocional era muy fuerte. Se maldijo internamente al no haber podido hacer más por ayudarla, pero al menos estaba tranquilo de que su hermano se haya encargado de partirle la cara a ese mal nacido.
Pasaron algunos minutos donde sólo se escuchaban leves sollozos de la pelirosa, no soportaba verla llorar, sentía que su pecho se oprimía al sentir aquella impotencia al no poder hacer más por ayudarla. Si ella se sentiría más cómoda en su casa, entonces que así sea, no podía obligarla. Itachi la sujeto de los hombros con suavidad y se alejó lentamente.
—¿Y piensas irte así? Cuando digo que pescarás un resfriado, lo decía en serio —Sakura lo observó con sus brillantes ojos verdes, tenía una expresión extraña haciendo que Itachi esboce una pequeña sonrisa por lo dulce que se veía. Se sacó su pesado abrigo ante la atenta mirada de la ojijade e inmediatamente la cubrió con él, se notaba a plena vista que le quedaba muy grande y holgado. Itachi soltó una pequeña risita atrayendo la atención de Sakura hacia su oscura mirada—. Ahora póntelo correctamente.
Ella no le quitó la mirada de encima, una vez más se perdía en sus ónix sintiéndose agradecida ante la amabilidad que soltaba hacia su persona, obedeció sin renegar y metió sus brazos con cuidado en las mangas de aquél abrigo. Sus cejas se fruncían al sentir como la tela rozaba sus heridas, él la observó atento imaginando el dolo que aun debía estar sintiendo, pero si no llevaba algo más encima, podría tener una gripe y simplemente complicaría más su condición. Se acercó a ella y empezó a abrochar los botones del abrigo, Sakura lo miraba expectante, no pasó mucho tiempo cuando sintió como su cuerpo se calentaba, el abrigo era demasiado cálido, pero esa no era la única razón, poco a poco se sentía avergonzada ante todo que estaba sucediendo.
—Te llevaré —le escuchó decir, ella lo observó enseguida.
—N-No hace falta, no quiero seguir causando molestias, ya he recibido demasiada ayuda —Itachi ignoró sus palabras y la miró con expresión dura haciendo que ella se sobresalte.
—O te vas conmigo o no te irás de este lugar, así de simple.
Ella desvió la vista un poco molesta, pero entendía la preocupación que él sentía. La voz con la que dijo aquellas palabras era bastante seria y autoritaria, lo cual le tomó por sorpresa ya que en su rostro se veía reflejado leve enfado. Regresó a verlo soltando un suspiro resignado, no quería meter a nadie más en problemas y su miedo crecía al pensar que Fugaku estaba dentro de aquella propiedad también. Debía irse cuanto antes, no quería que la descubra y por lo que se había percatado, sólo llegaría a causar caos entre ellos. Además, había otra razón escondida en esos crudos pensamientos, en su mente se reflejaba lo sucedido con Sasuke haciendo que le dé un vuelco al corazón, no quería afrontarlo en ese momento, sólo quería estar lejos, quería estar en casa.
—De acuerdo… —Le dijo cansada—. Lléveme a casa, por favor.
—¿A estas alturas aun no me tuteas? Sigues siendo adorable —soltó con una tierna sonrisa. Sakura se puso roja cómo un tomate, no era la primera vez que le decía aquello, eran las mismas palabras cuando lo conoció por primera vez. El Uchiha sólo empeoraba las cosas, haciéndola sentir más confundida tras todo lo que había sucedido—. Si no me tuteas, me enfadaré contigo. —Revolvió su cabello con suavidad y abrió la puerta esperando a que saliera, Sakura sentía que el abrigo ahora le estorbaba, ante el calor que sentía tras las recientes palabras de ese hombre.
Empezó a caminar con lentitud, lo menos que quería es caerse y solamente agravar el asunto. Aun se sentía débil y su cuerpo dolía con cada paso que daba. Itachi se sentía intranquilo, tenía unas inmensas ganas de cargarla y ayudarla, pero sabía que no se lo permitiría, cerró la puerta con cautela para poco después dirigirse hacia ella. Su andar era torpe, la pelirosa soltó un chasquido mostrando la frustración y molestia que sentía, de repente observó cómo Itachi estaba frente a ella obligándola a alzar la mirada. El Uchiha la observó con una ligera sonrisa mientras ofrecía su brazo para que se sujetara, tras dudar unos segundos Sakura lo tomó, haciendo que así sea más fácil llegar al auto.
Una vez dentro se marcharon del lugar rápidamente, durante el transcurso Sakura estaba perdida en sus pensamientos, su mente se centraba en lo que le había pasado aquella noche, recordó el rostro del sujeto que intentó violarla, que la golpeó sin una pizca de temor dejándola destrozada. Tragó saliva aguantando aquél nudo en la garganta que empezaba a formarse, cuando de repente en su mente apareció la imagen de Sasuke observándola en ese estado, nunca imaginó verlo tan enojado, sus ojos desprendían fuego hasta tal punto de causar un miedo abrumador. Sasuke la había salvado.
—¿Qué es eso que traes en la mano? —preguntó de repente tomándola por sorpresa. Desvió sus ojos verdes hacia el estuche que sujetaba con firmeza.
—Una pequeña pluma estilográfica, la razón por la cual fui a ese lugar.
—¿De verdad… es tan importante para ti que tuviste que llegar hasta ese punto? —Ella se quedó en silencio durante algunos segundos que fueron como una eternidad para el azabache. Temía haberla incomodado.
—Lo suficiente como para ir por ella —soltó con una amarga sonrisa para después dar paso a una expresión melancólica—. Es difícil aceptar que todo esto pasó, si no fuera por el dolor que siento en mi cuerpo juraría que es una abrumadora pesadilla —le escuchó decir, Itachi la vio durante una fracción de segundo para después devolver la vista al frente.
—No pienses más en ello, sólo te atormentarás más, ya has tenido suficiente.
—Parece que la vida no piensa lo mismo —Hizo una pausa al sentirse abrumada—. Estoy cansada de que mi corazón duela tanto.
—Sakura…
—Hacia la derecha —Interrumpió Sakura haciendo que Itachi preste atención y termine obedeciendo la indicación que acababa de darle. Se encontraban en una calle habitada por pequeñas casas que se arremolinaban como un pequeño conjunto, más no lo era—. Aquí es, finalmente he llegado a casa.
—Qué sorpresa… —habló el Uchiha mientras observaba la propiedad y Sakura lo miraba curiosa ante su comentario—. Una persona que conozco vive muy cerca de aquí, me sorprende que no te haya visto antes —Itachi observó la hora en el reloj que llevaba en su muñeca, salió del auto y abrió la puerta de Sakura para poco después tenderle la mano—. Deberías entrar pronto, no sé si llamaste a tus padres, espero no tengas un problema mayor cuando te vean de esa manera.
Sakura se quedó muda ante aquel comentario, no atinaba que decirle, sintió un repentino nudo en la garganta y es cuando sabía que debía marcharse de ahí cuanto antes. Asintió torpemente y tomó su mano con nerviosismo, él la ayudó a salir del auto pero se percató que algo le pasaba.
—¿De verdad estarás bien? —Itachi la observó con preocupación, se veía atormentada. Sakura ignoró su pregunta y empezó a desabrocharse el abrigo, él la detuvo sosteniendo su brazo con suavidad—. Aun estás fuera y hace bastante frío, no te preocupes por el abrigo, podrás dármelo otro día. Ahora entra y descansa. ¿Puedo confiar en ello? —Ella lo miró a los ojos, notó que estaba intranquilo. Había pasado tantas cosas, pero, tras aquél tormentoso día, Itachi finalmente percibió una ligera sonrisa de la pelirosa, el cual hizo que sintiera un alivio abismal.
—Lo estaré —le dijo mientras se adentraba con algo de dificultad a la puerta, antes de entrar regresó a verlo por última vez con una mirada dulce—. Gracias, Itachi.
El Uchiha la observó entrar a la propiedad para después desaparecer. Por alguna razón tenía una sonrisa tonta en el rostro, pese a todo, al fin le había tuteado. Tal vez volvía a actuar de manera infantil, pero era suficiente para plantarle una gran sonrisa tras todo lo sucedido.
Sakura se adentró por el fino pasillo, poco a poco sentía la soledad de aquél frio departamento, el silencio, era todo menos acogedor. Se dirigió hacia su habitación y se recostó en cama sin vacilar, poco a poco las ganas de llorar se acumulaban, quería gritar expulsando todo lo que sentía en ese momento, frustración, confusión, ira, impotencia. Se cubrió con una manta escondiéndose debajo de ella, empezó a llorar tanto que debió cubrir su rostro con la almohada para ahogar uno que otro grito que se escapaba ante la dura impotencia. Le dolía la vida, siempre hay un punto donde simplemente debes desahogarte, vivir con todo ello era demasiado difícil. Sólo quería ese momento, donde podría expulsar todo lo que sentía y al menos sentirse menos sofocada tras aquella abrumadora pesadilla.
Dos horas habían pasado desde que Sakura había abandonado la mansión Uchiha. Todo estaba tan calmando hasta que Sasuke frunció el ceño totalmente cabreado al escuchar las voces escandalosas de Naruto. No sabía si era un sueño, o más bien una pesadilla, no podía creer que incluso ahí era igual de insoportable. Tal vez debería ponerle un jodido tapón en la boca, así se callaría de una puñetera vez.
—Oi, Sasuke~ —Le dijo muy cerca de su oído, el pelinegro arrugó la frente pero no despertaba—. ¡Teme! —Empezó a sacudirlo haciendo que finalmente el Uchiha despierte. Este último lo fulminó con la mirada mostrando tanto desagrado que pareciese que lo mataría con la mirada. Pero su rostro palideció reaccionando de manera brusca al haber recordado lo que ocurrió anoche y aquella persona en concreto: Sakura.
Se levantó por instinto haciendo que la manta caiga al suelo para después dirigir la mirada hacia la cama. Ahogó un suspiro y se puso eufórico, el nerviosismo empezaba a recorrerle por todo el cuerpo. Observó la manta que cayó al suelo y la alzó bruscamente, buscó con la mirada el estuche de la pluma y frunció el ceño al entender lo que Sakura había hecho, incluso notó que la chaqueta que le había dado seguía en el mismo lugar, no podía creer que se haya ido de esa manera.
«Sí que eres testaruda y sobre todo, despreocupada. Después de todo te fuiste, molestia» Pensó intranquilo, estaba enojado, no lo negaba, pero la preocupación podía más con él.
—¿Me dirás qué diablos pasa contigo? —Sasuke dirigió la vista hacia aquella voz reflejando su enfado—. ¡Intenté contactarte después de lo que pasó en casa de Karin y ni te has dignado en responder! Además… ¡¿Por qué tu ropa está cubierta de sangre?! ¡Qué hiciste Sasuke!
—No me molestes, Naruto. —Dejó al rubio con la palabra en la boca para después salir echando chispas de la habitación. Temía que esté sola en algún lugar, que tal vez se haya caído y solamente se haya hecho más daño. Chasqueó la lengua totalmente aturdido, no podía creer lo irresponsable que era. ¡¿Cómo se atrevía a irse después de que su cuerpo esté tan débil?! ¡No la entendía!
—Sasuke. —El aludido paró al escuchar su nombre, reconoció la voz, se trataba de su hermano, la verdad no tenía tiempo para charlas en ese momento. Le cabreaba que justo ahora se metieran en su camino, primero Naruto y ahora su hermano. ¿Qué seguía? ¿Su padre?
—No tengo tiempo ahora, maldición.
—Sakura me pidió que la llevara a casa —Sasuke paró en seco regresando a verlo con una expresión incrédula, pero no duró mucho ya que poco a poco su rostro se relajaba.
—¿Sakura-chan? ¿Estaba aquí? ¿Qué demonios sucedió? ¿Le pasó algo?—inquirió Naruto al llegar hacia ellos dos. Estaba totalmente confundido, tenía tantas preguntas en su mente pero al idiota de su amigo no le daba la gana de responderle.
Sasuke sintió un ligero alivio, pero muy al fondo sentía algo de ira al preguntarse porque no lo había despertado para llevarla a casa si tanto necesitaba hacerlo. Chasqueó la lengua, no le gustaba para nada la decisión que había tomado la pelirosa. Nuevamente se sentía frustrado y sorpresivamente se reflejaba en su mirada, muy raro en él, puesto que no era muy expresivo e Itachi lo notó.
—No te preocupes, estará bien, puedes estar tranquilo ahora —aseguró Itachi haciendo que su hermano le devuelva la mirada. Sasuke sabía que debía calmarse, se estaba comportando como un idiota en ese momento.
—¿Qué demonios está sucediendo aquí? —Los presentes se estremecieron ante aquella voz. Ambos hermanos maldijeron internamente una y otra vez. Dirigieron la vista hacia atrás encontrándose con la persona que menos deseaban ver en ese momento: Fugaku.
La mirada altanera de su padre veía la situación con cautela. Su sombría mirada se posó en el menor de los Uchihas, lo escrutó cuidadosamente con la mirada terminando por fijarse en la sangre que adornaba su camisa. Los ojos de aquél hombre se explayaron de sorpresa y lo observó a los ojos con incredulidad, no duró mucho la mirada de su padre se tornó grotesca irradiando en furia.
—¡Qué es esa sangre en tu ropa Sasuke! ¿¡Qué mierda hiciste!?
Sasuke palideció, se había quedado mudo. Las palabras murieron en su boca.
Mientras tanto, Sakura había despertado después de haber descansado durante algunas horas más, se había quedado dormida anoche en un intento de expulsar todo lo que sentía. Llegó a tomar una ducha pese a que se le dificultó bastante, pero agradecía que el agua haya ayudado a relajar levemente sus músculos, sintiéndose poco a poco más viva. Se vistió rápidamente con ropa bastante holgada tomándose su tiempo en buscar algo que pueda cubrirla por completo, uso una polera de mangas largas ocultando así las heridas de sus brazos, lo menos que quería es que la ropa sólo haga que el dolor aumente tras los moretones y raspones que tenía.
Por más que hubiese deseado tomarse un día de descanso, no podía faltar a la universidad. Aún tenía algunas horas libres hasta el comienzo de las clases, así que se tomaría con calma y descansaría un poco hasta que sea el momento de irse. Con cuidado quitó la toalla de su cabeza soltando finalmente su largo cabello que aún se encontraba bastante húmedo, iba a cepillarlo cuando de repente alguien tocó la puerta.
Se dirigió curiosa hacia el lugar pensando quien podría ser, nadie solía visitarla, aunque había una posibilidad.
¿Itachi?
Abrió la perilla de la puerta esperando encontrarse con el Uchiha, pero sus ojos se ensancharon de la sorpresa al ver de quien se trataba.
Una inesperada… visita.
Lo siento mucho por la tardanza al publicar un nuevo capítulo, sufrí de un terrible bloqueo pero ahora lo vuelvo a recalcar: ¡Tengo más ganas de escribir que nunca! Nos estaremos leyendo muy pronto, gracias por su paciencia, en serio. No saben cuanto los quiero, gracias por leerme hasta ahora pese a todo... Hasta la próxima. :') PD: Estaré revisando el capítulo, aun no lo edito del todo, así que habrá posibles cambios si veo que el capítulo va algo aburrido.
