By Messel.
14
Pequeña inquietud.
Sakura parpadeó varias veces, aturdida, recuperándose poco a poco de la sorpresa inicial. Sintió como las piernas le fallaban un instante, rápidamente un nudo empezaba a formarse en su garganta, trayendo consigo un sentimiento nostálgico al ver a la persona que se encontraba ante sus ojos. Sus cejas se fruncieron al verse derrotada al tratar de contener sus lágrimas fallando en el intento, sin aviso alguno se lanzó a los brazos de aquella persona mientras un sollozo escapaba de sus labios.
—Tenía miedo que te hayas olvidado de mi… mala amiga —le dijo mientras la abrazaba con fuerza, no le importaba el dolor en sus heridas tras aquel repentino movimiento. La persona que la había protegido cuando era una niña, aquella persona que le enseñó a defenderse, la cual le acompaño hasta el final en su pésima estadía en la preparatoria, aquella que le brindo su amistad, Ino, estaba frente a ella.
—Sakura… —alcanzó a decir en un hilo de voz. Correspondió aquel abrazo mientras su mirada se tornaba vidriosa. Aclaró su garganta con la intención de disipar aquellas ganas de llorar y alejó a su amiga con delicadeza—. ¿Qué te ha pasado? —Posó ambas manos en cada lado de sus mejillas examinando su rostro mientras limpiaba las débiles lágrimas que humedecían su rostro—. ¿Quién diablos te hizo esto?
—Es una desagradable historia, no querrás saber
—Estoy segura que eras tú la chica en el bar Muse.
Los ojos verdes de Sakura se explayaron de sorpresa. Desvió la vista nerviosa tratando de no pensar demasiado en lo que ocurrió aquella noche.
Ino hizo una mueca al verla de esa manera, el día de ayer tenía un mal presentimiento y efectivamente, algo malo había ocurrido con su amiga. Se adentró al departamento tomando la mano de Sakura llevándola directamente a su habitación.
Una vez dentro, Sakura la observó intrigada ya que la expresión de su amiga era de total concentración, empezó a pasearse de un lado a otro mientras su dedo pulgar se posaba en su boca, se podía notar que trataba de descifrar algo. De repente, chasqueó los dedos tomando a Sakura por sorpresa.
—¿Acaso aquél hombre que te llevó en brazos te hizo esto? ¿Él te golpeó? ¿Te hizo daño? ¡Quién es, dime, lo mataré! —exclamó su amiga mostrando enojo en sus últimas palabras. Sakura por su parte se sorprendió aún más y se apresuró en no hacer malentender la situación.
—N-No Ino, él no me ha hecho daño… Al contrario, gracias a él las cosas no se tornaron peores…
Ino relajó el rostro al terminar de escucharla, al menos el apuesto hombre que había visto anoche no la había hecho daño. Por un momento pensó haber observado mal, anoche había bebido y el haber visto aquel mechón rosa la hizo preocuparse al día siguiente al pensar en la mínima posibilidad de que se tratase de su amiga. Pero tenía dudas, ya que ella no era el tipo de persona que rondaba por esos lugares.
—Entonces… ¿Quién te ha hecho todo esto? Mira tu rostro… está tan lastimado ―Sus ojos azules la observaron con preocupación, le daba tristeza que su amiga tenga que pasarle todo tipo de cosas, no lo merecía.
—No lo conozco en realidad, pero todo empezó desde que algunas personas de la universidad han descubierto que mantengo una beca —Sakura observó la expresión de su amiga, la cual mantenía una mueca de total desagrado, la conocía, estaba furiosa.
La ojiazul observó a su amiga con mucha impotencia. Ella sabía a la perfección todas las cosas por las cuales Sakura había pasado a lo largo de su vida, después de haber perdido a sus padres, lo menos que quería era que siga teniendo una estadía miserable en su ámbito educativo. Su amiga ya había tenido suficiente con toda la porquería de la preparatoria, pese a que llegó a ayudarla, aun así ella no podía protegerla del todo tras toda las personas huecas que adoraban molestarla. Y ahora, saber que en la universidad llegaron a ese extremo, no podía tolerarlo.
—¿Qué pasó con ese imbécil?
—Aquél hombre que viste anoche… me protegió de él… —dijo un tanto perdida mientras recordaba al Uchiha, sintió un nudo en su estómago.
Ino relajó el rostro al escuchar aquello, al menos ese imbécil no se había salido con la suya. De repente, su lado pícaro salió a flote al imaginar algo de repente.
—¿Es tu novio? —soltó con una risita traviesa. Aquello sacó a Sakura de su ensimismamiento, la observó con sus brillantes ojos verdes mientras sus mejillas se teñían de un ligero color carmín.
—Q-Que dices, no es mi novio, no malinterpretes las cosas —le dijo mientras se acercaba a ella y le daba un pequeño golpe en el hombro. Se dirigió hacia la mesita de noche, en una mano tomó la jarra y en la otra sujetaba un vaso en el cual empezó a servir un poco de agua.
—Ahora que hablamos de él, es muy apuesto —dijo con tono pícaro, sus ojos azules brillaron de emoción y empezó con el torbellino de preguntas—. ¿Dónde se conocieron? ¿Cuánto tiempo llevan? ¿Ya se besaron? ¡¿Te dio tu primer beso?! —Sakura se heló ante aquellas dos últimas preguntas, el vaso resbaló de su mano rompiéndose en varios pedazos al estrellarse contra el suelo—. ¡Dios, Sakura! ¡Te dio tu primer beso!
—Deja de hacer esas preguntas, no somos nada Ino —Le fulminó con la mirada mientras empezaba a recoger los cristales rotos del piso—. ¡Demonios!
Ino se dirigió rápidamente hacia su amiga con bastante preocupación.
—Tonta, ten cuidado, ya tienes demasiadas heridas en tu cuerpo como para que te hagas más —le regañó mientras observaba el corte que acaba de hacerse en su dedo índice.
—Sólo… no hablemos más del tema, por favor.
Ino asintió sintiendo algo de culpabilidad, recién se daba cuenta que había metido la pata. La situación era delicada pero ella empezaba con sus cosas, era lo malo en ella, se emocionaba demasiado por la mínima cosa. Le ayudó a ponerse de pie e Ino mostró una sonrisa amable.
—Vamos a hacer magia —Le dijo a Sakura sonriente. De su cartera sacó un kit de maquillaje, ella la observó sin entender—. Debemos cubrir esos moretones, pero, primero ve a ponerte una bandita en ese dedo.
Sakura sonrió cálidamente, observó a su amiga con sus brillantes ojos verdes, se sentía tan aliviada al verla de nuevo, por un momento, se sintió menos sola.
Mientras tanto, en la mansión Uchiha un silencio incómodo pesaba en el aire.
—¡Habla de una maldita vez maldición! —silabeo con enojo ante el mutismo del joven pelinegro.
Naruto le dirigió una mirada alarmada a su amigo, este miraba expectante a su padre pero no decía palabra alguna. La mente de Sasuke se había congelado, pensaba en una excusa que no implique a la pelirosa, pero dentro de él todo era un completo caos al encontrarse con la mirada de su padre.
—Señor Fugaku, lamento todo lo sucedido. Sasuke se metió en una pelea por mi culpa, me estaban molestando y quisieron golpearme, pero él me defendió —farfulló rápidamente mientras se inclinaba mostrando una disculpa de su parte.
Al terminar de escucharlo Fugaku se posó frente a éste con una mirada intimidante y gélida que mostraba claramente su descontento. Sasuke e Itachi observaron al rubio con sorpresa durante un segundo para después desviar la vista hacia su padre. Sasuke no entendía porque Naruto había dicho algo como ello, él sabía cómo era su padre, pero pese a ello no le importó.
—¿Defenderte? ¿Sabes quién es mi hijo, verdad? —Sus orbes oscuros observaban al rubio con repudio. Naruto lo observó con terror, tragó saliva y observó como el Uchiha arrugaba la frente―. ¡No permití llevarte con él para que se meta en peleas! ¡No voy a permitir que nuestro nombre se arriesgue por una estupidez!
—Padre, es suficiente, estás exagerando demasiado —vociferó Itachi haciendo que su padre regrese a verlo con furia en su mirada.
—¿Exagerar? —soltó con una sonrisa bastante prepotente y agarró a Itachi de la camisa con brusquedad —. ¿Acaso no eres consciente de que un solo error puede manchar nuestro nombre? ¡No voy a permitir que sigan pasando estas tonterías!
Fugaku estaba furioso, y esas últimas palabas lo decía en general, estaba harto de las cosas que causaba su hijo menor, sólo le traía más y más problemas. Su tolerancia tenía un límite, estaba cansado de él.
Sasuke sintió una opresión en el pecho, estaba harto de que su hermano cargara con la furia de su padre por culpa suya, y ahora su amigo se había involucrado también, no podía permitir que se metan en problemas simplemente por tratar de ayudarlo, sólo hacía que sienta mucha culpabilidad.
Se tragó su orgullo y sin mostrar expresión alguna se arrodillo atrayendo así la atención de todos.
—Lo lamento padre, es culpa mía, fui yo quien no pensó las cosas en el momento y simplemente cometí un error. Naruto no tiene la culpa, yo fui por mi cuenta, fui impulsivo —soltó sin emoción alguna, inclinó su cabeza y su mirada se posó en el suelo.
Itachi lo observó preocupado, sintió como su padre lo soltaba y es cuando dirigió la vista hacia él. Fugaku observaba al pelinegro con un semblante imperturbable, desvió la vista hacia el rubio el cual estaba sumamente sorprendido ante la acción de su amigo.
—Tengo un límite Sasuke, no te atrevas a rebasarlo —soltó mientras lo observaba en el suelo, para después hacer una seña a su hijo mayor haciendo que lo siguiera. Este último observó a su padre alejarse, fue hacia él mientras posaba su mano en el hombro de Naruto agradeciéndole mentalmente y haciendo un pequeño ademán de que acompañe a su hermano.
Una vez desapareció la presencia de su padre, Sasuke bufó. Apoyo su mano en la rodilla y se levantó con una sonrisa irónica en el rostro, hace tiempo no se sentía tan humillado, su orgullo le apuñalaba el alma, se sentía una basura.
Naruto lo observó con seriedad, no era un buen momento para preguntarle qué había ocurrido, podía notar a lejos, que estaba realmente herido.
Fugaku entró a su despacho junto a su hermano mayor, la furia que sentía poco a poco se esfumaba, tampoco quería pensar tanto en ello. Itachi observó como su padre se sentó y poco después dirigió la vista hacia él.
—Convoqué una reunión con los accionistas, tendremos aquella junta para dar a conocer que serás mi sucesor y tomarás el mando de la presidencia —informó sin ganas. Seguía molestándole la condición que Madara le dictó —.Será un cargo importante y quiero que siempre lo tengas en tu mente, no hay espacio para errores —Lo observó con expresión dura— . Muchas cosas están en juego, así que no hagas ninguna estupidez.
Itachi le mantuvo la mirada, asimilando cada una de sus palabras. No sabía lo que su padre pretendía, pero de lo que estaba seguro es que seguiría siendo tan poderoso y no debía dejarse intimidar. Debía proteger a quienes amaba.
—Entiendo padre —soltó impasible, un segundo después su expresión se tornó seria y segura— . Tu imperio estará intacto, siempre y cuando no te metas con quienes me importan ―Su padre crispó los ojos—. ¿No es un trato justo?
Fugaku se recargó en el espaldar de su silla y soltó una sonrisa burlona.
—¿Aquella mujer de ojos verdes está en esa lista?
Itachi frunció el ceño, sus miradas chocaron amenazantes, como si estuviesen esperando el momento indicado para atacar a su presa.
Mientras tanto, Ino se encontraba dando los retoques finales en el rostro de su amiga, ahora los hematomas no eran visibles, lo cual Sakura estaba bastante agradecida por ello.
—Listo, terminamos —dijo la rubia mientras tomaba el espejo y lo puso frente a su amiga. Ella observó sorprendida, definitivamente había hecho magia, los moretones habían desaparecido.
—Gracias Ino, sigues siendo mi salvación —mencionó con una pequeña sonrisa. Su amiga la observó contenta, al menos ahora estaba más animada. Dio un suspiró y se dirigió hacia ella.
—Es momento de irnos, debemos ir a la universidad.
—¿Debemos? —preguntó curiosa, la ojiazul le dirigió una mirada de confusión.
—Estás en la facultad de medicina en la universidad de Todai ¿no? Si no me equivoco tenías una beca allí —le dijo mientras la observaba con una dulce sonrisa.
Sakura recordó aquello con pesar, sus padres habían trabajado tanto para el gasto de la media beca, pero todo ello fue arrebatado por unos infelices que no les fue suficiente y terminaron arrebatándoles la vida.
—No podía retroceder, así que mantuve la beca —dijo algo distraída por sus anteriores pensamientos.
—Supuse que lo harías, yo también estoy en Todai —Sakura regresó a verla con sorpresa. No se esperaba aquello, aunque quizá era de esperarse, después de todo era la mejor universidad de Japón.
—Pensé que estudiarías en el extranjero, sí que me has pillado por sorpresa —Ino sonrió ante ello.
—Fui al extranjero cuando terminó la preparatoria, pero no me sentí cómoda en absoluto, además, estuve ayudando a mi padre con su agencia, últimamente hay mucho trabajo por hacer. La razón por la que no te he visto es porque estamos en una facultad diferente, yo opté por estudiar periodismo.
Sakura la observó con sorpresa, recordaba que su amiga estaba muy indecisa con respecto a la carrera que tomaría, pero le alegraba que finalmente se haya decidido.
—Es bueno tenerte por aquí —dijo Sakura con toda la sinceridad del mundo. Definitivamente le alegraba mucho verla. Ino sonrió, tomó a Sakura de la mano y salieron del lugar para después entrar en su auto.
El tráfico era tremendo lo cual hizo renegar a la ojiazul, pero en sus adentros había un tema que le molestaba un poco. Pero no podía guardárselo, después de todo era importante para Sakura y ella aun trataba de ayudarla en lo más que podía.
—Sakura, hablé con el fiscal hace un par de días —mencionó de repente atrayendo la atención de Sakura al instante. Ella la observó sorprendida, no sabía que ella aún se mantenía en el asunto. Ino mantenía la vista al frente mientras seguía conduciendo.
—¿Encontraron algo? —preguntó esperanzada con la intención de recibir una respuesta positiva. Los detectives habían dado por terminado el caso al no encontrar pistas que puedan llevarlos al infeliz que había arrebatado la vida de sus padres, ella no tenía el poder suficiente para buscar justicia por su cuenta, solo le quedaba confiar en la policía y eso le destrozaba el alma.
—Lo siento Sakura, pero aun no pueden encontrar evidencia circunstancial y mucho menos una evidencia directa —Sakura sintió un dolor en su corazón, una vez más aquél homicidio quedaba impune, un nudo se formaba en su garganta haciendo que desvié la vista hacia la ventana—. Pronto encontrarán algo, estoy segura de ello.
Ino se sentía culpable por no poder ayudarla, el caso era difícil y no había una pista que pueda servir para guiarse y encontrar al asesino. Ni siquiera encontraban el arma homicida. Sentía mucho pesar pero no se daba por vencida, sabía que Sakura deseaba hacer mucho más, pero al no tener dinero poco podía hacer más que confiar en quienes llevaban el caso. Ino la ayudaba por su cuenta haciendo uso de su dinero, aunque ni eso era suficiente.
Sakura lloró en silencio durante algunos minutos, Ino no la detuvo, era mejor soltarlo a que simplemente guardárselo para sí misma.
—Oye, echarás a perder tu maquillaje, no puedes hacer que la magia se acabe —dijo con reproche soltando un puchero para después reírse. Sakura sonrió ante ello, la había echado de menos, le daba fuerzas, tener a un amigo de vuelta era tan reconfortante.
Después de aproximadamente veinte minutos, llegaron finalmente a la universidad. Sakura estaba nerviosa, por alguna razón tras aquella horrible experiencia su valentía le jugaba una mala pasada. Ino sujeto su mano mientras le sonreía, dándole fuerza como lo hacía tiempo atrás. Sakura suspiró y saco fuerzas de donde podía.
Salieron del auto y se adentraron a la universidad, no paso mucho cuando se volvieron el centro de atención, sobre todo Ino, quien era bastante conocida al pertenecer a una familia conglomerada de una agencia de modelaje. Ahora que ella ayudaba a su padre había participado en sesiones de fotos haciéndola aún más reconocida, siendo el centro de atención en ese momento.
—Gracias Ino, por todo —dijo con una sonrisa amable. Había hecho tanto por ella desde que era una niña, la quería bastante.
—Nos estaremos viendo más seguido —Le guiñó un ojo y prosiguió—. Procura tener cuidado, si pasa algo contáctame al instante —De su cartera sacó una tarjeta y se la dió—. Puedes contar conmigo para lo que sea.
Sakura asintió ante sus palabras y guardo la tarjeta. Ino se despidió y se marchó por el lado contrario del campus, Sakura soltó un suspiro mientras empezaba a caminar hacia su facultad. Sentía algo de temor por cada paso que daba. Trago saliva con pesar y siguió con su camino.
Entró a la facultad y con paso rápido se dirigió a la zona de los lockers, se acercó con cautela y pudo notar que aún se mantenía escrito aquellos insultos con aquel marcador permanente. Soltó un suspiro y abrió su taquilla, tomó sus apuntes y observó la bata que se encontraba doblada ahí dentro. La tomó en sus manos e inevitablemente la imagen del Uchiha se apoderó de su mente, dirigiendo la atención a sus pensamientos aislándose de lo que le rodeaba.
Pasaron algunos segundos cuando negó con la cabeza despertando de su ensimismamiento. Cerró la taquilla cuando de repente observó al Uchiha arrimado en el locker siguiente observándola con el ceño fruncido. No se había percatado de la presencia del pelinegro, su corazón cosquilleo al verlo, estaba sorprendida y se notaba claramente en su rostro. No atinaba que hacer, que decir, trago saliva, su ritmo cardiaco se elevaba y la imagen de aquel beso acribillo su mente. A duras penas alcanzo a pronunciar su nombre en un hilo de voz.
—Sasuke…
Desvió la mirada enseguida, no podía mirarlo a los ojos haciendo que el Uchiha arrugue la frente.
—No lo hagas de nuevo —Le escuchó decir con su grave voz, ella lo observó por instinto encontrándose con aquellos pozos negros que la atrapaban—. Estaré mucho más furioso si vuelves a hacer algo tan descuidado —Sasuke estaba preocupado, le jodía que ella se haya marchado de esa manera sin siquiera haberle avisado. Sakura agachó la cabeza y afirmó con culpabilidad, él soltó un suspiro—. ¿Te sientes mejor?
Ella lo observó nuevamente a sus ojos, tan obscuros, tan misteriosos.
—Aun duele… pero trato de soportar lo más que puedo.
Sasuke la observó expectante, de repente surgió un incómodo silencio, él tampoco sabía con exactitud qué decir, por dentro su corazón era un caos, seguía sin comprender sus sentimientos. Empezó a examinarla con la mirada poniendo más atención a los moretones que ayer tenía, pero que ahora no se mostraban más.
—¿Maquillaje? —Soltó de repente tratando de romper el silencio que se había hecho presente entre ambos. Sakura llevó la mano hacia su rostro por instinto y asintió suavemente.
Estaba a punto de decir algo cuando de repente observó como Naruto se acercaba con gran entusiasmo.
—Sakuraaaa-chaaaan~ —dijo el rubio mientras se aproximaba a gran velocidad y la envolvió en un fuerte abrazo. El Uchiha la observó horrorizado y Sakura hizo una mueca de total dolor, mas no lo hizo visible.
Sasuke se acercó y se apresuró en apartar a su tonto amigo de la pelirosa. Ella agradeció mentalmente por ello, su cuerpo empezaba a sentir punzadas, sobre todo en sus brazos y tórax.
Naruto lo observó confundido por una fracción de segundo, pero aquello se esfumo enseguida mostrando una expresión de total picardía, haciendo que Sasuke frunza el ceño sin entender por qué ponía cara de bobo, aunque no era de extrañar, ya había nacido con ese defecto.
—Hey, hey Teme, no tienes porqué ponerte celoso —aventuró mientras movía su mano como un abanico mostrando una sonrisa socarrona plantada en todo el rostro. El Uchiha le fulminó con la mirada mientras que Sakura se sonrojó ante aquel comentario.
De repente sonó el timbre dando a entender a los estudiantes que la jornada educativa había comenzado. Sasuke observó a Sakura queriendo preguntarle si estaba bien, como si ella le hubiese leído la mente asintió con suavidad haciendo que el Uchiha se sienta aliviado.
Los tres se encaminaron al salón, su profesor había llegado y las clases finalmente habían comenzado. Apenas había ingresado varias miradas fueron dirigidas a ella y empezaban a escucharse murmullos por el lugar. Ella trato de ignorarlo y fue rápidamente hacia su lugar ante la mirada atenta del pelinegro.
Por alguna razón, lo días seguían siendo difíciles.
En la mansión Uchiha se encontraba Itachi, el cual había salido de tomar una reciente ducha. Vestía un terno elegante de color azul marino, camisa blanca y zapatos casuales Oxford de color negro. Se dirigió hacia una cajonera y la abrió mostrando una variedad de corbatas, optó por una de color gris, poco después se encontraba armando el nudo cuando su vista se posó en un punto de su habitación.
Se acercaba sigilosamente mientras terminaba de sujetar su corbata, con su mano tomó el gorro y aquél par de guantes que pertenecían a Sakura observándolo con ternura, una sonrisa se escapó de sus labios. Su mente viajó en el pasado recordando aquél pequeño momento, aquel instante en que pudo presenciar su sonrisa, su gran calidez. Soltó un suspiro al recordarla de esa manera.
—¿Cómo estás… Sakura? —Pensó en sus adentros, sentía leve impotencia, ya que no podía saber nada de ella debido a que hoy no asistió a la universidad debido a la reunión que tenía que asistir.
Había pasado algunos minutos cuando finalmente salió de casa junto a su padre. Al llegar entraron al gran edificio del imperio Uchiha, fueron recibidos con reverencias por parte del personal. A vista de todos la presencia de ambos era tan intimidante.
Se dirigieron al salón donde se realizaría la junta, al entrar Itachi observó como todos los accionistas se pudieron de pie y dieron una ligera reverencia, poco después tomaron su respectivo asiento alrededor de una mesa circular.
—Gracias a todos por su presencia —habló Fugaku finalmente, una sonrisa se formó en sus labios—. Les presento a mi hijo, Itachi Uchiha.
Este último saludó a los presentes con una sutil reverencia. Tomaron asiento, la junta para la sustitución del nuevo presidente, había comenzado.
El viento siseó con más fuerza, habían pasado algunas horas tras todo lo ocurrido, el firmamento empezaba a teñirse levemente de un color naranja mostrando un precioso atardecer.
Sakura se encontraba observando aquel precioso cielo con anhelo, había pasado la mayor parte del tiempo en su mundo, tratando de aguantar la presión que sentía.
El profesor dio por terminada la clase, Sakura se levantó con pesar soltando un largo suspiro ya que su día aún no había terminado. Estaba tomando sus apuntes cuando los estudiantes se apresuraron a salir y una que otra persona chocaba con ella dándole ciertos empujones, lo cual hizo que hiciera una mueca de dolor, sabía que era intencional.
Sasuke frunció el ceño. Observó como la pelirosa salía con cautela, no lo pensó demasiado así que la siguió. Sakura estaba dejando una que otra cosa en su locker y después salió bastante apresurada. Él sintió leve molestia, se acercó a ella rápidamente y detuvo su paso sujetándole suavemente del brazo, ella se asustó ante el contacto regresando a ver hacia atrás imaginando que era otra persona.
—¿Sasuke? —dijo mientras su vista se desviaba a su brazo y poco después regresó a ver aquellos oscuros ojos. Notó que estaba fastidiado, ya que sus cejas se fruncían y estaba bastante tenso.
—¿Planeas trabajar en ese estado?
Sakura lo observó confundida, no entendía el porqué de su pregunta, era bastante obvio, ella dependía de ello.
—Sí, se me hace tarde —respondió con incomodidad. Observó como el Uchiha crispó los ojos.
—No irás.
Sus ojos verdes mostraban cierto enojo al escucharle decir aquello. No era algo que podía permitirse, tenía obligaciones que cumplir y no iba a faltar sólo porque él lo decía.
—Hay cosas que debo hacer para sobrevivir, Sasuke —espetó mientras lo observaba profundamente. Él desvió la mirada mientras la soltaba con delicadeza, no entendía porque se comportaba de esa manera, se desconocía, estaba notoriamente preocupado y temía que algo le ocurriese. Pero tampoco podía obligarla y él lo sabía.
—Te llevaré —soltó secamente. Sakura lo observó con intriga, definitivamente se comportaba de una manera que no podía llegar a comprenderlo. Observó como el pelinegro se alejaba, poco después siguió su paso.
A lo lejos aquella rubia observaba la situación con una sonrisa, al parecer no la necesitaba en ese momento, su amiga estaba en buenas manos.
Una vez en el auto el recorrido fue conquistado por un silencio abismal. Nadie decía nada, pero sus corazones estaban descontrolados. Ninguno era capaz de afrontar la situación de lo que sucedía entre ambos, ninguno era consciente de sus sentimientos, lo cual hacia que sus decisiones se nublen y no sepan que hacer.
Al cabo de varios minutos llegaron a su destino. Sasuke estaciono el auto frente aquél restaurante. Sakura desabrochó el cinturón y regresó a verlo.
—Gracias por traerme —Sus ojos verdes se posaron en Sasuke, el cual la observaba inquieto y ella sonrió sin pensarlo—. No tienes por qué preocuparte, puedes irte, estaré bien.
Sasuke mordió su labio inferior disimuladamente, no quería irse por alguna razón, quería estar cerca de ella. ¿Qué demonios le estaba pasando? Desvió la mirada al frente y mintió.
—Tengo hambre.
Se sentía como un tonto al inventar una excusa tan patética. Definitivamente, no era él. Ella lo observó curiosa, pero él no regresaba a verla, temía que al hacerlo pudiese descubrir su mentira con tan solo mirarlo, así que trato de evitar el contacto visual.
—Te invitaré esta vez, te lo debo por todo lo que has hecho por mí —le escuchó decir con su dulce voz. Sasuke regresó a verla y ella sonreía levemente, haciendo que el Uchiha se paralice durante un segundo.
Ambos entraron al restaurante, pero ninguno se había percatado de que una vez más, alguien los seguía.
Pasaron algunos minutos dentro de aquél restaurante, el Uchiha observó como Sakura se ponía un mandil y sujetaba su largo cabello en una coleta alta. No podía dejar de observarla y cuando ella regresaba a verlo este desviaba la mirada al instante, se sentía avergonzado de alguna manera.
Sakura lo observaba curiosa, puesto que le había preguntado que quería servirse pero el Uchiha dijo que pensaría que ordenar, pero había pasado un buen rato y él no decía absolutamente nada.
Pasaron algunos minutos más mientras empezaba a tomar una que otra orden y limpiaba las mesas. El Uchiha seguía observándola con bastante sigilo, expectante, embelesado.
—¿Por qué siento tanta paz al verte? —preguntó en sus adentros. Realmente no lo entendía, apareció en su vida de la nada y de repente tenía un gran poder en su persona.
Esfumo aquellos pensamientos cuando notaba como ella fruncía el ceño de vez en cuando mientras hacia una que otra cosa, haciendo que Sasuke esté alerta en cada momento. Le preocupaba bastante sus lesiones y se maldecía para sí mismo el haberla dejado hacer esa estupidez.
Ella estaba cansada y él pudo notarlo a simple vista, Sakura sentía bastantes punzadas en las heridas de su cuerpo, se estaba esforzando demasiado.
Teuchi la llamó y ella fue enseguida, observó como en sus brazos llevaba una bandeja con un par de tazones de ramen. Sus piernas flaquearon por un momento estando a punto de caer mas no sucedió. Sasuke la había sujetado con uno de sus brazos impidiendo que cayera, mientras que con el otro tomaba aquella bandeja con cuidado.
Notó lo sorprendida que estaba, sus brillantes ojos verdes lo observaban con asombro. Se reincorporó de inmediato sintiéndose totalmente apenada y sobre todo, muy inútil.
—L-Lo siento —Se inclinó levemente y llevó sus manos hacia la bandeja que él sujetaba pero Sasuke lo alejó de ella.
Sakura estaba confundida. Observó como el Uchiha dejaba la bandeja en la mesa en la que él se encontraba sentando anteriormente. Se acercó a Sakura situándose a sus espaldas y tomó sus hombros haciendo que camine. Ella regresó a verlo aún más confundida que antes, caminó hasta llegar a aquella mesa. El Uchiha presiono un poco sus hombros e hizo que se sentara, Sakura no opuso resistencia ya que no entendía que estaba haciendo.
—¿Qué haces? —preguntó una vez había tomado asiento. Observó cómo el Uchiha remangó las mangas de su camisa, tomó la bandeja en sus manos y la observó con una amable sonrisa.
Sakura la observó embelesada, era la primera vez que lo veía sonreír de esa manera. Su corazón dio un vuelco.
—P-Pero, no puedes hacer…
—Estas agotada y tu cuerpo necesita un descanso. No te preocupes, esto no es nada —Le dijo mientras se alejaba para dejar aquella bandeja en la mesa correspondiente.
Sakura no sabía que pensar, una vez más las acciones de ese hombre la tomaban por sorpresa. Observó cómo se acercaba hacia su jefe y hablaron durante un minuto, después egresó a verla y se encontró con los ojos verdes de la pelirosa, que lo miraba aun con total sorpresa. Este dio un pequeño gesto de afirmación y soltó una sonrisa ladina.
Sintió miles de cosquilleos en su estómago, desvió la mirada apenada ya que sentía que se había puesto roja como un tomate. Regreso a verlo una vez más pero él se encontraba limpiando, después llevaba la comida a los clientes mientras mostraba una amabilidad sorprendente. Ella lo observaba fijamente, sus ojos, su nariz, su boca.
'' No entiendo que pretende mi corazón, pero por esta vez no puedo oponerme ante lo que deseo —Sus labios se rozaron levemente—. Y lo que quiero ahora, es a ti, Sakura —Dio un respingo al escuchar su nombre—. Estoy malditamente loco por ti. ''
Sintió una opresión en el pecho al recordar las palabras del pelinegro, al revivir aquél momento donde tomó su primer beso. Las emociones se acumulaban en su corazón y sentía que en cualquier momento volverían a salir a flote, sus ojos verdes lo escrutaban con la mirada, queriendo descifrar la razón del porqué de repente había causado un caos en su mente y en su corazón.
¿Tal vez... él… me gusta?
En las afueras de aquél restaurante se encontraba uno de los fieles subordinados de Fugaku Uchiha, observó la escena expectante al ver al joven Uchiha haciendo algo que no se lo esperaba en absoluto. Jamás imagino ver a un noble hacer tal cosa. Tomó una última fotografía para después marcharse del lugar totalmente satisfecho, tenía material interesante que entregar.
Había pasado un buen tiempo hasta que el sol terminó de esconderse entre las montañas y la oscuridad se apoderaba de aquél inmenso firmamento. Finalmente la jornada laboral había concluido, Sasuke estaba terminando de barrer el lugar. Sakura le había insistido desde antes que podía retomar su trabajo, más él no se lo permitió.
Habían cerrado el restaurante pocos minutos después, ambos salieron y un fuerte viento hizo que ambos sientan un pequeño escalofrió.
—Lamento que hayas tenido que hacer esto… —dijo Sakura tomándolo desprevenido, él la observó mientras fruncía el ceño, últimamente era más expresivo—. Gracias, Sasuke.
Él soltó un suspiro, sus manos se encontraban escondidas en su bolsillo y poco después dirigió la vista al cielo, el cual estaba adornado de brillantes estrellas iluminando así aquella fría noche.
—No me conformo con un agradecimiento —Sakura regresó a verlo al instante, él seguía observando el firmamento mientras soltaba una pequeña risita traviesa—. Tienes que pagarme por ello.
Ella lo observó confundida, sin comprender a lo que se refería. Él ladeo su cabeza y la observó, se dirigió al auto y abrió la puerta de copiloto mientras observaba aquellos preciosos ojos una vez más.
—Entra.
Mientras tanto, en la mansión, Itachi se encontraba en el despacho de su padre, se encontraban tratando temas de la empresa cuando de repente tocaron la puerta.
Fugaku permitió su entrada, aquél hombre de cabellos grises apareció por la puerta una vez más con información pendiente. Itachi regresó a verlo con bastante recelo y se fijó en un sobre manila que llevaba en sus manos. Aquel hombre dio una reverencia para después observar a su amo, no sabía si era el momento indicado para entregarle lo que llevaba en manos, puesto a que su hijo estaba presente.
—No te preocupes por él —dictó Fugaku con su grave voz. Kabuto dejó el sobre en el escritorio aún bastante dudoso, más no se atrevió a desobedecer.
El Uchiha tomó el sobre ante la mirada atenta de Itachi. Lo abrió rápidamente y sacó algunas fotografías, las observó rápidamente mientras arrugaba la frente y crispaba los ojos, una vez más acumulaba ira en sus adentros, pero disimulo su rabia intentando mostrarse tranquilo frente a su hijo.
Itachi lo observó con desconfianza, Fugaku soltó las fotografías en el escritorio mientras con su mano frotaba su sien, tratando de calmarse. Itachi dejó de observarlo y dirigió su oscura mirada hacia las fotografías que acaban de entregarle, pudo percatarse de qué se trataba. Sintió una punzada en el pecho al reconocer a las personas que se mostraban, era su hermano junto a ella, la mujer que le gustaba.
Sakura lo observaba de una manera tan, diferente. Dirigió la vista con temor hacia la siguiente fotografía, en el cual pudo percatarse de que su hermano le sonreía.
Prefirió no mirar más, cerró sus ojos con pesar, más allá de armar un lio por el hecho de que su padre aún vigilaba a su hermano junto a Sakura, sentía una molestia totalmente diferente que desconocía. Sintió un enorme nudo en su estómago, de alguna forma, su corazón estaba herido.
Se levantó del lugar con brusquedad, poco después se dirigió a la puerta.
—No olvides que tenemos un trato, padre —advirtió secamente justo antes de atravesar aquella puerta y desaparecer por el oscuro pasillo.
Fugaku sujeto la copa de vino que se encontraba en su escritorio y la lanzó con bastante fuerza, haciendo que se rompa en mil pedazos.
Kabuto agachó la cabeza, estando en esa situación lo menos que quería era que se desquite con él.
—¡¿Mi hijo haciendo tal cosa por esa mujer?! —bramó mientras con su mano hacia su cabello hacia atrás, estaba realmente furioso—. ¡Qué tan bajo ha caído ese imbécil!
Pateó la silla con fuerza haciendo que esta caiga ante el impacto. Estaba expulsando toda la rabia acumulada que había aguantado frente a Itachi. Definitivamente tenía que idear la manera de alejar a esa mujer de sus vidas, era una verdadera amenaza, no permitiría que esa mujerzuela se atreva a manchar el nombre de su linaje. No permitiría que arrastre a su hijo en un mundo tan bajo.
Itachi se había alejado bastante rápido del lugar, se subió a su auto con bastante rapidez y condujo sin destino alguno mientras se sentía un completo idiota al recordar pequeñas cosas que había dejado pasar.
En su mente apareció el recuerdo del momento en que los interrumpió en aquella habitación, golpeó el volante. Recordó con pesadez la manera en que ambos se observaban, en como su hermano la miraba.
¿Desde cuándo había empezado a gustarle?
¿Desde cuándo aquella mujer se había involucrado tanto en su vida hasta el punto de querer protegerla?
Aceleró el auto rebasando el límite de velocidad, estaba abrumado. En ese momento, en ese pequeño instante solo quería refugiarse y olvidar todo así sea durante unos pequeños segundos.
Recordó todas las veces en las que su padre lastimaba a los que amaba recordándole una vez más que no pudo hacer nada por protegerlos. ¿Por qué seguía sintiéndose tan débil? Estaba roto, herido y devastado.
Estacionó el auto y salió de él totalmente derrotado, se sentía cansado y sin fuerza para enfrentar su vida.
Dio ligeros pasos hacia una puerta de una propiedad que conocía bastante bien. Con sus nudillos dio pequeños toques en aquella puerta, esta no tardo en abrirse, la persona detrás de ella se explayó de total sorpresa.
—¿Itachi?
El Uchiha alzó la mirada encontrándose con unos ojos bastantes sorprendidos.
Sus labios se curvaron en una triste sonrisa.
