By Messel


16

Emociones sentidas.

El corazón del pelinegro latía con furor, se encontraba más que perdido en ese momento, el desprecio, la ira, el dolor, no sabía exactamente qué sentir.

Sentía que su pecho explotaría.

Desde que era un niño intentó evitar a la persona que le arruinó la vida, pero ahora, todo ese esfuerzo se fue a la basura en menos de un minuto. Estaba totalmente conmocionado, hasta el punto que había olvidado como respirar.

Los orbes oscuros de su madre denotaban bastante culpabilidad, ¿y cómo no hacerlo? Mikoto abandonó a su hijo cuando apenas era un infante.

Sin pensarlo levantó su mano temblorosa con la intención de tocar su mejilla, quería acariciarlo pese a que sea egoísta de su parte, había anhelado tanto el momento en que pudiese verlo una vez más. Estuvo a punto de tocar su pálido rostro cuando Sasuke reaccionó abruptamente sintiendo una gran falta de aire, retrocedió torpemente sintiéndose bastante abrumado y perdido.

Sakura se alteró al percatarse que él no estaba nada bien, lo podía notar con claridad, sus orbes estaban perdidos y nublados. Su intención era acercase pero las lágrimas incesantes de Mikoto la desorientaba.

—Sasuke… —lo llamó la pelirosa. El Uchiha siguió su voz dirigiéndole una mirada fugaz donde Sakura pudo percatarse del dolor que su expresión indicaba. Él volteo rápidamente y con movimientos torpes entró al auto sin mirar atrás.

—¡Espera! ¡No te vayas… por favor! —suplicó su madre, el hizo caso omiso y encendió rápidamente el auto.

Sakura reaccionó de inmediato después de asimilar aquella expresión tan devastada del Uchiha. Se acercó rápidamente apoyando ambas manos en la ventana del auto con la intención de detenerlo.

—Sasuke, no puedes irte así, no estás bien —Él ni se inmutó, no la escuchaba, nadie podía ser capaz de entender lo que sentía en ese momento. Presionó el acelerador abandonando el lugar rápidamente llevándose consigo un puñado devastador de emociones.

Mikoto estalló en llanto sintiendo todo el peso de la culpa una vez más. Sakura regresó a verla con preocupación, pero su mente no dejaba de pensar en Sasuke, no podía estar tranquila después de verlo de esa manera.

—Él sigue odiándome… —soltó Mikoto en un hilo de voz, atrayendo la atención de la pelirosa—. No va a perdonarme jamás…

Sakura no entendía el porqué de sus palabras, la situación se le hacía bastante extraña y solo daba por hecho que nada estaba bien.

Por más que no debía de meterse en asuntos personales de otra persona, era inevitable involucrarse sobre todo al ver a Sasuke tan ensimismado.

—Señora Mikoto… ¿Cómo conoce a Sasuke? —Se atrevió a preguntarle, Sakura la conocía hace un buen tiempo, solía ser bastante amigable con sus padres y ofrecía su ayuda cada vez que podía.

—Solía ser su madre… —respondió con melancolía, Sakura ensanchó los ojos con sorpresa—. Perdí todo derecho a ser llamada así desde hace mucho tiempo, él me detesta con todo su corazón.

Sakura asimiló cada una de sus palabras cayendo en cuenta de algo importante, no se había percatado en absoluto. En todo el tiempo que conocía a la familia Uchiha jamás llego a ver a la madre de Sasuke, solamente a Fugaku; inclusive llegó a pensar que ella había fallecido, por eso sentía que no era correcto preguntar.

Aun así, seguía sin entender exactamente qué había ocurrido en esa familia con respecto a Mikoto, se daba una vaga idea pero eso no era lo importante en ese momento. Su mente se instaló de nuevo en Sasuke, estaba bastante preocupada y se sintió impotente al no poder hacer algo más.

Sasuke… no hagas algo imprudente por favor —dijo internamente.

La joven se acercó hacia Mikoto y apoyó la mano en su hombro.

—La acompañaré a casa —Sakura observó aquellos oscuros ojos posarse en ella, le dedicó una mirada suplicante y como si adivinara lo que Mikoto pensaba, le respondió con una ligera sonrisa—. Sasuke es fuerte, él va a estar bien.

Mikoto agachó la cabeza un poco aliviada y asintió con suavidad. Debía creer fervientemente en esas palabras, con la mirada perdida, Sakura también quería creer en ello.

No había pasado mucho tiempo desde que Sasuke huyó, había arrancado el auto a toda velocidad sin importarle nada. Tenía un nudo en la garganta y sentía que su corazón se saldría del pecho ante la opresión que sentía.

Poseía un sinfín de sentimientos encontrados, ver a esa mujer no le dejaba pensar con claridad, no podía concentrarse, le alborotaba la puñetera vida.

Frenó abruptamente en una carretera bastante solitaria, estaba cansado y dolido, no podía más. Un recuerdo tras otro invadía su mente, el solo recordarlo le devolvió la familiar sensación de vacío, si de él dependiese desearía poder eliminar todo de su casi perfecta memoria.

Nada iba a conseguir desvanecer el vivo recuerdo de lo que había sufrido.

Ligeras lágrimas caían por su pálido rostro, golpeó el volante una y otra vez mientras un grito se escapó de sus labios.

—¡Maldita sea! ¡¿Por qué demonios apareces cuando ya no te necesito?! ¡¿Por qué?! —bramó dando varios golpes al volante sintiendo el dolor en cada uno de ellos. Se detuvo derrotado con una expresión que le rompía el alma a cualquiera. Apoyo ambos brazos al volante cruzados entre si escondiendo su rostro con total melancolía.

Se sentía roto, humillado, solo.

—Mamá… —Su voz se quebró y leves sollozos se hacían presentes rompiendo aquel silencio abrumador.

Mientras tanto, después de varios minutos Sakura había llegado finalmente a casa de Mikoto. Había estado un poco distraída así que no tenía mucho que decir.

—Trate de descansar, le hará bien —Sakura estaba a punto de irse cuando Mikoto tomó su mano con mirada suplicante.

—Tú conoces a Sasuke, algo me dice que debo confiar en ti —Sus verdes ojos se posaron en ella, intentando asimilar aquellas palabras—. Por favor, entra un momento, necesito hablarte de esto.

Una corazonada, es lo que sintió Mikoto, por alguna razón sentía que ella era una persona que podría aliviar el dolor de su hijo. Sakura entró algo dudosa y después tomó asiento en cómodo sofá. Mikoto la imitó sentándose a su lado, aun sentía que la tristeza le invadía el corazón, pero, en ese momento quería pensar en lo que diría.

No era fácil ventilar su vida privada por una corazonada.

—Recuerdo perfectamente el día en que todo comenzó, yo me enamoré de ese hombre que solía ser tan bueno, amable y cariñoso —Sakura puso atención, sabía que se refería a Fugaku—. En ese entonces el amor era mutuo y el me lo demostraba, hubo varias barreras que afrontar debido a que él era un noble… porque yo… era bastante común —Sakura tragó saliva, le resultó familiar el asunto y suspiró con pesadez—. Él luchó por mí y yo creí que me amaba… —Su voz se entrecortaba cada vez más luchando contra las ganas de llorar—. Pudimos casarnos y supuestamente no habría impedimentos para ser feliz, pero no fue así…

Sakura notó la tristeza en aquellos pozos negros, no entendía porque le contaba su historia si aún era tan doloroso para ella. No debía ser nada fácil.

—Está bien… debe ser difícil para usted, no debe hacerlo si no quiere —Sakura intentó apoyarla, Mikoto sonrió ligeramente y prosiguió.

—Dicen que terminan de conocer a una persona cuando conviven juntos… caí de esa nube de fantasía y choque contra la realidad —La mirada de Mikoto era apagada, como si su mente vagara en aquellos tiempos tan crueles—. Él empezó a cambiar drásticamente, se volvió agresivo y frio —Una mano temblorosa se posó en su brazo, recordando todo una vez más—. Me golpeaba… —Mikoto desvió la vista con tristeza, Sakura se sorprendió levemente, se sintió mal por ella, definitivamente ese hombre era una basura—. Golpearme no era suficiente para él, nunca sintió remordimiento ni siquiera cuando estaba enferma, se volvió tan despiadado. Arruinó mi carrera, mi familia, arruinó mi vida. Yo… no quería que mis hijos crezcan en un ambiente donde sean espectadores del maltrato hacia su madre… No quería eso para ellos y siento que fue demasiado tarde cuando tomé la decisión de irme. —Débiles lágrimas resbalaban por sus mejillas, nunca pretendió abandonarlos, Mikoto los amaba, eran todo para ella.

—¿Por qué no los llevó con usted? —preguntó Sakura sin entender porque los dejo ahí conociendo como era aquel hombre.

Mikoto alzó la vista y la observó con una expresión rota.

—Yo… lo intenté. Te juro que lo intenté… —Lloró desconsoladamente, ese infeliz le arrebató lo que más amaba—. Fugaku me amenazó, puso en juego la vida de mis hijos, quiso que yo desaparezca y me dio por muerta ante el mundo.

Sakura la observó con tristeza, debió ser bastante doloroso, no podía imaginarse en una situación similar. Sabía perfectamente que esa no era toda la historia, estaba segura de que había más dolor de por medio, pero le ha contado lo primordial para que pudiese entender un poco lo que sucedía.

No haría ninguna pregunta referente al tema, quienes tenían el derecho de saber la historia completa eran sus hijos. La desolación se apoderó de Sakura al intentar comprender como sobrellevaron el dolor ambos Uchihas. Dirigió la mirada hacia Mikoto mostrando bastante preocupación.

—¿Itachi-san sabe sobre esto? —preguntó inconscientemente. Mikoto regresó a verla con sorpresa al saber que también lo conocía. Su expresión cambió una vez más, bajó la mirada con tristeza al recordarlo.

—Itachi fue espectador de todo aquél maltrato, Sasuke nunca supo nada de esto.

Sakura sintió un escalofrío recorrer su espina, sintió una punzada en el corazón al imaginarse lo que Itachi debió haber pasado, era un niño, un pequeño que observó como su padre humillaba y golpeaba a la mujer que le dio la vida.

Era difícil asimilar todo aquel sórdido pasado, recordó a Fugaku, su mente se bloqueó ante la imagen, que ser tan despreciable. Sakura estaba ensimismada en sus pensamientos cuando de repente sintió las cálidas manos de Mikoto sobre las suyas.

—Por favor, ayúdame… —le suplicó, la pelirosa arqueó las cejas con tristeza. Se preguntó a sí misma en que podía ayudarle, no se imaginaba algo que ella pudiese hacer—. No puedo soportar que Sasuke me odie tanto… Entiendo que no quiera volver a verme, pero al menos quiero que me escuche una vez más.

Sakura la observó abatida, no se sentía capaz de hacer algo, después de todo, ¿quién era ella para él? Sólo era una mujer que conoció hace poco tiempo, no creía que podía influir en él hasta el punto de meterse en este tema tan delicado. Pero la sola idea de que ellos dos siendo madre e hijo tengan una pésima relación le destrozaba el alma, por más que Sakura se sienta incompetente, no podía permitir que pierda el privilegio de estar con su madre por un malentendido.

—Intentaré hablar con él —Notó como Mikoto le agradecía con una sonrisa.

—Me alegra mucho que mi hijo tenga una buena mujer a su lado.

Las mejillas de la joven ardieron de la vergüenza ante aquel comentario. Estaba a punto de negar aquel malentendido pero Mikoto la interrumpió.

—Por favor, cuida de él —Le pidió mientras dio un suave apretón a la mano de Sakura. Ella no sabía que decir, simplemente asintió un tanto avergonzada. No pasó mucho cuando surgió una duda en la mente de la pelirosa.

—¿Cómo se ha sentido Itachi con todo esto?

—Él sufre bastante, pese a que no lo demuestre. —Su mirada se perdió nuevamente—. Me siento mal por él, desde pequeño es quien carga con todo el peso del pasado, con todo el dolor.

Itachi-san… —Sakura se puso aún más triste, recordó la imagen de aquel hombre tan amable, recordó su sonrisa. Jamás se hubiese imaginado todo el dolor que estaba arrastrando en todos esos años.

—Desde que me fui de casa Itachi siempre ha intentado que Sasuke me escuche al menos una sola vez, pero no ha podido lograrlo. —La pelirosa imaginó lo difícil que fue, él no estaba bien y pese a eso lidiar con la actitud de Sasuke debió ser muy complicado—. No quiero poner más peso sobre él, ya tiene suficiente con todo lo que ha pasado. Además, Fugaku le ha cedido su puesto en la compañía, a partir de ese momento sentirá bastante presión y responsabilidad, no quiero darle un peso más a su vida de los que ya lleva.

Sakura desvió la mirada, no se imaginaba que aquellos dos hermanos habían pasado por algo así. Era un asunto delicado y el saber que sufren le dolía, pese a que le costaba reconocerlo, ellos llegaron a ser importantes para Sakura. Definitivamente debía actuar, algo se le ocurriría.

Pasaron algunos días de bastante preocupación, Sasuke no asistió a la universidad desde aquél día, ella le preguntó a Naruto sobre él pero tampoco sabía algo al respecto por lo que era casi imposible saber cómo se encontraba.

Más allá de eso, Sakura seguía siendo acosada pero no le daba importancia, su mente estaba en otro lugar. Al culminar las clases la pelirosa se dirigió a la facultad de Itachi, había ido anteriormente pero no pudo contactarlo ya que él tampoco había asistido varios días, lo que le hizo preocupar el doble. Se acercó mientras lo buscaba con la mirada hasta que lo observó junto a una pileta, estaba con un grupo de amigos. Se acercó temerosa atrayendo la mirada de una que otra persona del grupo.

—¿No es la misma chica de la otra vez? —preguntó Kisame con un leve codazo hacia su otro amigo, haciendo que Itachi al percatarse de ese gesto voltee a ver.

—Ha venido reiteradas veces preguntando por ti, ¿acaso es tu novia? —comentó un pelirrojo con una sonrisa traviesa.

—¡Te lo tenías muy escondido, eh, Uchiha! —aventuró un hombre de ojos azulados con una sonrisa picarona—. Está muy guapa.

Itachi regresó a verlos con molestia dando a entender que deberían irse.

El mismo hombre, llamado Deidara, sonrió bastante burlón ante la expresión del Uchiha.

—Como sea —agitó la mano de un lado a otro restándole importancia—, los dejaremos solos par de tortolos —soltó con una sonrisa traviesa mientras se alejaba con sus demás amigos obedeciendo al Uchiha.

Sakura se sintió incómoda ante aquellos comentarios, reconocía a esas personas, había acudido a ellas preguntando por Itachi pero en esos momentos no decían tales comentarios.

—Lo siento, Sakura, ellos no suelen ser así —se disculpó rápidamente por la actitud de sus amigos, ella lo observó asintiendo con una sonrisa, poco después Itachi notó el decaimiento en su rostro.

Él estuvo a punto de hablar cuando una incesable tos lo interrumpió.

Sakura se alarmó en seguida y se acercó rápidamente posando la mano en su hombro.

—¿Te encuentras bien Itachi-san? —Ella estaba preocupada, se podía notar en aquellos grandes ojos verdes.

Al recomponerse Itachi soltó una sonrisa bastante amigable.

—Al parecer me resfriaré —dijo mientras con su dedo índice rascaba levemente su nuca—. No es nada del otro mundo, estoy bien.

Sakura asintió aliviada al verlo como antes.

—También quería hablar contigo, Sakura —prosiguió el azabache—, me hubiese gustado poder contactarme contigo antes, pero no he podido hacerlo por el trabajo.

Itachi había querido buscar a Sakura desde hace algunos días, pero se le ha dificultado por los asuntos de la empresa que hoy en día dirigía. Ahora iba a la universidad una que otra vez y eso en parte le molestaba.

—Te entiendo, Itachi-san, más bien discúlpame por robarte tiempo ahora sabiendo que debes estar muy ocupado —musitó la pelirosa agachando la mirada.

—Hey, no lo dije con esa intención —Sakura sintió como la mano del Uchiha se posaba en su hombro, haciendo que ella lo regrese a ver—. Tú nunca serás una molestia.

Le sonrió.

La ojijade se sintió avergonzada en ese momento, pero la razón por la que lo buscó hacía que muestre preocupación en su rostro.

—Sasuke está en casa, pero está totalmente irritable —mencionó Itachi de la nada, adivinando la razón por la cual ella se encontraba allí. Era complicado no sentirse… celoso. Pero, poco podía hacer más que aceptarlo.

—¿Has… platicado con él? —preguntó Sakura con recelo.

Itachi carraspeó antes de hablar, esfumando los pensamientos de su mente.

—Lo he intentado, pero no quiere dialogar —El azabache llevó su mano hacia su cabello haciéndolo hacia atrás, mostrándose un poco abrumado—. Realmente no sé qué ha ocurrido, no me deja acercarme. Por esa misma razón quería acudir a ti, ¿quizá sabes lo que ha ocurrido? Me tiene bastante preocupado, no suele ponerse así fácilmente, debió suceder algo fuerte.

Él recuerda claramente el enfrentamiento que tuvo su hermano con su padre, pero algo le decía que eso no tenía nada que ver con el comportamiento que tenía actualmente.

Sakura tragó saliva con pesar, recordó las palabras de Mikoto en el cual deseaba no implicar a Itachi en esta situación y ella estaba de acuerdo con eso.

—L-Lo que sucede es que ocurrió un problema entre nosotros y necesito hablar con él, pero no tengo idea de cómo acercarme —mintió sintiéndose mal por no decirle lo que en realidad sucedía.

Él se sintió incómodo por un momento ante sus recientes palabras, pero no era el momento indicado para dejarse llevar por lo que sentía.

Fingió una amable sonrisa y empezó a hablar.

—Ve a nuestra casa, él seguramente no se ha movido del lugar —alegó con amabilidad—. Yo haré saber al personal que te dejen entrar sin problemas, así que no te preocupes por eso.

Ella no sabía si era una buena idea ir al lugar, pero definitivamente necesitaba hablar con él y si Sasuke se resistía incluso en asistir a la universidad pocas eran las opciones.

Preguntó la hora al Uchiha el cual no dudo en dárselo.

—Debo irme, no tengo mucho tiempo. Gracias por tu ayuda, Itachi-san —El azabache asintió y observó como la mujer que le gustaba se alejaba del lugar. Soltó un suspiro y en su mente solo le deseó lo mejor.

Bien, tengo aproximadamente hora y media para intentar hablar con él, después de todo no puedo faltar al trabajo —Pensó mientras se daba prisa.

Salió de la universidad y tras una corta espera tomó el autobús que la dejaría cerca del lugar.

Mientras tanto, había pasado un buen rato desde que terminaron las clases, en la residencia Uchiha, el pelinegro se veía bastante perdido, abrumado y cabreado. Se estaba desquitando con todos y poco le importaba.

Estaba harto de todo el mundo.

Se encontraba tirado en su cama, cerrando sus ojos con pesar mientras le daba una última calada a su cigarrillo.

De repente, alguien tocó su puerta arrebatándole ese momento de tranquilidad.

«Joven amo, lo está esperando una señorita llamada Sakura. ¿Qué debería decirle?»

Sus ojos se abrieron con pesadez mientras que poco a poco su rostro se tensaba. Se levantó rápidamente y salió de la habitación con brusquedad dando un fuerte portazo asustando de esa manera a la mujer que le notificó sobre la llegada de la pelirosa.

Salió del pasillo dirigiéndose hacia el living cuando se detuvo de repente. Observó a Sakura tomando respectiva distancia, ella se encontraba de espaldas mientras le decía algo a una de las mucamas.

Sasuke sintió bastante impotencia en ese momento, cerró los ojos con fuerza tratando de calmarse y luego los abrió mostrando una expresión dura.

—¿Qué haces aquí?

La grave voz del Uchiha la sobresalto por completo, dando un respingo al escucharlo. Regresó a verlo por instinto topándose con una mirada bastante vacía. Abrió y cerró la boca con la intención de decir algo pero las palabras no salían de sus labios.

Ella disipó toda duda que empezaba a florecer y lo observó con bastante seguridad.

—Necesito hablar contigo… sobre aquella noche.

La mujer que estaba con Sakura se sorprendió levemente, sabía que debía marcharse si no tendría problemas.

Sasuke crispó los ojos.

—No hay nada de qué hablar.

—No puedes dejar las cosas así, al menos podrías darle una opor…

—¿Quién demonios la dejó entrar?! ¡Sáquenla de aquí! —bramó totalmente cabreado. Se sentía asfixiado, no entendía porque todo aquello sucedía de repente. El pensar qué demonios hacia ella con esa mujer le carcomía la mente, le envenenaba el pensar en que todo el tiempo se estuvieron burlando de él. Le mataba la sola idea de que quizá, su padre tenía razón.

—Alteza, su hermano dio órdenes de dejarla pasar.

—Ese idiota —espetó reciamente para después observar aquellos precisos ojos verdes con dolencia—. ¡Vete!

—Señorita, debe retirarse, por favor —le dijo una de las mucamas mientras tomaba su brazo e intentaba llevársela.

Ella lo observaba con angustia, podía notar que no estaba bien, su mirada, su expresión reflejaba mucho más de la normal. Observó como el Uchiha desvió la mirada y dio unos cuantos pasos con la intención de marcharse.

—Sasuke… por favor…

Su paso se detuvo al escucharla decir su nombre, llevó una mano a su pecho al sentir una extraña pesadez. Bajó la mano cuidadosamente totalmente derrotado y dirigió la vista al frente con bastante tristeza.

—Sólo vete, Sakura.

Y así lo observó marcharse, sintió un nudo en la garganta y no tuvo opción más que ceder. No podía quitarse de la mente la tristeza de su mirada.

La mujer la acompaño hasta la puerta y ella siguió con su camino abandonando el lugar. Un auto negro pasó por su lado pero ella no le prestó atención, estaba tan distraída con lo que pasó recientemente que no se percató en absoluto.

Quién se encontraba dentro del auto era Fugaku, la observó detenidamente mientras poco a poco se alejaba, el Uchiha apartó la vista intentando asimilar porque esa mujer irrumpía en su residencia.

El chofer abrió la puerta y Fugaku salió del auto con ímpetu, con paso seguro empezó a dirigirse hacia la puerta de la mansión cuando a unos pasos de llegar esta se abrió de repente. Sasuke alzó la mirada y se topó con la de su padre, dirigió la vista a un lado observando como Sakura salía de la mansión.

Por poco y estuvo a punto de ir tras ella, pero el que su padre este frente a él quizá fue una señal de que estaba a punto de cometer un grave error.

Fugaku lo observa con furia al predecir lo que intentaba hacer.

—Sígueme.

Sasuke no rechistó, simplemente obedeció.

Se adentraron al living cuando su padre decidió romper el silencio con una corta intervención.

—¿Qué hacia esa mujer aquí? ¿Acaso sigues siendo tan ingenuo? —Su padre era bastante duro, definitivamente Fugaku era una persona que no toleraba las cosas que no le gustaba.

Sasuke no atinaba qué decir, se sorprendía de lo estúpido que se sentía al notar como su fortaleza había caído en picada. Intentó buscar una excusa en la cual no pueda arraigar más problemas, ya tenía suficiente y sentía que su cabeza explotaría.

—Vino a dejarme unos apuntes de la universidad por mi ausencia de estos días —mintió sin mostrar una pizca de emoción—. Yo se lo pedí, de lo contrario no estaría aquí.

Fugaku crispó los ojos dudando un poco al respecto. Dejó ese tema a un lado y fue a lo más importante, su asistente le había avisado sobre su ausencia pero no tenía oportunidad de reclamarle.

—¿Crees que es admisible que sigas faltando a la universidad como un vago? —Fugaku arrugó la frente con desagrado—. ¡Siempre haces algo para joderme! ¡Asegúrate de ir la próxima vez, quedas advertido Sasuke! ¡No tengo intenciones de seguir lidiando con tus tonterías!

Fugaku se marchó dejando atrás al Uchiha menor, este último simplemente soltó una risa apagada ante las palabras de su padre. Él sabía que no decía eso porque le preocupase, lo decía más por el qué dirán de la gente. No es buen visto que supuestamente uno de los hijos del actual ministro haga lo que le da la gana y tome ciertas libertades. Ridículo.

Sasuke se dirigió hacia su habitación y prosiguió a sentarse al sofá que tenía cerca, lo único que anhelaba en ese momento era encontrar algo de paz.

Como un reciente hábito encendió un cigarrillo para así intentar calmar la ansiedad que lo inundaba, su mente estaba difusa.

Había pasado un buen rato donde pudo relajarse finalmente, pero este fue interrumpido cuando dieron algunos toques bruscos a la puerta para después ser abierta sin su consentimiento.

—Oi, Sasuke.

El Uchiha frunció el ceño al reconocer su voz y desvió la vista hacia él.

—¿Por qué de repente vienen a mi casa a molestarme? —soltó incómodo—. ¿Qué quieres Naruto?

El rubio sonrió disimuladamente. Recordó una vez más la razón del por qué se encontraba ahí en ese momento.

«Naruto se encontraba aun en la universidad, estaba terminando de ayudar a su prima con un pequeño trabajo que necesitaba. Estaba ensimismado cuando escuchó hablar a Karin.

¿Qué hora es Naruto? —le preguntó al rubio—. Debo darme prisa, quedé con mis amigos y no puedo llegar tarde.

Naruto soltó un suspiro resignado. Sacó el teléfono de su bolsillo con la intención de ver la hora cuando se dio cuenta de que había recibido un mensaje de texto.

¿Un mensaje? —Sus orbes azulados estaban curiosos, abrió la bandeja de entrada cuando observó el nombre del remitente, era Itachi.

«Buenas tardes, Naruto.

Necesito pedirte un favor, Sakura irá a casa en busca de mi hermano, por favor, acompáñala. Lo único que intento evitar es que las cosas empeoren de alguna manera. No sé lo que ha sucedido, pero me siento intranquilo conque ella vaya sola. Contaré con tu ayuda.»

Naruto se pasmo un instante, guardó el teléfono apresurado al darse cuenta que el mensaje lo había recibido hace aproximadamente una hora, lo había visto demasiado tarde.

Karin, debo irme. Surgió algo importante, si aún necesitas ayuda prometo hacerlo después —aseguró con rapidez, poco después salió del lugar con apuro.

¡Hey, baka! —se quejó la pelirroja a lo lejos. »

El rubio soltó un suspiro al recordar aquello. Observó a su amigo con tristeza, este solo atinó a crispar los ojos ante la cara que acababa de poner.

Al parecer Sakura-chan vino ya, pero puedo notar que no fue algo bueno —pensó el rubio para sí mismo.

—¿Te quedarás ahí sin decir nada? Si has venido a joderme, es mejor que te vayas —soltó el pelinegro.

—Vine porque te hace falta despejarte un rato —aseguró mientras no le bajaba la mirada—. Sea cual sea la razón por la que estás privándote de todo no pienses tanto en ello y vamos por unos tragos, puedo asegurar que te hace falta.

Sasuke apaciguó un poco el rostro.

—¿Por qué insinúas que ha pasado algo?

Naruto tiró una carcajada.

—¡Oi, teme, te conozco desde que tengo uso de razón! —sonrío divertido—. Verte así de moribundo no es para nada tu estilo.

Sasuke soltó una sonrisa fugaz ante aquel comentario.

—Para que tú intentes animarme sí que me he convertido en un desastre.

El pelinegro se levantó del sofá, tomo su chaqueta y por último las llaves. Empezó a caminar hacia la puerta mientras soltaba unas palabras.

—Ahora que lo mencionas creo que mi cuerpo necesita bastante licor. —Hizo una pausa soltando un suspiro—. Has acertado esta vez, dobe.

El rubio observó cómo se alejaba por el pasillo y con un suspiro de alivio lo siguió.

Llegaron a un bar bastante conocido por ambos, solían ir juntos tiempo atrás pero últimamente no lo hacían muy seguido.

Pasó algunas horas después de que entraron en aquél bar, el Uchiha no desperdició ni rechazo ninguna copa de licor, más bien, se sentía agradecido de alguna manera.

Naruto no se quedó atrás, por más que intentó mantenerse sobrio su tolerancia al alcohol era muy pobre a diferencia del Uchiha.

—Temeeeeeee —soltó el rubio totalmente ebrio.

—Sigues siendo un mal bebedor, dobe. —Sasuke soltó una sonrisa burlona, pese a que sea muy tolerante al alcohol, ya se sentía algo mareado, definitivamente había bebido mucho.

—¡Eso no es cierto! —Refunfuñó para después hacer un puchero de inconformidad—. ¡Eres muy bueno en todo lo que haces! ¡Te envidio amigo! —Le dio un leve codazo haciendo que el pelinegro sonría con amargura.

—¿Entonces por qué teniendo esa dicha soy tan infeliz? —cuestionó mientras tomaba otra copa sintiendo el amargo sabor recorrer su garganta.

Naruto lo observó sin entender, estaba demasiado ebrio dificultando así su capacidad de razonar.

Sasuke se puso de pie y de su billetera sacó efectivo dejándolo encima del mesón. Con su teléfono alcanzó a llamar a un taxi para poder finalmente marcharse del lugar. Ayudó a Naruto a reincorporarse y finalmente se fueron a casa.

El viaje fue bastante bullicioso, Naruto no dejaba de hablar y Sasuke lo ignoraba. Dejó al rubio en su casa y no pasó mucho cuando él también llegó a la suya.

Salió del taxi y tambaleándose un poco logró entrar a casa.

Finalmente llegó a cama y se echó sin recelo alguno, estaba cansado. Cerró los ojos y empezó a pensar, por más que intente no hacerlo era imposible evitarlo. Se sentía mal, creía que el ingerir aquel amargo licor le ayudaría a llevarse el dolor que su corazón sentía, pero no, estaba bastante abatido.

Uno que otro recuerdo invadió su mente, ¿cómo demonios lograría desecharlos? El nudo en su garganta se volvió intenso y con pesar sintió como su rostro empezaba a humedecerse.

Sólo atino a soltar un suspiro mostrando resignación por esa solitaria noche. Con una batalla honorable contra las ganas de dormirse salió victorioso y finalmente pudo conciliar el sueño al menos por unas horas.

Se había dormido.

«El cielo estaba bastante despejado mostrando así un suave color azul en aquel inmenso firmamento. El arrullo de las aves era tan encantador que una bella mujer de cabellos negros lo acompañaba con su delicada voz.

Un pequeño observaba como su madre regaba las flores del jardín, ella estaba muy contenta al observar como la belleza de las flores irradiaban con la luz del sol. De repente su vista se posó en las flores de hortensias que faltaban por regar, poco a poco su sonrisa se esfumo indicando una expresión triste.

Sintió un leve jalón de su vestido sacándola así de su ensimismamiento.

Mami ¿esas flores te ponen triste? —preguntó el pequeño Uchiha con curiosidad, ella lo observó con sorpresa y después soltó una leve sonrisa.

En el lenguaje de las flores puede llegar a tener un significado triste. —Ella prosiguió a regarlas mientras soltaba un suspiro.

¿Qué es lo que significan? —preguntó nuevamente mientras se agachaba y tocaba una de esas flores.

Mikoto dejó la regadera a un lado y se puso en cuclillas imitando la acción de su hijo.

La hortensia simboliza las emociones sentidas. —El pelinegro puso atención a lo que su madre decía—. Se puede utilizar para expresar gratitud por haber sido comprendido.

Pero eso no es algo triste, ¿o sí? —la interrumpió.

Su madre sonrío.

No es algo triste, cariño, pero estas preciosas flores tienes un sentido negativo —prosiguió, el niño la observó con mucha más curiosidad—. Las hortensias también simbolizan la frigidez y la falta de corazón.

El pelinegro observó cómo su madre se perdía en sus pensamientos.

Lo que no sabía era que aquella flor le recordaba tanto al hombre que en ese momento le estaba arruinando la vida. La imagen de Fugaku se plasmó en su mente trayendo consigo un dolor en su pecho.

¡Papá! —le escuchó decir a su hijo haciendo que Mikoto se tensara.

¿Acaso siempre serás tan imprudente? —Mikoto sabía que le estaba hablando a ella, su grave voz hacía que le temblaran las piernas, él estaba furioso, ella le temía tanto.

Un incómodo silencio se hizo presente, Sasuke no entendía que sucedía, podía notar que su padre estaba enfadado, por otra parte su madre no decía palabra alguna. ¿Acaso habían discutido?

De repente se escuchó un ruido ensordecedor que espantó a Sasuke y a su madre de manera abrumadora. Era Fugaku, había pateado la regadera con mucha fuerza al perder la paciencia.

Mikoto temblaba, se levantó rápidamente y le hizo frente pese a que no podía verlo a los ojos.

No frente a él —balbuceo haciendo que Fugaku desvíe la mirada hacia su hijo.

Sasuke lo observó con miedo, ya que la expresión de su padre era bastante aterradora. Este apaciguó el rostro y se mostró amigable ante su hijo. Llamó a una mucama y esta apareció rápidamente.

Llévalo dentro —ordenó. La mucama asintió, tomó al niño en sus brazos y salió rápidamente del lugar.

Sasuke seguía sin entender que sucedía. Observó como su padre se acercó hacia Mikoto y la jaló del brazo.

¡Suéltame! —le escuchó gritar.

Mami está llorando —le dijo a la mucama, él intentó soltarse pero no pudo. Ella lo sujetó con más fuerza y escondió la cabeza del niño en su pecho intentando que no vea más allá de eso.

¡No! ¡Detente! —suplicaba ella, mientras de fondo se escuchaba golpes secos—. ¡Por favor! ¡No sigas! »

Abrió los ojos abruptamente tras despertar de una jodida pesadilla.

—¿Qué demonios fue eso? —pensó en voz alta. Sintió una fuerte presión en su cerebro, le dolía bastante la cabeza.

Ahora es cuando sentía arrepentimiento por haber ingerido alcohol.

Observó la hora y rápidamente se apresuró a alistarse para asistir a la universidad. Esta vez no tenía opción tras las palabras de su padre.

Paso un par de horas haciendo que pronto esté por comenzar las clases. Sakura se encontraba en el locker dejando algunas de sus pertenencias dentro. Sasuke se adentró por el pasillo con su expresión habitual de toda la vida. Observó a la pelirosa a lo lejos haciendo que le dé un vuelco al corazón. Cerró los ojos intentando disipar la repentina sensación que se adueñó de su cuerpo. Relajó el rostro y difícilmente pasó de ella, ignorándola por completo.

Sakura sintió una fuerte presencia así que desvió la mirada, sus preciosos ojos verdes se abrieron de par en par al divisar como el Uchiha se alejaba. Reaccionó al instante y sin pensarlo dos veces lo siguió, estaba a punto de llegar a él cuando divisó al profesor acercarse.

Se maldijo así misma, no tenía otra opción más que esperar.

Todo el transcurso de las clases la pasó bastante preocupada, inconscientemente su mirada se posaba en él, podía percatarse que no dejaba de tocar su dedo índice contra el pupitre, como si estuviese ansioso.

Una bola de papel cayó sobre ella escuchando una risa burlona detrás, Sakura suspiró fastidiada, pese a todos los problemas tenía que seguir lidiando con el acoso de esos idiotas.

Las palabras de Mikoto volvieron a su mente, haciendo que por un momento olvide como la molestaban. Observó nuevamente al Uchiha, pero este sorpresivamente había regresado a ver, aunque no fue a ella, su vista fulminaba alguna parte trasera del lugar.

Lo que no sabía es que él pudo divisar a uno de los imbéciles que le seguían arrojando papeles. Desvió la vista y se topó con los ojos verdes de Sakura. El pelinegro se tensó y regresó la vista al frente intentando mostrarse indiferente.

Tras algunas horas de clase, finalmente la jornada había culminado. El profesor afirmó que podían retirarse haciendo que Sasuke se levante abruptamente y salga disparado del lugar; muy en sus adentros aún se sentía abrumado y no tenía humor para nada, sólo necesitaba encerrarse en su burbuja una vez más.

Sakura se percató de su salida al instante, sabía que él intentaría irse rápidamente así que también fue veloz y se encaminó tras él.

—¡Sasuke!

El Uchiha se detuvo en seco al escuchar su melodiosa voz nombrarlo, pero, no tardo en seguir con su camino.

La ignoró.

Ella no podía darse por vencida así de fácil, debía ser insistente aunque se convierta en una verdadera molestia.

—¡No puedes seguir actuando así! —El tensó la mandíbula, ella no se detuvo, seguía caminando tras él—. ¡Las cosas no se resuelven de esa manera! ¡¿Es tan difícil simplemente escuchar?! ¡Ella te necesita! —Sasuke estaba consternado ante su atrevimiento, sus nudillos estaban blancos y las venas de sus manos sobresalían ligeramente de su piel.

Sakura apresuró su pasó y tomó el brazo del Uchiha cansada de que la ignorase, Sasuke impulsivamente la hizo a un lado con fuerza haciendo que ella caiga al piso.

Un pequeño quejido se escapó de sus labios, le había dolido. Mordió su labio con rabia, apretó sus puños con fuerza y simplemente habló.

—¡Eres un niño! —alegó con ímpetu—. ¿No crees que se merecen una oportunidad? ¡No aprovechas lo que tienes y eso me molesta!

Sasuke volteó a verla con una mirada fulminante, crispó los ojos con molestia, estaba tan cansado que le digan qué hacer, que le reprochen, como si él hubiese tenido una vida fácil. No podían entenderlo, nadie supo hacerlo.

—¡Deja de meterte en mi vida! —instó con prepotencia, Sakura sintió temor por un momento, estaba tan enfadado—. ¡¿Acaso tus padres son tan incompetentes que solo pudieron criar a una hija entrometida?!

Sakura sintió una punzada en su corazón.

El Uchiha desvió la mirada y empezó a caminar con la intención de largarse de ahí.

—Están muertos —Sasuke detuvo su paso al instante—. Asesinaron a mis padres.

Su voz se quebró.

Los orbes oscuros del pelinegro se explayaron de rotunda sorpresa. Regresó a verla asimilando lo que acababa de escuchar, no podía salir de su estupor.

Sakura sintió una presión en el pecho, el nudo en su garganta era cada vez más fuerte. Su mirada apuntaba al pavimento, el Uchiha pudo notar como mordía su labio inferior intentando que lágrimas traviesas no escapasen de sus ojos.

El pelinegro soltó un inaudible suspiro de sus finos labios.

Soy un imbécil.