By Messel.
17
Tu presencia.
Hubo un intervalo de incómodo silencio que pesó en el aire.
El recuerdo desgarrador de sus padres nubló su mente en una fracción de segundos. Si de la Sakura de antes se tratase se hubiese quebrado en un millar de pedazos, pero el tiempo y la vida le ha hecho tener un juicio distinto, se fortaleció mucho más. Cerró los ojos intentando calmarse, no le afectaba las palabras del Uchiha, sabía a la perfección que estaba totalmente equivocado; lo que sentía era una colosal impotencia ante la terquedad de aquel hombre.
El pelinegro al escuchar aquellas cortas y reveladoras palabras —haciendo a un lado el asombro que aquello le causaba—, se sintió la peor basura del mundo. ¿Cómo no hacerlo? Se había atrevido a decir algo que lastimaría a cualquiera, se recriminó mentalmente sintiendo bastante culpabilidad.
—¿Por qué no me lo había dicho antes? Tuvo la oportunidad de hacerlo, si mal no recuerdo la vez que la llevé a casa Sakura mencionó que sus padres no estaban aquí, no pensé que lo decía de una forma tan… literal… —se cuestionó en sus adentros. Se pasó una mano por el cabello con angustia intentando no dar tantas vueltas al asunto.
La pelirosa soltó un suspiro y con la mirada aun cristalina lo observó con osadía. Sasuke se inundó de sorpresa, hace unos momentos se veía tan rota, tan frágil, sin embargo, en una fracción de segundos sus grandes ojos verdes denotaban lo contrario, su mirada se volvió tan profunda y explícita.
Los ónix del pelinegro observaron tan determinada mirada, en su atormentada mente rememoró las palabras viles que salieron de sus labios. Con pesar, sus obscuros orbes apuntaron el frio pavimento, por alguna extraña razón no podía mantener el contacto visual.
Sakura apretó los puños con más impotencia que nunca, por más que lo intentaba seguía sin comprenderlo ni un poco. ¿Por qué era tan cruel? Aquella pregunta se plasmó en su mente. No le dolía en absoluto lo que él exponía, le dolía que Sasuke tenga la dicha de tener a su madre con vida y lo desprecie de una manera tan inhumana.
¿Por qué los humanos buscan algo tan insano como lo es el sufrimiento? ¿Por qué tienen que hacerlo todo complicado, más complejo y absurdo? Simplemente podrían pretender ser felices antes de perderlo todo por algo que nunca valdrá la pena, la desdicha y el tiempo.
Ella lo escrutó con aquellos potentes jades, sin embargo, no podía verlo a los ojos, sus cabellos negros escondían su mirada.
Mordió su labio inferior ante la imagen que presenciaba, soltó un ligero suspiro.
—¿Sientes lástima por mí? ¿Por lo que dijiste?
El pelinegro la escuchó sin chistar, se limitaba a procesar cada palabra que salía de su boca. Le dio la espalda intentado esconder lo poco que expresaba.
—Yo… no sabía... —pensó en voz alta, atrayendo la atención de la pelirosa sin querer.
—¿Y? En un caso hipotético, ¿el hecho de que lo supieras iba a ser sujeto para que lo que hayas tenido que decir fuese diferente? ¿Tal vez iba a cambiar tu forma de pensar o la manera de ver las cosas?
Sasuke se quedó en silencio, ahora era él quien se empezaba a sentir indefenso.
—Hay una sola cosa que puedo envidiar de ti —aseguró en todo adusto—, no es tu apariencia ni el dinero, nada superficial ni económico, envidio que aun tienes a la persona que te dio la vida.
Sakura cerró los ojos con pesadez.
¿Por qué la existencia es tan cruel e injusta? ¿Por qué arrebata personas preciadas por unos y otros que los tienen en vida no saben aprovecharlo?
Un recuerdo de Sasuke aparece, la sonrisa de su madre, su contacto, aquellos brazos que lo acobijaban brindándole calor, aquel beso de buenas noches antes de dormir.
Volvió a la realidad apretando el puño con fuerza.
—¡No es lo mismo! —Objetó el pelinegro reciamente—. Nuestras situaciones son totalmente distintas. No pueden compararse.
Sakura sonrió falsamente. Se levantó del suelo con cierta dificultad.
—¿Te duele, no es así?
Sasuke sintió un nudo en su garganta.
—Tú no me conoces, no digas o intuyas algo como si lo hicieras.
—Sasuke… ¿Quién te envenenó tanto? ¿Quién te hizo tanto daño?
El Uchiha se sorprendió por un segundo, poco después mordió su labio inferior tragándose un sinfín de emociones e impotencia.
—Cállate, tú no comprendes…
Sakura lo observó con melancolía, tal vez no veía sus ojos, pero sabía que su expresión decía mucho más de lo que aparentaba.
—¿No crees que has sufrido demasiado con tanto rencor en tu corazón? —Hizo una pequeña pausa—. ¿Por qué es tan difícil dar una oportunidad?
—¡Ella me abandonó! ¡Es una mujer tan cruel y despiadada… bastante traicionera! —bramó con total dolencia—. ¡No le importó en absoluto lo que ocurría con nosotros! ¡Nos dejó con ese monstruo que llamamos padre mientras ella se largó para tener una buena vida con alguno de sus amantes! —Continuó de espaldas soltando todo el rencor que sentía—. ¡Esa mujer… ella fue la causante de que nuestra familia se hiciera pedazos! Yo… yo... —Su grave voz se entrecortaba con cada palabra que decía, sentía que no podía retener más aquel nudo que se formó en su garganta, poco a poco sus orbes se humedecían. Posicionó su mano en el pecho sintiendo un gran dolor en su corazón—. No puedo hacerlo… no puedo…
De repente, el pelinegro sintió como un par de brazos lo envolvían, un extraño hormigueo recorrió su cuerpo, la calidez empezaba a hacerse presente, Sakura se había acercado por su espalda y sus brazos envolvieron el cuerpo del Uchiha. Él no la apartó, había pasado mucho tiempo desde que volvía a sentir aquella calidez tan pura como cuando era un niño. Lágrimas caían de su rostro sin temor alguno, estaba demasiado frágil e indefenso, sintió como lo abrazaba con más fuerza.
—Siento tanta tristeza por ti.
Sasuke solamente escuchaba, no tenía la fuerza ni las ganas de decir palabra alguna. Temía romperse un poco más.
—Ninguna persona merece cargar con tanta pena en su vida, sé que algunas personas son crueles y despiadadas, pero, hay otras que en realidad no lo son. —Sakura sabía que él lloraba, su respiración irregular y aquellos casi imperceptibles sollozos lo delataban—. Si optas seguir el mismo camino vivirás en una mentira toda tu vida, después llegará el día de la verdad y es cuando será demasiado tarde, te darás cuenta que pudiste haber hecho algo más, el arrepentimiento empezará a comerte vivo.
Sasuke soltó un gran suspiro mientras que poco a poco recobraba la compostura, dirigió su vista al cielo, aquellos algodones tan blancos adornaban el inmenso firmamento. Sentía bastante melancolía.
—¿Qué tratas de decir? —soltó en un hilo de voz.
Sakura lo abrazo más fuerte y él lo agradeció mentalmente.
—¿Por qué crees que sería tan insistente con la idea de que hables con tu madre? —El pelinegro puso atención—. Tal vez especulas en la idea de que sea simplemente un capricho. Posiblemente creas que por el hecho de que perdí a mis padres intente aliviar mi corazón uniéndolos a ustedes dos. A lo mejor piensas que hago esto porque me da coraje de que no aproveches lo que tienes, tal vez sea así, pero no lo es del todo.
El Uchiha desvió la mirada hacia atrás al escuchar aquellas palabras, la joven Haruno había presentido todo lo que él realmente especulaba. Pudo observar como Sakura apoyaba la cabeza en su espalda, no podía percibir su blanquecino rostro.
—Sasuke, no sería tan insistente si creyera que esto te lastimaría y te causaría más daño o dolor del que ya posees.
Regresó su vista al frente asimilando una vez más sus palabras, meditándolas cuidadosamente dentro de sí mismo.
—Si esto te haría más daño créeme que no me tendrías aquí ahora, pero, me gustaría que confíes un poco en mí. —Lo acobijó con más intensidad que antes—. Sasuke, debes hablar con ella.
El Uchiha arrugó la frente, él no quería, no podía hacerlo. Cerró los ojos con fuerza, quería mantenerse firme ante la idea de erradicar a Mikoto de su penosa vida. Un cosquilleo sintió en su corazón, por más que no quería, algo le decía que debía creer en ella, se sentía bastante confundido. ¿Qué debía hacer? Pasó toda su vida queriendo evitarla, hasta su hermano había fracasado en el intento de unirlos nuevamente, pero, repentinamente aparece esta mujer y hace que en algún lugar de su corazón tenga ese deseo de intentarlo.
—¿Por qué haces esto Sakura? —Esa fue una de las preguntas que más rondaban por su mente—. ¿Por qué te involucras tanto sabiendo que te he ofendido varias veces? ¿Por qué hacerlo cuando en ocasiones me he comportado como un idiota? ¿Por qué simplemente no permites que termine de derrumbarme?
Sasuke no lo entendía, fue grosero con ella en varias situaciones, aunque también era consciente de que había vivido momentos estupendos con ella, aquel beso que bloqueó su mente, todo ese puño de emociones que le hacía sentir con tan solo verla. Sabía perfectamente que no había pasado mucho tiempo de conocerla, pero a veces la vida te sorprende y solo las cosas pasan porque sí. Él nunca se imaginó en una situación semejante, jamás se esperó conocer a una persona que le empiece a cambiar tanto la vida, que lo haga sentirse más humano.
Sakura sonrió con nostalgia.
—Me importas, Sasuke. —El pelinegro se sorprendió ante sus palabras—. Recuerdo aquella preciosa noche… Quiero protegerte. —Lo abrazó con firmeza.
El Uchiha sintió un cosquilleo por todo el cuerpo, no la había imaginado diciendo algo así y de forma tan directa, cerró sus ojos recordando esa noche, aquellas palabras que le había dedicado a la pelirosa, aquel momento tan único e íntimo para ambos.
―Lo único que sé con firmeza, es que no me dejaré vencer tan fácilmente ―aseguró en todo adusto. Regresó a verla al instante―. Ahora tengo a alguien a quien proteger.
Salió de su ensimismamiento mientras sus finos labios se entreabrían con sutileza.
—Sakura.
Ella sintió un respingo al escucharle decir su nombre. El Uchiha, que había permanecido inmóvil, alzó las manos posicionándolos en los antebrazos de Sakura con la intención de zafar el agarre, pero, Sakura no quería soltarlo.
Por alguna razón, su corazón palpitaba con fiereza, en ese momento ella se dio cuenta de lo que había dicho y sentía una vergüenza inimaginable. No obstante, aún tenía algo que decir.
—Sasuke. —Él puso atención—. Quiero que vivas esta vida sin arrepentimientos, no temas al tener que tomar una decisión, sabrás que has tomado la correcta una vez te sientas en paz contigo mismo. —Hizo una pequeña pausa—. No pretendo forzarte a nada, pero puedo asegurarte que mi intención no es malévola, y si estoy aquí, es por algo.
El pelinegro cerró los ojos sintiéndose bastante tranquilo, soltó un ligero suspiro y para sorpresa de Sakura este se giró quedando frente a ella sin soltarse del agarre.
Sus ojos verdes lo miraron expectante, el Uchiha sintió como aquellas esmeraldas brillaban como nunca. Él sonrió sutilmente haciendo que Sakura se sorprenda aún más, alzó la mano y sujetó la cabeza de Sakura con suavidad acercándolo a su pecho, con su otra mano recorrió su espalda y la envolvió en un fuerte abrazo.
Estaba tan agradecido.
La sorpresa por parte de Sakura era más que evidente, no lo esperaba en absoluto e inconscientemente correspondió el abrazo entrelazando sus manos en su espalda. Por un momento le recordó a su padre, una sensación de calidez tan similar pero distinta a la vez…
Mientras tanto, en la mansión Uchiha se encontraba aquel imponente hombre que ahora gobernaba el país, su leal sirviente se encontraba frente a él con una sutil reverencia.
—El primer paso esta culminado, ha sido tedioso y complicado, pero —Fugaku acercó una copa con vino tinto hacia sus labios dando un gran sorbo—, finalmente estoy más cerca de recuperar lo que es mío.
Kabuto se dispuso a llenar la copa de aquel vino color carmín.
—Mi señor, ahora es donde debe ser más precavido que nunca.
—Lo sé, solamente debo ser bastante minucioso y trabajar en las sombras. —Pasó una mano por su cabello—. Ahora más que nunca debo pasar desapercibido, tardará un tiempo hasta que pueda dar el siguiente paso.
—Estoy a sus órdenes, alteza.
Fugaku se reclinó en su asiento levemente mientras llevaba una mano a su labio inferior, bastante pensativo.
—Solamente hay una cosa que me preocupa.
—¿Puedo hacer algo por usted?
—Ese hombre, asegúrate de mantenerlo vigilado, no puedo bajar la guardia ni un instante, mucho menos confiarme. —Soltó un suspiro inquietante, en efecto ese insolente era la única pieza que no cuadraba. Le pudría la mente.
—Se refiere a…
El Uchiha asintió.
—Él es poderoso, no puedo deshacerme de él y lo sabes. —Fugaku le dirigió una mirada perspicaz—. Solo me queda permanecer de su lado, por el momento.
—Estoy de acuerdo, Alteza. —Kabuto lo observó con detenimiento—. Con respecto a su hijo mayor, usted me ha mencionado que lo tiene bastante abrumado.
Fugaku dio un sorbo de su copa.
—Él es el menor de mis problemas, puedo manejarlo, así como lo hice con esa perra.
Kabuto asintió con una sutil sonrisa.
—¿Qué debería hacer con Sasuke?
Fugaku pareció meditarlo durante algunos segundos.
—Por el momento déjalo, él aprenderá de la mejor manera una vez esa mujerzuela lo traicione, finalmente se dará cuenta que tenía razón. —Observó a Kabuto una vez más—. Tú… solo mantente al margen.
Kabuto asintió con una sutil reverencia.
Mientras tanto en la universidad, el Uchiha la aleja suavemente de su regazo, se encontraba más tranquilo. En su rostro se dibujó una sonrisa traviesa, ella lo observó con curiosidad.
—Quiero que permanezcas conmigo este día y lo consideraré.
Ella lo miró con reproche al ver que la estaba chantajeando, no pasó mucho tiempo cuando cambió de expresión por una de total serenidad.
—Realmente me gustaría, pero tengo que trabajar y no puedo faltar.
Se quedó pensativo por un momento al recordar que, efectivamente, ella trabajaba.
—Tal vez pueda pedirle permiso.
Sakura soltó una pequeña risa ante ello, el pelinegro enarcó una ceja al percatarse. Sasuke pensaba que no tenía nada de malo, en realidad su historial laboral era nulo, pero imaginó que siempre podría hacerse excepciones.
—No funciona así —dijo en medio de una sonrisa—. Además de no ser correcto, puede haber la probabilidad de que me despidan.
—¿Estás segura de que no se puede hacer una excepción? —preguntó Sasuke intentando insistir un poco más. De verdad quería estar cerca de ella, lo necesitaba.
Sakura dudo por un segundo, pero su respuesta era inminente. Tenía mucho que perder, sin su trabajo no tendría manera de sustentarse ni mucho menos pagar la beca parcial de su matrícula.
—No sabes cuanto me gustaría… —Sakura posó sus potentes jades en la oscura mirada del pelinegro—. Pero, ahora que sabes lo ocurrido en mi vida debes tener en cuenta que no puedo perder mi trabajo.
Sasuke supo enseguida que ella estaba en lo correcto, se dio cuenta que estaba actuando de manera egoísta y desconsiderada. A pesar de eso, aun deseaba poder pasar el resto del día junto a ella.
—Te ofrezco una segunda opción. —Notó como sus preciosos ojos verdes le prestaban atención—. Te ayudaré en tu trabajo, dudo mucho que haya algún problema.
Los ojos de la Haruno se abrieron de par en par, movió la cabeza negándose rotundamente. Recordó enseguida la vez que hizo lo mismo, no sentía que sea correcto que lo haga nuevamente.
—No creo que sea una buena idea, además de que eso conlleva en hablar con mi jefe.
—De acuerdo, entonces no hablaré con Mikoto —soltó al instante. El pelinegro sonrió internamente, sabía que era difícil que se niegue, él insistía en que no habría ningún problema.
—E-Eso no es justo… —balbuceó la ojijade.
—Queda en ti.
Ella bajó la mirada paseando la mirada por varios puntos del lugar.
—Me pones en una situación difícil…
Sasuke curvó los labios en una pequeña y casi imperceptible sonrisa.
—No te compliques tanto, la decisión no es difícil.
Tomó su mano y la llevo con él hacia su auto. Sakura observó al Uchiha con calidez, una vez más reafirmaba que deseaba poder sanar un poco el dolor que había cargado en toda su vida. Lo necesitaba.
Una vez en el auto, Sakura observó de reojo el perfil del Uchiha, sentía bastante curiosidad, o tal vez, solo quería saber que es lo que el pretendía.
—¿Por qué quieres hacer esto? —Se animó a preguntar.
Sin titubear respondió al instante.
—Quiero estar contigo, además —Clavó sus ónix en ella—, no quiero estar solo, no deseo ir a casa, no a ese lugar donde te aseguro volverá a envenenarme. —Regresó la vista al frente—. No por este día.
Sakura apretó la mano del Uchiha con suavidad, él observo sus preciosos ojos verdes.
—Y eso no está mal, al contrario, me alegra mucho que intentes alejarte de aquel entorno por un momento.
—Tu presencia es suficiente.
El pelinegro soltó un suspiro y asintió suavemente, posó sus manos en el volante y se dirigieron hacia su destino. Sasuke tuvo que conducir a mil por hora a pedido de la pelirosa, al llegar a Ichiraku Ramen, Sakura salió disparada debido a que observó la hora en el coche y faltaba poco para iniciar su turno.
Una sonrisa divertida se formó en sus labios al verla de esa manera, desabrochó el cinturón de seguridad con plena serenidad y se bajo del auto de la misma manera.
Al entrar al lugar lo primero que observó fue a Sakura poniéndose un delantal, poco después sujetó su largo cabello en una coleta alta, sonrió inconscientemente, aun recordaba la primera vez que la observo haciendo aquello. En su mente solo podía reafirmar lo preciosa que era esa mujer.
Su vista se poso en el dueño del restaurante el cual notó que se acercaba, se paró erguido e hizo más corto el encuentro acercándose también.
—Bienvenido Sr. Uchiha —saludó Teuchi con una reverencia.
—Buenas tardes —lo imitó.
—Ha pasado un buen tiempo desde que lo vi por última vez, me sorprende no verlo con Naruto —soltó una gran risa, el pelinegro sonrió.
—En realidad, estoy seguro de que Naruto lo ha venido a visitar más seguido.
—Así es, definitivamente él es mi cliente estrella —volvió a sonreír—. Imagino que tiene mucha hambre ¿qué desea ordenar?
Sasuke observó de reojo a Sakura que se encontraba cerca del lugar, sonrió internamente al notar que los estaba espiando. Regresó a ver a Teuchi con total seguridad algo que lo caracterizaba bastante bien.
—En realidad, mis razones para visitarlo son distintas... —Teuchi lo observó sin entender—. Si no es mucha molestia, me gustaría ayudarlo por este día.
La joven Haruno se explayó de sorpresa por las palabras tan directas del pelinegro, no pensó que lo diría, así como así. Ella imaginaba hacer que Sasuke se siente mientras ella trabajaba rápidamente y así poder acompañarlo. Se alejó rápidamente del lugar, por alguna razón sintió demasiada vergüenza.
—¿Otra vez? —preguntó Teuchi, estaba asombrado—. Me da curiosidad saber cuál es la razón —Sonrió amablemente.
Sasuke hizo un gesto con la mano pidiéndole que se acerque un poco más y el hombre obedeció.
—Esa mujer me tiene completamente loco —soltó cerca del oído de Teuchi para después señalar sutilmente a Sakura.
El hombre dirigió la mirada hacia el lugar donde él señalaba y observó a la pelirosa limpiando una mesa. Sonrió divertido ante las palabras del Uchiha y asintió con amabilidad. Él solo supo agradecer y se dirigió rápidamente a tomar un delantal.
—Esta juventud de hoy en día, hacen cualquier cosa por amor —soltó Teuchi con una gran sonrisa mientras se dirigía a la cocina.
Sasuke observó a Sakura y se acercó a ella por la espalda.
—Puedo ayudarte —susurró cerca de su oído, Sakura dio un pequeño respingo del susto.
Giró en sus talones y sonrió con dulzura al verlo con el delantal, se veía tan apuesto pese a que traiga aquello encima, sin duda aquel hombre parecía sacado de una revista de modelaje.
—Definitivamente no puedo hacerte cambiar de opinión ¿no es así? —aseguró Sakura con una sonrisa.
—Qué bueno que lo entiendas. –Sonrió ladinamente, se dirigió hacia una mesa y comenzó a limpiarla.
Soltó un pequeño suspiro, una parte dentro de él se había apaciguado, se sentía tranquilo. Intentaba no pensar más allá de lo necesario, quería simplemente disfrutar ese momento y sentir un poco de paz. Para él nuca fue algo fácil, pero a lado de esa mujer parecía que todo se volvía posible. Sonrió inconsciente. Muy en el fondo consideraba las palabras de ella, pero, el hecho de hablar con su madre le daba… miedo, tendría que pensárselo más de una vez.
En ese momento Sasuke solo quería fijar su mente en la mujer a quien prometió proteger, se lamentaba mucho por todo lo ocurrido, no se lo había puesto nada fácil para Sakura, él sabía que lo entendía, después de todo no se encontraba para nada estable.
Sasuke ya no quería mas problemas, mas discusiones y humillaciones, no quería alejarse de ella, ahora estaba más seguro que nunca, quería estar con Sakura. El pelinegro la observó por instinto, para su sorpresa, sus potentes jades lo observaban con cariño. Sakura entreabrió sus labios con la intención de decir algo, pero fue interrumpida por un grupo de chicas que entraron al restaurante.
Ambos dirigieron la vista hacia la entrada.
La joven Haruno notó como observaban al pelinegro totalmente embelesadas, frunció el ceño al escuchar la bulla que hacían. Sasuke empezó a alejarse, una de las chicas lo había llamado, Sakura imaginó que era para hacer su pedido.
Enarcó la ceja al observar como intentaban tocar al Uchiha, puso atención mientras crispaba los ojos. Para su mala suerte y maldiciéndose en sus adentros, no podía escuchar lo que decían.
—¿Qué van a ordenar? —preguntó el Uchiha con una libreta en su mano listo para tomar apuntes.
Se sintió incómodo al no recibir respuesta puesto que no dejaban de observarlo. Carraspeó con la intención de obtener una respuesta.
—S-Sí, vamos a pedir un yakitori, un tazón de ramen y dos daikon —respondió finalmente una de las chicas.
Sasuke terminó de apuntar y regresó a verlas.
—Bien, ¿algo más quizá?
Observó como se daban leves codazos entre ellas, la mujer que hizo el pedido sacó un papel y lo extendió con ambas manos, avergonzada.
—¿Podrías darnos tu número? ¡Eres realmente apuesto!
—¡Por favor! Nunca había visto a un hombre tan guapo —dijo otra de las chicas.
El Uchiha arqueó la ceja ante tal osadía, pero no armo ningún alboroto porque no podía, no quería darle problemas a Sakura.
Relajó el rostro y tomó el papel suavemente, con su bolígrafo empezó a escribir en él.
Sakura se sorprendió ante ello, no se lo podía creer.
—¿Acaso le está dando su número? —Hizo una mueca de desacuerdo ante ello, de alguna manera… se sentía rara. Acaso estaba ¿celosa? Negó con la cabeza rotundamente, era absurdo. Siguió barriendo sin quitar la mirada de encima, observó como el Uchiha entregó el papel, se inclinó un poco y se retiró hacia la cocina con la libreta en la mano.
Fijó su verdosa mirada en aquellas muchachas, estaban emocionadas peleando por el papel del pelinegro. Observó como una de las chicas leyó aquel trozo de papel borrando toda sonrisa de su rostro.
«Tengo novia.»
Las chicas soltaron un suspiro de resignación ante ello, pese a eso, era inevitable no apreciar la belleza de aquel hombre, en realidad poco les importaba si no estaba disponible.
Sasuke salió de la cocina con una bandeja en las manos, Sakura soltó la escoba y se dirigió rápidamente hacia él quitándole la bandeja con cuidado.
—¿Qué haces? —preguntó el pelinegro sin entender. Sus ónix se encontraban curiosos.
La pelirosa desvió la mirada hacia un lado con reproche, él no entendía que sucedía, se veía bastante disgustada.
—Yo lo llevaré, no me agradan esas mujeres.
Sasuke enarcó las cejas sorprendido, poco después soltó una sonrisa traviesa. Observó como Sakura giró en sus talones y fue a entregar la respectiva orden. El pelinegro cruzó los brazos y se limitó a observar divertido.
—Aquí está su orden —Sakura empezó a poner los platillos sobre la mesa.
El grupo de muchachas no entendía porque apareció ahora aquella mujer, pero la curiosidad les invadió.
—¿Cómo puedes trabajar junto a un hombre tan apuesto como él? —soltó una de las chicas, la pelirosa la observó, era una mujer guapa de cabello rubio—. Tienes mucha suerte.
Sakura frunció el ceño.
—No lo había visto antes ¿es nuevo trabajando aquí? —preguntó otra chica, después sonrió tontamente—. De ser así no tendría inconveniente con venir más seguido.
—Es guapísimo —soltó la tercera mujer—. ¿Podrías darnos su número de teléfono?
Sakura dirigió su verdosa mirada hacia esta última, se sintió bastante confundida, pensó que el Uchiha ya les había dado su número.
—¿Acaso no se los dio? —preguntó disimuladamente escondiendo la felicidad que surgió de repente—. Lo había visto anotando algo en un trozo de papel.
—Pues… fracasamos en el intento… —confesó la rubia.
—¿Qué quieres decir?
La chica estiró la mano con el trozo de papel. Sakura observó curiosa.
Con una trazo delicado y suave decía:
«Tengo novia.»
Sus brillantes ojos verdes se abrieron de par en par, no se esperaba nada así, se le hizo imposible dejar de releer aquello una y otra vez.
Aquella rubia mujer ladeo la cabeza y observó al Uchiha expectante.
—Me pregunto quién será la afortunada…
Sin pensarlo, aquella mujer observó como el pelinegro levantó la mano señalando sutilmente a Sakura haciendo referencia de que se trataba de ella. Abrió los ojos de par en par sin creérselo.
—¡No puede ser! —Le dio un codazo a su amiga y observo rápidamente a Sakura—. Ella es su novia.
La ojijade regresó a verla abruptamente al escucharla, notó como sus mejillas ardían de repente, por un instante quería huir muy lejos. No se lo esperaba, no terminaba de asimilarlo, se inclino rápidamente y se giró dando varios pasos rápidos hasta que chocó con el Uchiha que aún se encontraba de pie observándola.
Sasuke sonrió divertido haciendo que Sakura desvíe la mirada sin saber qué decir.
—Si no me equivoco… ¿estabas celosa? —soltó el pelinegro camuflando una sonrisa traviesa. Ella se sorprendió.
—N-Nada que ver… ¿de dónde sacas eso? —Se hizo a un lado con agilidad y empezó a limpiar una de las mesas, el Uchiha la siguió y la observó curioso.
—No te enojes, para serte sincero, el hecho de que estés celosa me alegra bastante el día. —Sonrió.
Sakura lo encaró observándolo con una ceja enarcada.
—No estoy celosa —mintió—. Pero… —Desvió la mirada y con su dedo índice rasco levemente su mejilla—. ¿Por qué escribiste eso en el papel?
—Tuve que hacerlo —la observó fijamente—. Quería prevenir que sigan molestando. —Sakura lo observó, este se acercó levemente hacia su oído—. A menos que no te moleste la idea y lo hagamos realidad.
Sakura parpadeó diversas veces, incrédula, recuperándose de la sorpresa repentina, recordó las palabras del Uchiha, aquella noche en la que le hizo una propuesta similar. Para su conveniencia, algunas personas entraron al restaurante.
—U-Un cliente, iré a atenderlo —farfulló retirándose del lugar con premura.
Sasuke sonrió ligeramente, se sorprendía de cómo actuaba por ella, nunca fue así, pero ahí estaba, sacando un lado que desconocía, no se arrepentía, adoraba ver el color carmín en las mejillas de aquella hermosa mujer.
Llegó a pasar un buen tiempo cuando finalmente se acercaba la hora de cerrar. Se despidieron de Teuchi y prosiguieron a salir del restaurante. Sakura divisó aquel inmenso firmamento totalmente poblado de puntos brillantes, sorpresivamente todo estaba tan despejado. Desvió la mirada hacia el Uchiha, la había estado observando desde antes.
—Sigo sin creer que Uchiha Sasuke esté aquí, además de que me ha ayudado por segunda vez en el restaurante, le debo tanto… —pensó en sus adentros sin dejar de observarlo.
Él le tendíó la mano, Sakura lo observó curiosa.
—¿Estás lista? —preguntó aún con la mano extendida.
Sakura sintió el calor de su mano y la llevó hacia el auto haciéndola entrar en el asiento de copiloto. Poco después le puso el cinturón de seguridad.
—¿Lista para qué?
Antes de cerrar la puerta el Uchiha respondió.
—La noche apenas comienza.
Sasuke rodeó el auto y entró rápidamente, notó como Sakura lo observaba sin entender absolutamente nada, el solo se limitó a sonreír, le daba demasiada ternura.
No espero más y empezó a conducir, el pelinegro se sentía observado, de alguna manera era la primera vez en donde no le molestaba.
—¿A dónde vamos? —preguntó la pelirosa después de notar que se había alejado por el sentido contrario de donde vivía, era muy tarde así que no tenía ni la menor idea.
—Te llevaré a comer. —Hizo una pequeña pausa para después observarla—. No te he visto comer durante el día y la verdad es que yo tampoco lo he hecho.
Sakura no se opuso por la simple razón de que el no había comido, así que no se negó, de alguna forma se sentía emocionada.
Llegaron a una calle donde las luces era lo que más abundaba, se pudo divisar varios puestos de comida callejera, la gente caminaba sonriente disfrutando su comida, parecía un festival, aunque cabe recalcar que era de noche.
—¿Te gusta este tipo de comida? —Sasuke regresó a verla y notó como sus ojos verdes brillaban ante lo que veía.
La ojijade poco a poco sentía como se le hacía agua la boca al ver a varios cocineros preparando diversos platillos.
—¡Yakitori! —dijo Sakura señalándolo— ¡Tokayaki! ¡Yakisoba! ¡Okonomiyaki! —nombraba mientras señalaba diversos puntos del lugar, estaba totalmente emocionada, nunca había visto tantos puestos de comida en la misma zona.
Sasuke sonrió al verla, podía notar que estaba emocionada y feliz. Tomó aquello como un rotundo sí, parqueó el auto y poco después salieron del mismo.
Pasearon por la luminosa calle disfrutando de su entorno, los colores vivaces de la comida y el exquisito olor de cada uno de ellos era un deleite total. La estaban pasando muy bien.
—Puedes pedir todo lo que desees —aseguró el pelinegro con calidez.
—C-Como crees. —Sonrió nerviosa—. Eso no es correcto.
—Debes saber que no hay ningún problema, quiero que comas mucho.
Sakura insistió negándose ante ello, no podía hacer algo así. El Uchiha posó ambas manos en sus hombros y se agachó levemente quedando frente a sus lindos ojos verdes.
—También tengo mucha hambre, para serte sincero no he tenido apetito estos días, así que te acompañaré a probar todo lo que a ti te guste.
Los jades de Sakura brillaron con intensidad, nunca tuvo la oportunidad de conocer un lugar así, había visto diversos platillos que ahora se encontraban en el lugar más nunca fue capaz de probarlos.
Ella tomó la mano del Uchiha y lo jaló sonriente, él correspondió la sonrisa y pasaron un buen rato probando algunos platillos, la comida era exquisita. Un poco cansados, llegaron a uno de los puestos y empezaron a conversar un poco mientras esperaban las bebidas que ordenaron. Hablaron un poco de sus vidas e inesperadamente salió a flote el tema de sus padres.
—La muerte de mis padres fue un golpe duro —musitó la ojijade, se puso un poco sensible escondiendo aquel sentimiento con una leve sonrisa.
—¿Quieres hablar sobre eso? —preguntó preocupado, puso una mano sobre la suya brindándole apoyo.
Sakura lo observó agradecida, dio un pequeño suspiro y es cuando decidió contarle como sucedió y lo raro que fue.
—Mi padre se había quedado sin trabajo repentinamente, nuestra situación económica nunca fue sencilla. —Hizo una pausa—. Mis padres empezaron a vender ciertos objetos en un pequeño puesto en donde vivíamos, la razón del porque lo hacían era por la beca parcial de la universidad, estaban reuniendo dinero para mis estudios. —Sasuke sintió tristeza por ella, podía notar el dolor en sus ojos—. Tuvieron que dedicarse a ser vendedores ambulantes, lastimosamente la liquidación que le dieron a mi padre era muy poca pese a que trabajaba en una gran empresa como personal de limpieza. Después de eso, es cuando todo sucedió…
Sasuke apretó suavemente la mano de Sakura, sabía a lo que se refería así que quiso cambiar un poco de tema, no quería ponerla triste, no cuando estaba tan sonriente hace unos minutos. Lo primero que pensó fue adentrarse sobre aquel tema, el lugar donde trabajo su padre.
—¿Por qué tu padre dejó de trabajar en aquella empresa?
—La verdad no lo sé, solo lo despidieron por qué sí, aunque mi padre dijo que era por exceso de personal —lo observó dudosa—, aunque en realidad yo no creía eso, era una empresa sumamente grande con diversas sucursales, no sé si conozcas Mangekyou Co.
Sasuke se heló por la incredulidad que se apoderó de su cuerpo.
—No puede ser tanta casualidad… —pensó en voz alta sin percatarse que Sakura lo escuchó.
—¿A que te refieres? —preguntó sacándolo de su ensimismamiento.
—Las empresas Mangekyou Co. son de mi familia.
Sakura por poco y se quedaba con la boca abierta del asombro.
—¿De verdad? —No se lo podía creer—. Vaya coincidencia, en serio.
El semblante del Uchiha cambió por un momento, se sintió mal y culpable, tal vez si no lo hubiesen despedido probablemente el destino que tuvieron hubiese sido diferente. Sakura no hubiese perdido a sus padres y no estaría sufriendo tanto, no podía creer que algo así cambiaría de forma radical la vida de una persona.
La ojijade sospechando lo que él pensaba plantó una gran sonrisa en su rostro, no estaba fingiendo, era bastante sincera.
—Sabes, agradezco mucho que tu empresa le haya dado un trabajo estable a mi padre durante varios años. —Sasuke regresó a verla expectante—. Gracias a ello pudo reunir el dinero para mi beca parcial, es una pena que lastimosamente haya perdido todo por dos escorias humanas… Pero eso no es culpa de tu empresa, ni culpa tuya.
Sasuke asintió con una sonrisa apacible.
—Me hubiese encantado conocerlos —la observó al instante recorriendo su rostro—, apuesto se parecen mucho a ti, no solo físicamente, también en pureza y amabilidad.
Ella lo observó con profundidad.
—Estoy segura que hubiesen estado muy contentos de conocerte —dijo soltando una cálida sonrisa.
Los ónix del Uchiha se tornaron soñadores, observó el firmamento curvando sus labios en una leve sonrisa, sintió nostalgia tan solo imaginárselo.
Paso un buen rato cuando finalmente se sintieron satisfechos por toda la deliciosa comida que habían deleitado, es cuando decidieron ir a casa. Entraron al auto y prosiguieron con su camino, las calles estaban tan silenciosas y desoladas, habían perdido la noción del tiempo ¿y cómo no hacerlo? La compañía era agradable hasta el punto de olvidarse de todo el exterior.
Sasuke se dirigió a casa de Sakura, una vez en su destino no tardó en estacionar el auto; sin darse cuenta, el pelinegro la observó con tristeza, sabía que era hora de despedirse. La ojijade regresó a verlo notando su expresión al instante.
—¿Te gustaría entrar? —preguntó tomándolo por sorpresa. Le partía el corazón observar aquellos ojos tan desanimados, no quería ir a casa y ella lo entendía.
El pelinegro no pudo ocultar su asombro, no obstante, acepto su invitación sintiéndose bastante agradecido. La siguió mientras se adentraban al departamento, al entrar pudo divisar el lugar, era pequeño pero acogedor.
—Bueno, aquí es donde vivo —indicó mientras dejaba las llaves en una mesa cercana.
Los orbes oscuros del Uchiha observaron aquella mesa donde depositó las llaves, frente a esta había una alacena bastante antigua, al otro lado se pudo divisar una pequeña cocina junto a un refrigerador. Se acercó hacia un par de muebles, pudo divisar que en la pared se encontraba un portaretrato.
Sakura lo observó y se acercó suavemente hacia él poniéndose a su lado.
—Son mis padres —musitó con nostalgia. Un suspiro se escapó de sus labios.
En la foto se podía divisar a Kisashi con una sonrisa radiante, su brazo rodeaba los hombros de Mebuki, la cual cargaba con un bebé en su regazo.
—Hicieron un excelente trabajo —mencionó el pelinegro sin dejar de observar la foto, Sakura regresó a verlo con curiosidad—, lograron criar a una hija excepcional.
Sus potentes jades observaron la foto con melancolía, bajó la mirada y sonrió con nostalgia, estaba tan agradecida con sus padres. Tomó la mano del Uchiha y lo jaló con suavidad.
—Te mostraré mi habitación. —Sakura se dirigió a la puerta más cercana y prosiguieron a entrar. El Uchiha divisó rápidamente una cama junto a un escritorio y al otro lado un pequeño armario—. Sé que no se compara a la tuya, pero espero puedas sentirte cómodo.
Sasuke ocultaba su asombro, era la primera vez que observaba una casa así, no se quejaba ni nada por el estilo, solo se sorprendía al ver cómo puede haber tanta sencillez teniendo solamente lo necesario para subsistir, no como su casa en donde los objetos sobraban por doquier y a veces ni se las utilizaba, era un claro ejemplo del consumismo.
—Me gusta.
—Hey, no tienes porqué mentir… —dijo la ojijade haciendo un leve puchero poco después soltó su largo cabello sintiéndose libre finalmente.
—Lo digo en serio —Sasuke se acercó hacia el escritorio—, me gusta mucho lo sencillo y ordenado que está.
La ojijade sonrió ante sus palabras y salió hacia el salón por un momento a traer algunos libros que dejó afuera el día anterior.
El Uchiha observó una pila de cuadernos en un rincón del escritorio, tomó uno entre sus manos y lo escrutó curioso, revisó las primeras hojas y se dio cuenta que eran de la preparatoria. Sonrió divertido al ver unos dibujitos de animales con ojos muy grandes, siguió pasando las hojas cuando su sonrisa se borró al instante. Observó minuciosamente cada palabra escrita con desprecio, había rayones y palabras obscenas donde la agredían oralmente. Cerró el cuaderno de forma abrupta y tomó otro, revisó las hojas estilo acordeón notando que los insultos no cesaban. Dirigió la mirada hacia otro cuaderno y esta tenía rayada la portada con marcador permanente.
No se lo podía creer, sabía que a Sakura la molestaban en la Universidad, más no se imaginó que toda su vida había sufrido este tipo de abuso. Se sintió muy mal por ella, no se merecía se tratada así ¿qué había hecho de malo? Sintió tanta impotencia al imaginarse tan pequeña y siendo lastimada, desearía tanto poder encontrar a esos cabrones y partirles la cara.
Suspiró con coraje, no podía ponerse así estando Sakura cerca, acomodó los cuadernos tal y como estaban. Una pequeña carpeta cayó al piso, este la tomó rápidamente y la curiosidad lo invadió, era su boleta de calificaciones finales. Sonrió con dulzura, era la misma hoja que había leído cuando la conoció, aquel día en que se atrevió a llamarla sabelotodo y, efectivamente, sus calificaciones eran excepcionales. La admiración que sentía por ella se intensificaba, sin duda alguna aquella mujer merecía ser feliz y él se encargaría de ello, estaba más que seguro.
Sakura entró y el pelinegro dejó rápidamente la carpeta en su lugar, observó que cargaba algunos libros, se acercó y la ayudó rápidamente.
—Puedo notar que estudias mucho en tu tiempo libre —mencionó haciendo referencia a los libros que cargaba.
—En realidad trato de hacerlo, con el trabajo y las clases no me suele quedar mucho tiempo. Tampoco puedo descuidarme, después de todo debo mantener mi beca parcial y para eso debo tener un buen rendimiento académico.
—Sé que puedes, después de todo siempre te has esforzado ¿no es así? —aseguró mientras revolvía un poco su cabello.
Sakura asintió levemente avergonzada, aun no estaba acostumbrada a aquellos gestos del Uchiha, se sentía nerviosa.
—¿Te gustaría algo de beber? —preguntó intentando romper el silencio. Observó como el Uchiha fregaba su ojo con la mano, notó como asintió dándole una respuesta positiva.
El pelinegro observó como Sakura desapareció al cruzar la puerta, observó la hora en su teléfono, era pasado la media noche. Dirigió la mirada hacia la cama y se sentó en ella, esperanzado de que no sea abusivo de su parte se recostó suavemente observando el techo de aquella habitación.
Paso un buen rato sumido en sus pensamientos cuando se hizo presente la somnolencia. Sus ojos se sentían pesados y poco a poco se iban cerrando, se encontraba demasiado cómodo en aquella cama, estaba cansado, fueron días de rotundo insomnio y hambre, definitivamente su cuerpo necesitaba descansar después de tanto descuido.
Batallando arduamente con su conciencia terminó perdiendo fácilmente, Sasuke se había quedado dormido.
Finalmente, el agua había terminado de hervir, Sakura llenó rápidamente una taza y puso dentro una bolsita de té; se dirigió hacia su habitación y es cuando lo observó. Puso la taza encima del escritorio y se acercó a él con mucho cuidado, se puso en cuclillas frente a él y se acercó con sutileza. Notó la expresión relajada del pelinegro, se veía tan tranquilo…. como si no existiera problema en el mundo, sin preocupaciones ni dolor…
Pensó más de dos veces si debía despertarlo, sin embargo, optó por no hacerlo. Acercó la mano hacia su rostro y acomodó un mechón de cabello que cubría sus facciones. Lo acarició suavemente sumida en sus pensamientos, recordó las palabras que le había dicho a Sasuke en aquél puesto de comida. En realidad, ella no mentía, pero dudaba un poco de la forma en la que despidieron a su padre, ya que fue extraño y repentino.
Recordaba perfectamente aquel día, era uno como cualquier otro, había llegado de la preparatoria y estaba a punto de abrir la puerta cuando escuchó hablar a su madre, la voz de su padre también se encontraba presente y es cuando se enteró que había perdido su trabajo. Después de algunos segundos Kisashi menciona que no quería tener problemas ni causar un daño a su familia, lo cual Sakura nunca entendió el porqué de sus palabras. Una vez dentro fingió no escuchar cuando su padre le explica que lo habían despedido por exceso de personal. Algo no cuadraba en sus palabras haciendo que la ojijade sienta siempre esa incógnita establecida en su mente.
Desvió la vista a otro punto del lugar, sintió un mal presentimiento de repente, observó nuevamente al Uchiha, soltó un suspiro intentando calmar la incómoda sensación que se concretó en su corazón. Tomó una manta y acobijo suavemente el cuerpo de Sasuke, se sentó en la silla y apoyo su cabeza en el escritorio, solo se limitó a perderse en el sereno rostro del pelinegro.
Más tarde, al terminar el trabajo, Itachi finalmente había llegado a casa con ciertas dificultades, no se sentía nada bien. Se adentró a su habitación sintiendo un cansando inimaginable, su respiración inestable conducida de una incesante tos lo tiró de rodillas; cubrió su boca por instinto mientras tocia con dolor, su garganta ardía una mierda. De repente, sintió como su mano se humedecía, tembloroso, la alejo de su rostro posando sus oscuros ojos en aquella mancha color carmín que se posaba en la palma de su mano.
Su expresión se mantuvo intacta, aquellos ojos negros estaban más perdidos que nunca. Cerró el puño con fuerza sin dejar de observar, mordió ligeramente sus manchados labios con un profundo dolor en su pecho.
La esperanza fue masacrada por tal guerrero llamado realidad.
Llevó aquel puño a su corazón y cerró los ojos con dolencia, su mente divago durante varios segundos.
—Madre… —soltó en un hilo de voz.
