Señorita Constructora
Esta historia es una adaptación.
La historia original es Miss Fix-It de Emma Hart
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer
Capítulo 1
Los estereotipos eran una perra.
Lo sabía. Viví con eso toda mi maldita vida. Cuando era una niña, era del tipo "Aw, es tan encantador que Charlie traiga a su hija al trabajo. ¡Tan agradable que ella también se interese en ayudarlo, incluso con ese bonito vestido!"; como adulto, era "Huh. Ella es una constructora. Que extraño. ¿No se preocupa por romperse una uña o arruinar su maquillaje?"
Bien, que se jodan los estereotipos y tus nociones preconcebidas, imbécil.
Y para que quede constancia: No me preocupaba tanto por el maquillaje, pero, ¿lo de las uñas? Sí. De vez en cuando estoy totalmente preocupada por romperme una uña. Los pequeños golpes son lo peor.
Existía una maldita buena razón por la que toda la publicidad de la Compañía Swan Handyman eliminó el hecho de que era una mujer. Cuando mi padre se semi-retiró, aprendí rápidamente que la gente se hallaba dispuesta a pasar por alto nuestra compañía solo porque yo era mujer.
Varias sorpresas más tarde, se corrió la voz en torno a nuestra pequeña ciudad de Forks, y la mayoría de los residentes ya no se sorprendían cuando Bella, y no Charlie, aparecía en la puerta de su casa.
¿La gente a las afueras de la ciudad? Aun los estoy sorprendiendo. Sigue siendo divertido para mí; especialmente cuando las esposas, las novias y las mamás convencían al hombre escéptico de la casa para que me diera una oportunidad y yo tenía que deshacerme de ellas.
Eso nunca pasa de moda.
—Hoy recibí una llamada del Alcalde —dijo papá, ojeando distraídamente los canales de televisión.
—Mhmm —respondí, más centrada en el artículo en Buzzfeed que en otra queja del Alcalde.
—Cree que debes dar a conocer en El Facebook que eres la "Swan".
—Así que, lo ha estado diciendo durante dieciocho meses. Y es solo Facebook, y no "El Facebook".
—Bella, deberías considerarlo.
Levanté la vista con un—: No.
Él bufó. — ¿Puedo hacer que te llame la próxima vez que quiera quejarse?
—Puedes hacer que me llame —le dije, cerrando la aplicación en mi teléfono—. Pero eso no significa que voy a responderle. Tengo otras cosas que hacer que escuchar las quejas del Alcalde Bennet.
—Bella.
—Papá, cuando arregle el bache de trece centímetros de ancho en Main Street, entonces lo escucharé. Debería estar haciendo eso en lugar de analizar mi página de Facebook.
Papá suspiró y enmudeció la televisión. —Debería haber sabido que obtendrías la vena obstinada de tu madre.
Cierto. Porque él era la persona más agradable de la ciudad. —Obviamente la dejó atrás cuando murió. Tú tienes el dinero y la casa, yo tengo la actitud. Necesito una buena y fuerte vena obstinada para lidiar con la tuya.
Sus labios se crisparon. —La mía es necesaria. Tengo que informar sobre las llamadas del Alcalde Bennet.
—Como dije. Él puede ir a arreglar el bache. Después hablaremos. —Hice una pausa, poniendo el cabello detrás de mi oreja—. Además, todos en la ciudad saben que estás semi-retirado. La única persona que lo olvida es el viejo Sr. Jenkins y eso es por su demencia. Demonios, lo vi en la tienda de comestibles esta mañana y me llamó Coral y me preguntó por mi pez payaso.
Papá abrió la boca y luego, obviamente, decidió no decir lo que iba a decir. Una mirada pensativa cruzó por su mente. —Al menos hizo la conexión entre el coral y el pez payaso. Eso es mejor que la semana pasada cuando le dijo a Irma Darling que el Sr. Pickles necesitaba estar en un zoológico porque el gato le arañó el tobillo.
—Estúpido nombre para un gato —murmuré—. Y esa cosa pertenece a un zoológico. Debería haberlo llamado Sr. Prickles. Maldita sea, esa cosa me maúlla siempre que estoy a cincuenta metros de la caja registradora.
Irma Darling; no, en realidad, ese es su nombre, e insistía en que todos los caballeros mayores de veinticinco años se refirieran a ella como tal.
Excepto que ella quería ser Irma, querido. Se encontraba tan loca como una caja de ranas en un trampolín... y completamente delirante si creía que el Sr. Pickles era un gato dulce, fácil y tierno.
—Eso es porque casi lo atropellas cuando ella lo atrapó el mes pasado, cariño.
Levanté mis manos. —Estaba bajo el límite. No me culpes si la criatura tonta saltó frente a mi camión.
Papá me ofreció una mirada fulminante. —Simplemente has odiado a los gatos.
—No, odio ese gato. Hay una diferencia.
— ¿Estamos hablando del Sr. Pickles otra vez? —Mi madrastra entró a la sala, con salsa de pasta adornando la parte delantera de su camisa blanca. Sus ojos azules escaneándonos desde debajo de sus pestañas gruesas y oscuras, y sus pálidos labios rosados curvándose, arrugándose en los bordes—. Ese gato demoníaco me arañó la pierna cuando fui a la tienda esta mañana. Irma me dijo que no me parara en su cola, y le dije que si su gato me atacaba nuevamente, lo aliviaría de la maldita cola.
Papá se llevó la mano a la cara y cerró los ojos antes de pellizcarse el puente de la nariz.
—Gracias —dije mirándola—. La cosa vendió su alma a Satanás, no hay duda al respecto. Junto con el Alcalde Bennet.
—Oh, cariño —dijo ella—. ¿Ha estado acosando a tu padre otra vez?
Asentí.
»El hombre necesita enfocarse en nuestros baches. Estoy casi decidida a escribirle una contundente carta al Concejo.
—Voy a firmar conjuntamente —le ofrecí.
—Necesito un trago —dijo papá—. Sue, cariño, si escribes otra carta al Concejo este año, podrían... Bueno, no tengo idea de lo que harán, pero el Concejal Jeffries perderá la cabeza.
Mamá movió su dedo hacia él, el rojo brillante de su uña un rápido destello de color en el aire. —No puedes perder la cabeza si no tienes una en primer lugar. Casi tengo decidido postularme para el Concejo el próximo año.
—Excelente —dijo arrastrando las palabras—. Casi tienes decidido postularte para el Concejo del próximo año, y la otra mitad en escribirles una carta. ¿Crees que podrías ahorrar un poco para concentrarte en no quemar la cena?
Me mordí el interior de la mejilla para no reírme.
—Charlie Swan, te lavaré la boca con jabón si sigues faltándome el respeto.
—Tendrás que atraparme.
—Eso no sería difícil, querido. No te has movido del sofá por tres horas.
Estallé en carcajadas, tapándome rápidamente la boca con la mano. Papá me lanzó una mirada que era una mezcla entre "cállate" y "no la felicites". Por supuesto, no dejé de reírme, dejé de temerle a esa mirada hacia diez años, y recibí un guiño de mamá por mis problemas
— ¿Puedo ayudarte en la cocina, cariño? —preguntó papá, ahora con dulzura y luz.
—Puedes cerrar el taller. No creas que no noté que se abría la puerta, y no estarás allí sentado hasta las dos de la mañana cuando vuelvas a construir esa mesa de café.
—Ooh —escapó de mi boca—. ¿Ya casi terminas?
La expresión de papá se iluminó. —Casi. ¿Quieres verla?
Asentí, levantándome mientras él se levantaba de la silla. —No la he visto desde que comenzaste a tallar la primera pata.
—Las primeras tres están hechas ahora. Solo necesitan un poco de lijado y barnizado. Vamos a ver.
Lo seguí fuera de la habitación con un ruedo de ojos de mamá, pero era muy querido. Después de todo, ella llegó a nuestras vidas cuando yo tenía trece años. Sabía que la verdadera pasión de mi padre era la carpintería, y sabía que todos los aspectos de la construcción y la artesanía se hallaban arraigados en mi alma.
¿Y mi padre? Bien. Era el mejor maldito carpintero de todo el estado, y esta mesa de café fue su proyecto favorito durante meses.
Mi teléfono sonó con una notificación justo antes que pudiera ingresar al granero. Levanté un dedo para que papá supiera que estaría dentro en un minuto. La barra de notificaciones mostró un nuevo correo electrónico a la dirección de mi trabajo, por lo que hice clic para abrirlo.
PARA: Compañía Swan Handyman
DE: Edward Cullen
ASUNTO: RE: Formulario de Contacto del Sitio Web.
Estimado señor/señora,
Me estoy comunicando con usted para analizar la posibilidad de una consulta. Recientemente me mudé a la ciudad y me gustaría que alguien viniera y reparara las habitaciones de mis hijos. No están en perfecto estado en este momento.
Alguien me recomendó su compañía el día de hoy. Debido a la condición de las habitaciones, necesitaría que alguien venga más temprano que tarde. ¿Es esto algo que alguien de su compañía podría atender?
Si no, entiendo completamente, y agradecería cualquier recomendación para otras compañías locales.
Saludos,
Edward Cullen.
Golpeé mi lengua y respondí.
PARA: Edward Cullen
DE: Swan Handyman Co
ASUNTO: RE: Formulario de Contacto del Sitio Web
Estimado Sr. Cullen,
Muchas gracias por su correo. ¿Podría proporcionarnos más información sobre el estado de las habitaciones? ¿Tal vez fotos si es posible?
Los mejores deseos.
Swan. Handyman.
Pulsé en "enviar" y me dirigí al interior para ver el proyecto de mesa de café de papá. Las patas se hallaban todas sobre la mesa de trabajo, y una se veía notablemente menos tallada que las otras. Aun así, eso no le quitaba la complejidad de su carpintería, pasé un dedo por la superficie áspera de una de las patas terminadas.
—Todavía necesitan lijado y tratamiento, pero debería ser capaz de empezarla la próxima semana. —Papá recogió la pata sin terminar y la miró fijamente—. Al menos, eso espero.
—Son hermosas, papá —dije honestamente—. Va a ser increíble cuando esté terminada.
Bajó la pata y me sonrió antes de acercarse y besarme en la mejilla. Los bigotes de sal y pimienta que le salpicaban la mandíbula y la barbilla me hicieron cosquillas en la piel con el penetrante beso, pero sonreí de todos modos.
Mi teléfono sonó de nuevo.
—Esos son muchos pitidos —comentó—. ¿Alguien importante?
—Nuevo cliente potencial. Acaba de mudarse a la ciudad y quiere que vea las habitaciones de sus hijos. Aparentemente, lucen descuidadas.
— ¿Qué tan descuidadas?
Agité el teléfono. —Eso es lo que estoy, con suerte, a punto de descubrir —Dejé caer mi atención a mi teléfono y abrí el último correo electrónico.
PARA: Swan Handyman Co
DE: Edward Cullen
ASUNTO: RE: Formulario de Contacto del Sitio Web
Estimado Swan. Handyman,
Por favor vea el adjunto.
Saludos,
Edward Cullen.
Descargué los archivos adjuntos y los moví a mi galería. Papá miró por encima de mi hombro mientras pasaba por ellos. Eran, en su mayoría, papel de pared pelado y pintura agrietada, una luz que necesitaba ser reparada, los suelos que necesitaban alfombras o pisos decentes, pero los últimos eran los que tenían el problema real: El moho en las paredes.
—Eso es bastante malo —dijo papá, inclinando la pantalla—. Pueden necesitar ventanas nuevas, y ciertamente no pueden dormir en esas habitaciones o se enfermarán.
Asentí con la cabeza en acuerdo. —Y podría ser su día de suerte. Bien, él tendría que esperar una semana, pero puedo hacerlo el próximo sábado y probablemente empiece el lunes siguiente.
— ¿Todo tranquilo en la contabilidad?
—Una vez que haya terminado con la pintura de la casa de huéspedes de Susie Michaels, sí. Sin embargo, eso no es malo. Podría haber usado el descanso, pero obviamente necesita mi ayuda.
Papá me dio una palmadita en el hombro y se alejó. —Claro que sí, Bella. ¿Quieres que vaya y te ayude a revisar el lugar?
—No, está bien. No estoy segura de que mamá esté demasiado impresionada si te arrastro el próximo sábado.
Una mirada desconcertada revoloteó en su rostro. — ¿Por qué?
Parpadeé hacia él. —Uh... ¿Papá? Es tu aniversario de bodas.
Se congeló, sus ojos se abrieron cuando mis palabras se hundieron. —Oh, mierda.
Sonreí, apoyándome en la mesa de trabajo. —Hay un montón de sus flores favoritas reservadas en Nova para que las recojas a las siete de la mañana, y reservé una mesa en The Coastal Boulevard. La reserva es a las siete y media, y sí, ya saben que es su aniversario.
Se desinfló visiblemente, suspirando de alivio. — ¿Qué haría yo sin ti?
—Meterte en un montón de problemas con tu esposa.
—No puedo discutir con la verdad. Hablando de eso... deberíamos volver adentro. La cena probablemente esté lista.
Asentí. —Permíteme responder a este correo electrónico. En seguida voy.
Papá me dejó, y abrí mi correo electrónico.
PARA: Edward Cullen
DE: Swan Handyman Co
ASUNTO: RE: Formulario de Contacto del Sitio Web
Estimado Sr. Cullen,
Gracias por las fotos. Puedo ver su problema. Desafortunadamente, estoy ocupada esta semana, pero estoy libre para una consulta el próximo sábado. ¿Es eso lo suficientemente pronto?
Puedo indicarle otros contratistas relativamente locales, pero dudo que muchos puedan conseguirlo tan rápido.
Espero saber de usted sobre esto pronto.
Los mejores deseos,
Swan. Handyman.
Su respuesta llegó en cuestión de segundos, incluso antes que hubiera abandonado el taller.
PARA: Swan Handyman Co
DE: Edward Cullen
ASUNTO: RE: Formulario de Contacto del Sitio Web
Estimado Swan. Handyman,
Eso es antes de lo que esperaba. ¿Le parece a las diez de la mañana?
Saludos,
Edward Cullen.
Respondí confirmando la hora y aconsejándole que no dejé dormir a sus hijos en la habitación. También ofrecí una solución común para eliminar el moho de la superficie en las paredes y el alféizar de la ventana. Él respondió con aprecio, así que guardé mi teléfono y regresé a cenar con mi familia.
. . . . . .
Mamá me dio una copa de vino. Tuve que manejarlo con cuidado gracias a su tendencia a hacer una copa de vino a una copa llena, y nunca estuve más agradecida que ahora de poder caminar a casa desde la casa de mis padres.
— ¿Alguna noticia en el ámbito de las citas? —preguntó, tomando el otro asiento en el sofá.
Papá se había retirado al taller para trabajar con la pata de su mesa, así que pudo hacerme las preguntas que realmente quería. Tenía veintiséis años, pero eso no significaba que mi padre se sintiera cómodo con estas preguntas.
— ¿Te refieres a noticias aparte de "oh, mira, otra cita con un chico que solo quiere sexo"? —respondí, sorbiendo mi vino.
—En este punto, cariño, ese tipo de hombres no son noticia. Son la norma.
Gemí de acuerdo. —Es lo mismo, todo el tiempo. ¿Y el chico con el que salí el miércoles? Simplemente demostró que no leyó mi biografía en absoluto.
—Oh, querida.
— ¿Oh, querida? "Oh, mierda", es más como eso. —Lo que me encanta de mi madrastra: Es que tiene la boca como un camionero para competir con la de un marinero, y si bien tenía que verlo la mayor parte del tiempo, cuando discutíamos sobre las citas, todas las apuestas estaban echadas.
Además, hijo de mierda no sonaba tan bien como hijo de puta.
— ¿Tan mal? —Me miró con ojos comprensivos.
—Lo peor, tal vez. —Aparté mi cabello de mis ojos—. Primero, llegó tarde, lo perdoné porque dijo que quedó atrapado en el tráfico.
— ¿En Forks? ¿Fue el tráfico de las gaviotas en la carretera?
—Dijo que vivía fuera de la ciudad, o lo que sea. Aunque nunca se disculpó. —Bebí de nuevo—. Luego, a los cinco minutos, me preguntó qué hago. Le dije que dirigía el negocio de construcción de la familia ya que papá está semi-retirado, y me preguntó "¿Eres la secretaria?".
Sus ojos se agrandaron.
»Dije: "No, en realidad. Soy la constructora"; y si hubiera podido captar la expresión de su rostro, lo habría explotado y pegado con cinta adhesiva al lateral del edificio del Alcalde.
— ¿Qué respondió a eso?
Mi cara se arrugó cuando lo dije. —Me felicitó por mis excelentes bíceps y fue a "tomar una llamada telefónica".
— ¿Te estafó con la cuenta?
Sonreí, sacudiendo mi cabeza. —Él fue quien reservó la mesa, ¿y sabes cómo Alice comenzó a recopilar direcciones de reservas desde que Coastal se convirtió en el lugar de moda?
— ¡No!
—Pues le envió la cuenta. Disfruté de una gran cena gratis.
— ¿Cómo hizo eso?
—Aparentemente, reservó en el sitio web, y hay letra pequeña que indica que la persona que realiza la reserva es responsable de la factura en caso de que la cita haya salido mal. Bueno, probablemente no sea eso, pero lo suficiente para cubrir a las mujeres pobres como yo que se fastidian porque el chico es un idiota.
Mamá negó con la cabeza y suspiró. —Al menos Alice tiene un plan para esos idiotas.
—Solo porque el último chico con el que salió pensaba que su cita sería gratis porque trabajaba en Coastal —le recordé—. Alice pensó que sería lo suficientemente caballero como para pagar, pero no.
—Estoy tan contenta de no tener citas ahora —dijo mamá—. No creo que pueda soportarlo. Probablemente sería encerrada por asesinato.
—Has estado casada con papá durante diez años el próximo fin de semana. ¿No es similar a la cárcel?
Estuvo bebiendo su vino cuando dije eso, y bufó, aplaudiendo con su mano sobre su nariz. Estallé en carcajadas cuando chilló y se atragantó.
—Maldita sea, Bella. ¿Cómo puedo beber correctamente si sigues haciéndome reír?
Sonreí.
»Y para que conste, no, el matrimonio no es como la cárcel —Hizo una pausa—. La mayoría de las veces. Al menos en la cárcel habría una rotación de turno para cargar el lavavajillas.
—Mamá, por favor. Cada vez que papá lo carga, lo vuelves a hacer.
—No es mi culpa si lo hace mal. Sigo esperando que capte la indirecta.
Toqué mi dedo contra mi barbilla. — ¿Crees que si escribiera "NO SOY LA SECRETARIA" en mi biografía en el sitio de citas, la gente lo entendería?
—No. Creo que deberías decir que eres la secretaria y luego impresionarlos cuando puedas armar muebles de IKEA sin maldecir.
—Y sin las instrucciones.
—Eso es simplemente arrogante.
—Exactamente.
Puso los ojos en blanco, pero su copa de vino escondió una sonrisa. —Será mejor que quien se case contigo tenga la paciencia de un santo, Bella Swan.
—Será mejor que tengan más que la paciencia de un santo. Quiero el pene de un Dios, también.
Parpadeó por un momento. — ¿Alguna vez has pensado que debería ser menos del tipo "madre/mejores amigas" y más "no le hables así a tu madre"?
Torcí los labios con una sonrisa irónica. —Lo intentaste una vez. Duró una semana.
—Tal vez sea hora de volver a intentarlo.
—Cincuenta dólares a que duras tres días.
Golpeó sus dedos contra su rodilla. —Tienes razón. Además, tienes a tu padre para eso.
Una vez más, sonreí, agradecida por tener a mi madre y mi mejor amiga envueltas en una.
HELLO! Nueva historia chicas :) espero que les guste.
Déjenmelo saber. Y espero sus reviews.
Bye Sweeting!
