DISCLAIMER: los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi y los uso sin ánimo de lucro.

UN MOTIVO

-Oye, Kagome…

Le miro con curiosidad cuando se dirige a mí con esa expresión tan pensativa. Las mariposas acarician mi vientre, como siempre que dice mi nombre de esa forma tan suave. Estamos en medio de una conversación, no es necesario que lo pronuncie para llamar mi atención, pero a veces me da la sensación de que le gusta hacerlo. Claro que después de tanto tiempo anhelando que corresponda a mis sentimientos, la línea entre lo que creo y lo que quiero creer está cada vez menos definida.

-Entonces, a ti…¿Te gusta este mundo? – me pregunta Inuyasha, sin mirarme.

Parpadeo sorprendida cuando le oigo. ¿A qué viene eso? Le conozco bien, y sé por su tono de voz cauteloso que me está tanteando. Eso no es lo que realmente quiere preguntarme, me está preparando para algo más.

-Pues claro que sí. Nací aquí, es donde tengo la familia y los amigos.

-Ya, lo suponía – Sigue sin mirarme y sus ojos dorados se entrecierran un poco. Está claro que no he contestado lo que él quería, pero... ¿Qué esperaba? Preguntarme si me gusta mi mundo, es como preguntarles a los delfines si les gusta el mar.

-¿Por qué me lo preguntas? – insisto en saber, pues puedo ver claramente el conflicto en su hermoso rostro que ahora luce, a parte de preocupado como en un inicio, apesadumbrado.

Inuyasha hace una breve pausa antes de soltarme la bomba.

-Qué te parecería quedarte aquí…¿hasta que acabe la batalla contra Naraku?

No puedo evitarlo, mi cuerpo reacciona por instinto cuando me alzo sobre mis rodillas y prácticamente me abalanzo sobre él. Mi mano se desliza bajo el pelo de su frente y la palma se coloca sobre su piel. Ignoro el modo en que la mía se eriza ante el contacto, o al menos lo intento.

-No tienes fiebre… - le anuncio tras unos segundos en los que simulo que estudio su temperatura corporal. Estoy exagerando, es una media broma, pero le veo tan cabizbajo que quiero romper ese hielo y distraerle.

-¡Oye! ¡Que no estoy delirando!

Y lo logro. De repente ahí está, el enfurruñado Inuyasha de siempre, ante mis ojos. Se aparta de mi mano, ofendido, y yo tengo que reprimir una sonrisa.

Nos quedamos callados un buen rato. El uno al lado del otro, hombro con hombro. Sé lo que está pasando por su cabeza: está asustado. La muerte de Kikyo está reciente todavía, y aunque se le ve considerablemente entero, más de lo que yo esperaba cuando ella nos dejó, está claro que sigue llevando ese trágico suceso enquistado en su corazón. No quiere que yo corra la misma suerte, y lo entiendo. De verdad que lo hago. Pero lo que me está pidiendo es…

-Inuyasha… - dejo que cada sílaba acaricie mi paladar, porque en mi caso, sí pronuncio su nombre porque me encanta hacerlo – Sé que quieres protegerme y te lo agradezco. Pero la batalla contra Naraku es la razón por la que viajo en el tiempo. Eso, y la perla. Si me quedo aquí hasta que acabéis con ambos…En el momento en que pueda volver, ya no será necesario que lo haga. No habrá un motivo.

Noto sus ojos dorados al fin posarse sobre mí. Le miro de reojo y me doy cuenta de que me está observando con recelo. No me extraña, me estoy metiendo en terreno pantanoso. Mi corazón se encoge y algo se remueve en mi interior como siempre que pienso en el momento de la inevitable separación. Es una idea que duele tanto, que siempre evito cualquier conversación acerca de eso.

-¿Un motivo? – inquiere con la voz tan ronca que casi parece que gruñe. Él tampoco parece cómodo al respecto.

-En este mundo, sólo yo puedo cruzar el pozo – le recuerdo, encogiéndome de hombros - Me hace pensar que es porque tengo una misión.

Se le tensa la mandíbula, parece que va a decir algo, pero al final sólo suelta un "¡Keh!" con el entrecejo fruncido, y de inmediato vuelve a dejar de mirarme. Es tan fácil que se enfade… He saboteado su intento de protegerme, le he dejado sin argumentos y está herido en su orgullo. Y preocupado, por no haber conseguido alejarme del peligro.

-Kagome…

Pero la voz de mi hermano pequeño en el piso de abajo, anunciando su vuelta y la del resto de mi familia, interrumpe lo que fuera que Inuyasha iba a decirme con esa cara tan seria. Mi intuición me dice que era algo importante y maldigo mi mala suerte mentalmente, pero me esfuerzo por regalarle una sonrisa y mi mano busca sus garras. Me sorprende que no me mire turbado, se sonroje ni se altere. Está tenso, con sus ojos clavados en el tatami, sigue molesto y taciturno y yo suspiro.

-Gracias por preocuparte por mí – le doy un apretón a su mano, tanto para confortarle como para contener el impulso de darle un beso en la mejilla. Nunca lo he hecho, jamás me he atrevido, y hoy no será una excepción. Soy una cobarde, pero eso ya hace mucho que lo tengo aceptado.

Inuyasha no me contesta y yo termino por rendirme. Me levanto para bajar a recibir a mi familia, oigo cómo él también lo hace y sé que viene detrás de mí. Pero me doy cuenta de que su intención no es ir a saludar a nadie cuando impide que mi mano toque el pomo. Me sujeta de la muñeca, usa ese agarre para darme la vuelta con una velocidad y brusquedad que me hacen chocar a mi espalda contra la puerta, y cuando me tiene expuesta…me besa.

Su boca encuentra la mía y algo estalla en mi pecho. Es una mezcla de emoción, incredulidad, felicidad y triunfo. Estoy tan pasmada que sólo cuando me doy cuenta de que tiene los ojos cerrados, me acuerdo de que se supone que yo también debería tenerlos así. Mis párpados tiemblan y se abanican hacia abajo mientras mis labios al fin reaccionan.

Noto el roce de sus garras en mi nuca, porque me ha sujetado de ahí justo a tiempo para impedir que mi cabeza golpeara la madera. Después ha mantenido el agarre, ese detalle tiene algo de posesivo y yo lo disfruto. El corazón me late tan deprisa que me duele, pero yo sólo puedo estar pendiente de sus labios besándome, y de los míos correspondiéndole cada movimiento.

No es ni corto ni largo, tampoco es suave ni brusco, es simplemente perfecto. Cuando su boca me libera, haciendo que uno de sus colmillos me roce el labio inferior, no puedo evitar exhalar alterada. Se hace un silencio profundo, en el que sé que me está mirando incluso manteniendo yo los ojos cerrados, pues todavía sigo procesando lo ocurrido.

-¿Esto te parece suficiente motivo? – me espeta, gutural. Sigue tan cerca de mí que le basta un murmullo para que le oiga. Mis párpados se entreabren y me encuentro ese dorado más brillante que nunca. Su mirada es intensa y penetrante, y me descoloca casi tanto como su pregunta.

-Inuyasha…

-Yo también puedo cruzar el pozo…¿es que eso no te dice nada?

Me doy cuenta de lo que está insinuando, y noto mis ojos arder cuando al fin ato cabos. A Inuyasha no se le había pasado por alto lo que le he argumentado antes. En ese momento entiendo su previsión de hacerme volver al Sengoku después de la muerte de Naraku: no tiene que ver con la misión.

Tiene que ver con nosotros.

-Ahora sí que no pienso quedarme… - le aseguro con voz temblorosa, pues estoy intentando contener las ganas de llorar.

-Kagome… - gruñe fastidiado.

-Quiero estar a tu lado.

Su mirada se enternece de un modo que me dice que él comparte mis mismos deseos. Puedo ver el temor en sus ojos, y me siento impotente y egoísta. Lo único que temo yo, es su sufrimiento. Pero sólo hay una cosa que yo no haría por Inuyasha, y eso sería permitir que me alejara de él. No, eso jamás podría concedérselo.

Y parece que algo en mi lenguaje corporal ha conseguido transmitirle esa idea, porque me contesta:

-Si eso es lo que quieres…Te protegeré con mi vida.

Siento las lágrimas humedecerme las pestañas. Inuyasha nunca ha sido tan directo conmigo, ni tan sincero. Debe de tener verdaderas razones para ello, realmente parece estar poniéndose en lo peor y yo sólo puedo pensar en dos cosas: la primera, en sacarle de ese bucle; la segunda, en cómo me muero por volver a besarle en ese momento. Estamos tan cerca que él se da cuenta enseguida de que cómo me quedo mirando sus labios, por instinto los entreabre y esa muda invitación me basta para armarme de valor. Me pongo en puntillas, pero justo cuando casi puedo volver a sentir su contacto, se oye de nuevo esa voz infantil en el piso de abajo. Nos quedamos inmóviles, con nuestras narices rozándose y entreabrimos los ojos que ya habíamos cerrado para mirarnos, como decidiendo en silencio qué hacer. Un bonito rubor adorna los pómulos de mi hanyou, y a juzgar por cómo me arde la cara, también los míos.

Después de haber concluido que yo no estaba en casa, Sota habrá visto mis cosas y cambiado de idea, porque esta vez me llama con insistencia. Inuyasha suspira y se aleja, pero yo retengo su mano. Cuando me mira, le sonrío y señalo la puerta con un gesto de cabeza. Él parpadea varias veces y no dice nada, pero su expresión es pacífica cuando sus dedos se entrelazan con los míos y se deja arrastrar por mí, para bajar a saludar a mi familia.

En cuanto llegamos abajo, el agarre se deshace antes de que ellos puedan verlo, pero el modo en que Inuyasha me mira me confirma que en algún momento no muy lejano vamos a recuperar ese beso perdido.

FIN

¡Buenas!

Estoy de vacaciones de Navidad y he dedicado esta tarde a desfogar mis frustraciones enquistadas durante tantos años por ese casi-beso que tuvimos en el manga. Esa es una de mis tantas versiones, pero la que me ha inspirado hoy. Tengo alguna con lemon corriendo por mi cabecita, pero el estar viendo Yashahime me recuerda constantemente lo inocente y monja que es la trama de la serie…Siempre he escrito lemon sin tener en cuenta eso, pero no sé…Me siento más condicionada ahora.

¡SI NO HAS VISTO EL CAPÍTULO 13 DE "HANYO NO YASHAHIME", NO SIGAS LEYENDO!

Como fan Inu x Kag me siento decepcionada últimamente con la secuela…Ya sé que nos dejaron claro que la cosa iba sobre las hijas de Sessh, y lo acepto. Pero seamos sinceros, la mayoría miramos la serie por la pareja protagonista y eso deberían saberlo los creadores. Les guste o no, o lo explotan un poco más, o perderán audiencia.

En el último capítulo, dejaron a Moroha fuera expresamente para que Miroku no la viera y nadie mencionara a Inuyasha y a Kagome. Me pareció demasiado descarado. Entiendo que tengan que poner misterio, no pueden revelar todos los secretos tan rápido, pero en mi opinión, se están pasando. Como fan, o me dan algo a lo que agarrarme, o ahora por lo menos, yo estoy empezando a aburrirme ¿Alguien más se siente así?

Muchas gracias por leer! ^^

Bss,

Dubbhe

PD: Tengo el siguiente capítulo de Burned medio escrito. Estoy encallada con él, pero está en el horno. ¡Prometido!