PRÓLOGO.
Ocho años atrás...
–Sakura, entiéndeme...
Lo miro un instante más, por supuesto que lo entiendo, pero esto es más grande que nosotros dos.
–Tú entiende, no podemos seguir juntos, no si eso conlleva a alejarte de tu familia ahora que te necesitan –sentencio–
Desde que iniciamos la preparatoria, dijimos que estaríamos juntos, incluso llegamos a ver departamentos para mudarnos a Tokio para ir a estudiar la universidad, ya todo estaba preparado, con lo que no contábamos, es que su padre fallecería y eso llevó a abajo todos los planes, su madre necesita de Shaoran al igual que sus hermanas, verlas destruidas me ha llevado a la decisión de irme sin él.
–Te necesito...
¡Por los cielos! Yo igual lo necesito, pero sé que me arrepentiré si por mi causa su familia se desmorona, él es ahora el que tendrá todas las responsabilidades.
–Te amo Shaoran, pero creo que es momento de tomar caminos diferentes.
Es lo último que digo antes de irme, me siento mal, sé que no es motivo para una ruptura, que debo de estar al lado de él, pero por mí Shaoran es capaz de dejar a su familia y no podría con eso, no ha sabiendas de que su familia lo necesita ahora más que nunca. Un parte de mi me dice que me quede con él, pero otra dentro de mí me dice que es lo correcto dejarlo, y si hice bien o no; eso solo el tiempo me lo dirá.
Siete años después...
–¡Me voy a casar! –anuncio a toda mi familia mientras les enseño el anillo de compromiso–
Touya no está muy contento con la noticia y eso no es novedad, nunca le ha agradado mi novio, Eriol es el hombre más lindo del mundo, me quiero y yo a él, llevamos cinco años juntos hasta que ahora; sin esperarlo, me ha propuesto matrimonio, ¡no puedo más que estar feliz!
–¡Sakura! ¡Muchas felicidades!
Tomoyo viene corriendo hasta a mí, lleva más de diez años fuera de Japón, no esperaba que estuviese en la casa, acepto su abrazo mientras platicamos, tenemos mucho de qué hablar, de ponernos al corriente de nuestras vidas, la última vez que hablamos fue cuando rompí con Shaoran.
–¿Y bien? ¿No me lo piensas presentar? –pregunta Tommy mientras sonríe–
–Ah sí, claro –la llevo justo donde está Eriol conversando con mi papá–
No sé si esté teniendo visiones o malos pensamientos, pero la mirada que ambos se lanzan no me agrada, confío en Tomoyo, es mi prima y además de eso, es mi mejor amiga, y Eriol, él me quiere. Sin embargo, esa mirada, incluso parece que no estoy presente.
Luego de hacer las presentaciones, ellos conversan como si se conocieran de años, Tomoyo le pide ayuda en cuento a cuestiones legales, mi prima estudió derecho y eso es algo que tienen en común, Eriol es un magnífico abogado y muy reconocido.
–No puedo creer que te vayas a casar con ese sujeto –dice Touya en tono despectivo–
–¿Qué tiene de malo? Llevamos juntos mucho tiempo, es normal que ahora demos el siguiente paso –explico, aunque ni sé para qué lo hago, Touya nunca está conforme con nada–
–Como digas, pero ten cuidado –señala a Eriol y a Tomoyo– se le ve muy cómodo con tu ella.
Como si no fuese suficiente con lo que llevo pensando desde que los presenté, llega Touya y me dice eso, pero no me dejaré llevar, es solo que están hablando de un tema que tienen en común, solo eso.
Y eso fue lo que quería creer...
Un par de meses después...
–Sakura, no lo planeamos; solo se dio...
Me quito con profundo dolor el anillo y se lo lanzo a la cara, veo a Tomoyo por última vez, me siento decepcionada, ¡Es mi prima! Aunque al parecer a ella no le importó el parentesco, simplemente se metió en mi relación de años con Eriol.
¿Cómo pueden decir que están enamorados si solo llevan un par de meses conociéndose? ¡Esto es ridículo! Me encierro en mi habitación, lo último que quiero es hablar con ellos, es más, para mí están muertos, no quiero saber más nada de nadie.
–¿Cerecito? –escucho la voz de Touya–
No hago caso, no quiero saber nada de nada ni de nadie, tan solo quiero dormir y dormir y que todo esto haya sido un mal sueño, me ilusioné demasiado rápido, ¿es mi culpa? ¿Qué hice para merecer esto?
Y como si mi mente traidora jugara en mi contra me recuerda a un joven de ojos color ámbar al cual dejé hace años al irme a estudiar a Tokio, pero eso fue diferente, no lo dejé porque no lo amara, lo dejé porque era lo mejor para él y su familia.
Ahora solo me queda enfocarme en el trabajo, el amor no está de mi parte y eso acabo de tenerlo bien claro.
Actualidad...
–Sakura, ten preparado los colores para la decoración de la casa de los Takana –escucho la voz molesta de mi jefa– recuerda, colores neutros y elegantes...
–Los de siempre –digo casi susurrando–
–¿Dijiste algo?
Me encantaría gritarle que ¡sí! Pero eso sería quedarme sin empleo y aún no consigo algo mejor, por lo que decido callar mis ganas de enfrentarla.
–Por cierto, este año participaremos en la decoración de casas navideñas, es un concurso muy importante que puede llamar la atención del señor Wang si hacemos un buen trabajo –comenta–
No entiendo por qué habla en plural si todo el trabajo y el crédito se lo lleva ella, técnicamente los demás somos sus asistentes, yo por ejemplo, soy la encargada de tenerle el café siempre en su escritorio.
El tour navideño de casas es uno de los eventos más importantes, el diseñador gana prestigio y reconocimiento, me encantaría poder participar, pero siendo realistas, nadie me daría su casa para decorarla, todas las casas ya tienen un decorador y como dijo la sangrona de mi jefa, es un evento que llamaría la atención del señor Wang, de lograr atraerlo, tendríamos trabajo muy bien pagado durante mucho tiempo.
Dedico parte de mi tarde a ponerle los colores aburridos que siempre utiliza, no entiendo por qué no pone colores vivos, es una decoración muy triste la que piensa realizar, pero no me queda más que acatar órdenes.
–Toc, toc...
Hiro aparece en mi campo de visión, es mi vecino y mi mejor amigo desde hace un tiempo, más bien, desde que mi prima decidió enredarse con mi prometido y me quedé sola.
–¿Qué hace aquí? –pregunto mientras compruebo la hora, es tarde, y soy libre–
–Vine por ti, es viernes –me recuerda–
–Es verdad, lo olvidé por completo.
–Lo supuse, vives en otro mundo mi querida flor de cerezo –comenta socarrón–
Le saco la lengua mientras paso frente a él para salir de ese lugar, como cada viernes nos vamos a su casa a comer una pizza y a conversar de todo y nada a la vez, mi vida está pausada desde hace unos meses, y más cuando llegó la noticia de que se casarían Eriol y Tomoyo, eso me dejó en modo zombie ¡Apenas se conocen!
–Deberías tratar de llamar la atención del señor Wang tú sola, consigue enseñarle tu carpeta de diseños, lo que has hecho es muy bueno y estoy seguro de que le gustaría –me anima Hiro–
–Me encantaría, pero no encuentro la manera de acercarme a él, y concertar una cita es muy difícil –bebo un sorbo de vino–
–Inténtalo...
Aloooo cerecitos! Bueno pues aquí les traigo una pequeña historia que iré actualizando todos los días, puede que haya capítulos largos, puede que haya cortos, depende de cómo se vaya desarrollando.
¡Discúlpenmen! Yo sé que estoy dejando mal a Tomoyo pero es lo que vino en su momento jajaja, pero ya veremos en qué termina, es una historia que estoy haciendo con mucho cariño para ustedes aprovechando las festividades y también se me vino ya que me he dedicado a ver películas navideñas desde hace una semana, así que en teoría es como que un compilado de esas películas, o no sé como describirlo porque sería un mix de situaciones que me gustaron de cada una de ellas ¡Estoy traumada con las películas navideñas!
Espero que les guste y no olviden dejar su comentario a ver qué les parece este inicio que está algo confuso ya lo sé, pero es como para que entiendan el comienzo de todo y además, tengan en cuenta de que será una breve historia y es centrada en navidad.
Un beso mis cerezo! Los quiero.
