CAPÍTULO 1
Llevo una semana yendo a los mismos eventos que el señor Wang y he intentado de todo para poder acercarme a él, aunque es imposible, es una misión complicada, siempre me interrumpen o lo pierdo de vista. Incluso me estoy intentado acercar a espaldas de mi jefa, aunque claro que si no se entera no perderé mi trabajo que ahora no me puedo dar el lujo de perderlo.
La boda de Tomoyo con Eriol es en unos días y eso creo que es lo que me tiene más estresada, no quiero ir y verlos felices a mi costa, definitivamente este no es mi año, cada día que pasa siento que estoy cayendo a pique sin nadie que me pudiese auxiliar.
–Mi querida flor de cerezo, quita esa cara –dice Hiro al tiempo que me lanza una almohada– no es el fin del mundo.
–¿Estás bromeando? Hiro, prácticamente yo tengo que ver en esa relación de no haberlos presentado ya estuviese casada con él –le lanzo de regreso la almohada–
–¿Y serías feliz? –cuestiona– por algo se dio esa situación, mejor terminemos por elegir tu ropa, te debes de ver despampanante ese día.
–¿Me acompañarás? –lo miro con ojitos de súplica–
–Por supuesto, no te dejaría sola, el sábado iremos juntos a esa boda y nos la pasaremos muy bien –sentencia mientras me enseña dos vestidos– el rosa te sentaría perfecto para la ocasión, aunque el verde resaltaría tus ojos.
No sé que haría sin Hiro, se ha vuelto incondicional para mí y eso es lo que me ayuda a sobrellevar esta situación, con sus jalones y su apoyo constante es como sigo de pie, y ahora con su acompañamiento en la boda, será como un respiro.
Compruebo la hora, mi hora de almuerzo ha terminado, le lanzo un beso mientras salgo corriendo de casa para irme al trabajo, llevo un sin fin de pendientes y no me puedo dar el lujo de perder mi tiempo con vestidos para un evento al cual ni quiero ir.
–Sakura, no se te olvide ir a la torre Ichiro, hay que tomar medidas y la primera entrevista para saber los gustos del cliente
Como si la opinión del cliente importara, ambas sabemos que ella acabará haciendo su santa voluntad, no sé a quién demonios engaña.
–Como digas –comento mientras meto en mi bolso mi agenda, una pluma y la carpeta con los diseños del trabajo–
Me despido de ella y voy rumbo a la torre Ichiro, hasta ahora es el trabajo más importante que hemos tenido, es un edificio de por lo menos unos veinte pisos, todo a su alrededor son cristales polarizados de tal modo que por dentro puedes ver el exterior, pero por fuera no ves nada. recién la acaban de construir y nos pidieron que redecoremos algunas oficinas, ya que no les gustó el diseño que les dieron.
Al entrar al edificio, me maravillo con la estructura, es enorme, le tienen dejado algunas vigas a la vista lo que le da un aspecto moderno pero a la vez contemporáneo, los pisos oscuros realzan el modernismo, una especie de isla de mármol está en el centro en donde está la recepcionista de todo el edificio.
Una joven se acerca a mí y me dice que me ha estado esperando, compruebo la hora, he llegado justo a tiempo así que no tengo remordimiento alguno, me explica un poco que son tres oficinas que se redecorarán, y me cuenta un poco del caracter de cada uno de los dueños de esas oficinas.
Apenas llegamos al piso quince me dice que puedo comenzar a trabajar que las oficinas están desocupadas y así estarán por las siguientes dos horas, por lo que apenas me deja a solas me pongo a tomar medidas de ventanas, del espacio, de todo, tomo algunas fotos para tener como evidencia de la organización del espacio.
–Es todo un desastre, los que decoraron estas oficinas no tienen buen estilo –dice una voz profunda detrás de mí–
–No es malo, depende siempre del cliente y sus gustos –explico mientras continuo tomando las fotos–
–Interesante respuesta, eso debieron tener en cuenta los decoradores anteriores y déjame decirte que no hicieron bien su trabajo.
Me intriga mucho su comentario, me doy la vuelta y casi me voy de espaldas al ver al dueño de la voz, y él también se ve asombrado, a pesar de los años sigue siendo igual de guapo, aunque claro ahora se ve mucho mejor, me he quedado sin palabras, no esperaba encontrármelo.
–Shaoran...
Es lo único que logro articular por la impresión, la última vez que lo vi teníamos dieciocho años y vestía de manera informal, muy diferente a como está ahora frente a mí, con un traje azul marino a medida, su cabello sigue siendo rebelde y desordenado, sus ojo con un profundo color dorado que hipnotiza.
"¡Basta Sakura, concéntrate!" me reprendo mentalmente, en lo último que quiero pensar ahora es en hombres.
–Sakura, cuánto tiempo...
La incomodidad entre ambos es palpable, comienzo a sentirme mal, lo dejé porque creí que era lo mejor y por un año me estuve lamentando de que tal vez eso no era lo que debí de haber hecho, pero igual lamentarme no ayuda en nada.
–¿Esta es tu oficina? –trato de mantener una conversación con él–
–Sí, de hecho, todo el edificio es mío –dice al tiempo que hace ademanes con las manos–
–Vaya, te ha ido muy bien –comento mientras recojo mis pertenencias–
–Me hubiese ido mejor si tú te hubieses quedado a mí lado
–Sigo firme con mi decisión, haberme quedado a tu lado no te hubiese ayudado en nada –me defiendo–
–Me enteré que Tomoyo se casa este fin de semana, me imagino que la estás ayudando con sus preparativos.
Sin darse cuenta me acaba de dar una puñalada directamente al corazón, en otras circunstancias me hubiese gustado mucho formar parte de los preparativos de su boda, pero sabiendo que es con mi ex prometido con quien se casa, no me pone muy feliz ni asistir.
–Te equivocas, si por mí fuera no me presentaría a esa boda –digo con una mueca–
–No entiendo, Tomoyo y tu eran inseparables.
–Éramos, tiempo pasado –recalco– supongo que contigo es con quien tengo que hablar sobre el diseño de las oficinas –cambio el rumbo de la conversación–
–Efectivamente, si todo puede quedar en una semana te loa gradeceré infinitamente.
Le hago las preguntas reglamentarias sobre colore que desea en cada una de las oficinas, el tipo de muebles, si dese agregar cuadros, si el concepto que desea es moderno, retro, minimalista, etc. todo con la finalidad de no hablar sobre cuestiones personales.
–Eso es todo –informo guardando mis cosas– mañana recibirá algunos diseños de cómo quedaría cada espacio y los costos y si lo aprueba podremos trabajar inmediatamente –informo–
–Puedes dejar el formalismo, nos conocemos desde hace años –dice acortando la distancia entre ambos–
–Estoy trabajando, con permiso...
No logro llegar a la puerta, Shaoran me toma del brazo y tira lo suficiente para quedar frente a frente, su aroma sigue siendo el mismo.
–¿Podrías ser mi acompañante en la boda de tu prima? No quiero ir solo.
–Ya tengo pareja, tal vez en otra ocasión –trato de que mi voz no se rompa–
–¿Por qué no estás feliz por Tomoyo? –cuestiona–
–¿Por qué debería de estar feliz? Si fue gracias a ella que mi compromiso se rompió –el rencor en mis palabras es evidente– ella empezó una relación con mi ex prometido antes de que él terminara conmigo, y él terminó conmigo porque ella se le metió por todos lados –me desahogo después de mucho tiempo– ¿crees que debería de estar feliz por ella? –pregunto con evidente sarcasmo–
–Lo siento, no sabía nada de eso
Obviamente no lo iba a saber, es algo que solo entre la familia se sabe, gracias al cielo solo mi familia sabe que mi prima me bajó a mi prometido.
–Con permiso...
Esta vez no me detiene, mis lágrimas salen como cascadas de mi ojos, no puedo más, me duele mucho esta situación, debería superarlo, pero es imposible ¿cómo superas esa traición? en modo piloto automático llego al trabajo, paso el reporte de lo que pude recabar y una vez mi jefa está enterada de todo, me pongo a trabajar en los diseños, mientras más rápido acabe ese trabajo, mucho mejor no me quiero topar con Shaoran.
–Lo siento Sakura, he cogido un resfriado y no podré acompañarte a la boda –dice Hiro con voz congestionada, la nariz roja y un pésimo aspecto–
–No pasa nada, le diré a mi hermano que pase por mí para no llegar sola –digo para animarlo y no se sienta mal–
–¿Por qué no le dices a aquel sujeto? Ese que fue tu ex novio y que dejaste hace tiempo y que te pidió que lo acompañaras –me recuerda–
Debo dejar de contarle todo a este hombre, todo lo que digo es muy bien recordado más adelante y por alguna razón lo utiliza en mi contra sin darse cuenta.
–No puedo, estaría muy loca si aceptara, además, ¿qué le digo? –camino de un lado a otro– "Hola Shaoran, siempre si quiero ir contigo a la boda de mi prima" –digo imitando una voz melosa–
–¡Sí! –responde con un poco de euforia–
–¡Por supuesto que no! –lo contradigo– Estaría completamente loca si hago eso.
–Di lo que quieras, pero él sería tu salvación para no asistir sola en ese evento –finaliza dando un enorme estornudo, con suerte me contagie y evite que vaya a ese evento–
–Descansa Hiro –palmeo un poco su cabeza y me voy a mi casa–
Un día falta para la boda de esos dos traidores, tengo el vestido, pero no tengo acompañante y mucho menos la actitud, ¿esto podría empeorar?
Al llegar a casa veo un auto estacionado, uno que no conozco y en mi vida había visto, no le doy mucha importancia aunque casi corro hasta la entrada para poder refugiarme dentro, busco entre mis cosas las llaves de la puerta pero no doy con ellas, de reojo miro hacia el auto, la puera se ha abierto y alguien baja de él, ¿será un asesino?
–¿Podemos hablar?
Escucho la voz del indeseable número uno del planeta, Eriol Hiragizawa está frente a mí, dejo los ojos en blanco y sigo en mi búsqueda de las llaves para poder entrar a casa, además hace demasiado frío como para continuar fuera.
–Sakura, te estoy hablando –insiste–
–¡Vete al demonio! –exclamo con evidente fastidio, las llaves no cooperan, no quieren salir se han atorado con mis cosas–
–Por fav...
–¿Pasa algo aquí?
Me he quedado perpleja, Shaoran se acerca hasta nosotros, mira a Eriol de pies a cabeza y luego me entrega una pequeña caja, ¿qué le está pasando?
–Con permiso...
Es todo lo que dice Eriol ante de irse, sea lo que sea que haya pasado, le agradezco a Shaoran su entrada, de lo contrario el pesado de Eriol iba a continuar insistiendo en hablar y lo último que quiero es volver a escuchar sus explicaciones.
–¿Qué haces aquí? –cuestiono, las llaves por fin salen de mi bolso y puedo abrir la puerta–
–En esa caja hay algo que quiero que se incluya en los diseños –explica– vine hace un rato pero no te encontré.
–Yo... Lo checaré mañana y veré que puedo hacer.
No se mueve, Shaoran se ha quedado frente a mí, ¿no se piensa ir? Tal vez el destino esté obrando para que me anime a decirle que siempre si quiero ir con él a la boda de los indeseables; pero, y si ya consiguió con quién ir, me quedaré como una estúpida.
–Me has estado evitando, ¿qué te he hecho? –cuestiona–
–Voy a trabajar, para eso me contrataste –le recuerdo– Shaoran, ¿aún no consigues pareja?
Y así, de golpe y sin protección saco a relucir mi interés, necesito saberlo o tendré que ir con Touya y no me agrada ir con mi hermano.
–No, ¿por qué?
El frío se siente cada vez más, pero me niego a dejarlo pasar a mi casa, además solo necesito conseguir que vayamos juntos y eso es todo.
–Podríamos ir juntos, mi amigo enfermó y no quiero ir con Touya –explico brevemente–
–¿Paso por ti a las cinco?
Wow, esto ha sido muy rápido, ni siquiera tuve que rogarle, Shaoran es increible.
–Estupendo, nos vemos el sábado a las cinco –confirmo–
–Buenas noches, Sakura.
Lo veo alejarse, no importa el frío, Shaoran me impresiona y eso ha sido desde siempre, ¿qué hubiese pasado si me quedaba a su lado? Creo que nunca tendré la respuesta a esta pregunta, ¿el destino querrá decirme algo al ponerlo de nuevo en mi camino? Tal vez de esta pregunta si obtenga una respuesta, pero eso será con el paso del tiempo ¿no?
ALOOOOO MIS CERECITOS! AQUÍ EL CAPÍTULO DE ESTA HISTORIA, LES RECUERDO QUE SERÁ ALGO CORTO, ASÍ QUE PUEDE QUE HAYAN CAPÍTULOS MUY CORTOS Y OTROS MUY LARGOS, I DON'T KNOW.
¿QUÉ LES HA PARECIDO? ESPERO SUS COMENTARIOS Y LES DEJO UN BESOTE, NOS VEMOS SIN FALTA MAÑANA PARA UNA ACTUALIZACIÓN MÁS.
MIL GRACIAS POR LEER MIS HISTORIAS, ¡LOS QUIERO!
