Garfio no sabía con qué entretenerse hasta que llegase Peter, así que empezó a imaginarse cómo iniciaría la conversación. Después empezó a imaginarse cómo sería hablar con Peter sobre lo que estuviese molestando al niño, porque estaba claro que había algo que había cambiado su forma de ser. Pensó que sería una conversación en la que un padre le da consejo a su hijo, y no pudo evitar reírse ante la idea. Después se dio cuenta de que él jamás podría tener hijos porque la única mujer a la que quería conquistar no le hacía ni caso, así que toda aquella imagen de Peter siendo su hijo ya no le hizo tanta gracia.
Garfio no se dio cuenta de que Peter había llegado a la tienda hasta que lo escuchó echarse a la cama con la intención de dormir sin siquiera darle las buenas noches.
—Peter, tenemos que hablar.
—¿Tiene que ser ahora? Estoy cansado —replicó el niño mientras se acurrucaba más en su cama.
Garfio quiso dejar la conversación para el día siguiente, pero se dio cuenta de que posponiéndola no conseguiría ayudar al muchacho. Además, se lo había prometido a Tigrilla.
—Será sólo un momento —prometió —Tigrilla y yo estamos preocupados porque últimamente estás muy callado. ¿Ha pasado algo?
—No. —respondió Peter cortante— ¿Puedo dormir ya?
—No.
Garfio se levantó de su cama y se sentó en la del niño, dándose cuenta de que Peter intentaba evitar su mirada mientras se tapaba con la manta.
—No podemos ayudarte si no nos cuentas qué te pasa Peter.
—No necesito vuestra ayuda.
—De acuerdo, acabas de confirmarme que te pasa algo. Gracias por la información.
—Yo no te he confirmado nada.
—No lo has negado. Eso ya es confirmarlo. Además, se te da fatal mentir.
—No me pasa nada y yo miento estupendamente.
—Lo que tú digas —dijo Garfio acercándose más a Peter. Entonces empezó a hacerle cosquillas.
—¡Garfio, para! —gritaba Peter entre risas.
—¿Me vas a decir lo que te pasa o voy a tener que hacerte cosquillas hasta la eternidad?
—¡Vale, vale!¡Te lo contaré!¡Pero déjame respirar!
Garfio lo dejó ir, pero en seguida se arrepintió, ya que Peter se levantó de un salto y corrió hacia la salida para echar a volar.
—Tendría que haberlo visto venir —se lamentó Garfio.
No perdió tiempo y salió de la tienda para intentar ver hacia dónde se dirigía Peter.
