¡Hola mis estimadas lectoras y estimados lectores! Estoy muy feliz por la acogida que tuvo el primer capítulo de este fic. Muchas gracias a todas las personas que leyeron y dejaron sus comentarios.
He aquí el segundo capítulo de esta historia. Espero que les guste…
Disclaimer
Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi, la cual debido al trauma que me dejó me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.
La Historia de Nuestro Amor
Capítulo II Te ves linda si sonríes
Entré a mi habitación, cerré la puerta con cerrojo y aflojé la tira de mi gi. Me sentía viva, plena, satisfecha; cada vez que entrenaba las preocupaciones desaparecían y mi cuerpo se renovaba de una increíble energía.
Terminé de quitarme la parte superior de mi traje de entrenamiento y suspiré hondo; sólo tenía que darme un baño y estaría lista para irme a dormir. En realidad no me sentía cansada, sin embargo, tuve deseos de tirarme en mi cama y así lo hice. De espaldas me dejé caer sobre la mullida superficie.
Casi al instante, me percaté de que algo estaba mal. Fruncí el ceño y moví la cabeza de un lado al otro, percibí un sonido anormal. Pude sentir con claridad que había algo debajo de mi cabeza. -Que extraño- murmuré llevando los brazos hacia la zona.
Mis dedos analizaron la superficie del extraño objeto… Parecía papel, muy liso y algo grueso. Levanté ligeramente la cabeza para poder deslizar aquello que estaba estorbándome. Al tenerlo por fin entre mis manos las dudas se disiparon. Era una revista… ¿Qué rayos hacía una revista en mi cuarto?
La llevé frente a mis ojos. "Mujer, Especial de Amor", leí en el título y subtítulo respectivamente. Mi entrecejo se arrugó de inmediato.
-Nabiki- mascullé con frustración. Era casi seguro que ella había invadido mi habitación y dejado una de sus revistas frívolas para chicas; esas que sólo hablan de temas vacíos, como por ejemplo, sobre como estar a la moda y conquistar chicos. Ese tipo de publicaciones siempre me habían parecido una completa pérdida de tiempo.
Lancé un suspiro de resignación mientras me erguía en el borde de la cama. Con desdén observé la portada en donde una linda pareja se encontraba abrazada. Él la sujetaba por detrás rodeándola por encima de los hombros, y ella tenía sus manos sobre las de él y la cabeza recostada sobre su pecho. Ambos miraban el océano… Lucían tan felices y enamorados.
Por un segundo pasó por mi cabeza la posibilidad de estar así con Ranma. Sin embargo, me recriminé de inmediato, aquellas eran alucinaciones cursis y estaba segura que jamás estaría de esa forma con "mi prometido". Miré de soslayo un punto indefinido de mi alcoba intentando esquivar las ganas de inmiscuirme más en el "famoso tema del amor". Opté por levantarme de la cama y dejar en el olvido la susodicha revista. Alisté lo necesario para darme un baño que me relajara y me ayudara a "sacarlo" de mis pensamientos.
Cuando al fin llegué a mi destino, terminé de deshacerme de toda mi ropa y con calma me sumergí en la tina. El agua estaba bastante caliente, pero me agradaba esa sensación quemante que producía sobre mi piel. El vapor volvió borrosos los detalles dentro del cuarto de baño y respiré profundo el aire que se había vuelto ligeramente pesado.
Ranma… De nuevo aparecía en mi mente. Podía visualizar con claridad sus irises mirándome fijamente y engañándome con aquella expresión que seguía sin poder descifrar; viendo un sentimiento que no sabía si era real… Ese sentimiento que creía ver en ellos quizás era sólo una ilusión de mi "imaginación creativa".
Me recosté por completo en el borde de la tina. Fui bajando mi cuerpo de modo que mi cabeza se sumergió por completo en el líquido milagroso, borrando a su paso toda preocupación, y me dediqué a disfrutar del agradable momento.
Al cabo de unos minutos me sentí por fin relajada. Me encaminé nuevamente hacia mi habitación para prepararme e ir a dormir. Entré y arreglé mi ropa para el día siguiente. Me dirigí hacia la cama con la intención de quitar la manta, pero mis ojos se posaron directamente en la dichosa revista.
-Especial de amor- susurré al leer el subtítulo de la edición.
Mi vista vagó por el contenido de la portada y los respectivos títulos de los artículos… "Primer amor", "Descubre si te engaña", "¿Cómo conquistarlo?", "Tu tipo de chico". Aunque quise negarlo todo me parecía extrañamente interesante. De forme neurótica achiné mis ojos y ladeé mi cabeza de un lado para el otro en busca de testigos. El panorama estaba libre, podía leer con tranquilidad sin temor a ser juzgada.
Sin quitar el cobertor me senté con mi espalda apoyada en el respaldar de la cama. Empecé a ojear las páginas; leía los títulos y analizaba superficialmente las fotografías. De pronto, el título de uno de los "cuestionarios femeninos" llamó mi atención sobremanera… "¿Estás enamorada?"
La pregunta hizo eco en mi mente… "¿Estás enamorada?" Creía saber la respuesta, era un sí. No obstante, a veces empezaba a creer que mi fase de "enamoramiento" no era más que parte de una costumbre que se había forjado luego de la llegada de Ranma. Fruncí mis labios y lancé un lastimoso suspiro… ¿A quién quería engañar?, era obvio que estaba enamorada de él, lo estaba desde hacía mucho y con el paso del tiempo ese sentimiento se intensificaba aún más.
Aún sabiendo la respuesta quise leer las preguntas que se enlistaban, así llegué a la primera: "¿Recuerdas la primera vez que él te movió el piso?" Llevé el dedo índice y el pulgar debajo de mi barbilla como si eso me ayudara a recordar mejor; varios momentos del pasado cruzaron por mi memoria, sin embargo, no tardé mucho en identificar la respuesta la pregunta; sabía con exactitud cuál era el momento en el que Ranma me había movido el piso por primera vez..
Flashback
Los pasados días habían sido terribles. Primero la llegada de mi supuesto "nuevo prometido", y luego las constantes visitas que hacíamos a la casa del doctor Tofú. Estaba llena de problemas y las cosas se pusieron peor aquel día. Para mi suerte, Kasumi había optado por ir a devolverle un libro al doctor, justo cuando Ranma fue a revisarse un golpe en la mejilla que yo le había dado con una pelota de béisbol.
Ese día una luz me dio directo en los ojos; el doctor había sido el hombre del que había estado enamorada desde que era una niña pequeña. Era ese tipo de amor platónico con el soñamos todas las chicas. Quizás en algún momento tuve la ilusión de que él dejara de verme como la pequeña Akane y me tomara en cuenta como mujer, pero conforme pasaban los años era claro que el doctor estaba interesado en otra mujer… Esa mujer era mi hermana mayor.
Luego de ver la reacción del doctor Tofú con la llegada de Kasumi, me sentí realmente mal; sólo quería salir de ahí con todas mis fuerzas, quería escapar de la realidad que me estaba abofeteando directamente en la cara. Salí del consultorio a toda prisa, pero para mi sorpresa Ranma me siguió. No sé cómo tuvo la brillante idea de buscarme y me encontró arrojando piedras al río.
Su presencia me estaba resultando muy molesta. Luego de una de nuestras usuales discusiones, tomé mi maletín con la intención de volver a estar sola. Caminé buscando escapar del cretino que se burlaba de mi mal carácter y mi violenta actitud, sin embargo él insistía en perseguirme.
-¿Por qué me sigues?- pregunté cansada al sentirlo caminando tras de mí.
-Porque quiero- respondió secamente.
-¿Qué, estás preocupado por mí?
-¿Y quién te dijo que yo estaba preocupado por ti?
-Ah, no… ¿Y entonces por qué me sigues?- volví a preguntar. Me resultó extraño que Ranma se tomara la molestia, o el atrevimiento, de acompañarme justo cuando pasaba por un mal momento. Su compañía no era precisamente de mi agrado, pero extrañamente me estaba empezado a hacer sentir bien.
-Porque quiero- repitió obstinadamente.
-Me molesta.
-No me importa.
-Ya déjame- demandé bastante malhumorada.
-Lo siento- fue su respuesta.
Di media vuelta para encararlo y me acerqué a él. -Mmmm…
-¿Ahora qué pasa?- habló desconcertado por mi movimiento.
-Si… ji ji… Ya entiendo… Sabes, lo que pasa es que te gusto- solté de golpe, sin siquiera pensarlo; en ese momento me dio la impresión de que Ranma me seguía porque yo le estaba empezando a gustar.
-¡Qué!- gritó muy sorprendido.
-Sí… Lo que pasa es que te gusto- repetí corriendo.
-Oye un momento, no me gustan las niñas pretenciosas como tú- exclamó. Sin embargo no le di mucha importancia a su berrinche, era muy divertido ver cómo reaccionaba de forma histérica luego de mi acusación.
Fin Flashback
Está bien… ese no era el preciso instante en que Ranma me había movido el piso, pero recordaba muy bien la escena. Fue la primera vez que sentí que se preocupaba realmente por mí y, aunque no era algo seguro, la posibilidad de que yo le gustara me levantó el ánimo. Lo admito, me gustaba saber que no le era indiferente a "mi prometido".
Creo que, en realidad, me di cuenta que Ranma llamaba mi atención unas cuantas horas después de nuestra estancia en el parque…
Flashback
Luego ver al doctor corriendo con Betty por el parque de Nerima, la baja moral volvió a atacarme. Estuve un tiempo a solas transitando sin rumbo fijo por la ciudad. Al cabo de unas horas volví a casa para entrenarme; esa era la mejor forma de liberar toda aquella frustración que sentía en lo más hondo de mi alma.
-¡Jya!-
Con todas mis fuerzas partí una fila de bloques, caminé hacia la pared y apoyé una mano, -Tengo que superarlo- susurré cabizbaja. No podía dejar que aquella situación me afectara… Después de todo, como el mismo Ranma había dicho, mi amor imposible era sólo un hombre.
Algo en el ambiente me sacó de mis pensamientos; al levantar la vista divisé algo extraño en la pared, una sombra. Me volteé hacia atrás y ahí estaba, sobre el muro, un lindo atardecer teñido de tonos naranja brillaba de fondo. Saltó hasta caer a mi lado, para mi sorpresa intentó atacarme con un puñetazo y luego con una patada; no me atacó en serio, así que fue fácil esquivarlo. Para colmo de males sonrió de forma presumida.
-Si quieres golpearme inténtalo de verdad- exigí. Odiaba que menospreciara mis habilidades, ¿quién se había creído? Busqué atinar un par de golpes, los cuales evadió sin mayor problema.
-Si vas a estar jugando mejor déjame continuar sola- enfaticé con el ceño fruncido.
-Dime una cosa- habló con calma, -¿No te cansas de estar enojada todo el tiempo?-
-Ese no es tu problema- respondí secamente.
Hice un par de movimientos más de combate y volvió a hablar, -¿Sabes una cosa?-. Aquel comentario me desconcertó por completo.
-¿Qué quieres?-pregunté bastante molesta.
Clavó sus ojos azul-grisáceos en mí y la expresión de su rostro se suavizó, -Te ves linda si sonríes.
Me quedé completamente paralizada, ¿acaso había dicho que era linda? Después de un millón de insultos era la primera vez que me decía algo amable. De forma inexplicable mi corazón bombeó con fuerza y sentí que el piso se movió a mis pies.
Se acercó y con su dedo me tocó la frente, -Caíste- dijo en forma de broma.
Yo simplemente no pude reaccionar, caí sentada con suavidad en el suelo. Él miró hacia otro lado esquivándome y silbó de forma casual. Lo miré impactada. Un chico, que en realidad no estaba "tan mal", y aparte era "mi prometido" decía que era linda cuando sonreía. Tragué en seco sin poder moverme… Ranma…
-Tramposo, me distrajiste- pronuncié con el ceño fruncido, pero sin dejar de sentir aquel extraño sentimiento en mi pecho.
Fin Flashback
Al recordar aquella escena un fuerte sonrojo se apoderó de mis mejillas. Me sentí como una completa boba. ¿Cómo rayos seguía poniéndome nerviosa por algo tan simple? Sin embargo, con el paso del tiempo me di cuenta que ese día había cambiado mi vida... Ese día tomé la firme la decisión de olvidarme de mi amor platónico y sin darme cuenta un chico oji-azul había empezando a llamar mi atención.
Me desligué de aquel recuerdo y continué leyendo las preguntas. Mi vista se topó con otra que reactivó mi memoria: "¿Tu chico se te ha declarado?"
Maldición… Pues no, Ranma nunca se me había declarado, al menos no abiertamente, o eso creía. Tenía claras muestras de que bueno… no éramos sólo amigos. Aunque él nunca había admitido que sentía algo por mí, llegó a mi mente el recuerdo de la primera vez que aceptó frente a los demás que yo era su prometida.
Flashback
Estábamos en la pista de patinaje en medio de nuestra pelea contra Mikado y Azusa. El presumido de Mikado había empezado a intercambiar frases con "mi prometido" y Ranma lucía bastante molesto.
-Estás logrando que mi desempeño sea pobre, Ranma… Y te advierto que lo vas a lamentar mucho- sentenció el patinador.
-Al final no sólo tu desempeño será pobre, serás todo un harapo- pronunció con seriedad y una mirada fiera.
-¿Ah si?… ¿Y qué es lo que piensas hacer?- respondió el otro chico restándole importancia a la amenaza.
-Te lo advierto- dijo decidido, -Si vuelves a molestar a Akane… ¡Escucha!, Akane es mi prometida y la defenderé, ¡A toda costa!- enfatizó lanzando su brazo de forma protectora.
Lo último que esperaba es que fuera a admitir nuestro compromiso frente a Mikado y toda la gente. Estaba preocupada; sin embargo, el ver cómo me había defendido y aceptaba frente a todos que yo era su prometida, me dejó con un extraño sentimiento en el pecho y un ligero cosquilleo en el estómago.
Fin Flashback
Cerré la revista, tantos recuerdos me estaban alterando el pulso, una ligera ola de calor recorrió por completo mi cuerpo. Suspiré con pesadez, ¿En qué momento el cuarto se había vuelto un pequeño horno? ¿O quizás era sólo yo quien de repente tenía calor? Si pretendía dormirme lo mejor era cambiarme. Llevaba puesto un pijama amarillo de manga larga, tenía que buscar algo más fresco, o de lo contrario tardaría horas en poder descansar.
Fui desabotonando la prenda, aún sin tener otra cosa que ponerme en mis manos. Me levanté de la cama con la intención de ir hacia el armario y buscar la nueva prenda de dormir. Un sonido extraño me desconcertó, afiné mi oído y me pareció escuchar a Ranma gritar. La madera del piso empezó a cimbrar y un estruendo me hizo abrir los ojos como platos.
En menos de dos segundos Ranma voló por la puerta de la habitación. Noté su expresión de pánico y movió las manos intentando esquivar el impacto, sin embargo era demasiado tarde, llevaba tal fuerza que me tumbó al piso y cayó sobre mí.
Cerré los ojos esperando un fuerte golpe, no obstante éste no llegó. No sé cómo logró rodearme con sus brazos justo antes de caer. Consiguió proteger mi cabeza, pero no pudo evitar que mi espalda sufriera con el impacto. Abrí los párpados y divisé como levantaba ligeramente el rostro, quedando muy cerca del mío; finalmente nuestras miradas chocaron. La extraña proximidad alteró mi pulso y en cuanto noté como su respiración se entremezclaba con la mía, mis mejillas empezaron a arder.
Él tragó en seco, -Ak… ane… Akane… yo…- balbuceó torpemente.
Mis ojos se movieron sutilmente hacia abajo para darme cuenta que tenía el torso al descubierto y mi sostén a la vista. Los ojos de "mi prometido" siguieron el mismo trayecto que los míos. ¡Qué horror!… Me estaba viendo de "esa forma". Al volver a mirarlo a la cara noté que tenía el rostro bastante rojo.
-Yo… o… yo…- volvió hablar con nerviosismo.
Una fuerza extraña se apoderó de mí y la ira comenzó a crecer en mi interior. Logré empujar ligeramente el cuerpo que me aprisionaba contra el suelo.
-E… eres… un…- gruñí sintiendo un profundo disgusto.
Ranma movió sus manos buscando defenderse, -Yo no… fue papá… no pretendía verte… así- dijo volviendo a mirar mi torso semidesnudo.
Aquella acción fue la gota que derramó el vaso. -Eres… un pervertido…- mascullé con la vista perdida en el suelo. -¡Cómo te atreves a entrar a mi cuarto mientras me estoy cambiando!- finalicé encarándolo.
-¡No lo hice a propósito!- gritó de vuelta, -Además, ni quien quiera verte- concluyó.
Un aura rojiza se apoderó por completo de mí y no dudé ni por un segundo en como proceder. Saqué mi mazo especial y le propiné un golpe que lo mandó a volar a través de la ventana de mi cuarto.
-¡Akane eres una niña odiosa!- le escuché vociferar mientras surcaba los cielos de Nerima.
-Idiota, pervertido… él se lo buscó- pronuncié por lo bajo satisfecha de haberle dado su merecido.
Continuará…
Notas:
De nuevo por estos lares… He disfrutado muchísimo al escribir este capítulo. Desde mi perspectiva los tres momentos que Akane recordó marcaron el inicio de su relación con Ranma. Ahora creo que se me pasó la mano con los flashback en este capítulo, pero me sentía incompleta si no estaban estas tres escenas.
La frase "Te ves linda si sonríes", para mí, es el detonante de que Akane empezara a ver a Ranma con otros ojos. Cuando él admitió frente a todos que ella era su prometida, considero que las cosas se terminaron de cocinar jejejeje.
Sobre el cierre del capítulo… cof… cof… Digamos que la neurona me jugó una mala pasada. No sé, me pareció una forma divertida de terminar el capítulo, después de todo es algo común en la serie que Ranma vea a Akane en momentos comprometedores jejejejeje.
Deseo agradecerle nuevamente a todas las personas maravillosas que me dejaron sus comentarios en el capítulo pasado: Dika1990, viry chan, jAckesukA, Des, Reico-chan, KohanaSaotome, Betobatucas, Katty, Marina, Barbara23, Lalix, litasaotome, Naoko tendo, Sonia, Nenya21, Versago, AKANEZITA, Nami, kotoko y a mi Barbara divina.
También agradecer a mi beta-reader Mu-Tzu Saotome, el cual sigue acá a mi lado ayudándome a mejorar y dándome sus recomendaciones.
Aprovecho para avisarles que el capítulo tres puede que se demore un poco porque estoy a final de semestre y este mes estará de locos.
Gracias a todas y todos los que han leído el capítulo dos. Espero tener el honor de recibir sus comentarios y sus opiniones sobre esta nueva entrega. ¡Dejen sus reviews y hagan a una autora feliz!
¡Nos leemos pronto!
Besos, AkaneKagome
