¡Hola mis queridas lectoras y queridos lectores! Luego de varias semanas por fin tengo vacaciones, y les puedo venir a dejar la tercera entrega de este fic. Muchas gracias por su comprensión y mis disculpas por la demora.

Ahora le toca el turno a Ranma, veremos algunas de las cosas que pasan por la cabeza de este chico jejejejeje. Espero que les guste…

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi, la cual debido al trauma que me dejó me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo III Las clases libres son las mejores

La clase de Educación Física fue extraña esa semana. Por primera vez en mis casi dos años de asistencia a la preparatoria Furinkan, el profesor no apareció para dar la clase. Eso no había pasado nunca, ¡vaya suerte la nuestra! Si yo hubiera podido elegir que hacer, habría ido a practicar un rato con los chicos cualquier deporte, pero esos… traidores… tenían otros planes en mente.

-¡Genial nunca antes habíamos tenido esta clase libre!- escuché decir a Hiroshi.

Una sonrisa que conocía de sobremanera apareció en escena; una expresión lujuriosa se formó en el rostro de mis amigos y Daisuke no tardó en mencionar lo que ya me estaba esperando.

-Vamos a ver a las chicas practicar voleibol- dijo de lo más fresco. Hiroshi, con su cara de pervertido, apoyó la moción.

Bufé hastiado, -No me parece una buena idea.

-Anda, no seas aguafiestas- Daisuke me haló por el brazo y me llevó hasta el gimnasio.

Al llegar vimos a las chicas jugando como de costumbre, pero en cuanto nos vieron entrar fue como si la acción se detuviera por un segundo, varios pares de ojos se posaron sobre nosotros. Me fue inevitable notar el par de pupilas marrones que se voltearon para observarnos, sin embargo, con su característica frialdad volvió rápidamente a su juego sin darnos mayor importancia.

Caminamos al lado de la cancha y miré claramente como las chicas que estaban en la banca comenzaron a cuchichear y lanzar risitas al percatarse de que más de nuestros compañeros ingresaban al lugar. Los muchachos buscaron un lugar en primera fila para poder "disfrutar del partido".

Admito que fue difícil alejarme de la mala influencia y mantenerme al margen de los comentarios de ese par. Me recosté sobre el amplio escalón y fijé mi vista al techo; me dediqué a perderme en mis propios pensamientos, escuchando apenas el golpeteo del balón, el chillar de las suelas de goma contra la cancha de madera, los gritos y los diversos sonidos que emitían las chicas como jadeos o instrucciones mientras jugaban.

Maldije mentalmente mi situación, hubiera preferido estar en otro sitio; sin embargo ahí estaba, y por lo que pude notar, tendría que quedarme hasta que la clase de ellas terminara.

De fondo la escuché elevar su voz… -¡Vamos! ¡Ya estamos cerca de ganar!- pronunció alegremente.

Aunque es algo torpe, la mayoría de las veces cuando juega o practica alguna disciplina da el todo el por el todo. Se nota su afán por ganar y mostrar que es una joven fuerte y enérgica. Me sonreí a mí mismo… Akane es una gran chica. Abandoné mis pensamientos para prestarle atención a la conversación de mis amigos.

-Están cada vez más hermosas- dijo Hiroshi.

-Sí…- habló con ese tonito de voz que me repugnaba, -Con el pasar de los años se han desarrollado mucho- replicó Daisuke.

Un sonoro suspiro salió del primero de ellos, -Sobre todo ella… Está mejor que nunca… Te tenemos tanta envidia Saotome.

Al escuchar mi nombre automáticamente me levanté e hice fuerza con mis brazos para erguirme, -¿De qué demonios hablan?- pregunté arqueando una ceja, -¿Ahora qué hice?

Ambos se miraron con complicidad, -Pues ya sabes Saotome, que llevas casi dos años siendo el prometido de Akane- dijo Daisuke.

El otro odioso pervertido prosiguió, -Es que… mírala… Es perfecta… preciosa… tiene un cuerpo de muerte lenta; además es amable, dulce y al mismo tiempo una chica fiera y fuerte.

Daisuke de nuevo volvió al ataque, -Tiene unas piernas largas y perfectas… esas caderas… y bueno de delantera no anda nada mal, parece que ha aumentado un par de tallas en estos años… Uff…

La sangre me hirvió de forma incontrolable, y un desagradable disgusto en la boca del estómago hizo su aparición; el ritmo de mi corazón se volvió irregular, crispé mis puños y arrugué el ceño.

-¡Qué dicen!... ¡Akane no es más que una marimacho violenta!- grité con todas mis fuerzas llamando la atención de todos en el gimnasio. Mis amigos me veían con cara de pánico y todo a mí alrededor se volvió silencioso.

De la nada sentí que algo voló hasta golpearme justo en medio de la cara. Mi "dulce prometida" me había enviado el balón con todas sus fuerzas desde el otro extremo de la cancha y éste vino a dar justo en el blanco. Si bien un balonazo no suele pegar duro, la fuerza con la que éste fue lanzado dio como látigo en mi rostro dejando una sensación quemante sobre mi piel.

-Idiota insensible- me pareció escucharla a lo lejos.

Caí ligeramente hacia atrás con los ojos cerrados y mi cara algo roja; fruncí el ceño, -Akane eres una niña odiosa- balbuceé de forma casi imperceptible.

Ya más recuperado continué observando el juego. No sé por qué dejé de lado mi actitud hostil y hasta comencé a disfrutar del partido. Me parecía interesante observar competencias de cualquier tipo, como artista marcial me llamaba la atención ver las diversas técnicas y formas en que las personas logran sus objetivos y buscan ganar. Claro está, el partido no tenía nada que ver con el combate libre, pero al menos me sirvió para pasar el rato.

Observé el balón ir de un lado al otro, de forma inevitable mis ojos se posaron sobre ella… Está bien… tengo que aceptarlo, Akane siempre ha llamado mi atención y ese día me sentí atraído a mirarla "solapadamente", como siempre suelo hacer. De repente los comentarios de Daisuke y Hiroshi llegaron a mi mente. Era penoso tener que admitirlo, pero a mis casi 18 años las hormonas empezaban a jugarme malas pasadas.

Sentí mi corazón retumbar con fuerza y una onda expansiva de calor se alojó específicamente en mi pecho. Me tomé unos minutos para detallarla; los comentarios de mis amigos eran bastante acertados… Akane… la chica poco femenina y violenta, que conste que nunca dejará de ser violenta, estaba cada vez más bonita… Sí, bonita… pero jamás lo iba a admitir ante nadie, eso quedaba entre mis pensamientos y yo.

Su cabello azulado había crecido un poco, apenas hasta donde termina la nuca y por eso lo llevaba en una coleta. Sin embargo, era inevitable que varias hebras rebeldes se salieran de su lugar, ya que el largo aún no alcanzaba para atárselo por completo.

Maldición, odiaba pensar en lo bien que se veía, pero al menos me tranquilizaba saber que nadie más se daba cuenta. En fin, al mirarla bien me di cuenta que su cuerpo estaba más desarrollado. Tragué en seco… bueno ya no tenía los mismos "pechos planos" como cuando la vi en el baño de la familia Tendo. Decidí que lo mejor era cortar ahí aquellos recuerdos, porque la situación se me estaba complicando.

Sentí el rostro ligeramente caliente y mi sangre hervir de forma extraña. Eso se había vuelto algo frecuente cada vez que le ponía atención a ciertas partes de su cuerpo… Nada que decir a mi favor… Me estaba volviendo un pervertido de lo peor. Volteé el rostro para evadir los pensamientos que venían a mi cabeza, pero mis ojos la volvieron a enfocar.

La vi jugar con entusiasmo, cada músculo de su cuerpo se marcaba debido al esfuerzo físico… Miré sus piernas largas y esbeltas, su pequeña cintura y un poco de su vientre que se asomó cuando extendió los brazos para pegarle al balón y… maldición, volví a mirarle los senos.

Suspiré hondo y bajé la cabeza resignado, pero cuando la oí gritar de júbilo pude observar como sonreía emocionada, de esa forma que tanto me gustaba, y llegó a mi mente el recuerdo de aquella vez…

Flashback

Estaba en mi primera clase de Educación Física en la preparatoria Furinkan. Luego de practicar unas acrobacias, me senté junto a dos de mis compañeros, los cuales veían muy concentrados a las chicas jugar béisbol.

Akane llevaba su largo cabello en forma de trenza, y tenía puesto el uniforme de pantaloncillo rojo y blusa amarilla. No pude reparar mucho en la situación cuando un par de chicos empezaron a dirigirse a mí.

-Saotome, oye debes estar muy enamorado de Akane- dijo Hiroshi.

-Es muy hermosa… A todos nos gusta Akane - habló Daisuke.

-Es la mejor.

-Como ninguna.

-Ah, qué envidia te tengo Saotome- finalizó Hiroshi. Uno me sujetó por el cuello con intención de ahorcarme, mientras el otro creo que pretendía golpearme en el estómago.

Cada uno había murmurado una serie de halagos para la que yo consideraba la peor elección de prometida que mi padre pudo haber conseguido; una chica violenta y poco amable, temperamental, fuerte… pero indudablemente hermosa… Podía tener miles de defectos, pero era bonita, aunque no quisiera admitirlo en ese preciso momento.

-¿Cómo pueden decir eso? No es nada atractiva- pronuncié algo hastiado por la situación.

-No te perdonaré que hables así de ella- sentenció Daisuke. De fondo escuché como la llamaban.

-¡Akane prepárate!

-¡De acuerdo!- respondió con entusiasmo, y se elevó en el aire para atrapar una pelota que venía a toda velocidad. Todas se llenaron de júbilo ante su movimiento.

Daisuke finalizó su ronda de halagos con uno más, -Es tan ágil.

Volteé el rostro para no verla, pero mis irises volvieron hacer contacto con su figura. Akane se juntó con sus compañeras y en sus labios de formó aquella increíble expresión. La miré sonreír y me pareció la chica más linda que había visto en mi vida. Antes había notado que era bella, pero en ese instante una fuerza extraña recorrió mi cuerpo y un vacío apareció en mi estómago. Sentí revolotear dentro de mí a unas traicioneras mariposas.

Creo que mis mejillas empezaron a arder y me sonrojé con tan sólo mirarla; fue la primera vez que me sentí afortunado de tenerla como "prometida", además era la primera vez que al observar una chica sentía tantas cosas extrañas.

-No hay otra más bonita- expresó Hiroshi.

Salí de mi ensoñación para contradecirlo, -Claro que sí, además ella está enamorada de otro, no…- debido a mi distracción, no vi venir la pelota de béisbol que me dio justo en la mejilla. La responsable del golpe era nada más y nada menos que ella, la chica violenta que ese día había logrado hacerme sentir mariposas en el estómago.

Fin Flashback

Desde aquella vez, las dichosas mariposas se mueven a su antojo cuando ella sonríe. No sé cuánto tiempo divagué en mis cavilaciones, pero el partido llegó al medio tiempo. Mis ojos volvieron a buscarla, sonreía mientras se secaba el sudor de la frente. La verdad es que había jugado muy bien.

Mis labios se curvaron en una media luna y me recosté nuevamente para evitar seguirla observando, o de lo contrario todos comenzarían a notar el selectivo interés que tenía por la joven Tendo. Al rato llegaron otra vez a mis oídos los sonidos provenientes del juego.

Me concentré en examinar los detalles de las luces que colgaban sobre nosotros. De fondo escuchaba uno que otro comentario pesado de aquellos dos pervertidos. Por alguna extraña razón me estaba comenzando a dar sueño, cerré mis párpados y suspiré hondo. Me encontraba ya en un pacífico trance cuando escuché la conmoción.

-¡Akane!- dijeron al unísono Daisuke y Hiroshi.

Percibí con claridad como todos los sonidos se paralizaron y sólo voces preocupadas murmuraban. Como un rayo me puse en pie y de forma automática mis irises la buscaron, estaba sentada en el suelo con una ligera expresión de dolor en el rostro. No sabía que le había pasado, pero la angustia hizo que el pecho se me contrajera y el corazón me dio un vuelco.

Siempre he tenido presente que no podría vivir si algo malo llegase a pasarle… Me di cuenta que una de sus manos estaba colocada encima de su tobillo para sujetarlo.

-Tranquilas todo está bien, sólo se trata de una vieja lesión- la oí decir para intentar calmar a sus amigas, usando luego una sonrisa conciliadora.

-Deberías ir a la enfermería- sugirió la profesora.

-No enserio, estoy bien- insistió. La vi querer ponerse en pie y mis ojos se abrieron como platos; en dos segundos ya estaba justo a su lado previniendo que la pérdida de equilibrio la hiciera caer de nuevo. Si no hubiera llegado a tiempo de seguro habría chocado con el suelo, porque se apoyó en mí mirándome de forma asustada con sus ojos avellana.

-Ran… ma…- musitó aún con algo de miedo en sus pupilas.

-Deberías ser más sensata… y menos terca. Ya oíste a la profesora, debes ir a la enfermería- dije secamente, mientras la sujetaba por la cintura.

Ella de inmediato frunció el ceño y quiso deshacerse de mi agarre.-¿Podrías soltarme…? Yo decidiré si voy o no- contraatacó.

Una sonrisa presumida se formó en mis labios, -Eso lo veremos…

En una fracción de segundo la tomé en brazos, coloqué una extremidad debajo de sus piernas y pasé la otra por encima de sus hombros. Con agilidad salté hasta salir fuera del círculo de personas que la rodeaban con la clara de intención de encaminarme hacia la enfermería de la preparatoria.

La sentí quieta entre mis brazos, una reacción que no esperaba; creí que iba hacer alguna de sus acostumbradas rabietas. Tragué en seco cuando noté que sus delgados brazos tímidamente me rodearon por el cuello y su cabeza se refugió con suavidad en mi pecho.

Aspiré profundo llenando cada uno de mis sentidos del exquisito olor a lavanda que provenía de sus cabellos azulados. Inconscientemente la aferré a mí con un poco más de fuerza.

La preocupación me invadió cuando me pareció percibir que hizo una mueca de dolor, apresuré el paso… Mi único deseo era llegar cuanto antes a la enfermería para que atendieran a la chica terca de dulce sonrisa.

Continuará…

Bueno… en esta ocasión intenté meterme dentro de la cabeza del oji-azul, quizás por ser mujer se me complicó un poco; fue más fácil trabajar los pensamientos y la narración desde la perspectiva de Akane, pero espero no haberlo hecho tan mal.

Quizás me pasé un poco a nivel de sentimentalismo, pero me gusta creer que en el fondo Ranma no es tan bobo y frío como aparenta jejejeje. Además al ser un chico de casi 18 años, me parece normal que sienta atracción física y emocional hacia Akane y que este sentimiento se vuelva cada vez más fuerte. Sin embargo, disfruté muchísimo escribiendo este capítulo y me encantó narrar la escena final. Ranma siempre se preocupa por Akane y cuando ella está en problemas siempre llega nuestro héroe para salvarla.

El capítulo del cual tomé las escenas y diálogos base para el flashback fue el número cinco "Akane y su amor salvaje", doblado en México por AudioMaster 3000.

Quiero agradecerle de todo corazón a las personas que me sigan apoyando en esta nueva aventura y me dejaron sus preciosos comentarios en el capítulo dos: Naoko tendo, mi Bárbara divina, Marina, KohanaSaotome, Dika1990, viry chan, AKANEZITA, Des, Reico-chan, Lalix, Betobatucas, kotoko, Nenya21, EDUARD (muchas gracias por comentar, como no me dejaste tu correo no te pude responder personalmente), Versago, y a Diana y Vane que dejaron sus comentarios en el capítulo uno.

Por supuesto, agradecer a mi beta-reader Mu-Tzu Saotome, que sigue dándome su valiosa ayuda en el proceso de edición.

No estoy segura si la siguiente entrega estará para dentro de dos o tres semanas, pero haré lo posible por tenerla cuanto antes.

Muchas gracias por haber leído hasta aquí. Deseo recibir sus comentarios sobre este capítulo, cualquier cosa que quieran decir al respecto es bienvenida: insultos, palabras de aliento, felicitaciones, sugerencias… jejejeje… en fin todo lo que deseen. Sus reviews son fundamentales para mí, así que por fa tomen un par de minutitos y dejen sus opiniones.

¡Nos leemos pronto!

Besos, AkaneKagome