¡Hola mis queridas lectoras y queridos lectores! Luego de tres semanitas estoy de vuelta con la cuarta entrega de este fic. Este es un regalito navideño para las personas maravillosas que me leen.
Quiero dedicarle este capítulo a dos chicas a las que adoro con todo mi corazón: Bárbara y Gina. Ustedes han sido un soporte fundamental en mi vida durante el tiempo que las he conocido. Gracias por darme la oportunidad de ser su amiga, y por estar mi lado en las buenas y en las malas. ¡Las quiero mil mis chicas! Dios me ha bendecido con ustedes y me ha mostrado que las amistades auténticas existen aunque no las tengamos a la par físicamente, sino a miles de kilómetros.
Bueno… espero que les guste este capítulo.
Disclaimer
Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi, la cual debido al trauma que me dejó me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.
La Historia de Nuestro Amor
Capítulo IV Lesión
Me encontraba en un ligero estado de shock y sin saber qué hacer. Mi cabeza descansaba en su pecho y mis brazos lo rodeaban por el cuello. Los segundos se detuvieron a mí alrededor. Inconscientemente cerré los ojos y opté por disfrutar la calidez que me transmitía aquel abrazo solapado.
Había olvidado por completo el punzante dolor, que de cuando en cuando, hacía su aparición. Casi nunca tenía la oportunidad de mantener un contacto tan "íntimo" con Ranma sin miedo a que éste fuera malinterpretado por los demás. En ese momento éramos sólo una chica lesionada en un partido de voleibol y un muchacho que la llevaba a la enfermería.
El constante vaivén del andar de "mi prometido" cesó. Levanté ligeramente el rostro de su pecho; estaba bastante cómoda. No deseaba separarme de él, pero tampoco quería que pensara que me estaba aprovechando de la situación. Al realizar el movimiento pude percibir que Ranma se tensó levemente.
Alcé la vista y me perdí en el fulgor de sus ojos zafirinos. Un dejo de tristeza parecía brillar en ellos. La expresión facial de Ranma era bastante dura. ¿Estaba enojado?... ¿O era preocupación lo que reflejaba por medio de aquel gesto?
Creo que me sonrojé debido a mi falta de discreción; estaba analizando con demasiado interés a "mi prometido". Despacio deshice el agarre que tenía sobre su cuello. Él entendió que nos encontrábamos en una posición comprometedora y dio un par de pasos hasta la camilla de la enfermería. Con mucha delicadeza me colocó sobre la superficie y se alejó un poco.
-No tenías… que… traerme- musité con un tono de voz melodioso. Casi de inmediato me recriminé a mí misma; siempre salía con este tipo de frases que se podían malinterpretar. Lo último que deseaba era que Ranma lo tomara a mal. Observé como su ceño se fruncía ligeramente.
-La próxima vez…- pronunció mostrando todo su descontento.
-Gracias, Ranma- dije de golpe interrumpiendo el comentario que él acababa de empezar. De forma inmediata la expresión de su cara se transfiguró, y claramente noté como un tono carmín hacía su aparición.
-Eh… yo…este… ¿Lo dices… en serio Akane?- me preguntó mirándome con esos ojos penetrantes.
Sentí un ligero vacío en el estómago. Era el colmo, ¿cómo lograba ponerme en ese estado de nerviosismo con tan sólo una mirada? Preferí bajar la cabeza y afirmar con lentitud; sólo esperaba que mis pómulos no mostraran el mismo sonrojo que tenían los de "mi prometido".
-¿Qué extraño…?- le oí pronunciar y levanté el rostro para verlo a los ojos nuevamente.
-¿Qué cosa?- cuestioné, mientras él recorría con su vista el lugar.
Cruzó los brazos detrás del cuello, -Pues… la enfermera no está.
Tenía toda la razón, estábamos tan absortos en nuestra conversación, que no nos habíamos percatado de la ausencia de la mujer que debía revisar mi tobillo. Parpadeé ladeando la cabeza de un lado al otro, con la intención de verificar una vez más lo obvio; ella no estaba.
-Ya ni modo… tendremos que esperar a que regrese- dije con resignación.
-Eso parece- contestó de vuelta.
Hubo unos segundos de silencio hasta que Ranma volvió hablar, -Lo mejor será que estés lista para cuando ella llegue.
No entendí exactamente lo que quería decir con ese comentario… ¿Qué significaba eso de estar lista? Mis ojos se abrieron como platos cuando me percaté que Ranma se inclinó ligeramente y puso sus manos sobre mi zapatilla deportiva.
Clavó una corta y preocupada mirada en mí, y habló con seriedad, -Debemos quitarte esto para que revisen tu tobillo sin problema.
Tragué saliva con dificultad y observé con detenimiento como desataba el nudo de mis cordones. Con extremo cuidado me fue quitando el calzado; casi podía sentir su temor de lastimarme con aquella acción. Permanecí silenciosa analizando cada cosa que hacía… Tenía que admitir que el verlo preocupado por mí me resultaba bastante agradable.
Una sonrisa indiscreta se formó en mis labios; por alguna razón el movimiento atrajo la atención de "mi prometido". Sus ojos azules hicieron contacto con los míos y mis mejillas se sonrojaron de inmediato. Para disimular volteé mi cabeza hacia otro punto de la habitación, y fingí prestarle atención a un cartel que explicaba los síntomas de una enfermedad extraña.
-Akane…- musitó con seriedad.
-Dime Ranma- contesté mirándolo nuevamente.
-Quizás esto duela un poco…- me advirtió.
Despacio y con mucha delicadeza sus dedos se colocarán en el borde superior de mi calcetín, el cual estaba a una cuarta de distancia de mi rodilla. Aquella simple acción me puso, una vez más, en un serio estado de nerviosismo. Me resultaba un poco íntimo aquel contacto. Ranma se quedó inmóvil por un par de segundos y empezó a deslizar la media con sumo cuidado.
Su tacto se sentía tan cálido y agradable; el contacto con su piel me quemaba, pero de una forma placentera. Un ligero escalofrío recorrió mi espina dorsal. ¿Por qué sentía ese tipo de cosas? Nunca me había pasado algo semejante. Sin embargo, desde la odisea en Jusenkyo algo había cambiado; la relación con "mi prometido" no era la misma. Cada vez que recordaba la forma en que yací entre sus brazos y aquellas palabras que creí escuchar, toda la piel se me erizaba. ¿Había sido todo aquello una ilusión o en realidad había confesado que me amaba?
Mi interrogante no tenía respuesta… Lo único que tenía claro era que desde aquel día algo había cambiado en Ranma. Desde entonces estaba más pendiente de mí, hasta más amable. La preocupación que ahora profesaba por mi estado de salud, servía para comprobar mi teoría… Quería protegerme.
Las ideas que chocaban unas con otras en mi cabeza sufrieron un shock cuando percibí un fuerte dolor que provenía de mi tobillo.
-Lo siento… creo que lo hice muy fuerte- murmuró apenado.
-Tranquilo… lo… ha… haces… bien- contesté hecha un manojo de nervios y bastante abochornada.
-¿Se… segura?- me respondió luciendo un rojo escarlata en sus mejillas.
Sonreí con ternura; me gustaba mucho verlo tan atento, cosa tan rara en él… -Sí…- fue mi respuesta.
Buscó el extremo del calcetín y lo haló con suavidad. Sus manos no volvieron hacer contacto con mi pie, sin embargo sus ojos azul-grisáceos examinaron minuciosamente la zona.
Con seriedad me miró, -Se ve mal… Está bastante hinchado.
-¿Enserio?- pregunté preocupada e intenté alzar un poco mi pie para verlo mejor.
-No seas boba- me recriminó de inmediato, -No debes mover mucho el pie- dijo colocando una extremidad en mi rodilla.
De nuevo aquella sensación quemante sobre mi piel. Su mano no se movía. ¿Acaso debía quitarla? ¿O debía dejarla en esa posición? Mi cabeza estaba muy confundida; deseaba insultarlo por llamarme boba, pero tenía que resolver el asunto de su mano. Fruncí el ceño decidida, primero le recriminaría por lo que había dicho y luego me encargaría de lo demás.
-No soy…- No pude terminar mi frase debido a una desagradable interrupción.
-¡Ranma Saotome!- escuché la voz desde la puerta. -¡No permitiré que pongas tus sucias manos en mi amada Akane Tendo!-
Sentí un feo escalofrío. Kuno podía ser una verdadera molestia; odiaba que empezara con sus escenitas. Luego de tantos años ya era hora de que aceptara el hecho de que se tenía que dar por vencido, no obstante esa realidad resultaba aún muy lejana.
Al oír su acusación Ranma y yo intercambiamos nuestras miradas llenas de espanto. Nuestros ojos se percataron de la mano que aún tenía colocada sobre mi rodilla, y la quitó de golpe.
-¡Yo hago lo quiero! Así que deja de decir idioteces que este no es buen momento- habló "mi prometido" bastante alterado.
-¡Calla! ¡Sé bien que intentabas aprovecharte de la lesión de Akane!- espetó. -¡Buscas cualquier excusa para estar cerca de ella!
-¿Qué dices?- respondió desafiante. -¡No estoy interesado en una chica tan poco femenina y tan fea como Akane!- gritó de vuelta. Cruzó los brazos sobre el pecho y finalizó, -Jamás intentaría nada con ella.
Ese cretino… ¿Cómo se atrevía a decir eso? Aprovechando aún estaba cerca de mí, lancé mi brazo con el puño cerrado para darle con todas mis fuerzas en la cabeza. Él no esperaba aquella reacción, así que cayó directo al piso.
-¡Qué demonios te pasa Akane!- vociferó a todo pulmón.
Todo pasó demasiado rápido. En menos de dos segundos Kuno me rodeaba en un abrazo asfixiante del cual, por más que intentaba, no podía soltarme. -Akane mi amor, no te preocupes, no dejaré que el idiota de Saotome vuelva a ponerte un dedo encima.
-Eso… cof… no me preocupa- hablé casi sin aire. -Yo sé… cuidarme.
Odiaba el hecho de no poder moverme para darle su merecido al insoportable de Kuno. Si en aquel momento mi tobillo no hubiera estado lastimado, le habría dado un buen puntapié; no obstante, mi único camino era forcejear para buscar zafarme de su agarre.
-Ya… suéltame Kuno… cof… cof…-supliqué casi ahogándome. Pasaron un par de segundos hasta que por fin sentí como la opresión disminuía.
-¿Acaso no oíste? ¡Déjala en paz!- Ranma haló al "Rayo Azul de la escuela Furinkan" de la parte superior del traje de kendo, y de un fuerte puñetazo lo mandó a volar a través de la ventana
-¡Ranma Saotome me la pagarás!- Su voz se perdió en la distancia.
Tosí intentando recuperarme. -Gracias… sino hubiera estado mal del pie habría podido con él yo sola- pronuncié. No quería que se creyera la gran cosa sólo porque me había quitado de encima al odioso de Kuno.
-Como digas- dijo secamente mirando hacia otro punto de la habitación.
-¿Qué está pasando aquí?- escuché una voz femenina dirigirse hacia nosotros. La enfermera por fin había llegado.
"Mi prometido" estaba bastante serio y fue como si de repente todo lo ocurrido se le hubiera olvidado. Dio un par de pasos hasta quedar cerca de la mujer.
-Es Akane… Se ha lastimado el tobillo- indicó.
La enfermera se acercó hasta donde estaba sentada. -Debes subir las piernas en la camilla para poder revisarte bien- me ordenó.
Asentí e hice lo que me pidió con la pierna que estaba en buen estado. Ella me ayudó a elevar la que tenía lesionada. Analizó con la mirada la zona; luego con mucho cuidado fue palpando toda el área. Fruncí el entrecejo, su revisión me provocaba dolor. Sin embargo, la molestia no era tan fuerte como la vez que me había quebrado la extremidad hacía casi un año.
Ranma observaba todo desde una distancia prudente; su rostro era sinónimo de curiosidad y preocupación. No pude evitar que una traviesa sonrisa se formara en mis labios. Todo aquello me recordó la ocasión en que mi pierna había sufrido un accidente. Aún recordaba todo lo ocurrido con exactitud…
Flashback
Mi lesión en la clase de Educación Física tuvo un resultado aparatoso. Estaba en el consultorio del doctor Tofú intentando actuar con normalidad frente a las visitas. Todo el mundo me había ido a ver: mi familia, las chicas y chicos de la escuela, Kuno, Shampoo y Ukyo… Todos menos él. Quise negarlo, pero en realidad me sentía triste… ¿Por qué Ranma no iba a verme? ¿Le importaba tan poco lo que me pasaba?
Cuando todo el mundo se marchaba, me invadía aquella terrible sensación melancólica. Me maldije a mí misma. ¿Por qué me importaba tanto el cretino de Ranma?... Había pasado un día entero, y el muy desconsiderado no se dignaba a visitarme.
En la noche leía tranquilamente cuando el doctor me informó que Ranma iba a venir a dejar mi ropa limpia. Aquella noticia me perturbó por completo. Me sentía ansiosa, ilusionada, preocupada… Tantas cosas juntas. No podía cerrar los ojos, y los minutos de reloj resultaban interminables. Incluso comencé a pensar que no iba a venir del todo.
De pronto un sonido extraño me alertó; parecía venir de la ventana. Atravesando la cortina se asomó "mi prometido" con un paquete entre sus brazos.
-Hola.
-Ranma- pronuncié con voz melodiosa y algo sonrojada.
-Es que, Kasumi me pidió que te trajera esta ropa limpia.
-Sí, Muchas… gracias…- Llevé la sabana a mi pecho, estaba tan nerviosa que aferrándome a ella me sentía más segura.
El sonrió. -Oye pero cuéntame… ¿Y cómo va tu pierna? ¿Ya estás mejor?- Dio unos pasos al frente pretendiendo aproximarse.
Mis ojos vieron la escayola y lo que había escrito en ella. Si Ranma lo veía me iba a morir de la vergüenza. -¡Pero no te acerques, aléjate!- fue lo único que se me ocurrió decir… Me tapé la boca consciente de mi falta de tacto. Lo había estropeado todo.
Fin Flashback
Las cosas eran muy diferentes esta vez. Ranma estaba a mi lado; hasta podía afirmar que estaba preocupado por mí. No me había dejado sola ni un instante. Con excepción de lo que dijo cuando Kuno había llegado a la enfermería, se había comportado como todo un caballero. Sus ojos azul-grisáceos no se despegaban de cada movimiento que hacía la enfermera.
-Parece que todo está bien- dijo sonriente, -Sólo tienes una pequeña luxación. El tobillo está hinchado, pero con un buen vendaje y un par de días de descanso estarás bien.
-Uff… Menos mal- habló "mi prometido". -Es bueno saber que no es nada grave- finalizó sonriente. Yo correspondí al gesto con otra sonrisa.
La mujer se alejó un momento, y luego trajo consigo las vendas -Una vez que termine podrás irte a casa.- Finalizó con su labor, pero se quedó pensativa.
-¿Pasa algo malo?- pregunté.
-Es que no tengo muletas para darte… Y no creo que puedas caminar en ese estado.
Ranma se aproximó más y habló, -No sé preocupe por eso. Yo me encargo de llevarla a casa.
La enfermera parpadeó con desconcierto, -¿Pero… cómo?
Se puso enfrente a mí, -Sujétate fuerte Akane, te llevaré a casa.
Mi cara se tiñó de un rojo escarlata, -¿Qué dices?
-Ni que fuera la primera vez… Anda coloca tus brazos alrededor de mi cuello, te llevaré en mi espalda- ordenó halando uno de mis brazos.
-Me parece una buena idea- agregó la enfermera, -Así podrás irte sin problemas.
Sin muchas ganas hice caso. Rodeé el cuello de mi prometido y él sujetó mis piernas; levantándome por fin de la camilla.
-Bueno, nos vamos- pronunció con entusiasmo. -Muchas gracias por todo- le dijo cortésmente a la enferma.
-Sí muchas gracias- afirmé inclinando como pude la cabeza a modo de reverencia.
Comenzamos a atravesar la ciudad. Al principio íbamos despacio, pero la gente se nos quedaba mirando de forma extraña. Le indiqué a Ranma que podía ir más rápido, que si corría no me iba a doler el tobillo. Recorrer las calles de Nerima de aquella forma me recordó cuando hicimos algo parecido la vez que me había fracturado. Minutos antes de huir de la manada de locas y locos que nos perseguían habíamos compartido un momento muy hermoso…
Flashback
La luz de la mañana iluminaba todo a su alrededor, apenas habían pasado unos cuantos minutos después del amanecer. Bajé las escaleras y el doctor se despidió de mí. Estaba mencionado que no quería volverme a ver por ahí cuando su mirada se detuvo curiosa en algo.
-Ah… vaya, parece que alguien vino por ti- dijo casualmente.
Ahí estaba… La luz lo hacía brillar de modo muy especial, casi angelical. Detrás de él había una enorme manta pintada por sus propias manos; podía reconocer su caligrafía a la perfección. Decía: "Lo siento Akane, lo arruiné". Su mirada era tan transparente, tan cálida… Logró hacerme sentir en ese instante un sinfín de emociones.
-Akane- musitó con ternura.
-Ranma- susurré muy emocionada.
Caminé hasta llegar a él. Leí de nuevo la manta con detenimiento. -No tenías que molestarte- dije cortésmente.
-No… es que… te traje esto- habló sacando algo del interior de su camisa.
-Esto… ¿Qué es?-
-Me pareció que te veías bien- fue su respuesta.
-Pero Ranma… ¿Guardaste esto para mí?- pregunté con dulzura.
Las mejillas de "mi prometido" se sonrojaron de forma notoria. -Bueno la verdad es que… yo… realmente…- tartamudeó. No pudo terminar lo que iba a decir, porque de la nada apareció todo el mundo diciendo incoherencias. Así que me acomodó en su espalda y huimos…
Fin Flashback
Una enorme sonrisa se dibujó en mis labios al recordar aquello. La situación era bastante similar, sólo que esta vez no escapábamos de nadie, y en esta ocasión no me había fracturado la pierna. Además, Ranma había demostrado con creces que se preocupaba por mí… y eso me hacía sentir muy feliz.
Continuará…
Notas:
En esta ocasión decidí darle continuación al capítulo anterior; cosa que no siempre sucederé en este fic. Sin embargo, en este caso me pareció justo y necesario.
Algo más trivial para amenizar el presente de nuestra parejita. No sé… me dieron ganas de imaginarme como reaccionaría Ranma ante una nueva lesión de Akane, así que aquí tienen mi idea. No estaba segura si incluir este capítulo porque rompía un poco el orden que venía trabajando; pero en fin, no pude resistirme jejejeje.
El capítulo del cual tomé las escenas y diálogos base para los flashback fue el número 132 "Ay no, Akane está en el hospital", doblado en México por AudioMaster 3000.
Les cuento que este es mi capítulo favorito del anime, porque refleja lo mucho que nuestro chico de la trenza se preocupa por su prometida y ciertos deseos ocultos que tiene jejejeje. Quizás retome alguna otra escena de este mismo más adelante, pero desde la perspectiva del oji-azul.
Quiero darles las gracias nuevamente a las personas divinas que me dejaron sus reviews en el capítulo pasado: Dika1990, Naoko tendo, Vivan Alejandra, akanezita, viry chan, kotoko, yram 1, karu-hi, KohanaSaotome, Ishy, Lalix, Nenya21, arctic-monk, litasaotome, Sonia, eduardo saotome (muchas gracias por comentar, agradecería me dejaras tu correo para poder contestarte personalmente), Barbara23, Sauma Sakura, Bárbara, Marina, Versago, Lemariam, Des y Paola.
No saben lo mucho que me gusta leer sus reviews y la forma en éstos me motivan para escribir. Muchas gracias por el apoyo y las lindas cosas que dicen sobre mi trabajo.
Agradecerle también a mi beta-reader Mu-Tzu Saotome, por su apoyo y guía en este fic.
No puedo dejar pasar la oportunidad de desearles una ¡Feliz Navidad y un Próspero Año 2009! Nos leemos si Dios quiere el año que viene. Espero que todas y todos disfruten las vacaciones, tengan días de mucha fiesta, que les den lindos regalos, y por supuesto que estos días los pasan al lado de sus seres queridos.
Mis mejores deseos para el año que pronto vamos a empezar… Que traiga bendiciones, amor, paz y éxitos a sus vidas.
Les estaría muy agradecida si luego de leer me comenten que les pareció el capítulo. Acepto reviews como regalo navideño jejejeje. Así que dejen sus reviews y hagan feliz a Caro esta navidad. :D
¡Nos leemos pronto!
Un beso y un enorme abrazo navideño,
AkaneKagome
