¡Hola mis queridas lectoras y queridos lectores!Espero que hayan tenido un grandioso inicio de año y que este 2009 sea maravilloso.
Me da muchísima pena haberme demorado un mes en actualizar, pero por diversas situaciones personales no pude hacerlo antes. Agradezco la comprensión de todas y todos, y espero que aún pese a los tropiezos me sigan apoyando.
En este capítulo nos meteremos de nuevo en la cabeza de nuestro chico de la trenza… Así que espero que les guste.
Disclaimer
Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi, la cual debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.
La Historia de Nuestro Amor
Capítulo V Hombre o Mujer
-¡Me la pagarás Ranma Saotome!- vociferó Ryoga. Sus puños buscaron atinar varios golpes, los cuales esquivé con facilidad.
Lucía bastante alterado, ¿qué rayos había pasado para que se pusiera en ese estado? Siempre sucedía lo mismo, sino era Ryoga, algún otro imbécil me atacaba sin tener una razón aceptable. Estaba cansando de hacerle frente a la horda de cretinos que salían de la nada en busca de pelea. Además, con bastante frecuencia, me tocaba luchar contra las constantes arremetidas de aquellas locas que se hacían llamar "mis prometidas".
-Ryoga cálmate- le sugerí confundido.
La lluvia de golpes no cesaba. Sentía sus nudillos casi rozarme la cara. Me moví con rapidez de derecha izquierda, evitando que su furia acabara conmigo. Frustrado por no lograr su objetivo, optó por combinar sus puñetazos con varias patadas. Fui retrocediendo; pude haberlo atacado, pero quería saber qué tanto había mejorado. Habían transcurrido varias semanas desde que no entablábamos un combate de verdad y tenía la ocasión perfecta para probar sus habilidades.
De un salto hacia atrás evadí su ofensiva. -¿Me puedes decir qué demonios te pasa? Si vas atacarme, al menos exijo saber el motivo- dije casi perdiendo los estribos.
-¡Cómo te atreves a exigir!- espetó casi en un gruñido.
Vi como un aura rojiza lo rodeaba. Estaba tan ido analizando a mi adversario, que apenas pude percatarme de que mi cuerpo había hecho contacto con un muro de cemento.
-¡El truco de explosión!- Su dedo índice pasó casi raspando el costado izquierdo de mi cuello, haciendo explotar en mil pedazos la superficie en la que estaba recostado. Como un rayo salté lejos de la detonación, no obstante, algunos trozos del muro chocaron contra mi cara y mis brazos.
Ese cerdo había acabado con mi paciencia; le iba a dar la paliza de su vida, poco me importaban sus absurdos motivos de lucha.
-Bueno, tú lo has querido, ahora sí voy a pelear- hablé colocándome en posición de combate.
La pelea reinició. Patadas y puñetazos iban y venían. Mi ventaja era clara; Ryoga siempre fue mi contrincante más peligroso, sin embargo, parecía que había descuidado su entrenamiento. Saltamos de un lado a otro, recorriendo buena parte de la ciudad, combatiendo como era nuestra costumbre. Arremetí con un fuerte golpe en su hombro izquierdo. Él cayó al suelo deslizándose unos cuantos metros lejos de mí y levantando una pequeña nube de polvo.
Arrugué el entrecejo y tragué una gran bocanada de aire. Le miré con desdén; estaba cansado de lo mismo. Noté como Ryoga se ponía aún más furioso. Se levantó rápidamente dispuesto a retomar la batalla.
-¡Prepárate Ranma!-
Una patada potente se dirigía hacia mi pecho, salté hacia atrás y de pronto sentí como una cosa fría hacía contacto con mi piel. Me distraje de la lucha al darme cuenta que me había convertido en mujer. Maldición… Justo en aquel momento la vieja momia que siempre tiraba agua en la calle había decidido hacerlo. El pie de mi contrincante dio de lleno en su objetivo; me lanzó por el suelo y sentí un potente dolor en la zona. Al convertirme en chica mi pecho se volvía más sensible a ese tipo de golpes.
-Maldición- mascullé por lo bajo.
Intenté ponerme en pie aún algo adolorido y mis ojos se abrieron como platos. Vi como una fuerte aura roja lo rodeaba por completo. La energía era muy intensa. Varias personas detuvieron su andar para presenciar la escena; escuché sus murmullos en la distancia.
-Es un abusivo…
-Viste como lastimó a la pobre chica…
-No tiene vergüenza…
Una risa nerviosa me invadió, -Je, je, je…- Yo no era una mujer indefensa como decían. Tenía que concentrarme nuevamente en la contienda para contraatacar la poderosa técnica que el idiota de Ryoga estaba preparando. Con dificultad oí que empezaba a susurrar una serie de cosas para aumentar su ira y por ende la potencia de ataque.
-No te perdonare… Mi querida Akane… Siempre intentas abusar de ella…- Mantenía la cabeza baja y una expresión vacía en el rostro. -Te paseaste con ella… por todo Nermia… en brazos... Abusivo…-
Creí comprenderlo todo; Ryoga de alguna forma se había enterado de lo sucedido con Akane unos días atrás. El muy cretino… ¿Cómo se atrevía a sentir celos o indignarse porque la llevara en brazos por toda la ciudad, cuando él aprovechaba su condición de cerdo para dormir a su lado? Me hirvió la sangre de sólo pensarlo. No obstante, tenía que concentrarme para formar el Huracán de Tigre y poder combatir la energía destructiva que mi contrincante.
Él estaba listo; vi como se formaba una enorme bola de luz roja entre sus manos. Pronto liberaría el ataque…
-¡Oh, mi amada pelirroja!- gritó aquel ser despreciable.
En un extraño movimiento Kuno logró noquear a Ryoga y se abalanzó sobre mí como un pulpo. Me estrechó con fuerza, aprovechando para tocar de forma nada disimulada mis senos.
-No dejaré que nadie te haga daño… Hermosa criatura… Di que aceptarás salir conmigo en una cita romántica- susurró de forma asquerosa cerca de mi oreja.
Le di un fuerte codazo en las costillas para liberarme; oí claramente como se quedaba sin aire.
-¡No tengo intenciones de salir con un idiota como tú!- vociferé mandándolo a volar con un golpe.
-¡Te amo pelirroja!- gritó perdiéndose en el cielo.
¡Que asco!… Odiaba que me tocara con sus sucias y pervertidas manos. El transformarme en chica era una terrible maldición. Suspiré con resignación y miré como mi compañero de batalla seguía inconsciente en el suelo. -Ya ni modo, lo mejor será que vuelva a casa- dije por lo bajo y emprendí mi camino.
Unos minutos luego, llegué a mi destino. Aún me sentía furioso; cada vez aborrecía más el convertirme en mujer. No quería que la gente me subestimara por ser una chica, ni tampoco seguir llamando la atención de idiotas como Kuno, el viejo libidinoso, o cualquier otro depravado en Nerima. ¿Acaso no lo entendían?… ¡Yo era un hombre, con cuerpo de chica, pero hombre!
Subí al segundo piso, entré a mi habitación y saqué lo necesario para darme un baño. Tenía la camisa mojada y deseaba volver a mi forma original cuanto antes. Salí al pasillo, vi que Nabiki estaba recostada en la pared cruzando los brazos sobre su pecho. Le clavé una mirada para nada amistosa; no obstante, pasé a su lado como si no estuviera ahí.
-¿Vas al baño, Ranma?-
-¿Acaso no parece obvio?- respondí molesto, mostrando la toalla y la ropa que llevaba en mis manos.
Nabiki arqueó una ceja, -Muy inteligente…- dijo con total sarcasmo.
-No tanto como tú.
Iba dispuesto a retomar mi andar cuando ella se dirigió de nuevo a mí.
-Akane debe estar ahí… Hace un rato que bajó a darse un baño- habló acercándose a mí. Colocó una extremidad sobre mi hombro y sonrió con naturalidad, -Aunque… bueno, como eres chica de seguro no le molestará compartir el cuarto de baño contigo…- dijo con picardía.
Me di media vuelta con la firme decisión de contestarle alguna grosería, sin embargo, ya no estaba. Parpadeé incrédulo, -Vaya, puede ser muy rápida- murmuré asombrado.
Pensé que con suerte Akane ya había concluido su baño, y el espacio estaría a mi entera disposición. Sólo debía tocar la puerta, con esto me cercioraba de que el sitio estuviera vacío, y por ende evitaba una posible paliza en caso de que ella aún estuviera dentro. Mi cabeza continuó pensando en un sinfín de cosas, específicamente lo relacionado a la maldición de Jusenkyo y todos los problemas que siempre me traía.
Cuando por fin llegué a la puerta, una duda me paralizó, ¿aún estaría bañándose? Un extraño escalofrío recorrió mi espina dorsal. ¿Por qué me ponía tan nervioso al pensar que ella podía estar dentro de aquella habitación desnuda? Yo había visto su cuerpo de ese modo varias veces, además estaba acostumbrado a verme desnuda cuando era chica… Sin embargo, no era lo mismo, el convertirme en mujer no tenía nada que ver, siempre sentía cierto nerviosismo al pensar en ella… de aquella forma.
Coloqué mi puño cerrado para golpear la puerta, -Aka…-
Las palabras murieron en mi garganta al ver que la pieza de madera se abrió revelando la figura de "mi prometida". Ella me miró sorprendida. Su cabello aún goteaba un poco, estaba mojado y despeinado; su piel lucía tan fresca y aquel aroma… Lavanda… Akane siempre olía a lavanda. En menos de cinco segundos aquel olor fresco e hipnótico alteró cada uno mis sentidos.
-Ranma- susurró desconcertada.
-Yo… este…- mi traicionera lengua no me permitió hablar con claridad. Me perdí en el brillo de sus hermosos ojos avellana. -Yo… estaba a punto de tocar… para saber si… si alguien es… esta… estaba dentro- logré pronunciar con dificultad.
Akane ensanchó sus labios hasta formar aquella sonrisa que me ponía aún más nervioso. -Es todo tuyo, puedes bañarte- dijo con naturalidad.
Me corrí un poco para darle espacio. Ella salió y yo me quedé como un idiota mirando mientras se alejaba. Sacudí la cabeza dándome cuenta de mi ridículo comportamiento. Entré al baño y abrí la llave para llenar la tina con agua caliente. Esperé hasta que estuviera todo listo y por fin me sumergí en el líquido transparente recuperando mi forma masculina.
Intenté relajarme y recostar mi espalda en el borde de la bañera. Aspiré una fuerte bocanada de aire queriendo calmar la ansiedad que sentía mi cuerpo luego del encuentro con Akane. La situación no mejoró; todo seguía oliendo a ella. La pesadez del aire y el vapor que emanaba de la tina se mezcló para llenar nuevamente la habitación de su exquisito aroma a lavanda. Cerré los ojos disfrutando del calor quemante del agua sobre mi piel… Y recordé… Recordé la primera vez que percibí su agradable perfume…
Flashback
Estaba en la salida del consultorio del doctor Tofú; él acababa de curarme de varias lesiones que me había provocado aquella marimacho violenta. Intentaba convencerme de que olvidara el compromiso y me hiciera amigo de Akane…
-Pero, es una niña tan gentil.
-¿Qué?- dije sin poder contener mi asombro, -¿Gentil?
-Deberías tratar de tomarla más enserio. Si le das su lugar, verás que niña tan amable es.
-¿Usted cree?
Me dio una palmada en la cadera. -Muy pronto lo verás- afirmó sonriente.
Salí del consultorio pensativo. Akane y yo empezamos a caminar de forma pausada con dirección a casa.
-¿Dime, de qué tanto hablaban?- preguntó molesta.
-Ah… de que…- pronuncié mientras cruzaba los brazos detrás de mi cuello. -Dijo que sentía compasión por mí al tener que convivir con una niña tan poco femenina y agresiva.
Salté hacia atrás y me puse en guardia, -Peleamos- dije con entusiasmo. Ella ni siquiera se volteó; hizo un sonido extraño y me ignoró por completo.
Me quedé impactado por su reacción, hasta me preocupé. Corrí hacia ella y me acerqué intentando ver su cara, pero Akane me evadía. Carraspeé y sentí la necesidad de seguirle hablando, -Por cierto, me lastimaste sólo porque no me defendí, boba.
-Ah ya veo… Entonces no fue suficiente.
-Lo dices como si en verdad fueras tan fuerte como crees.
Intentó golpearme con la bolsa de los mandados; yo esquivé con facilidad sus movimientos. No obstante, sucedió una cosa muy extraña, sentí algo en la cadera y mis piernas no reaccionaron. Caí al suelo sin razón aparente y no podía levantarme.
-¿Qué te pasa?- preguntó extrañada.
-Mi cadera… tal vez fue…- Recordé el pequeño golpe que me había dado el doctor… Él era el responsable.
Akane se puso de cuclillas, -Yo te ayudo.
No entendí nada, -¿Cómo?
-Fácil te llevaré cargando- sugirió de lo más calmada.
-¡Estás loca! ¿Cómo crees que voy a permitir que una mujer me cargue?- Mi hombría era lo más importante. Ser cargado por una chica y correr el riesgo de que alguien nos viera, ¡eso jamás! Volteé el rostro hacia otra dirección bastante enfadado, -Eso sería demasiado humillante.
Ella lo solucionó rápidamente rociándome agua fría con una manguera. -Como mujer supongo que no hay problema.
Una expresión de total asombro se formó en mi rostro. Akane me subió a su espalda y empezó a caminar. Fue ahí cuando lo noté, mi corazón empezó a palpitar irregularmente y con un ritmo acelerado. Estaba tan cerca de ella, podía sentir a la perfección el calor que transmitía su cuerpo. Recordé lo que me dijo el doctor; no podía creerlo, quizás en el fondo no era tan odiosa como aparentaba. El doctor tenía razón…
El gesto de Akane logró, por así decirlo, conmoverme. Era una chica fuerte que no había dudado ni por un segundo en ayudarme. Otra vez me empecé a sentir nervioso con su cercanía. El viento movió sus cabellos y en ese momento su dulce fragancia me cautivó por completo… Olía muy bien… Olía a lavanda. Estar así con ella era extrañamente agradable. Avergonzado me recosté con más confianza a su espalda, disfrutando de la oportunidad de tenerla tan cerca.
Fin Flashback
Al revivir aquella escena mi corazón bombeó con fuerza. Una media sonrisa se formó en mis labios. Los primeros "acercamientos" con "mi prometida" habían sido con mi forma femenina. No obstante, sentía el mismo nerviosismo que si fuera hombre; al fin de cuentas, aunque mi apariencia física cambiara, en el fondo era un muchacho… Y ella me hacía sentir cosas, cosas que nunca había sentido con nadie más.
Continué disfrutando de mi baño. A mi memoria vino otro de esos momentos en los que, aún convertido en la pelirroja, Akane había conseguido despertar mi interés hacia ella…
Flashback
Peleaba con Ryoga en el zoológico de Nerima. Akane estaba preocupada por el cambio físico que yo había sufrido en medio de la batalla, así que dijo que iría por agua caliente. Era tan terca, no se lo había pedido, ni tampoco ocupaba que lo hiciera. Al correr tropezó y las tiras en forma de cortantes hélices que había lanzando mi oponente le rasgaron el vestido. No podía permitir que saliera herida. Me sentí muy preocupado al verla en el suelo y siendo alcanzada por los ataques.
-¡Akane!- Corrí hacia ella consternado.
Ryoga lanzó más de sus afiladas armas y su sombrilla hacia nosotros… Tenía que protegerla. Le di una patada al paraguas para poder usarlo a mi favor. Tomé a la chica en brazos y con el objeto impedí que las bandas filosas pudieran cortarnos.
-¡Sujétate bien Akane! ¡Sujétate!- le ordené. La tenía bien aferrada por la cintura. Salté hasta el tronco de un árbol y ella colocó sus brazos sobre mi cuello.
-¡Devuélveme mi sombrilla!- gritó el necio de Ryoga.
-¡Espera aquí!- le contesté.
Salté de un árbol al otro ayudándome con la sombrilla para que el traslado fuera más sutil. Por fin estábamos a salvo. Suspiramos con tranquilidad al mismo tiempo; era mucha la adrenalina del momento. Creo que por unos segundos me relajé, no obstante, caí en cuenta que estábamos en una posición comprometedora.
Uno de mis brazos la sujetaba por la cintura. Tu trasero estaba sobre mis piernas, y sus extremidades me rodeaban en un… Sí, en un abrazo. Me quedé inmóvil… Su calor, la cercanía de su cuerpo, tenerla entre mis brazos, todo era tan extraño, pero tan agradable. Una ventisca hizo que varios mechones azulados se mecieran chocando de forma agraciada contra mi nariz.
-Hum- pronuncié casi en un susurro. De nuevo aquel agradable olor me desconcertaba. Ella me hacía sentir algo raro… Cosas que no podía describir. Mi mirada se suavizó. En este instante me sentí algo triste, primero porque esa chica que tenía entre mis brazos estaba enamorada de otro hombre, y segundo porque era la segunda vez que estaba así de cerca de ella, pero… yo estaba convertido en mujer.
Asustada se fue soltando de nuestro abrazo muy lentamente. Estaba ligeramente sonrojada, creo que yo también lo estaba. Sus ojos marrones se encontraron con los míos. Era claro para los dos que la situación era extraña, quizás hasta incómoda… -Es que tú- pronunciamos al mismo tiempo.
Fin Flashback
Para qué engañarme, el estar cerca de Akane era algo que me gustaba desde el primer momento en que nos conocimos. Quizás era violenta, gritona, grosera, celosa, poco femenina… pero ella despertaba en mí muchos sentimientos, cosas que creí que nunca podría sentir: confianza, amistad, atracción… y… bueno, eso otro que tanto me costaba admitir. Tenerla entre mis brazos, protegerla, salvarla de cualquier cosa que pudiese hacerle daño, ese era mi objetivo en la vida.
-Akane…- Su nombre salió de mis labios en un suave murmullo.
A mi mente vino la escena de unos minutos atrás, cuando nos encontramos de frente en la puerta del cuarto de baño. El pulso se me volvió a alterar… ¿Por qué su encuentro me había dejado tan impactado? ¿Por qué su olor a lavanda me estaba empezando a volver loco? Recordé la insinuación de Nabiki… Compartir el baño con ella… -Si, como no.
Acaso Nabiki no se daba cuenta que para mí el ser hombre o mujer era exactamente lo mismo. Que mis sentimientos por Akane no cambiaban en nada; que las sensaciones, el nerviosismo, la necesidad de protegerla, su atractivo… Sentía lo mismo por ella, sin importar si mi forma era masculina o femenina, y quería creer que "mi prometida" lo sabía. En el fondo nunca he dejado de ser hombre, uno que sentía, siente y sentirá muchas cosas por ella.
Continuará…
Notas:
Uff… como ha costado que este capítulo por fin salga a la luz. Creo que de nuevo me ganó el lado sentimental mientras escribía esta idea. Ojalá que no les hayan parecido muy forzadas las situaciones en las que coloqué al oji-azul.
Quería expresar el hecho que sin importar si era hombre o mujer, Ranma siempre siente las mismas cosas y atracción por Akane. Por ende, las dos escenas que elegí de la serie corresponden a momentos, que aún estando como chica, me pareció que Ranma disfrutaba de la cercanía de su prometida.
Los capítulos de los cuales tomé las escenas y diálogos base para los flashback fue el número 5 "Akane y su amor salvaje" y el número 9 "Akane y Ryoga cambian de apariencia", doblado en México por AudioMaster 3000.
El inicio del capítulo con una batalla fue algo muy diferente a lo que suelo hacer y se me complicó un poco la narración… ¿Ustedes me dirán qué tal quedó la pelea entre Ranma y Ryoga?
Quiero agradecer la paciencia que me han tenido. Sé me estoy demorando horrores en actualizar. Ya estoy trabajando en el siguiente capítulo, a ver si lo logro sacar en menos tiempo.
Muchísimas gracias a las personas que han leído hasta aquí y las que me dejaron sus preciosos comentarios y saludos navideños en la actualización pasada. Gracias a: Vivan Alejandra, Betobatucas, Nenya21, Naoko tendo, Dika1990, Ishy, Lemariam, Barbara23, Mrb92, kotoko, Adri, KohanaSaotome, Sauma Sakura, Paola, Lalix y ioakane19.
En fin agradecerles de corazón por seguir esta historia. Sería genial si luego de leer me dejan sus reviews y me comentan qué les ha parecido esta nueva actualización.
¡Nos leemos pronto!
Besos, AkaneKagome
