¡Hola mis lectoras y lectores! Estoy muy contenta de estar de vuelta por estos lares con un nuevo capítulo. Les confieso que éste en particular me ha costado muchísimo escribirlo, no tiene nada extraordinario, pero la musa anduvo muy rebelde. XD
Este capítulo es mi regalo del día de los enamorados para cada una y uno de ustedes. ¡Las y los quiero muchísimo!
Uff… Espero no decepcionarlas o decepcionarlos, así que a leer se ha dicho.
Disclaimer
Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.
La Historia de Nuestro Amor
Capítulo VI Siempre lo mismo
-¡Oye Akane, espérame!-
Miré hacia atrás, sabiendo de antemano a quien correspondía aquella voz.
-¿Qué pasa Ranma?- pregunté ligeramente irritada.
Él se rascó la mejilla e intentó parecer casual. -Bueno… es que yo… Quería saber… ¿Si… quieres que te acompañe?-
Arqueé una ceja desconcertada por el ofrecimiento. Algo raro pasaba con Ranma, últimamente se comportaba más amable de lo normal. Noté que estaba ligeramente sonrojado y fue inevitable que una pequeña sonrisa se dibujara en mis labios.
-Bueno, si quieres- pronuncié fingiendo no estar muy interesada en al asunto. Di media vuelta y seguí mi camino.
Empecé a reflexionar sobre Ranma… Estaba convencida de que actuaba de forma extraña, aunque, no estaba segura desde cuando se venía dando el cambio; quizás desde que llegamos de China, o bien desde la boda fallida. Percibía una ligera obsesión en acompañarme a todos lados, y aquel día no fue la excepción. Me ofreció su compañía cuando tan sólo tenía que hacer algunos mandados en el centro de la ciudad.
Caminamos en silencio hasta llegar a los puestos del mercado, en donde inicié mis compras. Fui revisando la lista que Kasumi me había dado, asegurándome que llevaba todo lo que ella había solicitado.
Ranma parecía bastante aburrido, ¿si no le gustaba salir de compras por qué había tenido la brillante idea de acompañarme? Fruncí el ceño mientras él miraba distraídamente el cielo.
-Bobo…- mascullé por inercia.
Sus ojos se clavaron en mí, -¿Dijiste algo?- preguntó curioso.
Por su actitud calmada parecía no haber escuchado. Sonreí de forma fingida, -Eh… yo… no dije nada-.
-Ah, creí haberte escuchado hablar-.
-Pues no…- afirmé para salir del paso. Suspiré aliviada; al menos había evitado una posible discusión con él.
-¿Te falta mucho?- cuestionó cruzando los brazos detrás de su cuello.
-Sólo me faltan…- miré la lista nuevamente, -Dos botellas de salsa de soya y unas patatas-.
-Bueno sigamos entonces- se limitó a decir.
Parecía que todo marchaba en orden. Caminé con tranquilidad; de pronto se dirigió de nuevo a mí, -Oye Akane, dame eso- demandó tomando la empuñadura de mi bolsa.
Me sorprendí ante su acción, -¿Qué…? ¿Por qué…?- balbuceé con cara de no entender ni una palabra.
Sus dedos se deslizaron sobre los míos y sentí como un enorme vacío se hacía presente en la boca de mi estómago. El contacto con su piel era muy agradable… tan suave y cálido. Mi corazón empezó a palpitar a un ritmo bastante acelerado, mientras miraba estupefacta como nuestras extremidades se rozaban entre sí. Ranma ni siquiera se percató del estado deplorable en el que lograba ponerme con tan sólo tocarme.
¿Por qué cada vez que me tocaba me sentía de aquella forma? Seguía observando embobada la forma en que sus dedos hacían contacto con los míos. De repente el sonido de su voz me hizo salir de mis ensoñaciones.
-Yo llevaré la bolsa- pronunció confiado, mientras intentaba separar mis dedos de la agarradera.
Me quedé paralizada analizando la situación. Quería quitarme la bolsa… ¿Era aquello un gesto de caballerosidad o una muestra de su ego machista? Si era la segunda opción que me estaba planteando… ¿Qué se había creído? Olvidé por completo el estúpido momento romántico que armaba en mi mente y arrugué el entrecejo.
-¿Para qué quieres la bolsa?- pregunté arrastrando mis palabras.
Él mantuvo su mano sobre la mía y me miró con recelo, -Sólo dámela-.
-No te la daré… Quiero que me respondas-. Halé el objeto más cerca de mi cuerpo, buscando afianzar mi dominio sobre éste.
-No seas terca, que me la des- dijo entre dientes y con una mirada desafiante. Empezó a forcejar decidido.
-¡Qué no!- mascullé perdiendo la paciencia.
Nuestros ojos chocaron echando chispas. El muy idiota sólo tenía que responder a mi pregunta; no obstante, se empeñaba en luchar conmigo. Las razones habían quedado atrás, se trataba de una pelea por ver quien se quedaba con la bolsa.
Ranma suspiró hondo y aflojó su agarre sobre la manilleta… ¡Ja, se había dado por vencido! Empecé a oler la victoria.
-Akane…- pronunció melodiosamente acercando su rostro al mío.
Ante su acción me congelé y me perdí por completo en sus ojos azul-grisáceos. Estaba demasiado cerca, y las diversas posibilidades que aquella proximidad podía acarrear pasaron por mi mente. Tragué en seco; vi como sus labios se movieron mientras se acercaba más a mi cara. Podía jurar que en cualquier instante me daría un paro cardiaco debido a la velocidad con la que latía mi corazón.
Sus manos rodearon las mías con mucha delicadeza y su mirada era muy penetrante. -Akane- repitió. Sólo podía pensar en que él me iba a… -Quiero- musitó cambiando su semblante y sonrojándose.
-A… ja…- dije de forma apenas audible.
-Eh… yo… dame… la bolsa- finalizó separando mis dedos y por fin tomando el objeto con las suyas.
Fue como si me hubieran echado un balde de agua encima. Ranma seguía con una expresión bastante boba mirándome. Casi podía jurar que tenía su vista concentrada en mis labios. El muy cretino… Una ligera aura rojiza empezó a cubrirme y "mi prometido" se dio cuenta de inmediato. Su cara cambió a una de pánico y dio un par de pasos hacia atrás.
-Ranma- gruñí con una sonrisa maquiavélica.
-Este… Akane… no te pongas así- espetó nervioso, retrocediendo un poco más.
-¡Me la vas pagar!- No había terminado de gritar cuando él empezó a correr con la bolsa entre sus manos, mientras yo lo seguí a toda velocidad.
-¡Vuelva acá con eso!- ordené muy molesta.
Miró hacia atrás y una mueca de burla se dibujó en su cara, -Alcánzame si puedes-.
-Ya verás…-
Corrí con desesperación. En cuanto le pusiera las manos encima le iba a borrar aquella mueca del rostro.
-Ja, ja, ja, ja- rió con fuerza, -Eres lenta, Akane. Nunca podrás alcanzarme-. Me sacó la lengua y siguió corriendo.
-¡Uy, no te soporto! ¡Presumido!-
Volteó para seguirse burlando, -Puedo ser presumido, pero soy más rápido que…-
Iba tan concentrando en lanzar sus bromas que no se dio cuenta que se dirigía hacia un poste de alumbrado público. No pudo terminar la frase ya que dio de lleno contra el gran bloque de concreto macizo. En la caída soltó la bolsa. Aproveché el momento para recuperar lo que me pertenecía.
-Bobo… Lo tenías bien merecido- dije molesta. Caminé de vuelta al mercado para comprar las cosas que me estaban haciendo falta.
***
Un par de minutos luego me encontraba lista para volver a casa. Ranma no había vuelto a los puestos de compra, así que supuse que aún debía estar tirado en el suelo inconsciente. Había emprendido mi camino tranquilamente cuando percibí la presencia de alguien siguiéndome.
-¿Ya acabaste?- espetó ligeramente molesto.
Fruncí el ceño y contesté sin mirarlo, -Sí-.
Anduvimos un poco más y de nuevo su voz llamó mi atención, -¿Supongo que vamos a casa?-
Detuve mi paso y volteé hacia él, -Bueno… creo que esa era la idea-.
Clavó sus ojos en mí de una forma extraña y me sentí interrogada con aquella expresión. Parecía que deseaba decirme algo, aunque no podía descifrar con claridad lo que era.
-¿Ocupas hacer algo más antes de volver?- pregunté para ver si lograba averiguar aquello que me parecía entrever en sus pupilas.
Se quedó en silencio; por un momento creí que no iba a responderme. Estaba dispuesta a insultarlo por su falta de consideración, cuando de repente habló…
-Estaba pensando… que bueno… falta bastante para la cena- soltó inseguro, -Y… quizás nosotros…- El sonrojo de su rostro llamó poderosamente mi atención, así que le miraba muy interesada. De forma nerviosa jugaba con sus dedos, -Que nosotros…-
-¿Qué…nosotros, qué?- susurré nerviosa.
-Eh… que nosotros podríamos ir… a dar un paseo… al… al… parque- finalizó agachando la cabeza completamente ruborizado.
Tragué en seco, -Este… sí… sí… creo que es una buena idea- musité intentando ocultar mi emoción y nerviosismo.
-¡Genial, vamos entonces!- dijo él con entusiasmo.
Cambiamos nuestro rumbo hacia el parque de Nerima. Recorrimos casi todas las inmediaciones; finalmente nos ubicamos en un sitio bastante alejado del área central, cerca del río. Nos sentamos debajo de un enorme árbol que producía una agradable sombra. La vista era realmente preciosa; justo frente a nosotros el sol generaba cientos de destellos metálicos en el agua. Soplaba una agradable brisa y el trinar de algunas aves creaban en conjunto un espacio perfecto para estar relajados, lejos de todo…
Ambos estuvimos bastante callados, disfrutando el momento de paz y complicidad que compartíamos. Éramos sólo Ranma y yo… Era tan extraño estar de aquella forma, tan alejados de todo, compartiendo un espacio que nos permitía un cierto grado de "privacidad". Lo miré de reojo, él miraba distraídamente el río. Sus hermosos ojos azul-grisáceos lucían más llenos de vida con el reflejo de los rayos de luz.
Por mi mente cruzó una pregunta, ¿para qué me había pedido ir al parque si se iba a quedar todo el rato callado, prácticamente ignorándome? Suspiré algo agobiada, el comportamiento de Ranma rayaba en lo raro, y quizás ese era el momento oportuno para preguntarle al respecto.
Algo insegura respiré hondo dispuesta a iniciar conversación, -Ranma…-
De inmediato su atención se centró en mí, -¿Qué pasa?-
Me quedé en silencio hasta lograr un contacto directo con su mirada. Esperaba que aquellos ojos fueran los que hablaran por él. -Bueno… quiero preguntarte algo-.
-Adelante, pregunta lo que quieras- dijo con tranquilidad.
-¿Por qué has estado tan raro?- solté sin ninguna contemplación.
Él arqueó una ceja, -No entiendo, ¿qué quieres decir con raro?-
-Tú sabes raro… Desde que volvimos de Jusenkyo te noto diferente…- Apenas escuchó que pronunciaba "Jusenkyo" la expresión de su rostro se desencajó.
-No… no… no sé porque dices que estoy raro… Ando igual que siempre-.
-No es cierto- susurré apenada, -Siento que estás preocupado por mí, como si temieras que algo malo me ocurriera…-
-Akane- pronunció con dulzura, -Es… que… yo-.
Sus ojos zafarinos estaban completamente idos en los míos y su rostro cada vez más cerca. Veía tantas cosas reflejadas en aquella mirada: ternura, preocupación, cariño, miedo… Un escalofrío bajó por mi espalda, lo tenía demasiado cerca.
-Vamos… cuéntame… puedes confiar en mí- hablé con dificultad. Miré sus labios y casi se me paró la respiración. Preferí de nuevo concentrarme en el contacto visual. Podía sentir el ardor de mis mejillas y algo me decía que estaba igual de sonrojada que el chico que tenía en frente.
Él trago saliva, su expresión se volvió más seria, -Tú sabes… luego de todo lo que pasó… Claro que me preocupo… Yo no puedo permitir que nada te pase… Porque tú…-
Esperaba con ansias su respuesta, no obstante, todo se volvió confuso de un momento a otro. Ranma me había tomado entre sus brazos aferrándome con fuerza a su pecho y saltó conmigo lejos del árbol en donde ambos estábamos. En cuanto despegué mi cabeza de su pecho vi como un bombori se había incrustado en el inmenso tronco. Al recorrer el lugar una figura que esperaba ver estaba ahí… Shampoo, pero no sólo se trataba de ella, Ukyo y Kodachi también lo estaban.
-¡Se puede saber que significa todo esto!- gritó Shampoo. Su enojo era bastante evidente.
-¡Exigimos una explicación, Ranma!- habló Ukyo también molesta.
Kodachi intervino de inmediato, -Es obvio, Akane estaba buscando cualquier excusa para estar cerca de mi amado Ranma e insinuársele-.
Me invadió una ola de ira… Esa Kodachi… ¿Cómo se atrevía a decir algo semejante?
-Ranma, creo que ya puedes soltarla- sugirió Ukyo mirándonos con los ojos entrecerrados.
"Mi prometido" y yo nos miramos asustados; soltó su abrazo protector y me puso nuevamente en el suelo. Ambos estábamos muy sonrojados, con la vista fija en el césped y sin saber que decir.
La odiosa amazona carraspeó, -Sigo esperando una explicación-.
Todas avanzaron amenazadoras, pero seguían estando a una distancia prudencial.
Ranma empezó a reír nerviosamente, -Eh… No pasa nada chicas. No hay nada que explicar… Je…- Movió sus manos con torpeza de un lado a otro a modo de defensa.
-A mí me pareció que la pasabas de maravilla con Akane- habló Ukyo resentida. -Estaban demasiado cerca…-
-Sí, demasiado cerca… Por un momento creí que la besarías, aunque confío en que no tengas tan mal gusto- agregó Shampoo.
-¡Claro que no lo tengo! ¡Cómo se les ocurre que iba a querer estar cerca de una chica tan poco atractiva como Akane!… ¡Jamás pensaría en besarla!-
Al escucharlo decir aquello sentí una horrible presión en el pecho… ¡Lo iba a matar! Crispé mis puños enfocando toda mi fuerza. Podía percibir la forma en que un aura de energía me rodeaba. Le daría su merecido a ese insensible.
-¡Ranma!- vociferé llena de rabia.
Aterrado volteó a verme… -A… A… Akane…- balbuceó torpemente. -Eje… no… por favor no te pongas así…-
-¡Eres un maldito cretino!- Tomé impulso y le propiné un golpe que lo hizo volar hasta caer justo en medio de las tres locas que se hacían llamar "sus prometidas".
Giré sobre mis talones y escuché el alboroto que se armaba detrás de mí. Las chicas se echaron sobre él para llenarlo de preguntas y de seguro lo estarían jalando de un lado para otro; no obstante, nada de eso me importaba… Que hicieran con él lo que les diera la gana…
***
-¡Jya!- grité con fuerza. -¡Es un idiota!- Con un golpe en seco le pegué con todas mis fuerzas al muñeco de paja y madera.
-¡Insensible! ¡Cretino!-
Arremetí con dos patadas contra el bulto que simulaba ser "mi prometido". Deseaba profundamente que aquel objeto inanimado fuera él. Propiné un par de golpes más intentando calmar la furia que ardía en mi interior. Tanto fue el ímpetu con el que lo ataqué, que el soporte del muñeco se quebró enviándolo varios metros lejos de mí.
Estaba cansada por el esfuerzo y la energía que había usado, así empecé a respirar con dificultad. Esperaba que el aire apagara el fuego que seguía ardiendo y consumiéndome minuto a minuto. Miré con odio la figura que se suponía "era Ranma". Caminé cabizbaja y lo levanté del suelo.
Intenté evitarlo, pero me fue imposible, mis ojos se aguaron y tuve que hacer un enorme esfuerzo para que las traicioneras lágrimas no salieran a flote. Puse el muñeco contra la pared y entré al dojo.
-Fui una tonta… Creí que las cosas cambiarían- murmuré mientras mis ojos analizaban el altar situado en el centro del lugar.
Me sentía tan insegura, tan frustrada; mi situación con Ranma nunca cambiaría, sin importar el pasado, ni los últimos acontecimientos. Aquella tarde me lo había demostrado una vez más, él nunca tendría el coraje de deshacerse de sus "otras prometidas". Además… no deseaba estar cerca de mí, yo no le gustaba, había dicho claramente que ni siquiera deseaba besarme… Jamás lo haría.
Odiaba sentirme de aquella forma... Con tristeza deslicé mi espalda contra la pared de madera hasta quedar sentada en la duela del dojo. Mi cabeza pensó mil cosas a la vez; cada vez que estaba a solas con él ellas aparecían, y cuando ellas lo hacían Ranma siempre decía cosas hirientes que me humillaban. ¿Por qué siempre pasaba lo mismo?
Continuará…
Notas:
Jejejejeje… ¿Qué les pareció? Siento que fueron muchas cosas para un mismo capítulo, pero igual espero que les haya gustado. XD
Para serlas sincera la idea original de este capítulo era algo totalmente diferente, di varias vueltas a la trama hasta que quedó lo que acaban de leer. En verdad espero que no se lea tan mal. :(
Les cuento que el capítulo siete será una continuación de éste y que seguiremos viendo las cosas desde la perspectiva de Akane. Adelantando y dándoles un spolier les diré que analizaremos más en detalle a "las prometidas" de Ranma y veremos los sentimientos que tiene Akane hacia ellas. La anterior era más bien era la idea para este capítulo, pero me salió otra cosa totalmente diferente.
Como vieron, no tuvimos flashback, al inicio del fic les comenté que no siempre habrían, y creo que aún sin una escena de este tipo la trama no quedó tan vacía.
Quiero agradecerles de corazón por seguir al tanto de mi fic y por perdonar mis horrorosas demoras. Son grandes seguidoras y seguidores, me siento muy afortunada de poder contar con ustedes.
Darles un agradecimiento enorme a las personas que dejaron su review en el capítulo pasado: trekumy (bienvenida guapa), Akane Maxwell (también se muy bienvenida), Nenya21, Lemariam, ioakane19, KohanaSaotome, kotoko, virychan, Naoko tendo, Dika1990, Vivan Alejandra, Betobatucas, Marina, Versago, Nami, avalongrand (bienvenida al fic), eduardo sOTOME, Paola, Barbara, Sauma Sakura y Lalix.
Jejejejeje, este capítulo tampoco está editado por mi beta. He decidido no molestarlo por el momento, así que si ven alguna falla considerable por favor háganmela saber.
Si se tomaron el tiempo de leer todo el cap y mis kilométricas notas agradecería me regalen sus comentarios. A través de los reviews puedo conocer sus percepciones sobre mi trabajo. ¡Adoro leer reviews, así que no me priven de ese gusto!
Ah… ¡Feliz Día de San Valentín! Espero que la pasen bien a lado de esas personas que quieren, ya sean sus amigos o su pareja.
¡Nos leemos pronto!
Un besote,
AkaneKagome
PS: Por favor, si no tienen cuenta en el ffnet no olviden poner sus correos electrónicos para que pueda responder los reviews personalmente. :D
