Hola mis queridas lectoras y queridos lectores. Luego de mucho tiempo, más del que yo hubiera deseado, les traigo el siguiente capítulo de esta historia. Como siempre pido disculpas por tardar cada vez más en publicar, pero haré lo posible para que no pase más de un mes sin venir a dejar conti.

Espero que les guste este capítulo…

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo IX Miedo

Sólo puedo ver oscuridad a mí alrededor. Una fuerza me contrae el pecho, casi no logro filtrar aire hacia mis pulmones. Mi alma es presa de un enorme vacío, uno que no logro entender. Abro los párpados y una imagen terrible me golpea… Ella… Mi Akane… Es demasiado tarde.

Observo su hermoso rostro inerte, aún conserva esa pequeña sonrisa que logra desarmarme por completo. ¡No puede ser! Me recrimino mentalmente por no haber logrado salvarla. Es imposible, esto no puede estar pasando. La desesperación comienza a consumirme… ¿Si ella no está a mi lado qué será de mí? Unas terribles nauseas se hacen presentes al recordar cada detalle de lo sucedido.

Quisiera gritar, poder desahogar el intenso dolor que siento en lo más profundo de mi alma, no obstante, me mantengo callado e inmóvil ante la visión que tengo en frente. Es en momentos como éste que quieres decir todas esas cosas que nunca has dicho antes. Por mi mente pasan tantas frases, quiero decirle todo lo que siento aunque sea completamente inútil.

Al tenerla entre mis brazos aún siento algo de alivio, pero desvanece cuando enfrento la cruda realidad... ¡Por favor no me dejes! Grito mentalmente. Sin tan sólo pudiera devolver el tiempo… ¿Cómo es que ha pasado todo esto? ¡No! No lo acepto… Debe ser una malvada ilusión, no puedes haber muerto; y lo peor es que has muerto por salvarme.

Contemplo de nuevo cada facción de su cara y por fin me animo a pronunciar palabra…

-Esto no hubiera pasado… sino hubieras tratado de salvarme tan tontamente- musito con la voz en un hilo. -Akane, eres tan boba.

Me quedo mirándola con nostalgia esperando que reaccione y me golpee con todas sus fuerzas, sin embargo nada ocurre. ¡Maldición! Lanzo un puñetazo directo a mi rostro como castigo. Si ella no puede darme mi merecido lo haré yo mismo.

-Perdón eso no era lo que quería decir-. Supongo que por la fuerza de la costumbre los insultos salen de mi boca; esperaba que diciéndole cosas como esas ella por fin abriera sus preciosos ojos marrones. -En realidad quería darte las gracias- continúo como si ella pudiera escucharme.

Sigo sin obtener respuesta, lo que me destroza el espíritu. Intento sacar fuerzas de mi interior para seguir hablando, -Perdón Akane, soy una molestia-. Necesito que ella responda algo, no puedo con el sentimiento de culpa que sube y baja por mis venas envenenando mi alma.

-Y nunca puedo decir lo que en realidad siento… Así que sólo logro herir tus sentimientos una y otra vez-. Un nudo tremendo comienza a formarse en mi garganta; cada vez es más difícil seguir hablando.

Me siento destrozado, pero tengo que decirle lo que guardo en mi corazón, -Akane despierta, te… quiero decir algo…- pronuncio entrecortadamente, para luego sentir un punzante dolor en mi pecho.

-Akane… ¿me puedes oír verdad?- No sé ni por qué le pregunto si puede escucharme cuando sé que no lo hace. Un silencio aterrador invade el ambiente, reafirma la dura realidad a lo que me estoy enfrentando. Ella… está… muerta.

No puedo más, el dolor se hace insoportable. Nunca más veré el brillo de sus ojos avellana, nunca más escucharé su voz llamándome, nunca más podré sentir la calidez de su piel, nunca más miraré esa sonrisa que me enamoró desde la primera vez que la vi… No hay un futuro juntos, ni boda, ni dojo, no hay nada.

Mi alma se quiebra en mil pedazos; no hay forma de revertir lo ocurrido. Era yo quien debía protegerla y he fallado. Akane con su último suspiro vivió para salvarme, mientras yo fallé en mi misión de devolverle la vida. Todo es mi culpa… Soy yo el que debería estar muerto, no ella. Lo peor es que se ha ido sin saber todo lo que siento por ella, fui un cobarde que nunca tuvo el valor de decirle todo lo que significaba en mi vida… Ahora nunca podré estar a su lado.

De mis ojos comienza a brotar un líquido tibio. No puedo dominar las inmensas ganas de llorar que se apoderan de mí. Soy como un niño pequeño al que le han quitado lo que más adora en el mundo. Estoy desgarrado por dentro y el hecho de aceptar que está muerta y que todo es mi culpa me llena de desesperación. Las lágrimas corren sin cesar por mis mejillas y se estrellan contra su piel de porcelana.

-¡Déjame decirte que te amo Akane!- grito con todas mis fuerzas mientras la abrazo con ímpetu.

Tenía que decirlo, la amo, y aunque no logre escucharlo necesito que lo sepa. Me mantengo aferrado a ella, pero no obtengo respuesta. Sigue inmóvil, va perdiendo su calor y yo me voy perdiendo en la locura… todo a mi alrededor se vuelve negro… muy negro…

*/*

Abrí los ojos de golpe y me espalda se despegó del futón en un movimiento involuntario. Estaba muy agitado, tenía la respiración entrecortada y el corazón me latía con una fuerza descontrolada. Me puse una mano sobre el pecho intentando contener el golpeteo que amenazaba con matarme de un infarto. Respiré hondo varias veces… Un sueño… todo fue un sueño.

Gruesas gotas de sudor se hicieron camino entre mis sienes y bajaron por los costados de mi rostro. Mi espalda estaba empapada por una fina capa de humedad que era la viva de prueba del estado de exaltación en el que había despertado.

Tragué una fuerte bocanada de aire y me llevé ambas manos a la cara. Me masajeé la zona con desesperación y pude percibir como mis ojos estaban ligeramente mojados. Mis dedos se encargaron poco a poco de limpiar los rastros de sudor y lágrimas que habían invadido mi faz.

Despacio me recosté sobre el futón y repasé mentalmente el sueño que acababa de tener. Todo era tan real, era la misma escena vivida en Jusenkyo repitiéndose dentro de mi cabeza. La única diferencia era que ella no despertaba… Estaba muerta. De tan sólo pensarlo se me erizaron los vellos del cuerpo y un terrible escalofrío recorrió mi espina dorsal.

No era la primera vez que soñaba algo semejante, desde nuestra llegada a Japón tenía ese tipo de sueños por lo menos una vez a la semana. Sin embargo, en aquella ocasión fue diferente, las veces anteriores, ella despertaba y todo era igual que en Jusenkyo; pero en aquel sueño Akane no despertaba y mis temores más oscuros aparecían en mis pesadillas. Nunca antes había despertado con lágrimas en los ojos y hecho un completo harapo.

Mi cuerpo aún no superaba el estado de exaltación y nerviosismo. Inútilmente cerré los párpados e intenté acomodarme para dormir de nuevo. Rodé varias veces sobre mí mismo buscando una posición cómoda, pero volver a conciliar el sueño esa noche iba a ser imposible. La imagen de Akane sin vida entre mis brazos aparecía una y otra vez dentro de mi cabeza. El tan solo pensar que ella podía desaparecer de mi mundo me atormentaba y sólo había una manera de calmar mi ansiedad.

-Debo verla para asegurarme que está bien- susurré mientras me erguía nuevamente.

Estaba convencido que podría volver a los brazos de Morfeo una vez que comprobara que Akane estaba durmiendo plácidamente en su habitación. La hazaña no sería nada fácil, pero era la única manera de calmar aquella terrible sensación que se había apoderado de mí luego de esa pesadilla.

Analicé mis opciones… Entrar por la puerta no era la mejor alternativa; usaría la técnica de moverme por el tejado y entrar por la ventana. Por lo general Akane siempre dejaba ventana abierta, así que no tendría problema para entrar. Sólo tenía que proceder con sigilo y mi plan sería todo un éxito.

Completamente decidido salí de mi habitación y comencé a caminar por el tejado. La fría brisa de la madrugada chocó de golpe contra mi cuerpo aún húmedo por el sudor. Procuré hacer el menor ruido posible; lo último que necesitaba era que toda la familia se diera cuenta de mi "paseo nocturno" y luego recibiera toda serie de acusaciones e insultos.

No entendía el porqué, pero mi corazón latía de forma cada vez más apresurada conforme me iba acercando al cuarto de "mi prometida". Yo sabía que no estaba haciendo nada malo, sólo quería verla para calmar el sentimiento de desasosiego que quedó dentro de mí luego de aquel terrible sueño. Sin embargo, el invadir la habitación de una chica a esas horas de la noche no era del todo "decente" y podía acarrearme serios problemas, sobre todo si ella se daba cuenta de mi atrevimiento.

-Vamos, deja de pensar estupideces- balbuceé para mí mismo. Necesitaba convencerme para seguir adelante.

El frío era realmente intenso; podía sentir debajo de mis pies la helada textura de las tejas bañadas por el rocío. Mi mayor deseo era llegar hasta su ventana cuanto antes para poder refugiarme en el calor de la casa nuevamente.

Cuando por fin logré situarme frente a la entrada de la habitación de Akane me sentí ligeramente aliviado. Rogué porque ella no hubiera cerrado la ventana. Coloqué mis manos y procedí a deslizar el vidrio.

-Uff… menos mal- musité por lo bajo viendo como el objeto se abría permitiéndome el acceso al recinto.

Fui extremadamente cuidadoso de entrar sin hacer ruido; un pie, luego otro y el resto de mi ser ingresó en el aposento. Para mi alivio no había señas del pedazo de jamón por ninguna parte, así que tenía menos probabilidades de ser descubierto infraganti.

Mi vista se fue adaptando a la poca luz del lugar. Por suerte casi estábamos en luna llena y el resplandor del astro permitía que la habitación estuviera levemente iluminada. La busqué ansioso con mis ojos y el pequeño bulto en la cama delató su presencia. Sentí un profundo alivio al ver que estaba durmiendo plácidamente y a salvo.

Quizás, luego de haber visto su silueta descansado sobre la cama, debí salir rápidamente de su recámara, no obstante, una fuerza superior a mí me impulsó a quedarme. Necesitaba estar más de cerca para verla mejor. Un par de gotas de sudor se deslizaron por el costado de mi rostro mientras una extraña sensación de nerviosismo se apoderaba de mí.

Ya estaba en su cuarto, había pasado por la parte más difícil, así que me di fuerzas para dar los pasos necesarios para llegar a ella. Con el corazón en la garganta caminé sigilosamente para aproximarme a donde dormía "mi prometida".

Faltaba muy poco para llegar… De repente sentí que mi cuerpo perdía el control. Algo estaba enredándose en mis pies y me tambaleé torpemente de un lado a otro; presentía que en cualquier momento iría a dar directamente al suelo, sin embargo, por arte de magia utilicé el escritorio como soporte para evitar la caída.

Con ambas manos sobre el borde del mueble empecé a respirar agitadamente. Maldición, ¿cómo es que me ocurrían cosas así en momentos de máxima tensión? Enfadado fruncí el ceño y me di a la tarea de encontrar aquello que casi me había hecho caer. Moví mis pies frenéticamente hasta verme libre de lo que aprisionaba mis extremidades. Me incliné para tomar al culpable de mi casi caída… Por la textura pude notar que se trataba de una prenda, pero para verla mejor me encaminé de nuevo hacia la ventana.

La luz de la luna me permitió analizar con mayor detalle el objeto. Mis dedos se aventuraron a palpar la suavidad de una blusa de color rosa oscuro. Inconscientemente llevé la prenda hasta mi nariz y aspiré profundo para llenarme de su olor… Aún luego de ser lavada conservaba a la perfección el olor de su perfume.

Sacudí mi cabeza violentamente para salir del trance en el que me encontraba. Era sólo una prenda de ropa, no obstante, podía significar tanto. Una sensación devastadora se apoderó de mí; el tener aquella blusa frente a mí me recordó de nuevo lo ocurrido en Juskenyo… La forma en que me sentí luego de que ella desapareció ante mis ojos dejando sólo su ropa como recuerdo…

Flashback

Estábamos en la casa del guía luego de la tragedia que habíamos vivido, o al menos eso me pareció, ya que estaba completamente perdido entre mis pensamientos. Me encontraba en un shock total. Repasaba una y otra vez lo ocurrido. A mí cabeza sólo llegaban las imágenes de ella despareciendo en el aire como por arte de magia.

De fondo creí escuchar a Ryoga esbozar algunas palabras, pero a mis oídos sólo llegaban cosas ininteligibles. Lo único que me importaba en ese momento era hundirme en mi propia desesperanza y melancolía.

Sólo me quedaba la blusa china que llevaba puesta en aquel momento. La prenda había caído desde lo alto cuando el cuerpo de Akane se esfumó. Miraba aquella prenda con un desconsuelo total. Aquel pedazo de tela era lo único que tenía de ella, todo su ser se había desvanecido para siempre. No podía mover mis manos, pero sostenía con total devoción el objeto que por última vez tocó su piel.

Akane… Ya no estaba conmigo. La idea de ausencia hacía eco en mis pensamientos; me sentía tan perdido que ni siquiera podía llorar. Lo único que podía hacer era reprimir la desesperación y las lágrimas que amenazaban con salir en cualquier momento.

Fin Flashback

Habría muerto en vida aquel día si el guía de Jusenkyo no la hubiera encontrado dentro la blusa china. Cuando me quitó aquella prenda me lancé contra él con todas mis fuerzas. Sentía que me había quitado lo único que me quedaba de ella. Es increíble lo que puede significar un pedazo de tela cuando amas a una persona.

Tragué en seco ante aquel pensamiento… La amaba… Yo amaba a Akane. El miedo de perderla en Jusenkyo me hizo darme cuenta, o más bien aceptar, el sentimiento tan profundo que sentía por ella. Sin embargo, no podía confesárselo abiertamente, no tenía el valor para hacerlo.

Miré con ternura la blusa que sin darme cuenta había llevado hasta mi pecho para estrecharla con fuerza. Colgué el objeto en el borde de la silla y finalmente llegué al borde de la cama de la muchacha de cabellos azules que había ido a visitar aquella noche.

Akane dormía plácidamente boca arriba, permitiéndome una visión detallada de cada una de sus facciones. La luz no era muy generosa, pero me era suficiente para poder apreciarla. Su piel blanca lucía tersa y aterciopelada, su cabello estaba alborotado tapando ligeramente los hermosos ojos avellana que permanecían cerrados. Noté como su pecho se levantaba con cada inhalación moviendo de arriba hacia abajo los senos cubiertos por un pijama amarillo de tirantes. Me sonrojé al percatarme del lugar hacia donde mis pupilas se habían dirigido.

Observarla dormir era todo espectáculo. Era tan hermosa, tan endiablamente hermosa.

-Si tan sólo pudiera decirte lo que siento- susurré para mí mismo mientras volvía a analizar cada una de las delicadas facciones de su rostro. Le daba gracias a la vida y al ser todopoderoso que le había permitido continuar existiendo.

Mi objetivo aquella noche era verla para asegurarme que estaba bien, y lo había cumplido. Al observarla descansar con tanta tranquilidad logré calmar el sentimiento de pesadez que se había instalado en mi pecho. El miedo de perderla me acompañaba todos los días y constantemente me atormentaba en las noches, pero lo importante era que ella estaba a mi lado y nunca más permitiría que algo malo le ocurriera.

Cuánto anhelaba el poder avanzar aunque fuera un poco con nuestra relación. A veces me era muy difícil no poder estar más cerca de ella, me gustaba tanto su compañía, hablar con ella, incluso discutir con ella, todo era agradable a su lado.

Embelesado miraba su angelical rostro dormido. La tentación de tocarla era cada vez más fuerte. Cerré los ojos y aluciné imaginando la sensación de su piel contra la mía. Me hinqué a su lado para poder apreciarla mejor; en un movimiento arriesgado dibujé el contorno de su rostro en el aire. Mi mano pasaba a escasos centímetros de su piel percibiendo la calidez que brotaba de ella.

Me estaba torturando inútilmente. Había invadido su habitación para aplacar mis miedos y ahora me encontraba disfrutando de la visión maravillosa de verla soñar. Necesitaba sentirla, saber que estaba ahí para mí… Despacio aproximé mis dedos a su cabello y corrí el flequillo que caía sobre sus ojos. Sus cabellos azulados eran sedosos y perfumados, y su tacto era en exceso agradable.

El dorso de mi mano recorrió traicioneramente el costado de su faz y tragué saliva al darme cuenta de mi atrevimiento. Un fuerte suspiro por parte de Akane me hizo apartar mi extremidad de golpe.

-Ran… ma…- musitó seductoramente, a mi parecer, y yo sentí que el corazón se me paralizaba.

¿Acaso se había percatado de mi presencia? Con pánico me puse en pie sin despegar mis ojos de ella. Despacio se movió hasta quedar de medio lado y abrazó con fuerza una almohada. Akane parecía seguir durmiendo como si nada y yo suspiré aliviado.

-Mmm… Ranma- volvió a pronunciar mi nombre. Inevitablemente una sonrisa se dibujó en mis labios. Soñaba conmigo, estaba casi seguro de ello.

Todo indicaba que lo mejor era salir de la habitación de "mi prometida" cuanto antes. Aunque parecía dormir profundamente era mejor prevenir. Lo último que necesitaba era una paliza de aquellas que solía darme, y aunque soñara conmigo nada me garantizaba salir ileso si me quedaba un segundo más dentro del aposento.

La miré una última vez y me sentí completamente lleno. El verla viva, disfrutando de cosas tan simples como soñar, me hacía sentir feliz.

Escapé por la ventana hacia el tejado con la intención de regresar a mi cuarto. Podía estar afuera, pero mi mente seguía ahí dentro con ella. Iba tan distraído que di un paso en falso y no pude evitar resbalar por el techo y caer estrepitosamente. Los reflejos me fallaron y mi rostro se estrelló de lleno contra la tierra.

-Maldición- mascullé enfadado. -Sólo espero que nadie me haya escuchado…

Tan pronto como me puse en pie vi como varias luces se prendían. Lo último que deseaba era que alguien comenzara con sus preguntas y majaderías. Corrí a toda prisa para ocultarme entre los arbustos y vi la silueta de mi madre asomarse por entre las puertas que daban al jardín.

-Qué raro, puedo jurar que oí como si alguien resbalara y cayera desde el tejado- le escuché afirmar.

-Seguro debió ser un animal- dijo con desinterés mi padre, quien miraba minuciosamente la zona en busca del intruso.

Cuando vi que cerraron las puertas el alma me volvió al cuerpo. -Sólo a mí me pasan estas cosas- alegué con la cabeza gacha. -Quizás esto de meterme en la habitación de Akane sea demasiado arriesgado…

Aunque me había llevado un buen golpe y un gran susto, al menos volvería a mi cuarto tranquilo luego de haberla visto. -Nunca más volverá a pasarte nada Akane, te lo prometo- pronuncié decidido mientras miraba a su ventana.

Continuará…

Notas:

Bueno he aquí un capítulo más de esta historia. Muchísimas gracias por haber leído hasta este punto.

Me pareció fundamental tocar el tema de lo sucedido en Jusenkyo y se me ocurrió esta idea. Me gustaba eso de que Ranma tuviera una pesadilla y le hiciera una visita nocturna a su prometida. No sé qué les pareció el desarrollo del capítulo, pero me encantaría que me comentaran al respecto.

Quizás notaron que el sueño del oji-azul fue narrado en presente y el resto del capítulo en pasado como normalmente hago. Quise que la primera parte fuera en presente porque deseaba que la lectora o el lector vivieran en carne propia lo que Ranma sentía en el momento en cuestión. Fue muy difícil describir lo que Ranma podía pensar o sentir al ver a Akane muerta entre sus brazos, pero espero no haberlas o haberlos decepcionado. La escena del manga te rompe el corazón y fue todo un reto reproducir ese momento en este fic.

Pensé incluir un poco de la boda fallida en este cap, pero se me estaba haciendo un poco largo. Al final dejaré el tema de la boda para verlo más adelante desde la perspectiva de Ranma. Aunque en la siguiente actualización veremos qué piensa Akane sobre la dichosa boda.

No sé si la escena de la habitación podría considerarse un avance… O si al menos el momento romántico valió la pena para las personas que me han venido pidiendo un poco más de avance entre la pareja. Prometo que haré más escenas para unir a estos dos conforme publique más capítulos.

La escena del inicio y la del flashback fueron tomadas del tomo 38 del manga creado por Rumiko Takahashi. Lo descargué del Portalfic y dice que fue traducido por Guillermo Riquelme. Las frases textuales son tomadas de esa traducción y podrían variar con respecto a los tomos descargados desde otros sitios.

No puedo dejar pasar la oportunidad para extender nuevamente mis agradecimientos las personas maravillosas que me dejaron sus comentarios en el capítulo ocho, un abrazo y un beso para: trekumy, Ishy, viry chan, kotoko, DannySaotome, Sauma Sakura, lerinne, KohanaSaotome, Tsukisaku (bienvenida a mi fic linda), Adri, noe (gracias por leer y comentar, perdón porque no tengo tu mail y no pude responderte el review por privado), Dika1990, Nami, Fannychii (bienvenida a esta historia), Paola, ioakane19, Barbs, Yunalockhart (bienvenida al fic y gracias por los múltiples reviews), Des y Marina.

Gracias de corazón a todas las personas que se pasan a leer. Si les gusta la historia y la leen por fa envíenme sus reviews, son super importantes para conocer sus sugerencias o perspectivas sobre el desarrollo de este fic. Ya saben que entre más comenten más feliz me pongo jejejeje.

¡Nos leemos pronto!

Besos,

AkaneKagome