¡Hola mis queridas lectoras y queridos lectores! Luego de un par de semanas acá me tienen de vuelta con otro capítulo más de esta historia. Lamento estarme demorando, pero la musa no ha colaborado y el tema de la interpretación teatral ha sido más complicado de lo que creía.

Sé que estaban un poco ansiosas y ansiosos por saber qué iba a pasar con el ensayo y con la obra. Ahora podrán saber lo que sucedió en el famoso ensayo. Espero que el resultado sea de su agrado, así que… ¡a leer se ha dicho!

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo XII Ensayo

Estaba completamente en shock. ¡Cómo se les había ocurrido incluir una escena de beso dentro de la obra! Tenía el presentimiento de que ambos estábamos pensando exactamente lo mismo: ¿cómo demonios íbamos a interpretar un beso? Mi corazón comenzó a golpear con fuerza; con disimulo llevé una mano a la zona afectada, la presencia de la extremidad ayudaría aunque fuera un poco a calmar al traidor que latía en los momentos más inoportunos.

Nuestros ojos chocaron mutuamente, no hubo necesidad de palabras. Habíamos desarrollado cierta capacidad de hablar con la mirada y sin emitir una sola sílaba. Ambos habíamos leído al mismo tiempo lo que tanto temíamos. Podía ser por orgullo, timidez, o miedo, pero los dos teníamos claro que la situación era bastante complicada. Intenté olvidar la complicidad silenciosa que habíamos compartido para concentrar mi atención en el desarrollo de la obra que habían adaptado mis compañeras de clase.

Podía sentir un par de ojos azul-grisáceos escudriñándome de cuando en cuando; no obstante, apenas levantaba la vista para comprobar que Ranma me miraba, "mi prometido" volvía a posar su atención en las páginas. Me era inevitable mirarlo de reojo conforme iba avanzando con mi lectura. Fingía prestar muchísima atención a lo que leía, pero en realidad mi cabeza se encontraba en otro lado.

¿Besarlo? ¡Sí, maldita sea… besarlo! Me repetí mentalmente mientras lo observaba de soslayo. Tenía que admitir que la idea no me era para nada desagradable. En más de una ocasión había soñado o fantaseado sobre cómo sería besar al chico al que todos se referían como: "mi prometido"; sin embargo, la idea de besarlo frente a toda la escuela y las personas que asistirían al festival no era del todo de mi agrado. Sabía que todo se trataba de una actuación, ¡pero yo no era una maldita actriz! ¡Iba a matar a la chica a la que se le había ocurrido la idea de incluir una escena de beso en la obra!

-¿Cómo pudieron hacerme esto?- mascullé por lo bajo sin darme cuenta.

-¿Qué dijiste?- preguntó Ranma despegando su vista del libreto.

Quedé paralizada al escuchar su voz. -Yo… eh… no dije nada- contesté bastante sonrojada.

-Me pareció escucharte…- respondió él enarcando una ceja.

Tragué en seco, -De seguro estaba pensando en voz alta- fue mi tímida respuesta.

Volvimos a bajar nuestras miradas para poder enfocarlas en las páginas, que por lo menos yo, intentaba leer. Tenía que desconectar mi mente del tema "Ranma" y olvidarme por completo del "dichoso beso". Había hecho un compromiso con mis compañeras de salón y no iba a defraudarlas. Aunque no fuera una actriz innata cumpliría con mi palabra y buscaría la forma de ganar en el festival. Era tal mi determinación que un aura blanca me envolvió, victoriosa alcé ligeramente mi puño, ¡íbamos a ganar ese primer lugar! No me percaté de que mi discurso de motivación interna estaba asustando a Ranma, quien me miraba como si hubiera perdido un tornillo.

-¿Te sientes bien?- preguntó mostrando un desconcierto total y un dejo de preocupación.

-¡Sí!- contesté enérgicamente. -Terminemos de leer y… luego… podremos… en… ensayar…- finalicé con menos convicción.

Mi atención a partir de ese momento fue exclusivamente para la obra. Leí cada detalle e intenté memorizar algunas líneas en el camino. Estaba asombrada con el trabajo de las chicas, habían realizado una adaptación detallada del cuento de "Cenicienta". La historia no seguía la trama occidental que yo conocía… Mis queridas compañeras se habían encargado de realizar una nueva versión del conocido cuento de hadas.

Para empezar la trama ya no se desarrollaba en alguna ciudad europea de la época de nobles, príncipes y castillos. Las chicas habían decidido ambientar la obra en Japón. La versión de Cenicienta que nosotros íbamos a interpretar se desarrollaba específicamente a finales del Período Edo. Me sorprendí al notar que ellas habían elegido ese momento en particular para enfocar la historia. El período Edo o Tokugawa se desarrolló en Japón aproximadamente entre los años 1603 y 1868 después de Cristo. Durante este tiempo el país había experimentando un fuerte crecimiento económico y estrechaba relaciones comerciales con otras potencias orientales y europeas.

A pesar del cambio en el lugar y contexto, la vida de Cenicienta tenía el mismo destino. La niña quedaba huérfana de madre; su padre, un comerciante acaudalado, se casaba con otra mujer y ésta venía a vivir a su casa con sus dos hijas. Al cabo de unos pocos meses el padre de Cenicienta murió, dejándola al cuidado de la malvada madrastra. La mujer en cuanto tuvo control de la herencia se encargó de hacer miserable la vida de la pobre niña.

La chica llegó hasta su adolescencia sirviéndole a su madrastra en todas las labores de la casa. Encargándose de cocinar, preparar el té, acomodar las recámaras, sacudir, limpiar los pisos, lavar la ropa en el río… y muchas otras labores. Era tratada como una mucama, mientras que la mujer y sus dos hijas se encargaban de disfrutar del dinero y las comodidades que había dejado su padre.

Cenicienta prácticamente no tenía vida social, se la pasaba recluida en casa haciendo labores y casi nunca se le dejaba salir al pueblo. Un día a la familia le llegó una invitación para asistir a una fiesta; el hijo del emperador necesitaba una linda jovencita con la cual desposarse y por ello estaban organizando el dichoso evento. El emperador había hecho una selección de las mejores familias de la zona para que entre ellas pudieran elegir una candidata adecuada.

Contaban los rumores, según el libreto, que les era urgente casar el príncipe cuanto antes. El chico aparentemente había rechazado a todas las mujeres que su padre le había presentado, y fue por ello que el emperador cansado de insistir dijo que la fecha límite para elegir prometida sería en esa fiesta. El muchacho estaba entre la espada y la pared… Esa noche debía quedar felizmente comprometido.

¡Padres entrometidos! Hasta en la obra que iba a interpretar estaban de metiches arreglando matrimonios. Los adultos no entendían lo molesto que era que lo obligaran a uno a tomar decisiones sobre con quien y cuando casarse. Aquel pensamiento interrumpió mi lectura, así que me fue inevitable fruncir el ceño al encontrar aquel parecido entre la historia y mi vida.

Al igual que como ocurría en el cuento de hadas, las hermanas entusiasmadas comenzaron a conspirar sobre quien sería la afortunada en quedarse con el futuro emperador. Cenicienta creyó que tendría oportunidad de asistir, la idea le hacía mucha ilusión, nunca había asistido a una fiesta y la invitación decía que todas las jóvenes de la familia debían ir. Como era de esperarse la madrastra se rehusó a que ella asistiera, alegando que tenía malos modeles, que era una jovencita sucia, llena de cenizas y que no tenía un kimono apropiado para asistir al evento.

El día de la fiesta, Cenicienta se quedó encerrada en su habitación bajo llave. Por ningún motivo le permitirían salir de casa mientras ellas estaban fuera. La chica lloraba enfadada y deprimida por su suerte. De repente una deidad hizo su aparición… Ésta le concedió el deseo de asistir al palacio del emperador, le dio un hermoso kimono, unas geta de cristal y un carruaje con caballos de raza fina para poder llegar hasta la fiesta. El ser supremo le dijo que le concedía aquel favor, pero que debía volver a casa antes de la media noche, y que además debía construirle un templo para poder adorarla como muestra de su agradecimiento.

La chica aceptó feliz la propuesta. Al llegar a la fiesta se percató que había bailes tradicionales japoneses en donde las jóvenes de distintas partes del país buscaban llamar la atención del futuro emperador. Una de las cosas que más le sorprendió fue la presencia de varios extranjeros, de seguro se trataban de nobles o comerciantes con los cuales el emperador tenía intenciones de iniciar relaciones comerciales. Los hombres iban acompañados de varias señoritas jóvenes. Como homenaje a los visitantes extranjeros se realizó también un baile occidental… Mientras todo esto ocurría, la joven Cenicienta tuvo la oportunidad de conocer e intimar con el hijo del emperador…

-Uff… Estoy aburrido- musitó Ranma.

Olvidé por completo los detalles de la obra que estaba intentando procesar y enfoqué mi atención en él. -¿Ya terminaste de leer?- pregunté cerrando el libreto.

-Bueno… más o menos…- contestó con desinterés.

Entrecerré los ojos mirándolo con desaprobación, -Apuesto a que no has leído casi nada.

Ranma frunció los labios y volteó su cabeza esquivándome. -Es que esto es muy aburrido, no me gusta leer- afirmó con la voz cansada. -Creo que no debí meterme en todo esto…

-Eso debiste pensarlo antes, ya te comprometiste con todos en la clase y no puedes dar vuelta atrás.

-¡Eso ya lo sé!- me dijo de mala manera encarándome.

-¡Entonces no actúes como un irresponsable y termina de leer tu libreto!- La expresión de su rostro me indicaba que no estaba para nada contento.

-Dime Akane, ¿ya lograste terminar?- preguntó con la clara intención de echarme en cara que de seguro yo tampoco había concluido con mi lectura.

Arqueé una ceja y una sonrisa de satisfacción se dibujó en mis labios, -Sí, ya terminé- pronuncié saboreando mi victoria, -Incluso estaba repasando algunas escenas para tener las cosas más claras.

Los hermosos ojos azul-grisáceos me miraron como si tuvieran ganas de matarme, pero no me importó, el haber arruinando sus planes de burlarse de mí era mucho más importante. Hubo un silencio en el que ambos nos dedicamos a mirar el paisaje.

Me quedé pensativa intentando descubrir las razones por las cuales Ranma había aceptado participar en la obra, simplemente no encontraba cuál podría ser el motivo que lo había empujado a ello. Él era un chico bastante presumido, pero llamar la atención de los demás no parecía ser su finalidad… Dudaba mucho que fuera ayudar al prójimo; no es que fuera una mala persona, pero por lo general tendía a poner sus intereses antes que los de los demás. En esta ocasión tampoco había nada relacionado con un viaje a China, o algo que le beneficiara para acabar con su maldición. El pensar me estaba haciendo quemar neuronas inútilmente, entonces consideré que lo mejor era preguntarle las cosas directamente.

Carraspeé mi garganta, -Ranma…

-¿Qué?- me respondió con naturalidad.

-¿Por qué aceptaste participar en la obra?- solté de golpe con mi mirada fija en él.

Ranma se quedó completamente paralizado, no pronunciaba palabra. Lo vi parpadear un par de veces sorprendido. -Este… yo… eh… no…- murmuró varias cosas ininteligibles. -Creo que… lo… lo… mejor es que nos pongamos a ensayar- espetó poniéndose en pie.

-Pero…

-¿Cuántas escenas tenemos juntos?- me interrumpió con la clara intención de desviar el tema.

-Eh…- Me quedé por un segundo sin saber qué responder, luego sacudí mi cabeza para salir del trance. -La verdad no estoy segura, son varias, pero todas son durante la segunda parte de la historia.

-¿Cu… cuál… te gustaría… ensayar?- preguntó con dificultad.

Mi boca por inercia se abrió casi hasta tocar el suelo. Para mi desgracia sólo una escena me venía a la cabeza: la del beso. Aunque claramente no podía mencionar que específicamente esa era la que tenía en mente.

-¿Akane…?- insistió Ranma esperando mi respuesta.

Sacudí ligeramente la cabeza para salir de mi estado de distracción. -Bueno… la verdad no estoy segura… Creo que quizás la… la… escena del… del… baile…- espeté bastante nerviosa.

-El baile…- musitó él para luego tragar en seco, -¿Por qué crees que deberíamos ensayar eso?

Miré hacia el suelo sonrojada, -¿Alguna vez has bailado en público?-

-No- contestó secamente.

-¿Sabes bailar?

-¡Claro que no! ¡Eso es cosa de chicas!

Fruncí el ceño y resoplé decepcionada, -Ya me temía que esto pasaría…

La verdad era que yo tampoco era una buena bailarina. No solía bailar casi nunca, con costo y lograba seguir el ritmo de las melodías modernas, no quería imaginar cómo nos iba a salir el asunto del vals.

-Además, no entiendo porque tenemos que bailar un estúpido baile occidental si el guión dice que la historia se desarrolla en la época antigua japonesa- afirmó molesto.

-Yo tampoco lo entiendo, las chicas hicieron una adaptación muy rara… Sin embargo, el vals es una parte fundamental del cuento de Cenicienta, sin él la historia perdería el momento mágico en donde el príncipe y la chica se enamoran…

-Creo que esto es una completa tontería.

-¡Podrá ser una tontería, pero es una tontería en la que ya aceptaste participar!- espeté poniéndome en pie. -Y como ambos estamos metidos en esto tenemos que cumplir con nuestro compromiso ante el grupo, ellos esperan que demos una buena actuación.

Ranma arrugó el entrecejo para luego mascullar un par de maldiciones… -Está bien, ensayemos lo del baile antes de que me arrepienta de haber aceptado participar en esta obra.

Quise darle un buen golpe en su enorme cabeza hueca, no obstante, me abstuve e intenté mantener la calma. Mi concentración debía estar centrada en lograr que ambos no pareciéramos un par de palos de escoba al bailar.

-¿Estás listo?

-Sí… e… eso creo…

Inhalé y exhalé para darme un poco de tranquilidad. Debía permanecer serena… Me paré frente él algo temerosa, -Dame tu mano- le solicité con dulzura.

-¿Pa… pa… para qué?- balbuceó el retrocediendo.

-¡Para que intentemos bailar!- le grité enfadada, -¡Ahora dame tu mano de una buena vez!

Él obedeció y dócilmente extendió su extremidad, despacio hice contacto con ella, pero sin entrelazar nuestros dedos. Nos quedamos una fracción de segundo prestando atención a la forma en que nuestras manos se veían unidas y luego nuestra vista se clavó en el suelo.

Me aclaré la garganta para proseguir, -Ahora debes poner tu otra mano aquí- le indiqué mientras tomaba su brazo libre y lo colocaba alrededor de mi cintura. "Mi prometido" simplemente movió la cabeza de forma afirmativa con torpeza. Ambos estábamos muy sonrojados y el ambiente estaba repleto de tensión.

Despacio fui acortando la distancia entre los dos. Lo guíe para que alzara el brazo izquierdo hasta quedar casi a la altura de mi hombro. -Esto va ser un poco complicado sin la música, pero intentaré contar para poder guiarnos mejor… un, dos, tres… un, dos tres…- le dije moviendo ligeramente mi cuerpo para darle a entender los movimientos que íbamos a realizar.

-Empecemos…- espeté con convicción.

Conforme contaba iba intentando que Ranma siguiera el ritmo del compás imaginario. Poco a poco fuimos consiguiendo que nuestro vals silencioso resultara "decente". Nos movíamos despacio y todavía un poco inseguros, pero al menos creí que lo estábamos haciendo bien. Al cabo de unos segundos olvidé que estábamos ensayando para disfrutar el momento en su máximo esplendor. Estar tan cerca de él era algo que pocas veces podía disfrutar. Era delirante sentir su cuerpo tan cerca de mí y percibir la suavidad de su mano entrelazada a la mía. La calidez que emanaba de él me hacía sentir segura y feliz.

No pude evitar esbozar una sonrisa… Estar así con Ranma me hacía sentir como si el resto del mundo dejara de existir. Una agradable brisa sopló desprendiendo varios de los cerezos en flor. Nuestro "baile" pronto se vio rodeado de cientos de pétalos de color rosa. La escena no podía ser más perfecta…

-¿La está pasando bien su excelencia?- hablé usando una de las líneas del guión.

Pude notar como Ranma tragaba saliva bastante nervioso, -Con su compañía es imposible pasarla mal, señorita- respondió usando un tono de voz ronco y potente.

Un nudo se instaló en mi garganta haciéndome difícil la tarea de respirar. No recordaba haberlo escuchado hablar de aquella forma tan atrayente antes. Tuve que hacer un esfuerzo por controlar las sensaciones que se estaban apoderando de mí.

-Me alegro que esté disfrutando de la velada- continúe con mi interpretación, -Nunca imaginé que tendría el honor de bailar con el hijo del emperador…

-Yo nunca imaginé que podría conocer a una joven tan… tan… her… hermosa como usted- espetó nervioso. -¿Podría por favor decirme su nombre?

Desde el instante en que mencionó la palabra "hermosa" me paralicé y dejé de "bailar". Estaba segura que mis mejillas competían con el color de la camisa que tenía enfrente. -Yo… yo… no puedo… no creo que sea conveniente-. Se suponía que para el muchacho la identidad de Cenicienta debía permanecer en secreto.

"El futuro emperador" aprovechó mi momento de distracción y me sostuvo por la muñeca. -Por favor acompáñeme…

Caminamos simulando que nos alejábamos de la pista de baile y nos ubicamos bajo un majestuoso árbol de cerezo. Sabía que sólo estábamos ensayando, pero era consciente de la escena que venía a continuación. Mis manos comenzaron a sudar, mi ritmo cardíaco se aceleró y la boca se me puso seca.

-Yo…- pronunció él por lo bajo, -No suelo ser tan abierto con las mujeres… pero… us… usted me… me… ha cautivado esta noche… Perdóneme si soy atrevido…

Lo miré asustada y luego mis ojos se desviaron hacia el césped. -No siga… no deberíamos estar aquí- musité casi al borde de un colapso.

El chico frente a mí sonrió de forma cautivante. -Si no desea darme su nombre al menos podría…da… darme… otra cosa.

Alcé la vista para chocar contra un par de divinos ojos azul-grisáceos que me observaban de una forma que no era posible describir con palabras. Me sentí idiotizada… Sólo una pregunta me venía a la cabeza: ¿Pensaba besarme? El libreto decía claramente que el joven debía llevarse a Cenicienta y darle un beso antes de proponerle que se casara con él. Era un poco pronto desde mi punto de vista, pero las escritoras de la obra lo habían decidido de aquella forma.

Lo importante era que él me miraba de una forma que me hipnotizaba. Lograba entrever amor en sus pupilas zafiro, un amor que quizás era producto de la actuación, o quizás era realidad. A pesar de aquel sentimiento que me provocaba una enorme expectativa, había una parte de mí que se mantenía insegura y temerosa.

Despacio retrocedí hasta chocar contra el tronco del árbol debajo del cual nos situábamos. La incertidumbre me gritaba que escapara, pero me había encontrado con una barrera. Observé la forma en que Ranma se acercaba hacia mí peligrosamente. Mi reacción nerviosa consistió en voltear la cabeza de derecha a izquierda para comprobar que nadie nos estaba mirando. Seguíamos solos, el ambiente permaneció tranquilo y una nueva lluvia de pétalos comenzó a caer desde las ramas del magnífico árbol.

No pude evadir por más tiempo la mirada penetrante que estaba fija en mí. Los ojos de Ranma mostraban una fuerte determinación. ¿Acaso aquel momento era el que tanto había esperado, ¿aquel en el que por fin podría sentir sobre mi boca los labios del chico del que estaba enamorada? Sí, enamorada, podía mentirle al mundo entero, pero no a mí misma yo estaba enamorada de Ranma y deseaba profundamente que me besara.

-Los pétalos de cerezo resaltan su belleza- pronunció en un suave murmullo.

Comencé a respirar de forma entrecortada al ver que se aproximaba cada vez más. El corazón me dio un vuelco cuando unos dedos poderosos, pero a la vez delicados, me tomaron por el mentón e hicieron que levantara un poco el rostro. ¡Por todos los cielos en verdad iba a besarme! Percibí el temblor de sus manos… Sus ojos reflejaban que aún no estaba seguro de lo que iba a hacer, sin embargo, sus mejillas sonrojadas dejaban claro que la intención de unir sus labios con los míos era una realidad.

Le oí suspirar, -Sólo… le… le… pido un be… be… beso…

Su rostro se comenzó acercar al mío y por instinto cerré los ojos esperando el ansiado contacto. Mil pensamientos comenzaron a viajar por mi cabeza y los segundos de expectativa se volvieron tortuosos e insoportables.

-¡No lo permitiré!- escuché una voz que me sacó de mi mágico letargo.

Al abrir los ojos pude ver que Ranma era jalado por una cinta rosada que lo sujetaba con fuerza por el cuello.

-Kodachi- mascullé con ira.

-Akane Tendo…- contestó ella, -Ya veo que te aprovechas de la excusa de esa estúpida obra para seducir a mi amado Ranma. ¡No permitiré que te acerques a él oíste!

Resoplé hastiada y fruncí el ceño, -¡Tú no eres quien para prohibirme nada!- le grité fuera de mis casillas.

-Vamos a acabar con este problema de raíz… Pelearemos ahora mismo y me aseguraré de borrarte del mapa de una vez por todas, Tendo.

-¡Si eso quieres, estoy lista Kodachi!- Deseaba con toda mi alma combatir con ella y ponerla en su sitio. No le tenía miedo, estaba tan furiosa que nada podría detenerme… Acabaría con esa bruja maniática de una buena vez.

Estábamos tan enfrascadas en nuestra disputa visual que no nos dimos cuenta en el momento en que Ranma se soltó del nudo mortal que amenazaba con asfixiarlo.

Ambas estábamos en posición de combate cuando sentí que me levantaban del suelo. El cretino de Ranma me había alzado y colocado sobre sus hombros como un saco de papas.

-Lo siento chicas, pero esta batalla se quedará para otro día…- dijo de forma egocéntrica.

-¡Bájame en este mismo momento!- ordené mientras intentaba hacer movimientos bruscos para soltarme.

-Ni los sueñes Akane, ahora mismo nos vamos de aquí. No quiero estar cerca de esta maniática.

A toda prisa Ranma comenzó a correr por entre los árboles del parque. De fondo pude escuchar los gritos de la loca de Kodachi que no se rendía y se empeñaba en seguirnos, pero "mi adorado prometido" era mucho más rápido y fácilmente se deshizo de ella.

Juré que en el momento en que el idiota me pusiera sobre tierra firme le daría la paliza de su vida. Odiaba que me manipulara como una muñeca con la cual podía hacer y deshacer a su gusto. Lo peor era que me había dejado en ridículo frente a Kodachi. Las cosas no se iban a quedar así…

Continuará…

Notas:

Cof… cof… tengo el extraño presentimiento que habrán varias personas me quieren matar en este momento. Sólo les pido que no me maten aún, primero porque si acaban conmigo ya no hay más historia, y segundo no sabrán si en la obra habrá beso o no.

Como vieron hubo una adaptación a la obra original de Cenicienta. Las chicas del grupo de Akane decidieron adaptar la historia al contexto japonés. Sé que quizás la idea parezca descabellada, pero me agradó darle un toque de originalidad a la obra que representarán los chicos. Cualquier crítica no me hago responsable, jejejejeje, fueron las compañeras de Akane las que decidieron hacerlo así, si algo no les gusta deberán hablar con ellas.

No sé a ustedes, pero a mí me gustó mucho la escenita del ensayo. Creo que los chicos se ven demasiado divinos intentando bailar. Sobre el casi-beso… Uff… a mí me sudaban las manos, pero como siempre alguien nos llega a interrumpir. Me imagino que toda Nerima se enteró de la interpretación de los chicos y por eso nos llegó la odiosa de Kodachi.

En este capi tampoco tuvimos flash back. La historia se seguirá combinando de forma en que veamos nuevas situaciones y cuando sea conveniente para la trama tocaremos las escenas del pasado. La idea como había mencionado en el summary es que vayamos recorriendo el pasado, el presente y el futuro de la historia de amor de estos dos.

Espero que les haya gustado el capítulo. Como siempre agradecerle a las personas maravillosas que me leen y en especial a aquellas que comentaron en el capítulo anterior: Danny, Gis, Cris, lerinne, Jenny, syndy, Kohana Saotome, viry chan, Paola, Tsukisaku, kotoko, Dika1990, elena, aAnNaz (bienvenida a mi fic linda), Ishy, Barbs, soraDark666, Naoko tendo, athena-kikyo (bienvenida a esta historia, muchas gracias por tus bellos comentarios. Lamento no haberte podido responder vía MP, pero no tengo tu correo, así que si me lo puedes dejar te lo agradecería mil, ponlo en el espacio indicado a la hora de dejar el review, porque si lo pones en el cuerpo del review no lo podré ver), Adri, Marce, Betobatucas, Marina, Anami, Noe y Andre Saotome. También quiero darle la bienvenida a Lizeth quien comenzó a leer y me dejó un review en el capítulo cuatro.

Agradecerle infinitamente a mi amiga Anami quien es mi prelectora y me corregí esas cosas que siempre se me pasan. ¡Sos la mejor Nami!

Si han leído hasta acá les agradecería mil que me dejaran saber sus opiniones. Tomando prestadas las palabras de una amiga, sus reviews son la paga que recibo por escribir, jejejejejeje. Así que si me dejan bastantes comentarios eso significa que estoy haciendo bien mi trabajo.

¡Nos leeremos en la siguiente entrega!

Un besote,
AkaneKagome

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Algunas acotaciones culturas:

La referencia cultura al "Período Edo-Tokugawa" es verídica. La información la obtuve de Wikipedia, sé que no es la fuente más confiable del mundo, pero de ahí saqué los años que comprende este periodo histórico. Además se mencionaba que sí existía un interés comercial en esa época y que Japón estaba abriéndose al comercio con Europa.

Las geta son las sandalias de madera que usualmente se usan con los kimonos. Ambos son parte de las vestiduras japonesas tradicionales. Pueden buscar más información en caso de ser necesario.