¡Holas mis adoradas lectoras y adorados lectores! La autora eternamente perdida hace de nuevo aparición por estos lares. Quiero decirles que me da muchísima vergüenza dar la cara en estos momentos, tardé demasiado en actualizar y les pido perdón de todo corazón por mi larga ausencia.

La razón de mi tardanza no tiene excusa, sencillamente este capítulo no me salía y tardé siglos en terminarlo. A la hora de plantear la idea me quedé pegada, así que lamento muchísimo aparecer luego te tantísimo tiempo.

Como compensación por mi mal comportamiento les comento que este capítulo es más largo del promedio que he venido manejando. Siempre escribo unas nueve páginas como máximo y esta vez me salieron 15, espero que eso pueda opacar un poco mi falta.

Para serles sincera no estoy muy satisfecha con el resultado de este capítulo… Así que lean y juzguen ustedes mismas. Espero que les guste y la obra no haya quedado desastrosa. Me dejo el resto de palabrería para las notas al final, ¡lean a gusto!

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo XIV La Obra

Las personas corrían de un lado para el otro sin cesar. Asustada miraba la forma histérica en la que todos se comportaban. Los trajes iban y venían, así como también los objetos de utilería. Cualquiera que echara un vistazo a la situación detrás del escenario se daría cuenta del caos que se vivía. Cuando habíamos interpretado Romeo y Julieta la situación no fue tan tensa, supuse que la razón era porque en esta ocasión el premio era bastante grande y todos en el salón quería tener esas vacaciones con los gastos pagados.

Suspiré decepcionada por mi situación. El papel de Cenicienta no era exactamente lo que yo soñaba… El ser un ama de casa joven y al servicio de varias mujeres manipuladoras no era mi personaje ideal. Cuando había interpretado a Julieta estaba mucho más entusiasmada. Me sentía identificada con aquella chica rebelde y decidida que se veía a escondidas con el amor de su vida, a pesar de la guerra que se vivía entre ambas familias.

La otra razón de mi falta de ánimo era que no había logrado ensayar con Ranma ninguna escena después de lo ocurrido en el parque, primero porque estuve un par de días enojada con él por la forma tan indigna en que me había sacado del lugar, y segundo porque cada vez que intentábamos acercarnos para hablar sobre la obra, o algo por el estilo, siempre llegaba alguien a interrumpir.

Había pasado una semana completa y nosotros ni siquiera habíamos hablado del tema del beso. Sentí como mis mejillas ardían con tal sólo pensar en aquella escena. Los días habían transcurrido, pero en mi cabeza la imagen de Ranma a punto de besarme se repetía como una película, cada detalle, cada gesto, cada palabra… Cerré los ojos y me pregunté si esa noche lograríamos llevar a cabo aquel acto. De tan sólo pensarlo mi corazón retumbaba con ímpetu y una sensación espantosa se apoderaba de mí estómago.

-Akane…-

La voz que me llamaba hizo que me sobresaltara. -Sí…- le contesté a Yuka un poco asustada.

-¿Estás lista para salir?-

Miré mi vestuario: una prenda sin forma de color gris con un aspecto harapiento, un delantal blanco y unas zori que lucían viejas. -Creo que sí- respondí acomodándome el pañuelo negro que tenía atado en la cabeza.

-Excelente- dijo ella entusiasmada. -Sales a escena en cinco minutos-.

Tragué en seco… Vamos Akane debes permanecer tranquila, me dije a mí misma para darme algo de autoconfianza. Yo conocía bien mis líneas y estaba segura de poder actuar bien, sin embargo, el éxito de nuestra obra no dependía sólo de mí. Me puse en pie y caminé hacia el escenario.


-Maldición- mascullé observando como todos se movían como una horda de locos que corrían chocando entre sí. El desorden y el sentimiento de estrés estaban presentes en cada rincón detrás del escenario. ¿Por qué demonios les importaba tanto una estúpida obra?

Lo peor del caso era que yo había aceptado participar en aquella tontería. Al mirar mi vestuario me sentí bastante miserable. Bajé la cabeza decepcionado, percibí como un aura de pesimismo se apoderaba de mi espíritu… ¿En qué momento había tomado la "brillante" decisión de participar en semejante ridiculez?

En realidad sabía perfectamente cuales eran mis motivos… Así que debía tragarme mi orgullo y enfocarme en que todo saliera como tenía que ser. Aunque me sentía como un completo imbécil, debía afrontar el reto que se me presentaba, no podía echar para atrás y quedar como un cobarde, ¡eso nunca! Mis palabras de automotivación al menos me mantendrían firme hasta que llegara mi momento de salir a escena. Para mi suerte faltaba bastante antes de que tuviera que hacer mi aparición.

Por unos segundos me quedé con la cabeza gacha mirando el suelo sin pestañar. Muchas cosas pasaban por mi mente; para mi desgracia el único pensamiento recurrente era el recuerdo del momento que había vivido con Akane unos días atrás en el parque. Había estado tan cerca de besarla, ¡qué demonios pasaba conmigo! Yo nunca había sentido las cosas que comenzaba a sentir cuando estaba cerca de ella. Me transporté por un segundo a la escena de "mi prometida" recostada sobre el tronco de aquel árbol, completamente vulnerable y dispuesta a aceptar que la besara… O al menos eso era lo que yo creía. ¿Qué hubiera pasado si la demente de Kodachi no hubiera aparecido?

-¡Ya vamos a empezar todos a sus puestos!-

El llamado de la directora, mejor conocida como Yuka, llegó a mis oídos haciéndome salir de mis ensoñaciones. No me tocaba salir al escenario, pero quería ver lo que sucedía así que me acerqué al mismo lugar a donde todos iban.

Al llegar al sitio me percaté de que ni siquiera era consciente de quien iba a interpretar cada papel. Aquello era sólo una razón más para pensar que aquella obra resultaría un verdadero desastre. Suspiré hondo y me recosté sobre una de las paredes de modo que tuviera una buena vista del escenario. En el otro extremo vi a Akane vestida con su andrajoso ropaje. No pude evitar que una pequeña sonrisa se formara en mis labios… Imaginarme a Akane como una mujer de hogar, buena en todos los quehaceres me resultaba muy gracioso.

Permanecí unos segundos más en mi puesto cuando de repente Yuka apareció a mi lado con una cara de desesperación.

-¿Ranma has visto a Sayuri y a Mino?- me preguntó agitada.

-No- respondí secamente.

La expresión de su rostro era sinónimo de angustia. -¿Qué pasa Yuka?-

Ella tragó en seco y me miró con los ojos llorosos, -Es que Mino es la madrastra y Sayuri una de las hermanastras, las dos tiene que salir a escena, pero no aparecen por ningún lado…-

¿Qué demonios había pasado con esas dos chicas? Era muy extraño que de pronto desaparecieran, sobre todo cuando todos en el salón estaban tan entusiasmados con la obra.

-Vamos, te ayudaré a buscarlas-.

-¿En verdad lo harás?- cuestionó los ojos ilusionados, -Muchas gracias Ranma, si alguien puede encontrarlas eres tú-.

Sonreí, e inicié mi búsqueda. Llegamos al lugar en donde estaba el vestuario de las chicas y en el camino choqué con Ukyo.

-¿Qué sucede, por qué traen esas caras?- preguntó mi amiga.

-No encontramos a Mino y a Sayuri- intervino la directora de la obra.

Al analizar la conversación de mis compañeras me percaté de que Ukyo estaba vestida para participar en la obra. Parpadeé un par de veces intentando asimilar la sorpresa, ella no parecía del tipo de chicas que se interesaba por cosas así.

-¿Ukyo, tú vas a actuar en la obra?-

Mi pregunta la desconcertó. -Eh… sí… yo seré una de las hermanastras- pronunció sonrojada.

-Bueno, no hay tiempo para charlar- dijo Yuka, -Debemos buscar a las chicas, queda poco tiempo para salir a escena y no podemos empezar sin ellas-.

-Tienes razón- musité preocupado.

-Vamos, yo también les ayudaré- apoyó Ukyo.

Comenzamos a buscar en varios sitios detrás del escenario y en algunos vestidores, pero no había señales de ellas. Su desaparición era perturbadora, lo más preocupante era que nadie sabía nada de ellas; lo último que escuchamos era las habían visto ponerse su vestuario y de repente desaparecieron.

Prácticamente habíamos recorrido todo el lugar. Llegamos una puerta y la abrimos. Nuestros ojos se abrieron como platos cuando vimos la escena frente a nosotros: entre los diversos utensilios del armario del conserje se encontraban Sayuri y Mino tiradas en el suelo y cubiertas por una sábana. Ukyo se acercó a ellas para comprobar la situación.

-Sólo están dormidas- habló para nuestra tranquilidad.

Yuka y yo suspiramos con pesadez. -Menos mal…- dijimos los dos al mismo tiempo.

Ukyo alzó ligeramente la sábana y dio un pequeño grito, -¡Están en ropa interior! ¡Alguien les quitó su vestuario!-

La directora de obra se tapó la boca horrorizada.

-¿Quién pudo hacer algo así?- pronuncié con asco.

De fondo una risa empalagosa que conocía de sobra hizo su aparición. -¡Jo, jo, jo, jo!-

-Kodachi…- masculló Ukyo con resentimiento.

-Así es… ¡La rosa negra participará en la obra!- gritó para luego reír de forma maniática. ¡Por todos cielos, cómo odiaba escucharla!

-¡Eres de lo peor!- escupió Ukyo poniéndose en pie furiosa.

-Somos, cocinera de quinta…-

-¿Qué demonios quieres decir?-

-Quiere decir que ambas participaremos- afirmó Shampoo saliendo por entre las sombras.

-Shampoo- balbuceamos Ukyo y yo al unísono.

La amazona cruzó los brazos sobre su pecho y enarcó una ceja, -Decidimos que no era apropiado que interpretaras esta obra con Akane, así que hemos resuelto participar para evitar que algo extraño ocurra- afirmó mirándome de una forma que me dio escalofríos.

Kodachi retomó la palabra, -Estaremos acá para cuidarte, Ranma mi amor…-

-¡Esto es una locura!- reprochó Yuka, -Ustedes ni siquiera se saben las líneas, ¿cómo van a actuar?-

-Deberás arriesgarte- la gimnasta maniaca hizo una pausa, -Porque tus compañeras no despertarán dentro de un par de horas, apliqué un somnífero muy potente en ellas… Jo, jo, jo, jo…-

-Maldición… porque siempre tienen que hacer las cosas tan difíciles- susurré para mí mismo.

Por un instante todos nos quedamos en silencio y mirándonos de reojo. Alguien tenía que decir algo, y la indicada era nuestra querida directora. Mis ojos se posaron sobre ella… La pobre de seguro nunca imaginó que aquellas locas se meterían en todo el asunto de la obra.

Yuka suspiró con pesadez, -Sino queda otra alternativa creo que tendremos que aceptar que actúen…-

Apenas dijo aquello una enorme sonrisa se dibujó en la cara de las dos enfermas mentales que se hacían llamar "mis prometidas". Ukyo no se mostraba muy contenta con la idea, se le veía en el rostro.

-Vamos, debemos darnos prisa, Akane nos está esperando para empezar la primera escena- finalizó Yuka. Tomó la delantera y nos condujo a todos hacia el escenario.

Al llegar Akane estaba ubicada y lista para empezar. El telón permanecía cerrado. Ella se encontraba hincada y preparada para fregar el piso, la pobre se iba a llevar una gran sorpresa al ver quienes la acompañarían en escena. En cuanto las chicas se acercaron sus ojos se abrieron asustados y su boca casi tocó el suelo…


En el instante en que vi que Kodachi y Shampoo llegaban hasta el escenario con Yuka, Ukyo y Ranma, por poco me da un infarto. ¡Qué demonios hacían ellas ahí! Yo sabía que Ukyo iba a participar en la obra, pero esas dos metidas no tenían nada que hacer ahí. Estaba a punto de pararme y pedir una explicación cuando nuestra querida directora se acercó a mí con el rostro lleno de preocupación.

-Akane- susurró Yuka cerca de mi oído.

-¿Qué… qué… sucede?-

La vi tragar saliva de forma forzosa, -Es que… bueno… hubo un problema- ella hizo una pequeña pausa, -Mino y Sayuri no podrán participar… y ellas… actuarán en su lugar- finalizó señalando a las chicas.

-¡Qué dices!- grité sin pensarlo. Luego me tapé la boca; había gente al otro lado del telón que podía escucharme y aquello era lo último que deseaba.

-Akane, por favor trata de comprender, esto es una verdadera emergencia. Debemos empezar ya… No hay nadie más que interprete sus papeles, no tenemos otra opción…-

Me llevé una mano a la frente para masajear mi sien, -Comprendo… está bien, acabemos con esto de una buena vez-.

-¡Muchas gracias Akane!- espetó Yuka feliz mientras me abrazaba efusivamente.

Sonreí de forma fingida y miré a mis "queridas" compañeras de actuación. Shampoo y Ukyo estaba vestidas con unos lindos kimonos, la primera portaba uno de color rosa y la segunda uno de color turquesa. Ambas llevaban una peluca negra y un maquillaje que las hacía lucir hermosas. ¡Maldición, se suponía que ellas debían ser las hermanastras feas, sin embargo lucían preciosas! Yo por mi lado llevaba aquel horrible vestido gris y un pañuelo en la cabeza… Justo lo que necesitaba para levantar mi autoestima.

Mi atención se desvió a Kodachi, ella llevaba un kimono negro y una peluca de color plateado que asemejaba las canas que mi madrastra debía que tener con la edad. La expresión de superioridad que se reflejaba en su cara me dio náuseas. Desde lo ocurrido en el parque la detestaba un poco más de lo normal. Respiré hondo con la intención de tragarme aquellos sentimientos y enfocarme en lo importante: la obra.


Fue una verdadera sorpresa que Akane aceptara de forma pacífica la novedad de que mis autoproclamadas prometidas participaran en la obra. Por un momento creí que ardería en furia, pero fue todo lo contrario.

-¡Bueno estamos listos para empezar, todos a sus puestos!- anunció Yuka con una enorme sonrisa. Se notaba que estaba tranquila luego de todo lo ocurrido.

Yo permanecí a un lado del escenario. No supe porqué, pero sentía la necesidad de quedarme a mirar todo lo que ocurría. El tener a esas cuatro mujeres en un mismo espacio era peligroso, lo mejor era permanecer cerca en caso de que fuera necesario intervenir.

La voz de Yuka en el micrófono anunció el inicio de la representación teatral. -¡Buenas noches damas y caballeros, el salón 1F de la preparatoria Furinkan tiene el placer de presentarles en este festival la obra de Cenicienta!- El público comenzó a aplaudir y poco a poco el telón se abrió...

En el medio del escenario Akane se encontraba de rodillas tallando la madera. Miraba el piso con resentimiento, pero continuaba con su labor. Se llevó el antebrazo a la frente fingiendo que se limpiaba el sudor. Con sólo ver como se desempeñaba en algo tan simple lograba identificar las facilidades que tenía para la actuación.

-¿Ya terminaste con eso sirvienta… digo… Cenicienta?- preguntó Kodachi con prepotencia mientras entraba al escenario.

Akane le lanzó una mirada chispeante que le demostraba justo lo que sentía por ella en ese momento. Se suponía que "mi prometida" debía actuar como una chica dócil, sumisa y suave, sin embargo, sus ojos mostraban todo lo contrario. Ella era una fiera lista para atacar en cuanto su presa se descuidara. La vi tomar aire para tranquilizarse y decir su parlamento.

-Estoy por terminar el aseo de los pisos, señora- contestó ella con suavidad, -¿Necesita que le ayude con algo más?-

Una sonrisa maquiavélica se dibujo en los labios de Kodachi. -De hecho, sí, necesito que hagas muchas cosas más, me urge que acomodes nuestros armarios, laves nuestros kimonos, cortes el césped, hagas la cena y que limpies la chimenea… Jo, jo, jo, jo…-

Era el colmo que finalizara sus líneas con su risa maniática. El papel de madrastra malvada le encajaba a la perfección.

-Sí, señora- respondió Akane agachando la vista para volver a su tarea.

-¡Mamá, mamá!- corearon Shampoo y Ukyo emocionadas entrando al escenario con un pergamino antiguo en sus manos.

-¿Qué pasa niñas?- espetó con su falso tono de voz.

-¡Nos ha llegado una invitación!- dijo Shampoo.

-¡El emperador va a realizar una fiesta para buscarle una prometida a su hijo!- chilló Ukyo con los ojos brillosos.

-¡Dicen que sólo ha invitado a las mejores familias de la región!- la secundó Shampoo con la misma expresión.

Akane escuchaba atenta la algarabía formada por las tres chicas. Se suponía que las odiosas hermanas y su madrastra casi nunca la dejaban salir, así que debía mostrarse intrigada por el evento.

-La invitación dice que todas las mujeres de la casa deben asistir- afirmó Ukyo releyendo al pergamino.

Akane se puso de pie e interrumpió la conversación, -Eso… quiere… decir que yo… yo… también podré ir…- musitó con timidez.

Las tres comenzaron a reír con fuerza, externando toda su burla. -¡Por favor Cenicienta no seas ridícula, tú no puedes asistir a un evento como ese!- le gritó Kodachi, -¡Jamás permitiría que pongas en vergüenza a nuestra familia!-

-No sé cómo se te ocurren esas ideas, no tienes ni un kimono decente para ir- dijo Shampoo con su lengua venenosa.

-Además siempre andas toda sucia y desarreglada, sería una deshonora llevarte a conocer al emperador y a su hijo- se burló Ukyo.

De nuevo todas se echaron a reír. Salieron dejando a Akane con una cara muy triste. Incluso me sentí afectado por su expresión, me dolía verla con esos ojos llenos de melancolía. Me daban ganas de ir hasta ella, abrazarla y decirle que todo iba a estar bien. Aunque estuviera actuando me conmovía en el alma saber que sufría por culpa de esas mujeres insoportables.

El telón se cerró y todos comenzaron a moverse como locos para cambiar la escenografía. ¡Maldición, había llegado mi momento de salir a escena!


Por fin había acabado esa primera parte. Sentía un fuego arder dentro de mí que amenazaba con explotar y quemar el lugar. ¡Era el colmo que hasta en una obra de teatro me viera humillada por esas tres mujeres! Con el ceño fruncido y hecha una fiera observé como todo quedaba listo para que Ranma empezara su escena.

El escenario se transformó en el palacio del emperador. Ranma y Hiroshi eran los siguientes en actuar. Hiroshi lucía muy divertido con su bigote falso y una larga caballera de color plateada. Ambos estaban vestidos con ropajes propios de un emperador. Jamás me hubiera imaginado a esos dos interpretando una obra, así que una sonrisa traviesa adornó mis labios. Despacio alzaron el telón y los chicos empezaron…

-Hijo, por favor, debes comprender mi situación- espetó Hiroshi con voz ronca.

Ranma frunció el ceño y resopló, -Esto es una estupidez, padre. ¡No voy a casarme con una desconocida!-

Aquello me sonaba muy familiar. Ranma y yo éramos expertos en convivir con las mentalidades primitivas de los padres que creían que los matrimonios arreglados lograban solucionar los problemas familiares; quizás era por eso que "mi prometido" desempeñaba su papel con tanta credibilidad.

-Hijo, me queda poco tiempo de vida y pronto tú serás el emperador de Japón. No puedo permitir que muera sin que hayas contraído nupcias- explicó el emperador. -Hemos invitado a las mejores familias de la región, así que de seguro encontrarás una hermosa chica que te guste… Lo lamento, pero no tienes opción debes elegir hoy porque no estoy dispuesto a tolerar que vayas en contra de mis deseos-.

-¡Eso lo veremos!- respondió Ranma disgustado, se dio vuelta y salió del escenario. El telón de nuevo se cerró para preparar todo para la siguiente interpretación.

Pasaron varias escenas, incluso en la que la deidad me entregaba un hermoso kimono y las geta de cristal para asistir a la fiesta… Todo estaba listo para llevar a cabo la última parte de la obra, venía la hora de la verdad, teníamos que hacer la escena en la cual bailaba, besaba a Ranma y todo lo demás.

El escenario estaba ambientado como si fuera un hermoso jardín en donde se llevaba a cabo la fiesta del emperador. Justo en el medio se comenzaba a desarrollar la escena. Fruncí el entrecejo al mirar lo que ocurría, como siempre aquellas tres brujas acosaban a Ranma.

-Nos sentimos honradas de que nos hayan invitado a la fiesta- habló Kodachi tomando a Ranma por el brazo. -Estas son mis hijas- dijo señalando a Shampoo y a Ukyo, pero luego le susurró algo al oído y Ranma se sonrojó furiosamente. ¡Iba matar a esa atrevida!

-Mamá, deja que su excelencia vaya con nosotras- espetó Shampoo separando bruscamente a Kodachi del brazo de Ranma y tomando ella su lugar.

Ukyo se aferró del otro brazo y lo jaló hacia ella, -¡Nada de eso, su excelencia se quedará conmigo!-

-Estoy segura que este honorable joven preferiría la compañía de una mujer madura e inteligente como yo- se defendió Kodachi.

Las tres comenzaron una batalla campal olvidando a Ranma, como siempre ocurría. Justo en ese momento me tocaba entrar nuevamente…


Ignoré por completo a las chicas que estaban peleando como de costumbre y enfoque mi atención en ella. Tenía que representar la escena donde el futuro emperador quedaba embobado por su belleza. En realidad no era muy difícil meterme en mi papel y admirar lo hermosa que lucía. Llevaba puesto un kimono dorado que resaltaba el azul de su cabello y el bello color de sus ojos avellana. Para la escena le habían colocado un postizo parecido al que había usado cuando interpretamos Romeo y Julieta. Era una visión que podía conquistar el corazón de cualquier emperador o noble del mundo.

Me quedé completamente idiotizado mirándola, detallando cada aspecto de su vestimenta y de su belleza… Sus ojos chocolate chocaron contra los míos y ambos nos sonrojamos ligeramente. Por suerte en ese instante comenzó un número de danza tradicional japonesa. Varias chicas subieron al escenario y realizaron un acto bastante agradable a la vista, por lo menos los espectadores disfrutaban del espectáculo.

El momento ayudó a disipar un poco la tensión que sentía al estar cerca de ella y de saber que pronto tendríamos que realizar una escena de beso. De tan sólo pensar en ello las manos me comenzaron a sudar… Aunque considerando la presencia de Kodachi, Ukyo y Shampoo en el mismo escenario dudaba mucho de que me permitieran actuar la escena con Akane.


Observé atenta el baile. Estaba bastante nerviosa, pero tenía que intentar permanecer tranquila. Sabía que en cuanto las chicas terminaran de bailar llegaría el momento en que Ranma tendría que proponerme hacer lo mismo. El desarrollo de la escena era tal y como decía el libreto, el hijo del emperador y Cenicienta se miraban de reojo en lados opuestos del jardín mientras que el espectáculo continuaba. Yo debía mantener una actitud sumisa y tímida frente al joven que me iba a cortejar.

Mi corazón dio un horrible vuelco cuando vi que Ranma se movía entre las bailarinas. Justo mientras caminaba los pétalos de los cerezos volaron por el lugar llenando el momento de una magia particular… Sentí unas terribles ganas de vomitar debido a la ansiedad. Sus hipnotizantes ojos grisáceos estaban fijos en mí, su mirada me desarmaba por completo. Ansiaba secretamente el momento cuando llegara a mi lado.

Iba por la mitad del camino cuando la odiosa de Shampoo intervino. -Su excelencia, ¿le gustaría bailar conmigo?- pronunció la odiosa amazona. No pude evitar fruncir el ceño de inmediato al verla encima de él.

A un lado del escenario pude notar la cara de pánico de Yuka, aquello era una seña de que todo se estaba saliendo de control.

-¡Ya dije que bailará conmigo, hermana!- afirmó Ukyo quien también estaba interesada en reclamar su lugar.

-¿Acaso olvidan a lo que venimos?- masculló Kodachi quien abrazo a Ranma rodeándole la cintura.

Las otras dos chicas echaron humo por las orejas. -¡Déjalo, madre!- espetó Shampoo pronunciando la última palabra con ironía. -Eres muy vieja para él…-

Los ojos de Kodachi ardieron en furia, -¡Qué has dicho insolente!- gritó por lo alto.

Ambas chicas se miraron desafiantes. -Te voy a enseñar a respetarme- gruñó Kodachi.

-Y yo te enseñaré a que no te metas con mi prometido- contraatacó Shampoo.

De la nada la gimnasta sacó su listón y la amazona sus bomboris. Ambas se colocaron en posición de combate.

-¡Por favor basta de pelear entre ustedes!- intervino Ukyo, -Lo importante es alejar a Ranma de Akane… ¡Ellos no deben besarse!-

-Eso no sucederá. De momento debo poner a esta en su lugar- afirmó Shampoo.

Pronto se armó una acometida en donde las tres comenzaron a luchar por derrotar a las demás y quedarse con el hijo del emperador.

Ranma tenía el paso bloqueado por ellas y las bailarinas. Al igual que yo, él era un simple espectador de la lucha. Las pelucas volaron, así como también un par de adornos de los vestuarios y cosas utilería. A las bailarinas se les notaba el miedo y la frustración, seguían bailando, pero estaban temerosas por estar muy cerca de la batalla… De pronto un fuerte estruendo se escuchó, algo similar a una explosión.

Una nube púrpura invadió el ambiente y pude notar como Ranma se escapaba con un enorme saltó. Me llevé una mano a la boca para no inhalar nada. Las chicas que bailaban salieron corriendo. Pronto todo se disipó, mis ojos se abrieron como platos al ver la imagen que tenía enfrente: Kodachi, Shampoo y Ukyo se encontraban tiradas en el suelo durmiendo plácidamente. En el centro había un ramo de rosas negras, el cual posiblemente era el causante de todo.


Miré horrorizado lo que ocurría. Esa loca de Kodachi seguro traía ese ramo para tenderme una trampa. En aquel momento me cuestioné, ¿quién se encargaría de sacarlas discretamente del escenario? No había terminado de pensar cuando un enorme oso panda, mejor conocido como mi padre, entró al escenario portando una peluca de risos dorados y un vestido medieval occidental de color rosado. Mi cara se puso azul al ver semejante espectáculo, ¡me sentía tan avergonzado!

Rápidamente subió a los dormidas "señoritas" a sus hombros. Todos mirábamos absortos lo que ocurría. Justo antes de salir del escenario sacó un letrero que decía: "No te preocupes hijo, yo me encargaré de ellas. Tú sólo procura besar a Akane".

Cuando leí aquello por poco me caigo de espaldas. Akane y yo nos miramos aterrorizados y nos sonrojarnos furiosamente. El odioso y ridículo panda salió dando saltos mientras cargaba a las tres jóvenes. Por un segundo nos quedamos mirando idiotizados como él se las llevaba. Abandonamos nuestro trance cuando Hiroshi entró a escena.

-Quiero darles las gracias por haber aceptado nuestra invitación. Está noche contamos con la presencia de unos amigos y comerciantes occidentales-. Los presentes empezaron aplaudir y él continuó con su discurso, -Es por ello que estaremos efectuando un baile en honor a nuestros invitados…-

A la pista de bailar volvieron las bailarinas japonesas, junto con ellas varias chicas vestidas con trajes occidentales. El vals comenzó a sonar por lo alto y un bello espectáculo empezó. Tragué en seco preparándome para el momento, tenía que sacar la escena adelante.

Miré con timidez a Akane y ella me devolvió al expresión… -¿Señorita, le gus… gustaría… bai… bai… bailar?- pregunté en medio de tartamudeos

Ella asintió con un bello rubor en sus mejillas. Le extendí mi mano y en cuanto ella la tomó mi corazón dio un vuelco. Estaba tan nervioso que apenas y podía controlarme. Caminé con ella hasta llegar a la mitad de la pista de baile. Despacio y temeroso coloqué una mano en su cintura, luego levanté su otra extremidad como ella me había enseñado… Lentamente comenzamos a movernos al ritmo del vals.

Nuestros movimientos al igual que en el ensayo fueron algo torpes al inicio, pero conforme avanzaba la melodía lucíamos un poco mejor. La ventaja de estar rodeados por más personas camuflaba nuestra falta de experiencia en el "famoso arte" de bailar. La brisa soplaba con fuerza moviendo varios de sus cabellos azulados, instintivamente subí mi mano hasta su frente y acomodé algunos de los mechones rebeldes.

Akane me miró algo asustada, me maldije a mí mismo por tomarme aquel atrevimiento; después de todo estábamos actuando y aquello me permitía hacer algunas cosas que normalmente jamás haría. En mi mente seguía llevando la cuenta del compás musical como me había enseñado Akane, lo último que deseaba era hacer un ridículo mayor, por lo tanto debía concentrarme en el baile. Sin embargo, dejé de preocuparme por esas estupideces y me concentré en ella… Era indescriptible lo agradable que era tenerla entre mis brazos, sentir su cintura apresada por mi extremidad y percibir la suavidad de su mano contra la mía. Su perfume inundaba mis sentidos, cerré los ojos por un instante para disfrutar del momento y vivirlo al máximo.

Salí de mi ensoñación cuando su melodiosa voz llegó a mis oídos, -¿La está pasando bien su excelencia?-

-Con su compañía es imposible pasarla mal, señorita- le respondí retrocediendo un poco para hundirme en aquellos ojos avellana.

Un tenue rubor se apoderó de sus mejillas, -Me… me… alegro que esté disfrutando de la velada- dijo casi en su susurro, -Nunca imaginé que tendría el honor de bailar con el hijo del emperador…-

Le sonreí de medio lado, -Yo nu… nunca imaginé que podría conocer a una joven tan her… hermosa como usted-. Incluso actuando se me dificultaba decirle lo bella que era, pero era la verdad, ella era una mujer muy hermosa. Clavé mi mirada en ella, esperaba que pese a la actuación lograra ver que decía la verdad. -¿Podría decirme su nombre, por favor?-

Pude sentir el leve temblor de su mano, estaba nerviosa, pronto vendría la escena que tanto temíamos. -Yo… no puedo, no creo que sea conveniente- musitó para luego mirar al suelo.

Aproveché su distracción para separarme un poco y entrelazar su mano. -Por favor acompáñeme…- le solicité con un tono de voz potente y demandante.

Ella asintió con la cabeza. Nos alejamos de la pista hasta llegar a un bonito lugar en el jardín artificial que habían recreado. Había muchas flores a nuestro alrededor y una fila de linternas japonesas sobre nuestras cabezas. Me encargué de detallar cada objeto para calmar mi ansiedad. Había llegado la hora, sabía muy bien porque estaba ahí y lo que tenía que hacer. Debía admitir que una de las razones por las que había aceptado participar era porque no me agradaba la idea de que Akane actuara en una obra con otro chico. Estaba seguro que mis "queridas" compañeras idearían una escena comprometedora, ¡y de ninguna manera iba a permitir que alguno de los abusivos del salón tomara la actuación como una excusa para propasarse con ella! No obstante, tenía otra fuerte razón para haber aceptado…

Me di una bofetada mental para volver a concentrarme en la escena. -Yo… no suelo ser tan abierto con las mujeres, pero usted me ha cautivado esta noche… Perdóneme si soy atrevido…-

Podía sentir un intenso calor en mis mejillas y algo me decía que las mías estaban igual de ruborizadas que las de ella. -No siga, no deberíamos estar aquí- susurró de una forma que me pareció encantadora.

-Creo que sí deberíamos estar…- musité mirándola intensamente, -Si no desea darme su nombre al menos podría… podría darme… otra cosa- finalicé con un tono seductor que maldije haber usado.


Ahí estaba de nuevo aquella frase, la misma que había usado en el ensayo en el parque justo antes de que la loca de Kodachi interrumpiera la escena. Su voz me daba escalofríos, había usado un tono que por lo menos a mí me pareció en extremo seductor. Estaba tan nerviosa que apenas podía mantenerme en pie. Mis piernas temblaban y simplemente no podía controlarlas.

La ansiedad que sentía era incontrolable, ¿en verdad me iba a besar frente a todas esas personas? ¿Mi primer beso verdadero sería en una obra de teatro? Temerosa busqué sus ojos azul-grisáceos, quería descifrar lo que me decía a través de ellos. Su mirada era penetrante y decidida, me intimidaba con tan sólo observarlo. Estaba a su merced, si quería besarme yo no iba a poner ningún tipo de resistencia.

Su olor, la cercanía de su cuerpo, aquella mirada… estaba perdida en el momento, me olvidé de que estaba sobre un escenario con cientos de ojos expectantes…


Nuestro choque de miradas era intenso, Akane no había pronunciado palabra, pero su mirada me decía que tenía permiso para acercarme a ella sin problema. Convenientemente, al igual que había ocurrido en el ensayo, el viento sopló con fuerza permitiendo que los pétalos de los cerezos simularan una lluvia rosa que cubría el escenario y a los espectadoras. El momento era perfecto para decir el parlamento que seguía.

-Los pétalos de cerezo resaltan su belleza- espeté con mis ojos fijos en aquellos color chocolate que me observaban con un brillo especial.

Desvié mi mirada por unos segundos hacia sus labios, la tentación de besarla era muy fuerte… Incluso cuando estábamos ensayando estuve a punto de olvidarme de todo y por fin acariciar sus labios con los míos, con tan sólo un roce me hubiera dado por satisfecho, pero las cosas no resultaron como yo esperaba. Sin embargo, ya en el escenario todo era muy diferente. Estaba cada vez más cerca de poder besarla si así lo deseaba.

Lentamente llevé mi mano hasta una de sus mejillas, mi dedo índice rozó la zona con suavidad y luego se trasladó debajo de su mentón. -Sólo le pido un… be… beso…-

Le escuché emitir un sonoro suspiro y suspiré yo también. Mi corazón latía con desenfreno y mi estómago estaba hecho un nudo. La sensación de estar tan nervioso era una tortura… Hice una tenue presión en su mentón para que Akane levantara el rostro, ella me regaló una mirada llena de miedo e incertidumbre.

Para calmarla le sonreí, -Tranquila, confía en mí…- le susurré de forma que sólo ella pudiera oírme, -Sólo se trata de una actuación- usé aquellas palabras que Akane me había dicho cuando interpretamos a Romeo y Julieta.

Ella movió la cabeza de forma afirmativa y tragó en seco. Supe que ese era el momento. Quité mis dedos de su mentón, rápidamente cubrí sus mejillas con mis dos manos y las presioné suavemente, ladeé mi cabeza, cerré los ojos y me acerqué su rostro…


Cuando escuché a Ranma pidiéndome que confiara en él busqué fuerzas en mi interior para calmarme. Estaba tan decidido a besarme que me asustaba, yo esperaba otra reacción de su parte. Finalmente cuando cubrió mis mejillas con sus manos me di cuenta que algo no estaba bien…

Acercó su rostro, pero el contacto entre nuestros labios nunca se dio, entre nosotros había una barrera que impedía el "esperado" beso. En su lugar sólo pude percibir el roce de su respiración y su nariz que chocando con la mía. Mi primera reacción fue abrir los ojos exageradamente, pero luego los cerré para continuar con la escena. Escuché de fondo los aplausos y telón se cerró.


Estuve a punto de tirar por la borda mi plan, pero mi deseo de venganza fue persistente hasta el final. Claro que me moría por besarla, más aún cuando me di cuenta que ella estaba dispuesta a dejarme hacerlo… No obstante, lo que Akane me había hecho cuando interpretamos a Romeo y Julieta era imperdonable, quería darle una cucharada de su propia medicina… Quería venganza.

Fue por eso que justo cuando la tenía en mis manos y confiando en mí, hice lo mismo que ella había hecho conmigo: le coloqué una cinta sobre sus labios y de esa forma evité que el beso fuera real. No estaba seguro si había hecho lo correcto, sin embargo mi plan había salido a la perfección.

Los aplausos inundaron el lugar y supe que el telón se cerraría. Despacio me separé de ella, en cuanto lo hice me arrepentí de lo que había hecho. Akane me miró con los ojos llenos de tristeza y con delicadeza se quitó la cinta.

-Akane…- musité por lo bajo.

-No digas nada- respondió mirando el piso.

En menos de una fracción de segundo sentí el quemante roce de su palma contra mi cara. Me había abofeteado con el alma y nunca ninguno de sus golpes había dolido tanto. Akane salió corriendo del escenario y yo me sentí como una basura humana… La venganza no era tan dulce como decían.

Continuará…

Notas:

Autora toma prestado a Ranma y lo usa como escudo humano para no ser apaleada por las lectoras que de seguro querrán matarme. Gomen, gomen, gomen, gomen… Estoy segura de varias están deseando ahorcarme, golpearme, o insultarme luego de la escena que acaban de leer (en especial Cris quien me dejó explícitamente en un review su amenaza). Tengo suerte de vivir lejos de la mayoría de ustedes, así que si alguien quiere acabar conmigo tendrá que volar varios kilómetros para lograrlo. XD

Sé que fue sumamente cruel cortar la escena de beso, pero todo tiene su razón de ser. Primero, fue Ranma quien lo decidió así. Pobre chico, él la pasó muy mal cuando Akane le colocó aquella cinta y lo "engañó". Ranma quería venganza por lo ocurrido en la obra y yo decidí que era justo que la tuviera. Segundo, esta idea de la venganza fue ideada desde el mismo instante en que decidí que haría un capítulo en donde nuevamente representaran una obra de teatro. Yo soy fiel creyente de la ley del Talión que dice "Ojo por ojo, diente por diente". Akane nos fastidió la vida a todas y todos con esa cinta, por ende yo decidí que la revancha era justa y debía vivir lo mismo que vivió Ranma.

Tranquilidad… habrá beso, lo juro, pero el momento será bajo otro contexto, el cual también había decidido casi desde que inicié esta historia. Les prometo que el beso valdrá la pena, y la espera por leerlo tendrá su recompensa. No me maten aún… (Autora aplica la técnica del tigre caído).

Quiero confesarles que no quedé feliz con el resultado del capítulo. Quería hacer la adaptación de la obra con más detalles y escenas, pero a la vez quería que todo saliera en un solo capítulo. Al final ustedes me dirán que les pareció y si logré por lo menos divertirlas con esta locura. Perdón porque sé que no es mi mejor capítulo, sin embargo, espero poder reivindicarme.

Muchas gracias de corazón por haberme esperado estas largas semanas y por haber leído hasta este punto. También quiero darle las gracias con todo mi alma a las personas maravillosas que me dan su invaluable apoyo a través de sus reviews: Adri, Cris, Danny, Marina, aAnNaz, viry chan, Paola, Tsukisaku, Jenny, Ishy, tokiro-goi, syndy, Dika1990, Gis, lerinne, Marce, kotoko, Betobatucas, Kohana Saotome, Des y Barbs.

Sus reviews son mi motivación y me dan ese empujón final que siempre necesito para sacar adelante las contis. Gracias porque de seguro no escribiría sino hubiera personas tan maravillosas como ustedes que me leen y me dejan saber esas cosas que pasan por su cabeza.

Aclaración cultural: tanto las geta, como las zori son sandalias tradicionales japonesas.

Este capítulo no tiene edición final, quise publicarlo así para no hacerles esperar más. Además al ser tantas páginas me cuesta más identificar fallos. Si encuentran algún horror por ahí no duden en señalarlo.

¡De nuevo muchas gracias por leer! Les agradecería infinitamente si se toman algunos minutos para dejarme sus reviews y que me cuenten qué les pareció esta actualización… Como siempre les digo sus reviews me sacan enormes sonrisas y son mi recompensa por el trabajo realizado.

¡Nos vemos en la siguiente entrega!

Un besote,

AkaneKagome