¡Hola mis estimadas lectoras y estimados lectores! Quiero empezar pidiéndoles una enorme disculpa por haber tardado tanto en reaparecer por acá. En realidad el mes de noviembre e inicios de diciembre estuve muy ocupada trabajando en la tesis y cerrando semestre. Hasta la segunda semana de diciembre pude empezar a escribir y recientemente concluí este capítulo. Espero puedan perdonarme por la demora; tengo la fe de que luego de esto podré retomar el ritmo de actualización que llevaba antes.

Quiero dedicarle esta entrega a cada una y uno de ustedes que me han acompañado a lo largo del año. Gracias de corazón por su incondicional apoyo y por las palabras de aliento que siempre me dejan. Ojalá que les guste este pequeño regalo navideño atrasado.

Sólo les diré que esta actualización va muy relacionada con la trama del capítulo pasado y que pronto habrá un nuevo giro en esta historia… ¡Sin más, las dejo para que lean a gusto!

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo XVI Besar a Akane

Estaba cansado de mirar por la ventana el mismo paisaje. Jamás imaginé que un viaje en tren podría ser tan tedioso y aburrido. Cuando ganamos las dichosas vacaciones con todos los gastos pagos no nos dijeron que el transporte sería tan poco eficiente. Después del viaje de varias horas en tren nos esperaría un viaje en transbordador que no resultaba nada esperanzador. ¡Los muy graciosos nos daban una estadía en un hotel de lujo en Okinawa, pero no tuvieron la decencia de regalarnos los pasajes de avión! En lugar de tener dos horas y media de viaje, nos esperaba un largo e indefinido trayecto.

Para colmo de males desde que actuamos en aquella maldita obra, Akane estaba rara conmigo. Algo había cambiando en ella, sin embargo, no encontraba el momento adecuado para hablarle sobre el tema. Por lo general me evitaba y se mostraba disgustada de cuando en cuando sin razón, o al menos esa era la impresión que tenía; simplemente la sentía diferente conmigo. ¿Acaso seguía disgustada por el tema de la cinta y el beso?

Suspiré hastiado, entre lo aburrido del viaje y el descifrar los aparentes cambios de humor de "mi prometida" me estaba complicando la existencia. Miré una vez más las borrosas sombras de los árboles en el horizonte, fruncí los labios y coloqué mis brazos detrás del cuello en una posición relajada. Al cabo de unos segundos dejé de estar solo y mis compañeros de clase llegaron a hacerme compañía.

Los chicos comenzaron a hablar de temas sin importancia y yo fingía no escucharlos, aunque me era inevitable prestarle atención a su conversación. Continuaba observando sin ánimo por la ventana cuando me percaté de que ellos estaban cuchicheando algo y me pareció oír unas voces femeninas que se acercaban a nosotros. Volteé y justo en ese momento Akane paseaba por el pasillo del tren con sus amigas. Me le quedé mirando como un imbécil. Ella clavó sus ojos en mí un instante y esbozó una media sonrisa; todo ocurrió en fracción de segundos, luego siguió su camino platicando animadamente.

Nosotros nos quedamos contemplándola embobados. Creo que todos teníamos nuestra atención fija en ella, ya que en realidad nunca había visto que Daisuke o Hiroshi mostraran un genuino interés por otra chica que no fuera Akane. Me encontraba cavilando cosas sin sentido cuando los comentarios no se hicieron esperar…

-Tienes suerte Saotome…- pronunció Hiroshi.

-¿Qué…?- pregunté saliendo de mi estado de ensoñación, -¿Por… por… qué lo dices?-

Ambos muchachos se movieron de su asiento, que estaba frente al mío, y se sentaron a mis costados. Observé asustado su reacción y mi cuerpo se tensó por completo; tenía un mal presentimiento sobre aquella conversación.

-Vamos, no te hagas el bobo- dijo Daisuke.

-Sabes bien que lo decimos porque eres el novio de Akane- respondió Hiroshi.

-Además porque la besaste en la obra de Cenicienta- secundó mi otro compañero.

-Yo… yo…- tartamudeé con torpeza. Me quedé mudo escuchando las tonterías que pronunciaban.

-Debe ser genial poder besar a una chica como Akane…-

-Ni siquiera puedo imaginarlo… El sentir sus labios cálidos presionando contra los tuyos…-

-¡Qué envidia te tenemos!- gritaron ambos al unísono. Me tenían acorralado con sus codos presionando contra mis costillas.

-Enserio… yo no… yo nunca… nunca he besado a Akane…- pronuncié nervioso.

Los chicos entrecerraron los ojos maliciosamente. Intuía que las cosas iban para peor. -¡No no lo niegues, Ranma!- espetó Hiroshi.

-Te hemos visto besarla dos veces… Incluso creo que más…- afirmó Daisuke.

Ambos se quedaron en silencio por unos segundos. -Bueno la besaste hace unas semanas en la obra de Cenicienta…-

-También la besaste cuando interpretaron Romeo y Julieta…-

-Y la vez que…-

Los interrumpí antes de que pudieran continuar, -¡Nunca la besé en esas obras, en ambas hubo una cinta de por medio!-

Mis compañeros me observaron con desconcierto. Daisuke alzó una ceja y habló, -Nosotros vimos como se besaban, ¿no esperarás que te creamos eso de la cinta?-

-Además, ¿quién en su sano juicio usaría una cinta para evitar besar a una chica como Akane?-

-Ella empezó todo…- murmuré para mí mismo recordando el porqué yo había decidido usar una cinta en nuestra segunda interpretación. Ellos no escucharon lo que dije y continuaron con su discurso.

-De todas formas te perdonamos el que la hayas besado, ya que gracias a ello nos ganamos el premio- pronunció Hiroshi. Poco a poco se iban separando de mí y dejando de lado su actitud "hostil".

-¡Qué no la he besado!- grité con fuerza poniéndome en pie.

No estaba seguro de cómo defenderme, o de qué frase usar. Los chicos estaban empecinados en fastidiarme con el tema de los "besos". Además tenía la leve impresión que mi presencia en aquel lugar era riesgosa, en menos de diez segundos opté por salir corriendo del vagón y dejarlos solos.

-¡Oye Ranma, espera no huyas!- vociferó de Daisuke.

Lo último que escuché fueron las palabras de Hiroshi a los lejos, -¡Sabemos que te vas porque no quieres contarnos sobre cómo besa Akane!-

Volteé hacia atrás un poco desconfiado, pero al no verlos sentí un alivio, -Menos mal- me dije a mí mismo.

Comencé a recorrer los vagones en busca de un sitio tranquilo en donde pasar el resto del viaje. Ya más calmado comencé a ojear los espacios, sin embargo, ninguno parecía adecuado. No es que fuera antisocial, pero en todos había demasiada gente para mí gusto. Sólo quería estar en paz conmigo mismo. De pronto se me ocurrió una idea que quizás podría funcionar: en el último vagón existía un pequeño espacio al aire libre, lo más probable era que nadie quisiera estar ahí por el viento que pegaba y debido a que no era un lugar muy seguro.

Decidido llegué hasta el sitio, aunque de paso tuve que burlar a uno de los guardas de seguridad para poder salir. Abrí la compuerta y una fuerte brisa dio de lleno en mi cara. Caminé hasta llegar a una barandilla, me recosté con las piernas frente al metal, y comencé a analizar todo lo que había a mí alrededor, empezando por los rieles y terminando por el azul del cielo. Por fin estaba en paz y solo, nada de chicos odiosos con sus preguntas e insinuaciones inoportunas.

-Besar a Akane… ¡Ja!... No saben lo que dicen…- mascullé por lo bajo.

Ellos sólo hablaban estupideces y lo peor del caso era que no me creyeron cuando les dije que yo nunca la había besado. En ese instante llegó a mi cabeza esa pregunta que últimamente rondaba mis pensamientos con mayor fuerza… ¿Besar a Akane…? ¿Cómo se sentiría besarla...? Tragué en seco de sólo imaginarlo. No podía negar que la idea me resultaba agradable, lo malo era que generalmente me costaba mucho tomar la iniciativa para siquiera intentarlo.

El tema de los besos era algo complicado, especialmente cuando no estaba seguro de los sentimientos de Akane. En ocasiones parecía que sí estaba interesada en mí, o incluso que me quería, pero otras veces se comportaba tan poco afectiva y grosera… Nunca tenía claro lo que esperaba de mí y por eso me resultaba tan difícil. Era una tarea imposible intuir cuál era su posición respecto a los besos, sin embargo, me quedé con la impresión de que durante el ensayo y la obra ella quería que la besara, de lo contrario no tenía porque enfadarse conmigo como lo hizo por lo de la cinta.

¿Por qué todo tenía que ser así con Akane? ¿Por qué me costaba tanto tomar la iniciativa para acercarme a ella de forma física? Eran pocas las veces que lo había conseguido… Como aquella vez cuando creí que deseaba que la besara…

Flash back

Desde que mi madre llegó a visitarnos todo era un desastre. Las cosas empeoraron cuando hablaba solo en el dojo intentando encontrar una forma para que Akane no se molestara conmigo por lo que había dicho sobre sus pechos…

-Pero Akane, ¡si tus senos fueran más grandes, tu espalda dolería!- ensayé con convicción.

Un fuerte golpe en la nuca me sacó de mi estado de concentración. -¿Qué clase de estupidez dices?- la escuché gritarme. De seguido me tomó por la trenza y me arrastró por la casa.

-¡Qué haces! Yo sólo estaba…-

-¡Shhh!- Ella me calló y continuó jalando de mi cabello. Finalmente llegamos a una habitación y cerró la puerta de golpe. Yo me encontraba completamente desconcertado, no entendía nada de lo que sucedía. Akane lucía pensativa y muy callada.

Me senté a la espera de una explicación, pero ésta no parecía llegar. Quedé aún más desconcertado cuando ella reaccionó como una loca y dio un brinco con su cara llena de pánico. En menos de una fracción de segundo corrió a apagar la luz.

-H… Hey- iba a reclamarle su extraño comportamiento, sin embargo no me dio oportunidad, me tapó lo boca con su mano y se sentó a mi lado quedando más cerca de lo que hubiera querido.

Nos encontrábamos inmóviles, ella recostada contra mí y con su extremidad cubriéndome los labios. Yo sólo deseaba saber qué demonios le sucedía. Despacio fue retirando su mano, permitiéndome de paso respirar con libertad.

-¿Akane… qué…?- iba a cuestionarle.

-¡Shhh!- me silenció nuevamente. Pude ver en su cara una expresión de suplica para que no hiciera ruido.

Todo era demasiado raro y en realidad no estaba seguro de lo que sucedía, no obstante, mi mente empezó a analizar la situación… Estábamos solos. Estaba oscuro y todo estaba muy tranquilo… Sería qué… Acaso aquello significaba que el comportamiento de Akane se debía a que quería que tuviéramos una reconciliación más íntima… ¿Quería que la besara? Si eso era lo que deseaba debía corresponderle.

La tomé entre mis brazos y la estreché con fuerza. Ella parecía un poco tensa, pero supuse que era normal. -Yo… entiendo…- musité nervioso, -C… como estás tomándote tantas molestias me reconciliaré contigo-.

Akane por su lado sólo respondió con un sonido de desconcierto. Como no podía ver bien su rostro la moví lentamente de modo que pudiera mirarla directamente a los ojos. Estaba cerca de sufrir un paro cardíaco, pero no podía acobardarme, tenía que comportarme como un hombre, al menos por una vez.

-¿Yo… entonces yo… yo creo que estaría bien si…?-

Ella me miró con un brillo especial en sus hermosos ojos avellana. -¿Eh? E… espera…- espetó por lo bajo. -¡Idiota! ¡Este no es el momento!- me gritó con todas sus fuerzas. No tuve tiempo de analizar su reacción porque sentí algo duro y afilado sobre mi hombro… Era la katana de mi madre.

Fin Flash Back

Pensándolo bien, su actitud no tuvo nada que ver con deseos de besarme ni nada por el estilo, todo lo hizo para protegerme de mi madre. Yo fui el que creyó que aquello era una estrategia de reconciliación. Si tan sólo ella se mostrara más afectiva las cosas quizás serían diferentes… Aunque cuando se ponía muy dulce me asustaba, incluso me aterrorizaba más verla cariñosa y sumisa que cuando estaba enojada.

Cuando Akane se comportaba de una forma más afectiva, incluso cariñosa empeoraba las cosas. Sencillamente estaba acostumbrado a lidiar con sus enojos y sus golpes, no con una mirada llena de ternura o con algún tipo "contacto físico". Simplemente me paralizaba ante el hecho de demostrarle mis sentimientos.

Nunca olvidaré la vez que la muñeca embrujada poseyó el cuerpo de "mi prometida"… Por un momento creí que en realidad ella había decidido mostrarse más sexy y cariñosa. Torpemente me dejé llevar por mis emociones sin darme cuenta que aquella chica que se mostraba tan diferente conmigo no era la Akane de siempre…

Flash Back

Su comportamiento era muy extraño. Ella quería pasear y decidí complacerla, a pesar de que estaba lleno de incertidumbre por su cambio radical... La noche era serena y las estrellas brillaban en el cielo. De fondo el sonido del agua cayendo y los grillos cantando inundaba el ambiente.

Caminábamos tranquilamente, incluso ya me había acostumbrado a sentir como sujetaba mi brazo, aunque en inicio por poco me da un paro luego de su atrevimiento. De pronto ella cesó su paso…

-Ranma… Cierra los ojos, por favor- me pidió con ternura.

En cuanto lo oí decir aquello casi me atraganto. ¡Cerrar los ojos! ¡Qué estaba tramando esa chica! Como un rayo me separé de ella para verla de frente. Mi estado de pánico era demasiado obvio como para disimularlo.

-¿Para qué?- le pregunté asustado.

Ella me miró con sus ojos chocolate de una forma realmente conmovedora. -No me hagas decir lo que quiero hacer- musitó con preocupación.

Yo me quedé paralizado mientras la brisa soplaba con fuerza sobre nosotros. Abrí los ojos desmesuradamente y me quedé en silencio. ¿Acaso quería que cerrara los ojos para besarme? Aquello era demasiado bueno, y aterrorizante al mismo tiempo, para ser verdad. Observé aquel rostro angelical que me miraba con irises enamorados. Instintivamente mi vista bajó de sus ojos hacia su boca; sus labios lucían muy tentadores, pero yo no estaba preparado para besarla.

-Oh, bien…Yo sólo… Yo no…- balbuceé rascándome una mejilla de forma distraída. En el fondo anhelaba besarla, sin embargo, me era difícil enfrentar algo semejante.

Akane hizo un movimiento en falso al cual no le presté demasiada atención… De seguro ella también se había percatado de la presencia de nuestra "adorable y oportuna familia".

Fin Flash Back

Nuestra familia… De alguna forma parecían tener un radar para detectar los momentos clave en los cuales Akane y yo estábamos a punto de avanzar, o de tener algún acercamiento importante. Eran mi maldición, mi padre metiche y los Tendo estaban destinados a arruinar cualquier minuto que compartiéramos a solas. Nunca faltaban sus indirectas y comentarios "discretos".

En realidad fue una pena saber que esa chica que insinuaba querer besarme, y que se comportaba tan afectuosa no era la verdadera Akane. Más adelante aquella noche cuando me abrazó de forma repentina me vi sumergido en un universo paralelo de incredulidad. Lo malo es que nunca fue ella… Era sólo una impostora que usó su cuerpo para intentar vengarse de mí, y como soy débil cuando se trata de "mi prometida" caí en su juego. Estuve a punto de besarla, creyendo que por alguna extraña razón había cambiado su actitud conmigo… Tuve suerte que primero mi familia, y luego Akane con la ayuda de Ryoga, llegaran a impedirlo. Porque a pesar de ser su cuerpo, no era ella, hubiera sido terrible besar a Akane sin serlo.

Mis ojos viajaron de nuevo hacia los rieles que desparecían en la distancia. Fruncí los labios al repasar algunas de las tantas veces en las cuales se había cruzado por mi cabeza la idea de besarla, y también aquellas en donde por magnetismo nos veíamos atraídos físicamente… En casi todos esos encuentros algo o alguien nos interrumpía y la familia Tendo era especialista en ello. Hubo una vez en particular que los odié profundamente por aparecer justo en el momento menos oportuno…

Flash Back

Comenzaba a sentirme como un miserable, una vil rata que usaba artimañas para poder conseguir mi objetivo, el cual era lograr que Akane se deshiciera de ese traje odioso que la hacía más fuerte que yo. La estaba engañando con mi actitud y mis palabras… Era cariñosa y muy bonita, no se merecía mi despreciable comportamiento, y yo no me la merecía a ella.

-Akane yo…- me animé a pronunciar, pero antes de que pudiera articular una sílaba más ella gritó por lo alto para luego abalanzarse sobre mí.

Abrí los ojos exageradamente. Me quedé inmóvil sin saber qué hacer. Ella me había rodeado con sus brazos por el cuello y se pegó completamente a mi cuerpo. Mi corazón latía tan deprisa que temía que Akane se diera cuenta de mi estado por culpa de su cercanía. Percibí como ella fue soltando su agarre y sus extremidades fueron deslizándose lentamente por mi pecho.

Sin entender el porqué mi cuerpo reaccionó por sí solo reteniéndola. Mis brazos rodearon su espalda y la abracé. ¡La estaba abrazando por todos los cielos! Ella parecía no oponer resistencia. Akane dejó su cabeza junto a mi pecho respirando tranquilamente… Fue en ese instante cuando me di cuenta de lo agradable que era el tenerla así. Me gustó sentir su cuerpo contra el mío, su calidez y el olor de su cabello embriagando mis sentidos. Si mi instinto no me fallaba podía escuchar como nuestros corazones retumbaban embravecidos.

Akane despegó su cabeza y me miró de una forma que hizo que el mundo me diera vueltas. En sus irises avellana había un reflejo que me atraía hacia ella de forma inevitable… Era como si me estuviera pidiendo a gritos que la besara y yo me sentí tentado a cumplir sus deseos.

-Ranma…- susurró con su voz armoniosa y cargada de dulzura.

-Akane…- le respondí completamente embobado. Nuestros alientos chocaron y anhelaba que el cuerpo me respondiera para poder probar sus labios… No obstante, un traje endemoniado una familia metiche evitó que sucediera.

Fin Flash Back

Triste realidad la mía, el universo tenía un complot para que cada vez que compartía un momento íntimo con ella algo impidiera que avanzáramos. Cerré mis puños con fuerza, pero al instante suspiré resignado. Quizás si el mundo impedía que llegáramos a algo más era porque había una razón importante para ello. No obstante, en estos últimos meses las cosas con ella habían cambiado mucho. Me sentía cada vez más a gusto con su compañía y creo que la confianza entre ambos estaba creciendo, sin embargo, de eso a besarla había una gran diferencia.

Cabizbajo entré de nuevo al tren. Caminé a través de varios vagones hasta que por fin encontré uno que estuviera medianamente vacío. No deseaba tener que lidiar de nuevo con mis "queridos" compañeros, sus insinuaciones o indirectas.

Sin importar lo que dijeran, o lo que todos creyeran, ella y yo nunca nos habíamos besado ni nada parecido; aunque en realidad a veces anhelaba que así fuera. Cerré mis párpados y recosté mi cabeza sobre el vidrio de la ventana. Si tan sólo Akane fuera más amable, o más cariñosa todo sería más fácil. Respiré pausadamente y poco a poco fui perdiendo la conciencia…

Flash Back

-¡Hola me alegra ver que estás tan bien, Akane!- pronuncié alegremente mientras entraba a la habitación ondeando mi mano. -Lamento lo que pasó- finalicé sentándome sobre su cama.

-No fue tu culpa, es que yo me descuidé, así son los accidentes- me dijo muy animada para calmarme.

-Supongo, pero qué bueno que no resultó una lesión grave-.

-Muchas gracias… Por cierto, me gustó mucho el modo en que te ofendió que estuvieran todos tomándome fotos, supe que por eso fue que te enojaste- comentó sonrojada y bajando la mirada. -La verdad no pensé que te interesara tanto, pero me alegra porque tú también me interesas…-

Sentí que mis mejillas ardían. Ella me estaba confesando que estaba interesada en mí y yo debía reaccionar de alguna forma. Sólo podía pensar en una cosa… Fui aproximando mi rostro sonrojado al suyo…

-Akane…- musité aún nervioso por lo que iba a hacer. Coloqué mi brazo como soporte sobre la cama y decidido continué hasta quedar a escasos milímetros de su boca… Lo iba a lograr, estaba a punto de vencer ese el último obstáculo para llegar hasta ella: yo mismo. Despacio recorté la distancia que me faltaba para poder besarla.

Fin Flash Back

Podía sentirlos, sus labios suaves y tibios presionados contra los míos. Mi cuerpo tembló, supuse que era por la emoción del momento. No quería separarme de ella, pero debía hacerlo, tenía que verla a los ojos para comprobar que por fin mi deseo de besarla se había vuelto realidad.

Aún con los párpados cerrados di por terminado aquel contacto. Podía percibir el calor de su piel chocando contra el mío… -Akane…- musité embobado.

-Ranma- la escuché decir por lo bajo con dulzura.

Finalmente abrí mis ojos e intenté enfocar mi vista… Ahí estaban, podía divisar sus irises avellana mirándome con cierto dejo de incertidumbre.

-Ranma despierta…-

Cuando le oí decir aquello me desconcerté, me moví con brusquedad y mi cabeza chocó contra la ventana. En eso me percaté que estaba en el tren. Me llevé una mano a la cabeza y masajeé la zona del golpe.

-¿Qué demonios?- susurré para mí mismo. Tardé cinco segundos en captar que todo había sido un sueño; tuve la misma fantasía que el día que Akane había estado en el hospital… Aquel recuerdo se volvió realidad en mi mente en forma de un sueño que parecía demasiado real.

Estaba tan ensimismado en mis propias deducciones que olvidé que ella me había despertado. Volví a mirarla; estaba de cuclillas, con los codos sobre sus rodillas y sus manos cruzadas bajo la barbilla. Tenía aquel destello pícaro en sus pupilas y una sonrisa burlona que me daba mala espina.

-¿Por qué me miras así?- pregunté con el ceño fruncido.

Su sonrisa se amplió un poco más, -¿Qué estabas soñando?-

Aterrorizado me eché hacia atrás recostando lo más que pude mi espalda al asiento. -No… yo… no soñaba con nada en especial- contesté nervioso.

-Pronunciaste mi nombre- afirmó enarcando una ceja.

Me levanté de golpe y ella se puso en pie. -¡Debes haber escuchado mal!-

-¡Escuché perfectamente!- respondió desafiante, -Vamos, admítelo Ranma… Estabas soñando conmigo. Por eso dijiste mi nombre…-

-¡No es cierto! ¿Por qué querría soñar con una chica tan fea como tú?- Las palabras salieron por inercia de mi boca y estaba seguro de que pronto recibiría una paliza. Cerré los ojos a la espera del golpe, sin embargo, no pasó nada.

-Puedes decir lo que quieras, sé bien lo que escuché…- En lugar de estar enfadada lucía algo triste. No me gustó para nada aquella mirada melancólica, prefería mil veces que me pegara a verla así.

-Oye, Akane… Yo no quise…-

-Déjalo- me interrumpió, -Ya sé lo que piensas sobre mí…- Caminó hasta llegar a la puerta de salida y observé paralizado como se marchaba. Sacudí la cabeza y corrí para darle alcance.

-Date prisa, esta es nuestra parada. Por eso vine a buscarte, sino te hubiera despertado de seguro habrías ido a parar a la siguiente estación- pronunció con la voz llena de resentimiento.

-Akane…-

Ella simplemente salió cerrando la puerta del vagón en mi cara. Su actitud me llenaba de incertidumbre… Me maldije a mí mismo y a mi bocota por siempre arruinarlo todo. Ahora debía pedirle una disculpa y evitar que las cosas siguieran tomando el feo rumbo que llevaban desde que usé la dichosa cinta en la obra.

Continuará…

Notas:

¡Bueno, he aquí la última entrega de este año 2009!

Espero no haberles aburrido mucho con tanto flash back. Como les dije al inicio del capítulo la idea era que este complementara hasta cierto punto el capítulo pasado. Como vimos algunas escenas románticas desde el punto de vista de Akane, era justo que también reviviéramos algunas desde la perspectiva de Ranma.

Creo que hice más flash back de la cuenta, pero todas las escenas eran tan bonitas que no quería dejar ninguna por fuera. Según su orden de aparición corresponden a: tomo 34 del manga, parte 07 "Padre y Madre"; OVA 12, "Las dos Akanes ¡Ranma, mírame!"; tomo 32 del manga, parte 10 "Justo cuando dije la verdad" y episodio del anime 132, "Ay no, Akane está en el hospital".

Quiero hacer una mención especial a las chicas encantadoras que me acompañaron en el aniversario de esta historia y me enviaron sus reviews. Gracias infinitas a: Cris, tokiro-goi, Dika1990, magdal (gracias por tu felicitación y bienvenida al fic. Agradecería montones si luego me dejas tu correo para poder responderte los reviews de forma personal), Jenny, Danny, kotoko, athena-kikyo (bienvenida hermosa), galadrielcullen (se muy bienvenida al fic), Paola, Marce, hitomi_rut (mil gracias por el review, espero que más adelante puedas dejarme tu correo para contestarte el comentario)y a Marina que dejó un comentario 2 en 1 en el capítulo 14.

Me siento profundamente bendecida por Dios y por la vida por darme la oportunidad de tener lectores y lectoras tan maravillosas (os). Para mí es un privilegio poder compartir con ustedes mis escritos y saber que las personas me leen en todas partes del mundo, que han logrado una identificación con este fic y que les ha servido para revivir por medio de los flash back esas escenas que nos marcaron cuando vimos Ranma 1/2. Le doy gracias a Dios porque a través de una historia como ésta tengo la dicha de seguir haciendo amigas extraordinarias…

Gracias, muchísimas gracias porque pese a todo ustedes siguen tomándose un ratito de su tiempo para leerme y disfrutar de este fic. Agradezco que no me hayan abandonado a pesar de que me he estado demorando más de la cuenta con las actualizaciones; de nuevo mis les pido disculpas y prometo hacer lo posible para que no vuelva a suceder.

Sería genial si luego de haber leído todo esto sacaran un ratito para enviarme sus comentarios a través de sus reviews. Como autora me guían y me ayudan a mantenerme motivada. Además serían un lindo regalo de fin y principio de año.

Les deseo a todos y todas un próspero año 2010. Que el año nuevo sea mil veces mejor que este 2009 y que se cumplan sus sueños o expectativas. Bendiciones y éxitos mis chicas y chicos…

¡Nos vemos el próximo año con un nuevo capítulo, si Dios nos lo permite!

Un besote y un abrazo,

AkaneKagome