¡Hola mis queridas lectoras y queridos lectores! La autora eternamente perdida aparece por fin… Quiero pedirles perdón porque cada vez estoy peor y entrego los capis con más atraso. También quiero disculparme porque no he pasado a responder los reviews del capítulo pasado. Apenas acabé con este quise venir a subirlo, pero tengan plena seguridad que en el transcurso de la siguiente semana verán mis respuestas como siempre lo hago.

Sé que están bastante ansiosas por leer lo que sucede luego de la aparición de nuestro querido y apuesto Shinnosuke, así que de nuevo ruego me disculpen por todas las semanas que se quedaron con las ganas de saber lo que ocurriría. Lo importante es que al fin van a poder saberlo.

Mi intención era publicar este capítulo en una fecha muy especial, quería publicarlo el 30 de marzo ya que ese día cumplió años una de mis mejores amigas. Aunque sea con dos semanas de atraso quiero dedicarle este capítulo a mi adorada Anami. Hermosa, tu apoyo es una de las cosas que motiva a escribir cada vez que me siento a hacerlo. Gracias por ser una persona tan importante en mi vida, por divagar conmigo, por viciar, por regalarme tu amistad, por tu confianza, tu cariño y por compartir momentos tan bonitos conmigo… ¡Te quiero con todo mi corazón! Feliz cumpleaños de nuevo y espero que te guste este regalito atrasado. (¡Focalicé! fans1)

Espero que les guste esta entrega…Mil gracias por su comprensión y por leer este fic.

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo XVIII Recuerdos de Ryugenzawa

Estaba a punto de sufrir un ataque, ¿qué demonios hacía Shinnosuke en Okinawa? ¿Y qué hacía con Akane tomada de las manos de aquella forma tan íntima? Yo tenía años de conocerla y cuando le tocaba un mísero cabello corría el riesgo de volar al otro lado de Japón. Con él apenas había compartido unos días en Ryugenzawa y se dejaba tratar como si la conociera de toda la vida. Me enfermaba ver la manera en que atraía las manos de "mi prometida" hacia su pecho y le lanzaba aquella mirada penetrante. Lo peor era no poder escuchar lo que le decía, sólo podía observar los labios del idiota moviéndose.

Por mi cabeza pasó la idea de que le estuviera diciéndole algún tipo de frase romántica o halago. "¡Qué bella estás, Akane!" o un "Luces aún más hermosa cuando no estás en compañía de aquel chico… ¿cómo era que se llamaba?" Sentí el fuego abrasivo recorriendo mis venas cuando vi la forma en que Akane lo miraba con los ojos llenos de emoción y una radiante sonrisa. ¡Ella no estaba disgustada por la forma en que ese imbécil la estaba tratando!

De todas las cosas desafortunadas que pudieron haberme sucedido, me había pasado la peor de todas. Como si mi relación con Akane no estuviera lo bastante mal y complicada se aparecía ese chico torpe, olvidadizo por el cual "mi prometida" parecía tener una debilidad en particular.

¡Tenía serios motivos para preocuparme! Mi experiencia en Ryugenzawa no era de las más alentadoras y siempre me había quedado con la sensación de que Akane le guardaba una estima diferente a Shinnosuke. Con él se había comportado como nunca antes la había visto y la forma afectuosa en la que estaban frente aquel aparador era la prueba viviente de mis sospechas.

¿Acaso todo esto significaba que Akane sí estaba interesada en Shinnosuke? Al pensar en esa posibilidad mi mente fue hundiéndose en un abismo negro y profundo. Despacio bajé la cabeza y mis ojos chocaron contra el concreto de la acera. ¿Ella aún sentía algo por ese tipo? La sola idea me parecía insoportable. Una mezcla de sensaciones muy desagradables se fue apoderando de mí trayendo consigo una mar de recuerdos de las cosas poco gratas que me había tocado vivir cuando visité Ryugenzawa. Aún llevaba intacto ese recuerdo de cuando ella me confesó que se iba a quedar a su lado… O al menos fue lo que yo entendí…

Flash back

Me encontraba muy sorprendido por la actitud de Akane. Estaba profundamente disgustado con ella y con el chico idiota que había negado haberla visto cuando le pregunté, pero que parecía le estaba dando posada en su casa. Sentía unos celos incontrolables que aumentaron en el instante que ese cretino le pidió que le prepara la cena. ¡Qué demonios significaba eso! ¡Quién en su sano juicio le pediría a Akane que cocinara! Apenas él se marchó del lugar aproveché para enfrentar a la testaruda esa. Salí de mi escondite para ser recibido por la cara de sorpresa de Akane.

-¡Ranma!- vociferó atónita, -¿Ranma, por qué estás aquí?-

-Eso es lo que me gustaría saber. ¿Qué estás haciendo tú aquí?- le pregunté intentando esconder mi mezcla de enojo y celos.

Ella bajó la cabeza y musitó, -Lo siento…- Lo hizo de una forma tan sumisa que me desconcertó. No podía entender por qué era tan amable.

Salí de mi trance temporal, -De cualquier manera, todos están preocupados por ti, regresemos a casa- exigí.

-No puedo, tengo que preparar la cena- me respondió dándome la espalda.

Las cosas se estaban pasando de la raya. Me llevé una mano a la cabeza y me rasqué la sien. -Escucha… no crees que esto es raro. ¿Quién querría comer lo que preparas?-

-Prueba esto- me dijo extendiéndome un tazón y palillos.

¡Sólo eso me faltaba, tener que comer alguna de sus asquerosas recetas! Tomé el recipiente y la miré desconfiado, -¿Tú preparaste esto?- Akane respondió asintiendo con la cabeza de forma sonriente.

Observé la sopa por unos segundos con recelo. No quería comer alguna de las atrocidades que hacía llamar platillos, pero quería saber por qué ese idiota le había pedido que cocinara la cena… Mi única opción era probar aquello y salir de dudas. Tomé un sorbo esperando que mis papilas gustativas se toparan con un mortífero sabor, pero ocurrió todo lo contrario: ¡la sopa estaba deliciosa! Entré en un estado de shock ante el descubrimiento.

-¡E… Esto está… Está normal, no mejor que eso!- Sabía realmente delicioso; algo cocinado por Akane que no sólo era comestible, sino que además era sabroso… ¿Sería aquello una señal del fin del mundo?

-Lo que prepare no es importe- musitó ella cabizbaja.

-Monstruos misteriosos, inmediata mejoría en la forma de cocinar de Akane... ¡Hay algún tipo de secreto colosal en este bosque!-

-Eso no es todo- habló de nuevo con suavidad. Una expresión de fastidio apareció en mi rostro… ¿Acaso se trataba de lo que me estaba imaginando?

-Tengo que decirte esto, Ranma… Shinnosuke y yo…-

¡Demonios! Mis temores, se hacían cada vez más fuertes. ¿Akane me iba a decir que sentía algo por ese tipo? -E… Espera… ¿Qué estás diciendo? No estarás diciendo que no vas a regresar a casa…- Si las cosas eran así, eso significaba que todo estaba perdido.

Ella me dio la espalda y habló, -No puedo dejar a Shinnosuke ahora; pero escucha, tengo una razón para ello…-

Simplemente no podía, o más bien, no quería escuchar lo que tenía que decirme, salí a toda prisa huyendo del lugar. Sabía bien lo que iba a decir, era demasiado obvio: no podía dejar a ese tipo porque sentía algo por él. Corrí desesperado por el bosque. La sensación que se apoderó de mí ser era algo que nunca había sentido antes.

-¿Por qué, por qué, por qué, por qué?- gritaba de forma demente mientras corría. -¿Él te gusta más verdad?... ¡Ya veo, lo entiendo, lo entiendo, lo entiendo!- No necesitaba de sus explicaciones, estaba claro como el agua. Ella estaba interesada en ese tipo. Tenía tanta rabia, tanta desesperación; nunca había pensando en la posibilidad de que esa chiquilla marimacho, poco romántica y temperamental mostrara un interés genuino por un chico. Era amable con Ryoga y con los demás, pero ella siempre decía que sólo les tenía un cariño amistoso, negaba algún sentimiento más allá de la amistad… En el fondo siempre había creído que Akane sentía algo por mí y en aquella ocasión todo cambiaba.

-¡Akane, eres una idiota!- grité con todas mis fuerzas desde la copa de un árbol. Necesitaba descargar toda mi frustración contra ella y el mundo…

Fin Flash back

Permanecí cabizbajo ahogándome en mi propia desesperación al enfrentarme nuevamente a un enemigo que consideraba de cuidado. Si quería confirmar lo que realmente sentía Akane por ese idiota debía mantenerme alerta. Me di una bofetada mental para enfocarlos nuevamente, pero algo me impidió hacerlo: un nuevo autobús se había estacionado justo frente a ellos bloqueándome cualquier posibilidad de "espiarlos".

-Maldición- espeté realmente molesto. Con ese obstáculo no me quedaba más opción que encontrar otro ángulo para observarlos. Iba a ponerme en marcha, sin embargo, el bus se movilizó… Aunque para mi infinita desgracia ellos ya no estaban.

Quise explotar, derribar el poste de alumbrado público sobre el cual había estado recostado y lanzárselo al imbécil conductor que había decidido parquearse en ese preciso lugar, y por culpa de quien no tenía la menor idea de a dónde se había marchado Shinnosuke con mi prometida. No me quedaba otra opción más que volver a mi fastidiosa de labor de buscar a Akane y su "amigo" por toda la ciudad.


Era muy extraño lo que estaba ocurriendo, ¿qué hacía Shinnosuke en Okinawa? No podía creer las casualidades de la vida. Cuando nos marchamos de aquel bosque encantado creí que jamás volvería a ver a ese chico con mala memoria, pero que poseía un corazón muy dulce y noble. Nos quedamos estáticos por unos segundos; él con sus manos aprisionando las mías contra su pecho y yo con una gran sonrisa de felicidad al saber que me había reconocido.

Ninguno decía nada y fue en ese momento que me pareció prudente hablar ya que la situación se estaba volviendo incómoda. -Me alegra que al fin te acordarás de mí- pronuncié por lo bajo.

-Disculpa, no sé por qué no lo hice apenas te vi- respondió apenado, -Lo que pasa es que soy un poco distraído y olvido todo con facilidad- concluyó con una risa nerviosa.

Escuché el sonido de un autobús que se aproximaba hacia nosotros. No me había percatado hasta ese momento de que había una parada cerca. El bus se estacionó frente a nosotros y aproveché la distracción para soltar el agarre que tenía sobre mis manos. Despacio fui deslizando mis extremidades de modo que no fuera demasiado grosera.

-Me sorprende mucho verte, creí que no podías salir de Ryugenzawa- hice una pausa, -Ya sabes, por lo de los monstruos… ¿Qué haces en Okinawa?-

Shinnosuke sonrió, -Te contaré, pero si aceptas que te invite a comer-.

Su petición me tomó por sorpresa, -Es que yo… yo… dentro de poco debo irme… Tengo que reunirme con mis compañeros de clase- respondí con la voz un poco débil y entrecortada. Por alguna razón me puse nerviosa; no es que sintiera nada por él, pero me era imposible no pensar que de alguna forma me estaba "cortejando". Quizás su gesto era amistoso, sin embargo, siempre existía una tensión particular que no podía obviar. Me estaba volviendo paranoica con algo que era muy sencillo.

-Vamos Akane, será sólo un refresco y unos bocadillos. Hace mucho que no nos vemos y creo sería agradable charlar un poco- me dijo con una expresión que mi inspiró confianza, -Prometo no quitarte mucho tiempo y si luego tienes que irte no te preocupes…-

El ver su actitud amable y tranquila me hizo darme cuenta que me estaba preocupando sin tener un motivo concreto; la locura se apoderaba de mí por segundos, dando como resultado que me pensara las cosas más de la cuenta.

-Me parce bien, acepto tu invitación- afirmé sonriendo. -Perdona si fui un poco grosera, es que ando algo desubicada con esto del viaje y no quiero que mis compañeros me dejen botada antes de irse para el hotel- le confesé más tranquila.

Ambos caminamos rumba a la zona donde había más puestos de comida. Íbamos en silencio, hasta que Shinnosuke habló: -¿Qué te parece este lugar?- me pregunto señalando un puesto, el cual contaba con una linda zona con mesas y sillas.

-Está perfecto- le contesté entusiasmada. Hasta ese momento no me había percatado de que tenía un poco de hambre y que luego de un día caluroso y agitado la idea de un refresco era perfecta.

Nos encaminamos a una mesa y tomamos asiento. Shinnosuke me miró con sus profundos ojos azules; mi única reacción fue evadirlo disimuladamente y mirar el menú.


Estaba convencido de que el planeta tenía un complot en mi contra. No se trataba de uno ocasional, sino de uno que siempre lograba fastidiarme la existencia. ¿Cómo demonios en menos de un minuto los perdí de vista y se marcharon tan rápido? Y la pregunta del millón: ¿se habían ido juntos o no? Me sentía frustrado y ansioso, de nuevo me encontraba como un completo imbécil buscando a "mi dulce prometida" en un pueblo en el que nunca había estado.

Si quería hallarla pronto lo mejor sería tener una vista desde arriba de la ciudad. No era mi intención ser demasiado obvio, pero si saltaba por los tejados iba a tener más probabilidades de encontrarla. Comencé mi trayecto por el espacio aéreo intentando pasar lo más desapercibido posible. Recorrí con insistencia las zona de tiendas, quizás Akane estaría interesada en comprar algo, sin embargo, no había signos de ella.

Decepcionado por mi fracaso me trasladé aún por lo alto hacia la zona donde estaban los puestos de comida. Si ella no estaba interesada en las compras quizás comer algo era otra opción. No tardé mucho antes de percibir que la energía de Akane estaba cerca y mi vista pronto comprobó que tenía razón. Sonreí satisfecho de haberla encontrado sentada en la mesa de un puesto de comidas, estaba sola y eso me reconfortaba más allá de lo imaginable.

La sonrisa que se había formado en mi rostro se desvaneció cuando me percaté que en realidad "mi prometida" no estaba sola sino que seguía en compañía del idiota de Shinnosuke. Un tic se hizo presente en mi ojo izquierdo. -No puede ser…- mascullé antes de bajar de un salto del muro desde el cual estaba observando la escena. El "olvidadizo" llevaba una bandeja con lo que parecía ser unos refrescos para él y Akane.

¿Acaso creían que les iba a dejar las cosas fáciles? Si era así ambos estaban muy equivocados… No iba a permitir que ese entrometido buscara ganarse la atención de Akane, ni que sucediera algo parecido a lo de Ryugenzawa. Esta vez la competencia iba a ser directa y no tendría ningún tipo de consideración. ¡Akane era mía y así iba a seguir siendo aunque no tuviéramos una relación "normal"! ¡Era mi prometida por lo menos hasta ella me dijera que quería romper el compromiso! Crispé los puños y caminé decidido hacia ellos. No tenía ningún plan en mente, pero no podía seguir sin saber lo que estaba ocurriendo entre esos dos.

Observé a la distancia como Shinnosuke se sentaba a la mesa y acomodaba la comida que traía en la bandeja. Akane le sonrió, posterior a eso tomó un sorbo de su bebida y le sonrió. Lucían muy a gusto, platicaban quien sobre qué, pero pronto se les acabaría la fiesta. Estaba justo detrás de ellos…

-Akane…- pronuncié con seriedad y la mirada fría.


Al escuchar mi nombre di un ligero respingo. De inmediato supe que la voz que me llamaba era la de Ranma. Giré ligeramente la cabeza y vi sus irises azules observándonos de una manera poco amigable. A su alrededor podía percibir un aura oscura… Todo parecía indicar que estaba molesto.

-Ra… Ranma…- le contesté algo sorprendida.

-¡Mira nada más qué casualidad! No esperaba encontrarte acá y mucho menos a tu amigo- dijo lo último con cierto recelo. Con toda la tranquilidad y el descaro del mundo, jaló una silla y se sentó en nuestra mesa. -Espero que no les moleste si los acompaño. Fue una suerte verdadera suerte encontrarlos acá justo cuando buscaba algo de comer- finalizó entrecerrando los ojos y mirando despectivamente a mi acompañante.

Shinnosuke se quedó observándolo atónito por su atrevimiento. -¿Quién eres?- preguntó para luego darle un sorbo a su bebida.

La cara de Ranma se desencajó ante la pregunta, -¡Acaso no recuerdas quién soy!- le gritó.

-No…- respondió con serenidad, -Aunque me pareces conocido… ¿Quién eres y qué relación tienes con Akane?- finalizó con el entrecejo fruncido.

Cuando mencionó "nuestra relación" me sonrojé, ese tema siempre lograba incomodarme. Miré a "mi prometido" a la espera de su respuesta.

-¡Soy Ranma Saotome!- vociferó molesto, pero luego se calmó, -¿Acaso no me recuerdas cuando fui a Ryugenzawa con Akane?-

Shinnosuke se quedó un momento pensativo… -Creo que no….- afirmó colocando su dedo índice bajo la barbilla.

-Él y yo estuvimos en Ryugenzawa cuando derrotamos al dragón de ocho cabezas…- interrumpí con la esperanza de hacerle recordar.

Se quedó en silencio por unos segundos; me imaginé que puso su memoria a trabajar. -No estoy seguro, pero algo se me viene a la mente… Aunque no me has contestado, ¿cuál es tu relación con Akane?-

Noté claramente como la actitud desafiante de Ranma cambiaba ante la pregunta. Sus mejillas se tiñeron de un fuerte color carmín. -Bueno yo… yo… vivo en su casa… Porque… porque…- se quedó con la frase sin terminar.

Ese cretino ni siquiera podía admitir que estábamos comprometidos debido a la decisión tomada por nuestros padres, así que decidí a responderle yo. -Ranma vive en mi casa porque estamos comprometidos por culpa de nuestros padres- intervine antes de que él pudiera pronunciar algo más.

Shinnosuke abrió los ojos como platos, -¡Vaya!-

-Sin embargo, quiero aclarar que ni Ranma ni yo estamos de acuerdo con esa decisión…- espeté cruzando los brazos sobre mi pecho.

Ranma puso una cara de pavor y luego abrió su bocota, -¡Claro que no estamos de acuerdo! ¡Quien en su sano juicio…!-

-Ranma, Akane… Los hemos estado buscando- interrumpió Yuka.

Todos volvimos los rostros para prestarle atención a ella y a Sayuri quien había aparecido de la nada. Cuando las chicas se percataron de que Ranma y yo no estábamos solos se sonrojaron y se quedaron observando a Shinnosuke de una forma muy particular.

-¡Oh, perdón, no sabía que tenían compañía!- habló Yuka apenada.

-¿Les molesta si los acompañamos?- dijo Sayuri tomando una silla y luego se sentó.

Parpadeé algo sorprendida, -Para nada, pueden hacerlo si quieren-.

Ambas tomaron rápidamente posición y se quedaron calladas observándonos con curiosidad. La situación se tornó ligeramente incómoda y fue ahí cuando me dio neurona para presentarlas.

-Shinnosuke- le llamé, -Ellas son dos amigas y compañeras de la preparatoria, Yuka y Sayuri- le dije señalando con la mano a cada una. -Chicas él es Shinnosuke un amigo que conocí en Ryugenzawa…-

-Un gusto conocerlas- contestó él con una expresión seria.

-El gusto es todo nuestro- le devolvió la cortesía Sayuri con una sonrisa un tanto pícara. Por la cara de tontas que ambas tenían se notaba a kilómetros de distancia que habían quedado embobadas con Shinnosuke; él era un chico bastante apuesto así que era comprensible que les resultara atractivo.

Se hizo un silencio un poco pesado en el ambiente el cual decidí acabar. -Shinnosuke, aún no te he preguntado, ¿qué haces en Okinawa? ¿No debías quedarte cuidando a tu abuelo?-

-Justo por él es que estoy aquí…-


Me sentía profundamente miserable. No me bastaba con tener que soportar la idea de Akane con ese imbécil, sino que ahora también tenía que aguantar a las babosas de sus amigas mirando con ojos libidinosos al idiota de Shinnosuke. Si hubiera podido verme un espejo casi podría jurar que tenía la cara de aburrimiento más extrema jamás vista por la humanidad. Entrecerré los ojos y miré hacia otro punto de la plaza de comidas. De fondo me pareció escuchar que Shinnosuke estaba en Okinawa buscando una cura para una de los males de su abuelo… En fin, nada que me importara realmente.

Desvié mi atención hacia otro punto… Las amigas de Akane. "Mi prometida" hablaba muy a gusto con Shinnosuke, por lo cual no se percataba de que Yuka y Sayuri susurraban por lo bajo cosas que yo sí podía oír la perfección.

-Qué guapo es…-

-Sí, me encantan sus ojos y su sonrisa…-

-¿Dónde dijo Akane que se conocieron?-

-En un sitio llamado Ryugenzawa-.

-¿Hace cuánto se conocerán?-

Yuka hizo un ruido raro, -¿Habrán tenido algo?-

-¿Cómo algo… te refieres a un romance?- respondió Sayuri.

-Sí, míralos- espetó con la cabeza gacha y cerca del oído de su amiga, -Él se le queda mirando con mucha intensidad y ella no para de sonreírle…-

Al escucharlas decir aquello sentí un golpe bajo en el hígado. Era más que obvio que él estaba interesado en Akane, bastaba ver el exceso de atención que le prestaba con cada palabra que ella pronunciaba. Podía sentir mis entrañas carcomerse por los celos al analizar el modo lleno de entusiasmo con el que Akane lo trataba y aquellas sonrisas tan efusivas que le regalaba.

Yo sabía desde que estuvimos en Ryugenzawa que él estaba enamorado de ella, lo había escuchado declararse; en mi mente seguía vivo aquel fatídico momento y todo lo ocurrido después de ello…

Flash back

Había escuchado perfectamente todo lo que el idiota ese le decía Akane. Oí cuando le dijo que quería comer su comida por siempre… El pobre no tenía idea de la hazaña que eso sería, de seguro moriría antes de lograrlo; la comida de esa chica era un tóxico capaz de derribar a cualquier ser humano. También escuché cuando le dijo que la amaba y ella le respondió que no lo odiaba. Cuando pronunció ese "te amo" sentí que cada fibra de mi cuerpo se tensó. La necesidad de enfrentar a esos dos fue más fuerte que la de ser discreto y permanecer escuchando entre la maleza del bosque. No podía soportar un segundo más sin saber lo que sucedía, tenía que conocer sus sentimientos, si quería romper el compromiso al menos me merecía saber el porqué. Salí decidido a encararla.

-Akane- pronuncié seriamente.

Ella se sorprendió al verme, -¡Ranma!-

Estaba enfadado, pero debía mostrarme indiferente ante la situación. Les miré con recelo… ¡Si Akane quería quedarse con él perfecto! Sin embargo, no me iría sin oírlo de ella. Exhalé hastiado, -Si eso es lo que quieres podemos terminar, pero espero una explicación-.

-Ranma- habló ella nuevamente mirándome de forma neutral.

-¡Dime la razón por la que estás con él!- exigí molesto.

Akane se quedó en silencio, sin decir una sola palaba. Eso sólo confirmaba mis sospechas, ella quería quedarse con ese tipo.

-¡Detente! Esto no es justo para Akane- dijo el entrometido haciéndome frente.

-¡Hazte a un lado!-

-No me hagas repetirlo- continúo. Si quería pelea la iba a tener; me moría de las ganas de darle su merecido y romperle la cara.

-¿Quieres pelear? Tú has peleado con animales del bosque… ¡Pero yo no soy tan manso!- le grité y automáticamente arremetí contra él.

-¡Alto!- escuché a Akane gritar.

Ambos nos abalanzamos uno contra otro. El chico era rápido, tanto así que logró rasgar mi camisa. Volvimos a retomar posición de combate. Yo le enseñaría de lo que Ranma Saotome era capaz. Si Akane lo prefería a él, me iría, pero al menos no me quedaría con las ganas de darle una paliza. Él esperaba listo para recibir el siguiente golpe con su ridículo cepillo en posición de defensa. Corrí a toda velocidad con mis puños deseosos de despedazar su rostro. Iba con todas mis fuerzas, era el momento…

De repente la vi, apenas me dio tiempo para reaccionar. Iba a la velocidad de la luz y con mi puño cerrado listo para darle con toda mi energía combativa, sin embargo, ella había corrido para interponerse entre nosotros. Tuve que frenar abruptamente, y di gracias al cielo que mis reflejos eran tan eficientes como para poder lograrlo a tiempo. Al hacerlo sentí la piedra arder bajo mis pies. Akane se cubrió con el antebrazo, ella estuvo a punto de recibir mi puñetazo y no le importó. Se había puesto en riesgo por él, ¡estaba dispuesta a recibir un golpe que venía con todas mis fuerzas por él!

-Akane- musité impactado. Estaba en shock, apenas podía creer lo que ella estaba haciendo. Todo fue peor cuando movió sus brazos y pude ver sus ojos humedecidos con lágrimas.

-Por favor, entiende…- espetó. Su mirada era tan triste; aquellos hermosos ojos avellana estaban llenos de súplica. Lloraba porque no quería que yo le hiciera daño a Shinnosuke.

Retrocedí confundido… Una mezcla de emociones me abofeteó y yo no podía hacer más que intentar asimilar lo que estaba pasando. -Sí, ya entiendo- pronuncié mientras me giraba para salir de su vista, -Lamento haberte molestado…- Me interné de nuevo hacia al bosque con una horrible sensación de vacío en el pecho. Akane, mi Akane, había preferido a otro hombre y lo había dejado muy claro…

Fin Flash back

Con tan solo revivir lo que había sentido cuando creí que ella se quedaría con él en Ryugenzawa volvía a sentir aquel desasosiego en el pecho y una rabia revuelta con angustia que se hacía cada vez más constante. Sacudí la cabeza ligeramente para salir de mi trance y retomar el hilo de las cosas. Akane seguía conversando animadamente con Shinnosuke, mientras que las chicas habían dejado sus chismes para concentrarse en la plática de esos dos.

-Sólo espero poder encontrar ese ingrediente que tanto he estado buscando para preparar la medicina del abuelo…- dijo Shinnosuke con una expresión de preocupación.

-Ánimo, sé que lo lograrás- le respondió Akane colocando su mano sobre el brazo el chico en modo de apoyo. Mis ojos se abrieron desmesuradamente al ver su actitud "cariñosa". No podía evitar mirarlos con resentimiento y un poco de ira. Estaba harto de ver que Akane era amable, comprensiva y afectuosa con todo el mundo menos conmigo.

Ladeé la vista hacia Yuka quien miró su reloj y dio un respingo, -¡Es tardísimo! ¡El transporte para el hotel debe estarnos esperando!-

-Akane, es mejor que nos vayamos ya- espeté poniéndome en pie y observé a Shinnosuke de forma desafiante. -Es una pena que no te puedas quedar más para hablar con tu amigo- finalicé con sarcasmo. Ella me lanzó una mirada matadora; iba a decir algo pero Sayuri la interrumpió.

-¿Dónde te estás hospedando, Shinnosuke?-

-Eh… bueno… yo… aún no he elegido un lugar- dijo sonriendo nervioso mientras cruzaba un brazo detrás de su cuello. -Llegué a Okinawa esta mañana y aún no he buscado un hotel-.

¡Cómo envidiaba mi suerte! El entrometido llegaba justo en la mañana y de casualidad se encontraba a Akane… ¡Vaya forma en la que universo me escupía en la cara! Las chicas se levantaron listas para partir. Al menos me quedaba la satisfacción de que saliendo de ahí no tendría que verle más la cara a ese idiota.

-Oye Shinnosuke, ¿por qué no te hospedas en el mismo hotel que nosotras?- sugirió Yuka sonriente.

En cuanto oí su sugerencia por poco caí de espalda. ¡Cómo se le ocurría proponer semejante tontería! Lo último que necesitaba era tener que al pendiente de que ese imbécil no buscara conquistar a Akane o se pasara de listo.

-¡A mí me parece una idea genial! Así podríamos conocer a tu amigo mejor. ¿Qué opinas Akane?-

Volteé hacia ella para ver cuál sería su respuesta. Estaba tan en shock que ni siquiera pude abrir la boca para decir algo.

-Bueno… En realidad, no sé… Creo que es una buena idea, pero Shinnosuke es quien debería elegir- contestó con calma y mirando al chico en busca de su opinión.

Él sonrió, -Creo que no estaría mal conocer el lugar y ver si puedo quedarme ahí un par de noches…-

-¡Genial!- gritaron las amigas de Akane al unísono. Se situaron cada una a sus costados y comenzaron a caminar a su lado.

-Ya verás que te encantará el hotel- comentó Yuka entusiasmada.

-He escuchado que está en un sitio muy hermoso- la secundó Sayuri.

Akane y yo les miramos atónitos. Ni siquiera se conocían y esas chicas le hablaban como si fuera un gran amigo. Giré mi cabeza y la observé, por un segundo nos quedando mirando, pero luego ella me esquivó.

-Será mejor que los sigamos o nos dejaran atrás…-

-Eh… sí…- apenas pude responder.

Akane comenzó a caminar y yo la seguí. Iba tras de ella mirando mis pies moverse uno tras otro. Fruncí mis labios y el entrecejo mientras maldecía interiormente el haber tenido que encontrar a Shinnosuke nuevamente. No me resultaba para nada agradable el hecho de que él estuviera cerca de Akane, era algo muy peligroso. Desde nuestro viaje a Ryugenzawa supe que él era un rival de cuidado; esa maldita experiencia me había dejado seriamente traumado.

Sólo hubo una cosa buena de ese dichoso viaje… y esa fue nuestro regreso a Nerima. Al caminar detrás de ella me hizo querer repetir la experiencia…

Flash back

Al fin dejábamos ese horrible lugar. Llegué a pensar que Akane no querría volver conmigo a casa, sin embargo, luego de haber salvado a Shinnosuke y de enviar al dragón de ocho cabezas a dormir, ella misma fue quien quiso volver. Caminábamos al atardecer a través de la montaña. Por alguna razón iba pensativo, quizás un poco molesto… Apenas podía creer todo lo que había ocurrido y que Akane fuera detrás de mí rumbo a Nerima. Fue una experiencia fatal y muy cansada, pero por fin había terminado.

Lo importante era que ella se iba conmigo, no se había quedado al lado de ese idiota. ¿Eso tenía que significar algo o no? Además ella se había durante la pelea con ese dragón para salvarme; le había dicho a los chicos que yo era su prometido… Quizás en el fondo la idea del compromiso no le resultaba tan desastrosa y sí estaba dispuesta a quedarse algún día a mi lado.

Conforme daba cada paso no podía evitar pensar en todas escenas vividas. Íbamos juntos, ella aceptaba que yo era su prometido… ¿Tenía algo de malo si yo… si yo… tan sólo… intentaba hacer algo diferente? Me detuve para esperarla. No me di cuenta en el instante en que mis pensamientos viajaron desde mis neuronas hasta mi extremidad. De forma mecánica estiré mi mano hacia ella. Me congelé a la espera de su respuesta. Tal vez me estaba arriesgando demasiado. Consideré por un segundo lo idiota que era por intentar acercarme a ella de una forma más afectiva.

Suspiré aliviado cuando sentí su delicada y tibia mano tomar la mía. ¡Akane había aceptado caminar tomados de las manos! De inmediato un calor intenso invadió mis mejillas y me sentí como un bobo.

-Lamento haberte preocupado, vamos a casa- dijo ella animada.

Me sentí sobre una nube, una nube enorme… Algo extraño se movía dentro de mi estómago. ¿Sería acaso que uno de esos animalejos gigantes del bosque se había metido dentro de mí y se retorcía? La sensación era desconcertante, pero al mismo tiempo agradable. Podía sentir mi corazón latir casi a la altura de la garganta. ¿Cómo era que Akane lograba ponerme así? Su mano… era tan agradable sentir su piel suave y su calor en contacto con mi extremidad.

-Hey, ¿por qué no dices nada?- Su pregunta me sacó de mis pensamientos.

Lo mejor era no responderle porque se iba a dar cuenta de mi estado de nerviosismo. Quedarme callado era la mejor estrategia o de lo contrario quedaría como un imbécil.

-¡Hey, Ranma!- insistió…

Fin Flash back

Suspiré al recordar lo agradable que fue caminar de la mano con Akane a través de aquella montaña al atardecer. Era una pena que los pocos avances que habíamos tenido desde entonces siempre se vinieran abajo por cosas tontas y por mi incontrolable manía de insultarla. Sumado a lo anterior ella seguía comportándose extraña luego de la obra y el segundo incidente con la cinta… También había que agregar mi reciente insulto en el tren.

Agaché la cabeza derrotado, me encontraba completamente perdido y debía hacer algo pronto para que Akane volviera a ser la misma de siempre, o de lo contrario el imbécil desmemoriado podría presentar un riesgo mayor. Volví a levantar la vista y la analicé… En realidad deseaba mucho repetir aquella experiencia y simplemente poder caminar tranquilamente a su lado tomando su extremidad entre la mía, no obstante, a como estaba la situación eso parecía algo imposible.

Sólo me quedaba esperar los nuevos sucesos de aquel viaje de vacaciones. De momento era más importante concentrarme en Shinnosuke y asegurar que él no fuera una piedra en el camino. La llama de los celos ardía en su máximo esplendor… No iba a permitir que ese imbécil o ningún otro se interpusiera en mi relación con Akane, el que no estuviéramos del todo bien no significaba que iba a dejarme vencer por él ni ningún otro. Esa batalla tarde o temprano la iba a ganar yo.

Continuará…

Notas:

Vaya… Apenas puedo creer que por fin haya subido este capítulo. Sólo puedo darle gracias infinitas a Dios porque ser tan generoso conmigo y permitirme por fin publicar. Sé que se merecen una explicación por mis constantes demoras. En realidad no quiero que se queden sin saber lo que me ocurre… Creo que estoy atravesando una fase complicada en mi vida, no por la falta de tiempo, sino por la falta de concentración e inspiración. Me cuesta horrores hacer cualquier cosa, ya sea escribir o leer. Pido disculpas porque eso no es justificación para mis eternas demoras en actualizar.

Espero que este capítulo no haya sido una decepción y que les haya gustado el giro que está tomando la historia. No sé si los celos de Ranma quedaron bien descritos, así que me encantaría saber lo que piensan al respecto.

Los flash back fueron tomados de la OVA's 7 y 8 tituladas "Recuerdos Despertándose" o "Una Akane para Recordar" (son conocidas por estos dos nombres). Intenté que los diálogos quedaran igual a los subtítulos, y como no entiendo japonés no me arriesgué a cambiar nada, si algo se lee medio raro pido disculpas por ello.

Gracias infinitas a todas las personas que han leído hasta aquí. También darles gracias de todo corazón a las chicas que se pasaron a comentar el capítulo anterior: Tsukisaku, Novinha, blandy, Akima-06, KohanaSaotome, AndreKimiko, Ishy, lerinne, Dika1990, Cris, Jenny, galadrielcullen, Akaneiiro, Marina, Marce, Paola, athena-kikyo y kary14. (Pronto les llegará mi respuesta se los prometo, mis disculpas por no haberles contestado los reviews aún. Una cordial bienvenida a las chicas nuevas que vi y no olviden dejar sus correos si no tienen cuenta en ffnet para poder responderles).

Agradecería me dejaran sus comentarios sobre el capítulo para saber si por lo menos valió la pena la espera. Sus reviews serán siempre una gran recompensa y una fuente de inspiración. ¡Así que por fa dejen sus reviews! Son fáciles de dejar y hacen que sea una autora feliz. ^^

¡Nos leeremos pronto!

Un besote,

AkaneKagome

PS. Cualquier error que vean por ahí por fa señálenlo. Si como escritora ando desastrosa, no me quiero ni imaginar como editora. XD