¡Hola mis pequeñas y pequeños! No saben lo feliz que me siento de por fin poder aparecerme por estos lares nuevamente.
Ya lo sé… quieren matarme. Tengo presente que por la forma que terminé el capítulo anterior debí darme prisa en subir éste y no lo hice. Lamento muchísimo todas las semanas (meses) que se quedaron con ganas de saber qué había ocurrido luego del famoso beso.
Aunque siempre les doy la misma excusa, tengo que repetirla. Mi musa anda rebelde y por alguna razón me cuesta un mundo escribir. Lo intento, pero pasan las semanas y apenas me quedo con un par de líneas en el Word. Afortunadamente, hace como dos semanas, tuve ataques de inspiración luego de retomar mi fanatismo por la novela Corazón Salvaje. XDD
Lo importante es que al fin pude sacar este capítulo adelante. Les advierto que está algo corto y que no está "demasiado emociónate". Diría que es un capítulo de transición… El siguiente les prometo que vendrá con un nuevo giro para la trama que no las decepcionará.
Le dedico este capítulo a mi amiga Anami quien ama ver sufrir a Ranma, jajajaja.
De antemano les doy las gracias por su espera y por seguir leyendo esta historia… ¡A leer y espero que disfruten esta conti!
Disclaimer
Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.
La Historia de Nuestro Amor
Capítulo XX Batallas
Una vez más me encontraba espiando a Akane y al bobo de Shinnosuke. Desde el inicio de nuestro "viaje de vacaciones" me había pasado más tiempo de lo deseado queriendo seguir los pasos de "mi prometida" y su amigo. No me agradaba para nada la idea de que pasaran compartiendo tanto juntos, quería tener mis ojos bien puestos en ellos para prevenir cualquier eventualidad.
Para mi eterna desgracia la intervención de Shampoo había llegado en el momento menos apropiado. ¡Cómo odiaba el complot universal! Estaba tan cerca de tener, por fin, un rato a solas con Akane, pero no, tenía que aparecerse la amazona a arruinarlo todo… ¿Es que acaso tenía un radar maligno con el que me localizaba? El que nos hubiera interrumpido no fue lo peor, sino que su aparición propició que Akane se fuera con Shinnosuke.
Cuando por fin pude quitarme a Shampoo de encima me propuse encontrar a Akane a como diera lugar. Por suerte logré localizarla; lo que no me agradó era que estaba en un sitio bastante alejado con ese tipo. Cuando los divisé a lo lejos estaban sentados bajo un árbol. Mis puños se crisparon por inercia… Deseaba profundamente interrumpirlos de una buena vez para acabar con su patética escena.
Me debatí por algunos segundos sobre qué debía hacer, ir hacia ellos y acabar "con el momento", o quedarme entre las sombras intentando saber si ocurría algo entre los dos. Quizás ahora que estaban a solas por fin podía darme cuenta si Akane en realidad sentía algo por el idiota desmemoriado. Observé con atención los alrededores y me percaté que un árbol frondoso estaba relativamente cerca de la "escena". Sus ramas parecían el lugar perfecto para "informarme" sin ser visto.
Subí sigilosamente por el tronco, me recosté boca abajo y levanté la cabeza para poder observar con detenimiento el horizonte. Mi sentido del oído se agudizó al máximo, sin embargo, no era suficiente para poder oír con claridad lo que decían… Estaba completamente frustrado. Mantuve mi mirada asesina sobre ellos sin perder un solo detalle.
Los observé hablar de una forma bastante cercana y hasta afectiva. Maldije internamente el no poder escucharles a la perfección, apenas lograba captar trozos sueltos de su conversación. Me congelé cuando vi que Akane posaba su mano sobre la de él. Una sensación subió a través de mi estómago como ácido. Lo peor fue cuando Shinnosuke estrechó con afecto la extremidad de "mi prometida" con la suya. ¡Ese maldito bastardo! Anhelaba poder destrozarlo con mis propias manos. ¡Cómo se atrevía a ponerle un dedo encima a Akane!
Estaba a punto de bajar y darle una paliza, pero una fuerza sobrenatural me contuvo. Tenía que soportar la creciente ola de fuego que carcomía mis entrañas. La curiosidad por saber lo que pasaría me mantuvo firme en mi posición de espía. No escuchaba nada, lo cual me enfurecía aún más; sin embargo, mis ánimos se calmaron cuando noté que Akane quitaba su mano y daba por finalizado el contacto. Muy poco duró mi tranquilidad ya que la conversación parecía ponerse más "íntima". El idiota de Shinnosuke la miraba con mucha intensidad; ella simplemente se sonrojaba y lucía un poco incómoda. ¡Qué demonios le estaba diciendo para ponerla así! Quizás se le estaba declarando y ella estaba aceptándolo.
Me hundí en mis pensamientos y mi mente comenzó a proyectar una escena en donde Akane me confesaba que deseaba romper nuestro compromiso y que se iría con Shinnosuke para Ryugenzawa. Me llevé las manos a la cabeza en señal de desesperación… ¡No, eso no podía estarme pasando! Había dejado de prestar atención a lo que ocurría abajo y continué inmerso en mis proyecciones. Un movimiento en falso que realicé hizo que una pequeña rama se quebrara y cayera al suelo. Me abracé con fuerza al tronco para asegurarme que no notaran mi presencia.
Moví ligeramente la cabeza y vi a Shinnosuke explorando el perímetro. Si Akane se enteraba de que la estaba espiando podía darme por muerto. Permanecí inmóvil, prácticamente ni respiraba. Lo peor que podía pasarme era que me descubrieran… El idiota desmemoriado desistió rápidamente de su cacería y yo sentí un alivio en mi interior.
Despacio levanté mi cabeza para visualizar como el cretino se acercaba nuevamente hacia donde se encontraba "mi prometida". Todo parecía normal, él se aproximó a ella, le iba a decir algo, pero luego sus pies se enredaron en la tela que había sobre la arena y en cuestión de segundos su rostro estaba pegado al de ella.
Mis ojos se abrieron como platos y mi cuerpo fue sacudido por un desagradable escalofrío. ¡No lo podía creer! ¡Sus labios estaban tocando los de ella! ¡La estaba besando maldita sea! Él despegó un poco su cabeza, pero luego giró su rostro para de nuevo rozar sus labios y el beso ya no fue un simplemente accidente… Akane por su lado se quedó quieta, sin mover un músculo para detenerlo. El momento quizás duró cuando mucho unos cinco o diez segundos, pero a mí me pareció una tortuosa eternidad.
Sencillamente no podía creer lo que estaba presenciando. Sentí como si hubiera sido golpeado en el estómago por una fuerza descomunal. Estaba sin aire y me costaba respirar. ¡Ellos se habían besado! ¡Ellos se habían besado! Mentalmente repetí esa frase cientos de veces por segundo. Me hundí en un abismo profundo y oscuro… Perdí la conciencia y la percepción de lo que ocurría a mí alrededor. Un intenso frío invadió mi cuerpo, sus pinchonazos dolorosos no tardaron en hacerse sentir. No había palabras que lograran describir la bofetada mental y el terrible sentimiento que se apoderaba de mí: desesperación, rabia, tristeza, todo se entremezcló creando una sofocante presión.
Me desligué por varios segundos del suceso; quedé sumergido en cientos de pensamientos que chocaban entre sí. Mis ojos se abrieron asustados y robóticamente enfoqué la mirada hacia Akane. Shinnosuke se había marchado. ¡Ese maldito, apenas pudiera ponerle una mano encima le iba a romper la cara! Necesitaba analizarla… Primero, no lo había golpeado, mala señal. Segundo, lucía desconcertada, perdida entre sus propios pensamientos. ¿Acaso aquello significaba que estaba tan contenta e impresionada por el beso que ni siquiera podía reaccionar?
Despacio se llevó dos dedos hacia sus labios y los rozó con lentitud. Aquella sencilla acción me había atravesado el corazón como si fuera una katana poderosa y afilada. El roce era una clara muestra de que le había gustado el beso. Fue en ese instante en que perdí la cordura. No pude soportar la idea de que hubiera besado a ese cretino, idiota, despistado, y que además le agradara. Eso sólo confirmaba mis sospechas: ¡seguro estaba enamorada de él desde hacía mucho tiempo!
No pude soportar el peso que de repente sentía en todo el cuerpo. Me dejé llevar por la desesperación y dentro de mi oscuridad perdí el dominio de mí mismo. Sin darme cuenta cómo, no pude mantenerme aferrado al árbol y caí estrepitosamente sobre la arena y algunas ramas.
-Maldición…- mascullé enfadado. Ahora sí que estaba perdido… La caída había delatado mi presencia y no tenía otra opción que enfrentarla, sin embargo, no quería mirarla a los ojos. Sencillamente no podía, no quería estar cerca de ella y aceptar lo que había visto; no estaba seguro de cuál sería mi reacción. Deseaba poder ser invisible, pero era obvio que Akane cuestionaría mi extraña aparición.
Me puse en pie y tragué una gran bocanada de aire. La vi caminar despacio hacia a mí. Su intento de cercanía me puso en estado máximo de alerta. Sus ojos avellana chocaron contra los míos. Lucía temerosa… Lo estaba porque sabía que la había visto besar ese idiota. Aquella escena se repitió en mi cabeza y creo que la expresión de mi rostro reflejó todo lo que sentía en aquel instante: aquella frustración, enojo y tristeza por su traición… Traición; al pensar en esa palabra mi ira se encendió y estoy seguro le lancé una mirada que bien hubiera congelado el mismísimo infierno.
-Ra… Ranma…- pronunció ella quedamente con cierto dejo de espanto en su voz.
No le respondí, me quedé analizando cada una de sus expresiones, intentando con ello comprender mejor lo que estaba ocurriendo. Debía permanecer firme y sereno, lo último que deseaba era que se diera cuenta de lo mal que me sentía. Akane intentó dar un paso más para acercarse a mí y yo retrocedí instintivamente. Pude ver que mi reacción le afectó.
-Tú… tú… ¿estabas aquí?-
No sabía qué o cómo responderle así que afirmé con la cabeza.
-¿Qué… qué vis… viste?- preguntó preocupada.
Desvié le mirada y giré mi rostro en otra dirección para evadirla. -Vi suficiente…- respondí secamente.
Su cara se descompuso ante mis palabras. -Por favor… déjame…-
No quise terminar de escucharla. En una fracción de segundo desaparecí de su vista. Di grandes saltos y corrí a toda prisa para alejarme del lugar. Ni siquiera reparé en mirar atrás para ver si ella me seguía, continué con paso firme hasta sentir que estaba lo bastante lejos para no ser encontrado.
Su figura se desvaneció tan rápido que no tuve tiempo de decir nada. No podía creer lo que me estaba sucediendo. En menos de cinco minutos mi mundo había girado tantas veces que terminó dándome un fuerte mareo. Caí de rodillas sintiendo un terrible vacío en el pecho…
¿Qué significaba eso de "vi suficiente"? Lo más probable era que hubiera observado todo. Aunque albergaba una pequeña esperanza de que no hubiera presenciado el beso. Sin embargo, aquella mirada glacial e hiriente era la viva prueba de que Ranma lo había visto todo… En mi mente no había espacio para nada más que no fuera el sentimiento reflejado en aquellos ojos azul-grisáceos.
Me llevé las manos al rostro en signo de desesperación. Estaban pasando muchas cosas, quizás demasiadas. Deslicé las manos a través de mi cabello y respiré pausadamente. Sujeté mi cabeza y por un segundo la desesperación se apoderó de mí. ¡Qué iba a hacer! ¿Debía buscar a Ranma y explicarle, o debía esperar un tiempo prudente antes de hablar? Él lucía bastante molesto… Ya era lo bastante difícil intentar razonar con él en su estado normal, así que abordar el tema del beso sabiendo que estaba enojado no iba a ser tarea fácil.
Cerré los párpados con fuerza y respiré hondo. Deseaba que la tierra me tragara, pero no tenía tanta suerte como para que eso ocurriera. Me puse en pie y opté por alejarme de aquel fatídico lugar. No deseaba seguir pensando en todo lo que había ocurrido.
Caminé cabizbaja mirando la forma en la que la arena se movía bajo mis pies. Demasiados pensamientos, emociones y recuerdos se entremezclaban causándome un serio estado de shock mental. ¿Qué estaría pensando Ranma? ¿A dónde se habría ido? ¿Estaría enfadado o simplemente sorprendido?... También estaba el problema de Shinnosuke. ¿Qué haría cuando lo tuviera de frente de nuevo? ¿Le daba una paliza por su atrevimiento o le perdonaba el… el beso…? Un calor se agolpó en mis mejillas. Aunque no sintiera nada especial por Shinnosuke el hecho de recordar lo sucedido me hacía sentir avergonzada. Un chico me había besado y aún no asimilaba la idea…
-¡Maldición!- grité con todas mis fuerzas mientras destrozaba de un puñetazo un árbol. Las astillas volaron por doquier y el estrepitoso sonido hizo que una bandada de aves emprendieran vuelo.
-¡Eres una idiota Akane!- vociferé de nuevo mientras pateaba otro gigantesco árbol que tambaleó, pero luego cayó arrasando varios consigo. -¡Ese maldito, cómo se atrevió a besarla!- Con una furia desmedida cerré mi puño y lo estrellé contra el suelo abriendo una grieta que hizo temblar la tierra.
Respiré con dificultad y pesadez, no se debía al esfuerzo físico, sino al despliegue de ira y frustración que había realizado. Luego de huir de Akane corrí lo bastante lejos hasta llegar a una montaña. Mientras subía y veía el mar a la distancia una furia interna iba creciendo dentro de mí amenazando con explotar en cualquier momento. Aquella imagen de ellos besándose se repetía una y otra vez en mi cabeza.
Para cuando llegué a la parte densa de la vegetación mi frustración había sobrepasado mi propio autocontrol. La única forma de descargar ese sentimiento que me carcomía el pecho era golpear algo, y como no tenía al idiota de Shinnosuke cerca sólo me quedó la opción de desquitarme con los árboles… Terminé mi desahogo con aquel último puñetazo que hizo que el suelo se partiera en dos.
Sentí como algunas gotas de sudor rodaron por mi frente y cayeron mojando la tierra. No supe en qué momento había quedado de rodillas con la mirada perdida en la enorme grieta… Todo ese sentimiento de descontrol, rabia y deseo de venganza se fue haciendo al lado para dar lugar a otro que no esperaba: una profunda tristeza. Akane había sido besado por un chico y yo me quedé mirando sin hacer nada.
Impotencia… Esa era la palabra que mejor describía mi situación. Me sentía impotente al tener que sobrellevar una situación la cual nunca creí que enfrentaría. Akane era una chica fuerte, violenta, poco romántica, ruda con cualquier ser del sexo masculino que se le aproximase con segundas intenciones. ¡Cómo demonios había permitido que un cretino como Shinnosuke la besara! Quizás en un inicio "fue accidental", eso lo vi cuando se él se enredó y cayó sobre ella. Sin embargo, luego me pareció que él la besaba adrede. Lo peor fue que Akane no movió un solo músculo para apartarlo, abofetearlo o noquearlo con su mazo gigante… Eso no era normal.
-Claro, pero si hubiera sido yo…- mascullé con el entrecejo fruncido y un dejo de rabia. Si yo hubiera sido quien la besara de seguro me habría ganado un vuelo hacia Tokio desde Okinawa sin escalas.
¡Era completamente injusto! Yo llevaba alrededor de dos años cerca de Akane y con costo podía tomarla de la mano. A ese idiota lo había visto un par de veces en su vida, sin embargo, de buenas a primeras: ¡él era quien la besaba!
Me puse en pie y caminé un poco hasta adentrarme más en el bosque. Encontré un árbol grande al cual subí para sentarme sobre una de sus poderosas ramas y observar el horizonte. Abracé las piernas con mis brazos, fruncí el ceño y continué con mi cabeza ceñida en el mismo tema… No podía dejar de pensar en ese maldito beso.
Lancé un lastimoso suspiro… Muchas veces había tenido oportunidades para besarla, pero nunca lograba concretarlas. En ocasiones ella lo arruinaba todo, en otras yo lo hacía, y en las restantes la horda de familiares, conocidos y prometidas interrumpían. Incluso recientemente, con lo de la obra, pude haberla besado, pero opté por vengarme…
Una pregunta invadió mis pensamientos: ¿cómo sería besar a Akane? Sentirla por un segundo dócil ante mí, con la oportunidad de entregarle un roce al que siempre creí que sería esquiva. Sencillamente me daba curiosidad el imaginar en mis más profundas fantasías el tenerla así, de ese modo tan… íntimo… No es que me estuviera muriendo de ganas de hacer algo parecido. Después de todo se suponía que ella y yo estábamos comprometidos. En algún momento compartiríamos nuestra vida, nuestras familias querían que fuéramos esposos, y entre novios o esposos pasaban ese tipo de cosas, aunque entre nosotros no fuera el caso.
Quizás eso era lo que más me enfadaba y entristecía a la vez. Nosotros teníamos una historia, una que a veces creía iba más allá de una simple promesa hecha entre dos padres. Estábamos comprometidos, sin embargo, era otro el que se atrevía robarle aquella íntima caricia. Era otro quien osaba a posar los labios sobre los suyos, a sentir su calor, su suavidad, su aliento. ¡No era yo! Aquello me enloquecía y por eso aquella imperiosa curiosidad y necesidad por besarla de repente se hacía tan latente, aunque me costara reconocerlo.
Si bien es cierto un par de veces me habían besado, nunca fue por personas con quien tuviera la más mínima intención de hacerlo. Un horrendo escalofrío me hizo recordar mi primer beso. Mi rostro se descompuso y me dieron unas terribles ganas de vomitar. Sacudí la cabeza con violencia para intentar borrar aquel nefasto recuerdo… Aunque la imagen de mi segunda experiencia con Shampoo besándome tampoco me era muy grata… Al menos me quedaba el consuelo de que se trataba de una chica, pensé con una gruesa gota rodando por mi sien.
Nunca había besado a alguien por quien sintiera algo como lo que sentía por ella… por Akane… No podía negar que ella era diferente a todas personas que me rodeaban. Ella, esa marimacho violenta, niña impulsiva, terca y torpe… pero quien al mismo tiempo era en ocasiones dulce, generosa y dispuesta a las cosas más locas por mí. Siempre vivía presente esa duda: ¿qué sentía realmente Akane por mí?
Sabía que un beso nunca me daría una respuesta. Al fin de cuentas, ¿qué importancia tendría un beso? No era nada del otro mundo, sólo un contacto por unos segundos de los labios entre dos personas… entre dos personas que quizás… ¡No, no iba a admitirlo! ¡Ni siquiera podía pensarlo!
Lo importante en todo este asunto era que Akane siempre había sido una chica esquiva, quien no le daba importancia a los hombres, cursilerías o cuestiones amorosas. Ella, capaz de romperle la cara a cualquiera que se atreviera a ponerle un dedo encima no había hecho nada por evitar aquel beso… El besarla era un reto, una lucha y ese cretino de Shinnosuke había ganado ese reto que parecía imposible.
Yo no estaba celoso, ¡no lo estaba! Al menos eso debía repetir para tratar de convencerme. Mi curiosidad por todo el tema de los besos nada tenía que ver con sentimentalismos. Se debía una batalla, una lucha en la que nunca creí que Akane cediera terreno, sin embargo, él parecía haberse llevado una victoria que yo no podía soportar.
Miré hacia el vacío y lancé un suspiro con tristeza. -Akane, eres una tonta…- susurré por lo bajo. Hundí la cabeza entre mis piernas ocultando del mundo mi semblante derrotado y deprimido. Por unos minutos dejaría mi eterna lucha de orgullo. Nadie podía verme en donde estaba, así que me di el lujo de ahogarme entre mis sentimientos, aquellos que aún no podían asimilar del todo lo ocurrido.
Había transcurrido más de un día y no tenía la más mínima idea de dónde estaba Ranma. Era como si se hubiera esfumado, como si aquella espesa masa de árboles por la que desapareció luego de que me viera besar a Shinnosuke se lo hubiera tragado. ¿Qué pretendía al perderse de ese modo? ¿Acaso estaba evitándome? Discretamente le había preguntado a casi todo el mundo por él y nadie me sabía dar razón.
Me sentía frustrada, nerviosa y algo nostálgica. Hacía lo imposible por enterrar los recuerdos del día anterior, pero los malditos siempre encontraban la forma de volver para torturar mi conciencia. Sin darme cuenta del rumbo de mis pies, éstos me llevaron hasta uno de los jardines del hotel. El atardecer se hacía presente con sus matices rojizos, naranjas y dorados. Caminé hasta llegar a un muro de piedra sobre el cual me recosté. Mi ojos buscaron el mar… lucía hermoso, sereno, pero a la vez fuerte e impredecible. Quedé prendada del vaivén de las olas y un nombre se hizo cabida entre mi estado de hechizo: Ranma. ¿En dónde estaba y en qué estaría pensando?
-Akane…- el susurro de mi nombre me sobresaltó.
Levanté la cabeza para buscar a la persona que lo había pronunciado y me llevé la sorpresa de unos ojos azules mirándome con intensidad. Fruncí el ceño al darme cuenta de quien se trataba.
-Shinnosuke…-
No esperaba verlo, en realidad tampoco tenía ganas de hacerlo. Aún había demasiadas emociones encontradas alrededor de él. Estaba confundida, no sabía si despreciarlo, huir o intentar entender el porqué de sus actos. Sin embargo, al verlo ahí frente a mí no pude evitar cerrar los puños y que por mis venas se transportara una oleada de ira. Me di cuenta que no estaba preparada para enfrentarlo, así que di media vuelta dispuesta a irme.
-Por favor, Akane… no te marches- dijo con tono suplicante.
Clavé los ojos al suelo y con los puños frente a mí aún rebosantes de rabia me detuve. Sentía la necesidad de escucharlo, aunque en el fondo un fuerte resentimiento palpitaba sin cesar.
-Gracias- pronunció con algo de temor. Yo seguí sin mirarlo y él continuó. -Akane, debo salir nuevamente rumbo a Ryugenzawa hoy. Sólo quería despedirme-.
Tragué saliva, -Suerte en tu viaje… Por favor envíale mis saludos a tu abuelo- respondí secamente.
-Akane, yo…-
-Si no tienes nada más que decir me voy. Adiós Shinnosuke…-
-¡No por favor, espera!- rogó sujetando mi brazo derecho. Me volví hacia él clavándole una mirada de fuego.
-¿Qué quieres?-
-Quiero pedirte una disculpa… No deseo irme sabiendo que estás enojada conmigo- confesó agachando la cabeza avergonzado.
Suspiré con pesadez, -No debiste… hacer… lo que hiciste- reproché sonrojada.
-Yo… Akane por favor, sólo quiero que me perdones y que seamos amigos. Mi intención no era besarte, todo fue un accidente…-
-¡Yo creo que te aprovechaste! Al inicio sí fue un accidente, pero después no lo fue-.
Quise soltarme de su agarre, no obstante, él se mantuvo firme. -Enserio, lo lamento- espetó dolido, -Te juro que nunca volverá a pasar algo parecido. Perdóname Akane. Quiero marcharme sabiendo que sigues siendo mi amiga y que no me odias…-
Por más que lo hubiera deseado no pude mantenerme fría ante su suplica. Shinnosuke era un buen chico, yo lo sabía y lo estimaba. A pesar de su atrevimiento le guardaba cariño.
-Te perdono- susurré con calma, -Puedes irte tranquilo yo…- No pude continuar de hablar porque una voz poderosa me interrumpió.
-¡Suéltala!-
Asustada alcé la vista, pero el sol que se ocultaba sobre el horizonte sólo me permitió ver una silueta a contraluz; sin embargo, sabía bien a quien pertenecía aquella voz. Despacio dio un par de pasos hacia nosotros, su figura se hizo visible y nos miró de forma desafiante.
-Suelta a Akane- exigió de nuevo con un tono sombrío.
Yo misma me encargué de mover mi brazo para quedar libre del agarre. Inconscientemente obedecí su pedido, quizás la razón para hacerlo fue el enojo que percibí en su voz y aquel frío instalado en sus pupilas.
-¡Quién te has creído para darme órdenes!- replicó Shinnosuke molesto.
Ranma le lanzó una mirada burlona. -Alguien que te enseñará una lección- afirmó mientras hacía crujir sus dedos. -No tuve la oportunidad de dejarte las cosas claras en Ryugenzawa, pero esta vez no tendrás tanta suerte… ¡Esta vez no hay excusa para que no nos enfrentarnos!-
-¡Si quieres pelea la tendrás!- respondió su contrincante.
Shinnosuke se puso en posición de pelea y Ranma arremetió contra él. Erró el golpe que provenía con fuerza, ya que el chico pude moverse lo con la rapidez suficiente para evadirlo.
-Ya veo que sigues siendo bueno- escupió Ranma con desprecio, -Pero no lo suficiente para vencerme- terminó con su usual autoconfianza.
-¡Ja! Eso lo veremos… No sé las razones por las que quieres que peleemos, pero me retaste y tendrás que atenerte a las consecuencias-.
La mirada de "mi prometido" cambió de repente. Sus ojos lucían un tono más oscuro, encendidos por lo que creí era una fuerte rabia interna. Su expresión era fría, sin temor a equivocarme nunca lo había visto así. -Quieras saber lo que me pasa… quieres saberlo… ¡Te prohíbo que vuelvas a tocarla!-
-¡Ranma, tienes que dejar que te explique!- grité interfiriendo.
-¿Acaso estás así por lo del beso?- cuestionó Shinnosuke algo sorprendido.
-¡Cállate! ¡No vuelvas a repetir eso!- vociferó con desesperación.
Varios golpes sucedieron a la velocidad de la luz. Intercambiaron un par de puñetazos entre sí y lograron a su vez esquivar la mayoría de los ataques. Ambos se detuvieron para tomar aliento, respiraron agitados y se observaron transmitiendo rayos a través de sus pupilas. Yo permanecí estática mirando la pelea, hasta que vi un movimiento de Ranma. Pude percibir toda su energía de combate concentrándose en un solo punto, iba a atacarlo con todas sus fuerzas. Un escalofrío me recorrió y me moví con rapidez para evitarlo.
Ranma me ganó; con potencia le dio un golpe a Shinnosuke que lo mandó a volar a un par de metros de distancia dejándole inconsciente.
-¡No!- espeté por lo alto apenas logrando sujetar uno de los brazos de Ranma. Había llegado tarde para detenerlo. Se volteó sorprendido por mi atrevimiento. Sus ojos lucían furiosos.
-De nuevo intervienes por él… Tal y como ocurrió en Ryugenzawa- masculló ofendido. -Esta vez llegaste tarde. Tu querido Shinnosuke se lo merecía…-
Le solté y corrí hasta el chico. No se veía nada bien, había que llevarlo a algún sitio donde pudiera reponerse y asegurarme de que no le había ocurrido nada grave. Además, pronto saldría de viaje, lo mejor era buscar la enfermería del hotel, atenderlo, y cerciorarme de que tampoco perdiera su barco.
-Shinnosuke- susurré, sin embargo, no obtuve respuesta.
-¿Te preocupa mucho este imbécil, verdad?- preguntó Ranma de forma despectiva.
-Eres un idiota- le respondí mirándolo de forma desafiante.
Ante la expresión estupefacta de Ranma, subí a Shinnosuke en mi espalda y salí rumbo a la recepción del hotel en busca de la enfermería. Conforme caminaba la rabia y el dolor por la actitud de "mi prometido" crecía. Era un imbécil que ni siquiera me daba una oportunidad de hablar. Había rehusado escucharme el día anterior; luego se aparecía como energúmeno violento a pelear con Shinnosuke sin razón. ¡Nunca me escuchaba! ¡Siempre tenía que imponer su voluntad!
Respiré pausadamente conforme avanzaba con el peso de aquel muchacho sobre mí. La rabia dio paso a un dejo de tristeza… -Si tan sólo me escucharas, Ranma…-
Continuará…
Notas:
Bueno acá tenemos la continuación… Sé que no se resolvió nada, que parece que todo quedó igual, incluso hasta un poco peor. XDD No merezco paciencia, pero deben tenerla. Todo tiene una razón de hacer.
En general, me encanta el drama, así que el usarlo durante el desarrollo de este capítulo es algo que me satisface. Me fascinó narrar el punto de vista de Ranma, sus celos, desesperación, enojo y tristeza. Mis dos escenas preferidas fue con destrozó el bosque y la batalla del final.
No soy buena narrando peleas, así que perdón si estuvo algo sosa. No quería que fuera muy densa, así que opté por algo simple. La idea de estos dos chicos peleando y de Ranma furioso queriendo desquitarse por lo del beso fue una gran motivación para mí… Cof… ¿No sé si se imaginaban que tendría una reacción parecida luego del beso?
Quiero darles las gracias de corazón a todas esas personas magníficas que leen capítulo tras capítulo a pesar de mis constantes demoras. A todas las que quizás nunca han dejado un review, pero que siguen fieles a este fic.
Un agradecimiento muy especial a quienes a través de sus reviews consiguen darme motivación para seguir adelante y no rendirme. En los momentos cuando estoy mal, sus comentarios son lo que me da ese empuje para sobrellevar el estancamiento y ponerme a escribir. Gracias a quienes me dejaron sus reviews en el capi pasado: Minue, kary14, AndreKimiko, JesiSaotome (gracias por tu comentario linda), Ely, magdal, dark-ghost-girl (bienvenida al fic linda), galadrielcullen, Amy (bienvenida y gracias por el review), barby (bienvenida guapa), lerinne, Ishy, athena-kikyo, Sonia, Marina, Ranmaniatica (bienvenida), Cris, kotoko, Adri, belli (gracias por las lindas palabras), Marirosy (gracias por tu comentario), paogranger, Meiya Takenouchi e Isa-Chan (no me mates! Gracias por tu review).
También quiero darle las gracias a mi adorada amiga Nami, quien me dio látigo hasta el cansancio para que escribiera y además fue mi prelectora. ¡Te adoro hermosa! No sé qué haría sin vos… Gracias por todo. :D
Me honrarían muchísimo si luego de leer me hicieran llegar sus comentarios, sugerencias, amenazas de muerte o sus halagos. XDD No saben lo importantes que son sus reviews, así que por fa no duden en sacar unos minutos para hacerlo. Recuerden que son mi paga, jajajajaja, y mi motivación.
Les comento que justo ayer empecé la siguiente actualización y si la musa se porta bien quizás esta vez logre sacar la conti en un tiempo decente.
Gracias por leer, por esperar y por seguir acá a mí lado en esta aventura.
¡Nos leemos en el siguiente capítulo!
Un besote,
AkaneKagome
PS. Por fa les recuerdo dejarme sus correos a las personas que no tienen cuenta en ffnet para enviarles mis respuestas de reviews. El ffnet no deja publicar correos dentro del cuerpo del review para que lo tengan en cuenta. Además si es la primera vez que me dejan un comentario agradezco me lo indiquen porque a veces ya no sé a quién darle la bienvenida y a quién no. XDD
