¡Hola mis queridas lectoras y queridos lectores! ¡Finalmente estoy por acá, y este capítulo por fin vio la luz! Les confieso que mi intención era actualizar en menos tiempo y que cuando subí el capi pasado ya tenía este un poco adelantado... Iba trabajando a un ritmo normal y luego me estanqué para variar.

Tomé la decisión de publicar este capítulo hasta esta fecha para celebrar el segundo aniversario de este fic. Sí, ya van dos años de estar publicando… Les juro que me parece increíble que llevemos tanto tiempo. He de admitir que cuando empecé con esta idea sabía que el fic sería largo, pero no creí que tanto. Mi retraso constante para actualizar es el gran motivo de que este fic lleve tanto tiempo acá, aunque les cuento que a la trama todavía la falta una buena parte antes de que veamos una resolución…

Quiero dedicar este capítulo de aniversario a cada una de las personas que me viene leyendo desde hace dos años, ustedes saben quiénes son. Gracias por su apoyo incondicional, por no dejar de leerme a pesar de mi irresponsabilidad y un agradecimiento especial para quienes además de leerme me dejan sus preciados reviews.

También debo dedicarle este cap con especial cariño a mi amiga del alma: Anami. Hermosa, sos mi motor. Has sido mi gran apoyo durante estos años. Gracias por escuchar mis ideas, ayudarme cuando me estanco, darme látigo, presionarme para focalizar y por ser mi prelectora. No sé qué haría sin vos. ¡Te adoro!

En esta ocasión traigo una actualización con muchas sorpresas… Estoy segura que esta vez les gustará mucho y que valdrá la pena lo que les hice esperar.

¡A leer se ha dicho! ¡Qué lo disfruten!

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo XXI Desafío

La brisa veraniega viajaba por los patios del hotel mientras que a las afueras, cerca del mar, todo se estaba listo para dar inicio con el festival de verano. Luces de colores, lámparas y adornos tradicionales se ubicaban entre las palmeras y demás árboles nativos. La decoración era hermosa aquella noche de festival. El exquisito olor de los puestos de comidas, manjares y dulces inundó mi nariz haciendo gruñir mi estómago. Sonreí algo avergonzada mientras colocaba mi mano para frenar a mi rebelde amigo que clamaba por algo para alimentarse.

Diversos locales con juegos, espectáculos y diferentes atracciones se hacían presentes, no sólo para los huéspedes del hotel, sino también para los residentes de Okinawa. Chicas vestidas con lindos kimonos caminaban por entre los puestos. Los muchachos jugaban para ganar premios, sin importar si tenían o no una novia a quien regalárselos. Todo lucía muy tradicional y agradable.

Miré mi vestido celeste pálido; me lamenté por no haber traído un kimono. Pocas veces se podía usar ese tipo de vestuarios y justo ahora que se daba la oportunidad yo la desaprovechaba. -Bueno, ni modo- susurré para mí misma algo decepcionada. Igual mi vestido no era feo, sólo que yo hubiera preferido usar uno de esos lindos kimonos ceremoniales.

Comencé mi travesía por los diversos puestos. Me contagié un poco de la diversión, de ese ambiente encantador que se respiraba. Habían sucedido tantas cosas desagradables durante el viaje. Quizás este festival de despedida alejaría las malas vibras y sería el preámbulo de un bonito otoño. Al día siguiente partíamos de nuevo hacia Tokio; tenía la esperanza que el cierre pudiera dejar atrás todas las cosas negativas que me atormentaban.

Mis ojos se perdieron inevitablemente entre las luces de colores… Me sentía más tranquila después de saber que Shinnosuke se había ido y que luego de la pelea con Ranma no tenía nada grave, sólo algunos moretones. Cuando lo vi inconsciente me llevé un gran susto. El saber que estaba fuera de peligro y que en tan sólo en un par de horas se había recuperado para coger su tren era un gran alivio. En el fondo, a pesar del incidente del beso, le tenía mucho cariño a ese chico olvidadizo y torpe. Era un buen amigo y además me había salvado la vida años atrás en Ryugenzawa.

El problema seguía siendo un chico orgulloso, idiota, egocéntrico, de ojos azules y cabellos azabaches que parecía estar evadiéndome. Ranma permanecía desaparecido, o al menos había encontrado el modo de que yo no estuviera enterada de su procedencia; sin embargo, en cuanto volviéramos a Tokio no podría seguir escabulléndose, lo iba a obligar a escucharme y a que me explicara qué demonios le sucedía.

Llegué a un sitio donde vendían algunos bocadillos y compré un algodón de azúcar. Algo dulce era perfecto para el momento. Comencé a comer y decidí sentarme en una banca. Atenta observaba la algarabía del festival. Entre la muchedumbre unos ojos reconocieron mi figura y su dueña se aproximó hacia mí sonriente.

-¡Hola Akane!- saludó Ukyo, quien traía unos dulces tradicionales en una cajita.

-Hola- le respondí sin mucho ánimo.

-¡Vaya… este festival está genial!- dijo sentándose junto a mí.

-Sí, se nota que los organizadores pusieron mucho empeño-.

Hubo un silencio incómodo entre ambas. Ukyo era una chica que normalmente me agradaba, incluso le tenía cariño, aunque siempre desconfiaba un poco de ella. Algo me decía que su afán de hacerme conversación tenía un motivo especial.

-¿Has visto a Ranma?- preguntó intentando sonar indiferente. Eso confirmó lo que estaba pensando, su acercamiento traía segundas intenciones.

-No, la verdad no lo he visto- respondí comiendo un poco de mi algodón de azúcar.

Sentí sus ojos sobre mí, así que me volteé para esquivarla. -Akane, me comentaron que ayer Ranma se peleó con Shinnosuke…-

Di un leve respingo. No tenía idea de que ella, o alguien más, estuvieran al tanto de lo ocurrido… Dudé sobre qué responderle. Por suerte, antes de que pudiera abrir la boca, Yuka y Sayuri aparecieron como por arte de magia.

-¡Hola chicas!- saludaron las dos a coro.

Exhalé aliviada y luego respondí, -Hola-.

-¿De qué hablaban?- cuestionó Yuka con curiosidad.

Tuve ganas de golpearla. Yo estaba feliz de que su presencia desviara el tema de conversación y mi amiga justo nos preguntaba al respecto. Iba a contestarle que de nada importante cuando Ukyo se me adelantó.

-Pues, yo le decía a Akane que me enteré de que Ranma y Shinnosuke se pelearon ayer…-

Las chicas no se mostraron demasiado sorprendidas, cosa que me intrigó de sobremanera. ¿Acaso todo el mundo sabía de la pelea? ¿Cómo era posible?

-De seguro fue por lo del beso- afirmó Sayuri cerrando los ojos.

-¡Qué!- exclamé fuera de mí, poniéndome de pie bruscamente. Al instante de hacerlo me percaté de mi exagerada reacción y tomé asiento haciendo un esfuerzo inútil por disimular.

-¿Entonces es cierto, Akane?- dijo Yuka.

-¿Qué cosa?- habló Ukyo intrigada.

-Pues que Shinnosuke la besó…- espetó mi amiga.

Abrí los ojos de par en par completamente aterrada. ¡Cómo demonios se habían enterado de lo del beso! ¡No podía creerlo! Mi rostro se puso de color carmesí y sentí un calor intenso en las mejillas.

-¿Ese chico Shinnosuke enserio te besó?- preguntó Ukyo con una expresión de completa incredulidad.

-Yo… yo… ¿cómo?... ¿quién… quién les dijo?- musité sin poder evitar tartamudear.

-¡Entonces es cierto!- exclamó Yuka.

La miré asustada y asentí con la cabeza sin mucho entusiasmo. Estaba en shock. Lo último que deseaba era que todo el mundo se enterara del beso. Tragué saliva antes de hablar nuevamente, -¿Quién… quién?- No terminé de formular la pregunta cuando mi amiga me contestó.

-Hiroshi miró la pelea entre Shinnosuke y Ranma. Dijo que Ranma se puso furioso cuando Shinnosuke mencionó algo de un beso… Él nos contó que prefirió no ser visto por ustedes, pero que a la distancia se dio cuenta de todo y que entendió que ese chico de Ryugenzawa te había besado y que por eso Ranma estaba tan enojado…-

Me llevé ambas manos a la boca asustada. Yo creía que el incidente del beso era algo que quedaría entre nosotros tres, pero ahora todo el mundo lo sabía. Esto parecía empeorar las cosas y por mucho.

-¡Vaya, no puedo creerlo!- exclamó Ukyo algo sorprendida. -Jamás hubiera esperado algo así de ti, Akane… Digo, dejarte besar por un chico que apenas conoces…-

-¡Yo lo conozco desde hace mucho tiempo!- respondí sin pensar. No es que quisiera "justificar" la situación, o hacerle creer que sentía algo por Shinnosuke; sin embargo, las palabras de Ukyo me hacían sonar como una cualquiera que besaba al primer chico que se me pasaba enfrente. Vi como ella arqueaba una ceja y quise dejarle en claro la situación. -Todo fue un accidente- espeté mirándola de forma desafiante.

-¡Oh, qué suerte tienes Akane!- habló Sayuri emocionada.

-¿Qué dices? ¿Por qué?- contesté sorprendida.

-Pues por besar a un chico tan guapo-.

-Vamos Akane, cuéntanos: ¿cómo besa?- preguntó Yuka con ojos de jovencita enamorada.

-No sabes la envidia que te tenemos… Shinnosuke es tan apuesto- le secundó Sayuri.

-Sí, es tan varonil… Es guapísimo y tiene esos ojos azules encantadores-.

-Por favor, basta chicas- supliqué angustiada, -Lo que pasó fue un accidente y no quiero volver a hablar al respecto- espeté con el ceño fruncido.

Ukyo se quedó a la expectativa y mis amigas movieron la cabeza en señal de aprobación. Quería enterrar el tema del beso de una vez por todas. La situación me puso un poco tensa así que decidí que lo mejor sería estar sola. Me disculpé con ellas, me despedí, y emprendí marcha lejos del gentío y del festival.


Sentado sobre un risco de piedras mi mirada se perdió en el vaivén de las olas. La luna llena con su frío resplandor se encargó de crear un reflejo plateado que se mecía sobre el agua de mar. Aquel paisaje azulado y metálico me produjo una invasión de nostalgia inevitable… Desde que había visto "el beso" la tristeza embestía dentro de mi alma en el momento menos esperado. Era presa fácil de un sentimiento constante de desolación. Mi mente repasaba una y otra vez la maldita escena. Una frase permanente me torturaba: "otro la había besado… otro que no era yo había logrado algo que secretamente anhelaba desde mucho antes de lo que estaba dispuesto a admitir."

Cerré los puños con resentimiento y todo vestigio de tristeza quedó enterrado. A pesar de que reconocía que me sentía devastado por lo ocurrido, no le daría el gusto de verme deprimido. Prefería mil veces mostrarme enfadado, que hecho un guiñapo.

Para mi eterna desgracia, el asunto del beso era un secreto a voces. En la mañana Hiroshi "discretamente" me abordó con el tema de mi pelea con Shinnosuke. Me comentó que nos había visto luchar. Inevitablemente sacó a la luz algo del beso… No le dije nada en concreto, pero sé que él entendió perfectamente que la contienda era porque el cretino ese se había atrevido a besar a "mi prometida".

Al menos me había quedado la satisfacción de desquitar mi ira contra él durante la pelea. En un inicio Shinnosuke era el que me hacía hervir la sangre debido al enojo, no obstante, ahora mi resentimiento estaba concentrado en ella: Akane… La marimacho boba que siempre se quitaba a todos los hombres de encima, yo incluido, pero quien no pudo hacer nada para evitar que el idiota desmemoriado la besara.

-Niña boba…- mascullé con desdén.

Accidente o no, no le iba a perdonar lo que me había hecho. Seguía sintiéndome algo inseguro en cómo actuar la próxima vez que la viera… ¿Debía ignorarla? ¿Actuar como si no me importara? ¿Exigirle una explicación? Estando acá en Okinawa era fácil evadirla, escabullirme de modo que no tuviera que hablar con ella ni con nadie. Cuando estuviera en Tokio las cosas serían muy diferentes. Viviendo en su casa y yendo a clases iba a ser imposible evitarla… Tarde o temprano tenía que decidir cómo actuar frente a ella y cómo abordar el tema del beso.

Me comencé a autosugestionar para evitar que los recuerdos lograran deprimirme. -Vamos Ranma, no debes darle el gusto…- Mi orgullo siempre había sido parte fundamental de mi vida. No podía permitir que esto me afectara, aunque en el fondo sabía bien que me sentía fatal. Podía estar deprimido, sin embargo, debía actuar enojado; eso era lo mejor.

Sacudí mi cabeza de forma violenta cuando la imagen de ellos dos volvió a hacerse presente en mi mente. ¡Maldición! Necesitaba hacer algo para borrar aquella horrible escena, aunque de seguro nunca lo lograría. El fantasma de aquel recuerdo me perseguiría por siempre…

Lo mejor para mí en situaciones de estrés y posible descontrol emocional era liberar energía. Mi cuerpo pedía ejercitarse, pelear, moverse para poder sentirme mejor. La actividad física siempre me daba un mayor control mental. El problema era que justo en ese momento no tenía ganas de hacer mayor cosa y debido el "dichoso festival" había gente por doquier, justo por eso había decidido alejarme de todo e ir rumbo a la playa.

Mi única opción, en realidad lo único que quería hacer, era dar una caminata. Quizás un poco de actividad física y la vista de las olas rompiendo sobre la arena sería la solución para controlar un poco mis pensamientos y lograr un equilibrio emocional, si es que podía presumir de alguna vez en mi vida haber tenido algo semejante.

Aspiré una gran bocanada de aire y mis pies se movieron sobre la suave arena. La brisa salina chocaba contra mi rostro y el murmullo de las olas me fue meciendo hasta despejar mi mente… Observé la forma en que la espuma del agua hacía contacto con la arena; la fuerza que empujaba las olas y que de nuevo se tragaba todo mar adentro. Consideré por un segundo el quitarme los zapatos para sentir la superficie mojada debajo de mis pies, pero desistí de ello. Estaba completamente concentrado en el vaivén de las olas cuando de pronto al levantar la vista me topé de golpe con una imagen que no estaba preparado para ver…

A escasos metros de mí estaba Akane. Ella aún no se había percatado de mi presencia pues estaba completamente abstraída mirando hacia el océano. Lucía como un espejismo, una deidad bañada por la luz de luna. Llevaba puesto un vestido de color azul pálido, con los hombros descubiertos, de un escote cuadrado discreto, ceñido a la cintura y luego la falda llegaba hasta por debajo de la rodilla. Sus cabellos azulados moviéndose con el viento llevaban un pequeño detalle, que parecía ser, una cinta con unos adornos. No era normal que Akane se arreglara tanto, de seguro estaba vestida de esa forma por el festival.

Por un instante me di el lujo de contemplar su belleza… Sí su belleza; me era difícil de admitir, pero siempre la consideré como la chica más hermosa que había visto en la vida. La de los ojos más brillantes, el rostro más encantador y una sonrisa sin igual, una sonrisa por la que moriría y que al mismo tiempo tenía el poder de volverme a la vida.

Idiotizado mis ojos se anclaron en su rostro. Su perfil altivo permanecía fijo en el horizonte. ¿En qué estaría pensando? Hubiera dado la vida por saber que pasaba por su cabeza. Tenía la impresión de que estaba algo triste, o preocupada, al menos era lo que su energía me transmitía a la distancia.

Continué mirándola sin reparo, cuando de pronto su rostro de volteó y sus ojos sorprendidos se posaron en mí. Me congelé por completo y mi cuerpo no pudo emitir ninguna reacción.


Mi mirada estaba concentrada en el mar que brillaba invadido por la luz de la luna. La visión era relajante, hermosa. De pronto sentí como si alguien estuviera mirándome. Giré mi rostro hacia la izquierda y quedé estupefacta. ¡No podía creer lo que estaba viendo! Llevaba horas sin saber de él y en el momento menos esperado estaba a escasos metros de mí con sus ojos azul-grisáceos mirándome asustados. Lucía extrañamente atractivo bajo el resplandor lunar; llevaba puesto su mismo atuendo de siempre, con excepción de su camisa roja, en su lugar portaba una blanca sin mangas que me encantaba.

Nuestras pupilas chocaron, durante unos segundos no hubo más que un profundo silencio. Parecía como si cada uno estuviera intentando leer los ojos del otro, reconocer aquellos sentimientos que sólo las ventanas del alma podían transmitir. Tragué saliva e intenté darme valor. Tenía que hablar con él y aclarar las cosas de una vez por todas.

Caminé para acercarme a él. Ranma permaneció inmóvil con su expresión de espanto en la cara. Yo me encontraba realmente nerviosa, no sabía qué le iba a decir cuando estuviéramos frente a frente. Todo iba normal hasta que Ranma de repente pareció reaccionar negativamente. Dio un par de pasos hacia atrás al darse cuenta que yo estaba demasiado próxima a él. No iba a permitir que se escapara, podía irse despidiendo de esa idea. Íbamos a hablar a como diera lugar.

Yo me detuve y así lo hizo él. Luego di dos pasos hacia adelante y Ranma volvió a retroceder. Respiré frustrada y decidí hablar, -Por favor, puedes dejar de huir de mí…-

Ranma frunció el ceño, -Deja de seguirme- espetó un poco molesto.

-¡No lo haré hasta que aceptes hablar conmigo!- respondí fuera de mis casillas.

El cruzó los brazos sobre su pecho y me quitó el rostro. -Creo que no tenemos nada de qué hablar-.

-No seas ridículo, Ranma. Sabes bien de qué quiero que hablemos- afirmé aún enfadada. Hice una pausa y suavicé un poco mi tono de voz, -No quiero que estés molesto conmigo, así que por favor, deja de comportarte como un idiota y escúchame-.

Me lanzó una mirada fría y desafiante.

-Por favor- repetí de forma sumisa.

De seguro me diría que no y haría las cosas aún más difíciles. Ante todo pronóstico desfavorable respondió de una forma que no me esperaba:

-Está bien- masculló secamente, -Pero, no quiero que hablemos aquí…-

Parpadeé algo sorprendida, ¿qué tenía de malo el lugar en donde estábamos? No expresé mi desconcierto, sencillamente me limité a seguir a Ranma en silencio hasta llegar al lugar a donde a él le pareciera adecuado para hablar.

Algunos minutos más tarde ambos nos encontrábamos sobre un gran risco de roca. Era un sitio bastante alejado… El ambiente estaba plagado por un silencio incómodo que sólo era interrumpido por el murmullo del mar y el sonido de las olas chocando contra la enorme masa de piedra sobre la que estábamos parados. Desvié mi mirada hacia el océano, entre el destellar escarchado encontré un poco de distracción para evadir la sensación que me consumía por dentro.

Inconscientemente comencé a jugar con mis dedos. Me di cuenta que las manos me sudaban horrorosamente. ¿Por qué demonios estaba tan nerviosa? Sólo debía decirle que el beso había sido un error, una casualidad sin importancia, que yo no tenía ningún interés en Shinnosuke y que no se llenara la mente con ideas tontas. Claro… todo sonaba muy bien en mi cabeza, pero el decirlo era otra historia.

Tenía que hablar, decirle algo, lo que fuera, sin embargo, permanecí inmóvil… Respiré con algo de dificultad y un extraño sentimiento se instaló en la boca de mi estómago. Alcé la vista hacia la luna y las estrellas. Di un enorme salto cuando su voz interrumpió mis pensamientos.

-Y bien… ¿De qué querías hablarme?- espetó fríamente.

Permanecí en silencio mirando la piedra bajo mis pies. Estaba muy nerviosa y no sabía exactamente qué responderle. Creo que mi silencio fue más largo de lo prolongado porque Ranma me miró con cara de pocos amigos. Se sentó sobre superficie rocosa y suspiró hastiado.

-No entiendo para qué me pediste que hablara contigo si no vas a decir nada- me reprochó frunciendo los labios.

Arrugué el entrecejo ante su reclamo. Estaba comenzando a enfadarme con su actitud, sin embargo, debía mantener la calma y continuar con mi plan. La idea era aclarar las cosas. Tendría paciencia, una vez que lograra que me escuchara podría darle un buen golpe en su cabezota idiota por ser tan insoportable conmigo. Con disgustó tomé asiento a su lado, procuré hacerlo con cuidado para que mi vestido no se dañara.

Lo miré detenidamente; Ranma permaneció con su vista clavada en el mar, me estaba esquivando. Aclaré mi garganta y por fin logré hablar.

-¿Estás enojado conmigo?- La pregunta había salido con un tono algo tímido y preocupado. ¡Me sentí tan boba! Debía permanecer digna, pero no, actuaba como una imbécil.

-¿Tú qué crees?- respondió secamente. Volteó su rostro y pude ver en sus ojos azulados un reclamo latente.


¿Cómo se atrevía a preguntarme si estaba enojado? ¡Claro que lo estaba maldita sea! Cada vez me convencía más de lo ingenua que podía ser Akane. ¿Acaso creía que el verla besarse con el estúpido ese no me afectaría? Desde lo sucedido estaba hecho una fiera, no obstante, intenté mantenerme lo más frío posible. Le sostuve una mirada firme, quizás una que le transmitía más que mis palabras, una que le reclamaba una explicación por lo ocurrido con la sabandija aprovechada.

-Quiero que te quede claro… Lo que pasó con Shinnosuke no es lo que crees-.

-No me digas- escupí venenoso, -Me parece que vi claramente toda su escena romántica-.

-¡Basta Ranma!- me gritó con sus ojos avellana encendidos.

-¿Acaso te molesta que te diga la verdad? Ambos lucían muy cariñosos- mascullé fastidiado.

Ella acercó peligrosamente su rostro al mío. Mantuvo su ceño fruncido y su mirada desafiante. -¿Y si así fuera qué?- pronunció para mi sorpresa. -¿Acaso estás celoso?-

Me quedé completamente frío e inmóvil ante sus preguntas. ¿En realidad le gustaba ese tipo? No quise detenerme mucho en ese pensamiento ya que su segunda pregunta era la que tenía que responder. ¡Claro que estaba celoso! ¡Quién demonios no lo estaría si viera a su prometida besándose con otro! Sin embargo, mi objetivo era negárselo. No podía permitir que ella se diera cuenta de mis sentimientos y debilidades.

-¡Por mí puedes hacer lo que quieras! ¡Estás loca si crees que estoy celoso por lo que tú y ese imbécil hicieron!- vociferé mientras volteaba la cara en otra dirección para no mirarla. Aunque mis ojos no la vieran podía observar dentro de mi cabeza su expresión furiosa. Percibí su aura de batalla encenderse y luego enfriarse un poco.


Con que podía hacer lo que yo quisiera… Ah y tampoco le importaba lo ocurrido Shinnosuke. ¡Esa sí que no se la creía! No iba a quedarme callada sin dejarle saber lo que pensaba.

-Con que sí…- susurré maliciosa, -Si no te importa lo que pasó… ¿Por qué reaccionaste del modo en que lo hiciste? ¿Por qué has estado evitándome y huyendo de mí? ¿Y por qué demonios fuiste a reclamarle a Shinnosuke y a buscar pelea con él?-

Su cara lo dijo todo. Mis preguntas lo habían dejado completamente fuera de base. Estaba a la espera de su respuesta, de seguro saldría con alguna estupidez. Permaneció en silencio, cosa que me desesperó aún más.

-¡Vamos responde!- reclamé enojada.

-¡Estoy molesto porque me da la gana!- me dijo con el ceño fruncido y su mirada llena de rabia.

-¡Esa no es una respuesta válida! ¿Qué demonios te pasa?-

Ranma suspiró hastiado. -¡Lo que pasa es que no me parece correcto que andes besando a chicos que apenas conoces!-


-¡Yo no lo besé! ¡Fue un accidente! Además, el que lo conozca o no, no tiene la menor importancia…- fue su respuesta.

-¡A mí no me pareció tan accidental! Vamos Akane nunca antes un chico se había propasado contigo así de fácil-. Ella se quedó sorprendida por mi comentario. -Yo vi claramente como ese idiota te besó y tú no hiciste nada para quitártelo de encima…- mascullé con voz cargada de resentimiento.

-Ranma, tienes que creerme… Todo fue un accidente y si Shinnosuke se aprovechó al final no fue mi culpa. Yo no pude reaccionar a tiempo, todo sucedió demasiado rápido…-

Claro, para ella era muy sencillo decir que todo había pasado tan rápido que no había podido quitárselo de encima. Yo había visto la escena, la expresión cuando él la dejó y la forma en que ella se había rozado los labios. Akane no podía negar que ese beso la había hecho sentir algo. El tan sólo recordarlo me hacía hervir la sangre al punto de ebullición.

-Yo creo que te gustó el beso con ese imbécil- le reproché sin poder contener mis celos.

-¡No seas ridículo, Ranma! ¡Cómo puedes decir algo así!-

-Ya te dije que me parece demasiado raro… ¿Akane, la chica más poco romántica del universo, dejándose besar tan fácilmente por un idiota desmemoriado?- Noté que ella exhalaba aire furiosa y me quitaba la cara. -Claro, pero si fuera yo el que lo hubiera intentando de seguro te sobran fuerzas para mandarme a volar…- mascullé con resentimiento. Simplemente no podía tragarme mis palabras, tuve que dejar salir en aquel momento lo que pasaba por mi mente.

Volteó su rostro hacia a mí y enarcó una ceja, -Supongo que esa es una posibilidad bastante acertada, pero no tenemos cómo comprobarla, ya que tú no tienes el valor para hacer algo así…-


Maldición, ¿había retado a Ranma? Mi intención en primera instancia no había sido esa, pero las palabras salieron de mi boca con total naturalidad. Su expresión de desconcierto era la clara señal de que mi mensaje había llegado fuerte y claro.

-¿Eso crees? ¿Crees que no podría besarte si yo lo quisiera?- pronunció altivo.

Odiaba profundamente que fuera tan presumido y odioso, sin embargo, conocía bien con quien estaba tratando. Ranma podía actuar pareciendo muy confiado, pero el fondo era un cobarde que jamás me besaría. En muchas ocasiones había ocurrido una situación semejante y él jamás había podido demostrar su valor. Su pregunta me puso en claro que habíamos empezando una guerra peligrosa y yo no me iba a echar para atrás.

-Sabes, no sé para qué te esfuerzas- hablé neutral, -Ambos sabemos que eres un cobarde que jamás se atrevería si quiera a intentar besarme- finalicé una expresión retadora.

Su mueca de shock total fue justo lo que buscaba. Quizás estaba jugando con fuego lanzando el reto, pero conocía bien a Ranma. Cuando lo desafiaba en cuestiones de esa índole siempre salía a la luz su miedo y falta de valor.


Mi cara de seguro pintó todo un poema. ¿Qué pretendía Akane lanzándome ese desafío? ¿Sería que en verdad quería que le demostrara que yo era capaz de besarla? La idea de hacerlo me llenaba de terror, y no precisamente porque no tuviera ganas de hacerlo… Claro que quería besarla, sin embargo, dudaba de poder lograrlo… Dudaba de no poder romper esa barrera que durante dos años había estado entre nosotros. A pesar de mi temor, ella había empezando un duelo y yo no lo iba a perder, si creía que esta vez no iba a tener el valor de hacerlo estaba muy equivocada.

-Eso es lo que tú crees- le respondí clavando mis ojos en sus pupilas avellana. -Te demostraré que estás equivocada y que tengo mucho más valor del que crees…-

-¡Ja! No me hagas reír- dijo ella sarcástica, -Si en dos años no te has atrevido a hacer algo parecido, es porque no eres capaz. No tienes el valor…-

-Akane, ten mucho cuidado porque te puedes arrepentir de tus palabras-.

-Lo dudo…-

-¡Suficiente! ¡Te lo demostraré!-

-Hazlo, si es que te atreves…-

-Claro que lo haré- mascullé manteniendo mi mirada firme en ella. -Te lo advierto Akane, esta vez no voy a detenerme, así que si quieres echarte para atrás este es el momento…-

-No lo haré- habló seriamente y noté un ligero sonrojo en sus mejillas, -Esto es un desafío y no pienso retractarme…-

Tragué en seco al ver que la cosa iba enserio. -Bueno, tú lo has querido. Te demostraré de lo que soy capaz…-

Akane mantuvo su ceño un poco fruncido y su mirada retadora. ¡Demonios, ahora qué iba a hacer! Había aceptado el reto, pero los nervios comenzaron a actuar en cuanto me di cuenta que ya no había marcha atrás. Temeroso apoyé mi mano derecha sobre la superficie rocosa y acerqué con lentitud mi rostro al de ella.

Me detuve a una distancia prudente. La expresión de Akane cambió, ya no lucía seria y enojada, parecía desconcertada y podía asegurar que igual de nerviosa que yo. Nuestras miradas se encontraron y nos quedamos viendo fijamente sin pestañear. Sus ojos tenían un destellar particular que me resultó embriagador. Bajé la vista tímidamente hacia sus labios y tragué en seco; quería probarlos, ya no podía negarlo más. Como si temiera que ella escuchara mis pensamientos me di una bofetada mental y regresé mi atención a sus irises chocolate.

Si ella continuaba observándome no sería capaz de reunir el valor para hacerlo. -Po… po… podrías… por fa… favor cerrar los ojos- le solicité con voz trémula. Sentía mis mejillas arder y estaba seguro que estaba igual de sonrojado que ella.

Akane asintió con suavidad moviendo su cabeza, -Sí… sí… e… está bien…- Despacio cerró sus párpados. Observé su pecho subir y bajar de forma entrecortada; era bastante obvio que le estaba costando trabajo respirar con normalidad.

Lucía de pronto tan frágil, tan hermosa; con sus ojos cerrados, nerviosa a la expectativa de mi siguiente movimiento. Mi vista se deslizó nuevamente hasta sus labios. Con tan sólo acercarme un poco más y se acabaría mi tortura.


El mantener los ojos cerrados era un castigo horrible. No soportaba el no saber qué estaba pasando a mí alrededor, ni lo que estaba haciendo Ranma. La tensión se apoderó de cada fibra de mi cuerpo. Podía sentir el retumbar incesante de mi corazón luchando por salir de mi pecho. El respirar era un tormento y las manos comenzaban a sudarme.

Lo peor era aquella sensación espantosa, pero a la vez agradable en la boca del estómago… Eso que suelen llamar mariposas en el estómago revoloteaban sin cesar y no había poder humano que pudiera evitar que me hicieran sentir como una boba.

Temía que en cualquier momento Ranma por fin se animara a besarme de verdad y que yo no supiera cómo reaccionar. Percibí un ligero temblor en mis extremidades, respiré hondo para intentar calmarme. Sólo debía permanecer inmóvil y a la expectativa, sonaba muy fácil, pero no lo era… La espera se estaba haciendo más larga de lo que yo esperaba; estaba comenzado a perder la paciencia.

De repente percibí el rostro de "mi prometido" acercarse un poco. Noté enseguida su calor corporal invadiendo mi espacio. Lanzó un leve suspiro y sentí el aire caliente chocando contra mi cara. Así se quedó un rato más y nada sucedía… Era claro, no iba a hacerlo. Ya varias veces habíamos estado en una situación parecida, pero él nunca daba ese último paso. Un dejo de ira me invadió al pensar que él quizás no quería besarme.

Hice un sonido para aclarar mi garganta y hablé, -No tienes que hacerlo- dije secamente, mientras permanecía con los ojos cerrados. -Quizás algunos como Shinnosuke tienen el valor de besar a una chica, pero hay otros que son demasiado cobardes. Sabía que no te atreverías, Ranma…-


Había permanecido indeciso y temeroso ante cómo reaccionar, me acerqué un poco más a ella, sin embargo, no me animaba a dar el último paso. Aún estaba maquinando qué hacer cuando ella me lanzó aquella frase hiriente y desafiante. Aquella había sido la estocada final. Una mezcla de ira, orgullo y celos cegó las dudas y los temores. Con el corazón latiendo desbocado y un leve temblor de nerviosismo en mi cuerpo me acerqué a ella. Le iba a demostrar que yo era capaz de besarla…

Tragué saliva y cerré los ojos decidido. Podía percibir el calor de su piel conforme acercaba mi rostro hacia ella. Nuestros alientos se entremezclaron… Estaba a punto de vivir un momento con el que muchas veces había soñado, pero nunca creí que se hiciera realidad. Sólo me faltaban un par centímetros…

Incliné mi cabeza hacia la izquierda y despacio me aproximé un poco más. Di un leve respingo cuando sentí que mi nariz chocó contra la de ella. Con una mueca de temor acabé con la distancia que nos separaba y rocé mis labios sobre los suyos… ¿Qué se suponía que uno debía hacer durante un beso? No me moví, sólo hice una leve presión, mi boca contra la suya.

La sensación fue algo que no se puede describir con palabras. Estaba tan nervioso y emocionado a la vez que me era complicado procesar mentalmente lo que sentía y lo que estaba viviendo. Sólo era consciente de que por fin mis labios estaba sobre los de ella. Podía percibir a la perfección su suavidad y su calor… Era un sentimiento embriagador muy agradable.


Nunca imaginé que en realidad Ranma iba a dar el último paso. Estaba a punto de abrir mis ojos cuando quedé en shock al sentir su nariz contra la mía. Por poco me dio un paro cardiaco. ¿Lo iba a hacer, en verdad lo iba a hacer? La pregunta obtuvo respuesta más rápido de lo esperado.

Sentí que el corazón se me salió del pecho cuando sus labios hicieron contacto con los míos. Todo lo hizo con una suavidad que jamás habría imaginado. ¡Estaba al borde del colapso nervioso! ¡Nos estábamos besando! ¡Ranma y yo nos estábamos besando!

Me quedé inmóvil como una piedra; mi boca estaba tensa. Él hizo una leve presión con sus labios y me relajé un poco. Se sentía muy agradable el tenerlo de ese modo, tan cerca, percibiendo su calor, su respiración entremezclada con la mía. Dudé en qué tenía que hacer, esto de los besos era algo en lo que no tenía experiencia y no estaba del todo segura sobre cómo funcionaba.

Decidí que lo mejor era hacer lo mismo que él, presioné un poco mis labios contra los suyos y permanecí quieta disfrutando del momento…


Anhelaba que ese instante nunca terminara, pero no quería parecer un aprovechado. En realidad, creo que el beso no duró mucho, unos diez o quince segundos cuando mucho. Me mentalicé para separarme de ella y acabar con el agradable contacto. Lentamente me alejé y al hacerlo sentí como nuestros labios se rozaron de una forma que me pareció extraordinaria.

Mantuve mis ojos cerrados y suspiré… Luego los abrí despacio; ella aún tenía los suyos cerrados. Su rostro lucía angelical. Tragué en seco al mirarla y luego que caí en cuenta. ¿Ahora qué demonios iba a hacer? ¿Qué le iba a decir después de haberla besado? No me había detenido a analizar las consecuencias.

Sólo tenía una opción viable…


Lo que parecía un sueño se cortó cuando sentí como lentamente Ranma se alejaba de mí. Admito que estaba algo sorprendida porque no deseaba que nuestro tímido contacto acabara. El besarlo había sido la experiencia más emocionante que había vivido… Me quedé con los ojos cerrados, pues confieso que aún estaba demasiado conmocionada por todo lo vivido, además tenía miedo de abrirlos y de despertar de ese sueño tan maravilloso.

Recelosa finalmente los abrí y enfoque la vista. Me llevé una gran sorpresa al darme cuenta que Ranma no estaba ahí. En cuestión de segundos había desaparecido, era como si una de las olas que chocaba contra la roca se lo hubiera llevado consigo al fondo del mar…

Continuará…

Notas:

Cof… ¿qué les pareció? Me imagino que no se esperaban esta sorpresita, ¿verdad? Voy a confesar que la escena del beso que acaban de leer ha estado en mi cabeza desde hace más o menos año y medio, o dos años. Casi desde que inicié esta historia tenía claro que quería que el primer beso de estos dos fuera justo así… En medio de una pelea, un desafío, y que Ranma por fin dejara los miedos de lado y que el reto lo motivara a dar un último paso.

La pregunta del millón es: ¿Les gustó el beso? ¿Les pareció creíble? No deseaba hacer algo muy exagerado o detallado, ya que ambos son inexpertos en la materia. Quería un beso tímido, un leve contacto y listo…

No tienen idea del reto de por fin sacar esta escena a la luz. He escrito besos antes, pero no sé por qué éste fue diferente. Quizás se deba al trasfondo de la historia y a que necesitaba que fuera una escena que calzara a la perfección con ellos. Uff… yo la verdad estoy feliz con el resultado, aunque me quedé con la sensación de que algo me hizo falta.

Saben lo que me parece realmente increíble: ¡qué todas y todos han estado leyendo durante dos años y hasta ahora leen un beso! En realidad creo que en mi caso esto nunca me ha pasado con un fic, digo el tener que esperar tanto. XDD Las y los felicito por la paciencia. Creo que el beso es una gran forma de celebrar este aniversario de dos años.

Este capítulo marcará un nuevo punto de giro en la historia. Digamos que acá comienza una segunda parte. Es probable que pronto volvamos con un par de escenas de flashback, nuevas situaciones, y que también veamos cómo actúa nuestra parejita favorita luego de su primer beso.

Una vez más debo agradecerle de todo corazón a cada una de las personas que me lee, me sigue y mi apoya. Gracias a las personas que justo en este momento está leyendo estas notas, porque para mí es importante que además de leer el cap saquen tiempo para leer las cosas que dice esta loca. XDD

Un millón de gracias a mis chicas hermosas que dejaron sus reviews en el capi pasado: AndreKimiko, Marirosy, belli, MARCE, magdal, Minue, Sakura, kotoko, Anami, Meiya Takenouchi, paogranger, kary14, Danny, Amy, Pao, athena-kikyo, ISA-CHAN, lerinne, galadrielcullen, karlamora, AleGA, Jenny, dark-ghost-girl, Ely, Laly, mariana, Cris y Adri. Una cordial bienvenida a todas las que dejan sus reviews por primera vez. A las que siempre están acá comentando: ¡gracias mis divinas! ¡ya saben que las adoro y su apoyo no tiene precio!

Cof… espero que luego de este capítulo y del aniversario me dejen muchos comentarios. Jajajajaja (autora intenta dejar un pequeño soborno). Enserio, si han leído agradecería muchísimo me hicieran llegar sus opiniones. Al final sus reviews son la mejor recompensa por el trabajo y el esfuerzo.

Bueno, ahora sí las dejo, miren que notas más enormes… No tengo remedio. XDD

¡Nos estaremos leyendo! ¡Gracias por darme fuerzas para celebrar un segundo aniversario de publicación!

Un besote y un abrazo,

AkaneKagome

PS. Pido disculpas por que aún no he contestado los reviews del capi pasado. Espero hacerlo en el transcurso de esta semana… No crean que las abandoné chicas, es sólo que terminé este cap ayer y no me ha dado tiempo de hacerlo. T_T