Hola mis queridas lectoras y queridos lectores. Me da muchísima pena aparecer por acá. Enserio, les juro que tengo mucha vergüenza de todo lo que me he tardado en actualizar esta vez. Mejor ni contar cuantos son mis meses de ausencia, por mi salud mental prefiero no hacerlo.

Merecen una disculpa y también una explicación. Como saben desde hace más de año he tenido un bache creativo terrible, cada vez me cuesta más concentrarme y avanzar. Además mi musa se ha revelado en mi contra. Sumado a esta situación que normalmente me atrasada, desde noviembre empecé a trabajar de nuevo, lo anterior ha complicado más el ambiente… Y para terminar de relatar mi desastre estoy retomando mi tesis para graduarme de licenciada, de hecho he ido avanzado de a pocos. En fin, todo pinta como un entorno hostil en cuanto a tiempo libre y también en cuanto a inspiración.

Ya les he comentado varias veces y lo reitero, esta historia no se quedará inconclusa, ni la dejaré botada por ningún motivo. Es probable que siga actualizando en periodos un poco distantes. Sé que para ustedes es complicado leer así, que desmotiva mucho, y en verdad lo siento. Prometo esforzarme para que sea más seguido, también hacer que valga la pena la espera. Agradezco infinitamente a todas aquellas personas que me siguen apoyando, leyendo, dejando sus reviews y alentándome para continuar escribiendo.

El capítulo anterior lo corté en un punto clave… Sé que fue cruel, lo lamento, el dejar las cosas así es mi manera de dejarlas picadas para que quieran volver y saber lo que ocurrirá. La larga espera al fin ha terminado. Ahora sabremos qué pasó después de que Ranma huyó. Desde ya les digo, no me maten… XD

Quiero dedicarle este capítulo a la amiga de alma: Anami. Un pequeño presente en honor a su cumpleaños que será este 30 de marzo. ¡Te quiero hermosa! Gracias por estar ahí para mí siempre. Felicidades adelantadas.

No esperen demasiado de esta actualización, se los advierto. A leer…

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo XXII Situaciones

El palpitar incesante de mi corazón no se detenía, su golpeteo contra mi pecho era tan fuerte que no podía ignorarlo. Di una vuelta más sobre el colchón… Era inútil, cualquier esfuerzo realizado era en vano, esa noche no podría dormir. La razón era una sola: Ranma. ¿Cómo podía conciliar el sueño si no podía dejar de pensar en lo ocurrido unas horas atrás? En cuanto cerraba los ojos todo se repetía dentro de mi cabeza.

Rodé sobre mi cuerpo una vez más y suspiré emocionada. Una sonrisa enorme de dibujó en mi rostro. ¿Acaso era ese sentimiento de descontrol en mi pecho provocado por el beso? Ladeé mi figura hacia la pared. Coloqué una mano sobre mi corazón el cual latía emocionado. Mi otra mano la llevé hacia mis labios… Me era tan difícil de creer.

-Nos besamos…- murmuré para mí misma y luego volví a sonreír.

Reviví cada segundo… La ansiedad e incertidumbre de mantener los ojos cerrados esperando la reacción de Ranma. El choque suave de su nariz contra la mía. La electricidad recorriendo cada terminación nerviosa de mi cuerpo al sentir nuestras respiraciones entremezclándose. Finalmente, la sensación de tener sus labios sobre los míos, de saber que su boca estaba contra la mía, la sensación suave y cálida de un beso.

¡Me sentía como una completa idiota! Desde que ocurrió el beso parecía estar volando sobre una enorme nube de algodón. Suspiraba como boba a cada segundo, mi corazón reaccionaba emocionado con tan sólo pensar en él, y lo peor eran aquellas mariposas que no dejaban de jugar en mi estómago. Estaba perturbada, nerviosa, feliz, preocupada, en fin… un sin número de sensaciones que eran como una avalancha que no podía controlar.

Tragué una gran bocanada de aire y de nuevo di varias vueltas sobre el colchón. Me abracé a mi almohada y continué con una sonrisa imborrable. ¿Por qué estaba tan feliz? Después de todo Ranma había huido, eso quizás no era tan positivo. Fue una verdadera sorpresa que tuviera el valor de aceptar el reto y que finalmente diera el último paso; sin embargo, había mostrado su usual cobardía abandonándome sola sobre el gran risco de roca… Dejándome un poco enojada, confundida, pensativa, emocionada y visiblemente afectada por el acontecimiento.

Su desaparición al inicio no me fue muy grata. Luego del shock recibido al verlo esfumarse en unos cuantos segundos, me sentí algo enfadada y ofendida. ¿Cómo se atrevía a huir? Mi resentimiento fue momentáneo, porque luego caí en cuenta de que no tenía la menor idea de cómo actuar luego de lo ocurrido. No hubiera sido capaz de hablarle con claridad… En el fondo quizás su cobardía había traído algo positivo. Al menos tendría tiempo suficiente para pensar en cómo comportarme la próxima vez que nos viéramos. Aunque ms quedé con ganas de darle un buen golpe por desconsiderado.

Apreté la almohada una vez más contra mi pecho… Un remolino de emociones se seguía moviendo dentro de mí. En ocasiones me sentía contenta, ilusionada, luego enojada, y después entraba en crisis y comenzaba a preocuparme por todo.

Luego de algunos minutos de incomodidad decidí que era inútil intentar conciliar el sueño. Me levanté de la cama, me puse mis pantuflas y me acerqué hacia la ventana. Corrí las cortinas con mis manos y abrí el vidrio. La brisa marina me dio de lleno en el rostro. Su agradable caricia me hizo sentir paz. Cerré mis párpados y por unos segundos disfruté del sonido de las olas y ese olor característico del océano. Abrí los ojos para enfocarlos en el orbe plateado que brillaba en el cielo.

El mirar aquella luna llenó de misticismo el ambiente. Ella había sido testigo de un beso que había marcado mi alma inevitablemente. -Ranma…- susurré como si él pudiera escuchar la forma en que lo clamaba mi alma. Me moría de ganas por saber qué pasaba por su cabeza, si yo ocupaba sus pensamientos y si aquel beso había significado para él lo mismo que había significado para mí…


-Akane…- musité inconscientemente.

Sobre el tejado de una casa desconocida descansé contemplando la luna. Su brillo parecía tener algo diferente, algo que me cautivaba hasta el punto de elevarme al cielo y perderme entre mis alucinaciones. Akane… su nombre hizo eco en mi cabeza… ¿Qué estaría haciendo en aquel momento? Quizás estaba mirando esa misma luna y pensando lo mismo que yo…

No tenía sentido siquiera intentar ocultarlo, no había borrado de mi mente ni por un segundo lo ocurrido aquella noche. Repasaba hasta el cansancio cada movimiento, cada palabra, incluso revivía mis propias dudas y cavilaciones… Y finalmente revivía la escena del beso… Su respiración, la suavidad de sus labios, el calor que emanaba de ella. No podía creer que finalmente sabía lo que se sentía besar a Akane… a mí Akane… La niña terca, poco femenina, temperamental, valiente, decidida, y maravillosamente única. La que de una forma inexplicable lograba hacer palpitar mi corazón y derrotarme con tan sólo una sonrisa.

Un beso… luego de más de dos años, ¡por fin un beso! Había soñado con ese momento, lo había vivido en mis alucinaciones más extremas, incluso en más de una ocasión había estado cerca de dar ese paso final y por fin probar sus labios. En todo caso, la realidad no tenía comparación con mis fantasías, el besarla excedió cualquier expectativa que podía poseer.

En mis labios se dibujó una media sonrisa teñida de satisfacción. Me sentía feliz y nada podía quitarme aquella mueca idiota del rostro. Besarla, no era tan sólo cumplir un sueño anhelando que parecía imposible, era ganar una batalla. Había vencido en una lucha contra mí mismo, contra ella y contra el mundo. ¡Al fin había besado a Akane!

Cerré los ojos y el beso pasó frente a mí como una película… De pronto ya no me sentí tan maravilloso. Un intenso malestar apareció en la boca de mi estómago, y lo que creo era una grulla gigante movió sus alas dentro de mi estómago. ¡A la mierda las mariposas! ¡Esto era algo mucho más grande! Mis manos comenzaron a sudar y un horrible escalofrío recorrió mi espina dorsal. Mi rostro se descompuso; mi momento de "felicidad" se vino abajo cuando la famosa pregunta me golpeó directo en el hígado: ¿ahora qué demonios iba a hacer?

Tomé una decisión presionado por la situación, dejándome llevar por mis celos, mis deseos más profundos, mis sentimientos y también por un reto. Con toda sinceridad no me detuve lo suficiente a pensar en las consecuencias; fue justo por eso que opté por huir en el momento en que el beso terminó. No hubiera sido capaz de mirarla a los ojos y de pronunciar palabra. Fui un cobarde, pero era preferible escapar que quedar como un imbécil.

Me senté de golpe y sujeté la cabeza entre mis manos. Estaba perdido… En unas cuantas horas volveríamos a Nerima. La opción de seguir evitándola no era viable. Viviendo bajo el mismo techo y asistiendo a la misma escuela, era imposible no tener que enfrentar la realidad. Eventualmente el tema del beso saldría a la luz… Lo malo era que yo no estaba seguro de qué decir, o de cómo actuar.

Tampoco quería pensar en lo que sucedería si alguien se llegaba a enterar. Ni ella ni yo saldríamos con vida si las locas de mis autoproclamadas prometidas, o los fieles admiradores de Akane se daban cuenta. Podía imaginar a la perfección las escenas de celos, las peleas, la paliza que me daría Ryoga y la ira de esas psicópatas que de seguro me harían papilla y luego buscarían hacerle daño a ella. Ah… pero eso si que no. ¡No permitiría que lastimaran a Akane! ¡Eso nunca!

En realidad el beso había sido una cosa de los dos, y si manteníamos la discreción nadie tenía porque enterarse. Yo por mi parte estaba más que dispuesto a resguardar el secreto, estaba casi seguro que ella también. Tenía la certeza que aquel risco alejado había pasado inadvertido y que no había mirones que nos delataran.

Lancé un lastimoso suspiro y volví a recostarme sobre el tejado. Crucé ambas brazos detrás de mi cabeza e intenté relajarme. Me estaba preocupando demasiado. Cuando llegara la hora enfrentaría a Akane… Llegué a la conclusión que lo mejor era estar lo más sereno posible e intentar actuar normal con ella. En algún momento saldría el tema del beso y me huída "cobarde", y cuando eso se diera empezaría a preocuparme.

Intenté poner mi mente en blanco, sin embargo, era imposible… La imagen de aquel beso reaparecía despertando en mí un sinnúmero de sentimientos. No podía negarlo, me sentía feliz. Parecía estar viviendo un sueño lejano, me costaba creer que todo había sido verdad. Enfoqué mi mirada nuevamente en la luna y permanecí como un bobo pensando en ella… Akane…

/ / /

Confiado me acerqué al tren que nos llevaría de regreso a Nerima. Había logrado pasar desapercibido en el transbordador que habíamos tomado desde Okinawa. No me había encontrado con Akane y hasta el momento mi plan de mantenerme oculto seguía siendo todo un éxito. En el itinerario estaba programado un par de horas de tiempo libre en la ciudad y luego tomar el tren, así que todos debían andar recorriendo el lugar.

Yo por mi parte había decidido llegar antes que el resto del grupo. El subir de primero me daría la oportunidad de elegir un buen lugar para no ser visto por ella, ni por ningún compañero indiscreto. Me afiancé la tira de mi equipaje sobre el hombro y respiré profundo. Debía tener confianza, todo había salido bien y lo seguiría haciendo. Me quedé observando el vagón por algunos segundos, subí los escalones e ingresé… El lugar estaba completamente vacío.

Comencé a caminar a través de los vagones buscando irme hacia la zona de atrás. Era probable que la gente no se sintiera motivada a sentarse en un punto tan alejado. Quería llegar al último vagón y así lo hice. Abrí la puerta y ojeé ligeramente las primeras filas de asientos para escoger uno. De pronto alcé la vista y mis ojos chocaron contra una figura femenina sentada casi al final. No se había dado cuenta que ya no estaba sola en aquel vagón. Tenía la mirada perdida a través del vidrio y su mano apoyada bajo el mentón. Lucía pensativa… ¡Cómo podía tener tanta mala suerte! ¡Cómo era posible que Akane estuviera justamente ahí!

Me quedé en shock por un segundo sin saber si escapar, o acercarme a ella. Antes de que pudiera acabar con mi debate mental unos ojos avellana brillantes y asustados se posaron sobre mí. Ambos nos quedamos mirando completamente enmudecidos. Logré ver a la perfección el temor en cada una de sus expresiones y estaba seguro que ella podía ver el mismo en las mías. Los dos estábamos en la misma situación.


¿Era aquello verdad, o era producto de mi imaginación? ¿Estaba Ranma realmente frente a mí mirándome con esos ojos azul-grisáceos llenos de incertidumbre? Lo último que esperaba era encontrarlo. Había optado por sentarme en el tren antes que el resto de la gente para evitar cualquier encuentro incómodo; sin embargo, ahí estábamos… solos en el último vagón de un tren, observándoos detenidamente sin tener la menor idea de qué decir, o cómo reaccionar.

Creo que mi corazón empezó a palpitar a la velocidad de la luz. Un terrible nudo se atravesó en mi garganta. Mis mejillas ardieron y estaba segura que lucían un intenso color carmín. Al menos me quedaba la satisfacción de que Ranma estaba igual de rojo que su camisa china. Parecía que estábamos en una competencia de quién se sonrojaba más y temía que yo estuviera ganando.

Él dio algunos pasos luciendo indeciso y luciendo un poco torpe. Bajé la vista; mis manos jugaron con mi falda. ¡Qué se suponía que debía hacer! Levanté la mirada y por poco sufro un infarto al ver que se acercaba más. Sacando fuerzas desconocidas sonreí a medias y me atreví a abrir la boca.

-Ra… Ra… Ranma…- espeté de forma entrecortada. Genial, había quedado como una completa boba.

-Ho… hola…- respondió con timidez. -¿Pue… puedo… sen… sentarme?-

La adrenalina era una pésima consejera. Mi estado era tan deplorable que apenas podía respirar. No tenía capacidad de reacción. Un sonido ininteligible emergió de mí y sólo pude asentir de forma idiota con la cabeza. Ranma sonrió de forma robótica; luego se movió hasta sentarse a mi lado…


Bueno, lo había logrado, había conseguido sentarme junto a ella sin sufrir un paro cardiaco. Si había creído que la situación del beso fue crítica, aquella no era precisamente una fiesta. Me sentía en extremo nervioso y mi cara ardía como si estuviera fuego. El corazón me palpitaba con tanta fuerza que su sonido era casi ensordecedor. Observé de reojo a Akane, tenía la mirada gacha y parecía estar evitando hacer cualquier tipo de contacto visual.

¡Qué demonios iba a decirle! Algo tenía que salir de mi boca. No podía quedarme ahí junto a ella como un completo imbécil. Por lo menos tenía que preguntarle cómo había estado… cualquier cosa. Un silencio incómodo se apoderó de la escena. Ambos teníamos los ojos puestos en nuestras piernas y no nos atrevíamos si quiera a mirarlos.

No podía soportarlo un segundo más, si ella no hablaba lo haría yo. Necesitaba saber si estaba enfadada, si algo había cambiado entre nosotros o si todo seguiría igual que antes.

-Akane…-

-Ranma…-

Los dos hablamos al mismo tiempo y nuestros ojos chocaron. Antes de que pudiéramos decir una palabra más el sonido de la puerta del vagón deslizándose y las risas de unos jóvenes desviaron nuestra atención. A escasos metros de nosotros Sayuri y Daisuke nos observaban algo asustados. Noté como soltaron el agarre de sus manos de golpe antes de caminar hacia nosotros.

-¿Ranma, Akane… Qué hacen aquí?- pregunté nervioso Daisuke.

-¿Si qué hacían tan solos? Abordaron muy temprano el tren- Sayuri intentó desviar también el tema hacia nosotros.

-Eh… eh… no… nosotros…- tartamudeó Akane.

-So… Sólo llegamos un poco antes- le secundé. Ambos nos miramos de reojo sonrojados.

-¿Qué hacen ustedes acá tan temprano también?- cuestionó Akane. Seguro había visto lo mismo que yo. Si ellos nos iban a molestar, o avergonzar debían tener cuidado. Su situación era mucho más comprometedora.

Nuestros amigos abrieron los ojos como platos. ¡La dulce venganza!

-Eh… lo mismo…- dijo Sayuri.

-Sí, es… este… solamente llegamos temprano para coger asientos en la ventana…- espeté Daisuke cruzando los brazos detrás de su cuello y esbozando una sonrisa boba.

Yo los observé con los ojos entrecerrados… Sí, como no… No les creía una palabra. De todos modos la situación era bastante incómoda y era hora de emprender la retirada.

-Bueno, yo creo que iré a comprar algo de comer- bostecé, -Creo que tengo un poco de hambre. Volveré pronto…- Dije lo último por compromiso. No pensaba volver, ni que estuviera loco.

Me sentía un poco mal dejándola sola, pero no me quedaba otra opción. El ambiente ya no era "propicio para hablar". Cuando regresáramos a Nerima podríamos hacerlo en paz.


-¡Ya llegué!- exclamé mientras me quitaba los zapatos y colocaba mi maleta en el recibidor de la casa. Esperé unos segundos por una respuesta, pero nada.

-Hola, Akane…- Kasumi salió de la nada con una sonrisa radiante en sus labios. -¡Qué bueno que ya llegaron!- hizo una pausa para analizar la situación, -¿Dónde está Ranma?-

Con la sola mención de su nombre mis mejillas ardieron y el corazón se movió con fuerza dentro mi pecho. Bajé la mirada, -No… no lo sé…- levanté la cara nuevamente, -Creí que tal vez ya había regresado- le sonreí para disimular un poco mi frustración.

-Iré a mi habitación a desempacar…-

-Te haré un poco de té y algunos bocadillos-.

-¡Gracias, Kasumi!-

/ / /

Unas dos horas más tarde había tomado té, y deambulaba por la casa. Me sentía extraña, desorientada. Insegura de mi actitud, desconcertada por la actitud de Ranma. Una vez más había "huido". ¿En dónde se habría metido esta vez? Ya era hora de que hubiera regresado a casa.

Llegué al dojo… Tal vez entrenar sería una buena idea. Cuando me ejercitaba siempre liberaba tensiones y lograba poner mi mente en blanco. Necesitaba hacerlo. Eso había hecho la último vez que algo relacionado con un beso había salido a flote. No me había detenido a pensar en cómo ambos habíamos reaccionado aquella vez cuando Ranma bajo los efectos del Nekoken me había "besado". En realidad no había sido un beso verdadero, empezando por el hecho de que él no estaba consciente y que no recordaba nada; no era ni parecido a lo que habíamos vivido en Okinawa.

Me senté sobre la duela y recordé lo sucedió aquella vez…

Flash back

La única forma en la que podía descargar todos mis sentimientos era entrenando. Estaba muy confundida. Con fuerza partí un ladrillo a la mitad y suspiré. Miré hacia el altar en el dojo… Mi cabeza se vio abatida por todo. Ranma me había dado un beso, no uno como esos que se veían en las películas, pero un beso. Un simple roce de labios que había durado unos segundos. Toda la situación era muy confusa. No lograba definirme, me sentía enfadada por su atrevimiento, pero por otro lado había algo más… Un extraño calor en mi pecho que me confundía.

Decidida a olvidar el incidente continué con mi práctica. Lancé algunos puñetazos con fuerza y me moví ágilmente por el dojo. Estiré mi brazo para acertarle un golpe a mi oponente inexistente, pero algo me obligó a desviar la atención. Me detuve y di la vuelta cuando escuché unos pasos acercándose. Mi sorpresa fue grande al ver la figura de "mi prometido" ingresando al salón.

Llevaba un bastón para apoyarse y lucía algo maltrecho. Me observó por unos segundos, luego con timidez bajó la mirada. -Hmm… Hola…- musitó con inseguridad.

-Ra… Ranma…- le contesté nerviosa. Un sonrojo involuntariamente se hizo presente en mi rostro.

No sabíamos qué hacer. La situación era demasiado incómoda. Nos sentamos sobre la duela del dojo en completo silencio. Así duramos algunos minutos hasta que él por fin se animó a hablar.

-Akane- hizo una pausa, -Perdón…-

-¿Ya recordaste?-

-La verdad no recuerdo nada. Cuando me convierto en gato no recuerdo nada- fue su respuesta. El escuchar que no tenía idea de lo ocurrido fue un golpe bajo. Me sentí muy decepcionada.

-Entonces, si es así, pudo haber sido a cualquiera- espeté lo más neutral que pude. Aunque creo que en mi tono se dejó entrever mi desilusión.

Ranma se sorprendió. -Ah… ¿a… a qué te refieres con eso?-

-Que el beso no era sólo para mí- le contesté. ¡Por todos los cielos! ¿Por qué le estaba reclamando por eso? Estaba enojada y triste, no podía controlar mis palabras.

-¿Oye, eso qué importancia tiene?- refutó él desconcertado.

-¡Mucha, eres un irresponsable!- hablé con voz golpeada.

-A… Akane…- balbuceó él nervioso. No lo dejé terminar. Me sentía tab humillada.

-¡Te odio!- le grité encarándolo. En realidad, en ese momento sí sentí que lo odiaba. Había recibido mi "primer beso", pero uno que ni siquiera era real. Un beso que él no recordaba. Maldito cretino…

-¿Por qué?- me reprochó Ranma desafiante.

No podía decirle la razón de mi odio. El idiota no se podía darse cuenta de mis verdaderos sentimientos. -¡Por qué!- me quedé trabada por un segundo, -¡No te importa!-

-¡Qué cosa dices!-

Estaba cada vez más enojada. -Toma, es lo que te mereces…-

-¡Me merezco qué!-

Le di una buena bofetada; una que le volteó su rostro presumido y le dejó una buena marca roja. Era un estúpido e insensible, se tenía totalmente merecido el golpe. -¡Y no quiero volver a verte!- exclamé indignada.

Corrí para salir del dojo cuanto antes y a la distancia sólo le pude escuchar gritar con desesperación: -¡Por qué!-

Fin Flash back

Suspiré al revivir aquel momento en mi cabeza. ¿Había sido mi reacción la correcta? Al recordar me percaté de que nunca le di tiempo a Ranma de hablar sobre el tema… Quizás fue mejor así, él muy idiota por lo general abría su bocota y lo arruinaba todo. Yo estaba en lo correcto en hablar primero y cortar cual intento suyo por humillarme. Era mejor gritarle cualquier cosa y enfadarme que soportar sentirme como una perdedora.

Si se presentaba nuevamente la ocasión para que ambos abordáramos algo relacionado con el tema de los besos debía ser muy precavida. Iba a analizar el terreno, pero estaba completamente segura de que no me daría por vencida fácilmente. Por ningún motivo iba a permitir que él creyera que el beso era lo más importante que me había pasado en la vida, y aunque así fuera no se lo dejaría saber. El que Ranma hubiera huido me demostraba que quizás se había arrepentido de haberme besado y yo debía tomar mis precauciones.

Me quedé observando con particular atención el altar en el dojo. Comencé a darme terapia para controlar todas emociones y los pensamientos que se aglomeraban dentro de mí. Estaba tan insegura, tan confundida… Ensimismada en mis cavilaciones caminé fuera del dojo con la vista gacha. Mi mente se puso a revivir por millonésima vez la escena del beso. Iba tan perdida en mi mundo fantasía que no me percaté de lo que ocurría a mi alrededor.

Atravesaba justo el pasillo que estaba frente al patio cuando choqué bruscamente contra algo, o más bien contra alguien. Por un segundo casi no pude sostenerme en pie. Sentí como una tibia y suave mano me sujetaba por la muñeca para ayudarme a mantener el equilibrio. No tuve que levantar la mirada para darme cuenta de quien se trataba. Conocía a la perfección su tacto y el ambiente quedó inundado con su olor. Tragué en seco y me quedé observando su mano sobre mi piel. Mi corazón se desbocó totalmente, por un instante creí que se había detenido.

Me animé a levantar el rostro para mirarlo. Sus ojos azulados chocaron con los míos y ambos nos sonrojamos furiosamente.

-Ra... Ranma...- musité de forma casi imperceptible.

-A... Akane... Ho... Hola...- respondió nervioso.


Me percaté que aún tenía su muñeca envuelta entre mi mano. Quité mi extremidad rápidamente. Lo último que necesitaba era que sintiera que la estaba acosando. Estaba casi petrificado. Lo último que esperaba era encontrarla justo cuando estaba llegando.

-¿Es... Estás bien...?- pregunté por inercia. Con el choque pude percibir que perdió el equilibrio y por eso me atreví a sujetarla.

-Eh... Sí... sí... gracias- habló bajando la cabeza para intentar disimular su sonrojo, cosa que era imposible. -No te vi... Disculpa- hizo una pausa para verme a la cara, -¿Vienes llegando?-

-Sí... sí... recién entré a la casa- espeté con inseguridad.

Ambos nos quedamos estáticos y en completo silencio. Analicé por un momento la situación. Estábamos solos y habíamos dejado la conversación del tren pendiente. Quizás este era el momento apropiado para abordar el tema del beso y saber qué terreno estaba pisando. Me quedé meditando sobre qué decir y mis opciones. Finalmente tomé el valor necesario para empezar.

-Eh... tienes... tienes un momento. Me gustaría hablar contigo- hablé sobresaltándola.

Ella asintió, -Sí... sí... Claro...-

De forma implícita los dos decidimos sentarnos en el borde del piso del pasillo que miraba hacia el jardín. Yo jugaba de forma nerviosa con los dedos de mis manos mientras clavaba mi mirada en el suelo. Al mirar a Akane de reojo me percaté que ella tenía sus ojos clavados en el estanque y tenía una expresión de pánico en su rostro. Era probable que para ella esto fuera tan incómodo como lo era para mí. Mantuve un debate mental sobre cómo iniciar la conversación, pero las palabras se negaban a salir de mi boca. Finalmente tomé una profunda bocanada de aire y decidí empezar.

-Akane... me ima… imagino que sabes de lo que quiero que… que conversemos…-

Ella dio un respingo asustada. La vi tragar saliva nerviosa, -Supongo…- musitó por lo bajo. -¿Es sobre lo… lo… que pasó… ayer…?-

-Sí…- respondí agachando la cabeza con mis mejillas a punto de estallar.

Una vez más los dos nos quedamos callados. Tuve tiempo de percibir el murmullo del viento y el sonido de las koi salpicando en el estanque. El silencio era un martirio que amenazaba con acabar la poca cordura que aún poseía.

-Yo… yo… quiero disculparme… no quiero que pienses mal sobre lo que pasó- hablé sin estar seguro de cómo logré articular palabras. -No quiero que… que… el… bes… bueno eso… cambié las cosas entre nosotros. Yo…-

Akane volteó al rostro esquivándome. -No tienes que decir más- masculló con cierta frialdad en su tono. -Lo que hicimos no significó nada…-

Al escucharla decir aquello me impactó, fue como si me hubieran dado una sonora cachetada en el rostro. ¿Qué demonios quería decir con que el beso no había significado nada? Eso era lo que ella creía… ¿En verdad tenía el mismo significado que había tenido para mí? Prácticamente quedé divagando en el limbo, pero de fondo aún podía escucharla.

-Yo… yo te hice un reto y lo aceptaste… Eso fue todo… No tienes que pedirme disculpas por nada...-

-Akane… ¿Lo dices enserio?- pregunté en shock.

Ella se quedó callada por unos segundos. -Sí… Como dijiste las cosas no deben cambiar entre nosotros, sólo por lo que pasó. Además fue mi culpa por retarte…-

La observé atónito mientras se ponía en pie. Akane no había volteado a verme ni una sola vez desde que empezó a hablar. Me dio la espalda y se dirigió a mí nuevamente.

-Tranquilo Ranma, las cosas no cambiarán. Lo mejor será que olvidemos lo que pasó. Hagamos como si "eso"… nunca hubiera ocurrido…-

Me quedé pasmado mientras la miraba marcharse. Aún trataba de asimilar lo que me acaba de decir. Había esperado años por vivir un momento como el del beso con ella, y ahora ella me decía que debíamos hacer como si nada hubiera ocurrido. ¡Acaso creía que eso fuera posible! Está bien, yo fui el que dijo que no deseaba que las cosas cambiaran, pero me refería a que no se pusiera rara o esquiva, no a que ignoráramos el hecho de habernos besado. De pronto me sentí bastante molesto, estaba enojado con ella y conmigo mismo.

-¡Maldición! ¡Por qué todo siempre tiene que ser tan difícil!- grité mientras estrellaba mi puño contra el piso.


Cada paso se hacía eterno conforme avanzaba. Sentí el corazón latiéndome con ímpetu y las manos sudándome de nerviosismo. Sumado a eso unas profundas ganas de llorar se hacían presentes. Lo que había dicho era terrible, yo misma me odiaba por mis palabras, sin embargo, era lo mejor. Abrí la puerta de mi cuarto y al cerrarla me recosté sobre ella.

Yo no quería hacer como si nada hubiera pasado. No quería olvidarme del beso… Había significado demasiado para mí como para hacerme a la idea de que no había ocurrido, pero no tenía otra opción. Tuve que decir aquellas palabras, lo hice por orgullo, por dignidad y porque era lo mejor. Ranma claramente había dicho que no quería que las cosas cambiaran entre nosotros, y para que fuera así debíamos dejar el tema del beso en el pasado, aunque eso me doliera en el alma…

Continuará…

Notas:

Bueno como dije en mis palabras al inicio: ¡no me maten por fa!

Ahora, ¿el porqué de todo esto? Sencillo, esta historia pretende ser lo más fiel posible a la línea que llevaba la serie. Desde la perspectiva más objetiva posible, no creo que un beso en realidad llegue a resolver las cosas entre Ranma y Akane. Sé que hay muchos fics, incluso otros míos, donde muestran que con un beso ambos confiesan por fin lo que sienten y todo se arregla. Bajo la perspectiva de fanática enferma todo suena muy bonito y es la forma fácil de hacer las cosas. Este fic no es para esto. El objetivo de esta historia es ir narrando poco a poco como avanzan en su relación, avances y retrocesos.

El beso sí ha calado en los dos, ha significado mucho, pero eso no significa que ahora los dos estarán como tortolitos. Creo con toda convicción que un beso sí cambiaría las cosas, pero no de golpe, todo es un proceso. Ambos son muy orgullosos e inseguros en temas amorosos como para que un beso les resuelva el eterno conflicto que es su relación.

¿Por qué elegí que Akane arruinara todo? Algunos de los dos tenía que hacerlo, el pobre Ranma ya la cagó la vez pasada huyendo, así que ahora le tocaba a ella. Jajajajaja, soy mala lo sé. XD Al final creo que su reacción fue legítima y justificada, ustedes me dirán si calza con su personalidad y lo que esperarían de ella.

No desesperen. Esta situación no implica específicamente que daremos un paso atrás, sino todo lo contrario. Aún no tengo del todo resuelto cómo voy continuar de acá en adelante. Tenía claro desde un inicio que el beso sería un punto de giro, sin embargo, no estoy totalmente segura de cómo continuar la segunda etapa de esta historia. Se acepta cualquier sugerencia. Si tienen alguna idea, o escena para flash back comenten al respecto, una simple frase podría darme la inspiración para el capi que viene.

Hablando de flash backs. La escena que elegí quería ponerla para reflejar la inseguridad de Akane y su actitud siempre defensiva. Esta escena corresponde al episodio 24 del anime "La abuela de Shampoo".

Gracias, muchas gracias por leer. Gracias desde el fondo de mi corazón a quienes me dejaron sus preciosos reviews en el capítulo pasado: galadrielcullen, Marirosy, thelmin, AndreKimiko, belli, kotoko, JESISAOTOME, Jenny, dark-ghost-girl, Akima-06, Ishy, lerinne, Meiya Takenouchi, athena-kikyo, paogranger, Cris, Marce, daniel04, kary14, alezi monela, irene, Pleasure Delayer, Des, angelical23, yurika12again, sakudepp, gipsy, tania y Pao. De forma general de nuevo mil gracias por leer y dejar sus maravillosos comentarios. Aún no me he pasado a responder reviews, lo estaré haciendo próximamente. Tengo que agradecerles a todas sus comentarios personalmente, a las personas de las que no tengo el correo, no podré hacerlo, pero que sepan que me encantaría poder escribirles. También me alegra que en general les haya gustado el beso del capi pasado. :D

Bueno, ya es hora de irme despidiendo. Muchísimas gracias por leer esta actualización y también la biblia de mis comentarios. Uff… quiero decirles tantas cosas que en realidad nunca logro hacer notas pequeñas. XD

Sé que el capi no fue extraordinario, pero me encantaría saber qué les pareció. Recuerden que sus reviews son muy importantes, no duden en dejarme sus opiniones, sugerencias y reclamos, jajajaja. Además tenemos tiempo de no vernos, el leerlas me haría muy feliz.

¡Nos leemos en la siguiente entrega!

Un besote y un abrazo,

AkaneKagome