Quise empezar este 2020 con la esperanza de por fin, luego de 12 años, voy a darle un final a esta historia. Había decidido no publicar hasta no tener los 4 capítulos para concluir listos, pero cambié de opinión. Este lo tuve terminado como por un mes y llevo más de la mitad del que sigue, así que seguro publicaré estos 2 primero, y luego los otros 2. Decidí publicar porque ocupo hacerles una pregunta y también porque siento que al subir éste la presión por cumplir quizás me motive a terminar más rápido.

Como siempre pedir perdón por estos 5 años de ausencia. No merezco que vengan a leer, ni que me apoyen, pero en este punto ya es una decisión personal cerrar el ciclo de esta historia que amo tanto y que significa mucho para mí. No espero reviews, ni se los voy a pedir. Algo quizás positivo es que este fic no siempre tiene una línea narrativa lineal, pero estos últimos 4 capítulos sí lo tendrán. Lo que significa que no hace falta que se acuerden que pasó el capítulo pasado o en el 10, ahora se abre un punto de giro para llegar al final. Originalmente todo estuvo planeado así, lo que leerán a continuación no es una decisión de último minuto.

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo XXVII Propuesta

Sentía mucha alegría y emoción esa tarde. Luego de tantos años por fin una gran meta cumplida en mi vida y en la de Ranma. Me parecía increíble que estos últimos años de preparatoria hubieran pasado tan rápido. Luego del protocolo, aplausos, algarabía, lágrimas, palabras de aliento, disfrutábamos un momento en familia para celebrar. Kasumi había insistido en que ella quería cocinar, pero tía Nodoka la convenció de salir a un restaurante para que no tuvieran el stress de los preparativos, así podrían estar en la ceremonia de graduación en paz.

La comida hizo su aparición, habíamos pedido un menú familiar con platos para compartir entre todos. Cuando la sopa de entrada estuvo servida mi padre llenó las vasos con sake para brindar, detalle poco común, ya que casi nunca nos incentivaba a tomar licor, supongo que era válido para la ocasión.

-Hoy es un día muy especial- comenzó a decir mirándonos a Ranma y a mí. -Luego de mucho esfuerzo y dedicación mi pequeña Akane y Ranma por fin se han graduado de la preparatoria y están listos para emprender un nuevo camino.

-Brindemos por este momento- le secundó tío Genma.

Todos alzamos las vasos y brindamos para celebrar la conclusión de una parte de nuestras vidas. Era tan extraño el saber que muchos cambios vendrían al entrar a la universidad. Nuestra rutina había sido muy parecida por años, pero ahora todo daría un giro.

-Estoy muy orgullosa de ambos- dijo dulcemente tía Nodoka.

-Gracias...- sonreí emocionada.

Comenzamos a comer los platillos. Todo estaba delicioso. Me sentía feliz de saber que compartíamos en familia y que Kasumi había tenido un día libre de la cocina.

-Qué bueno que pudiste acompañarnos, Nabiki- dijo mi hermana mayor.

-Por suerte mis clases terminaron a tiempo y pude viajar. ¿Ustedes cuándo inician lecciones en la universidad?

Ranma suspiró. -Si por mí fuera nunca.

-No digas esas cosas- le reprendí.

-Vamos Akane, todos saben que yo no quiero seguir estudiando. Me parece una pérdida de tiempo.

-¡Hijo ya hablamos de esto!- alzó la voz su padre.

-¡Cálmate viejo! Tengo claro que ustedes no me darán otra opción. Si al menos me hubieran dejado sacar un año sabático para dedicarme al entrenamiento...- refutó molesto.

-Cariño, el estudiar no será impedimento para que sigas entrenando. Además ya eres bastante fuerte- dijo su madre tocándole suavemente el hombro.

-Nunca se es lo "bastante fuerte"- musitó con el ceño fruncido.

Hubo un rato de silencio para calmar las aguas y seguir comiendo. El tema de los estudios había sido una eterna discusión por meses. Ranma no le veía sentido a la universidad, tampoco sabía qué estudiar; en realidad yo tampoco. Para personas como Nabiki quizás era fácil, su amor por el dinero desde siempre nos indicó que elegiría economía, o algo parecido, aunque en el fondo a veces pensaba que terminaría cazando un marido rico para llevar una vida llena de lujos. Al final me probó que yo estaba equivocada, ya que su determinación en ser una mujer fuerte, exitosa e independiente era evidente luego de que se mudara para estudiar.

Luego de sesiones de orientación, un poco de influencia de nuestros padres Ranma y yo habíamos tomado una decisión. Él era una persona que ocupaba una carrera un poco más práctica así que optó por terapia física. Durante varios años de mi adolescencia había pensado en estudiar medicina o enfermería, sin embargo, los dos últimos años de la preparatoria todo fue más confuso. Al final opté por administración, aunque a veces me daban ganas de estudiar algo relacionado a educación.

-Nadie contestó mi pregunta- tocó nuevamente el tema Nabiki con una expresión de desinterés mientras ingería un poco de arroz.

-Las clases empezarán en dos meses- respondí emocionada.

-Estoy segura que les gustará la experiencia. Es una lástima que eligieran una universidad que está cerca de casa. Mudarse le da algo especial al cambio.

Kasumi se sumó a la conversación. -Yo me alegro que se queden en casa, estaría muy aburrido sin ustedes.

-Gracias- le contesté con una sincera sonrisa.

-Lo importante es que ambos van a estudiar y su vida pronto cambiará- añadió Nodoka.

La cena siguió su curso entre conversaciones ya menos sensibles, anécdotas de la preparatoria y algunos consejos por parte de mi hermana sobre cómo sobrevivir la vida universitaria.

Luego de un rato volvimos a casa. Mientras caminábamos nuestra familia se encargó que nos quedáramos un poco alejados del grupo. Ellos siempre con su complot para propiciar acercamientos entre nosotros. Casi estuvimos todo el trayecto en silencio hasta que Ranma habló.

-Oye Akane...

-¿Pasa algo?

-Yo... yo...- tartamudeó sonando un poco nervioso. -Quiero darte las gracias.

Curvé una ceja extrañada. -¿Las gracias por qué?

-Tú sabes...- murmuró por lo bajo.

-No creo comprender.- Habíamos llegado a la entrada de la casa.

-Ven un momento- dijo tomando mi muñeca y halándome hacia dentro del dojo.

Siempre era raro cuando se presentaban esos momentos cuando estábamos a solas porque sentía que las cosas no eran iguales entre nosotros. Conforme pasaban los meses crecía una extraña complicidad y una tensión que no podía explicar con facilidad. Luego de prender las luces y sentarnos sobre la duela pudimos retomar la conversación.

-Bueno, como te decía...- tosió nervioso, -Quiero darte las gracias por todo lo has hecho por mí. Creo que te debo parte del crédito de haber terminado la secundaria- confesó con sinceridad.

-Ranma...- apenas y pude pronunciar su nombre, de pronto me sentía invadida por muchas emociones.

-Cuando llegamos a esta ciudad fuiste muy amable, me ofreciste tu amistad, bueno al menos cuando era mujer- reprochó con una mirada inquisidora.

-¡Tú tuviste la culpa, debiste presentarte como hombre desde el inicio!

-¡Fue algo que no pude controlar! ¡Todo es culpa del viejo y su estupidez! Mi intención nunca fue presentarme como mujer, tampoco quería venir porque todo me parecía una tontería, pero como siempre papá no me dio alternativa.

-Lo sé...- respondí más calmada. -Ya todo pertenece al pasado...

Ambos esbozamos una pequeña sonrisa. Era agradable conversar con tanta "paz", saber más de los pensamientos de Ranma me resultaba alentador. Por lo general era muy cerrado con respecto a sus sentimientos. Recibir su agradecimiento era algo inesperado y me llenaba de un maravilloso calor en el pecho.

-Sé que el tener que acostumbrarte a que yo complicara tu vida fue difícil. Siempre habían problemas, enemigos, peleas... prometidas que salían de la nada, mi padre es de lo peor que existe...- Suspiró como si hubiera sacado un tapón de su alma. -En fin... sólo quería agradecerte por haber tenido que soportar tantos cambios, tantas locuras, por apoyarme, por ayudarme... por estar ahí... Nada habría sido igual sin ti...

Un nudo se formó en mi garganta, de pronto las ganas de llorar de apoderaron de mí.

-Yo... yo... Muchas gracias Ranma por tus palabras- apenas pude pronunciar.

Hubo un momento de silencio. Traté de asimilar muchas de las cosas que me había dicho. Sentí que también debía retribuirle su sinceridad.

-Al inicio no fue fácil asimilar el cambio. Tío Genma y tú viviendo acá... Muchas cosas pasaron, tuvimos que adaptarnos a toda la gente loca que te persigue, prometidas, rivales. Hubo peleas, malentendidos, pero al final todo ha valido la pena. Desde que ustedes llegaron nuestra familia tuvo más emociones de las que habría podido imaginar. Yo me siento feliz de que llegaras a pasar estos últimos años de la preparatoria conmigo. Creo que hiciste que todo fuera más interesante.

-¿Lo dices enserio, Akane?- pronunció sorprendido.

-Gracias por siempre estar ahí para mí. Me has defendido, cuidado, apoyado... Tu amistad y tu presencia me han ayudado mucho. Gracias por todo Ranma...

Quizás no estaba tan preparada como él para expresar mis sentimientos y sincerarme, pero dije en esos momentos lo que pensaba. Ambos sonreímos algo sonrojados y nuestras miradas se clavaron en la duela. Cuánto me gustaba estar así con Ranma, tranquilos, siendo auténticos y abriéndonos de a pocos para comunicarnos mejor...

*/*

Habían pasado un par de días desde la graduación. Me había dedicado a relajarme un poco y disfrutar la calma que extrañamente nos acompañaba. Escuché unos golpes sobre mi puerta de mi habitación.

-Hola Akane. ¿Tienes un momento?- dijo con una sonrisa y entró.

-Claro, dime tía Nodoka.

-Necesito que alguien me ayude con la compra. ¿Crees que podrías ir conmigo?

-Por supuesto- respondí sin titubear.

Algunos minutos después nos encontrábamos en la ciudad recogiendo algunos encargos, carne de cerdo, especies, pero nada parecía lo suficientemente grande o pesado para que la señora Saotome necesitara de mi ayuda. Ella seguía caminando apacible entre los puestos del mercado, mirando una cosa u otra, pero sin comprar nada. Yo me limité a seguirle los pasos y esperar que comprara más cosas para que mi presencia fuera justificada.

-¿Akane, te apetecería tomar un té o café conmigo?

Titubeé por un momento, pero no tenía razón para negarme. -Está bien.

Ella caminó hacia una cafetería pequeña. Logramos conseguir una mesa vacía. Ambas pedimos un té con pastelillos. En ocasiones era raro saber que ella estaba presente en nuestras vidas, a veces se sentía tan bien tener una figura materna cerca, en otras era un poco confuso. Me dio algo de nostalgia al recordar que casi no pude compartir con mi madre, pero ahora tenía la oportunidad de contar con ella cerca. La observé con detenimiento, reafirmé lo que en ocasiones anteriores había notado, lo hermosa que era... lo mucho que se parecía a Ranma.

-Quiero confesar que el pedirte que me acompañaras hoy ha sido una excusa para poder hablar contigo a solas- musitó para luego tomar un trago del líquido caliente.

-No comprendo- dije algo confundida.

-Creí que era mejor que esta conversación la tuviéramos lejos de casa. No quería que fuéramos molestadas.

-¿De qué quiere hablarme?

-¿Amas a Ranma?- soltó de golpe sin previo aviso.

Me atraganté porque justamente estaba dando un sorbo en este momento. Luego de toser un poco me recompuse, sin embargo, no podía pronunciar palabra. Sólo sentí mis mejillas arder.

-Por favor, Akane... ¿Dime si amas a mi hijo?

-¡Qué clase de pregunta es esa!- hablé más fuerte de lo deseado y bajé la cabeza avergonzada.

-Diste la vida por él en Juskenyo... Luego aceptaste casarte con él...

-¡Lo hice porqué creí que había dicho que me amaba, pero no era cierto, lo imaginé todo!

-Si aceptaste casarte con él, es porque al fin viste que correspondía a tu amor- dijo dulcemente mientras posaba su mano sobre la mía.

Me sentí angustiada, atrapada. ¿Cómo podía confrontarme de esa manera? Así de repente, en un lugar público. Ponía en evidencia mi ingenuidad; aún luego de tanto tiempo me sentía tan idiota de haber aceptado aquella boda. Respiré hondo, intentando aliviar el estrés que sentía en ese momento. Desvié mi mirada hacia la ventana enfocando la vista en las diferentes personas que caminaban por la calle. No sabía qué responderle, no quería ofenderla haciendo una escena para intentar salir del paso, ni tampoco deseaba abrirme con ella y confesarle algunas cosas que mi corazón aún le costaba admitir.

-Lo que siento por Ranma- dije por lo bajo, para luego hacer una pausa. -Es complicado...

Ella sonrió y me clavó esos bellos ojos marrones. -Si aún no estás preparada para enfrentarlo y decírselo al mundo, está bien... Akane, no te das cuenta, lo que refleja tu mirada, las cosas que has hecho por mi hijo, el dar hasta tu vida por él, eso dice mucho más que dos simples palabras.

Cuánta sabiduría había en aquello que estaba diciendo. Su dosis de realidad me dio una bofetada. ¿Acaso era tan obvio? ¿Todos los sabían? ¿Lo sabía Ranma? Como si por alguna fuerza extraña leyera mi pensamiento o mis expresiones prosiguió.

-Mi hijo es un poco lento... Ranma aún no se da cuenta, o a veces creo que no quiere darse cuenta...

No pude evitar que una ligera mueca de alegría se formara en mi rostro. -No entiendo, señora Saotome, ¿a qué vienen estas preguntas de la nada?

Nodoka volvió a tomar un trago de té, dando una leve pausa la conversación. Yo hice lo mismo... -¿Recuerdas que fui de viaje antes de Navidad?

-Lo recuerdo- respondí sin mayor interés.

-Encontré una cura para la maldición de Ranma- espetó en un tono tan neutral que cualquier que la escuchara creería que hablaba del clima, la cena, o cualquier tema sin transcendencia.

-¡Qué cosa!- vociferé fuera de control, por inercia me puse en pie desequilibrando la mesa. Torpemente logré detener la taza de té que ya se había derramado un poco. Con manos temblorosas agarré una servilleta para limpiar. Tomé mi lugar nuevamente mientras sentía las miradas curiosas de los otros clientes del lugar posarse sobre mí.

-¡Pero de su viaje han pasado meses? ¡Por qué no ha dicho nada!- No lograba comprender su actitud, qué había ganado manteniendo el secreto todo ese tiempo.

Ella desvió la mirada... -No ha sido fácil mantener esta información en secreto, pero era necesario. Por ningún motivo Genma, o alguien más debe darse cuenta- musitó para que apenas yo pudiera escuchar.

-No diré nada, lo prometo...

-Akane, necesito que pongas mucha atención, que tomes con calma lo que te voy a pedir y contar.

-Lo intentaré- contesté nerviosa.

-Desde que supe del predicamento de mi hijo he estado investigando. Busqué por meses algo para acabar con su maldición. Sabemos que pasarán años antes de que Jusenkyo vuelva a hacer una opción. Sé que su problema no lo hace menos hombre y que tú lo has aceptado, así como es, pero no quiero que siga cargando ese predicamento. No es correcto.

-Su objetivo siempre ha sido deshacerse de su maldición. A veces pienso que es lo único que le importa.

-No digas eso, querida. He visto lo importante que eres para mi hijo.

-Puede ser- dije enrojeciendo. -Sin embargo, creo que librarse de su maldición es lo más importante para él.

-¿Estarías dispuesta a lo que sea con tal de ayudarle a librarse de ella?

Arqueé una ceja intrigada por su tono serio y hasta cierto punto demandante. -Haría todo lo posible por ayudarle.

-¿Hasta casarte con él?

-¡Qué dices!

Nodoka dio un suspiro y volvió a beber de la taza de té. -Lo he pensado bien, quiero que Ranma se "cure", pero no voy a decirle lo que he descubierto sobre como terminar con su maldición a menos que se case contigo.

-No creo que le guste saber que usted ha tenido la información todo este tiempo y no le haya dicho nada. Tampoco le va a gustar enterarse que me está chantajeando a cambio de dársela- respondí molesta, pero intentando controlar mi enojo. Yo apreciaba mucho a la mamá de Ranma, no obstante, solía tener compartimientos muy particulares.

-Por favor Akane, no lo tomes a mal- respondió un poco avergonzada bajando la cabeza, luego posó su mano suavemente sobre la mía. -Mi intención no es chantajearte, créeme. Solo quiero apresurar una situación que se ha demorado más de lo que debería. Entre las peleas, las prometidas, malos entendidos, temo que en algún momento ustedes se separen por una tontería. Hace meses que las cosas vienen mejorando entre ustedes y prefiero que formalicen el compromiso antes de que empiecen la universidad y se separen debido a este cambio en sus vidas.

-Aún no sé si estoy preparada. Ni siquiera estoy segura de sus sentimientos por mí- dije contrariada. ¿Qué pretendía? ¿Enserio creía que iba a aceptar su propuesta así nada más?

-Piénsalo Akane. Si aceptas Ranma por fin será libre de su maldición. Ya antes estabas decidida a casarte con él. Los dos lo estaban. Si las cosas no hubieran tomado un rumbo catastrófico ya estarían casados.

Suspiré hondo. -Lo pensaré...

-Por favor no le digas nada a Ranma de lo que hemos hablado hoy. No le digas nada a nadie.

Asentí cerrando los ojos, estaba contrariada. ¿Qué se suponía que debía hacer ante esa inesperada propuesta?


-Gracias por acompañarme, cariño- dijo mi madre con su tono dulce.

Rasqué mi cabeza, no entendía por qué me pedía que la acompañara si no estábamos haciendo nada en especial. Era un simple paseo por el parque. ¿Para que necesitaba que fuera con ella? Quizás me estaba volviendo demente, pero me carcomían las ganas de preguntar.

-¿Qué hacemos aquí?

-¿Qué una madre no puede pasar tiempo de calidad con su hijo?

-Supongo- respondí secamente.

En el fondo tenía razón, a pesar de haber estado casi un año juntos desde que volvió a mi vida, casi no pasábamos tiempo a solas. Siempre estaba la familia, la gente loca que me perseguía, papá y sus estupideces. Pasé tantos años sin ella; quizás era buena idea que compartiéramos más tiempo juntos. Un poco de calma y su compañía no me caerían nada mal.

Ella caminó hasta un punto del parque y de su bolso comenzó a sacar cosas, entre ellas una manta. Ni siquiera me había dado cuenta que llevaba un bolso. ¿Tan distraído iba por la vida? Parecía que venía preparada por un día de campo y yo hasta ahora me iba enterando. Sacó una manta y la extendió.

-Sentémonos- sugirió con una amistosa sonrisa.

Le hice caso mientras la veía sacar cosas de su bolsa secreta. Una botella que parecía agua o refresco, unos panecillos al vapor que puso en medio de los dos. Faltaba tiempo para la cena, un bocadillo no me vendría nada mal. El olor a comida activó mi tripa traicionera. El rugido se oyó largo y alto.

-Toma, cariño.

Acepté el panecillo con agradecimiento. Comencé a comer y se me fue un mordisco por mal camino. Comencé a toser sonoramente. Cuando por fin logré recuperarme la miré echar un poco de agua en un vaso.

-Debes comer más despacio- pronunció acercando el recipiente hacia mí. No sé cómo sucedió, pero resbaló de sus manos mojándome y por ende activando mi transformación.

Bufé molesto, -Lo que me faltaba.

-Lo siento mucho.

-Tranquila, ya sabes que estoy acostumbrado.

-¿Enserio lo estás? ¿No has vuelto a pensar en la cura?

-Claro que pienso en eso. Pienso en la cura todos los días- hice una pausa molesto. - Luego de que lo pasó en China me tocará esperar quién sabe cuánto para resolver mi situación.

-Debe ser terrible tener que sufrir tu maldición. Sobre todo sabiendo que estuviste tan cerca de lograr tu objetivo.

Ella se levantó de la manta y como por arte de magia sacó un termo, vació su contenido en la tapa y vertió sobre mi cabeza el agua caliente. ¿Cómo es que iba preparada con algo tan específico? Supongo que las madres tienen ese sexto sentido que les da un paso de ventaja ante cualquier situación. Hubo un prolongado silencio mientras ella me observaba con una mirada que no pude descifrar.

-Si realmente quieres terminar con tu maldición, yo podría ayudarte- habló por fin con un tono ecuánime.

Arqueé una ceja confundido. -¿Qué quieres decir?

-Que tengo razones para creer que he encontrado una cura.

-¡No puede ser!-vociferé poniéndome de pie de golpe. -¿Cómo? ¿Dónde?

-Siéntate por favor, Ranma. Necesito que te calmes.

Con el ceño fruncido y un mar de confusión obedecí. ¡Cómo demonios era posible que mi madre hubiera encontrado una cura! Intenté tranquilizarme como ella me pedía, pero este era un tema de vital importancia.

-No puedes decirle a nadie lo que vamos a conversar hoy- sentenció seria.

-Está bien.

-Hace unos meses estuve investigando tu situación y una posible cura. No tengo certeza absoluta, pero según lo que he leído y una visita que hice, hay un lugar aquí en Japón donde podrían ayudarte.

-¡Eso es fabuloso! ¡Vamos mañana mismo!

-No es tan fácil. Quiero dejar en claro que nadie debe saber sobre esta posible cura, mucho menos tu padre. En el momento adecuado yo te diré si le podemos decir a alguien más.

Tomé en un impulso sus manos entre las mías. -Será como tú quieras mamá.

-Gracias, cariño. Una cosa más- hizo una pausa y tomó aire. -Sólo compartiré la información contigo si te casas con Akane.

Solté sus manos y por poco me caigo de espalda. -¡Qué demonios! ¡Cómo puedes hacerme esto!

Mi madre tenía una fiera expresión. -No voy a dar marcha atrás. Si quieres que te diga lo que sé debes formalizar tu compromiso con Akane y casarte de una vez por todas.

Una mezcla de diferentes emociones se apoderó de mí. No estaba seguro de qué decir, ni cómo convencer a mi madre que una cosa no tenía relación con la otra. Lo que me estaba diciendo era una completa locura. Yo no podía casarme con Akane a cambio de mi cura. Sentí rabia, desesperación, tristeza... ¿Por qué mi propia madre buscaba un chantaje tan bajo? Tenía que intentar ser estratégico y hacerla entrar en razón. Me llevé las manos al rostro y suspiré con frustración.

-Madre, de todas las personas que creí podrían jugarme sucio eras la última en la lista. ¿No te parece injusto forzar a Akane a casarse conmigo sin considerar sus sentimientos? ¿O sin considerar los míos?

-¿Acaso no la quieres?

-¡Ese no es el punto!

-¡Claro que lo es! Llevo aquí meses, o años, ya ni sé, viendo como ustedes dos se quieren, pero no hacen nada al respecto. Qué más da si te casas con ella ahora, antes accediste a hacerlo.

-Lo hice porque ella así lo quiso.

-Y lo sigue queriendo.

-¿Cómo puedes afirmarlo, acaso ella te lo ha dicho?

Su enojo pareció desaparecer y de nuevo me miró con dulzura. -Ranma, aunque eres mi hijo y te quiero, eres lento y tonto. Akane dio la vida por ti y estoy segura que lo haría de nuevo. ¿No te das cuenta cómo te mira? ¿No te das cuenta que estaba muy ilusionada con la boda?

-Esas son puras impresiones tuyas mamá. Akane nunca me ha dicho que siente algo por mí- espeté con un dejo de desilusión.

-Quizás deberías ser un poco más arriesgado. Invítala a salir, intenten tener una cita normal como una pareja de novios. Verás que ella acepta encantada. Apenas tengas un momento a solas bésala. Convéncete de qué te quiere y verás que casarte con ella es la mejor decisión que puedes tomar.

-¡Estás loca cómo voy a tener una cita con Akane! ¿Cómo crees que voy a besarla?

Arqueó una ceja, -¿Me vas a decir que nunca se han besado?

-¡No tiene caso hablar sobre ese tema!

-Entonces eso es un sí- contraatacó con una sonrisa.

-¡Pero ya no estamos hablando de un beso o no, quieres que me case con ella! ¡Aún ni siquiera empezamos la universidad! No me siento preparado para hablar de mis sentimientos por ella.

Ella posó suavemente una mano sobre mi hombro y me miró seria. -Sé qué son jóvenes, pero estoy segura que las amas y que lo darías todo por ella. Sé que ella corresponde a tus sentimientos. Hazme caso, ponla a prueba y lo verás.

No tenía fuerzas para seguir con esa batalla por más tiempo. Ocupaba estar solo, respirar, pensar, encontrar una manera de convencerla de darme la información sin que mi relación con Akane estuviera sobre el tablero del juego, pero mi madre era tan terca, podría durar meses en disuadirla. Solo necesitaba tiempo y un plan de acción.

-Necesito pensar en todo esto con calma.

-Hazlo cariño, piénsalo. Sigue mi consejo, intenta acercarte más a ella. Cuando ya estés decidido a aceptar casarte con Akane, y lo hayas hecho, yo te daré la cura que tanto has buscado.

Continuará…

Notas:

Para las personas que me leían antes, ya saben cómo soy... Me encanta poner notas enormes, si las quieren leer bueno y si no tranquilidad. Vamos a empezar por el problema principal, durante mucho tiempo yo solo escribía a cómo se me ocurrían ideas y a conforme me sentía inspirada. Tenía para esta historia 2 puntos de giro, el beso y la propuesta de Nodoka. ¿Cómo me tomó 27 capítulos para llegar a este segundo, no lo sé?

Por primera vez en lo que llevo de escribir hice un diagrama de estructura para los capítulos con lo puntos de la trama que quería desarrollar. Dato curioso, lo hice primero para una nueva serie que tengo en mente llamada Mar Salvaje, el deseo de empezar una nueva historia ha sido la motivación final para enfocarme en ésta. Me dije, ok... ¿cómo quiero concluir este fic, qué me hace falta para desarrollar la propuesta de Nodoka? ¿Qué pasaría luego, con qué escena quiero cerrar este fic?

No me extrañaría que algunas personas odien esta idea. Sinceramente entendería el porqué. Ahora, nunca olviden que esta historia es mi continuación del manga. Lo que significa que muchas veces intento pensar qué haría Rumiko sensei. En lo personal siento que Ranma gira sobre varios ejes, su posible cura y una boda presionada por sus padres son dos de ellos. Al final del manga ambos parecían haber aceptado casarse, Rumiko claramente dijo que la boda se posponía, pero que la iban a retomar. Lo único que necesitaban era un aliciente, un detonador para orillarlos nuevamente a esa situación.

Todo este fic se ha desarrollado entorno a su relación y el romance que va creciendo entre ellos. El ir poco a poco reconociendo que tienen sentimientos el uno por el otro, espero al menos haber hecho eso bien. Así que no siento que ponerlos a pensar en la boda sea una locura. A pesar de ser jóvenes, la serie se basaba en el hecho de que ambos se casaran para unir sus escuelas.

La razón por la que decidí publicar este capítulo, sin haber escrito los 2 y medio que me faltan es porque les tengo una sola pregunta. ¿Ustedes creen que Akane y Ranma deberían hablar sobre la propuesta antes de tomar una decisión, o creen que deberían tomarla sin haberse confiado lo que está pasando? Aún me debato sobre esa parte de la trama y en este punto si agradecería su opinión. Tengo una inclinación inicial, pero es algo que me deja un poco contrariada. Si gustan dejarme su perspectiva por mensaje o por correo se los agradecería mucho.

Quiero como siempre tomar un momento para agradecer a quienes leyeron el capítulo 26, perdón por no responder los reviews por mensajes. Mil gracias a: AkaneSaotomee, Dika1990, Ishy-24, janny5, Luixmc, Massy13, SaV21, kotoko-98, Madame de la Fere-du Vallon (Cris hermosa, extraño hablar con vos y leerte), ranmasan, Masirol, yaz, Alambrita, Ximena, Angie, Josix, AzyhadeTM, Diana Nara, SARITANIMELOVE, , SoleRyA, Luna Akane, Neko chan, Apeiron Alfa, N Laura Wymore y varios Guest.

También gracias a las personas que han dejado reviews en otros capítulos durante estos años: Lucitachan, Meli, Camila, SARITANIMELOVE (gracias por todos los comentarios guapa), miri guzman, Josix, terrence, gnesis y Guest.

Prometo que me leerán de nuevo en este 2020. Se les quiere y extraña mucho.

Un besote y un abrazo,

AkaneKagome

2 de enero del 2020