Empecé a escribir este capítulo del 28 de abril del 2020, casi 12 años después de haber publicado el primer capítulo de esta historia, que considero mi más querida obra. Hoy finalmente, publico el final. Como algunas ya saben, decidí cortar la idea que originalmente tenía y llegar hasta este punto, dando un cierre medianamente decente.

No importa si eres una de esas personas que comenzó a leer hace 12 años, si empezaste hace tres o cinco años, o hace unos días, gracias por venir a leer mi historia. Agradecería de corazón saber sus comentarios, aunque sea un solitario review al final... Espero hayan disfrutado este viaje tanto como yo.

Este capítulo final va dedicado a mi amado Coco. Mi pequeño compañero silencioso que fue mi todo por 16 años. Él estuvo conmigo en cada historia que escribí, pero no logró ver el final de esta, nos quedamos a medio capítulo. El 2020 decidió manchar la historia de nuestro amor. Cuando empecé a escribir este capi se lo dediqué y agradecí por su buena salud, apenas un mes después nos estábamos encontrando al final de su fallo renal. Lo perdí el 17 de junio. Tuve que cambiar la dedicatoria y no saben cómo he llorado al reescribir y leerla.

Gracias mi pequeño ángel por ser una inspiración por tantos años y acompañarme mientras escribía. Te amaré por toda la eternidad... Si el amor te hubiera dado años de vida habrías sido inmortal...

Disclaimer

Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

La Historia de Nuestro Amor

Capítulo XXX Futuro

Me miré al espejo, apenas y podía creer lo que el reflejo mostraba. Ahí estaba de nuevo, con un traje de novia puesto. Opté por un traje tradicional, no sé si fue un augurio, no quería volver a utilizar uno occidental; tal vez creía que cambiando de vestimenta iba a prevenir que todo fuera un desastre como la ocasión anterior. De nuevo estaba el elemento de la cura como parte de la decisión, sólo que Ranma estaba de acuerdo, lo habíamos decidido juntos. No tendría sobre mi consciencia el peso de que Ranma perdiera otra oportunidad por mi culpa.

Tía Nodoka había organizado todo con la mayor discreción posible. Había engañado a toda la familia para hacerles creer que iríamos a un templo a participar de una ceremonia de té. Les obligó a todos a vestir con sus kimonos formales. Había puesto como excusa que Ranma y yo llegaríamos más tarde porque nos había hecho un encargo, cuando en realidad él y yo llegamos primero. Las señoras que dirigían aquel templo antiguo nos ayudaron con la colocación de los trajes y demás detalles.

-Es usted una de las novias más hermosas que he visto en mi vida- la voz de la pequeña anciana hizo que me atención se desviara hacia ella.

-Gracias- contesté en un susurro.

-Sonríe niña... ¿Acaso no estás feliz?

En ese momento no supe qué contestar. -Sí... supongo- dije sin sonar muy convencida.

-¿Es un matrimonio arreglado?

¿Cómo pudo adivinarlo? Me cuestioné si éramos tan obvios.

-Algo así...

-¿No lo quieres?

-¡No es eso! Es solo que...- intenté justificarme de forma nerviosa.

-Creo que él te quiere, se ve muy nervioso y con ese brillo especial en los ojos- afirmó sonriente.

-¿Lo dice en serio?- pregunté con dejo de esperanza en mi voz.

-Claro niña, no deberías preocuparte por eso- dijo sonriente mientras de nuevo revisaba que todo estuviera en su lugar. -Muy pronto llegará la señora Nodoka, quédate aquí hasta entonces...

Le sonreí y agaché mi cabeza en señal de respeto, la dulce señora me devolvió el gesto. -Muchas gracias por ayudarme a vestirme- pronuncié antes de que saliera de mi vista.

Me llevé la mano al corazón intentando de forma inútil apaciguar el loco golpeteo. Estaba tan nerviosa, aquella sensación de confusión no me dejaría en paz nunca. ¿Era correcto lo que estábamos haciendo? Quizás éramos demasiado jóvenes para casarnos. ¿Valía la pena casarme con la persona que amaba sin estar segura de sus sentimientos hacia mí?


La puerta se abrió y me volteé asustado para ver quién entraba por ella. Aquella señora bajita que me había ayudado con el Montsuki volvió a la habitación; no era como que me agradara que me ayudaran a vestirme, pero supongo que era parte de la tradición.

-Fui a ver a tu prometida.

-¿Cómo está? ¿Cree que pueda hablar con ella?

-Es de mala suerte ver a la novia antes de la boda- contestó jugando de sabia. Fruncí los labios algo molesto. -No te preocupes, ella está bien, nerviosa, pero bien.

-Gracias- contesté secamente.

-Es muy bonita...

-Supongo- espeté poco convencido de poder engañarme más a mí mismo. Claro que era hermosa, aunque me costara a veces decírselo. Tal vez debía empezar a hacerlo más seguido.

-Se le nota a leguas que te quiere, tiene esa mirada que yo tenía cuando me casé con mi amado.

Esbocé una media sonrisa. En el fondo deseaba creer que sí me quería, aunque nunca me lo hubiera dicho abiertamente. Mi mente se perdió en el tiempo y en el espacio. Apenas y podía creer que estaba en ese lugar para casarme con Akane. Dos años soportando la presión de todos y finalmente cediendo ante los deseos de mi madre. ¿Era una locura casarnos tan pronto? ¿Lo habría decidido Akane si la cura no estuviera de por medio? ¿Lo habría hecho yo? Tenía claro mis sentimientos hacia ella, sin embargo, siempre existía ese extraño limbo porque ninguno hablaba claramente sobre el tema. Seguía sumergido en mis cavilaciones e inseguridades cuando una voz me hizo salir del trance.

-Hola cariño.

-¡Mamá!

-Luces tan puesto- dijo con ojos soñadores mientras tocaba mi pecho.

De pronto me di cuenta que éramos solo ella y yo en aquel pequeño cuarto. -Gracias... ¿Ya fuiste a ver a Akane?

-No, aún no. Quería verte a ti primero.

Compartimos una sonrisa cómplice. -¿Ya están todos aquí? ¿Sospechan algo?

-Los acaban de pasar al salón de té. Aún no se dan cuenta de porqué estamos en realidad aquí. Pronto le diré a Kasumi.

Miré el suelo contrariado. -¿Crees que hacemos bien al casarnos, así escondidas de todos, sin estar seguro de que ella realmente me ama?- no supe de dónde tuve el valor de ser tan directo.

-Ella te ama, aunque aún no encuentre la forma de decírtelo. Yo solo he querido ayudar para... acelerar un poco lo inevitable- respondió con confianza y acarició mi mejilla. -Eres todo un hombre.

Suspiré hondo y asentí intentando encontrar un poco de valor antes de enfrentar a todos. Sólo esperaba que en esta ocasión todo saliera bien, no quería enfrentar a una horda de locos como la boda anterior. Mi madre salió de nuevo por la puerta. Ya pronto vería a Akane, mi pulso pareció galopar fuera de control al imaginarla de nuevo vestida de novia.


Los ojos de Kasumi se abrieron enormes, la expresión de asombro era tal que creía que en cualquier momento perdería el equilibrio y caería al suelo.

-A... Akane... ¿Qué significa esto?

-Kasumi, quiero pedirte disculpas por esta sorpresa- intervino Nodoka.

-Lleva... lleva un Shiromuku. ¿Te vas a casar? ¿Habrá boda?- nos miró a ambas asustada.

-Sí habrá boda, yo me encargué de organizar todo. Sólo estará la familia, nadie excepto Ranma y Akane estaba informado al respecto. Pronto saldremos todos y sabrán lo que ocurre. Quería que tú supieras antes que lo demás porque quizás seas la única en esta familia en quién puedo confiar.

-¡No lo puedo creer!- esbozó llevándose las manos a la boca. -Pequeña Akane, ¡luces tan hermosa!

-Gracias- contesté avergonzada.

-Estás realmente preciosa- segundó Nodoka. -¿Cómo te sientes?

-Algo nerviosa supongo...

-Es normal- me reconfortó.

-El resto de la familia se va a morir cuándo sepan para qué estamos aquí en realidad- habló Kasumi preocupada.

-No te preocupas querida. Yo me encargaré de ellos. Akane, tenemos que volver con la familia. Pronto empezará la ceremonia.

-De acuerdo tía... Nos veremos pronto.

Kasumi tomó mi mano con suavidad y me dedicó una dulce sonrisa. De alguna manera quise creer que mi propia madre sonreía a través de ella. Un extraño nudo se formó en mi garganta, pero logré devolverle el gesto. En ese instante deseé tanto tener a mamá conmigo, que me dijera que estaba haciendo lo correcto... Las vi dejar la habitación, inflé mi pecho intentando llenarme de valor. No había vuelta atrás, la decisión estaba tomada.


-Espera aquí muchacho- me dijo la anciana.

Miré la puerta cerrada que daba hacia el salón donde seguro estaba toda la familia. Había llegado la hora, tenía que darme fuerza para soportar los comentarios que pronto vendrían. No iba a hacer una situación fácil.

-Ranma...

La suave voz de "mi prometida" me sacó de mis cavilaciones. De inmediato me giré hacia ella. No podría creer la visión antes mis ojos... Lucía tan hermosa con su kimono blanco de novia, su rostro ligeramente maquillado y una tímida sonrisa. Quise decirle tantas cosas, pero las palabras se atoraron en mi garganta. Nunca fui de los que expresaban sus sentimientos fácilmente.

-Estás... estás igual de hermosa... igual que la vez pasada.

Bajó su rostro sonrojado. -Gra... gracias... luces apuesto también.

-Creo que fue bueno usar trajes tradicionales- musitó con la cabeza gacha y sus mejillas cada vez más sonrojadas.

-Había que hacer las cosas diferentes, quizás tengamos más suerte esta vez- respondí bastante nervioso y también rojo de la vergüenza.

-Ya pueden entrar- nos interrumpió la anciana abriendo la puerta.

Los dos nos miramos con cara de espanto. Había llegado la hora de enfrentar a la familia y cumplir el acuerdo. En una fracción de segundo Akane cambió su semblante y pude verla agarrar confianza, estaba lista para la batalla y su convicción me dio fuerza para estar preparado yo también.

Al entrar pude ver a toda la familia reunida alrededor de una mesa. La primera en voltear fue mi madre quien nos miró emocionada, nos regaló una sonrisa llena de emoción. Las caras de Soun, Nabiki y el viejo pintaron todo un poema. Al vernos vestidos como novios sus ojos parecían dos veces más grandes de lo normal por el asombro y sus bocas se abrieron sin saber qué decir.

-¡Qué significa esto!- Nabiki fue la primera en recobrar la compostura.

Soun pareció volar hasta quedar de rodillas frente a Akane. -Mi pequeña, ¿no me digas que se casaran por fin?- cuestionó con los ojos llorosos.

-¿Muchacho, es eso cierto?- agregó mi viejo.

-Organizamos una boda sorpresa- contestó mi madre con voz animada.

-¡Es tan romántico!- agregó Kasumi con ojos soñadores y llevándose las manos al pecho.

Nabiki entrecerró los ojos algo molesta. -Esto me parece una idea terrible, saben el dinero que voy a perder por no poder filtrar la noticia. Me parce muy desconsiderado de usted tía Nodoka. Ni que decir de ustedes dos- nos lanzó una expresión de decepción y suspiró hondo.

-No queríamos arriesgarnos a una situación similar a la boda anterior- se defendió mamá intentando sonar casual, pero podía entrever que el comentario de Nabiki no le había agradado para nada.

-¡Estoy tan feliz de que nuestras escuelas por fin se unan!- Soun nos abrazó emocionado.

-¡Tendo, no puedo creerlo al fin ha llegado el día!- secundó mi padre también feliz.

En medio de comentarios confusos fuimos llevados al templo donde se realizaría la ceremonia. Primero entraron las hermanas Tendo y mi madre. Yo ingresé al lado de papá, como era la costumbre. Seguido entró Akane del brazo de Soun, normalmente debería ser su madre, pero en ausencia de ella lo lógico era que fuera con él, aunque estoy seguro que mamá lo hubiera hecho gustosa.

La ceremonia pasó muy rápido ante mis ojos, apenas y pude procesar los detalles. Quizás se debía a mi estado de nerviosismo, mi cerebro apenas captaba por encima los hechos. Hicimos el ritual de purificación, leímos unas escuetas palabras de compromiso, además de la ofrendas a Kami. Intercambiamos anillos con manos trémulas y los juzus. Frente a nosotros estaban los 3 vasos de sake, una vez que bebiera de ellos el destino estaba cerrado. Despacio tomé de cada uno tres veces sin pensarlo demasiado. Akane hizo lo mismo. La miré con atención beber del último y suspiré al saber qué habíamos sellado nuestro futuro juntos...

Nos inclinamos con respeto hacia el sacerdote y este nos felicitó por nuestra reciente unión. Por suerte no hubo presión para que los nuevos esposos se besaran, eso nunca ocurría en las bodas tradicionales. Sonrojados caminamos fuera del templo. Fuimos guiados por mi madre hacia otro cuarto donde firmamos un papel legal para ratificar nuestra unión.

Posteriormente fuimos llevados hacia otro lugar en el templo donde la familia nos esperaba. Sentí la fuerte necesidad de estar un momento a solas con Akane antes de volver a enfrenar las preguntas y comentarios indiscretos.

-¿Mamá, crees que puedas darnos un momento?

-Claro, cariño. Iré a reunirme con la familia. Cuando estén listos entren para que comamos juntos y podamos celebrar.

Akane me miró algo sorprendida de que hubiera solicitado un tiempo a solas con ella. Mi madre beso mi frente y luego la de Akane. Despareció de nuestra vista; una vez que quedamos solos la tomé de la mano y nos movilizamos hacia otra habitación de la propiedad. Cerré tras nosotros la puerta corrediza.

-¿Cómo te sientes?- Quería asegurarme que estaba bien, que no estaba arrepentida de la locura que habíamos cometido.

-Estoy bien- contestó apenada. -¿Tú, cómo estás?

-Bien... Todo esto parece mentira- agregué rascando mi mejilla desinteresadamente.

-Solo esperemos que los comentarios en la comida no sean muy desagradables o indiscretos- pronunció divertida, con una media sonrisa en su boca.

-Siempre podemos esperar lo peor de ellos- agregué con sorna.

-Es cierto. ¿Nos vamos entonces?

Me quedé trabado por un segundo. Sabía lo que quería hacer, pero no estaba seguro de cómo decirle. ¿Cómo le explicaba que sentía la fuerte necesidad de tocarla?

-Espera...- susurré tomando su mano nuevamente.

-¿Qué... qué... pasa?- musitó con sus ojos expectantes sobre los míos.

-Yo...- suspiré algo frustrado de mi propia falta de agallas. -Se supone- continué sonrojado, -Que el novio debe besar a la novia...

-Creo... creo que sería lo apropiado- ella apoyó la idea.

-Entonces... ¿puedo?- quería estar seguro que tenía su consentimiento.

Akane respondió con una leve sonrisa y afirmó con la cabeza. Tragué saliva para darme valor. Estaba embelesado con sus ojos avellana, la belleza de su rostro, lo angelical que se veía vestida de blanco. Mi esposa... pensé sin poder creerlo. Me acerqué despacio, incliné mi rostro hacia la izquierda y rocé con suavidad sus labios. Un toque quedo y fugaz, lleno de ternura, así fue nuestro primer beso de casados.

Sin pensarlo demasiado me alejé y sin decir una palabra estuvimos de acuerdo a volver junto a la familia.


Al entrar a la habitación el corazón me latía con fuerza y los nervios se apoderaron de mí. Todo parecía un universo paralelo, estaba casada con Ranma. ¡Estaba casada con Ranma! Podía sentir las miradas penetrantes de la familia, quizás esperando que dijera algo. Simplemente no sabía qué decir o cómo reaccionar, para empeorar mi nerviosismo venía de besare con él. Ranma no parecía estar en mejor estado, casi podía verlo de piedra frente a todos sin poder siquiera pestañar.

-Pasen hijos míos- se levantó tía Nodoka y nos arrastró hacia la mesa.

Tomamos asiento en medio de las miradas aún vacilantes y llenas de preguntas. Mi padre pareció pensar que lo mejor era cortar la tensión del ambiente, rápidamente sirvió unos vasos de sake y comenzó a moverlos a través de la mesa.

-¡Brindemos por la unión de nuestras escuelas! ¡Es un día de fiesta y bendición!

-¡Felicidades a los novios!- secundó Genma.

Todos tomaron el sake. Yo de forma algo desconfiada acabé mi vaso.

-¿Cómo es que decidieron casarse de esa forma... tan sorpresiva?- por fin habló Nabiki. Sus palabras teñidas de intriga.

-No creo que sea de tu incumbencia- contestó desafiante Ranma.

-Cariño no seas descortés- intervino Nodoka. -La verdad es que lo venían planeando hace algunos meses y yo decidí ayudar para que todo saliera como debía.

-Ya veo...- fue su seca respuesta. Sus ojos se achinaron sospechosos buscando clavarse en los míos, quizás esperaba que mi mirada delatara que mentía. Opté por mantenerme firme y alzar una ceja con suficiencia. Todos tenían que estar convencidos que habíamos tomado la decisión por nosotros mismos.

-¿Ya decidieron si van a seguir viviendo en casa?- preguntó Kasumi con una sonrisa.

-Pues... eso habíamos pensando al inicio. Tía Nodoka amablemente nos ofreció su antigua casa que ya está reparada.

-¡Oh vaya! Al menos seguirán cerca- agregó mi hermana mayor con nostalgia.

-Ya sabes cómo es querida... Los recién casados necesitan su privacidad- dijo Nodoka con un guiño.

Mi rostro se encendió y pude divisar que Ranma estaba igual de conmocionando. En definitiva, ese era un tema que no quería que trajéremos a colación ante toda la familia.

-¿Habrá luna de miel?- prosiguió Nabiki en su interrogatorio.

-Nos iremos de viaje sí- respondí secamente.

-Hoy mismo, luego de esta pequeña celebración, saldrán para su destino. No queremos correr el riesgo que se divulgue la noticia y la gente inoportuna les arruine el día.

-Muy precavidos- continuó mi hermana con intriga.

Papá y tío Genma lucían muy alegres. Servían más sake entre ellos y de cuando en cuando soltaban carcajadas luego de chistes que se contaban entre ellos. Tía Nodoka y Kasumi hablaban tranquilas, mientras Nabiki lucía sumamente aburrida. Todos comían bocadillos y tomaban sake también. Ranma y yo comíamos callados y también tomábamos sake de forma más reservada. No estaba segura si estaba feliz de poder estar ahí, o quería salir corriendo a toda prisa. Lo malo era que al terminar la comida me tocaría salir de viaje sola con Ranma y eso me ponía extremadamente nerviosa.

Pasaron quizás unas dos horas y todo llegó a su final. Nos despedimos de la familia, pero Nodoka se quedó con nosotros. Les dijo a los demás que se adelantaran a la casa y que ella volvería pronto. Guiados por ella y una de las señoras fuimos separados, nos quitamos los kimonos de boda y volvimos a nuestra ropa normal. Nos llevaron a una sala de estar similar a la de mi casa. Sentada sobre una mesa con una taza de té nos esperaba la mamá de Ranma con dos maletas y dos mochilas de espalda, supuse de una vez que en ellas se encontraban nuestras pertenencias ya listas para emprender el viaje. Era tan calculadora que a veces me daba miedo.

-¿Están listos?- preguntó algo seria para luego dar un sobro de té.

Nos sentamos frente a ella. Aún no sabíamos nada de la cura o qué teníamos que hacer, este era el momento de sellar el trato, nosotros habíamos cumplido nuestra parte. Ya estábamos casados como ella quería, ahora le tocaba a Nodoka darnos la información.

-¿Cuál es el plan mamá?

Encima de la mesa deslizó los boletos de tren. -Tendrán que tomar un tren hoy mismo. Creí que lo mejor sería dejar Nerima hoy en caso de que alguien indeseado se entere de la boda. Viajarán a Okayama y pasarán la noche ahí. Ya tiene una reservación en el hotel que se quedarán. Mañana tomarán otro tren hasta Miyazaki. Hubo un momento de silencio mientras Ranma tomaba los tickets de los trenes y los analizaban. Luego el papel con la información del hotel donde nos quedaríamos durante la noche. Me pasó todo para que yo también lo ojeara.

-Una vez en Miyazaki tendrán que moverse a zona más alejada del centro y buscar una aldea oculta- hizo una pausa y sacó dentro de su bolso un rollo el cual contenía un pergamino que se veía bastante antiguo. -Es un mapa del lugar al que deben ir. No suelen ser muy amables con los forasteros, pero teniendo este mapa y este otro pergamino los ayudarán.

-¿Qué hay en ese lugar? ¿Cómo es que Ranma se librará de su maldición?

-Aún no lo tengo del todo claro, parece ser un estanque o algo similar que tiene el poder de limpiar cualquier maldición. Pocos conocen de su existencia, ha sido resguardado por miles de años por los lugareños. No les gusta que se dé a conocer que tienen algo mágico en la aldea. Me tomó mucho tiempo encontrar un lugar aquí en Japón para ayudar a mi hijo.

-Gracias mamá- habló Ranma con calidez. Movió su mano sobre la mesa y estrechó la de Nodoka con cariño.

-Aquí les traje sus maletas, no sabemos cuánto tiempo tardará el viaje, me atreví a empacar de forma cuantiosa e igual dejarles un bolso fácil de llevar para la segunda parte de la travesía. En mi caso tuve que dejar algunas cosas en Miyasaki y luego volver por ellas. Les recomendaría hacer lo mismo.

-Muchas gracias- respondí algo conmovida.

-Será mejor que se apresuren a llegar a la estación. En menos de una hora sale el tren.

-Intentaremos comunicarnos apenas podamos- agregó Ranma.

-Mucha suerte hijos míos. Me ha hecho muy feliz que al fin esta unión se haya hecho realidad. Aprovechen el viaje para llevarse mejor y empezar su vida de casados.

Tragué en seco y solo pude sonrojarme furiosamente. No tenía valor para volver a mirar a Ranma. Nodoka nos abrazó con fuerza a cada uno y se marchó.


Estaba hecho, parecía estar viviendo un sueño extraño. ¿Enserio estaba casado con Akane? Todo se sentía igual, no parecía haber ningún cambio, éramos ella y yo, los de siempre... ¿Tenía que actuar de alguna forma diferente con ella ahora? Quizás lo mejor era simplemente ser amable, ella había aceptado este matrimonio para ayudarme. Al menos debía corresponderle siendo más agradable. Tal vez debía actuar normal, como amigos o como cuándo éramos prometidos, sin darle mucha importancia a la boda. Con el tiempo nos iríamos acostumbrando a los posibles cambios. De momento no quería pensar.

Akane lucía bastante callada, ida en sus pensamientos. ¿Se habría arrepentido? Tomamos asiento en nuestros lugares. Yo la miré y ella sonrió tímida. Tuve miedo que de pronto aparecieran Shampoo y Ukyo y se armara una revuelta, pero todo estaba extrañamente calmado. Miré nervioso por la ventana, respiré hondo buscando calmar mis nervios. La mayoría del trayecto la hicimos en silencio, creo que hubo momentos donde los dos nos quedamos dormidos. Yo había pasado una noche fatal por la ansiedad, supuse que ella estaría cansada también.

Algunas horas más tarde llegamos a nuestro destino. Al bajar de la estación revisamos de nuevo el nombre del hotel y la dirección que nos había dado mi madre. El lugar estaba relativamente cerca de la estación, era positivo porque aún nos faltaba un tren más por tomar la mañana siguiente.

Decidimos cenar en un pequeño restaurante de camino al hotel, era mejor ir ya con el estómago lleno y no tener que preocuparnos si se hacía muy tarde y cerraban todo. La cena estuvo deliciosa, miso, camarones y verduras tempura. Akane lucía menos retraída y volvía a la normalidad. Hablamos un poco del viaje. Cuando terminamos nos dirigimos al hotel.

-Creo que este es el lugar- dijo Akane comparando el papel con la dirección y el edificio que teníamos en frente.

Ingresamos, en la recepción nos recibió una señora bajita de cara redonda. -¿En qué puedo ayudarles?

-Buenas noches- contesté algo asustado, -Tenemos una... una... reservación.

-Claro, ¿a nombre de quién?

-Ranma Saotome.

La señora nos tendió la llave. -Aquí está, habitación 25. Tomen el elevador y luego a la derecha.

Observé la solitaria llave en la palma de mi mano, tragué saliva... Era lógico que Akane y yo debíamos dormir en la misma habitación, estábamos casados, mi madre no iba a desperdiciar la oportunidad de hacernos compartir el mismo espacio, jamás iba a reservar dos habitaciones. Caminamos con la cabeza agachada y entramos al elevador.

-Oye... Akane... Si esto es muy incómodo, podemos... Ya sabes, podemos pedir una habitación más- me animé a decir sonrojado, pero esquivando su mirada.

La escuché resoplar. -No creo que tenga sentido... Tenemos que acostumbrarnos. ¿Estamos casados no?

-Lo sé, pero igual no quiero que te sientas mal.

-¿Es que acaso te molesta compartir la habitación conmigo?- soltó con algo de molestia en su voz.

-¡No seas boba!- grité alterado. -Estoy intentando ser considerado y ya estás pensando cosas que no son.

-¡Es que estás siendo muy insistente!

El timbre del ascensor sonó, la puerta se abrió justo a tiempo. Salimos y caminamos hasta nuestra habitación. Era un lugar de tamaño reducido, sin embargo bonito. Había una cama con sábanas blancas, me pareció un espacio un poco pequeño para dos personas. En silencio coloqué la maleta sobre la cama y saqué las cosas que necesitaba.

-Me iré a dar un baño- le dije. Ella asintió y también comenzó a sacar varias cosas de su maleta.

Al entrar al baño lo primero que hice fue llegar a la pila y echarme agua en la cara. Todo esto era muy extraño, pero debía estar calmado, enfocado... En algún momento Akane y yo tendríamos que hablar de cómo iba a funcionar este matrimonio, de momento solo tenía que pensar en que éramos los mismos de siempre, nada tenía que cambiar a la fuerza.

Tomé una ducha rápida, solo necesitaba quitarme el sudor del día y relajar un poco los músculos. Dudé si debía simplemente salir en bóxer y mi camisa de tirantes blanca, ella estaba acostumbrada verme así, sin embargo, podía tomarlo como un gesto algo "íntimo", así que opté por ponerme un pantalón de pijama que también venía en la maleta. Al salir Akane me miró con una expresión que no pude descifrar.

La vi tomar un bulto de ropa y entrar también al baño. Demoró un poco más que yo, cuando salió llevaba puesta su pijama amarilla de pantalón capri y manga corta. Siempre pensé que se veía hermosa así... Comencé a sentir el bombeo incesante de mi corazón. Era como una locomotora sin control. ¿Por qué de pronto me sentía tan nervioso? ¿Akane no estaba esperando nada de mí, o sí? La vi bajar la mirada y suspirar.

-¿Quieres... quieres... dormir ya?- pregunté nervioso.

-Supongo que estaría bien. Ha sido un día muy cansado... Pero no sé si tengo sueño.

Tomé una de las almohadas algo inseguro. -¿Si prefieres puedo dormir en el suelo?

-¡Qué!- respondió desconcertada.

-Sé que hiciste todo esto para ayudarme. No quiero que estés incómoda.

-¿Acaso te molesta tanto la idea de dormir conmigo en la misma cama?- cuestionó molesta.

-¡No es eso!

-¡Entonces!

-¡Solo quiero que estés bien!

-¡Y yo quiero que dejes de portarte como un idiota! Acuéstate ya y deja de decir tonterías, no voy a permitir que duermas en el suelo.

Me senté en el lado que tenía más cerca de la cama y puse en medio de los dos la almohada que había tomado anteriormente. Opté por recostarme viendo hacia el frente, bufé para descargar la molestia que estaba sintiendo. Yo me sentía como un completo imbécil, intentando ser un caballero, buscando que ella estuviera cómoda y la muy boba se enojaba por eso. De reojo la vi tomar asiento del lado contrario y acomodarse en la cama también.

-¿Sabes?- dijo con tono despectivo, -No tienes que colocar eso entre nosotros.

Tomé la almohada y la mandé a volar. -Bien.

-Bien- me respondió.

Me giré de medio lado para observarla. Tenía el ceño fruncido y miraba hacia la pared. -¿No será que acaso que esperas algo de mí?- pregunté levantando una ceja. Ni siquiera entendí de dónde había sacado el valor para ser tan directo y arriesgado.

-¡Estás loco!- me retó también girándose y clavando sus ojos en los míos.

-Tal vez es eso...

-Por favor... Sabes bien que no espero nada y qué tampoco eres el más valiente como para intentar algo.

-¡Oye!

-¿Acaso dices que estoy mintiendo?

-Te besé temprano, ¿eso no cuenta como ser valiente?

Se quedó pensativa un momento. -Bueno, supongo...- Un sonrojo comenzó a cubrir sus mejillas de forma exagerada.

-¿Por qué si quieres que nos besemos podemos hacerlo?

-¡Qué!- estaba consternada. -¿Hablas... hablas enserio?

Me le quedé viendo intensamente. Sus ojos decían más de lo que su boca estaba dispuesta a confesar. Podía jurar que había un brillo extraño, quizás si la besaba podríamos acabar con esa extraña incomodidad que parecía flotar en aquella habitación. No estaba seguro si intentarlo iba a cambiar las cosas, tal vez haría que todo fuera mejor, o quizás todo sería peor. Clavé mi mirada en ella esperando algún tipo de señal, algo que me hiciera pensar que la idea era descabellada. Akane parecía desafiante, confundida, pero sin intenciones de dar vuelta y olvidar el tema.

Despacio me fui acercando, aún pendiente de cualquier movimiento de su parte. Con el ceño ligeramente fruncido me moví un poco más. Akane también tenía una expresión algo enojada, quizás por la discusión que habíamos tenido. Tragué en seco al darme cuenta de lo que estaba por hacer. Tomé fuerzas hasta terminar con el espacio entre los dos. Suavemente coloqué mi boca sobre la suya. Fue un toque ligero, casi imperceptible, esperé unos segundos para ver su reacción, se quedó quieta.

Tenía el corazón en la garganta. Comencé a temer que Akane se apartara, sin embargo, sucedió lo contrario. A pesar de que yo había permanecido inmóvil sobre sus labios, ella reaccionó rozando lentamente los míos. Era hipnótica la sensación aquella de compartir una caricia tan íntima. Sentía a la perfección su calor y suavidad. Su aliento entremezclándose con el mío. Luego una dosis de humedad, sin darme cuenta mi lengua exploraba a placer, ella hacía lo mismo. Una mezcla extraña entre timidez y ansiedad, entre ternura y pasión. ¿Por qué demonios no lo habíamos intentando antes? De haber sabido que era tan placentero debí haber tomado valor y hacerlo muchísimo antes.

Continuamos besándonos, parecía que llevábamos horas, cuando quizás eran solo segundos. Mi mano por inercia se movió hacia su rostro intentando acercarla aún más. Un fuego quemante subía y bajaba por mi sistema nervioso. El beso se volvía cada vez más profundo, adictivo, exquisito... Un ligero despertar en mi entrepierna me alertó que estaba adentrándome en un terreno demasiado peligroso. Sin querer cortar el momento de golpe la fui guiando hasta bajar el ritmo de nuestro intercambio. Despacio me separé de sus labios y recosté mi nariz sobre le suya. Podía sentir su aliento agitado chocando contra el mío. Tenía los ojos cerrados, intentando procesar aquel intercambio.

-Tal... tal vez... sea mejor irnos a dormir- susurré algo inseguro.

La escuché tragar y exhaló pesado. -Sí... me parece lo mejor.

Se giró sobre sí misma y apagó la lámpara de su lado de la cama. Yo la imité e hice lo mismo. Muy nervioso me acomodé en mi lado de la cama dándole la espalda. Eso había sido muy arriesgado, por un instante sentí que perdía el control sobre todo y me dejaba llevar por aquel sentimiento que me consumía. ¿Qué había sido aquello? Nos habíamos besado varias veces, sin embargo, ninguna como esa.

Podía sentir aún mi pulso desbocado. Tomé grandes bocanadas de aire e intenté una técnica de meditación para poder alejar mis pensamientos de lo que realmente estaba deseando en ese momento, lo cual era voltearme y seguirla besando por toda la eternidad. Cerré los ojos, respiré hondo, cada vez más hondo, hasta que logré encontrar algo de calma y poco a poco caí rendido en los brazos de Morfeo.


Esto no estaba bien, no estaba nada bien, me repetía mentalmente. Me puse la mano sobre el corazón, podía jurar que en cualquier momento se me saldría del pecho. ¿Cómo habíamos llegado a este momento? Se suponía que debíamos seguir como si nada hubiera cambiado y al primer momento que estábamos a solas nos besábamos de esa manera... de esa manera tan íntima. ¿Hacíamos lo correcto, o habíamos perdido completamente la cabeza?

Besar a Ranma había resultado mucho más adictivo y placentero de lo que había imaginado. Ahora que estaríamos solos tanto tiempo iba a ser muy difícil no caer en la tentación de iniciar algún encuentro si él no lo hacía primero. Muy en el fondo, yo quería que pasara. Estaba realmente molesta de los comentarios que había hecho. Primero sugiriendo que durmiéramos en habitaciones separadas y luego poniendo esa estúpida almohada en medio de los dos. Todo parecía indicar que yo le disgustaba, que no quería estar conmigo, mientras que yo me moría por el más ínfimo roce de sus manos.

Luego de nuestra particular sesión de besos me di cuenta que había exagerado. Dejé de creer que yo le parecía repulsiva, o indiferente. Nuestro encuentro había sido muy diferente a los anteriores. Podía sentir un calor particular recorrerme por completo y concentrase en mi vientre. Por un instante me había sentido a la deriva entre el mar de sensaciones. Temí haber perdido el control de todo al sentir las caricias de su boca contra la mía... De nuevo aquel ardor aparecía y un vacío se apoderaba de mi estómago.

Tenía que retomar las riendas, calmarme de una buena vez. Si pretendía sobrevivir a este viaje más me valía respirar hondo y dormirme. Mañana sería otro día y comenzaba a creer que debía simplemente acostumbrarme a que Ranma y yo nos besaríamos más a menudo, no tenía por qué ser algo que me diera miedo o me generara ansiedad. Pasaría lo que tendría que pasar... Cerré los párpados e intenté alejar mi mente de lo ocurrido. Respiré una y otra vez hasta que logré perder la conciencia y dormir por fin.


De la nada sentí un ataque inesperado. Asustado salté en posición defensiva. Prendí la lámpara y vi como Akane lanzaba un manotazo hacia mi lado de la cama. Maldición, había olvidado que esa chica tenía un pésimo dormir. Recordaba como en alguna ocasión Ryoga me había contado que siempre se movía, pateaba y pasaba peleando en sus sueños. ¡Ja! ¡Maldito cerdo, ahora iba a ser yo quién durmiera con ella! Nunca más iba a compartir la cama con "mi esposa". Sentí una extraña satisfacción llenarme por completo, pero desvaneció rápidamente al verla mandar otra patada hacia donde yo podría haber estado dormido si no fuera porque ella se había encargado de despertarme.

Esperé unos minutos hasta ver que se había calmado. Me recosté nuevamente y la observé con detenimiento. De momento lucía como si estuviera profundamente dormida. Esto no era algo bueno, aunque ahora estuviera calmada, podría atacarme de nuevo en cualquier instante. Estaba pensando en sí debía despertarla cuando de pronto hizo otro rápido movimiento, de la nada se me tiró encima y se acurró en mi pecho.

-Akane...- susurré con mucho cuidado. -¿Estás... estás dormida aún?

No hubo respuesta, pareció quedarse quieta. Emitió un leve suspiro mientras parecía acomodarse un poco mejor sobre mí. Aquella reacción no me la estaba esperando en lo más mínimo, pasó de atacarme a estar sobre mí de forma tierna. ¡Esta chica iba a matarme! Supuse que era mejor tenerla así a que me estuviera golpeando. Al menos así podría dormir en paz.

Intenté restarle importancia al incesante palpitar de mi corazón. Al rato pude de nuevo conciliar el sueño...


Aún con los ojos cerrados podía percibir un delicioso calor que me embriagaba por completo. Relajación total era lo que sentía. ¿En dónde estaba? Mi mente estaba algo nublada. Apenas y podía percibir que aquella no era mi cama, era diferente. Cerré los ojos con un poco de fuerza y los abrí de golpe, la habitación aún semi oscura me comprobó que efectivamente no estaba en mi casa. Los recuerdos comenzaron a tropezar uno tras otro, fui consciente de dónde estaba y con quién.

Ranma parecía dormir plácidamente pegado a mi espalda. Podía sentir su cuerpo acoplado con el mío. Sujetaba mi cintura con su fuerte abrazo, su mano de repente parecía más grande al tenerla sobre mi abdomen. Me percaté que mi trasero quizás estaba demasiado cerca de su ingle y eso de pronto me pareció demasiado bochornoso. Mi corazón comenzó a latir con fuerza y mi respiración se agitó. Tal vez si solo me movía despacio podría deslizarme de la cama sin que él se diera cuenta de la escena tan comprometedora que protagonizábamos.

Mientras me decidía entre si me alejaba o no, le escuché suspirar y percibí como su aliento acarició mi nuca. Escalofríos inmediatamente se hicieron presente en mis extremidades. Tenía que confesar que de pronto la idea de tenerlo tan cerca me resultaba menos intimidante, quizás podía disfrutar del momento y volver a fingir que estaba dormida.

De pronto su mano se movió y lo sentí separarse de mí. Al borde de los nervios y de un paro, me volteé despacio para enfrentarlo. Lucía algo asustado, seguro también se había percatado de que habíamos dormido muy juntos y amanecido de una forma bastante particular.

-Buenos días- hablé por lo bajo.

-Buenos días- respondió con una expresión de pánico.

Hubo silencio mientras nos mirábamos a la espera del siguiente movimiento del otro.

-Akane yo... no...

-Será mejor que nos alistemos para poder ir a desayunar y llegar a la estación a tiempo- dije intentando cortar cualquier intento de disculpa o explicación que no venía al caso. Lo que sea que hubiera pasado era obvio que había ocurrido de forma inconsciente.


Tal y como Akane lo había dicho, fuimos a desayunar a un pequeño local cerca de la estación. Lo que sea que hubiera pasado esa mañana y la noche anterior debía quedarse atrás, era demasiado vergonzoso como para hablar al respecto. No tenía caso repasar cómo nuestros besos habían subido de tono, ni tampoco de cómo Akane me había atacado y luego abrasado en medio de la noche, ni de cómo amanecí con mi cuerpo pegado al suyo de aquella forma tan agradable, pero preocupante al mismo tiempo.

Aquella situación me tenía sumamente desconcertado y nervioso. Mi pulso de alteraba sin ninguna previsión al recordar detalles en los que no debía pensar. Control... Solo necesitaba mantenerme en control. ¿Aunque qué tan en control podía estar ahora que Akane estaría durante varios días a mi lado y aún peor durmiendo junto a mí cada noche?

Finalmente abordamos el tren y la vista de la ciudad desvaneciéndose me hizo sentir más tranquilo. Todo iba a salir bien, pronto haríamos nuestra siguiente parada y estaría más cerca de lograr el objetivo. Miré a Akane de reojo lucía muy entretenida mirando por la ventana.

-Gracias por hacer este viaje conmigo- confesé en afán de empezar a conversar con ella. El silencio me estaba matando.

-Estoy contenta de poder estar aquí- me respondió con una sincera sonrisa.

Continuamos conversando y luego nos dormimos un rato. El viaje en el tren duraría varias horas hasta la parada final. Luego de eso tendríamos que seguir el viaje a pie por las montañas hasta dar con la pequeña aldea que venía en el mapa que nos había dado mamá. Analizando mejor la situación, una vez que llegáramos a Miyazaki tendríamos que buscar donde guardar algunas cosas del equipaje y revisar que tuviéramos lo necesario para acampar, no parecía que fueran demasiadas noches las que estaríamos al aire libre, sin embargo, lo mejor era prevenir.

Cuando Akane despertó le comenté mis planes de revisar si en el equipaje venían suficientes cosas para montar un campamento y buscar donde guardar las maletas y el equipaje innecesario. También tendríamos que comprar comida y provisiones.

Finalmente llegamos a la ciudad y comenzamos a dejar todo listo para la siguiente parte del viaje. Al cabo de unas horas teníamos nuestras mochilas de espalda listas y todo lo necesario para continuar nuestro camino. Tomamos un autobús que nos dejó un poco alejados de la ciudad y de ahí en adelante el trayecto sería a pie hasta dar con la aldea.

-¿Lista?

-¡Lista!- contestó acomodándose la mochila.

Bajamos del autobús y miramos los alrededores. Parecía ser un pueblo pequeño.

-Creo que debemos ir por allá- dije señalando el suroeste.

-¿Cuántos días crees que nos tome llegar?- preguntó con dejo de preocupación.

-No tengo idea- le respondí con sinceridad. -El mapa que nos dio mamá dice el trayecto y algunos puntos clave, pero no menciona cuánto tiempo nos tomará.

-Lo importante es llegar...

Continuamos caminando por varias horas. Me di cuenta que el sol se estaba rodeando por nubes, varios minutos después comenzó a llover con fuerza. Sentí con profundo malestar como mi cuerpo cambiaba y me convertía en aquella pelirroja de la cual esperaba deshacerme pronto.

-Maldición- mascullé por lo bajo.

-No esperaba lluvia en esta época del año.

-Yo tampoco.

-Vamos Ranma, no te angusties, apenas escampe pondremos la tienda y calentaremos agua para que vuelvas a la normalidad.

Seguimos caminando bajo la lluvia hasta que de pura casualidad encontramos una formación rocosa con una cueva.

-Quizás sea mejor que aprovechemos y pasemos la noche aquí, así no tendremos que armar la tienda. ¿Te parece?- sugirió con una sonrisa.

-Sí estaría bien- respondí con mal humor mientras buscaba madera y hojas para hacer una fogata.

Se sentó a mi lado esperando a que yo me encargara de prender el fuego.

-Voy a extrañarte- pronunció de pronto.

-¿Qué cosa?- dije sin entender.

-Quise decir, a la pelirroja... A tu forma femenina. Cuando te vi la primera vez eras mujer.

-Sí, cómo olvidarlo- agregué fastidiado.

-¿No crees que vas a extrañar a tu otra forma?

Me quedé pensativo un momento. -No lo sé... tal vez... llevo tanto tiempo pensando en deshacerme de mi maldición que no me había detenido a pensar que pronto no volveré a verme así nunca más.

Akane suspiró con algo de nostalgia. -Será extraño... pero es lo que siempre has querido.

-Nunca debió pasarme esto en primer lugar- agregué con algo de enfado.

-Tu maldición ha traído cosas buenas y malas.

-Eso es cierto.

Hubo un momento de silencio. -¿Si la cura no hubiera estado de por medio habrías aceptado casarte conmigo?- preguntó ella a quema ropa.

-¡Qué!- fue lo único que pude responder.

-Olvídalo, no tiene importancia- musitó con la cabeza baja.

-Akane... yo...

Ella levantó su rostro y clavó sus ojos en los míos. Tenía aquella expresión que me costaba tanto descifrar.

-Tu maldición nunca fue importante para mí. Nunca me importó- confesó sin quitar sus ojos avellanas de los míos. Rozó con suavidad mi rostro con el dorso de su mano. Estaba perplejo, la miré acercarse y depositar un ligero beso casi en la comisura de mi boca.

-Me iré a cambiar- dijo poniéndose en pie y caminando hacia otro lugar en la cueva.

Yo por inercia me llevé la mano a la zona donde me había dado aquel inocente beso. Parecía arder con intensidad. Sonreí con orgullo. Akane siempre me había aceptado por quién era, con o sin maldición. Si no lograba curarme a ella no lo importaba. Eso me hizo sentir completo, feliz... No obstante, yo necesitaba esa cura y el saberla tan cerca me daba cada vez más valor. Una vez que mi maldición quedará atrás estaría listo para empezar un nuevo camino con Akane a mi lado.


La noche se hizo corta. Al amanecer recogimos las cosas del improvisado campamento. Estábamos listos para seguir nuestro trayecto por la montaña. Me sentí un poco más relajada esa mañana, por suerte no tendríamos que dormir en la misma cama mientras hacíamos las paradas antes de llegar a la aldea. El mantener un poco de distancia me daba tranquilidad.

Dormimos otra segunda noche en medio del bosque. El lugar estaba más alejado de lo que originalmente había pensado. No me molestaba que el viaje fuera largo, era agradable estar en compañía de Ranma. Había momentos donde una extraña tensión flotaba en el ambiente. No había besos, ni acercamientos, quizás era lo mejor para dejar de sentirme tan nerviosa. Una parte de mi quería volver a experimentar aquellas sensaciones de los besos que nos dimos en el hotel, la otra sabía que era jugar con fuego. Me debatía de forma constante en cómo actuar, si debía mostrarme cariñosa, fría, o ser lo más "normal" posible.

Seguimos caminando por varias horas. El atardecer comenzó a teñir el cielo de colores rojizos y anaranjados. Llegamos al borde de un cerro y al mirar hacia abajo vimos una pequeña aldea.

-¿Será este el lugar?- pregunté emocionada.

Ranma volvió a mirar el mapa, por el reverso había algunas notas con indicaciones para saber que estábamos en el lugar correcto.

-Eso parece...

-Estoy muy feliz por ti, Ranma. Al fin vas a poder deshacerte de tu maldición.

Él pareció quedarse congelado, simplemente observando el lugar desde lo alto. Quizás con demasiada anticipación para poder siquiera caminar. Yo solo esperaba que no fuera otra falsa cura. Ranma merecía por fin ser libre de aquello que por varios años lo había atormentado. No quise interrumpir sus pensamientos, cuando estuviera listo para caminar, yo haría lo mismo.

Le miré emocionada, sus ojos azules se encontraron con los míos. Sonreí con una felicidad auténtica, nada era mejor que saber que Ranma sería feliz y obtendría lo que tanto había deseado. Él me miró algo sonrojado, también sonrió. Sin previo aviso tomó mi mano entre la suya y entrelazó nuestros dedos. Me quedé un poco sorprendida por aquella repentina muestra de cariño.

-Sabes... aunque la cura no hubiera estado de por medio, igual me habría casado contigo- confesó mientras miraba hacia el horizonte.

-Ranma...- susurré con emoción desbordante.

-Vamos, intentamos llegar al pueblo antes de oscurezca- me dijo mientras acariciaba mi mano con su pulgar dulcemente.

Comenzó a caminar con mi mano tomada entre la suya. En lugar de ver el suelo, solo podía enfocar mis ojos en nuestras manos entrelazadas. Este era el verdadero inicio de nuestra aventura. El futuro iba a cambiar una vez que la maldición se acabara y tuviéramos que volver a Nerima a enfrentarnos a todos. Todo sería diferente ahora que estábamos casados.

No le había dicho abiertamente lo que sentía por él, tampoco Ranma me había dicho si me quería o no. Lo importante es que ahora tenía claro que se hubiera casado conmigo, aún sin la motivación de la cura y eso me llenaba el corazón de dicha. No hacían falta más palabras, en aquel momento su mano con la mía era suficiente...

FIN

Notas:

Quise que este capítulo estuviera listo antes, pero la partida de Coco fue algo demasiado duro para mí. Estuvimos 3 semanas luchando por su vida, empezando el 28 de mayo, terminando el 17 de junio; luego simplemente me sentía tan deprimida que no quería escribir. El dolor que siente mi corazón nunca se irá. El día que lo dejamos ir al puente de arco iris, unas horas antes, abrí este fic y terminé la escena de su primer beso de casados. Lo último que escribí junto a mi pequeño fue el beso luego de la boda de esta historia. Sé que a muchas personas estos detalles no les importarán, pero yo necesitaba compartir el contexto y el porqué de la demora.

Algunas notas generales sobre este último capítulo.

-No puedo creer que esta historia AL FIN, tiene un FINAL. Hubo momentos donde no creí que podría retomarla. Gracias a todas las personas que confiaron en mí. Una de mis metas para el 2020 era subir un final, apenas y puedo creer que lo logré.

-Originalmente me había propuesto publicar este capítulo el 2 de Julio, pero me ha costado mucho encontrarle sentido a la vida, y a las cosas en general luego de perder a mi pequeño.

-Hay algunas palabras en japonés en la boda que se refieren a los trajes tradicionales de boda japoneses y algunos detalles propios de la cultura.

-Narrar esa boda fue muy difícil. Quizás la parte más complicada de este último capítulo.

-No sé si en Japón tienen que firmar algo legal. Intenté buscar información en Internet, pero fue contradictoria.

-Lamento no haberles dado una "noche de bodas" formal o lemon. Sinceramente no sentía que calzara en este momento de la historia. En mi idea original iba a hacerlo luego de dejarles vivir un rato juntos y ser consumidos por la tensión de estar casados.

-Decidí más bien comenzar a generar esa tensión en donde empiezan a tener avances, pero no pasa nada más.

-No quise que hubiera confesión formal de amor, creo que Rumiko lo hubiera hecho así.

-Tampoco hay cura fija para Ranma, quise dejarlo justo antes de que esto ocurriera.

-El final era justo como lo quería, como dice la canción, tu mano en la mía es suficiente. Así son ellos, los pequeños detalles es lo que da significado a su relación.

-La música de Mamamoo me acompaño al narrar estos últimos 4 capítulos. Les recomiendo escuchar a estas diosas coreanas que tienen unas voces espectaculares.

Gracias a todas las personas que leyeron y dejaron reviews en el capítulo 29: Benani0125, DolcePiano, Btaisho, kotoko-98, Lucitachan, SARITANIMELOVE, Cyn (Akai27), Alambrita, camyg64, dita30, Ishy-24, Dika1990, Azyhade, chikselene, DAINHIS, SoleRyA y Olive Purpleplum.

También gracias a quienes dejaron reviews en los capítulos pasados: Ixwa, Ishy-24, Alambrita y SARITANIMELOVE.

Me encantaría que pudiéramos llegar a los 800 reviews, así que si leen este final, por favor dejen sus comentarios. Al final es la única recompensa por las horas que invertimos las escritoras escribiendo.

Infinitas gracias a LadyHibikiy la página de Facebook Fanfics y Fanarts de Ranma Latino por mencionar las actualizaciones de esta historia. Gracias por traer lectoras nuevas y por el excelente trabajo que hacen.

Algunas notas finales sobre el fic.

-Preferí dejar el capítulo con un final abierto. Siento que va de la mano con el estilo de Rumiko sensei. Sin una formal confesión de amor, sin una formal cura, pero con la diferencia que nuestra pareja está casada y lista para nuevas aventuras. Me gustar dejar a la imaginación del lector lo qué pasará después, será que la cura era una trampa, será que consuman su matrimonio en este viaje, será que cuando llegan les toca enfrentar a las prometidas, será que sobreviven a la universidad y ser una pareja casada...

-No soy fan de los epílogos, siento que muchas veces se cagan en las historias (cof... Harry Potter por ejemplo). No creo publicar uno porque no va conmigo, lo que sí podría ocurrir en algún momento sería publicar un mini fic o un oneshot relacionado. Sin embargo, en este punto solo quiero abrir mi mente a nuevos retos si es que decido escribir algo nuevo.

-Originalmente quería otra trama, donde las dos se hubieran casado engañados y luego tuvieran que enfrentar su matrimonio. Luego me di cuenta que no me gustan los fics donde son una pareja casada, me gusta más desarrollar todo el drama entorno a la tensión entre ellos, a esos primeros besos, a esa primera noche juntos. Quizás me faltó ese punto en este fic, pero estoy conforme con el final.

Algunas notas sobre mí.

-Decidí cambiarme el nick en honor a mi pequeño. Siendo sincera nunca me gustó AkaneKagome. Tenía pensando cambiarlo a Lina Grandchester, algo más relacionado con mi nombre, pero al final qué honor es para mí llevar ahora el nombre de mi ángel.

-No sé si volveré a escribir. Estaba muy emocionada pensando en mi idea para un AU llamado Mar Salvaje. Ya veremos si sucede...

-Tal vez escriba algún one-shot o mini fic. Quisiera poder reactivar la musa y hacer algo diferente.

Gracias nuevamente a todas esas personas que empezaron a leer hace 12 años y que vendrán a terminar esta historia. Gracias a las que aún me recuerdan y admiran mi humilde trabajo. Gracias a aquellas que al leerme sintieron inspiración y ahora escriben sus maravillosas historias, esa es posiblemente la mejor recompensa luego de haberme animado a escribir. Gracias por la paciencia y el apoyo. Les deseo un 2021 con salud, amor, prosperidad y bendiciones.

Gracias mi ángel por haber sido mi eterno compañero de escritura. Ahora que no estás aquí físicamente, estamos juntos unidos eternamente por el poder del amor...

Un besote y un abrazo,

Coco L Grandchester

29 de diciembre del 2020