Esa noche Yashiro no pudo dormir con normalidad. Aquella extraña visión le quitó el sueño y tampoco tenía deseos de irse a descansar porque sentía que algo malo sucedería si lo hacía.
Limpió el sudor que descendía de su frente y su pecho con las mangas de su chaqueta, respiró hondo, dejando salir el aire segundos después.
Se puso de pie.
Caminó descalzo por los pasillos del departamento. Cada paso se le hacía eterno, incluso creía que la puerta a la habitación de Shermie se alejaba a propósito para obligarlo a no entrar.
Finalmente llegó.
Puso su mano sobre el picaporte y lo giró delicadamente, entrando al cuarto de la delicada mujer francesa.
Vió que estaba despierta pues la luz de su teléfono móvil iluminaba su cara.
—Hola —Yashiro saludó desde la puerta. —¿No puedes dormir?
Shermie lo miró luego de terminar de redactar un mensaje a una productora.
—Hola. Oh... no, yo tampoco puedo dormir. Tuve una de esas pesadillas y lo que ocurrió ayer no ayuda...
—¿Puedo pasar? —Preguntó el japonés.
—Ah... sí. Anda, adelante.
Él ingresó, sentándose en el borde de la cama de la chica.
—¿Qué ocurrió? Te noté... distante.
Shermie se sentía mal.
Le contó lo que había ocurrido luego de haber recogido a Chris de sus clases de música. Del hombre pidiendo comida y del niño dándole ropa porque estaba lloviendo.
—Y entonces va y me dice que... "¿Y si fuera yo?"... ¡Me sentí como una estúpida! —La pelirroja tallaba sus ojos y miraba apenada a otro lado. —Nunca... Yo... ¿Qué he hecho mal, Yashiro? ¿Soy una mala persona?
Él la abrazó para reconfortarla.
—No. No eres una mala persona, reaccionaste de acuerdo a lo que creías correcto. Estoy seguro que lo que dijiste o hiciste fue para proteger a Chris —Nanakase trataba de encontrar un punto de vista lógico ante las acciones de Shermie.
Quizás el mismo que ella veía.
—Pudo haber sido algún asaltante... o pudieron haber entrado al callejón y no volver a salir.
—¿Verdad? Es eso lo que traté de decirle a Chris... pero no me dirigió la palabra en todo el camino. ¿Me puedes hacer un favor?
—Lo que tú desees.
—¿Puedes decírselo? Tú eres como... una figura paterna, además ustedes dos como varones pueden entenderse mucho mejor. No soy la villana, Yashiro.
—¡Qué va! No lo eres. Dime... ¿De qué fue esa pesadilla?
Shermie miró a otro lado tratando de decidirse si decirle o no.
—Seguro es por esa película de terror... la cosa es: Me ví a mi misma en el suelo sobre un charco de sangre, podía percibir su olor y el color que se difuminaba en las palmas de mis manos. No era mía, sino de Chris quien estaba a mi lado, muerto. El asesino me dijo que pronto me seguiría y cada vez que él me mata es como despierto aquí.
La forma en la que Shermie detallaba lo que vió le dieron escalofríos al gigantesco hombre.
—En fin... —Ella tomó el control remoto y encendió la televisión. —Como que no quiero dormir. Por cierto, ¿Por qué estás despierto?
Yashiro se asustó un poco al ver que ella seleccionó el mismo canal con las caricaturas que le quitaron las ganas de irse a dormir.
—Me gusta ver este programa. El episodio trata de cómo el zorro rojo se pierde en el bosque y el conejo blanco trata de ir a buscarlo.
—Es una trama muy... interesante para ser un programa para niños.
Shermie sonrió.
—Algo así... mira.
En la televisión se veía cómo el conejo había llegado hasta donde el zorro se encontraba y, había otro animal: un mapache.
—No entiendo la trama de éste capítulo... —Yashjro estaba confuso. —Ya los encontró, ¿Y?
—Mira.
De pronto había llegado un hombre de pantalones blancos y ropa elegante que los tomó y metió al mapache y al zorro en una bolsa.
En el dibujo se veía cómo éstos utilizaban sus patitas para salir del saco. Finalmente el hombre los metió en una jaula y emprendió un viaje en un automóvil.
—¿En serio esto ven los niños? —Yashiro se cuestionaba la clase de humor del programa. —¡El sujeto del pantalón blanco se robó a sus amigos! ¿Qué pasa después?
—No se sabe. El episodio termina ahí.
La situación y el simbolismo era algo subliminal para Nanakase.
—Un conejo blanco... un zorro rojo y un mapache marrón...
—Los CYS en caricatura —Shermie se empezó a reír.
—Justo eso pensé... Debo retirarme. ¿Gustas ir a comer mañana? Oí que abrieron ése restaurante italiano...
—Seguro, de paso podemos ir al centro comercial. Encontré un modelo perfecto para mi de color azul. Oh, y Yashiro... gracias —Shermuie le mandó un beso.
—No tienes nada que agradecer —Él cerró la puerta luego de salir de la habitación. —Ah...
Decidió volver a su cama y esa ocasión durmió muy bien.
Un par de ojos lo miraban desde las sombras.
Yashiro despertó a la mañana siguiente. Estiró los brazos y bostezó. Salió de su cuarto e ingresó a la cocina donde vió a Shermie leyendo un libro.
—¡Buenos días! —Él saludó con tanta naturalidad. —¿Dormiste bien?
—¿Uh? —Ella lo miró de arriba hacia abajo. —Sí... gracias por preguntar.
—Hoy me siento con ganas de hacer muchas cosas. ¿Por qué no vienes conmigo y llevamos a Chris a comer algo? De paso podemos ir a comprar cosas al centro comercial, especialmente ese traje azul que tanto quieres...
—¿Te sientes bien? —Shermie le miró muy confusa. —¡Oh! Sería encantador. ¿Pero cómo supiste? No te dije nada.
—Ayer con lo que me contaste en la noche me quedé pensando.
—Yashiro... ayer yo no te dije nada. Estuve todo el tiempo sola en mi habitación porque me sentía mal. ¿Recuerdas?
—¡Imposible! Ayer justo vimos caricaturas juntos, y me pediste que hablara con Chris sobre aquello... —Él relataba los sucesos de la noche anterior.
Era una situación confusa.
—¿Cómo? Yashiro... nosotros no hicimos nada ayer. Yo estuve dormida todo el tiempo... aunque me extraña que sepas todo eso... y sí, necesito que hables con Chris por favor —
¿Con quién había hablado ayer el japonés?
