Buenas! Se me olvidó totalmente que tenía que actualizar hoy jaja mil disculpas aunque seguramente no haya casi nadie leyendo esto, pero bueno, para las pocas personas que lo esten haciendo, acá va el segundo capítulo.

Disclaimer: Mundo, personajes y todo lo reconocible se encuentran bajo la propiedad de J.K Rowling.


Los días que precedieron a su llegada a Hogwarts lo hicieron sin muchas emociones, Hermione estaba feliz de asistir a clases nuevamente y disfrutar de su amada biblioteca, aunque sus amigos no estén muy de acuerdo con ella en ésto último. Ron volvía a hablarle finalmente después de notar que si no cedía, no iba a poder pedirle ayuda para ciertas clases, por lo que se disculpó a regañadientes por haberle aplicado la ley del hielo mientras que Hermione hizo lo propio por haberle avergonzado frente a Malfoy, a pesar de recalcarle que no estuvo bien al ser tan insensible. El pelirrojo sólo gruñó un poco ante esto último pero lo dejó estar.

Ambos se encontraban solos de camino a su primera clase del año con los Slytherin, pociones, ya que Harry se había adelantado porque, según él, necesitaba preguntarle algo al profesor Slughorn, al cual contó que tuvo el placer de conocer en el tren. Aunque Hermione sospechaba que simplemente no quería pasar mas tiempo de lo necesario con Ginny en la sala común.

Por otra parte, Hermione mentiría si dijera que no había estado pensando en lo mas mínimo sobre el compartimento de cierto rubio de la casa de las serpientes, pero había llegado a la fina conclusión de que todo se debía a una mera coincidencia. Malfoy jamás la defendería o se dirigiría a ella de ninguna forma que no fuera con odio u asco por su estatus de sangre, y un verano definitivamente no puede cambiar ideales tan arraigados. Aunque también era cierto que no le había dirigido ningún insulto en lo que llevaban de semana, de hecho las pocas veces que se lo cruzó por los pasillos ni siquiera la había mirado. Otra historia era cuando la acompañaban sus dos mejores amigos, ya que los comentarios sarcásticos hacia ellos no se hacían esperar, pero seguía haciendo como si ella ni siquiera existiera. Era desconcertante.

—Hermione ¿Has notado algo raro a Harry últimamente?—Preguntó Ron.

Hermione claramente lo había notado, pero no le haría saber sus sospechas sobre lo que sea que ocurría entre Ginny y su amigo, el pelirrojo montaría en cólera.

—No lo creo Ron, yo lo veo igual que siempre—Se encogió de hombros evadiendo la pregunta.

Ron dudó un momento pero luego asintió, aparentemente satisfecho con la respuesta por el momento.

—¡Hola chicos!

Ginny se posicionó a la derecha de Hermione y caminó a la par de ellos.

—Oye Ginny ¿Leíste la carta de mamá? Porque...

—Si si, Hermione ¿Puedo hablar contigo?— Preguntó deteniéndose y obviando la pregunta de su hermano. Hermione alzó las cejas.

—¡Oye!—Exclamó Ron visiblemente ofendido por el trato de su hermana.

—Luego hermanito, debo hablar con Hermione ahora. Cosas de chicas, tu sabes.

Ron puso los ojos en blanco, pero con un renuante "Bien" siguió el camino a las mazmorras dejándolas para que charlen.

—No quiero llegar tarde a clase Ginny ¿Que ocurre?—Preguntó Hermione algo impaciente, momentos antes de una clase no era el mejor momento para abordarla.

El rostro de Ginny adoptó una expresión de incertidumbre.

—¿Harry te ha dicho...algo?

Hermione parpadeó.

—Vas a tener que ser mas específica Ginny.

—De mi. ¿Te ha dicho algo sobre mi?—Cuestionó finalmente.

Con que las sospechas de Hermione no iban tan mal encaminadas, había algo sucediendo entre esos dos y ahora que Ginny había sacado el tema voluntariamente era el mejor momento para hacer algunas averiguaciones.

—No, no me ha dicho nada pero ¿Que pasa con ustedes dos? Llevan evitandose desde que llegamos al colegio.

Ginny se vió genuinamente sorprendida.

—¿Lo notastes?

Hermione asintió. La expresion de Ginny denotaba un deje de duda respecto a sus próximas palabras, aunque finalmente espetó:

—Lo besé.

Hermione le dió a su amiga una mirada atónita. Aunque no sabía muy bien por que se sorprendía ya que sabía que la pelirroja tenía sentimientos por su amigo desde...bueno, desde que se habían conocido, además de que ésta siempre fue muy de "ir a por ello" en cualquier situación de la vida.

—¿Cuándo?—Fue lo primero que preguntó Hermione luego del shock inicial.

—En el verano, en la madriguera. Sabes que él pasó las vacaciones con nosotros.—Explicó. Hermione volvió a asentir.

Al ver el silencio de su amiga, Ginny decidió continuar y le explicó a Hermione como una noche, después de cenar en la madriguera, Harry anunció que iría a dar un paseo y la pelirroja se escabulló detrás de él sin que nadie se diera cuenta. Era de los pocos momentos en los que podría estar a solas con él y tomó la oportunidad que se le presentó.

—Después del beso él solo se quedó en blanco para después decir que era tarde y debíamos volver. No lo entiendo Hermione—Exclamó su amiga visiblemente frustrada.

Hermione tampoco lo comprendía del todo. Siendo sincera nunca había notado que Harry mostrara algún interés en Ginny, era su amigo y lo quería pero siempre fue un poco lento en los asuntos de chicas.

—Quizas solo está confundido y no sabe como enfrentarlo ¿Quieres que hable con él?—Ofreció Hermione.

Ginny pareció pensárselo.

—Mejor no, no quiero meterte en medio de esto, ya lo enfrentaré yo. Gracias Hermione.

Su amiga se despidió con un beso fugaz en la mejilla y se fué trotando en la dirección opuesta.

Hermione dejó salir un suspiro y consultó por costumbre el reloj muggle que llevaba en la muñeca y que su madre le había regalado.

Su rostro empalideció.

Rogando que su reloj esté adelantado y esos quince minutos de retraso que figuraban fueran una ilusión, salió pitando hacia el salón de pociones.

Le tomó; 5 minutos, una parada para respirar y la constante molestia de sentir que se le caía el bolso a cada paso que daba llegar a las mazmorras y plantarse frente a la puerta del aula de pociones. Y ahora tenía 20 minutos de retraso, ésto era una pesadilla. Ginny le debía una muy gorda.

—¿Vas a abrir esa puerta o que Granger? Tengo prisa.

Hermione estaba tan concentrada en reponerse, sin mucho éxito, para no entrar al aula hecha un desastre, que no notó que había alguien detrás de ella. Y no solo alguien, si no la última persona a la que le apetecía ver.

—¿Que haces aquí Malfoy?—Interrogó dándole una mira aireada.

Malfoy elevó una ceja en el aire, los ojos grises fijos en ella.

—Podría preguntarte lo mismo.

Touché. Rondando los ojos y evitando darle la razón, Hermione tomó la perilla y empujó la puerta.

De repente cesó toda actividad y cada par de ojos en el salón estaban puestos en ellos.

Hermione sólo alcanzó a divisar las miradas confusas de Harry y Ron antes de que Slughorn llamara su atención.

—Señores...—Alargó revisando el pergamino posado sobre el escritorios—Granger y Malfoy ¿Verdad?—Hermione asintió, Draco solo observaba todo con aparente desinterés. —Llegan tarde.

—Lo siento mucho profesor yo...—Comenzó Hermione apenada pero fue detenida por la mano en alto del docente.

—No hace falta que se explique señorita Granger—Dijo observando su aspecto desaliñado para luego pasar su vista hacia Malfoy y luego regresarla a ella. Su cerebro haciéndose claramente una idea equivocada. Hermione enrojeció ante el escrutiño. "Ésto es tan humillante e indignante" Pensó. —Pero que no vuelva a repetirse. Cinco puntos menos para cada uno.

Hermione apretó los ojos en resignación. Desgraciadamente eso ya se lo esperaba, a pesar de que seguramente recuperara esos puntos antes de que termine la clase por su alta participación, igualmente aquello era inadmisible para alguien como ella.¡Una prefecta, por Merlin! ¿Que clase de ejemplo estaba dando?

De la misma forma que vió venir la perdida de puntos, no vió venir las siguientes palabras del profesor y que serían su condena:

—Como llegaron tarde se perdieron la selección de compañeros para el gran proyecto del semestre, así que no tengo mas opción que colocarlos juntos—Sonrió—Aunque no creo que haya problema con eso ¿Verdad?

Los ojos de Hermione estaban por salirse de sus cuencas y temía que sus dientes estallaran por lo fuerte que los apretaba. Mientras tanto Malfoy abandonó su pose despreocupada y observaba al profesor con altiva indignación.

Hermione lo observó de reojo con resentimiento, a pesar de que técnicamente no era su culpa, si era culpable de llegar tarde también y que como consecuencia ahora tuviera que aguantarlo como compañero. La castaña suspiró, hasta ella sabía que buscar culparlo por aquellos era absurdo, era simplemente una coincidencia o una cruel jugarreta del destino.

La Gryffindor esperaba que el rubio montara en cólera en cualquier momento y le recriminara allí mismo al profesor que no aceptaría bajo ninguna circunstancia trabajar con alguien como ella, sin embargo, vió como emociones que no logró identificar cruzaron su rostro antes de asentir y con una mirada seria dirigirse a su asiento en el fondo del aula junto a Zabini y Parkinson.


La clase transcurrió con relativa normalidad después de la irrupción de Hermione y Draco. Una vez que ésta ocupó su asiento junto a Harry y Ron, sus amigos le enviaron una mirada que implicaba que después debía explicarles muchas cosas. Hermione suspiró. Esperaba que no hubieran llegado a la misma conclusión absurda que Slughorn en la que ella se veía físicamente involucrada con Draco Malfoy. "Que estupidez" Pensó.

El profesor también pasó a explicar el gran proyecto a largo plazo que tenía preparado para éste primer semestre, y que trataría de nada mas y nada menos que de la poción de amor mas poderosa que existía, la Amortentia. El proyecto sería teórico-práctico y estaría divido en un informe escrito y detallado sobre sus usos, efectos y modo de preparación que debía ser entregado la semana próxima, para luego ser corregido por Slughorn y así dar pie a la parte práctica que contaría con la correcta elaboración de la poción.

Hermione sabía por su costumbre a adelantar lecturas, que la Amortentia era muy difícil de preparar y se tardaba un plazo de tres semanas en completarse. Tres semanas en las que debería soportar a Draco Malfoy mas de la cuenta.

El banco en el que Hermione se encontraba sentada dejaba pasar algo de frío a través de su uniforme, lo que la hizo removerse en su lugar.

Luego de la clase de pociones, Harry y Ron tuvieron que partir hacia Adivinación, por lo que no hubo tiempo de interrogarla por haber llegado tarde acompañada de Malfoy, cosa que la alivió un poco aunque sabía que mas tarde en la sala común no tendría escapatoria. El salón de Aritmancia, que era su próxima clase, estaba mucho mas cerca de las mazmorras que la torre de Trelawney, por lo que no tenía tanto apuro por llegar como sus amigos, y también era la razón por la que ahora se hallaba sentada frente a la puerta del aula con el libro de Pociones Avanzadas sobre las rodillas. Pretendía aprender todo cuanto le fuera posible sobre la Amortentia para después no desperdiciar valioso tiempo investigando.

—¿Aun estudiando Granger? ¿Por qué no me sorprende?

Hermione no levantó la vista.

—¿Que quieres Malfoy?

Elevó sus cejas rubias, sus ojos grises brillando con malicia.

—Que antipática, ratón de biblioteca, y yo que solo pretendía honrarte con mi presencia.

Hermione rodó los ojos. Era increíble. *Y no en el buen sentido, nunca en el bueno* pensó.

—Ten cuidado Malfoy, creo que el pasillo no es lo suficientemente grande para tu ego—Dijo finalmente levantando la vista al Slytherin parado frente a ella—Dime la verdadera razón por la que estás aquí.

Draco rodó los ojos fastidiado, como si estar allí conversando con ella le supusiera un enorme esfuerzo.

—Somos compañeros en el dichoso proyecto de Slughorn por si se te había olvidado, y quiero terminarlo cuanto antes.

Hermione debía admitir que también quería sacarse aquello de encima lo mas pronto posible, mientras menos tiempo pasara con Malfoy dadas las circunstancias, mejor.

—Bien—Cerró el libro pero lo sostuvo contra su regazo—Esta tarde antes de la cena en la biblioteca ¿Te parece bien?

Draco se encogió de hombros. —Lo que sea.

Hermione dió por finalizada la conversación y guardó el libro en su bolso mientras rogaba que Malfoy no le diera muchos problemas.

Su clase comenzaría en cualquier momento.

—¿Que haces aún aquí?— Preguntó al levantar la cabeza y verlo apoyado junto a la puerta como si nada.

Una sonrisa sarcástica se instaló en su rostro.

—Yo también voy a clase Granger.

Hermione lo miró incrédula.

—¿Tú? ¿Cursas Aritmancia?—Movió la cabeza, maldiciendo su suerte. Dos clases con Draco Malfoy y un proyecto eran demasiado.— Ésto debe ser una broma—Murmuró.

A Malfoy parecía hacerle gracia sus reacciones porque la pequeña sonrisa de burla que tiraba de su comisura se mantuvo en su lugar.

—Creetelo Granger, aunque a mi tampoco me hace mucha gracia tener que soportar tu presencia—En años anteriores esa frase habría sonado cruel, pero ahora la hizo sonar irónica, como una broma interna con él mismo. Hermione no lo comprendió en ese momento.

La respuesta aireada que Hermione tenía preparada tendría que esperar para después, porque cuando fue a abrir la boca las campanas sonaron y el rubio desapareció tras la puerta con andar despreocupado.


Para todos era sabido, quizás a excepción de Ron, que a Ginny Weasley le gustaba Harry Potter. La pelirroja había pasado de observarlo desde la distancia cuando se convirtió en amigo de su hermano, a convertirse en su amiga ella misma con el tiempo, pero siempre manteniendo su flechazo para si misma en cuando a él respecta. Sin embargo, las cosas se torcieron un poco durante el último verano a raíz del impulso que había tenido de demostrarle al fin sus sentimientos. Si algo caracterizaba a la temperamental pelirroja era que siempre iba tras lo que quería, y lo quería a él. Así que lo besó, y eso no fue muy bien.

Esa noche de junio era cálida e ideal para un paseo bajo la luz de la luna. Ginny hubiera agregado la palabra *romántico*. Él se había mostrado amable cuando ella lo alcanzó y mantuvieron una cómoda conversación, Ginny vió el brillo producido por el astro en sus ojos verdes y decidió que ese era su momento. El beso no debió haber durado mas de cinco magníficos segundos antes de que el la apartara con delicadeza. Su rostro surcado por el nerviosismo, ni siquiera había podido mirarla a los ojos.

—Creo que...creo que es hora de volver—Había dicho. Y ella no insistió en lo contrario, pero lo dejó adelantarse para lamentar en soledad su maldita impulsividad.

Lo que Ginny no esperaba era que su amigo comenzara a evitarla. Siempre que había querido hablar él había encontrado la forma de tener otra cosa que hacer, pero la menor de los Weasley había llegado a su límite.

Si no se equivocaba, Harry y su hermano deberían estar saliendo de Adivinación en estos momentos, por lo que decidió esperarlos junto a las enormes escaleras que llevaban hacia el aula de Trelawney, ubicada en una de las torres del castillo.

No tuvo que esperar mucho tiempo antes de verlos aparecer junto con un gran grupo de otros alumnos que venían de la misma dirección. Una vez que llegaron al final de la escalera Ginny se colocó frente a ellos.

—Hola chicos—Dijo con su mejor sonrisa inocente.

Ambos muchachos cortaron la trivial conversación que mantenían y centraron la mirada en la joven bruja. El castaño tensándose de forma inmediata.

—¿Que hay, Ginny?—Preguntó Ron casualmente.

—Nada, solo venía a decirle a Harry que...Hermione lo está buscando—Se había inventado eso sobre la marcha, la verdad no había pensado en que iba a decir una vez que lo tuviera en frente. Debía trabajar el asunto de ser impulsiva.

Ron frunció el ceño, como preguntándose por que su amiga querría solo a uno de ellos.

Harry por su parte pareció relajarse un poco.

—¿A sí? ¿Donde está? ¿Dijo que quería?

—En el...jardín, si, en el jardín. Yo voy en esa dirección tambíen, si quieres te acompaño y hablas con ella.— *Por favor acepta* rogó para si misma mientras esperaba que su rostro transmitiera normalidad.

El nerviosismo volvió a apoderarse de Harry ante la perspectiva de estar a solas con la pelirroja, sin embargo no encontró ninguna forma de negarse sin parecer descortés.

Despidiéndose de un confundido Ron, Ambos se encaminaron rumbo a los jardines. El plan de Ginny estaba saliendo a pedir de boca, solo faltaba lo mas importante.

Caminaron en un silencio ligeramente incómodo el corto recorrido hacia su destino, deteniéndose cuando sus pies se posaron sobre la hierba recién cortada.

Ginny odiaba con su vida haber provocado este distanciamento entre los dos, pero sabía que si no actuaba cuando lo hizo no lo haría nunca.

Harry observó desconfiado a su alrededor.

—¿Y Hermione?

Ginny tomó aire.

—Hermione no está aquí, Harry.

—No entiendo—Dijo con el ceño fruncido, dándole por primera vez en el día su completa atención.

—Te lo dije para que accedieras a venir conmigo. Tenemos que hablar.

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