Notas de la autora:
Dos años después, en el décimo octavo cumpleaños de Jim, es hora de una celebración.
Notas de la traductora:
Sé que muchos de ustedes también celebraran por el contenido de este capítulo.
Finding T'hy'la de CMM
(Traducción autorizada)
Capítulo Veinte: Tengo dieciocho (y me gusta)
Apenas Spock abrió la puerta de su habitación, fue sorprendido por las ondas de sonido que lo golpearon. Estaba nuevamente agradecido por el hecho de que estas paredes fueran insonorizadas. La última obsesión de Jim era el rock-and-roll del siglo XX(a veces parecía que sus aficiones e intereses cambiaban durante la semana, pero Sarek le había señalado sabiamente que Jim era A.- Un adolescente humano normal, descubriendo el mundo ante él, y B.- increíblemente creativo y bastante talentoso, así que se aburría fácilmente, lo cual era una combinación garantizada para crear esa pérdida de interés repentina), aparentemente, era un requerimiento de este tipo de ´arte´ ser reproducido a unos decibeles de tal magnitud que pudieran destrozar los oídos. Spock estaba francamente preocupado por la eventual pérdida de audición de Jim; afortunadamente, el chico tenía suficientes fondos para conseguir lo último en implantes micro-cocleares.
Así que Spock cerró la puerta detrás de él de forma precipitada, podría ver a Jim, vestido solamente con un par de horribles calzoncillos de Bart Simpson que tanto amaba, colocado delante del espejo y gritando (Spock amaba el sonido de la voz de su t'hy'la, pero se negaba a llamar a esto cantar) con un cepillo para el pelo en su mano, acompañando a un cantante nombrado Alice* que no obstante al nombre, era varón:
"I'm eighteen, and I don't know what I want,
(Tengo dieciocho, y no sé lo que quiero)
Eighteen,
(dieciocho)
I gotta get away,
(Tengo que escaparme)
I gotta get out of this place,
(tengo que salir de este lugar)
I'll go running in outer space,
(iré corriendo al espacio exterior)
Oh, yeah…."**
Spock se detuvo a observar a su amor, sonriendo internamente. En los últimos dos años habían ocurrido muchos cambios en Jim. Estaba más alto que nunca (aún era levemente más bajo que Spock, pero no tanto para que Jim se preocupara), y su cuerpo había adquirido la estructura muscular de un hombre crecido, esculpida, dorada y firme, tanto que Spock con frecuencia tenía que luchar contra la tentación de llevar a Jim de nuevo a Vulcano y encerrarlo en una cueva, tal como los guerreros de la pre-reforma habían hecho una vez con aquellos que les daban placer. Spock nunca entendería porqué Jim insistía que el cuerpo larguirucho, el cabello oscuro y los ojos de Spock eran hermosos; la verdadera belleza estaba en cada línea en el rostro de Jim. Después de dos años de matrimonio, Spock estaba más profundamente enamorado que nunca, y sabía que Jim sentía lo mismo; nada podría separarlos nunca, más que la muerte; sin embargo, mientras ese pensamiento cruzaba su mente, sintió el mismo escalofrío que había venido experimentado a menudo durante los últimos días, no obstante, prefirió ignorarlo, hoy no sería ese día.
Con un grito final del "I'm eighteen, and I like it, love it, like it, love it" Jim dio un giro como una estrella de rock, viendo en su salto a Spock que se encontraba inclinado en el marco de la puerta. Con una sonrisa, gritó- "¡ordenador! Apaga la música."- El bendito silencio se estableció en la habitación y Jim lanzó el cepillo para el cabello sobre su cama antes de correr para saltar encima de su compañero, envolviendo sus brazos alrededor de Spock y besándolo a fondo.
-"Buenos días, t'hy'la."
-"Buenos días, querido."- Spock lo besó de vuelta- "Feliz cumpleaños."
-"Oh, guau" –Jim dejo caer su maleta descuidadamente y miró alrededor de la suite nupcial el hotel de Huntington, su hogar por las próximas dos noches. Sarek y Amanda habían decidido que el mejor regalo que podían darle a Jim para su décimo octavo cumpleaños, era la noche de bodas que él y Spock se había perdido por culpa Francis Carlson, quien ahora se encontraba descomponiéndose en una celda en la Luna. -"Dios, Spock, mira esta habitación"- Jim se movió sobre la alfombra persa que estaba extendida en el suelo alfombrado de la habitación, apartado las pesadas cortinas con brocado que impedían la entrada de la luz del crepúsculo a través de la ventana, la luz dorada inundó la habitación y baño a Jim con su resplandor- "Oh, tienes que ver esta vista, t'hy'la."
-"La estoy disfrutando ahora"- Spock dijo suavemente. Jim se dio vuelta y le dio a su compañero una sonrisa.
-"No me refería a eso, pero gracias por el cumplido"-cubrió la ventana nuevamente con la cortina, haciendo que Spock le diera una mirada rara. Jim simplemente se rio.
-"No voy a dejar esta suite durante al menos las próximas 12 horas, y usted señor tampoco irá a ningún lado, además durante una buena parte de ese tiempo el uso de la ropa va a ser opcional" -siendo seguido por Spock, se dirigió al dormitorio para sentarse a los pies de la cama, cubierta con un enorme edredón de seda, golpeado con el pie sus zapatos hasta sacarlos. Con algunos movimientos rápidos y eficientes, se encontraba despojado de su ropa, caminando orgullosamente desnudo hacia el armario, abriéndolo para ponerse una de las famosas batas de baño mullidas del Huntington. La piel dorada desapareció en una nube de algodón blanco, y Jim dio a Spock otra sonrisa -"Así que"-le dijo suavemente- "¿Simplemente te vas a quedar ahí de pie, o vas a asegurarte que tenga un feliz cumpleaños?" -desapareció en el cuarto de baño, y un momento más tarde, un grito feliz sonó desde ahí-"Hey, Spock. ¡Tienen una tina caliente!"
Spock nunca se había desnudado tan rápido en su vida. Para el momento en que entró al cuarto de baño, la bata había sido desechada, y Jim ya estaba sumergido hasta la barbilla en el agua caliente, que desprendía vapor, mientras el líquido burbujeaba. Levantó la vista hacia Spock, con minúsculas gotitas cayendo por su rostro y su cabello.
-"Vamos, entra aquí, ashaya; el agua está muy buena."
Rompiendo toda disciplina Vulcana, Spock se sacó el albornoz, dejándolo caer, y se introdujo en la tina de agua caliente, inmediatamente sintió como cada músculo se relajaba a medida que el calor lo envolvía. Miró a Jim interrogante.
-"¿No está muy caliente para ti, t'hy'la?"
-"Estoy bien, Spock; ése es el punto de entrar a una tina de agua caliente, lograr estar caliente. Sin embargo, estoy demasiado lejos de ti"- Jim se deslizó hasta quedar a la par de Spock, sentándose en el regazo de su compañero, en ese punto Spock sintió su erección despertar, mientras que su pene era atrapado por la mano de Jim, quien la dejo resbalar dulcemente a lo largo de su longitud como viejos amigos que se encontraban después de una larga separación-"Oh, bueno" -Jim susurró- "No estás demasiado cansado"
-"Nunca estoy demasiado cansado para ti"- Spock le aseguró y Jim se dobló para encontrar la boca de su compañero, compartiendo un beso largo y profundo.
-"Debes estar cansado"- murmuro contra la mejilla de Spock- "Trabajaste muy duro durante toda la semana Doctor Spock"- recientemente Jim había terminado su maestría en informática, mientras que Spock acababa de culminar su doctorado doble en matemática y física aplicadas; Jim deslizó sus dedos por los brazos de su compañero, buscando y frotando de manera ausente los nudos de tensión en el cuello y los hombros de Spock- "Estoy pensando en lo mucho que necesitas ser mimado"- le dijo suavemente.
-"Pero es tu cumpleaños"- Spock protesto débilmente, mientras se inclinaba hacia atrás y apoyaba su cabeza contra el borde de la tina, sintiendo cada nervio relajarse. Jim lo besó otra vez, dejando a su boca moverse suavemente desde los labios de Spock, hacia su mandíbula y subiendo por un costado hasta su oído izquierdo, ese que Jim afirmaba de manera obstinada era el más sensible de los dos. A pesar del calor del agua, Spock tembló al momento en que esos labios diabólicamente entrenados mordisquearon suavemente el cartílago de su oreja, finalmente alcanzando la punta del oído de Spock cubriéndolo con el calor húmedo de la boca de Jim, al igual que el remolinó de agua que los envolvía, Jim deslizo su lengua alrededor, chupando muy levemente -"T'hy'la, Yo….Oohhh!"-Spock se arqueó ansiosamente hacia arriba mientras que Jim lo atormentaba, con un chasquido audible, la boca de Jim se separó del oído de Spock mientras que él se inclinó hacia atrás, dejando que sus dedos se deslizaran de manera descuidada por el torso de Spock, apenas rozando las tetillas de este, y frotando ambos órganos que ahora palpitaban al golpe de cada corazón.
-"Supongo que sólo tendré que encontrar algo que hacer… para asegurarme que ambos estemos siendo debidamente mimados"- Jim susurró, encontrando de nuevo la erección de Spock, sintiéndolo completamente rígido contra su mano, mientras los dedos de Spock se envolvieron en la dureza de Jim.
-"Oh, sí"- Jim jadeó- "Creo que hemos encontrado… el punto en común."
Saciados (por el momento), secos y vestidos nuevamente con los mullidos albornoces, pidieron la cena al servicio de habitaciones, Spock había estado francamente sorprendido de que Jim no quisiera bajar al famoso restaurante del hotel, desaprovechando la oportunidad.
-"Podemos conseguir que nos traigan una gran cantidad comida, además ya te había dicho que no estoy interesado en abandonar la habitación, y menos para tener a la mitad del restaurante viéndonos fijamente como una pareja de famosos"- le dio una mirada arrogante a Spock, que estuvo de acuerdo con esa declaración, desde antes de su boda y luego del desafortunado incidente con Francis Carlson, ambos se habían hecho bien conocidos en la Ciudad. Por supuesto, todavía había muy pocas parejas compuestas por un Vulcano y un humano, y mucho menos una donde estuvieran involucrados el hijo del embajador de Vulcano y el hijo de un héroe de la Flota Estelar. Jim y Spock habían aprendido gradualmente a ignorar las miradas fijas y los susurros ocasionales, incluso a las extrañas adolescentes que querían les firmaran un autógrafo. Aunque nunca se acostumbrarían a ello.
Jim activo la pantalla que mostraba el menú del servicio de habitaciones. -"Pasta primavera, panecillos calientes, y una ensalada verde para ti, ¿cierto?"
-"Me conoces bien, ashaya."
-"De acuerdo"- Jim llamó a recepción y ordenó, añadiendo una sopa de tomates con mariscos y una langosta rellena para sí mismo, con un soufflé de frambuesas para Spock y uno de chocolate para él. En un momento, o eso les pareció, hubo un golpe en la puerta. Spock se dirigió al dormitorio, extrañamente incómodo con la idea de que el camarero del servicio de habitaciones lo viera con el albornoz, pero Jim rio y fue a abrir la puerta.
-"Hola" -dijo alegremente –"Adelante, pasa"- Hubo una pequeña conversación entre murmullos y un leve tintineo de platos, antes de que la puerta se cerrara otra vez –"Ya puedes salir, mi florecilla vulcana asustada"- Jim llamo alegremente- "todo está despejado"- Spock salió de la habitación para ver a Jim ya sentado en la mesa redonda, que había sido arreglada con un mantel de lino y velas. Jim levanto la mirada para ver a Spock, que aguantó la respiración al observarla manera en la cual la suave luz ponía en evidencia los mejores rasgos de Jim-Vamos, ven acá"- Jim dijo con esa sonrisa lenta que Spock adoraba- "Vas a necesitar todas tus energías, ashaya."
Engañado por el aroma de la comida (y la promesa oculta en la sonrisa de Jim), Spock se sentó y comenzó a comer.
Después de la cena, Jim encendió el fuego de la chimenea, auténtica y pasada de moda, que se encontraba en la sala de estar de la suite, él y Spock se acurrucaron juntos en la gruesa alfombra frente al fuego, envueltos en el edredón que Jim había sacado de la cama, a pesar de las débiles protestas de Spock.
-"Para el precio que tus padres probablemente están pagando por esta suite, el hotel puede mandar el edredón a lavar a la tintorería"- le dijo firmemente.
Jim puso su cabeza en el hombro de Spock, mirando distraídamente las llamas, mientras sus dedos vagaban por el pecho de Spock, acariciando y tirando suavemente del vello, sintiendo como sus cuerpos se encendían muy lentamente otra vez.
-"No puedo creer que ya hayan pasado dos años"- dijo suavemente, girando su cabeza y besando el cuello de Spock en un costado- "Estoy más enamorado de ti que el día en que nos casamos."
-"Éstos han sido los dos años más felices de mi vida"- Spock contestó tranquilo, su mano frotando ligeramente el pelo de Jim.- "Bendigo el día que caminaste a través de esa habitación, llevando ese plato con rebanadas de manzanas."
-"Pienso que nos habríamos encontrado tarde o temprano, ashaya," -Jim murmuro.
-"Quizás, pero estoy agradecido que me dieran la oportunidad de conocerte cuando éramos tan jóvenes; No quiero pasar un solo día sin ti."
Jim se movió hasta sentarse sobre su compañero con una sonrisa picará-"¿Con que te dieron la oportunidad, huh? Vulcano mandón"- besó a Spock otra vez-"Ashaya, puesto que éste es mi cumpleaños, tengo una petición"- murmuró.
-"Todo menos una motocicleta" -Spock contestó rápidamente.
-"Bueno"- Jim ronroneó, apoyando su cabeza contra el pecho de Spock.- "Quisiera que me hicieras el amor."
Los ojos de Spock sonrieron a su compañero- "¿Otra vez? Estaré feliz de hacerlo t'hy'la, pero eso no es un regalo muy original."
Jim sacudió la cabeza- "No"- dijo tranquilamente, mientras sus ojos reflejaban seriedad -"Quisiera que de verdad me hicieras el amor. Quisiera que me penetraras, t'hy'la."
Spock sintió una punzada ¿de miedo o de alarma? no estaba seguro, ya habían tenido esta discusión, probablemente una docena de veces desde que se habían casado. Mientras que Spock disfrutaba usar sus manos y su boca para darle placer a su compañero, hasta ahora había rechazado participar en la cópula.
-"Jim, yo…"
-"Ya lo sé; pensabas que era demasiado joven"- Jim contestó suavemente- "No querías dañarme o deformarme para el resto de mi vida. Pero ashaya, tengo dieciocho años, y es legal en los cincuenta estados, en Vulcano, y en la mayoría de las colonias de la federación. Hemos estado juntos por dos años y no me dañarás; nunca me harías daño. Y… yo lo anhelo querido, quiero sentirte dentro de mí, quisiera que estuviéramos más cerca de lo que hemos estado nunca"- alcanzó la mano blanca de Spock debajo del edredón, dejando que sus dedos se envolvieran alrededor de los otros.- "¿No quieres eso también?"- le preguntó en voz baja.
Spock suspiro profundamente, quedándose sin aire al pensar en cómo se sentiría hundirse en las profundidades cálidas del cuerpo de Jim, sintiendo a su compañero rodearlo por completo. Asintió con la cabeza sin decir nada.
-"Bueno"- La sonrisa de Jim estaba llena de promesas- "Vamos" –los desenredó a ambos de la colcha y se levantó, extendiéndole una mano a Spock, que se puso de pie y se quedó en su lugar con los ojos fijos en los de Jim.
-"¿T'hy'la, estás seguro?"- Spock preguntó, en respuesta, Jim levantó la mano de Spock a su cabeza.
-"Mira si quieres ver, ashaya," -contestó- "No encontrarás nada más que impaciencia por tu contacto."
-"Entonces… sí" – susurró Spock - "Sí, t'hy'la, como desees."
Se acostaron juntos en la enorme cama, alumbrados sólo por la suave luz de la lámpara ubicada en la mesa de noche. Tal como hacían a menudo, se besaron y se acariciaron suavemente, las largas horas de práctica les habían dado a ambos el conocimiento de los lugares donde al otro le gustaba ser tocado; las tetillas de Jim eran extraordinariamente sensibles, mientras que Jim había encontrado que no sólo chupar los oídos de Spock lo encendía, también lo hacía lamer y chupar lentamente sus dedos. Jim tenía la mano derecha de Spock atrapada, con los dedos índice y medio en su boca, mientras Spock gemía en voz alta, al sentir la lengua de Jim resbalar entre sus dedos, no pudo evitar separarlos de manera involuntaria, estirando así la boca de Jim, la sensación en sus dedos competía con la de más abajo, donde la mano de Jim se encontraba sobre su pene erguido, el cual se encontraba ya goteando un líquido cristalino, que según la experiencia de Jim era tan grueso y dulce como la miel. Jim movió su boca a lo largo de los dedos de Spock otra vez, rascando muy levemente con sus dientes las puntas de esos sensibles dedos antes de quitarlos de sus labios y presionar un beso suave en la palma de Spock, antes de tomar nuevamente la mano y dirigirla hacia abajo, en donde sus erecciones se encontraban impacientes.
-"Frótanos ligeramente" -Jim susurró, guiando la mano de Spock y manteniendo sus propios dedos curvados sobre ellos, ahora ambos estaban húmedos y calientes, Jim sabía que ninguno de ellos durarían mucho tiempo. Aplicó un poco de presión en la mano de Spock, mientras se inclinaba separando sus piernas, y dirigiendo a Spock a ésa pequeña abertura apretada, frotando ligeramente los dedos húmedos contra ese punto hasta que su compañero tomara el mismo ritmo.
-"Sí" -Jim jadeó -"Justo allí…. Oohhh"-en poco tiempo se encontró retorciéndose mientras la punta de ese dedo violentaba la entrada de su cuerpo y resbalaba cada vez más adentro. Spock gimió suavemente, sintiendo el calor apretar ese dedo, proyectando la imagen de cómo se sentiría estar así de envuelto en su propio eje.
-"Aquí" -Jim susurró, alcanzando de debajo de la almohada el pequeño frasco que había colocado allí previamente- "Dame tu mano."
Spock quitó sus dedos, haciéndolos a ambos jadear ante el sentimiento de pérdida. Jim asió su mano y abrió el frasco, vertiendo una buena cantidad de aceite dorado sobre los dedos de Spock.
-"Ahora"- Jim murmuró- "Tócame otra vez, solo allí… oh, ¡Sí!"- Los dedos de Spock lo encontraron una vez más, persuadiendo cuidadosamente al cuerpo de Jim de abrirse para él. Primero dejo que un dedo engrasado se deslizara dentro, para después introducir otro, y entonces los frotó ligeramente, en un punto que hizo a Jim retorcerse sobre la cama, sus dedos apretando fuertemente los hombros de Spock.
-"¡Oh, dios!" -medio sollozó, al sentir el calor del placer sobrepasarlo -¡"Sí, allí! Spock, por favor, por favor, ¡otra vez!"
Los dedos de Spock desaparecieron, pero Jim no estuvo vacío por mucho tiempo, enseguida la longitud lisa y dura de su erección se deslizó dentro de él, haciendo a Jim retorcerse otra vez, queriendo conducir a Spock a lo más profundo de su cuerpo, jadeando cuando ese eje erguido golpeó ese punto otra vez, oyendo el gemido de Spock, cuando las piernas de Jim se cerraron alrededor de él, podía sentir el pene de Jim entre ellos, resbalando hacia arriba y hacia abajo en los músculos del vientre de Spock, mientras el Vulcano encontraba su ritmo y se movía suavemente adentro y afuera, conduciéndolos a ambos a lo más alto, hasta que las manos de Jim atraparan su cuello y se dejará ir con un grito, la dureza de Spock fue liberada en olas al sentir el clímax de su amor.
-"Okey"- Jim murmuró, una vez que su respiración se había normalizado nuevamente -"Nosotros vamos a estar haciendo esto muy a menudo."
-"¿No te lastime, t'hy'la?"
-"Sabes que no"- Jim levantó la cabeza y soñoliento le dio a Spock una sonrisa arrogante -"No grito tu nombre de esa manera porque este adolorido"-deslizo sus dedos a través del cabello de Spock, dándole un masaje relajante en el cuero cabelludo- "Supongo que debo preguntarte, aunque lo sé ¿te gustó?"- vio la respuesta en los ojos de Spock y se rio -"Te ves totalmente corrompido, ashaya, y me encanta"- Jim se acurrucó entre los brazos de su compañero, listo para dormir.
-"¿T'hy'la?"
-"¿Sí, Spock?"
-"Podemos… a veces, intercambiar lugares, podemos hacerlo ¿no?" -La voz de Spock sonaba esperanzada.
Jim sonrío contra el hombro caliente de Spock-"Apostaría que nosotros podemos hacerlo"- murmuró-"Dame una hora, y yo… hare que también grites."
Spock solo podría esperar que el Huntington tuviera un sistema de insonorización excelente.
Nota de la traductora:
Bueno, sé que much estaban esperando este punto de la historia, donde por fin hay acción entre los personajes, pues espero que lo hayan disfrutado, vaya que me dio trabajo (y calor) esté capítulo jajaja.
El cantante es *Alice Cooper, y la canción es "I'm Eighteen" (obviamente), en lo personal no me gusta traducir las canciones porque cada quien le da el sentido a las palabras como más le guste, y hace difícil tener una interpretación estándar, así que, se escuchan sugerencias en cuanto a la traducción. Creo que la otra parte de la canción es más entendible.
