Harry suspiró y desvió la mirada hacia otro lado, resignado. No podía seguir haciéndole daño a su amiga con su indiferencia.
—Está bien—Aceptó.
Ginny se mordió el interior del labio inferior, de repente mas nerviosa de lo que habría esperado. Su seguridad flaqueando a medias.
—¿Por qué me apartaste? Esa noche—Su voz salió casi como un susurro, pero el muchacho la oyó perfectamente.
—Ginny yo...—Suspiró pasándose la mano por las hebras castañas, despeinandose en el proceso, a pesar de que técnicamente vivía despeinado gracias a su cabello incontrolable.
—¿No te gusto, es eso? ¿No te parezco atractiva?—Preguntó rápidamente como quien arranca un tirita.
—¿Que? No, por supuesto que no es eso Ginny, eres una chica preciosa.— Dijo Harry, de repente enrrojeciendo por el impulso que le llevó a decir aquello.
Ginny sentió la esperanza revolotear en su interior cual mariposas ante sus palabras, pero decidió que no las dejaría tomar posesión de ella todavía.
—Y claro que me gustas—Continuó, aplastando sus labios juntos sin saber como revelar sus siguientes palabras—Pero...
El castaño no tuvo ni que finalizar la frase antes de que Ginny adivinara lo que iba a decir.
—Pero como una amiga ¿Verdad?—Dijo, la esperanza muriendo tan pronto como nació, sus ojos brillando con lágrimas que no pensaba derramar.
Harry asintió levemente, apenado.
—Lo lamento.
Un pequeño silencio se instaló.
—Podrias habérmelo dicho—Espetó, de repente molesta por todo el tiempo que la mantuvo en las sombras, albergando esperanzas sin futuro.
Harry retrocedió, sorprendido ante el arrebato de la pelirroja. Pero reconoció que la muchacha tenía razón, se había portado muy mal con ella.
—Podrias haber dicho algo después de haberme rechazado el beso, pero decidiste que sería mejor que me matara pensando que demonios había hecho mal para que Harry Potter dejara de hablarme—Dijo, su mirada fija en los ojos verdes de Harry, sin moverse ni un apice.
—Tienes razón Ginny, en todo. No debí comportarme como lo hice. Creo que entré en pánico y tomé malas decisiones. Perdóname.
Ginny no creía poder perdonarlo tan fácilmente después de tantos días de angustia, pero sabía que lo haría tarde o temprano. Ahora estaba simplemente agotada.
—Nos vemos Harry—Se despidió, apretando fuertemente la correa de su bolso y volviendo sobre los pasos que ambos habían hecho, de regreso al castillo.
Había arriesgado y he ahí los resultados.
*
La biblioteca se hallaba tranquila y en silencio cuando Hermione se paseó por allí alrededor de las seis de la tarde para su cita de estudio "con énfasis en estudio" con Malfoy. Hermione no sabía si él chico había llegado o no, e interiormente esperaba que la respuesta fuera negativa para poder descansar un poco de lo que supone pasar tiempo "o mas bien aguantar" a Draco Malfoy. Aunque debía ser justa y admitir que el Slytherin no le había dado aún ninguna razón para enojarse verdaderamente con él, salvo sacarla de sus casillas con su arrogancia y prepotencia que parecían ser innatas.
Buscando entre las mesas junto a los altos estantes y libros flotantes, encontró la cabellera rubia en la última mesa del fondo, tan al fondo que casi no se destinguia a simple viste. "Típico. A lo mejor yo tampoco quiero que me vean contigo ¿Sabes? Idiota" Pensó a la vez que se habría paso entre algunos estudiantes de segundo.
El Slytherin levantó la cabeza para mirarla únicamente cuanda la castaña dejó sus cosas a un lado y tomó asiento frente a él.
—Al fin llegas Granger, empezaba a volverme viejo.—Comentó.
Ignorandolo, ya que su único objetivo era hacerla enfadar, metió una mano en su bolso y saco pluma, un par de pergaminos y su libro de pociones avanzadas.
—Te advierto una cosa desde ya Malfoy; no pienso hacer todo el trabajo, así que mas te vale ponerte trabajar.
Draco alzó una rubia ceja con altanería, expresión que denotaba que le hubiese gustado responder mas cosas a la diatriba de la Gryffindor, sin embargo se conformó con un seco:
—Lo que tengo que hacer lo hago, Granger. No soy Weasley que necesita que le hagas todo el trabajo.
Hermione le lanzó una mirada furibunda pero se mordió la lengua, no caería en su juego.
—Yo me encargaré del método de preparación de la poción si no te importa. Y si te importa también, la verdad no me interesa— Dijo Malfoy con ligereza a la vez que tomaba su pluma con dedos ágiles y acercaba hacia si uno de los amarillentos pergaminos.
"1, 2, 3..." Contaba Hermione para si en un vano intento por calmarse y no cantarle las cuarenta a la serpiente prepotente. Su sola presencia drenaba toda su energía y paciencia.
Con una exhalación, Hermione fue a tomar su libro de texto cuando notó que el rubio no había sacado el suyo.
—¿Como piensas anotar el procedimiento sin tu libro de texto?
—No lo necesito—Contestó sin levantar la mirada ni la pluma que ya garabateaba sobre la hoja.
Hermione le lanzó una mirada incrédula, "Seguro solo está alardeando" Pensó, ni ella misma era capaz de recordar de memoria todos los complicados ingredientes de una poción, y ni hablar de una que nunca habían visto en profundidad, sin embargo, ésta la tenía bastante fresca por la rápida lectura que le dió hace unas horas. *Picarlo un poco no sería técnicamente caer en su juego ¿Verdad?* Pensó a la vez que tomaba la decisión de darle una pequeña lección.
—¿Ah no? Entonces no te importará nombrarme todos los ingredientes que lleva la Amortentia.
Draco levantó la mirada lentamente y, dejando la pluma a un lado, con un suspiro de hastío la miró a los ojos con aburrimiento.
— Asfódelos cortado, tisana, semilla de anís verde, raíz de angélica, comino, hinojo, acónito y ajenjo —Recitó con la facilidad de quien se hubiese leído el libro miles de veces.
La rápida respuesta le había sorprendido porque pensó que el Slytherin le daría largas para no responderle, sin embargo no le demostró.
—Estoy segura de que la Amortentia no lleva hinojo.— No estaba segura para nada, los ingredientes se mezclaban en su memoria y no era capaz de recordarlos todos, sin embargo, su orgullo le impedía ceder la victoria tan fácilmente.
Draco se relamió los labios y Hermione no pudo evitar darle una mirada fugaz, lo que se reprochó al instante.
—¿Por qué no lo revisas tu misma?—Dijo señalando con la cabeza el libro de texto que reposaba en la mesa junto al codo de Hermione.
La Gryffindor observó el libro con el seño fruncido, como si le ordenara que le diera la razón.
Finalmente lo abrió y se dirigió al marcapáginas que señalaba la sección de la poción en cuestión. Y allí estaba, claro y conciso resaltando entre los últimos ingredientes listados, el hinojo.
Le había salido el tiro por la culata.
—¿Como es posible que te sepas esto de memoria? Nunca hemos visto esta poción—Recriminó intentando no enrrojecer por la vergüenza de saberse derrotada.
—No es de tu incumbencia pero soy el segundo mejor estudiante de nuestro curso por una razón, Granger.
—Me pregunto quién será la primera, Malfoy. —Rebatió sin poder contenerse.
A ella no le gustaba para nada presumir, no era como el muchacho que tenía delante, pero por Merlin que se llevaría aunque sea una mínima victoria de ese encuentro con el Slytherin.
Malfoy solo le dió una mirada venenosa pero no respondió.
Y así pasaron en silencio la hora posterior, en donde lo único que se oía era el rasgar de las plumas sobre los pergaminos y alguna ocasional charla en voz baja proveniente de otras mesas.
Una vez terminado el proyecto escrito, Hermione se encargó de unir ambas partes con un movimiento de su varita y sin mirarse directamente, ambos se despidieron con un asentimiento, para luego parir por caminos separados.
*
Esa misma noche después de la cena McGonagall mandó a llamar a los prefectos de todas las casas a su despacho para anunciar que debido a un cambio de última hora y por orden del director, los horarios de ronda nocturnos serían rotatorios y cada par de días alguien vigilaría los pasillos con un prefecto de otra casa, como una medida más para fomentar la unión entre las mismas. A Hermione la decisión la traía sin cuidado, se llevaba bien con casi todos los prefectos y no estaría mal hacer nuevos amigos. Lo único negativo era que, por lógica, le tendría que tocar con Malfoy en varias ocasiones, y a Ron ésto tampoco parecía hacerle mucha gracia.
—Yo no pienso hacer ninguna ronda con el hurón ese.
—A mi tampoco me entusiasma la idea Ron pero son órdenes de Dumbledore.
Ambos se encontraban camino a su sala común y Ron no había dejado de despotricar contra la idea de patrullar con el Slytherin desde que habían abandonado el despacho de la profesora.
—Dumbledore está chiflado, no puede pretender que nos llevemos bien con los Slytherin, son víboras venenosas—Dijo Ron con resentimiento.
—¡Ronald! Dumbledore es un mago muy sabio y si cree que ésto de la unión de las casas puede funcionar entonces tenemos que confiar en su criterio e intentarlo.
Ron rodó los ojos y masculló algo por lo bajo.
—Bien, pero a la primera que Malfoy me miré mal lo haré comer babosas.
Hermione elevó una ceja con sorna, claramente recordando ese incidente en segundo año cuando intentó defenderla de Malfoy y las cosas no acabaron bien para el pelirrojo.
—Esta vez de verdad —Aclaró.
Para cuando pasaron el retrato de la Dama Gorda Ron había abandonado el tema Malfoy y se disponía a contarle a Hermione como había *despedazado y humillado* (sus palabras) a Seamus en una partida de ajedrez mágico, sin embargo se interrumpió a si mismo en cuanto vió a Harry en el sofá frente a la chimenea y fue a dejarse caer a su lado, de inmediato abordandolo con preguntas sobre los deberes que les había dejado Trelawney. Hermione lo siguió.
—Entonces, ¿Para que necesitabas a Harry hoy, Hermione? —Le preguntó Ron con interés.
Hermione le frunció el ceño.
—Yo no...
—Hermione sólo quería...—Intervino Harry— Darme un libro de historia de la magia que le había pedido prestado ¿Verdad Hermione? —Preguntó, claramente insinuando que le siguiera la corriente.
—Oh...¡Oh, si! Claro, por supuesto.
Sus dotes actorales no eran los mejores pero Ron no pareció sospechar nada y lo dejó pasar. Le lanzó una mirada de reproche a Harry. No le gustaba mentirle a sus amigos, pero esperaba que al menos luego le contara lo que de verdad había pasado y por qué Ron no debía enterarse de ello.
Hermione se disponía a relajarse en el sillón sabiendo que ésta noche le tocaría vigilar los corredores y probablemente se desvelaría, cuando sintió algo golpearle el tobillo repetidamente. Asustada de que fuera un insecto se tensó, pero cuando se inclinó para mirar, allí había una diminuta bola de papel que alguien había hechizado para que diera molestos toques hasta que el destinatario leyera lo que había dentro.
Intrigada, Hermione se inclinó y tomó la bola de papel.
"Hermione, necesito hablar contigo. Ven a los dormitorios" -Ginny"*
Preguntándose por que su amiga le había mandado una nota en vez de bajar ella misma, la castaña tomó sus cosas y se dirigió a las escaleras.
—¿Te vas a dormir ya, Hermione? —Preguntó Harry al verla irse.
—No, solo necesito algo de mi cuarto —Inventó— Tengo ronda con Ron esta noche de igual forma. Que no se te olvide como la última vez —Dijo ésto último dirigiéndose al pelirrojo.
—Si, mamá — Respondió sarcástico.
No llegó ni a atravesar la puerta del dormitorio cuando Ginny se le abalanzó encima y la tomó del brazo, arrastrándola dentro.
—¿Sabes que Hermione?, se acabo. Me cansé, nadie hace que Ginny Weasley se vea como una desesperada.
—¿Qué? Espera, tranquilízate ¿De que estás hablando? —Preguntó soltándose del agarre de la pelirroja y dejando sus cosas sobre el acolchado escarlata.
—Estoy hablando de que éste sábado tú y yo iremos a una fiesta.
Hermione creyó haber oido mal.
—¿Cómo?
—Lo que oiste, no necesito a Harry y voy a probarle a él y a mi misma que si él no me quiere, voy a buscar a alguien que si lo haga —Dijo con una sonrisa de quien sabe que tiene un plan maestro.
—Intuyo entonces que hablaste con Harry y las cosas no fueron demasiado bien, pero ¿Que tiene que ver eso con ir a una fiesta? Ni siquiera sabía que había fiestas en Hogwarts.
Ginny le hizo un ademán con la mano.
—Eso es porque eres muy correcta, se hacen todo el tiempo, aunque yo solo me enteré de su existencia el año pasado y nunca pude ir a alguna.
Hermione no estaba nada convencida de ésto ¿Fiestas de dudosa legalidad dentro de Hogwarts? Su lado de prefecta le advertía que debería denunciar todo el asunto a algún profesor, pero su lado mas relajado le dijo que no sea tan aguafiestas.
—¿Y quién organiza la dichosa fiesta? —Preguntó, cediendo a medias. Su curiosidad ganando esta ronda.
La menor de los Weasley le dió una mirada que indicaba que no le gustaría la respuesta.
—Los Slytherin.
—Ni hablar.
—Vamos Hermione, por favor. Te necesito a mi lado —Pidió Ginny tomándola esta vez de ambos brazos y haciendo un ligero puchero.
Hermione odiaba que últimamente todos sus pensamientos se desviaran a Malfoy, pero no querer cruzarse con él en un ámbito como ese era una idea de peso en la cabeza de la castaña. ¿Él siquiera asistiría a ese tipo de cosas? Apostaría a que si.
—Los Slytherin nos odian Ginny, probablemente ni siquiera nos quieran allí.
La pelirroja la había soltado y se dejó caer sentada a los pies de su propia cama.
—Puede ser, pero todas las casas estan invitadas. La verdad no creo que les interese quien va o no. —Dijo encojiendose de hombros.
Hermione no era una chica fiestera, si le dieran a elegir probablemente decidiría quedarse en su dormitorio con una buena novela muggle, pero decidió que podía apoyar a su amiga por esta vez. Le comunicó su decisión e inmediatamente la pelirroja se puso a chillar.
—Si si, pero si me aburro o la paso mal me largo de allí con o sin ti.
Ginny bufó.
—Si claro, como si fueras a abandonar a alguien a propósito.
Desgraciadamente tenía razón.
Siguieron hablando por un rato y Ginny le contó entre bufidos como Harry le había dicho que quería que solo fueran amigos. Hermione se sintió mal por su amiga, a pesar de que Ginny se mostraba enojada por fuera sabía que de verdad el asunto le dolía mucho, había estado enamorada del muchacho durante años y estar triste era más que válido, pero la pelirroja no era de mostrarse vulnerable.
Cuando llegó la hora a la que debía presentarse para hacer la ronda se despidió de Ginny y bajó para encontrarse con Ron, que ya estaba esperándola junto al retrato.
Pasaron unos instantes en silencio y con solo la luz de las varitas como fuente lumínica ya que a los cuadros de ese pasillo en particular no les gustaba para nada ser molestados a esas horas. Una vez que entraron en otro corredor, Ron rompió el silencio:
—Los pasillos a esta hora son algo tétricos ¿No?
—No tendrás miedo ¿o si Ron? —Bromeó.
El pelirrojo saltó ante sus palabras.
—Yo no tengo miedo.
—Ya, claro.
Ron decidió entonces que sería mejor cambiar de tema, después de todo tenía algo de orgullo.
—Oye, ya se me olvidaba ¿Por que llegaste con Malfoy —Pareció escupir el nombre —A clase hoy? —Finalizó con cierta sospecha.
Hermione también casi había olvidado su encuentro por la mañana con el Slytherin, "casi" siendo la palabra clave. Suspiró al adivinar por donde se dirigían los pensamientos de su amigo.
—No me enrrollé con Malfoy en ningún rincón del castillo si eso es lo que te estás preguntando.
Ron casi se atraganta con su saliva.
—Por supuesto que no era eso lo que estaba pensando Hermione, por Merlín, solo me preguntaba si el hurón te habría hecho algo —Meneó la cabeza y rió.— Tú enrrollandote con Malfoy.
Hubo algo en su tono que no le terminó de gustar. Se detuvo.
—¿A que te refieres?
Volvió la cabeza al ver que Hermione ya no estaba a su lado y regresó para ponerse frente a ella.
—A que más me voy a referir Hermione, son Malfoy y tú, es... ilógico, impensado. Tu jamás te enrrollarías con alguien como él, o con nadie en realidad. —Lo último pareció murmurarlo, como si no estuviera muy seguro sobre decirlo en voz alta.
Hermione alzó ambas cejas, incrédula.
—¿Y eso último a que vino? ¿Insinuas que nadie querría "enrrollarse" conmigo? Estoy harta de esa estúpida palabra —Dijo ya bastante mosqueada.
Ron la miró sorprendido.
—¿Qué? ¡No! sólo digo que tu no eres esa clase de chica, eras mas del tipo estudiosa, ya sabes, además siendo honestos tu nunca pasas demasiado tiempo con ningún chico que no seamos Harry y yo.
Hermione sabía que por un lado tenía razón, pero le molestaba que insinuase que no era la clase de chica que podía ser deseada por alguien o que simplemente podía liarse con un chico si así lo quisiese.
Se encontró a si misma muy molesta con la situación.
—Quiero estar sola Ronald, te veo en la sala común en dos horas —Sentenció conteniendo el enojo, mientras dejaba a su sorprendido amigo quejándose a sus espaldas.
Un "Mujeres" fue lo último que alcanzó a distinguir hasta que dejó de oírlo.
*
—¿Piensas contarme lo que ocurrió con mi hermana?
—No fastidies Daphne, no es de tu incumbencia.
Daphne Greengrass era una belleza rubia perteneciente a la casa Slytherin, y la hermana mayor de la que ahora era su ex novia, Astoria Greengrass.
Para su desdicha, la muchacha también resultaba pertenecer a su círculo íntimo de amigos, por lo que sabía que tarde o temprano recibiría un interrogatorio de su parte, y ahora que ambos eran prefectos de su casa y les tocaba patrullar juntos, sabía que el ataque era inminente.
Recibió un golpe en el brazo por su contestación.
—¿Cómo que no es de mi incumbencia? Está bien que sea una mimada pero es mi hermana, idiota —Hizo una pausa— Además ha estado insoportable desde que llegamos al castillo así que me entró curiosidad —Se encogió de hombros.
—¿Y como sabes que eso tiene algo que ver conmigo? —Preguntó, fingiendo inocencia.
Daphne le lanzó una mirada que decía "¿Te piensas que soy imbécil?" por lo que Draco bufó y no le quedó mas opción que contestar.
—Terminé con ella y le recordé que nuestro noviazgo y futuro matrimonio eran puramente negocios dispuestos por nuestros padres.
—Que duro —Ironizó— Me lo veía venir desde que supe lo de tus padres. Además, estoy segura de que Astoria solo está molesta porque ya no puede estar con el "príncipe de slytherin" —Dijo molestandolo— Se le pasará, no le hagas caso.
—No lo hago, créeme.
Draco odiaba patrullar, era lo peor de ser prefecto a su parecer. Con lo cómodo que podría estar en su cama en las mazmorras en ése momento. De todas formas, el asunto tenía sus ventajas; podía sacarle puntos a cualquier inútil de primer año que se atreviera a siquiera mirarle mal, por ejemplo, aunque presentía que su tía Andrómeda no aprobaría ese comportamiento suyo. Bufó, aquella bruja no podría cambiar su personalidad al completo aunque lo intentara, aunque odiaba admitir que se había ablandado un poco en algunas cosas.
—Oye —Le llamó la atención Daphne después de un rato en silencio. Se la veía fatigada— Si dividimos caminos terminaremos antes ¿Por qué no vas tú a los pisos superiores y yo me encargo de los de abajo? —Propuso.
—¿Por que debo ser yo el que suba escaleras? —Protestó.
—No seas quejica Draco, te veo luego.
Y sin mas, se marchó dejándolo ahí con únicamente su usual mueca de fastidio como compañía.
Después de un rato en el que lo único interesante que había ocurrido era que un cuadro le había recriminado por acercar demasiado la varita encendida, Draco comenzaba a aburrirse y a sentirse algo cansado, por lo que con la intención de dejar hasta allí el patrullaje sin importar si había cumplido con el horario o no, se volteó dispuesto a volver a la sala común de Slytherin, sin embargo un sonido lo hizo detenerse en su lugar.
Apretando la varita frente a si furtivamente, enfrentó al oscuro pasillo y escuchó. Nada.
A lo mejor era una rata, o el asqueroso squib aquél con su odiosa bestia a la que llamaba mascota, pero para estar seguros Draco apuntó con la varita a dónde creyó oir el sonido y dijo:
—Homenum Revelio.
De inmediato la gran armadura que se encontraba en el lado izquierdo del pasillo se movió, revelando a su espía.
Draco frunció el ceño al ver la figura que se dibujaba ante si.
—¿Con que siguiéndome, no es así?
