Se que estoy bastante atrasada pero espero que con este capítulo que les traigo puedan perdonarme ;)
—No es ningún juego Ron, si no me crees, allá tú. No nos esperen despiertos.
Y sin mas, Ron observó a su hermana arrastrar a su mejor amiga del brazo y desaparecer por el retrato de la Dama Gorda.
Estupefacto, el pelirrojo volteó a ver a su amigo.
—¿Tu crees que están diciendo la verdad? —preguntó dubitativo.
Harry se aclaró la garganta y se acomodó los lentes.
—¿Tu viste lo que estaban usando? ¿A dónde más irían vestidas así?
—Debemos seguirlas Harry.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Para saber si están diciendo la verdad, obviamente —dijo tomando su chaqueta y dirigiéndose a la entrada.
Ron estaba a mitad de la escalera cuando Harry le dió alcance.
—Honestamente Ron, no estoy de humor para fiestas y aún tengo cosas que hacer.
—Shh. Mira.
Ambos observaron al final de un pasillo donde vieron dos luces desaparecer por la esquina.
—Son ellas—dijo Harry para luego fruncir el ceño y voltear hacia Ron—¿Entonces la nota que te envío Daphne Greengrass era legítima?
Comenzaron a caminar de nuevo para no perderles el rastro.
—En primer lugar aún no sabemos si las chicas decían la verdad, y en segundo lugar puede ser cualquier otra fiesta.
—De verdad Ron ¿Cuáles son las probabilidades?
Ron decidió ignorar la pregunta de Harry porque no le gustaba pensar en Daphne Greengrass teniendo buenas intenciones. Tacha eso, no le gustaba pensar en Daphne Greengrass y punto.
Siguieron a las chicas desde una distancia segura hasta que las vieron bajar a las mazmorras y detenerse frente a una enorme pared de la que emergió lo que parecía ser una puerta.
Ambos apagaron sus varitas y se ocultaron detrás de una estatua cerca del aula de pociones.
Vieron la puerta abrirse, aunque a la distancia no se alcanzaba a distinguir quien las había recibido. Los vieron hablar unos momentos hasta que ambas ingresaron y la puerta se cerró detrás de ellas para luego desaparecer.
—¿Sigues pensando que se trata de otra fiesta?—preguntó Harry volviendo a encender su varita.
—Cállate Harry.
*
Un segundo estaban preguntándose cómo entrarían y al siguiente tenían en frente a nada menos que a Blaise Zabini con una camisa blanca con los primeros dos botones desabrochados, las mangas arremangadas hasta los codos y un vaso de lo que parecía ser whisky de fuego en la mano que no estaba sosteniendo la puerta.
Alzó las cejas y su mirada aburrida se deslizó de Hermione a Ginny, donde sus ojos brillaron con interés.
—¿Que hacen un par de Gryffindors como ustedes por aquí tan tarde?
Hermione fue la primera en recuperarse del aturdimiento.
—Venimos a la fiesta ¿No es obvio?
—Lo siento preciosas—sonrió como si de verdad lo sintiera— No se admiten Gryffindors.
—No molestes Zabini, sabemos que cualquiera está invitando—replicó Ginny. Sus ojos chispeando.
—Dime una cosa, pelirroja. ¿Hace cuanto que sabes de la existencia de estas fiestas?
—No es de tu incumbencia.
—¿Hace poco tiempo verdad? Habrá sido un accidente, procuramos que ningún Gryffindor se entere. Podrían contarle a algún profesor en un momento de falso heroísmo y arruinar la diversión para todos—La sonrisa de Blaise era irónica y condescendiente, como si le estuviera explicando algo a un par de niños. Hermione sintió la necesidad de darle un puñetazo.
—Deja ya de decir chorradas Blaise—Theodore Nott tomó a su amigo del hombro y se asomó por encima de éste—Hola chicas—asintió hacia ellas.— Déjalas entrar Blaise, no seas imbécil.
Zabini rodó los ojos pero se hizo a un lado para que las chicas pasaran. Ginny le disparó una sonrisa burlona.
Hermione había leído sobre la sala común de Slytherin muchas veces pero nunca imaginó que fuera tan...grande. La sala común de Gryffindor no era pequeña pero ésta parecía el salón de fiestas de una mansión, con un ligero tono lúgubre y las vistas al lago negro a través de ventanas tintadas de verde. Los sillones habían sido desplazados hacia un lateral y los demás muebles habían desaparecidos y/o sido transformados en la enorme barra que se hallaba en el lateral opuesto, donde un chico que Hermione no reconoció repartía bebidas a todo el mundo.
—Voy a matar al imbécil de Zabini.
—¿Qué?—preguntó Hermione, incapaz de oir nada por la alta música.
—¡Que voy a matar al imbécil de Zabini!—dijo Ginny elevando la voz.
Hermione dirigió la mirada a donde su amiga estaba mirando y vió a Zabini contonearse rebosante de confianza hacia el centro de la fiesta. En el último momento se volteó como si sintiera la mirada de las chicas y les guiñó un ojo.
—Nunca conocí a alguien tan arrogante—Ginny entrecerró los ojos a la espalda del moreno y lo observó perderse en la multitud.
—¿De verdad? eso es porque no pasaste mas de dos segundos con Malfoy.
El comentario le salió sin pensar, y se percató de que ciertamente aún no había visto a Malfoy por ningún sitio. Aunque de cierto modo mejor para ella ¿Verdad?
—Como sea, aunque no podemos negar que está como quiere. Si no fuera un bastardo arrogante estaría sobre él en un santiamén.
Hermione sintió un repentino tirón inexplicable de celos.
—¿Malfoy?
Ginny volteó para mirarla y le frunció el ceño en confusión.
—¿Que? No. ¿De que hablas Hermione? Estamos hablando acerca de Zabini.
Hermione se sonrojó por la vergüenza y se sintió como una idiota. Claro que estaban hablando de Zabini ¿Que demonios le pasaba? ¿A que se debió esa molestia que sintió al imaginar a Ginny tirándosele encima a Malfoy?
Necesitaba un trago.
Una vez en la barra Ginny pidió unos shots de vodka para ambas y en menos de dos minutos los tenían frente a si. Hermione tomó un vasito y lo miró escéptica.
—Nunca he tomado esto Ginny.
—Siempre hay una primera vez para todo. Tómalo—dijo levantando uno para mostrárselo—Y lo vacías de golpe. Nada de sorbos— Acercó el shot a su boca y tiró su cabeza hacia atrás vaciando el contenido en su garganta.
Hizo una mueca y dejó el vasito sobre la barra de un golpe.
"A la mierda" Necesitaba la distracción para que sus pensamientos dejaran de desviarse a Malfoy todo el tiempo.
Sin mas imitó a su amiga y entre las dos se terminaron los shots de vodka en un abrir y cerrar de ojos.
Hermione sentía su garganta arder en carne viva pero no le dió demasiada importancia. Su cuerpo se aligeró y creyó poder reírse de cualquier cosa en ese momento. Estaba lo que se diría alegre.
—¡Vamos a bailar!—gritó Ginny en su oído y tiró de ella hacia la pista de baile.
Hermione no era mucho de bailar o del tipo fiestera en general, pero se encontró a si misma moviéndose sin inhibiciones al ritmo de una movida canción de Las brujas de Macbeth, dejando a su cuerpo ser guiado por la música.
No se dió cuenta de que tenía los ojos cerrados hasta que los abrió y su mirada se enganchó al otro lado de la habitación con dos orbes plateados que parecían penetrarla de lo duro que la observaban.
Nada menos que Draco Malfoy se encontraba recostado sobre el amplio sofá verde oscuro con unas despanpanantes Pansy Parkinson y Daphne Greengrass conversando entre ellas junto a él. A pesar de ésto su atención estaba completamente fija en Hermione, como preguntándose cómo demonios se atrevía a aparecer por allí.
Su conexión se rompió cuando Ginny tocó su hombro para llamar su atención.
—¡Mira Hermione! ¡Es Luna!—gritó en su oido.
Y efectivamente a unos metros de ellas divisaron a su rubia amiga en un vestido amarillo lleno de volados y pendientes con forma de rodajas de naranja. Su baile era el mas extraño que Hermione hubiera visto alguna vez, pero no sería Luna de otra forma.
—¡Luna!
Hermione intentó ignorar la penetrante mirada de Malfoy aún siguiendo sus movimientos y fue detrás de su amiga que ya se hallaba conversando con Luna.
—¡No sabía que vendrían! Theo me invitó hace unos días—Escuchó a Luna decir mientras se unía a la conversación.
—¿Theo? ¿Theodore Nott?—preguntó.
—¡Hola Hermione! Si, Theo y yo somos buenos amigos.
—¿Solo amigos?—Las cejas de Ginny se alzaron sugerentes.
Luna se sonrojó un poco y desvió la mirada donde Theo se hallaba pidiendo algunas bebidas.
—Si...solo amigos.
Hermione y Ginny dejaron el tema pero ambas sospechaban que entre esos dos ocurría algo mas que amistad, y si no lo hacía ocurriría tarde o temprano.
La conversación siguió por unos minutos hasta que decidieron ir en búsqueda de mas alcohol. Hermione dirigió inconscientemente una última mirada hacia donde había visto a Malfoy y se encontró con que ya no la observaba, pero si se había parado de su asiento y parecía tener una acalorada discusión con un chico que no alcanzó a identificar. Sus amigas tampoco se hallaban en el sofá y no se encontraban en ningún lugar cerca de la escena.
A pesar de que estaba un poco mareada no estaba completamente borracha así que no se le dificultó demasiado concentrarse e intentar descifrar que estaba ocurriendo. Ni siquiera sabía por qué le interesaba tanto pero Malfoy últimamente no hacía mas que plantar confusiones en su cerebro.
Vió el ambiente que rodeaba a esos dos volverse mas pesado y por un momento creyó que Malfoy le daría un puñetazo al aparentemente tranquilo muchacho. Sin embargo, en ese momento el chico dijo algo más y se fué de allí golpeando el hombro de Malfoy con el suyo.
El rubio se pasó la mano por el rostro y de repente enganchó sus ojos con los de Hermione. Apretó fuertemente la mandíbula y sin mas se marchó de allí. Hermione lo siguió con la mirada hasta que lo vió desaparecer escaleras arriba.
*
—No puedo creer que invitaras a Weasley a la fiesta.
—Ya te lo dije Pansy, ese chico tiene demasiados prejuicios para su propio bien—Daphne dió un sorbo a su bebida y observó a su amiga con diversión—No estaría mal demostrarle que los Slytherins no somos tan malos.
Pansy echó la cabeza hacia atrás en el respaldo del sofá y soltó una carcajada, ganándose una mirada dura de su amiga.
—Vamos Daph, somos Slytherins, que las demás casas nos odien es moneda corriente y nunca nos ha importado ¿No querrás en realidad demostrarle a la comadreja que tú no eres tan mala?
Daphne se congeló en su lugar. Su amiga había dado en el clavo. Se había tomado muy personal lo que el pelirrojo le había dicho la última vez que se vieron, algo sumamente extraño en ella a decir verdad. A la Daphne de siempre no le habría importado una mierda, simplemente habría arrojado su rubio cabello por detrás de su hombro y lo hubiera dejarlo pasar. Pero había comenzado un juego peligroso con Ronald Weasley y ahora necesitaba terminarlo.
Cuando se disponía a soltar un comentario irónico, su anillo de Slytherin ardió en su dedo, llamando su atención y avisando que alguien estaba llamando a la puerta y era su turno se atenderla.
El anillo plateado con el pequeño diseño de serpiente es algo que todo Slytherin posee desde que entra a Hogwarts, como señal de estatus. Sin embargo esta vez tanto el de ella, como el de Pansy, Blaise y Theo, que fueron los encargados de organizar la fiesta, habían sido encantados con un sencillo hechizo que consistía en que cada vez que alguien llame a la puerta, el anillo de uno de los encargados se calentará de manera aleatoria y de esa forma sabrán que hay alguien esperando afuera.
Excusándose con Pansy, Daphne dejó su bebida en la mesa de centro y se abrió paso entre la gente. Una vez en la entrada de la sala común sujetó la perilla y tiró.
Una sonrisa tiró inconscientemente de los labios de la rubia ante la visión que se le presentaba.
—¡Ron! ¿Recibiste mi nota? Me alegra que pudieras venir— Sabía que odiaba que ella dijera su nombre, y eso lo hacía mucho mas divertido.
Weasley rodó los ojos y gruñó con molestia, pero pudo verlo tragar saliva luego de recorrer rápidamente su vestido dorado con la mira.
Alguien se aclaró la garganta y fue entonces cuando notó a Harry Potter parado junto al pelirrojo.
—Hola Greengrass, no nos quedaremos mucho tiempo pero...
—¿Estan mi hermana y Hermione aquí?—interrumpió Ron en tono duro.
Ninguno de los dos parecía dispuesto a quedarse, pero necesitaba pasar tiempo con Weasley si quería llevar a cabo su plan.
—¡Claro!
No tenía ni la mas remota idea si esas chicas se hallaban en la fiesta o no, pero juró sobre su determinación de Slytherin que este chico acabaría con una mejor idea de ella esta noche.
*
Después de un cóctel y tres canciones más Hermione ya comenzaba a tambalearse un poco. Ginny no estaba mucho mejor aunque su noche de diversión estaba lejos de terminar.
También notó que Zabini había mantenido su mirada de depredador sobre su amiga dirante toda la noche. Incluso había ignorado olímpicamente a las chicas bellísimas revoloteando a su alrededor. A Hermione no le daba buena espina que alguien como Blaise Zabini comenzara a encapricharse con Ginny. Chicos como aquél no anunciaban buenas noticias, pero al fin y al cabo no era asunto suyo.
—Hermione ¿Que te dije yo?—Ginny arrastró las palabras seguidas de una risa y pasó su brazo por sobre los hombros de Hermione—Mira quienes están aquí.
Harry y Ron acababan de entrar y parecían algo fuera de lugar en la enorme sala llena de adolescentes borrachos. Harry fue el primero en notarlas.
—Estan viniendo. Harry sabrá lo que se pierde cariño.
Ginny le guiño un ojo, sacó su brazo de alrededor de ella y la vió dirigirse sin siquiera tambalearse en esos tacones de 15 centímetros directamente hacia Blaise Zabini.
"Oh oh" pensó Hermione.
Desvió la vista a Harry y lo observó seguir a Ginny con la mirada, de un segundo a otro su expresión se transformó de forma indescifrable. Sus ojos volvieron a Ginny y la encontró con los brazos rodeando el cuello del Slytherin y su boca fuertemente presionada con la suya.
Mientras que no sabía que reacción tener ante aquella escena que su amiga estaba montando, la cantidad de líquido que había consumido hizo presión en su vejiga. Decidió que iría al lavabo y luego discutiría todo el asunto con Ginny, ser tan malditamente impulsiva le traería problemas algún día. Además se sentía un poco apenada por su mejor amigo, no sabía que sentía Harry exactamente pero esa mirada no lucía como nada para ella.
La búsqueda del baño la llevó a las escaleras por las que había visto desparecer a Malfoy hace un rato. Seguramente estaría en los dormitorios de chicos y esperaba no topárselo de casualidad.
En la cima de las escaleras se encontró con dos puertas enfrentadas que asumió serían los dormitorios, lo que le dejaba dos puertas mas del largo pasillo que probar. La puerta del final fue la que probó primero y resultó ser la que estaba buscando por lo que se apresuró a ingresar y salir rápidamente unos diez minutos después luego de hacer sus necesidades, enjuagarse la cara para despejar un poco la borrachera y de paso arreglar su maquillaje con magia.
A la escasa luz del pasillo se encontró justo a Malfoy saliendo de la otra habitación que, ahora daba gracias a Merlín, no había probado entrar.
—¿Granger? ¿Que diantres haces aquí arriba?—inquirió algo fastidiado.
—Malfoy—asintió en reconocimiento, buscaba parecer dura pero se tropezó un poco con su tacón lo que no le dió mucha credibilidad—Estaba en el baño pero ya me iba. Descuida, no vine a amargarte la existencia.
Malfoy puso los ojos en blanco pero cuando se disponía a contestar se oyó una voz aguda desde la escalera.
—¡Draco, cariño! ¿Estás aquí arriba?
—¿Esa es Astoria?—preguntó Hermione.
El rubio maldijo por lo bajo y se vió momentáneamente desesperado hasta que una idea brilló en sus ojos pálidos.
—Ven.
Lo siguiente que supo fue que Draco Malfoy la había tomado firmemente de la muñeca y la arrastraba a la habitación de la que había salido.
—¡Oye! ¿Que haces? Esto es secuestro ¿Sabes?
Malfoy la mandó a callar. Cosa que le hizo enfurecer. Esta extraña cadena de eventos la había devuelto a un estado de semi sobriedad en la que como siempre sentía inmensas ganas de asesinar al maldito idiota.
—Como si quisiera secuestrarte Granger, cualquiera que lo intentara te devolvería por insoportable—dijo en un murmullo enojado.
—¿Draco estás aquí? ¿Con quien hablas?—La última pregunta salió en un tono mas enojado.
Mientras Malfoy se debatía en silencio que hacer y Astoria gritaba a través de la puerta Hermione notó que, a pesar de la oscuridad, se hallaban en una habitación individual. ¿Malfoy no dormía con el resto de sus compañeros? ¿O es que la habitación pertenecía a otra persona?
—¡Ábreme la puerta Draco Malfoy o te juro que voy a entrar!
Lo que pasó a continuación a Hermione le pareció que iba en cámara lenta, a pesar de que ciertamente ocurrió en menos de medio segundo. La expresión desesperada y enojada de Malfoy encontrándose con la suya, Astoria Greengrass lanzando un alohomora a la cerradura de la puerta, Malfoy acercándose a ella en dos grandes zancadas, su espalda golpeando con fuerza una pared y luego, unos firmes y frios labios presionando los suyos.
En ese momento, cuando sus labios de fusionaron con los de ella, sus ojos se cerraron por acto reflejo y su boca traidora se abrió inconscientemente para recibirlo, solo pudo pensar en una cosa:
Menta.
Chan, el primer beso de nuestros protagonistas (me encuentro fangirleando con mi propia historia) ¿Como creen que reaccione Hermione? ¿Que piensan de Harry y Ginny y el drama que los envuelve? Los leo y gracias por leerme ustedes a mi.
