¡Hola personas que siguen leyendo ésto! volví y prometo que voy a intentar que ésta sea la última vez que tardo tanto en actualizar jaja prometo que volvemos al formato de capítulo semanal.

¡Gracias por los comentarios a las personas nuevas que se sumaron! agradezco que le estén dando una oportunidad a la historia y espero que les esté gustando.

pd: Recuerden por favor (si quieren) dejar un comentario sobre lo que les está pareciendo, teorías de la trama o lo que les apetezca ya que creanlo o no, el apoyo motiva un montón a seguir escribiendo con mas ganas.Las dejo con el capítulo :)


Cuando estás inmerso en algo tu cerebro se distancia momentaneamente de la realidad, los sonidos se amortiguan y el tiempo parece ralentizarse de forma que solo existe ese momento, en ese instante. Y eso es lo que sentía Hermione Granger al besar a Draco Malfoy. No había lógica, a la parte activa de su cerebro no le apetecía hacer ninguna ecuaciones simple que diera como resultado que aquello estaba terriblemente mal.

Hermione no supo en que momento sus manos terminaron en su nuca, o en que momento las manos de él se posaron en su espalda baja y la atrajeron hacia su cuerpo. Por primera vez en su vida no quería pensar.

Cuando la boca de él se apartó de la suya para descender a su mandíbula, Hermione se atrevió a abrir los ojos, y lo que vió hizo a su pequeña fantasía estrellarse contra el suelo y romperse en mil pedazos.

Astoria Greengrass, furiosamente hermosa y parada en el umbral con la mano empuñando la varita hacia el suelo con tal fuerza que los nudillos se le habían vuelto blancos. Sus ojos azules inundados por lágrimas no derramadas.

—Recuerda mia palabras Draco Malfoy, esto no se queda así.

Cuando la puerta se cerró a espaldas de la chica, Hermione, ahora sintiéndose asqueada por la situación, empujó a Malfoy lejos de ella.

—¡¿Que demonios crees que haces?!

Los ojos pálidos de Malfoy se vieron desorientados hasta que regresó a su altivez y frialdad natural.

—No te lo tomes demasiado en serio Granger. Me había quedado corto de opciones.

—¡¿Corto de opciones?! ¿Tu única solución para evitar enfrentarte a Greengrass fue besarme? ¿Enserio? ¿Esperas que me trague eso?

—¿Y tu por qué estás tan enojada Granger? Pudiste haberme empujado y no lo hiciste. Es mas—Se acercó a ella con una sonrisa sardónica y Hermione instintivamente retrocedió hasta estar pegada a la pared nuevamente— Creo que lo disfrutaste.

Se sonrojó violentamente y las piernas parecieron temblarle durante un momento, pero se obligó a sostenerle la mirada. Odiaba que el imbécil tuviera razón, pero se odiaba mas a si misma aún más por haber permitido que todo eso pasara. No quería pensar en lo caro que le saldría este momento de debilidad.

—¿Y tú?—contraatacó levantando una ceja— El viejo Draco Malfoy no me hubiera tocado un pelo aunque su vida dependiera de ello ¿Cuál es tu explicación, eh?

La respiración de Draco pareció detenerse y sus ojos se volvieron duros como rocas. Se apartó de ella y en un segundo pareció estar del otro lado de la habitación, dejando la elegante cama de doseles verdes entre ellos.

—No te debo ni una maldita explicación Granger—dijo en tono duro, dándole la espalda.

Hermione tentando a su suerte volvió a achicar la distancia y rodeó la cama con puños apretados.

—Ahí es donde te equivocas Malfoy. No me has disparado ninguno de tus malditos insultos en lo que va del año, me llamas por mi nombre de pila ¿Y ahora me besas cuando claramente tenías mas opciones? Creo que me debes muchas explicaciones—dijo enumerando cada situación que le carcomía la cabeza.

La mirada que Malfoy le dirigió le heló la sangre. Hermione sabía que estaba empujando sus límite, pero no soportaba mas el mar de dudas que rodeaban al chico. Necesitaba respuestas o sus pensamientos sobre él no se callarían.

Pero lo siguiente que dijo fue en un tono tan bajo y mortal, que Hermione deseó nunca haber presionado la situación. Pero era demasiado tarde.

—No, Granger. No te debo una mierda. ¿Quieres que te insulte? Bien, largo de mi maldita habitación, sangre sucia.

*

Los sentimientos que lo invadían en ese momento no tenían razón de ser dentro de él, había renunciado a esa posibilidad cuando rechazó a Ginny no una, si no dos veces. Lo curioso es que cuando lo había hecho se hallaba seguro de su decisión, por supuesto que el beso lo había tomado por sorpresa, de la misma forma que lo habían hecho sus palabras aquella tarde que lo confrontó con el deseo de saber si entre ellos había una posibilidad, pero lo cierto es que nunca había visto a Ginny Weasley como algo mas que una amiga. ¿Entonces por qué verla besar a Blaise Zabini hacía a su sangre arder de furia? ¿Es porque era un Slytherin? ¿O porque la escena desarrollándose frente a sus ojos le había hecho darse cuenta de lo que se estaba perdiendo?

—Afloja la mandíbula Potter, o terminarás por romperte los dientes.

Pansy Parkinson se había colocado sobre su hombro izquierdo y ahora le lanzaba una mirada divertida con una ceja alzada. Harry saltó un par de metros lejos de ella por la impresión y la observó con desconfianza.

—¿Qué quieres Parkinson? No estoy de humor.

—Puedo notarlo. Interesante escena ¿eh? No lo hubiera creído de Blaise si te soy sincera, pero que haga lo que quiera—asintió con la cabeza hacia donde Ginny y el imbécil de Zabini seguían juntos como lapas ¿Por qué demonios no se separaban ya? Sus manos picaban por ir a separarlos él mismo.

—¿Son celos lo que veo en tu mirada Potter?

Harry la observó repentinamente con las cejas fruncidas y una mirada molesta.

—¿Y tu qué sabes Parkinson? Sólo déjame en paz.

Sin darle oportunidad de replicar a la Slytherin el muchacho salió por la puerta de la sala común de las serpientes hecha una furia. Que Parkinson se burlara de él era el colmo, sus sentimientos estaban en guerra dentro de él y se sentía a apunto de estallar.

Una vez lo suficientemente lejos de las mazmorras se acercó a una de las ventanas del pasillo y reposó los codos en el alféizar con el fin de tomar un poco de aire fresco y que con suerte éste lograra calmarlo.

Sin embargo, no fue consiente de que lo habían seguido hasta que notó a Parkinson imitar su posición en la ventana contigua.

—Yo se muchas cosas Potter—dijo de forma juguetona en respuesta a la pregunta retórica que él le había hecho hace unos momentos en la fiesta.

Harry suspiró rendido pero sin saber por qué, decidió seguirle el juego y le espetó de mala gana:

—¿Como qué, Parkinson? Ilumíname.

—Se como funciona la mente femenina, se como funciona el romance—A pesar de que lo estaba observando con una sonrisa que no anunciaba buenas noticias, al tenerla tan cerca no pudo evitar el fugaz pensamiento de que Pansy Parkinson tenía su encanto, letal como el de una serpiente, pero encanto al fin.— Y sobre todo, se como puedes conseguir a Weasley.

Harry bufó y negó con la cabeza, ésto era lo mas extraño que le había pasado. No tenía una conversación con Pansy Parkinson en su vida y ahora le ofrecía ayuda para recuperar a la chica que había sido tan estúpido como para no notar que tenía frente a si.

—¿Por qué querría tu ayuda?

—Porque estás desesperado. Por tu expresión allá atrás puedo asumir que te acabas de dar cuenta de que sientes algo por ella, y por como la vi comportarse cuando llegaste puedo asumir que solo intentaba darte celos. Déjame adivinar ¿Tú la rechazaste?

Harry se quedó perplejo.

—Sigo sin comprender por qué te interesa. Tú me odias.

Sacudió la mano rechazando sus palabras.

—Odiar es una palabra muy fuerte, mas bien me eres indiferente—Se retiró de la ventana al mismo tiempo que Harry y se le acercó a él—Pero la verdad es, Potter, que estoy aburrida, y me gustan los retos.

Harry enarcó una ceja en su dirección.

—¿Esperas que crea que no quieres nada a cambio de tu bondadosa ayuda?

No le gustaba sonar como Ron, pero fin y al cabo era una Slytherin. Harry no creía por un segundo que Parkinson le haría un favor desinteresado.

Parkinson soltó una carcajada y se acomodó un mechon suelto detrás de la oreja.

—Serias mas estúpido de lo que creí si creyeras eso, yo no hago nada gratis Potter.

Harry sacudió la cabeza, repentinamente cansado.

—Escucha Parkinson, lo único que me interesa ahora es irme a la cama. Gracias por tu oferta—murmuró lo último con ironía y procedió a alejarse .

—¿Vas a dejar que Blaise se quede con ella?—inquirió a sus espaldas. Harry se detuvo pero no volteó.

Parkinson tomo su silencio como un pie para continuar.

—Puede que ella lo haya besado para ponerte celoso, pero lo vi a él mirarla con lujuria desde el momento en que puso un pie en nuestra sala común. Y si Blaise la quiere, la tendrá. O al menos presentará pelea y creeme Potter, sin mi ayuda no ganarás.

Sus palabras habían calado hondo en él, de repente recordando las asquerosas manos del Slytherin sobre Ginny. Pero aún había algo que no encajaba.

—Zabini es tu amigo ¿Por qué me ayudarías a sabotearlo?—La enfrentó.

Parkinson no perdió la tranquilidad.

—Blaise tiene a la población femenina del colegio comiendo de su mano, perder a la comadreja junior no lo matará.

Harry sopesó sus opciones y se dió cuenta de que verdaderamente no tenía demasiadas, él no era bueno con las chicas y estaba seguro que Ginny lo mandaría a freír espárragos a la primera de cambio. Hermione era mejor amiga de Ginny y si ésta le había contado la mitad de la historia no estaba muy seguro de que ella obrara a su favor en ésta situación, además la veía demasiado estresada por sus propios problemas últimamente. Y después estaba Parkinson, que había deducido su situación con la pelirroja en un par de miradas y era la única que conocía lo suficiente a su rival potencial. Se maldijo a si mismo por lo que estaba por hacer.

—¿Cuál es tu precio?

Parkinson le dirigió una lenta sonrisa y Harry creyó haber firmado un trato con el diablo.

—Digamos que me lo reservaré para el momento adecuado.


Cuando Ron despertó a la mañana siguiente, también lo hizo el peor dolor de cabeza que había tenido nunca. Sus recuerdos de la noche anterior estaban borrosos y no recordaba haber llegado a su sala común.

Desorientado y sin fuerzas para abrir los ojos, amagó a levantarse pero un peso sobre su pecho lo hizo caer de nuevo en su posición inicial. El dolor en su nuca le hizo darse cuenta, para su desconcierto, que no se hallaba en su cama ¿Se habría dormido en el suelo?. Entrecerró un poco los ojos y fue recibido por un techo de madera y cuatro paredes que en ese momento comenzaban a sentirse claustrofobicas. Pero lo que hizo a su sangre drenarse de su rostro fue que al dirigir la mirada al extraño peso en su pecho, se encontró con un largo cabello rubio desparramado sobre su torso seguido de un cuerpo femenino que parecía pertenecer a...

—Madre santa ¿Que demonios pasó anoche?—se lamentó el pelirrojo, intentando unir los puntos que lo habían llevado a estar en un ¿Cuarto de limpieza? con la insoportable de Daphne Greengrass sobre él. No debía haberse fiado nunca de esa fiesta.

Como pudo se zafó de debajo de Greengrass y se puso de pie con ayuda de una de las paredes. Se masajeó las cienes cuando sintió que la cabeza iba a estallarle.

—Maldita resaca—murmuró para si mismo.

Observó a la chica de reojo y notó que al igual que él, se hallaba con el mismo vestido dorado de anoche. Al menos no había cometido la estupidez de acostarse con ella. Que no se malentienda, Greengrass estaba buenísima, pero tenía principios. Y acostarse con una Slytherin sería el peor tipo de traición.

Greengrass se removió en su lugar y Ron notó que comenzaba a despertar. Se llevó una mano a la frente y se sentó con fatiga. Se cubrió el bostezo con una mano y fue entonces cuando lo notó allí parado.

—Buenos días Weasley—Saludó brindando una sonrisa perezosa.

—¿Buenos días? ¡¿Buenos días?! ¿Acabo de despertar en un cuarto de la limpieza sin entender que en nombre de Merlín ocurrió anoche y tú actúas como si esto fuera algo de todos los días?

La sonrisa de Greengrass flaqueó y sus ojos se llenaron de confusión.

—¿No...recuerdas nada?

—¿Que debería recordar? Cuéntamelo porque lo único que se es que tengo un dolor de cabeza monumental y que por alguna razón te me sigues apareciendo en todas partes como un molesto fantasma.

Ron estaba demasiado confundido y agotado como para notar que estaba siendo impusilvo y cruel. Pero Daphne Greengrass no lo había dejado pasar y se paró con dolor enmascarado de frialdad en los ojos.

—Cuando lo recuerdes y dejes de ser un imbécil me avisas. Estoy cansada de ésta mierda.

Ron la observó con el ceño fruncido. Tomó unos zapatos de tacón que Ron no había notado tirados en el suelo y abrió la puerta del pequeño cuarto. Antes de salir, se detuvo bajo el umbral y volteó a mirarlo directo a los ojos.

—Te crees tan moralmente superior Ronald Weasley, que crees que todos los Slytherins somos malvadas víboras. Pero yo que tú me miraría en un espejo de vez en cuando.

Y sin mas, Daphne Greengrass azotó la puerta y dejó a Ron con la aplastante sensación de haber sido abofeteado.

Quince minutos mas tarde Ron regresó a su sala común hecho una furia. Abrió la puerta de su dormitorio de un golpe y se encontró todas las camas vacías a excepción de una en la que Harry se encontraba tirado de espaldas, con la cabeza sobresaliendo por uno de los lados hasta casi tocar el piso y con una cara de no haber dormido en toda la noche. Se miraron fijamente durante unos segundos hasta que Harry se incorporó sobre sus codos y le espetó:

—¿Donde estuviste toda la noche?

A lo que Ron respondió:

—¿Quiero saber por qué tienes la palabra estrés pintada en la cara y pintas de no haber dormido bien en un mes?

Harry volvió se dejó caer en su posición original.

—No.

Ron se arrojó a su cama y antes de cerrar los doseles dijo:

—Entonces tu tampoco quieres saber.

Su improvisada siesta se vió invadida por unos sueños muy extraños que debían haber sido producto de pasar tanto tiempo con la insufrible de Greengrass.

Música alta, sala común sombría, alcohol, manos...no, sus manos en una cintura moviéndose al compás, vestido dorado, cabello rubio por todas partes, frases sueltas.—Ves que eres capaz de divertirte Weasley.Después la confusa escena pasaba a otra sin tanto ruido, shots de alguna bebida alcohólica, la risa de Greengrass, la voz de Greengrass contándole algo ¿Qué era?Lo último que vió antes de que el sueño se desvaneciera, fueron dos ojos azules iluminados por una sonrisa, mirándole directamente.