Voy a dejar de prometer cosas que no se si voy a cumplir. (No me maten, publicar en una semana se me hizo imposible )

Gracias a las nuevas lectoras por sus comentarios y espero que disfruten el capítulo. Creo que podría decir que se vienen cosas mas...interesantes para nuestros protagonistas.


Los días parecían ir en cámara lenta desde la fiesta del sábado, y Hermione comenzaba a preguntarse si a lo mejor esto solo le estaba ocurriendo a ella.

Sus amigos vivían en una aparente normalidad en la que no tenían ni una pista de lo que ocurría en los profundidades de los pensamientos de Hermione. "Ron se volvería completamente loco" concluyó ante el fugaz recuerdo de unas fuertes manos en su cintura. "No vayas por allí Hermione". Pensar en el beso de Draco Malfoy era peligroso, pensar en Draco Malfoy en general era peligroso. Muchas veces creyó que alguien podría ver la verdad en sus mirada con solo verla a los ojos, ver su traición. Mentiría si no dijera que imaginó las reacciones de Harry y Ron un millón de veces, no la perdonarían nunca y su amistad quedaría arruinada para siempre. "Menos mal que no volverá a ocurrir" se reconfortó. Todos tienen un secreto que se llevarán a la tumba, el de Hermione Granger es haber sucumbido ante Draco Malfoy.

Y claro, también estaba la estúpida angustia que le invadía el pecho cuando recordaba que él había vuelto a insultarla. Ni siquiera tenía fuerzas para sentirse molesta, se hallaba triste y avergonzada porque por mas que odiara admitirlo, en el fondo creyó que de verdad había cambiado.

—Tierra a Hermione ¿Estás con nosotros?—Harry chasqueó los dedos frente a su rostro regresandola de su ensoñación.

—¿Eh? Si, si ¿Que ocurre?—dijo fijando sus ojos en Harry y notando que efectivamente no había estado prestando nada de atención. Verlo a la cara hizo que se le volviera a encoger el corazón de culpa.

—El profesor Slughorn acaba de decir que nos acomodemos con nuestros compañeros de proyecto y tu no te has movido de tu asiento ¿Segura que estás bien Hermione?

¿Compañeros de proyecto? ¡Malfoy! Maldita sea su suerte. Había hecho un gran progreso ignorandolo éstos últimos días, aunque presentía que él había estado haciendo lo mismo.

—Claro, estupendamente—dijo entre dientes.

Ni siquiera lo miró cuando caminó hacia el asiento vacío junto a Malfoy y se dejó caer en él.

—¿Extrañándome Granger?—dijo en un tono desprovisto de humor, como si lo preguntara en serio.

—Cállate.

—No seas tan dura—Hermione lo vió moverse por el rabillo del ojo pero se negó a mirarlo— ¿No extrañaste...esta cercanía?—susurró muy cerca de su oido en un intento de molestarla que estaba funcionando muy bien.

La Gryffindor se sintió enrojecer y rogó que nadie se estuviera percatando del extraño intercambio. Que Malfoy se sentara en las últimas filas le daba una gran ventaja. Para asesinarlo.

Espantandolo como a un insecto se volteó furiosa y lo enfrentó. Gran error, porque ahora tenía esos pálidos ojos tan cerca como la otra noche, lo que sólo logró distraerla y que olvidara lo que estaba por decirle.

—¿Sin palabras Granger? Tengo ese efecto en la gente—dijo disparándole una pequeña sonrisa socarrona, aunque en sus ojos había cierta frialdad. Hermione sacudió la cabeza volviendo a la realidad. Lo odiaba, y no soportaba que actuara como si todo lo que venía sucediendo entre ellos fuera normal.

—Callate Malfoy, no voy a hablar contigo mas que para el beneficio de éste proyecto así que puedes ir dejándome en paz si no quieres volver a convertirte en hurón muy pronto y créeme, mi paciencia está alcanzando su límite.

—¿Eso es todo, señorita Granger?

Hermione con horror se percató de que toda el aula se hallaba en silencio y el profesor la observaba fijamente, junto con el resto de los alumnos incluyendo a Harry y Ron que, sin tener idea de lo que ocurría, observaban a Malfoy con ganas de descuartizarlo.

Hermione se limitó a observar avergonzada su escritorio.

—Si, profesor Slughorn. Disculpe.

—Verá, señorita Granger. No he oido mas que maravillas de usted de otros profesores en cuanto a su rendimiento académico y comportamiento. No me gustaría discrepar con ellos ¿Me comprende?

Hermione apretó la mandíbula al sentir a Malfoy disimular una risa con una tos y simplemente asintió al profesor.

—Bien, usted y su compañero serán los primeros en entregarme el informe que pedí para ésta semana.


El informe estaba excelente, no es que Hermione esperara algo diferente, pero que lo que el profesor resaltara continuamente era lo bien detallada que estaba la parte que Malfoy había escrito le daban ganas de gritar. Como si el hurón necesitara mas razones para inflar su ego.

Ambos habían dispersado los ingredientes a lo largo de la mesa de trabajo y se disponían a iniciar con la elaboración de la poción. Hermione se hallaba algo nerviosa al respecto, había realizado pociones avanzadas antes pero tener un compañero que podría arruinar cualquier avance la mantenía en constante angustia. Aunque Malfoy había demostrado capacidad en la teoría de las pociones, sus habilidades prácticas estaban por verse.

—Por supuesto, como ya expliqué la clase anterior pero repito en caso de que lo hayan olvidado, la Amortentia no crea amor—comenzó el profesor, llevándose las manos a los bolsillos del saco— Es imposible crear o imitar el amor. Sólo produce un intenso encaprichamiento, una obsesión. Probablemente sea de las pociones más peligrosas y poderosas que deban elaborar. Por lo que les sugiero que tengan el máximo cuidado y responsabilidad. Pueden comenzar ahora mismo, pero durante las siguientes tres semanas estarán por su cuenta.

Hermione tomó una profunda respiración y abrió su libro de texto. Después de leer las primeras instrucciones se dirigió a Malfoy sin apartar la mirada del libro.

—Tú puedes ir cortando el asfódelo mientras yo preparo la infusión de tisana, no debería tomar mucho tiempo—Sin esperar respuesta se volteó para dirigirse al armario de ingredientes cuando sintió que la tomaban del codo.

—Disculpa Granger, creo que me perdí el momento en el que decidimos que estabas a cargo.

Lo miró a la cara y le frunció el ceño.

—Nadie está a cargo Malfoy, estoy intentando agilizar la preparación de la poción.

—¿Crees que no noté como inconscientemente decidiste darme la tarea más fácil para no tener que lidiar conmigo? Yo no soy Potter o Weasley Granger, aunque entiendo que estés acostumbrada a trabajar con inútiles.

Hermione se zafó del agarre del rubio y se llevó las manos a la cara para ahogar un grito de frustración. El idiota la irritaba pero no pudo evitar preguntarse ¿De verdad estaba haciendo eso de forma inconsciente? No es que Harry o Ron fueran inútiles, pero quizás si tendía a subestimar a la gente de vez en cuando.

Dió un gran respiro para calmarse. Parecía hacerlo mucho últimamente.

—Bien Malfoy ¿Como sugieres que dividamos las tareas?—preguntó casi entre dientes.

—Oh descuida,cortaré el asfódelo mientras tu preparas la tisana. Sólo quería asegurarme de que supieras que no estabas a cargo.

Cerró los ojos y contó hasta diez. Iba a matarlo de forma tan lenta y dolorosa que terminaría prefiriendo el beso del dementor.

—Si ya terminaste de asesinarme en tu cabeza Granger te agradecería que comenzaras.

Sacudiendo la cabeza y rodando los ojos

se dirigió al armario de ingredientes. Cuando regresó con las hierbas que necesitaba, Malfoy ya había cortado el asfódelo y arrojaba los trozos al caldero.

—¿Como nos organizaremos para ésto Malfoy?—cuestionó mientras colocaba un caldero mas pequeño bajo otro mechero para comenzar a hervir la infusión—Muchos de éstos ingredientes deben ser colocados en horas y contextos específicos.

—Ya lo se Granger. Aunque la ilegalidad no me molesta especialmente, estoy seguro de que si le pedimos a Slughorn un pase especial para andar de noche por el castillo nos lo dará. El viejo ha estado pacientemente en su escritorio esperando a ver quién se acerca primero.

Hermione le dió una ojeada al profesor mientras colocaba la tisana ya hervida en el caldero principal y se percató de que estaba en lo cierto. Malfoy era mas observador de lo que le habría dado crédito.

En ese momento sonó la campana anunciando el cambio de clases y Hermione procedió a tapar el caldero y a ordenar su pertenencias.

—Tu pídele el pase al viejo y ya veremos.

—Tu tampoco estás a cargo sabes—dijo inútilmente, porque como hacía siempre que le convenía, la ignoró olímpicamente.

—No me agrada la idea de verte mas de lo necesario Granger pero ya que estoy atascado contigo es lo que hay—dijo colocándose el bolso en el hombro y dándole la espalda— Te veo a media noche en el campo de quidditch.

*

Theo se sentía extraño, últimamente había un sensación dentro de él a la que no podía darle nombre pero que solo aparecía cuando cierta Ravenclaw se le colaba en la mente, o cuando la tenía cerca, como sería el caso de ese día. Luna lo había convencido de ir a buscar algunas de sus criaturas en la orilla del lago negro y el no había podido (¿o no había querido?) negarse. Lo había "convencido" muchas veces desde ese primer encuentro que tuvieron junto a la fuente y su peculiar amistad no hacía mas que ir en aumento. Él no veía ninguna criatura realmente, pero Luna era feliz y el lograba ver esa bonita sonrisa de cerca. Todos felices.

Cuando llegó la hora del encuentro, Theo descendió las escaleras hacia la sala común a paso ligero hasta que unos gritos lo hicieron detenerse, no se oían muy felices, contempló pasar de ellos y simplemente largarse pero la mención de un nombre en especial lo hizo pegarse a una de las paredes cubierta por las sombras y escuchar.

—Me hizo sentir tan humillada ¿Por qué Draco me desprecia tanto de repente? Soy hermosa, inteligente, rica y sangrepura ¿Qué más puede querer un chico?

Theo asomó un poco la cabeza por el marco de la puerta y alcanzó a ver a Astoria Greengrass secándose los ojos con un pañuelo mientras le contaba sus problemas a nada menos que a Marcus Flint. "¿Desde cuando eran cercanos?" "¿Que tiene Draco que ver en todo ésto?" se preguntó. Él sabía que su amigo había cortado toda relación con Astoria y había seguido con su vida, no parecía ser el caso de la menor de los Greengrass.

—Malfoy es un imbécil Astoria, haciéndote sufrir de esta forma—espetó con enfado—Tratarte como basura, y además obligarte a ver cómo se follaba a otra ¿Ya te dejó verdad? ¿Por qué no solo dejarte en paz? El desgraciado no se merece a una mujer como tú.

Theo observó boquiabierto como Astoria se acercaba despacio a él y colocaba una mano en su pecho en una caricia sugerente.

—Pero tu si me mereces ¿Verdad, Marcus? ¿Harías lo que fuera por mi?

Marcus pareció animarse por la atención y la atrajo hacia sí.

—Por supuesto nena, tú deseos son mis órdenes.

Astoria esbozó una sonrisa perversa que Marcus pasó por alto completamente.

—Quiero que descubras quien era la zorra con la que Draco me tendió esa emboscada—pidió en tono lastimero mientras enrrollaba sus brazos al cuello del muchacho y dejaba su boca a centímetros de la de él— Y quiero que los hagas pagar.

*

Odiaba siquiera pensar en esa frase, pero Malfoy tenía razón. Slughorn le había tendido el pase para andar por la escuela durante la noche apenas la había visto acercarse al escritorio.

Si tan solo librarse de Harry y Ron fuera tan fácil como librarse de que Filch la cuestionara en los pasillos.

—No me agrada la idea de que te veas con Malfoy a estas horas Hermione—dijo Ron observándola de brazos cruzados desde su lugar en el sillón frente a la chimenea.

—Yo no pedí ésto Ron, no tengo opción. Necesitamos luz de luna para la poción y lo sabes.

No le gustaba hablar de Malfoy con Harry y Ron. Sentía que si se esforzaban lo suficiente podrían ver la imagen del beso centellando vividamente en su memoria.

—Está bien Hermione, solo ten cuidado. Se que Malfoy parece un tipo diferente éste año pero yo no bajaría la guardia a su alrededor.

Hermione suspiró y se cruzó de piernas en el sofá. Había decidido usar ropa muggle esta noche, nada ostentoso, solo sus viejos jeans azul claro y una sudadera roja que nunca habían fallado en brindarle comodidad cuando debía hacer proyectos largos.

—Gracias por la preocupación Harry pero de verdad no es necesario. Malfoy no va a hacerme nada y en todo caso tengo mi varita— dijo distraídamente mientras se levantaba y observaba su reloj de muñeca. 23:50.

Despidiéndose rápidamente de sus amigos corrió fuera de la sala común en dirección al campo de quidditch. No sabía por qué Malfoy había pedido específicamente ese lugar para su encuentro pero no había podido localizarlo en todo el día luego de la clase de pociones para discutirlo, así que se había resignado.

Una vez allí no supo en que lugar exacto lo encontraría por lo que se dirigió a las gradas y se sentó a esperar. Desviando la mirada hacia el campo se percató de que técnicamente no tendría que esperar mucho, porque Malfoy se hallaba en su escoba dando piruetas en el aire cual profesional. Hermione lo envidió un poco en ese momento.

No es algo que admitiera fácilmente pero el vuelo es de las pocas actividades mágicas que nunca había podido dominar, y su miedo a volar no hacía mas que acentuar su sentimiento de fracaso.

—¡Oye, Malfoy!

Malfoy giró la cabeza en su dirección y emprendió vuelo hacia las gradas hasta quedar suspendido en el aire frente a su asiento.

—¿Disfrutando el espectáculo?

Hermione se encogió de hombros con fingida indiferencia.

—Eh visto mejores.

Malfoy soltó un bufido.

—Si, claro ¿A quién? Como digas Potter me descojono.

—Ron por ejemplo, o Ginny. Estoy segura que te vencerian con los ojos cerrados.

Malfoy casi pierde el equilibrio en su escoba.

—¿Los pobretones?—escupió incrédulo las palabras—No puedes estar hablando en serio Granger, no podrían vencerme ni aunque me rompiera los dos brazos.

Hermione aguantó la risa ante lo indignado que se veía. No tenía ni la mas remota idea de quién tenía mejores habilidades de vuelo objetivamente hablando, pero meterse con él era muy divertido y hasta le hacía olvidar que seguía enfadada con él.

—Como sea, déjate de estupideces y ven al campo, tengo el caldero y la raíz de angélica.

Cuando Hermione pisó el cesped del campo de quidditch, Malfoy ya había descendido y tenía la escoba en la mano derecha. En el suelo junto a él había una lámpara y el caldero con la poción.

En silencio, se sentaron y Hermione procedió a colocar la raíz procurando que le diera bien la luz de la luna, habían tenido suerte de que no se encontrara nublado.

Mientras revolvía la poción sentía a Malfoy mas cerca de lo que en realidad estaba, odiaba sentirse tan consciente de si misma a su alrededor. Y otra vez ese endemoniado beso que no dejaba su mente y las dolorosas palabras que había pronunciado después.

—¿Por qué lo hiciste?—preguntó quedamente, y en el momento en que sus palabras salieron quiso regresarlas a la fuerza.

Lo sintió observarla pero no se atrevió a regresar la mirada. Lo hecho hecho está, y esta conversación no pintaba agradable.

—¿Qué cosa?

—Ya lo sabes.

—Ya te lo dije Granger, quería librarme de la pesada de Astoria no se que mas quieres que te diga—dijo en tono impaciente. Y esta vez si volteó a verlo.

—¡Quiero la verdad!

Ambos se habían parado y se enfrentaban.

—¿Que mas te da Granger? Fue solo un beso.

Hermione se acercó hasta quedar a una peligrosa distancia de él.

—No se que clase de juego estás jugando pero no quiero formar parte de él. Tú jamás me habrías tocado un pelo y ahora actúas como si besarme fuera go normal, después me llamas sangresucia como si nada hubiese cambiado ¿Qué es lo que pretendes de mi, eh?—Lagrimas de frustración inundaban sus ojos pero se negó a que se derramaran.

Se volteó para largarse pero una mano la tomó con firmeza del codo.

—¿Que quieres que te diga Granger? ¿Que te besé porque te veías condenadamente caliente en ese vestido y no pude resistirme? ¿Qué el hecho de que Astoria apareciera por allí fue una excusa perfecta? ¿Qué odié haberte dicho sangresucia porque hace tiempo que ya no creo en esa mierda y que, maldita sea, lo lamento? Lo lamento.