¡Estoy de vuelta! antes que nada pido disculpas por la demora, la última vez que actualicé dije que había comenzado la universidad e iba a estar mas ocupada y la verdad es que apenas tenía tiempo para mi y no quería venir a escribirles capítulos sin ganas.

Así que nada, no se si alguien seguirá leyendo esto pero espero que no me maten (?) y disfruten el capítulo que es un poquito mas largo y hay un poco de todo.

Nos vemos en la próxima actualización que ahora si se vienen mas seguido.


—¿Has experimentado esa sensación de intentar recordar algo con todas tus fuerzas y no lograrlo?

Harry se alejó de sus propios pensamientos y centró la vista en su amigo.

—Si, pero me doy por vencido al segundo intento y tu parece que llevas dándole vueltas a algo toda la semana ¿Que ocurre Ron?

El comportamiento de su amigo había sido un tanto irregular en los últimos días, se hallaba de peor humor que de costumbre y se notaba a leguas que estaba ocultándole algo. Aunque seria hipócrita de su parte molestarse cuando él no le había dicho ni una sola palabra sobre su pacto con Parkinson. El solo hecho de pensar en la Slytherin era suficiente para ponerlo inquieto.

Ron se sentó en su cama y lo observó durante un momento.

—Vas a odiarme.

—No seas ridículo.

—No, de verdad. Yo mismo me odio en éste momento.

—Por Merlín Ron, no puede ser tan grave.

Cuando Ron parecía haberse decidido a contarle lo que le abrumaba, la puerta se abrió y Neville entró apresuradamente. Pareció sorprenderse al verlos.

—¿Que hacen aquí todavía chicos? ¡Estamos llegando tarde a transformaciones!

Cuando Neville se dirigió a su cofre donde aparentemente había olvidado algo, Harry le dirigió una mirada a Ron que implicaba que su charla tendría que esperar.

*

Ese día en transformaciones Ron no sólo no recibió un saludo de Daphne, si no que ni siquiera reconoció su presencia. Y ésto por alguna razón le molestó más de lo que debería.

*

Draco había recibido una carta de su tía.

Cuando vivía con sus padres, éstos solían enviarle paquetes con regalos que presumir a sus compañeros de casa, cosas que ni siquiera necesitaba pero que lo hacían sentirse mejor, superior. Casi nunca había verdaderas cartas allí, a excepción de alguna esporádica que su madre le enviaba a escondidas de su padre.

"—Déjate de sentimentalismos con el muchacho Narcissa, sólo lo volverás un mocoso débil y patético.

Recuerda Draco, la frialdad y astucia de los Malfoy siempre será tu mayor arma."

Draco aún no estaba muy seguro de si su padre estaba en lo cierto. La aparición de su tía había alterado algunos aspectos de su vida, eso era innegable, pero hay cosas de él, de su escencia, que quizás no cambien nunca.

En la carta, Andrómeda expresaba:

"Querido Draco: ¡A ver si le dejas saber a tu tía cómo estás de vez en cuando! Escribirme no va a matarte muchacho. En fin, a lo importante. Tengo noticias de tu madre. Y antes de que te alteres, si, está bien. No especificó su paradero ni ninguna forma de contactarla, pero espero que esta noticia te brinde un poco de tranquilidad. Estoy segura de que tu madre tiene razones para hacer lo que hace, no guardes rencor en ese corazón tuyo. Saludos, Andrómeda."

Draco puso los ojos en blanco, sintiendo la necesidad de discutir que estaba en todo su maldito de derecho de sentir rencor, sobre todo porque decidía hablarle a su tía antes que a él. Sin embargo no podía obligarse a hundirse completamente en el odio cuando lo que mas sentía era tristeza. Y lo odiaba, lo odiaba porque amaba a su madre y ella le había fallado.

Sacudiéndose el sentimentalismo de encima dobló la carta y la colocó en un bolsillo de su túnica.

Draco se disponía a abandonar la sala común en dirección a su primera clase del día cuando Theo se planta delante suyo con semblante intranquilo.

—Oye ¿Tienes un minuto?

Draco rechistó hastiado. Ya iba tarde.

—¿Tiene que ser ahora? Ando algo justo de tiempo y creo que tu también.

—Draco, por Merlín, solo cállate y escucha— El castaño se acomodó la correa del bolso y se acercó a él como si fuera a confiarle un secreto— No se en que lío andes metido con Astoria pero ella y Flint están planeando algo.

Draco frunció el ceño al oir ese nombre, Marcus Flint no le había dado problemas en días pero eso no significaba que debía bajar la guardia. El bastardo estaba prendado de las faldas de Astoria y no sabía hasta donde sería capaz de llegar por ella.

—Necesito contexto, si fueras tan amable.

—Mira, no hay tiempo, solo quería ponerte al corriente. Encuentrame después de clase y te contaré todo. Si lo que oí es cierto, deberás cuidarte las espaldas.

Y de esa manera, Theo Nott desaparecía por la puerta y Draco Malfoy sumaba otro fastidio a su lista.

*

A media mañana, Ginny se hallaba sentada en el alféizar de una enorme ventana de uno de los pasillos con vista al patio, degustando una manzana roja con aire distraído a la vez que pensaba en su conversación con Hermione de la noche anterior.

La castaña tenía razón, si quería avanzar en su plan de llamar definitivamente la atención de Harry debía hacer algo que le impactara y lo hiciera reflexionar de verdad sobre lo que se había perdido al rechazarla. Y que mejor forma de hacerlo que apareciendo por los pasillos colgada del brazo de un Slytherin, y no cualquier Slytherin, uno de los del grupito de Draco Malfoy. Se volvería loco. Aunque también estaba el detalle de que tendría que mentirle a su hermano también y éste no se lo tomaría nada bien.

Su mente vagaba en busca de soluciones cuando su agarre en la manzana desapareció y Ginny se vió arrastrada de vuelta a la realidad.

—¡Oye!

—¿No deberías estar en clase, pelirroja?— Preguntó Blaise Zabini con las cejas alzadas y una sonrisa traviesa para luego darle un gran mordisco a su manzana.

Ginny amagó a arrebatarsela pero Blaise a su vez dió un paso hacia atrás y la colocó fuera de su alcance.

—¿No deberías estar tú en clase? Y devuélveme eso.

—Uh,uh. Yo pregunté primero.

Ginny volvió a intentar recuperar la manzana pero el moreno la esquivó una vez mas así que desistió de la tarea, aunque de muy de mala gana.

—El profesor Binns tenía un asunto fantasmal de suma urgencia así que tenemos el periodo libre. ¿Cuál es tu excusa?

El Slytherin se encogió de hombros mientras contemplaba la manzana.

—Me salté transformaciones.

La pelirroja alzó ambas cejas.

—McGonagall va a echarte la bronca.

Blaise le devolvió una sonrisa traviesa que debía admitir, bajo mucha reticencia, que tenía cierto atractivo. Que sea tan popular entre las jóvenes del colegio no era una idea tan descabellada después de todo.

Aunque no alcanzaba a comprender cuales eran sus intenciones en ese momento. ¿Habría venido a presionarla con lo de la propuesta?

—Puede ser ¿Te importa?

La chica de pronto notó como los pocos estudiantes que polulaban por el pasillo comenzaban a prestarles mas atención de la deseada.

—¿Que quieres Zabini? Corta el rollo.

Ginny comenzaba a cansarse de este jueguecito que habían comenzado, ellos no eran amigos, apenas eran dos conocidos que se habían besado en una fiesta, debía recordarselo.

Recuperando parcialmente la seriedad Blaise la miró a los ojos de una manera tan intensa que sintió la necesidad de apartar la mirada, y ella nunca apartaba la mirada.

—¿Pensante en mi propuesta?

—¿Quién es la chica?

—Yo pregunté primero, es de mala educación responder una pregunta con otra.

Ginny emitió un suspiro exasperado.

—Si, he pensado en tu propuesta. Ahora ¿Quién es la chica?

Zabini dejo salir un chasquido fastidiado

—Pansy.

—¿Parkinson?— preguntó tontamente, a pesar de todo la mirada que le dió Zabini denotaba sinceridad, por lo que no dudaba de que sus palabras fueran ciertas, pero creyó que por tanto secretismo sería alguien mas inalcanzable.

De todos modos si se ponía a pensar en ellos con detalle, tenía lógica, tenía entendido que eran mejores amigos y aunque odiara admitirlo, Parkinson no era fea en lo absoluto.

—No veo por qué me necesitarías— continuó— Ella es tu amiga ¿O no? habla con ella y problema resuelto.

—El problema, Weasley— comenzó luego de rodar los ojos— es precisamente ese. Nos conocemos desde que eramos niños. Ella, Draco, Theo y yo somos como hermanos, lo que necesito es que ella deje de verme como uno. Y ahí es donde entras tú.

—¿Por qué yo?

Él le había explicado la última vez que hablaron que debía ser ella porque la chica que le gusta, quien ahora sabemos que es Parkinson, los vió besarse en la fiesta. Pero la razón es un poco débil ya que ella misma lo había visto besar incontables chicas esa misma noche. ¿Que tenía ella de especial?

—Primero que nada eres una Weasley— ignorando el ceño fruncido de Ginny, continuó— Y segundo que eres una Gryffindor. ¿Debo explayarme más? Además se que a Potter le molestaría nuestra falsa relación por razones similares ¿o me equivoco?—finalizó con una sonrisa de las suyas.

Ginny le lanzó una mirada suspicaz.

—¿Por qué asumes que Harry tiene algo que ver?

—¿Vas a negarmelo? Debo haber imaginado el cruce intenso de miradas antes de que me metieras la lengua hasta la garganta.

Ginny no le dió el placer de sonrojarse.

—Está bien, tienes razón— suspiró y dió un paso mas cerca de él, levantando un poco la mirada por la diferencia de altura.— Acepto el trato Zabini, pero te doy un mes. Ni un minuto mas, si esta cosa no funciona, estoy fuera.

Zabini le regaló una sonrisa pícara de dientes blancos.

—Tranquila Weasley, yo siempre consigo lo que me propongo.

Dejó la manzana a medio comer en la mano de la chica y desapareció por el pasillo.

*

Granger había estado evitándole como la peste.

No importa la de veces que intentó cruzar miradas para burlarse un poco de ella, la bruja no le había hecho ni caso.

Draco ni siquiera sabía concretamente por que de repente quería tanto la atención de la Gryffindor, quería creer que era para molestarla, que se debilite y ceda ante él.

Aún se avergonzaba un poco ante lo abiertamente sincero que había sido con ella la noche anterior y se maldijo un por ello, sin embargo nada de lo que dijo había sido una mentira. Si la había besado porque quiso y si se arrepentía de las muchas cosas que dijo en el pasado. La muerte de su padre, la partida de su madre y su actual convivencia con alguien como si tía Andrómeda supusieron todo un cambio en su vida y en su forma de ver las cosas, de repente lo que antes parecía importante ya no lo era tanto. Era hora de que comenzara a vivir según sus términos.

Sin embargo, eran las últimas palabras que le había dedicado a la castaña las que trajeron una sonrisa de lado a sus labios en ese momento.

"Voy a asegurarme que seas tú la que me termine rogando por un beso."

Vaya que lo haría, sabía que la chica no era inmune a sus encantos, la cosa es probar hasta donde llegaban sus límites.

La imagen de Theo viniendo hacia él lo sacó de sus pensamientos sobre Granger de forma repentina, ambos tenían una conversación pendiente a la que le había estado dando vueltas todo el día y quería sacarse de encima de una vez.

—Oye.

Colocó una mano en el pecho de su amigo cuando éste estaba dispuesto a pasar sin detenerse, aparentemente sin haberlo visto.

—Draco, ¿Que pasa?— dijo y sonrió como su fuera la primera vez que lo veía en el día.

Draco miró a su amigo como si fuera tonto.

—Como que que pasa idiota, no me jodas. Dijiste que te buscara después de clase porque tenías algo para decirme, anda, dilo rápido.

—¿De que hablas? Es la primera vez que te veo en todo el día, ¿te cortaron un polvo o qué?

Esto comenzaba a sacar al rubio de sus casillas, su paciencia tenía un límite y el imbécil de su amigo estaba por alcanzarlo.

—Dejate de putas bromas Nott porque me estás cabreando.

—Oye, no tengo idea de que mierda me estás hablando. Tengo cosas que hacer, ve a tomar aire o algo.

Con el ceño fruncido Draco lo dejó ir porque con el humor con el que lo había dejado terminaría por maldecirlo.

Pasándose una mano por el cabello en señal de frustración, decidió que su amigo era imbécil, o le habían modificado la memoria.

Y ninguna de las dos opciones le gustaba un pelo.