Notas de la autora:

Está bien, voy a confesar que odié el hecho de que Abrams explotara Vulcano. Vamos, ¿seis mil millones de muertos? No, gracias. Entonces voy a reparar eso, con un poco de ayuda de Jim. Además, toda esa idea sobre Spock abandonando su puesto, y transportándose a vulcano cuando Pike lo dejó a cargo no funciona para mí. A menos que, por supuesto, él tuviera un doble que pudiera dejar atrás.


Finding T'hy'la de CMM

(Traducción autorizada)

Capítulo treinta y nueve: La caballería no siempre tiene caballos

Jim verificó una y otra vez cada instrumento y cada lectura en la consola de su transbordador, incluso mientras mantenía un ojo en los sensores de la nave de Pike, que volaba directamente sobre él ocultándolo como un ave de rapiña. Con suerte, la apuesta de Chis valdría la pena, y la nave de Nero no vería a Jim hasta que fuese demasiado tarde para detener su entrada a la atmósfera de Vulcano e intentar detener lo que sea que el jodido Nero haya planeado para el hogar adoptivo de Jim. El plan que rápidamente había elaborado era bastante simple y directo, de la manera en la que a Jim le gustaban sus planes, pero eso no significaba que no pudiera salir terriblemente mal.

Jim sudaba ligeramente dentro de su traje de descenso, aunque no podía quitárselo porque si todo iba de acuerdo al plan, tendría que estar listo en cualquier instante para hacer estallar la escotilla del transbordador y descender en caída libre a través de la notoriamente más delgada atmósfera de Vulcano, que ahora probablemente estaría llena de piedras, humo, escombros y sustancias químicas de todo tipo, debiendo caer a una velocidad en la cual Jim ni siquiera quería pensar, hasta que, con suerte, la interferencia que era causada por ese taladro de mierda de Nero cesara, porque el taladro explotaría, permitiendo de este modo que los sensores y transportadores de la Enterprise entraran de nuevo en acción, probablemente un jodido milisegundo antes de que James T. Kirk se convirtiera en una mancha insignificante de grasa en las rocas del cañón Lakehy'la. No era exactamente la manera en que había esperado irse -Jim había planeado morir a los 150 años, justo después de haber cogido a Spock hasta la inconsciencia. Pero tal como dice la clásica canción (You can't always get what you want)*, no siempre puedes conseguir lo que quieres- Jim compartía el punto de vista de Chris Pike en cuanto a 'detener a ese hijo de puta, incluso si tengo que sangrar para hacerlo'. Sólo tenía que esperar que los de transporte pudieran sacarlo de ahí y regresarlo de nuevo a la nave antes de que se estrellase. Más vale que cualquier técnico que Spock tuviera manejando la consola, tuviera muy buenos reflejos.

Jim hizo varios ajustes, programando algunos cambios que había verificado previamente con el Señor Scott, su ingeniero favorito, que aún se encontraba asignado a la Enterprise, tal como lo había estado cuando Jim había realizado su viaje siendo cadete, algo que le parecía haber vivido hace cuatro vidas.

-"Bue, sí"-había dicho Scotty, asintiendo cuando Jim le había mostrado de manera apresurada la fórmula garabateada en su padd- "eso va hacerlo subir como un cohete hecho con una botella"- Scott le había ratificado-"Sin importar qué tipo de revestimiento tenga ese pequeñajo taladro Romulano, la mezcla de combustible con antimateria lo enviará al reino de los cielos."

-"Genial"- había respondido Jim, antes de preparar la configuración. Una vez que lograra estar cerca del taladro, todo lo que tenía que hacer era dispararle a los cables de la grúa y conseguir que estos quedaran firmemente envueltos alrededor de la estructura, de modo que la nave giraría en espiral, preferiblemente en el punto más débil, rodeando la plataforma unas cuantas veces. Tendría que saltar y dejar que la nave chocara, para que la gravedad y el fuego hicieran el resto, todo mientras él caía en picada hacia el precipicio como Wiley Coyote. Por supuesto, esto no sería un problema si los jodidos transbordadores tuvieran torpedos de fotón. En ese mismo momento Jim decidió que cuando fuese almirante (Hey, ¡Selik le había dicho que lo sería!), se iba a asegurar de que todas las naves de transporte tuvieran torpedos de fotón.

También tenía la esperanza de que de alguna manera, Chris se las arreglaría para mantener a Nero y a sus matones ocupados hasta que fuese demasiado tarde para volar el culo de Jim por los aires, y entonces Jim tendría que buscar una manera de sacar a Chris de la nave de ese loco Romulano, ya que dudaba que Nero colocara una menta en la almohada de Pike. Sip, sin problemas. Jim no pudo evitar preguntarse si tal vez Huesos tenía razón, quizás Jim estaba jodidamente loco. Pero está sería su mejor oportunidad; sólo tenía que hacer que funcionara para todo el mundo.

Jim comprobó su curso una vez más, viendo parpadear los indicadores mientras el transbordador de Chris desaceleraba y giraba para acoplarse con la nave Romulana. Por un instante, Jim aguanto la respiración mientras se deslizaba por debajo de la nave Romulana, en dirección a la atmósfera de Vulcano y la gigante plataforma de excavación.

-"Buena suerte Chris"- susurró Jim, viendo la nave de Pike desaparecer en el puerto de acoplamiento- "No dejes que esos bastardos te destruyan, nosotros te sacaremos de ahí."


-"Señor"- Uhura se giró en su consola y se dirigió a Spock, quien estaba sentado en la silla central -"Hay varias llamadas de auxilio provenientes de Vulcano; al parecer algunos han logrado atravesar la interferencia. Dicen que están evacuando el planeta utilizando cualquier transporte que esté disponible."

Para sorpresa de Spock, el viejo Vulcano que decía ser él se levantó de su silla y caminó apresurado hasta la estación de Ciencias, operando sin problema los controles para comprobar los escáneres que se enfocaban en Vulcano.

-"Estoy detectando varios sensores fantasmas, podrían ser naves"-reportó Selik, levantando la cabeza para poder mirar directamente a Spock -"quizás Sarek está en uno de ellos"–agregó tranquilo.

Spock sacudió la cabeza- "No"- contestó, igualmente tranquilo- "Conozco a mi padre tanto como tú, si eres quién mi compañero y tú afirman que eres. Sarek se quedará con su gente, incluso mientras uno solo de ellos esté en peligro. Es mucho más probable que él y el Alto Consejo tomen refugio en el Arca Kátrica, en lo profundo de las cavernas sagradas."

El viejo Vulcano asintió -"Debería haber sabido mejor que nadie, que no puedo intentar mentirme a mí mismo"- observó- "Ciertamente debes tener razón. Sarek se quedará, al igual que lo hará quien sea su esposa."

Spock sintió una punzada, un terrible dolor al pensar en su madre en peligro. Pero lo apartó y lo puso donde debía estar, en lo profundo de su ser, al lado de su amor y del miedo por Jim.

-"Señorita Uhura"- se giró nuevamente a la oficial de comunicaciones- "Envié una advertencia general a todas las naves de Vulcano. Suministre las coordenadas de la nave enemiga, y alerte a todas las naves en la zona para que se vayan lo más rápido posible, tomando cualquier ruta lejos de la nave Romulana. Hágales saber que el planeta está en peligro, y no hay lógica en dejar que sus vidas también sean arrebatadas. Proporcióneles las últimas coordenadas conocidas de la Flota de la Federación; ellos pueden dirigirse allí en busca de protección. Difunda el mensaje con todo el poder que el Señor Scott pueda generar y trate de compensar la continua interferencia."

-"Sí, señor" -Uhura contestó rápidamente -"pero no sabré si ellos lo recibieron"

-"Haga lo que pueda"- dijo Spock.

-"Señor Spock"- Sulu levantó la vista de su tablero- "Ambos transbordadores han desaparecido visualmente, señor. La nave Romulana ha recibido al Capitán Pike y el Teniente Kirk acaba de entrar a la atmosfera".

-"Muy bien"- Spock dijo con toda la calma que fue capaz de reunir- "Continúe monitoreando todos los intentos de comunicación. Continúe coordinando con todas las secciones científicas y con ingeniería las formas de quitar la interferencia generada por los Romulanos"- Spock se forzó a permanecer en la silla del capitán, adaptando constantemente su oído para captar el flujo de informes así como la información que provenía de cada estación y cada departamento, su mente revisaba los hechos y los catalogaba, haciendo planes basados en escenarios que iban desde lo más probable a lo menor probable, firmando ordenes, monitoreando el desempeño de la tripulación y manteniendo su mente alejada de su compañero, que estaba en peligro, en un terrible peligro sin nadie a su lado. Spock observó que el resto del equipo estaba concentrado en sus asuntos, así que pensó que ninguno de ellos notaría su miedo y su preocupación.

Pero uno lo notó.

-"Ten fe en Jim" –le dijo Selik, colocándose tras el hombro derecho de Spock y hablando en voz baja para ser escuchado solamente por los oídos del Vulcano -"Créeme, conozco tus miedos"- continuó el viejo vulcano- "Pero también conozco a James Kirk. Sé que él prevalecerá."

Spock se giró ligeramente, viendo dentro de esos ojos negros que tenían en común, y que eran tan desconcertantemente familiares, y a la vez tan cargados de compasión y de sabiduría, algo que Spock apenas había comenzado a obtener –"No conozco al James Kirk de tu mundo"- contestó igualmente silencioso -"Pero éste es simplemente un niño."

Selik sacudió la cabeza- "Nunca fue un niño"- respondió con seguridad- "No de la manera que quieres expresar. Él encontrará una forma, confía en eso Spock. Jim no te agradecerá si al volver te encuentra completamente loco. Él regresará a ti, aférrate a ello."


Pike se detuvo en la puerta abierta de la nave, deseando con todo su corazón poder cerrarla de golpe y correr. Se enderezó, mirando a los helados ojos negros de su 'anfitrión' con toda la seguridad que pudo encontrar.

-"Soy el capitán Christopher Pike de la USS Enterprise, representando a la Federación Unida de Planetas."

-"Y yo soy Nero, representándome a mí mismo y a mi gente masacrada"- El calvo Romulano hizo una señal a tres de sus matones- "llévenselo, y no se molesten en ser gentiles, cuando se hayan divertido con él, tráiganlo a mis aposentos y asegúrenlo en la mesa de evaluación"- se dio la vuelta y salió del hangar mientras sus hombres se cerraron en torno a Pike, con sus puños golpeándolo de manera eficiente y sin misericordia.


-"¡Oh, mierda santa!" -Jim susurró, viendo fijamente esa pieza de maquinaria por la ventanilla, mientras se acercaba rápidamente. Cuando Selik había descrito un taladro gigante, Jim había intentado imaginarse algo que realmente pudiera atravesar la corteza de un planeta, pero había fracasado. Ahora sin embargo, podía entenderlo. Esta cosa era tan grande como un rascacielos y tan macizo como dos naves estelares, con una inmensa lengua de fuego al rojo vivo disparada desde la base, para luego desaparecer a través de la alta capa de nubes sobre Vulcano, sin duda, estaría cortando la corteza del planeta como un cuchillo caliente cortaría una barra de mantequilla. A Jim ya no le cabía ninguna duda de que esta cosa hiciera exactamente lo que Selik les había afirmado que haría, quebrar el planeta Vulcano como un huevo, para que al soltar en su núcleo la materia roja, fuese lo que fuese, hiciera volar el planeta en pedazos.

Jim apretó la mandíbula y presiono el cambio de rumbo, así como los códigos que permitirían que los escudos ubicados entre los depósitos de combustible de la nave se erosionaran -"No en mi presencia"- murmuró- "Ten Cuidado, maldito loco psicópata, el hijo pequeño de George Kirk está en tu camino, y la venganza es una perra"


-"¡Señor!"

Con el ceño fruncido en señal de irritación, Nero levantó la vista de su muy agradable labor, que era romper varios de los huesos del cuerpo humano, intentando conseguir información sobre los códigos de defensa satelital de la tierra que Nero necesitaba, específicamente los códigos que podían desactivar esas defensas. Hasta el momento, el humano estaba siendo sorprendentemente obstinado para un miembro de una raza tan débil e insignificante, pero el daño que Nero le había ocasionado hasta ahora era sólo el comienzo del día de entretenimiento, Nero tenía muchas ideas para poner en práctica –"¿Qué?"- estalló –"Estoy ocupado."

-"Señor, el taladro…"-el otro Romulano tragó grueso, sabiendo como su señor estaba a punto de reaccionar- "Está… bajo ataque"- dijo -"Hay cierto tipo de nave, un transbordador."

-"¡Krachlyla!" –Nero lanzó a su lacayo contra la pared de paneles de titanio, escuchando el sonido del cuello del hombre romperse con una expresión de sombrío deleite. Se giró para agarrar a Pike por el cuello, medio levantándolo de la mesa mientras sus dedos se clavaban férreamente en el cuello del humano -"¿Qué ocurre?" -le gritó, sacudiendo al ser humano- "¿Qué truco es este?"

De alguna manera Pike colocó una sonrisa- "Su nombre es Jim Kirk"-consiguió decir con voz ronca, sus labios se separaron en una sonrisa sangrante- "Él va a detenerte, tal como lo hizo su padre hace veintiún años."


-"¡Siñior!"-en la estación de ciencias, el Alférez Chekov se giró hacia Spock- "Siñior allí, es…. es fuego, siñior, en la plataforma alienígena."

-"Señor Spock, la interferencia está despejada"- reportó Uhura- "Hemos podido establecer comunicaciones con diversas naves de carga de Vulcano, así como con la Central Espacial de Vulcano" -Ella escuchó atentamente, presionando el auricular de comunicaciones contra su oído- "Las naves han reconocido nuestro mensaje; están partiendo para unirse a la flota. Las autoridades de Vulcano reportan terremotos por toda la superficie del planeta, así como erupciones volcánicas y otros disturbios sísmicos. No tienen suficientes naves para evacuar a todo el planeta."

-"¡Señor!"- habló Sulu- "Hubo una enorme explosión ¡la plataforma está rompiéndose!"

-"¡Señor Spock!"- La voz de Scotty se escuchó por encima de las demás conversaciones- "¡Transportadores operativos!"

Spock saltó de la silla- "Chekov, busque señales de vida. Ubique al Teniente Kirk, y localice al Capitán Pike en la nave enemiga. ¡y sáquelos de allí!"

-"Señor Spock"- llamó Sulu urgentemente- "El planeta, hay actividad sísmica masiva. El taladro se ha detenido, pero el planeta todavía puede explotar en pedazos."

Madre, padre, pensó Spock angustiado mientras se sentía paralizado, todo en él le exigía transportarse a la superficie y encontrar a sus seres queridos, para salvarlos o morir con ellos. Pero la nave, este era su deber…

-"Ve"-la voz resonó en sus oídos, Selik miraba a Spock, con ojos repletos de compasión -"Puedes estar en dos lugares a la vez"- dijo Selik con urgencia -"Serví bajo el mando de dos de los mejores capitanes en la historia de la Flota Estelar y también, fui Capitán de esta nave. Cuidaré de ella. Ve, encuentra a nuestros padres y sálvalos Spock."

Él no vaciló- "¡Capitán Spock tiene el puente! Diga al cuarto de teletransporte que esperen"- gritó mientras corría hacia el ascensor.

-"¡Spock!"- Uhura se colocó entre él y su meta-"¡No puedes ir! ¡Te matarán! ¡Maldita sea Spock! ¿Dónde está tú lógica?"

Él puso las manos en la cintura de ella para hacerla a un lado- "Cumpla con su deber Alférez"-le pidió -"Yo cumpliré con el mío"- se fue, dando una última mirada al Vulcano sentado en la silla del capitán.


Jim se sintió envuelto por el aire caliente como el fuego, mientras iba de cabeza en caída libre, como una saeta hacia el implacable paisaje de vulcano, el taladro había explotado sobre su cabeza y los trozos llameantes de escombros habían caído como lluvia, uno de ellos había golpeado y quemado un agujero en el paracaídas de emergencia de Jim, asegurándose que cayera aún más rápido.

Jim rebuscó en su correa y presiono el botón -"¡Kirk a la Enterprise! ¡Enterprise, vamos! ¡Localiza mi señal! ¡Localízala, maldita sea!, ¡voy en caída libre! Spock, ¿Spock dónde estás? ¡Localícenla y teletranspórtenme fuera de aquí, ahora!"


Spock se materializó en la entrada de las cavernas a las cuales había ido una vez durante los días sagrados, allí podía observar el Arca Kántrica, el recinto que albergaba la esencia de todos los que habían hecho de la cultura Vulcana lo que era. Si sus padres estaban en algún lugar, ellos estarían aquí. Corrió hacia el interior del recinto, derrapando luego de pasar una estatua derribada de la antigua diosa T'Pel. Spock se detuvo por un momento, intentando orientarse. El santuario estaba… ¡Allí!

Spock corrió hacia el espacio abovedado, encontrando como había esperado al Alto Consejo reunido en un círculo protector alrededor del altar.

-"¡Spock!"- la voz de Amanda sonó a través de la habitación luego de haber visto a su niño. Al diablo el protocolo, Spock corrió a través de la habitación y agarró su mano extendida, girándose para ver a Sarek y a los otros miembros del Consejo.

-"Debemos evacuar ahora"- dijo con urgencia- "Es posible que el planeta estalle en pedazos."

Todo el mundo miró a T'Pau, la matriarca de todo Vulcano. Spock sabía que a una simple señal de ella, todos se quedarían y morirían. Decidió que si esa señal era dada, él arrastraría a sus padres fuera del santuario, aunque tuviera que pellizcarles el nervio a ambos y arrastrarlos hasta la salida cargándolos como un bombero. Pero T'Pau lo salvo de exhibir ese comportamiento insubordinado.

-"Vamos"- ella ordenó- "Hemos pedido ayuda y se nos ha concedido."

-"Debemos ir a la entrada"- dijo Spock- "Las paredes bloquean la señal de los teletransportadores" -se apresuró en llegar a la entrada con el grupo, aun teniendo a su madre sujeta por la muñeca. Salieron de la cueva para quedar en el espacio abierto, sintiendo el suelo moverse peligrosamente debajo de ellos. Spock golpeó el botón de su comunicador -"Spock a la Enterprise. ¡Localicen mi señal, nueve para teletransportar, ahora!"

El suelo se estremeció nuevamente, y una grieta separó la tierra casi directamente debajo de los pies de Spock. Amanda se tambaleo, y por un momento interminable, se balanceo al borde del acantilado recién formado, con los ojos abiertos y fijos en los de Spock, sus labios se separaron en un grito silencioso, pero los dedos de Spock estaban firmemente sujetos alrededor de su muñeca, tiró de ella, justo en el momento en que la luz los envolvió.

Spock estaba fuera de la plataforma casi antes de haber terminado de materializarse, algo imposible según las leyes de la física, pero hoy era un día único- "¡Informes!"- le gruñó a Chekov quién estaba operando el teletransportador.

-"Siñior, intento fijar las coordenadas del siñior Kirk, pero él….él está cayendo; No puedo…"- la frente del joven ruso estaba ceñida mientras sus manos se movían a través de la consola una y otra vez, intentando fijar las coordenadas durante la caída, inmerso en la figura fuera de control –"¡Lo tengo siñior!- con un aullido de triunfo Chekov introdujo las coordenadas, y la plataforma se iluminó…

Jim Kirk se materializó a cuatro pies sobre la plataforma, para caer al suelo con un gruñido, golpeando su cara contra las baldosas. Él se quedó allí por un instante, tratando de regular su respiración, e intentando determinar si estaba muerto.

-"Jim"- fue sólo una palabra, pero dicha en un tono de amor y anhelo que habrían traído a Jim de vuelta desde las puertas del Hades. Levantó la mirada, forzando sus ojos para que enfocaran a la figura arrodillada a su lado en la plataforma.

-"Hey"- dijo con voz ronca -"Me alegra volver a verte, ashaya"-los ojos de Jim exploraron el cuarto de teletransporte, viendo al grupo de Vulcanos, con una mujer humana de pie cerca de ellos- "¡Hey mamá y papá! ¡Hola a todos! ¡Bienvenidos a la Enterpise!"

Con eso, Jim se desmayó.


Nota de la traductora:

*la clásica canción a la que Jim hace alusión al principio del capítulo es "You can't always get what you want" por eso se las deje en inglés a un lado, es de los Rolling Stone de 1969, un clásico para nosotros, ni que decir de Jim.