POV THOR

He huido.

Sí, un rey huyendo… Y no he huido de mis enemigos, o del peligro o de gente que me quería… No. He huido de mis amigos, las últimas personas en las que he depositado mi confianza.

Ellos creen que estoy cometiendo un error, que no estoy preparado para este encuentro. Y que sea Valquiria quien me diga esto es que tiene narices… ¡De todos los que podían ser tenía que ser ella! ¿En serio? ¡Ella! ¡A quien encontré en Sakkar tras haberse pasado media vida ahí bebiendo y sintiéndose mal consigo misma!

No es que la culpe… En esta vida cada uno es libre de sentirse mal por lo que le ha pasado. ¡Pero creer que yo no estoy preparado para ver a Jane de nuevo! ¡Estoy preparado!

Ah, siento como el enojo me hace ir más lento. Apenas he estado una hora corriendo y todavía no he subido la carreta por la colina. ¿Por qué voy tan lento? Aquí en la Tierra debería de ser más fuerte y ágil, en teoría. Un solo salto ligero mío tendría que hacerme más de la mitad del camino. Pero, espera…

De repente detengo mi paso y lo razono con más detenimiento.

Estoy corriendo… Estoy en el exterior… He salido. Ya ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que salí. Creo que la última vez fue cuando regresé de Vanaheim. ¿Cuánto hará ya de eso? ¿Más de un año? Sinceramente, nunca creí que volvería a salir afuera, al menos no en un largo, largo tiempo.

Y todo esto lo ha causado una simple carta que he recibido de Jane… Ella… ¡Ella me ha sacado! ¡Jane me ha hecho salir!

Esa mujer… Siempre lo he pensado, tiene que ser una diosa de algún modo. Es decir, si requería una señal, ahí estaba.

Como siempre, era el destino. Si el destino me quería aquí fuera era porque todo formaba parte de un plan. Todo estaba predispuesto, este encuentro tiene que suceder. Jane y yo teníamos que vernos.

Regreso a retomar la marcha. Continúo corriendo durante un buen rato, al fin he logrado salir a la llanura. Ahora lo único que tengo que hacer es continuar el largo camino de asfalto hasta el noroeste, e imagino que en algún momento encontraré el pueblo.

Una vez más, retomo el paso. Pero siento algo muy extraño. Mis piernas… Me pesan. Es como si me dijeran que no se quieren seguir moviendo. Esto… No me pasaba desde que era un niño y estaba siempre jugando a todas horas para caer en la cama agotado. Estoy… ¿Estoy cansado?

¡Solo llevo hora y media corriendo! ¡Debería de ser capaz de recorrer toda la distancia, ida y vuelta, varios cientos de veces! ¿Cómo puedo estar tan cansado? No importa, mis piernas se irán despertando por el camino… Sigo corriendo, Jane me está esperando.

Pasan los minutos y la situación no ha mejorado. Ahora son también mis brazos los que me duelen, e incluso son mis pies los que sienten que no pueden más. Pero… Quiero seguir…

-"¡Ahh!"

Me quejo de dolor ante la caída que he sufrido. Decido quedarme en el suelo, para recuperar el aliento, aunque solo sea un rato. Dirijo mi mirada hacia delante y contemplo el camino que todavía. Odio este tipo de paisajes, del tipo de los que son todo llanura hasta donde alcanza la vista. Sabes que lo que buscas está más allá del horizonte, pero no lo puedes ver.

Jane está más allá de lo que puedo ver ahora mismo. Me está esperando… Y quiero estar con ella otra vez. Quiero decirle que lo siento y disculparme por todas las cosas que pude haber hecho y no hice.

Finalmente logro levantarme, optó por sentarme en una roza que estaba a un lado de la carretera. Necesito reflexionar. Casi de inmediato, a mi mente comienzan a llegar recuerdos que, en su mayoría, son todos buenos.

Me acuerdo de la primera vez que la vi, Jane me acababa de atropellar con su camioneta y trataba de socorrerme. Estaba tan hermosa, y su cabello se movía casi al ritmo del viento.

También recuerdo la fogata en la que nos sentamos los dos juntos. La sonrisa que esbozó cuando le devolví su cuaderno de notas, esa imagen se quedará grabada a fuego en mi mente. Se veía tan espectacular ante la luz de las llamas. Era como si en ese momento ella fuera la auténtica diosa, y yo un mortal que se maravillaba con su presencia.

Todos estos recuerdos… Siento como si no fueran míos. Parece que todos ocurrieron en una vida pasada.

Quiero volver a sentirme así de bien. Quiero… Solo quiero…

-"¡Eh! ¡Chico!"

Una voz que no es la mía consigue hacer que salga de mis pensamientos. Levanto la cabeza y mi mirada se encuentra con una camioneta estacionada al lado mío. Observo al conductor: parece tratarse de un hombre anciano a juzgar por las canas que conforman su bigote a pesar de que no puedo ver su rostro entero debido a las gafas de sol y gorra que lo cubren.

-"¿Te encuentras bien? Te he visto ahí sentado y he creído que necesitabas ayuda."-Me inquiere.

Lo observo algo confundido, en verdad no me habría dado cuenta de que había un coche en el camino aunque hubiera prestado atención. Tengo que tratar de no resultarle extraño, solamente soy un extraño a un lado de la carretera.

-"No… Yo… Perdón, solo estoy yendo a un sitio."-Le respondo. No parecer raro es más difícil de lo que parece, en especial cuando me doy cuenta que la suya es la primera voz ajena que escucho en tanto tiempo.-"Voy… Voy al noroeste."

-"Bueno… Creo que estás de suerte, muchacho. Yo también me dirijo hacia allí, y me da la impresión de que vas a la ciudad, ¿me equivoco?"-Vuelve a inquirirme. Parece entender mi confundido silencio como una gesto de afirmación.-"Si quieres puedo acercarte, no hay ningún problema."

Tardo un segundo en procesarlo todo.

No sé qué es. No tengo idea de cómo describirlo, pero hay algo que me termina atrayendo a aceptar la proposición de este hombre.

Una vez dentro de la camioneta, me acomodo. Miro al anciano de nuevo, le doy una sonrisa para tratar de relajar el ambiente. Es lo único que puedo hacer para agradecérselo… Pero el parece aceptarlo con gusto y me sonríe también. No sé qué es… Pero siento que tengo algún tipo de conexión con este hombre. No sé, deben de ser imaginaciones mías…

Antes de que me dé cuenta, ya estamos en marcha.

-"Dime, si puede saberse, ¿por qué vas a la ciudad?"-Me pregunta con cierta inocencia.-"¿Trabajo o familia?"

-"Sin duda alguna… Lo segundo."


POCO MÁS DE UNA HORA DESPUÉS…

He llegado a mi destino. Este pequeño pueblo costero ligeramente alejado de Bergen, tal y como lo dijo Jane en su carta.

Hay solo unas cuantas casas y un par de edificios. No creo que sea más grande que Nueva Asgard una vez esté terminada. A primera vista, se ve como el típico sitio al que una persona vendría para esconderse.

Por fin estoy aquí, pero ocurre algo… No, no me siento bien.

A mi mente le han vuelto a invadir todo tipo de pensamientos. Esta vez, los recuerdos han sido sustituidos por probabilidades, todo lo que veo me da que pensar.

Por ejemplo, fue al ver al anciano que me ha traído lo que me ha hecho reflexionar: Jane es mortal. Ella envejece. Para ella el tiempo no pasa de la misma manera que para mí. Para mí, un año humano sería lo equivalente a una semana mortal como mucho. Pero para Jane puede significar mucho más. Un año da para hacer muchas cosas. Da para conocer a gente, estar con ellos… Enamorarse.

¿Y sí… y si Jane se ha enamorado en todo este tiempo? ¿Y si ha conocido a una persona que la sepa valorar mucho mejor de lo que yo hice? Un hombre mejor que yo…

-"¡Ah! ¡Ten cuidado, idiota!"-Me grita una persona con la que me acabo de chocar por el camino. Una vez más, mi mente me ha conseguido distraer de todo lo que hay a mi alrededor.

Trato de mantenerme firme y seguir adelante. Me sacudo la cabeza y sigo andando. Solo unos pasos más y ya he llegado.

Me encuentro justo en frente de un hostal. El mejor hotel del pueblo, claramente. Y el único lugar donde una visitante como Jane se quedaría.

Estoy todavía en la calle, hay una escalera que da a la entrada.

Tengo miedo. Estoy temblando por la simple idea de poner el pie en el escalón.

Desconociendo cuanto tiempo he podido estar aquí plantado miro hacia la puerta, parece que alguien está saliendo. Respiro aliviado al darme cuenta de que no es Jane, se trata de una mujer que sale del edificio junto a sus dos hijos. Los niños se quedan mirándome, debo parecer muy raro al estar aquí con la capucha tapándome el rostro. Parece que son niños bastante perspicaces, extraño, no parecen tener más cinco o seis años.

Cinco o seis años… Cinco o seis años…

Oh no…

No, no, no, no, no…

Tengo que salir de aquí. Hay que irse de aquí, ahora mismo.

Valquiria tenía razón. Ha pasado demasiado tiempo, no estoy preparado. He sido un completo estúpido. Esto ha sido una mala idea.

Vale. Nadie me ha visto, solamente tengo que darme media vuelta e irme…

-"¿Thor?"

Esa voz.

Me quedo más parado que una lanza clavada en la tierra. No puedo mover ni un solo músculo, estoy completamente paralizado. Siento que si volteo la cabeza se me partirá el cuello.

Una sola palabra suya ha logrado dejarme así.

-"¿Thor, eres tú?"