Saludos a todos aquellos que han decidido darle una oportunidad a este fic. En verdad lo lamento mucho el haberlos tenido a todos ustedes en vilo durante este tiempo. Ha pasado mucho tiempo, ¿verdad? Quiero ofrecer mis mayores y sinceras disculpas por eso.

No deseo extenderme mucho ya que no creo que ardan en deseos de oír la Vida y Milagros de este autor; tan solo argumentaré que, en ocasiones, la vida se pone muy difícil en lo personal y con uno mismo por lo que termina siendo imposible hacer nada de nada.

Han sido meses bastante difíciles para mí, llenos de desesperación y odio conmigo mismo por no poder avanzar en nada. Todavía estoy batallando con ello, pero lo que creo que me ha salvado, es la motivación por ver esta historia finalizada y el recuerdo de cuando tuve la primera idea, que un final de todo desencadenó el nacimiento de este fanfic.

Por último quiero agradecer a todos aquellos nuevos lectores que le han querido dar una oportunidad a este fic. Quiero que sepan que voy a tratar de esforzarme para sacar adelante esta historia y que, de ese modo, ustedes puedan recibir una actualización más seguido. Un saludo y espero que les guste el capítulo.


-"¿Thor? ¿Thor, eres tú?"

El dios del trueno permaneció inmóvil durante unos segundos después de que aquella voz sonara atrás suyo. Aunque no lo pareciera a simple vista, estaba temblando, y sus ojos permanecían con una expresión de temor como si atrás suya se encontrase la mismísima serpiente del mundo.

Llegó a pasar un minuto en su entera totalidad que para el rubio había supuesto toda una eternidad asgardiana hasta que finalmente adquirió el suficiente coraje como para poder darte, y la vio…


POV THOR

He nacido en el reino más hermoso de los nueve. He viajado a través del Bifrost. He contemplado el grandioso Árbol del Mundo y este me ha desvelado todos y cada uno de sus secretos. He restaurado el corazón de una estrella muerta…

Y sin embargo, ninguna de esas cosas es tan bella como poder contemplarte de nuevo.

Esta tan bella como el día en el que me dijo que se iba para no regresar. Su cabello sigue igual de largo, está recogido en un moño por lo que tengo una mejor vista de su precioso cuello. Su piel continua tan perfecta como siempre, no ha envejecido ni un solo día desde la última vez que la ví. Y sus ojos… Sus ojos seguirían pudiendo devolverle la vida a cualquier muerto. Es dorado que se mezcla con el marrón de sus orbes, me hipnotiza y me hace desearla.

Permanezco inmóvil, no me puedo mover ni un solo maldito centímetro. Se trata de una distancia tan corta la que hay entre nosotros, pero al mismo tiempo tan extensa. Ella permanece a poco más de medio metro de mí, está vestida con ropa de abrigo, pero es como si llevase el más bonito de los vestidos. Quiero dirigirme hacia ella, quiero decirle que lo siento que la quiero y…

Ocurre lo inesperado… No lo veo, no lo oigo, no lo detecto… Hasta que por fin lo siento.

Contacto. Pero yo no me he movido en lo absoluto. Ella lo ha hecho, y ni siquiera la he visto llegar. Ha sido en menos de un parpadeo, sus brazos ahora rodean mi cuerpo (o lo que pueden…), su cabeza se encuentra contra mi pecho, y yo siento que estoy a punto de partirme en dos por la presión que ejerce.

Es casi como si me encontrara en un sueño, es la misma sensación.

Durante un instante, siento la necesidad de perder el conocimiento, pero no lo hago. Ella me sostiene. Y sigo sin poder moverme.

De repente, el contacto se va y ella se separa de mí.

Vuelvo a enfocarme en su rostro, sus hermosos ojos ahora están adornados con pequeñas lágrimas, pero no pierden nada de su fulgor.

Tengo que decirle algo.


El rey regresa a la tierra fuera de su propia mente. Intenta buscar sus palabras, las palabras adecuadas para dirigirse. Durante un momento lo reflexiona deliberadamente, ¿qué podría decir?

-"Jane, yo…"-Y de pronto se vuelve a detener. ¿Habría cambiado de parecer? ¿Se le habría ocurrido algo mejor que decir?-"Yo… Yo… Te ves bien."

La castaña lleva sus manos hacia el rostro para poder secarse de esa forma las lágrimas. Tarda un poco en recuperar el aliento, pero al final vuelve a dirigirse al hombre todavía un poco alterada y no rostro había adquirido cierto color.

-"Gracias, yo… ¿Recibiste la carta?"-Inquirió la doctora mientras trataba de recomponerse.

-"Sí, anoche. Los niños me la dieron… Bueno, en realidad fue una… amiga."

-"Ah, así que… Una amiga tuya la recibió…."-Volvió a suceder. Jane parecía estar volviéndose a derrumbar y las lágrimas volvían a acumularse en sus cuencas.-"Perdona pero es que… Oh, no sabía si… Si… Esta mañana no sabía si ibas a venir, o si la carta te había llegado…"

Jane cerró los ojos y su rostro regresó a entristecerse. Ante esto, a la doctora no le quedó más remedio que volver a acomodarse contra el torso del dios del trueno. En esta ocasión, el rubio sí que reaccionó; fue de esa forma por la que, con toda la fuerza que consiguió reunir en los brazos, puso estos sobre los hombros de su antiguo amor así como también decidió abrazar a su antiguo amor.

-"Jane, tranquila. Estoy aquí, contigo."-Dijo en voz alta el dios, posiblemente para que él mismo se lo pudiera creer también.-"No me voy a ir a ninguna parte."

Ambos permanecieron durante un tiempo más así. Se habían quedado exactamente en la misma mitad de la calle en donde se habían encontrado. Si tan solo la gente que pasaba alrededor y les veía lo supieran… Una mortal y un dios asgardiano abrazados como si se tratara de una película romántica.

-"Thor."-Dijo la doctora, cesando el abrazo para que, de esa forma, pudiera dirigirse al rubio cara a cara.-"Tengo que decirte una cosa."