Hola como estan? les dejo este One Shot que se me ocurrió escuchando la canción Befor you Go de Lewis Capaldi Espero que les guste!
Before you go
Duele, como duele, desgarra, te saca el aire, el aliento. Siento que con cada suspiro una parte de mi se va con vos. ¿por qué? ¿Por qué maldito seas me hiciste algo como esto? Pienso, me deshago en pensamientos para tratar de entender y siempre vuelvo al principio ¿por qué? Cómo no lo vi, cómo no lo noté, allí estaban todas las señales y no pude advertir que te irías, que decidirías dejarme, terminar esto.
Me preguntó si es mi culpa, no lo noté, debería haberlo notado, las señales estaban allí ¿o no? ¿No me lo decías con tus silencios, tus ausencias?, ¿cómo pude no notar cuanto te dolía? Pero aún me cuesta entender por qué, ¿acaso no fui suficiente? no te hice feliz? Me aferro a tu almohada, al lado de la cama en que dormías porque todavía huele a vos, acarició la sábana fría donde deberías estar, donde decidiste no estar.
No parpadeo, no quiero que las lágrimas contenidas salgan, llore demasiado, tanto que podría creer que ya no habría más lágrimas para llorar, pero allí están: listas una vez más para volver. ¿Cuánto puede llorar una persona?
-Mione -dijo una voz masculina conocida para mí del otro lado de la puerta llamando mi atención, sacándome unos segundos de mis lamentos- ya casi es la hora -me anunció. Con un sonido le indique que lo había escuchado. Me levante con parsimonia y fui hasta el baño que estaba dentro del cuarto, me mire en el espejo y mi reflejo me devolvió la peor versión de mí, estaba pálida, los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, los pelos como un nido de pájaros y una remera de él que después de usarla tanto tiempo ya no olía a él.
Cuando estuve dentro de la ducha y el agua caliente comenzó a relajarme pensé que iba a poder calmarme, pero en realidad sucedió todo lo contrario, las lágrimas que tanto había estado conteniendo fluyeron con libertad mezclándose con el agua que caía sobre mí y otra vez volvía a pensar en él y todo lo que me dolía lo que había hecho, en que no sabía cómo seguir sin él. Debí haber gritado o llorado tan desgarradoramente que Harry vino al baño y me abrazo dentro de la ducha, sin importar que estuviera desnuda, que se iba a mojar la ropa, nada, solo estuvo para mí y entonces me aferre a él y deje salir todo el llanto contenido y lo abrace con fuerza y otra vez me pregunte ¿por qué? ¿por qué Draco me dejo sola?
Harry me saco de la ducha, me ayudo a secarme luego con un hechizo se secó la ropa, me acompaño a la pieza y me dio la ropa para que me vistiera, miró hacia el placar donde toda la ropa de Draco continuaba allí y luego me miró no estaba lista para sacarla, todo era muy reciente, solo había pasado un día. Él pareció comprender que no era el momento, pero cerró la puerta del placar como si eso hiciera desaparecer la realidad de que Draco ya no estaba y que sus cosas continuaban allí con ella.
Unos minutos después estaba prácticamente lista, solo me faltaba ponerme los zapatos cuando Ron se apareció en el cuarto con un traje negro como lo ameritaba la situación, caminó los pasos que nos separaban y me abrazo, el abrazo de Ron había sido cálido y reconfortante, pero no dijo nada, sabía que las palabras sobraban, que podías decirle a una persona en su situación si no habías vivido lo mismo.
- ¿Ya es hora? -pregunté con la voz rasposa por el llanto cuando Ron me soltó, ambos me miraron con pena y asintieron- entonces vamos -tenía que hacerlo, tenía que ir, aunque hubiera deseado ir a cualquier otra parte del mundo menos a aquel lugar tenía que, no importaba cuanto me doliera, era mi última oportunidad para verlo, para decirle adiós.
Mis amigos se acercaron a mi para desaparecer los tres a la vez y al mismo tiempo brindarme apoyo, lo necesitaba y ellos lo sabían. Cuando todo aquello pasara y estuviera más tranquila les agradecería por todo, ambos habían sido excelentes conmigo, desde el primer momento me acompañaron y apoyaron.
La casa de los Malfoy estaba llena de gente cuando llegaron como si aquello fuera una maldita fiesta, de repente se sintió furiosa, muchas de esas personas no tenían nada que hacer allí, no era un evento social. Narcisa Malfoy la miró desde la entrada de la casa, se veía igual de demacrada que ella, se imaginaba que su dolor debía ser incluso peor que el de ella. Se imaginó que el hecho que estuviera allí había sido por una generosidad del ministro o de Harry.
No quería saludarla, no quería acercarme a ella y mirarla a los ojos, porque sus ojos eran como los de él y no quería ver sus ojos en ese momento, no si eso le recordaba que ya no los vería. Aminoré la marcha, entre en duda, ¿quería verlo de esa manera? ¿Llevarme ese recuerdo de él? Y luego recordé como lo había visto la última vez y me dije que nada podía ser peor.
Entré a la casa y en el salón principal lo vi, allí estaba acostado en un maldito cajón de madera pulida como si estuviera durmiendo, como si no se hubiera cortado las venas 24 horas atrás en nuestra propia casa, en la que nos habíamos prometido formar una familia, superar juntos cualquier cosa, donde nos apoyábamos para sobrellevar el dolor que nos dejó la guerra. Draco Malfoy su amado esposo se había suicidado 24 horas atrás rompiéndole el corazón de tal manera que no creía que sus pedazos se volvieran a reunir.
Dos meses después
Uno pensaría que el dolor mermaría con el transcurso de los días, pero por Hermione Granger el dolor seguía a flor de piel como el momento en que entró a su casa y se encontró con la peor imagen posible. Hace dos meses atrás mientras volvía del trabajo pensaba en que podían hacer con Draco el fin de semana, lo había notado un poco decaído los últimos días, quería darle un motivo para sentirse mejor. Cuando entró a la casa se sorprendió en encontrar todas las luces prendidas, ella solía llegar primero.
-Draco –lo llamó mientras se sacaba la túnica y la colgaba en el closet del recibidor. Nada. Caminó hasta el cuarto que compartían confundida, quizás se estaba bañando y por eso no la escuchó, pero allí no estaba. Se giró y se encaminó al estudio, a veces se abstraía tanto en el trabajo que se desconectaba, no podía enfadarse ella era igual-. Draco –lo volvió a llamar y nada, se preguntó si quería darle una sorpresa y vaya que le dio una sorpresa, los pies se le estancaron en el suelo y se tapó la boca para acallar el llanto desgarrado que salió de su garganta en el preciso instante en que entró a aquel cuarto y lo vio a Draco recostado en el sillón de cuero negro con ambos brazos cortados allí donde sus venas debían latir cubierto completamente de sangre.
-Draco, Draco –lo llamaba una y otra vez, cayo de rodilla, se había quedado sin fuerza se arrastró a él desesperada, la alfombra estaba llena de sangre, de su sangre, las manos y piernas de Hermione se ensuciaron, pero no le importo, solo quería llegar a él.
Recordaba que cuando lo tocó todavía estaba tibio, quizás se hubiera llegado antes lo hubiera salvado, luego se recriminó una vez más y se recordó que no era su culpa, Draco había decidido aquello y supuso que ella no habría podido hacer nada para evitarlo, quizás si ella hubiera llegado antes lo habría evitado esa vez y un tiempo después habría pasado, o quizás no, pero no podía continuar viviendo de suposiciones. Pero aun así no dejaba de doler.
Había vuelto al trabajo hace unas semanas, aunque Kingsley insistía en que podía tomarse el tiempo que quisiera, pero sabía que volver sería lo mejor, no podía quedarse sumiéndose e´n su pozo de dolor. El timbre de la puerta la sacó de sus cavilaciones, era raro que alguien tocara timbre, vivía en un barrio mágico, los magos solían aparecerse. Se levantó del sillón donde había estado intentando leer desde que había llegado y fue a la puerta principal.
-Buenas tardes –saludo un hombre claramente muggle cuando abrió la puerta- Hermione Malfoy? -le preguntó con amabilidad.
-Si soy yo, ¿en que lo puedo ayudar? -preguntó curiosa.
-Tengo un paquete para ustedes –dijo señalando el piso donde una caja de cartón cerrada con cinta estaba apoyada- tiene que firmar aquí -le indicó dándole un portapapeles, Hermione firmó sin entender. Luego de que el hombre se fuera miró el paquete curioso y lo entró. Se preguntó si algún familiar por alguna extraña razón se acordó de ella.
Apoyó la caja en la mesa del comedor, con su varita cortó la cinta y la abrió, lo primero que vio fue un sobre blanco sin ningún nombre, vio que había algunas cosas más adentró, pero el contenido de la carta le intrigó más. Al sacar la carta sintió como si el alma se le fuera hasta los pies. Era su letra, la letra de Draco, siempre la podría reconocer, en cualquier parte, había estado años burlándose de que su letra era más delicada y prolija que la de ella.
Le temblaban las manos cuando la desdoblaba para leerla, sentía que el aire se le atoraba en la garganta. Como podía ser posible que Draco le enviara una carta, estaba muerto. Era un chiste de muy mal gusto. Le costaba enfocar la vista por lo que tardo unos momentos en poder ver la fecha de la misiva, tres semanas antes de que se quitara la vida. ¿Lo había planeado todo?
Hermione:
No sé cuánto tiempo habrá pasado desde que logre quitarme la vida, di las indicaciones para que dejaran pasar un tiempo, no quiero causar más dolor del que sé que mi muerte te causara, pero con el tiempo entenderás que era la mejor opción. Se que fui egoísta y sé que tenías las mejores intenciones, solo estoy intentando encontrar las palabras adecuadas: estaba tan cansado, no quería escuchar más ten paciencia, todo va a mejorar, a veces no quería sentirme bien, quería decirte déjame renunciar, déjame que me suelte, no quería saber si era o no bueno para mí. Déjame que pare de intentarlo, déjame parar de luchar. No quería más concejos, no quería escuchar más las razones por las que estaba bien. No saben cómo se siente.
No puedo evitar que los pies se me hundan, sé que se está empezando a notar, sé que lo ves y agradecí tanto que no dijeras nada, sé que solo querías hacerme feliz, pero estoy tan cansado de toda la mala suerte, ya no quiero volver, no quiero que me intentes hacer volver.
Hay algo que nunca te dije, la marca tenebrosa genera un maldición mortal en aquellos que lo traicionaban y yo lo traicione Herm, vi cómo funcionaba, como consumía las personas que le habían jurado lealtad y luego lo traicionaron, vi como absorbía sus vidas, no quiero pasar por eso no quiero que me veas pasar por eso, pero además tengo mucho dolor, mucha pena hice mucho mal, permití que se hicieran cosas terribles, que te hicieran cosas terribles, hay muchísimas cosas que jamás me voy a poder perdonar aunque me hayas perdonado no puedo vivir conmigo mismo.
No sé cuándo voy a tener el valor para hacerlo, ni cómo va a ser, te pido perdón de antemano, sé que vas a ser quien me encuentre, no tengo a nadie más y esa es otra cosa que me mata, eres mi todo Hermione, lo único que tengo, no puedo ni quiero obligarte a vivir de esa manera, no lo notas o no quieres notarlo pero estar conmigo te aleja de muchas personas, eres mi felicidad Hermione y vos Tenes muchas otras formas de ser feliz, sé que con el tiempo podrás dejarme ir y ser todo lo feliz que te merece ser.
Por favor no me odies, te amo con todo lo que soy, es el único sentimiento bueno que hay en mí.
Te envié un pensadero y algunos recuerdos que no querían que se perdieran, quiero que veas que realmente te ame, te amo y te amare siempre.
La hoja se le cayó de las manos que no habían dejado de temblar, lloraba desconsoladamente, trataba de ordenar sus ideas, pero nada parecía tener sentido. Solo una cosa quedó clara en esa carta todo el dolor que Draco tenía y que definitivamente no importaba nada de lo que hiciera, él quería morir.
Después de calmarse un poco tomo coraje y saco el pensadero, había tres recuerdos enumerados, eso la hizo sonreír levemente, Draco siempre había sido muy estructurado y organizado.
Volcó el primer recuerdo y se acercó al pensadero, las formas negras comenzaron a formas lo que ella pudo reconocer al instante como uno de los pasillos de Hogwarts, junto a ella pudo ver a un joven Draco, era tal como lo recordaba en ese entonces larguirucho pero grácil, siempre con una postura aristocrática y con un gesto que te decía soy mejor. Había cambiado tanto desde ese entonces, se había vuelto más robusto y sus facciones más marcadas, se había transformado en un hombre.
-Que miras Draco -preguntó la odiosa voz de Astoria Greengras apareciendo detrás de ellos, Hermione no lo había notado, pero en el recuerdo Draco miraba a alguien o algo escondido, siguió la mirada de Draco y se encontró con una joven imagen de ella, supo que era séptimo u octavo depende como lo mirara, era cuando habían vuelto de la guerra, por lo menos ella, a terminar sus estudios. En esa época había comenzado a arreglarse un poco más, sonrió al recordar como todos quedaban impresionados al verla peinada y con el uniforme arreglado- ¿acaso miras a la sangre sucia? - Draco se giró furioso, Astoria sintió el enojo del blondo calarle los huesos.
-No la vuelvas a llamar así, nunca
-La llamaste así toda la vida y es lo que es –refutó
-Creo que todo lo que paso con el señor tenebroso debería haberte enseñado algo, aunque sea mínimo –le dijo y se volvió a girar hacia la castaña que hablaba y reía con Ginny y Luna.
-Estas cambiado Draco -él no le contesto y siguió mirando a la chica aprendiendo cada cosa que pudiera de ella.
"te preguntaras porque te muestro eso" -la voz varonil de Draco, su Draco, se escuchó como una voz en off dentro del recuerdo- "fue la primera vez que te noté, había quedado admirado por tu fortaleza y valentía y aquí en una situación tan ordinaria fue cuando te vi por primera vez como una mujer y ya no pude dejar de mirarte".
El recuerdo terminó con esas palabras, Hermione se aferró al borde del pensadero, la garganta le quemaba quería llorar, quería gritar. Draco nunca le había dicho en vida en qué momento se había enamorado de ella, solo le sonreía y le decía que importa te amo ahora.
Con las manos temblorosas vertió el siguiente recuerdo y se adentró en él, nuevamente estaban es Hogwarts, en la enfermería para ser más específicos, Draco estaba acostado en una cama con el torso cubiertos por vendas, junto a él estaba ella con la cabeza recostada.
Recordó ese día al instante, Draco y ella habían empezado a hablarse hace un tiempo, habían tenido una tarea juntos y ya no dejaron de hablarse, durante el último año Draco había sufrido mucho bullyn y desprecio por el resto del alumnado ese día un grupo de estudiantes lo habían atacado, Draco no se defendió, Hermione había llegado a tiempo para verlo todo y poder ayudarlo.
Los ojos de Draco se abrieron, se lo notaba cansado, pero algo brillo en sus ojos al verla allí junto a él, la castaña se giró dormida y murmuró su nombre, Draco en respuesta se llevó la mano al corazón.
"me habría gustado que sintieras como se aceleró mi corazón en ese momento" la voz en off volvió a hablar, "ese fue el momento en que estaba perdida e irrevocablemente enamorado de Hermione Granger, nadie nunca me había cuidado así y nunca había amado a nadie, tenías que ser vos" el recuerdo terminó con Draco acariciándole la mejilla mientras ella dormía.
Cuando salió del pensadero le sonrió a la foto de los dos abrazados que estaba en la sala, se secó las lágrimas y se preparó para mirar el ultimo recuerdo.
La imagen que se formo era la de la casa que ambos compartían, la casa en la que en ese momento ella estaba mirando los recuerdos que él le envió, era una despedida, le molesto un poco que él no se hubiera atrevido a despedirse de ella en vida, era un poco injusto, siempre lo había sido, pero sabía que ella habría hecho lo imposible por salvarlo y él no quería ser salvado.
-Hola Hermione –le dijo un Draco de hace no más de unos pocos meses atrás- espero que no me odies –Hermione trago saliva con dificultad, el recuerdo le hablaba a ella, a la Hermione del presente, quiso decirle cuan enojada estaba con él, cuanto la había lastimado, pero sabía que no tenía sentido- sé que debes estar enojada y triste, pero como dije en la carta ya no toleraba seguir así y tampoco temía sentido que lo hiciera, no para mi, ojalá hubiera podido salvarme a mí mismo para no causarte todo este dolor... te escribí una canción -dijo luego de una pausa, Hermione parada en la puerta de la sala no dejaba de mirar a aquel recuerdo. Draco camino hasta el piano y se acomodó para tocar.
Pensé que toda mi esperanza se había ido
Hasta que entraste
Mostré este cuerpo de huesos descompuesto
Que esta vida vale la pena
Me dio todo lo que una persona podría preguntar
Hice mi mundo tan perfecto
Así que rezo todas y cada una de las noches
Que este amor valga la pena
Si no logro pasar la noche
No me olvides
Mantenme en tu memoria
Déjame ser tu ángel favorito
Solo sigue avanzando
Recuerda
Que la vida siempre mejora
Llora por mi pero
Promesa, cariño
Seguirás siendo fuerte
Eres la chica más extravagante del mundo
Simplemente no puedo entender
Soy una bomba de tiempo que está funcionando
Todavía estás sosteniendo mi mano
Tu dices que es amor sin el dolor
Sin posibilidad de que se rompa
No es real
Que nunca va a cambiar
Y siempre te quedarás
Aquí mismo
No me olvides
Mantenme en tu memoria
Déjame ser tu ángel favorito
Solo sigue avanzando
Recuerda
Que la vida siempre mejora
Llora por mi pero
Promesa cariño
Seguirás siendo fuerte
Mírame, mírame a los ojos
Me has dado una vida perfecta
Lo prometo, esto no es adiós
Todo va a estar bien.
Te amo Hermione Jane Granger, eres lo mejor que me paso en la vida y jamás, escúchame jamás pienses que fue tu culpa –él se giró para sonreírle con esa sonrisa que la había vuelto loca tantas veces una sonrisa que no podría volver nunca más solo en recuerdos.
El recuerdo terminó, ella cayo arrodilladla junto al pensadero, era posible que un corazón se rompiera tantas veces, que se rompiera porque la persona que te ama te lo diga.
-Por qué Draco? -preguntó en un gemido agonizante, porque le había hecho aquello.
El tiempo paso con lentitud, con la misma en que Hermione sintió que pudo retomar su vida, haber perdido a Draco de aquella manera había sido terrible, las imagines de ese día aun después de mucho tiempo regresaban a ella, Draco con los brazos desgarrados, muerto en el sillón donde tantas veces habían hecho el amor, donde un día de la nada le había dicho que la amaba y que era la razón por la que su corazón latía. Se castigaba así misma en ocasiones se sentaba en el sillón y pensaba que podría haber hecho para salvarlo de sí mismo, de su pena y su dolor, a veces creía que no había sido suficiente para él, para traerlo de entre la oscuridad en la que había estado toda su vida.
Él no mucho antes de suicidarse le había dejado aquellas palabras, cuando sentía que lo extrañaba más de lo normal se sentaba en el mismo sillón negro y miraba ese estúpido recuerdo, esa despedida ridícula que él le había dejado y lloraba y se preguntaba cuanto más le dolería.
Se paro frente a esa piedra fría que tenía gravado el nombre de a quien más había amado con la fecha en la que nació y la fecha en la que decidió irse. Se quedó parada frente aquel pedazo de piedra que escondía el cuerpo del amor de su vida, un cuero que imaginó hace mucho había perdido su forma humana, no le gustaba ir allí, el frío mausoleo de los Malfoy la hacía sentir un poco incomoda, pero había veces cuando iba a llevarle flores que lo sentía allí, por eso al menos una vez al año, en su cumpleaños o en el onomástico de su muerte, iba y le hablaba, por lo general eran siempre las mismas palabras.
"Antes de que te fueras, ¿hubo algo que pudiera haber dicho para que tu corazón latiera mejor? Si tan solo hubiera sabido que tenías una tormenta que superar. Antes de que te fuera ¿hubo algo que pudiera haber dicho para que todo dejara de doler? "
-Draco si me escuchas, si estas en algún lugar, si al final te transformaste en mi ángel favorito, quiero que sepas que todos los días lucho para ser más fuerte, al principio me costó, pero tuve a quien me cuido, imagino que no habrías esperado que terminara casada con Harry, pero él nos cuida y me hace feliz y respeta que no importa el tiempo que pase siempre te amare –le dijo mientras delineaba las letras de su nombre.
-Mama –la voz de un muchacho la llamo mientras entraba en el mausoleo.
-Qué bueno que viniste hijo –le dijo con dulzura, el joven asintió y dejo una rosa en la tumba de aquel padre que nunca llegó a conocer. Scorpius Malfoy era la viva imagen de su padre, incluso su voz y su personalidad muchas veces le habían recordado a Draco. Enterarse que estaba embarazada al poco tiempo de morir Draco le había dado un poco de esperanza su hijo fue la fuerza que necesito para continuar, durante el embarazo y los primeros meses de Scorpius fue cuando Harry se acercó tanto que ella terminó por aceptar su amor, Harry fue quien termino de salvarla del dolor que perder a Draco le había generado. A veces sabía que no era justa, amaba a Harry, pero aun amaba a Draco, y él se había entregado por completo a ella.
-Si la directora Mcgonagal me dio permiso para venir –le explico, sacándola de sus pensamientos- pero tengo que volver pronto.
-Claro hijo vamos –los dos salieron de allí tomados de la mano, antes de salir del lugar se volteó porque como cada vez que visitaba aquel lugar sentía el viento murmurar su nombre.
"Nos volveremos a ver en la eternidad Draco Malfoy" pensó para ella deseando que él recibiera su mensaje, "nos volveremos a ver".
Espero que les haya gustado, llore un poco cuando lo escribí (la masoquista), no se ustedes cuéntenme que les pareció en un Review.
Otra cosa, mientras escribía se me ocurrió, que quizás, todavía no es nada confirmado, es hacer un fan fic "spin off" de esta historia apuntaría mas a la relación de Harry y Hermione, coméntenme si les interesaría.
Gracias por leer :)
