CAPÍTULO TRES
Edward/Anthony
—Si pudiera librarme de un asesinato, te digo ahora mismo que mi exmujer estaría en lo alto de mi lista negra— mi mejor amigo, Charlie, me dio una cerveza el lunes por la noche.
Me atrajo aquí con la promesa del fútbol y cerveza, pero la televisión aún no estaba encendida y empezó a despotricar en el momento en que entré en su casa. No sólo eso, sino que sus seis hijos pequeños, tres pares de gemelos, corrían y gritaban en la otra habitación. Esto es lo que consigo por venir aquí.
—¿Quién sería el primero en tu lista negra?— preguntó.
—Tú, si continúas invitándome a venir aquí y empezando cada conversación con esta mierda— le dije —¿Dónde está el control remoto?—
—Lo siento, lo siento— se río y se reclinó en su silla —esta no es una gran noche de chicos, ¿verdad?— No lo ha sido durante años.
—Para nada.—
—Bien, déjame ver si puedo compensarte arreglándote una cita a ciegas con otra de mis colegas.—
—Prefiero que encuentres el control remoto.—
—En un segundo— dijo, sacando su teléfono —en un segundo— me levanté y decidí buscarlo por mi cuenta. Sabía que fuera quien fuera la persona a la que intentara presentarme sería un no automático.
Todavía me estaba recuperando de los últimos tres desastres a los que había llegado a referirme como la señorita "Me gusta lamer traseros", la señorita. "Soy una psicópata necesitada" y la señorita "¿Puedo llamarte papi?".
Él se deleitaba con mis historias de desastres mientras prometía que la próxima sería mejor. Se sentía condenadamente obligado a ayudarme a encontrar a alguien debido a su sofocante sentido de culpa. Charlie fue la razón por la que me mudé a Spokane en primer lugar.
Ambos nos sentíamos miserables en Florida mientras pasábamos por un divorcio al mismo tiempo, y después de que él se fuera y me jurara que la Costa Oeste era mejor, seguí su ejemplo. Prometió mostrarme todas las ventajas de la vida de soltero en esta ciudad, dijo que ambos seríamos capaces de vivir nuestros nuevos sueños de soltero, pero seis meses después de mi llegada se enamoró y se casó poco después.
Desde entonces he estado tentando las aguas de la vida de soltero solo. Aunque ahora buscaba algo un poco más serio, aún no había conocido a una mujer que me hiciera querer pasar de la primera cita.
—Sé qué quieres a alguien de tu nivel, pero va a ser muy difícil encontrar a otro multimillonario— dijo, todavía desplazándose por su teléfono —conozco a Kate y a Irina, que son muy atractivas y trabajadoras. Son el tipo de mujer que te gusta.—
—Ahora mismo me gustaría ver la primera mitad del partido de fútbol— deje de prestarle atención y seguí buscando, esperando que el control remoto apareciera y me salvara de esta conversación lo antes posible.
Deslizando una mano bajo el cojín de la silla, sentí algo duro, pero no era el control remoto. Era un montón de marcos de fotos. Los saqué y levanté la ceja ante la foto de la primera. Charlie se hallaba de pie junto a una sexy mujer en lo que parecía ser un baile de disfraces. Tenía su rostro cubierto por una brillante máscara púrpura, pero su perfecto cuerpo estaba en plena exhibición.
Sus enormes pechos estaban bajo un brillante sujetador rosa y sus ajustados pantalones cortos negros dejaban al descubierto sus largas piernas. Su cabello rizado y castaño se convertía en una larga cola de caballo que tocaba sus hombros desnudos. Presioné mi dedo contra sus muslos curvados, y luego lo arrastré hasta sus tobillos. No pude evitar imaginar sus piernas envolviendo mi cintura y sus brillantes tacones plateados clavándose en mi espalda mientras follábamos.
Las palabras "¡Gracias por encontrarte conmigo en mi primer Mardi Gras! ¡Nueva Orleans es increíble!" estaban garabateadas en la esquina inferior en blanco, y mientras miraba la foto un poco más, me di cuenta de que no llevaba su anillo de bodas. La foto tenía fecha de hacía unos años, pero me negaba a creer que alguna vez hubiera tenido una aventura con esta mujer. Aun así, no creía que fuera tan estúpido como para ocultar la evidencia a la vista.
—¿Quién demonios es esta?— pregunté, sosteniendo el marco —¿Y a Sue le parece bien que enmarques fotos tuyas con otras mujeres en esta casa?—
—¿Eh?— levantó la cabeza de golpe —¿Tengo fotos enmarcadas con otras mujeres?—
—Me has oído— dije, caminando hacia él y sosteniéndola frente a su cara —definitivamente eres tú, y esta mujer no es Sue, así que...—
—Esa es Isabela— se encogió de hombros, riéndose —creí que te había dicho que fui a sorprenderla en el Mardi Gras hace un tiempo. Se quejaba de no tener amigos con los que viajar, así que me presenté e hicimos algo al respecto. Buenos tiempos— dejé caer el marco al suelo como si estuviera en llamas. La repentina rotura del cristal apenas hizo ruido contra los gritos de sus hijos. Me voy a ir al infierno...
—Pero, ahora que estás aquí— dijo, entregándome su teléfono —revisa algunas de estas fotos y hazme saber si alguna de mis colegas te llama la atención— tomé su teléfono y lentamente me desplacé, tratando de borrar todos los pensamientos que acababa de tener sobre su maldita hija.
No la había visto en años, pero honestamente nunca le presté demasiada atención cuando vivíamos en Florida. Era su conductor designado para ir y venir del aeropuerto, el tipo que aparecía en algunos viajes a la playa aquí o allá, y nada más. Dios mío. Revisé las últimas fotos, sin sentir la menor atracción, y le devolví el teléfono.
—No estoy interesado en ninguna.—
—¿Ninguna?— sus ojos se abrieron de par en par —¿Ni siquiera Tanya, con la gran sonrisa y esos pechos? Incluso a mi esposa le gusta Tanya— ni siquiera me fijé en Tanya.
—Estoy seguro.—
—Bueno, si no vas a aceptar más citas a ciegas, lo cual es peor para ti, por cierto, ¿por qué no invitas a salir a esa mujer de Ensayos y Correos?—
—Es Letras y Cartas— puse los ojos en blanco, abandonando toda esperanza de encontrar el control remoto —y pasaré. Sólo disfruto de hablar con ella. No estoy tratando de hacer nada más.—
—No veo por qué no— se encogió de hombros —quiero decir, probablemente sea jodidamente horrible, ya que ha estado escondida detrás de una pantalla todo este tiempo, pero hablas con ella a menudo, ¿verdad?—
—Lo hago.—
—Entonces ve a por ello— dijo —pregúntale— saqué mi teléfono, dispuesto a hacer cualquier cosa para distraerme en este momento. En cuanto entré en la aplicación, noté que Marie me había contactado, pero no era una carta.
Fue a través de la función de mensaje instantáneo que casi nunca usábamos, la que limitaba el número de palabras y no era propicia para enviar nuestras habituales cartas.
Mensaje instantáneo de Bella: Necesito que me digas exactamente cómo me follarías...
Bien. Hoy vivo en la maldita Dimensión Desconocida. Guardé mi teléfono y suspiré.
—No está en línea todavía— dije —se lo preguntaré cuando llegue a casa, así podré pensar en cuándo y dónde deberíamos vernos primero.—
—Gran idea— dijo —ahora, prométeme que cuando finalmente te des cuenta de que es una estafadora que finge ser otra persona o una caza fortunas me lo harás saber. ¿De acuerdo?— No tuve la oportunidad de responder a eso.
Uno de sus hijos mayores, Jason, entró corriendo a la habitación, gritando a todo pulmón. Su pañal estaba lleno de mierda, pero de repente se detuvo frente a mí y sonrió. Riendo, se metió la mano en la parte de atrás de su pañal sucio y sacó el control remoto.
—Me voy a casa ahora.—
Más tarde esa noche
Volví a abrir el mensajero instantáneo de Letras y Cartas para asegurarme de que había leído bien la última nota de Marie y no estaba imaginando cosas.
Mensaje instantáneo de Bella: Necesito que me digas exactamente cómo me follarías...
No. Era tal como lo había visto, pero después de recibir esa carta de Rosalie estaba convencido de que todavía tenía su teléfono como rehén de alguna manera. Probablemente pasara el rato con ella, así que esperé unas horas para responder. Hasta que estuviera seguro de que estaría en casa.
Mensaje instantáneo: ¿Esto es algún tipo de juego entre tú y tu amiga? ¿Conseguir que diga alguna mierda para que puedas ver si estoy "escondiendo algo"? (¿Incluso si tú estás escribiendo esto?)
Mensaje instantáneo de Marie:Esto no es un juego en absoluto, lo prometo. La razón por la que no he terminado My Hot Neighbor es porque he estado teniendo problemas para terminar de escribir la escena sexual crucial, pero no creo que pueda posponer su publicación. Mentí sobre las extensiones, por cierto...
Mensaje instantáneo de Marie: Definitivamente soy yo. Prueba: hace dos meses tuvimos una conversación a corazón abierto acerca de tu ex esposa ponercuernos y todos mis terribles ex novios. Borramos esas cartas y acordamos que nunca ocurrieron. No lo hicieron.
Golpeé con mis dedos la mesa y traté de averiguar qué demonios sucedía en el universo esta noche. Hacía horas intentaba procesar el hecho de que la hija de mi amigo era toda una adulta y muy sexy, y ahora esta mierda.
Mensaje instantáneo: ¿Por qué exactamente tengo que decirte cómo te follaría, en vez de simplemente leer la escena y hacer unas notas?
No respondió durante varios minutos.
Mensaje instantáneo de Marie: Porque basé la primera mitad del libro en nosotros y en cómo nos conocimos. Incluso usé nuestros nombres "reales"...
Mensaje instantáneo: Hmmm. En ese caso, ¿me darás algo de los beneficios si decido ayudarte?
Mensaje instantáneo de Marie: ¡Aj! ¡No! Te pedía ayuda como amigo. Por favor, siéntete libre de olvidar que lo hice.
Me reí mientras ella abandonaba rápidamente chat. Haciendo clic en su nombre, redacté una carta.
Asunto de la carta: Follándote (A través de la escena de sexo)
Querida Marie.
Seguramente sabes que no estaba hablando en serio sobre querer alguno de tus derechos de autor. (Viendo que la mayoría de tus libros cuestan entre noventa y nueve centavos y tres dólares, me sorprende que haya beneficios suficientes para ti.)
Estoy intrigado por la escena y quiero leerla.
Envíamela.
Anthony
Asunto de la carta: Re: Follándote (vía la escena de sexo)
Querido Anthony
Sólo voy a dejar que la leas si aceptas ayudar.
Marie
Asunto de la carta: Re: Re: Follándote (vía la escena de sexo)
Querida Marie.
Envía la maldita escena.
Anthony
Asunto de la carta: Re: Re: Re: Follándote (vía escena de sexo)
Querido Anthony.
He copiado y pegado lo que tengo actualmente aquí debajo.
También adjunto algunos borradores de la escena de sexo, por si quieres
comparar.
Escena de sexo de My Hot Neighbor:
—¿Puedo venir?— preguntó Anthony —¿Estás ahí, Bella?—
—Sí, estoy aquí.—
—Bueno, ¿podemos ser adultos sobre esto y hablar en persona?— dijo —no es como si no te conociera después de todos estos meses de hablar en línea.—
—Sólo somos amigos, Anthony.—
—Deberíamos ser más que amigos. Dime que puedo venir. Ahora.—
Le dije que sí y respiré profundamente, caminando hacia la puerta.
[Él está en su puerta y le dice algunas cosas bonitas.]
[Él la toma de la mano y la lleva al taburete de la cocina, donde la dobla sobre un taburete y la folla lentamente por detrás.]
[Luego lo hacen de nuevo.]
Marie
¿Qué demonios?
Parpadeé unas cuantas veces, seguro de que me faltaba algo. Que no hablaba en serio sobre enviarme unas notas y llamarlo "escena". Nunca se lo había dicho, pero realmente era fan de Marie J. Dwyer.
Había leído cada uno de sus libros, y sabía que esta escena palidecía en comparación con las escenas de sexo que escribió antes. Al abrir los otros archivos adjuntos, me fijé en que todos se leían igual. Había mucho más diálogo al principio y diferentes palabras como "miembro palpitante" y "pliegues húmedos".
Así que está sufriendo de bloqueo de escritor. Sabiendo que era demasiado terca para admitirlo, pensar que la escena de sexo necesitaba una revisión completa era el camino equivocado. En cambio, le pedí que me enviara el resto de la "novela", todas las ciento cincuenta páginas, y luego la imprimí antes de hacer algunos cambios muy necesarios.
