CAPÍTULO CINCO

Edward/Anthony

Mi buzón de entrada permaneció en silencio sin un mensaje de Marie durante más de una hora. Mi polla seguía dura como una roca por leer sus palabras sobre tragar, y necesitaba que me confirmara que volaría para verme o tendríamos algunos problemas. No creía que fuera un fraude en lo más mínimo, e independientemente de si terminábamos atraídos por el otro, ya era hora de que nos conociéramos en persona. Que le dieran a nuestro acuerdo anterior.

Refresqué la aplicación unas cuantas veces más y salí a mi balcón a beber y releer nuestros recientes mensajes. Para cuando terminé, finalmente había respondido.

Asunto de la carta: Pensándolo bien/Encuentros

Querido Anthony

Los términos para ir a verte este sábado suenan más que justos.

Compraré mi vuelo mañana, pero necesito saber en qué aeropuerto. (Vives en el estado de Washington, ¿correcto?)

Marie

P.D.: Ya que fuiste tan generoso y compartiste una foto tuya, te adjunto la mía.

Abrí su adjunto y sentí que mi polla se ponía rígida de nuevo. Sus piernas estaban abiertas de par en par bajo una falda roja brillante, y dos de sus dedos sostenían los labios de su coño mojado y goteantes, dándome la vista perfecta de dónde quería deslizar mi lengua.

Inmediatamente me arrepentí de pedirle que volara a mí. Debí haberme ofrecido a volar hacia ella, y me habría subido a un maldito avión esa noche. Maldición...

Asunto de la carta: Re: Pensándolo bien/Encuentros

Querida Marie

Vuela a Spokane International.

Que sea el viernes.

Anthony

Bella/Marie

No puedo creer que mi deseo sexual me persuadiera a viajar de última hora a la costa oeste...

No tenía suficiente dinero para pagarlo, y sabía muy bien que no aparecer no era una opción. Conociendo a Anthony, probablemente dejaría toda la comunicación e insistiría en que era un robot.

—¿Cuánto dinero quiere que te preste?— Rosalie chasqueó sus dedos frente a mi cara, sacándome de mis pensamientos.

—Dos mil cuatrocientos veintiséis dólares— dije —Oh, y sesenta y ocho centavos. Es sólo hasta que me paguen a fin de mes.—

—Eso es un montón de dinero, Isabela— suspiró —ya estoy en problemas este mes. ¿Es para una emergencia?—

—¿La posibilidad de tener sexo finalmente cuenta como una emergencia?—

—Aj. No— me miró fijamente —¿Para qué es?—

—Promete no juzgarme primero.—

—Demasiado tarde.—

—Es para un vuelo para conocer a Anthony— dije —por fin vamos a conocernos en persona.—

—Oh, cielos. ¿En serio?— sacudió la cabeza —quiero decir, ¿qué demonios? No voy a financiar un viaje para tener sexo con un extraño, especialmente no a ese precio. ¿Vive en el extranjero o algo así?—

—No, en Spokane, Washington.—

—Entonces parece que deberías llamar a tu padre y preguntarle si puede pagar la cuenta ya que vive a cuarenta minutos de allí— honestamente, lo había considerado, pero sabía que eso lo llevaría a arrastrarme a una de sus fiestas empresariales. Eso, y su esposa definitivamente querría tomarse fotos conmigo. Mi madre perdería la cabeza si las ve publicadas en Facebook.

—Puedes tomar el Mega-Bus— dijo Rosalie —eso o un tren, ¿sabes? De esa manera, si es feo, puedes simplemente tomar uno el mismo día en lugar de esperar un vuelo.—

—Buen punto.—

—Genial, ahora ayúdame— dijo riéndose —la escena de La Bella y la Bestia al estilo perrito no puede limpiarse sola— suspirando, saqué la aspiradora de la habitación y utilicé cada momento libre para buscar billetes de autobús y tren.

Cuando terminé mi búsqueda, me di cuenta de que los únicos autobuses con destino a la Costa Oeste estaban programados para la próxima semana. No tuve más remedio que hacérselo saber a Anthony.

Asunto de la carta: Conocerte en persona

Querido Anthony

Esto probablemente me hará parecer un fraude, pero te aseguro que no lo soy.

No puedo permitirme ir a Spokane en avión este fin de semana, pero puedo tomar el Mega-Bus en una semana y media.

NO te estoy pidiendo dinero, sólo te hago saber que todos los vuelos de último minuto son completamente inasequibles ahora.

Espero que no te molestes por el cambio de fecha y pienses que esto es una excusa.

Voy a comprar un billete de Mega-Bus. (Bueno, después de que respondas y me hagas saber que esto está bien.)

Marie

Asunto de la carta: Re: Conocerte en persona

Querida Marie.

Sí suenas como una estafadora, pero confiaré en tu palabra de que no lo eres.

Ya que no quieres decirme tu verdadero nombre hasta que nos encontremos, no estoy seguro de que haya una forma de enviar el dinero a una cuenta bancaria verificada.

Por otra parte, mencionaste que tenías coin antes...

Si me da tu número de cuenta, te enviaré cinco mil dólares en coin, siempre que aceptes volar en primera clase.

No compres un billete de Mega-Bus, (Prefiero que vengas este fin de semana, yo invito.)

Anthony

P.D.: En la zona de transporte VIP, sostendré un letrero que diga:

"Marie, es un placer conocerte siete meses después..."