ADVERTENCIA FINAL DE LEMON


Inuyasha se encontraba una vez más en una "misión suicida", y claro acompañado de su inseparable sequito, Miroku y Shippo. Y es que esta vez la hermosa miko tuvo la grandiosa idea de festejar el inicio de año, en la actualidad de donde ella es, es tradición juntarse en familia, festejar, saldar deudas, y agradecer correctamente a quienes ayudaron durante el año por terminar, en fin el resultado es que ahora tenemos al trio de tres recorriendo ciertos lugares para hacer llegar una invitación, a ciertos personajes, es por eso que era una "misión suicida", digamos que los invitados, no eran precisamente del agrado del hanyo, pero vamos, de acuerdo a lo que conocemos de Kagome, estamos seguras que se lo pidió de buena forma ¿verdad?, pues no, la miko, "lo chantajeo" tres meses de abstinencia, pues hicieron lo suyo,

«fueron años de años que paso sin ella, tres meses no marcarían la diferencia» pensaba el hanyo completamente triunfante, no cedería, no esta vez, si caía ante ella, dejaría de llamarse a sí mismo "Inuyasha", pero, nuevamente las artimañas delicadas de "ver y no tocar" de Kagome lo dejaron desarmado más de una vez, y ahora tenía que cumplir con la promesa… lo mejor es que, por supuesto, la chica era astuta y sabia jugar muy bien sus cartas, primero cumplía él y después ella…

De los invitados, pues incluían a la pequeña Rin, ya no tan pequeña, y por supuesto compañía, a Ayame, a la que frecuentaba durante este año y la ayudo en varias oportunidades, prometiéndole encontrar una ocasión propicia para reunirse… quien diría, se habían vuelto buenas amigas, todo gracias a que cada vez que se veían era divertido ver lo infantiles que eran sus adorados "esposos", porque si señores, Kagome es la oficial, la única, que no les quede duda. Volviendo a la historia, no nos desviemos...

Gracias a Dios Miroku y Shippo acompañaban al sombrío hanyou, quien para variar maldecía suerte, y a la "circunstancia" que lo obligo a llegar a este punto, fue Miroku quien al llegar a su destino hizo de conocimiento la invitación al estúpido de su hermano mayor, y al sarnoso lobo, quienes tampoco tenían mucho interés en aceptar, pero, que al igual que Inuyasha, generalmente, siempre perdían ante la femenina presencia a su lado.

Llegado el día fuera medio día ya, llegaron primero Ayame y el "sarnoso", luego llego Rin, "el hermanastro" y Jaken, Sango Miroku y Kohaku estuvieron allí desde temprano ayudando con los preparativos, Kagome regreso días antes a su época y compro, golosinas, bebidas, y otras cosas que no no habia en la época antigua, coloco el "Kadomatsu" en las afueras de la cabaña, y pues, la verdad a los presentes les encantaba ver, y saborear las cosas que la miko del futuro traía, eran deliciosas, extrañas y entretenidas.

Había una suntuosa mesa, antigua por supuesto, pero llena de muchos platos diferentes, Kagome los había preparado con esmero dedicando tanto tiempo en ello, ¿para qué?, para que termine siendo devorada por Inuyasha, Koga, Jaken y Shippo, por supuesto Sesshomaru digno, solo recibía lo dado por Rin, Miroku y Kohaku tenían modales y eran bastante educados, las mujeres también comían delicadamente, la mesa que tomo un par de horas en ser decorada, fue destruida en menos de diez minutos, a pesar de destinar una porción para cada uno, terminaron peleando por una porción de cerdo adobado, un pedazo de salchicha y la última de las guarniciones, así paso la comida entre tensiones, disputas usuales y miradas, ¡vaya que todo era normal!.

Después de comer, las mujeres se reunieron en un solo lado comían algo de fruta como postre, mientras hablaban de "cosas de mujeres", Kagome les había traído algunas sorpresas para ellas, en parte esta era su forma de agradecimiento, los hombres, por su lado estaban sentados las miradas se sentían como puñaladas, se generaban las chispas al cruzar miradas…

—¿Qué se le va a hacer? —suspiro derrotado Miroku.

—¡Oh! Es cierto cuñado, mi hermana dijo que olvido la botella con el licor en la cabaña, por si las cosas se ponían tensas, sirvieras un poco —comunico Kohaku

—Dime algo Kohaku, ¿Sanguito le puso algo a la botella?

—no lo sé, no creo que mi hermana sea esa clase de personas

—ah, tienes razón, pero… pero tú debes saber, los exterminadores usan alguna especie de "sustancia" para marear a los youkai ¿cierto? —insistió el monje a su pequeño cuñado

—pues, no estoy seguro si deba decírtelo —dudo— mi hermana se enfadará

—vamos Kohaku, mira el ambiente aquí—señalo el lugar donde estaban los otros tres— me da miedo que empiecen una pelea sin sentido, además será nuestro pequeño secreto —guiño.

—pues hay algo, suele guardarlo en las coderas de su traje, es un adormecedor, solo una pequeña cant…

—eso es suficiente —dejo a Kohaku con las palabras en la boca y corrió a su cabaña, rebusco dentro del traje de su esposa, y encontró su objetivo, abrió las jarras de licor, «un poco no hará daño» pensó, estaba en su labor cuando

—cuñado, recuerda que solo es una pequeña cantidad —el menor de los exterminadores lo había alcanzado preocupado de que algo saliese mal, pero, tal vez su interrupción provoco un desastre mayor, el monje al ser interrumpido dio un sobresalto dejando caer casi todo el contenido del sobre que llevaba en manos

—no te preocupes Kohaku, todo está bien —calmo el mayor, con un escalofrió recorriendo su espalda.

—neee Miroku, Sango me mando para ver si todo estaba bien —llego Shippo

—por supuesto —aseguro— porque todo el mundo duda de mi —suspiro resignado

—por qué te conocemos — dijeron los otros dos presentes

—oh ese es el licor, escuche mencionar a Sango que era una delicia y un solo sorbo era suficiente

—Shippo aún eres pequeño para que lo pruebes —desestimo el monje

—por supuesto que no —le quito el contenedor y corrió, estaba a punto de beberlo y un olor que su olfato detecto como inusual, le dijo que algo andaba mal

—¿Qué sucede Shippo? —cuestiono el monje acompañado de su cuñado, alcanzando al zorrito en medio camino,

—¿Qué le pusiste? —interrogo al monje

—no-no le puse nada —se defendió, quitando de sus manos la peligrosa bebida, llego rápidamente a la no tan animada reunión «con esto estará mejor» pensó, sirvió la preparación en los vasos y se dispuso a repartirlos, le entrego el correspondiente a Inuyasha, Koga, Jaken y a Jaken otra vez, quien representaba en todo a su amo bonito, Shippo tenía en su mano un vaso con una bebida gasificada que Kagome le había dado, del cual le compartió a Kohaku, por su parte Miroku hizo el ademan de tomar el suyo, mientras con un ojo cerrado y el otro abierto, los tres juntos miraban la reacción de los youkais presentes, vigilando que ingirieran el contenido del vaso.

Por instinto cuando alguien tiene algo en la mano se lo lleva a la boca, instinto que compartían Inuyasha, Koga y Jaken, pero algo los detuvo en el trayecto, a todos al mismo tiempo, una gota de sudor recorrió la frente del monje, cerrando sus dos ojos en señal de un supuesto deleite…

—¿Qué demonios es esto? —pregunto Inuyasha

—crees que puedes envenenarnos —acuso el lobo

—tonto humano, acaso no sabes que el olfato de mi amo es el mejor —exclamo el youkai verde

—te lo dije — le susurro Shippo

—me atraparon —dijo, «por lo menos se pusieron de acuerdo en algo» pensó — que se puede hacer —admitió su plan fallido.

—pero por supuesto que esperaban tonto Miroku —hablo Inuyasha seguido de Koga, el alboroto era tal que no pasó desapercibido por las mujeres dentro de la cabaña, las cuales salieron aun riendo, de sabe Dios qué.

—Que es todo este ruido —pregunto la anfitriona

—Koga, otra vez estas buscando pelea —Ayame se acercó al aludido— ¡oh! Esto es perfecto tenia sed —tomo el vaso del lobo

—e-espera Aya… —trato de impedirlo, en cuanto se dio cuenta de que algo faltaba en sus manos, pero era tarde, la aludida por darle la contra se lo tomo de un trago, hasta el fondo

—pero que tonto —se burló el pequeño youkai, seguramente diciendo lo que pensaba su amo

—Sr Jaken, que bueno que tiene dos vasos —una sonriente Rin llamo— debe ser mío —se lo quito y de un bocado lo termino— delicioso, pero es muy poco

—niña tonta que haces —la reacción de Jaken fue demasiado tarde, sentía un escalofrió recorrer su espalda, seguramente estaría muerto en menos de 10 minutos, su mente estaba distraída en la sensación en su espalda, cuando el otro vaso le fue quitado— e-espera

—Rin —fue lo único que dijo Sesshomaru— es suficiente —de hecho, el amo bonito, estaba hablando más de lo normal ante los demás— ¿estás bien?

—de maravilla —respondió Rin

—posiblemente no funciona en humanos —susurro el monje casi imperceptible

—averigüémoslo —dijo Shippo, quien había escuchado lo mencionado antes

—¿eh? —el monje parpadeo dos veces ante lo dicho por el zorro, astuto como de costumbre, Shippo le había quitado el vaso y se lo ofreció a Sango quien venía con Kagome

—ten Sango, Miroku dijo que lo probaras

—nooo —grito el monje mientras observaba como su esposa sujetó el vaso llevándoselo a la boca, e ingiriendo el contenido, trago saliva y pregunto— Sa-sango ¿estás bien?

—eh, si claro ¿Por qué lo preguntas?

—¿Qué idiotas? —se burló Inuyasha, quien estaba en primera fila atento al espectáculo

—¿de qué te ríes Inuyashas? —cuestiono Kagome, al verlo tan divertido y burlón, «definitivamente no sería algo bueno» pensó

—nee Kagome, mira, ves al estúpido de Koga y Sesshomaru —señalo en la dirección de ambos

—sí que con ellos

—Ayame y Rin les darán su merecido cuando se enteren y seguro el tonto de Jaken estará muerto

—¿Por qué pasaría eso?, no comprendo, Inuyasha

—ves lo que tienen en sus manos

—si claro, son los vasos como este —enseño su mano

—pues el licor que tiene esta… —trago saliva, tal vez su neurona se había ido de paseo, y estaba reaccionando tarde, o tal vez escucho mal, "ella dijo un vaso como este", su mirada se posó en el vaso en la mano de la miko, y volteo a ver el lugar donde dejo su vaso— ka go me t-tu —tartamudeo, sintió su alma abandonar su cuerpo, sintió un escalofrió recorrer su cuerpo, y una bomba nuclear explotar en su cabeza, que rayos seria eso no sabía, pero aun así lo sintió

—nee Inuyasha no te entiendo —la voz de Kagome lo saco de golpe de su mundo

—¿te lo tomaste? —tal vez no funcionaba en humanos, se tranquilizo

—pues sí, que crees ¡tonto! —se enfadó— entonces de que te estas riendo

—d-de nada es que —como podría burlarse si el mismo era tan tonto como ellos

Es cierto tal vez no funcionaba en humanos, las cuatro chicas probaron aquel licor "modificado", y estaban bien, que den gracias a Dios, porque así se salvarían cuatro vidas, Koga, Miroku, Inuyasha y Jaken, o tal vez, solo tal vez, el efecto no era inmediato…

—Sesshomaru-sama —exclamo una "alegre" y muy "entusiasmada" Rin— lo amo tanto —abrazo por la espalda al dueño del nombre— ¿también ama a Rin? —pregunto anhelante, pero, no hubo respuesta, el silencio reino en el lugar, por parte en sorpresa y por parte en miedo de ser destazados por el involucrado— lo sabía Sesshomaru-sama no quiere a Rin, Rin es tan tonta— libero de su agarre a aquel demonio y se dejó caer al suelo, llevo sus manos a su rostro tratando de ocultar sus lágrimas.

—Rin —fue lo único que dijo aquel causante de hacerla llorar

—Lo siento —se disculpó, la pequeña— no quise molestarlo yo…

—solo tú sabes lo que siento —confeso, arrodillándose a su altura, después de todo no podía verla llorar, y menos ser él el causante

—no me miente —sollozo Rin, lo vio negar con la cabeza, acto seguido se abalanzo en sus brazos, gesto que el recibió gustoso

Primera víctima en caer, pobre Jaken, y no es que a Sesshomaru le molestara que Rin lo abrazase, por supuesto que no, si es que era él quien la abrazaba más, es solo que, hacerlo delante de todos, preguntar esas cosas, él no podría negarse, pero toda su imagen se estaba destruyendo y pobre de aquel que osará hablar de lo sucedido, definitivamente sentiría toda su furia, eso y más decía su mirada amenazante en especial dirigida a su pequeño hermano…

—¿Qué tanto miran? —

¿quién fue? ¿quién sería el valiente de hablar después de aquella situación?

—Ayame guarda silencio —susurro el lobo a su costado

—¿Acaso te avergüenzo? —respondió con las mejillas sonrosadas

—¿Por qué dices esas cosas?

—Seguramente aun amas a Kagome ¿verdad?

—Ayame cálmate

—No lo hare, además que tiene ella que no tenga yo…

—De-de que estás hablando Ayame —se ruborizo el lobo

—ha pasado tanto tiempo, y aun no tengo descendientes —lagrimas corrieron por sus mejillas— seguro no quieres una familia conmigo

—Ayame eso es porque … —no tenía argumento válido, él se había preguntado lo mismo, pero no ahora, no en frente de todos, ella estaba llorando sin parar...

—No debí obligarte a casarte conmi… —las palabras quedaron ahogadas en un beso, a él nunca se le ocurrió otra forma de calmarla que no fuese besarla, todos aquellas veces pasadas, solo hacía lo mismo, y gracias a Dios aquellas veces estaban solos, o él mandaba a todos fuera para que les dieran privacidad, pero ahora, solo tenía dos opciones o ser la comidilla del perro apestoso y sus amigos o enfrentarse a una Ayame sobria y enfadada, definitivamente por alguna razón la primera opción sonó mucho mejor que la siguiente.

Y la segunda víctima fue anunciada Koga, y estaba claro que se encargaría de matar a aquel monje en primera instancia y en segunda al perro ese, solo para darse el placer de hacerlo…

Mientras todo esto sucedía y sin dar pie a perderse un solo segundo de aquellas entretenidas escenas, un monje sigilosamente trataba de hacer acto de desaparición, tal parece que se dio cuenta que el efecto era tan solo un poco retrasado, y de acuerdo a sus cálculos podría ser el siguiente, y no gracias, el había visto a Sango embriagada y en todas llevaba su "Hiraikotsu" lanzándoselo sin reparo alguno, ah claro, de paso parecía que toda su memoria hacia acto de aparición en la mente de la exterminadora, por lo que creyó oportuna su huida…

—Miroooooku ¿A dónde crees que vas?

—yo-yo solo, es que recordé que olvide algo en la casa Sangui… —grande fue su sorpresa al ver una colita astuta moverse, de quien creyó fue la persona que lo llamo— ¿Shippo? —respiro tranquilo— que crees que estás haciendo, por un momento te confundí con Sango, pensé que ibas a matarme, sabes lo cruel que es, me da miedo

—así que piensa eso de mí

—Sa-sa-sango —tartamudo, al sentir una sombra espeluznante tras suyo y un escalofrió recorrer su espalda «se acabó estoy muerto» pensó— no es eso lo que quise decir, es solo que… —no termino de hablar por que la receptora de su mensaje lo dejo sin decir palabra alguna —Sa-sango ¿Dónde vas Sanguito?

—… —el silencio fue su única respuesta

—Sango dime algo —le decía mientras la seguía, ella se sentó a un costado inmutable, gracias a Dios hace un rato Kohaku se llevó a sus sobrinos a la casa de la anciana Kaede, dejándolos dormir —no seas así y háblame

—… —

—todo es mi culpa —se sentó en reverencia a ella —te juro que jamás voltee a ver a nadie más —el solo empezó a hablar, antes que su memoria hiciese acto de presencia— bueno excepto a aquella aldeana —confeso— y al demonio que tenía apariencia humana, pero solo eso nada mas Sanguito perdóname, sabes que solo te amo a ti —se desvivió en suplicar su perdón, la conciencia lo traiciono— mátame ya, pero no te quedes en silencio — exclamo derrotado

Y la tercera víctima llego, la conciencia lo traiciono y como dice el dicho "el pez por su propia boca muere", cuando Sango este sobria y recuerde lo que le confeso, de seguro lo reviviría para volverlo a matar, aunque decía la verdad, solo la amaba a ella, lástima que la exterminadora le estaba haciendo la ley del hielo.

Los otros dos estaban más que satisfechos, deleitando su vista con aquel espectáculo, bien merecido se lo tenía, después de todo por la culpa de ese monje estaban pasando esta vergüenza

—solo faltas tu Inuyasha —susurro divertido Shippo

—cierra la boca, enano del mal —advirtió, tragando saliva, previniendo lo que sería una masacre con Kagome —esa mujer es tan despiadada para ser humana —afirmo

—Inuyasha —como si al pensarla la invocara, la miko le llamo, pero tal fue la sorpresa que no estaba sucediendo como su mente lo había imaginado

—ka-kagome —la sostuvo en sus brazos, ella lo estaba abrazando— ¿e-estas? —las palabras quedaron suprimidas en el beso que deposito la chica en los labios del hanyo, era un beso de aquellos que levantan pasiones, y la de Inuyasha estaba levantándose, él la apretó fuertemente por la cintura, «esta es mi mujer» pensó, vanagloriándose de la actitud de la chica, definitivamente la amaba, pero acá delante de todos, no era el lugar indicado para hacer travesuras, pudo sentir la mirada expectante de los demás en ellos— Kagome —susurro terminado el contacto

—Inuyasha ¿Por qué? —ella quería seguir besándolo, así que busco sus labios

—Todos nos miran— le volvió a susurrar, esquivando su beso, lo que pasó desapercibido, fue que ella estaba apretando sus puños cada que él le esquivaba hasta que…

—¡Abajo! —grito enfadada.

—me retracto, si es despiadada —aseguro, aun en el suelo, como puede ser «un segundo en el cielo y al otro en el suelo» pensó

—¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo!... ahora si puedes decir que soy despiadada —grito con su ultimo abajo, dejando un maltrecho hanyo en el suelo

Y la cuarta víctima cayo, los otros tres rieron mientras veían a un desparramado Inuyasha,

—mocoso malcriado, se lo tiene bien merecido —hablo primero Jaken

—silencio Jaken —callo su amo bonito

—gracias al cielo Ayame no tiene un poder como ese —empatizo el lobo

—pobre Inuyasha —suspiro resignado Miroku, no estando en mejor posición que el compadecido

Las mujeres quedaron divididas, dos estaban felices, Ayame y Rin, sus amados las habían hecho sentir mejor, pero Sango y Kagome, aún estaban molestas, al parecer ese par estaba siendo afectado de otra forma, las otras dos parejas estaban en su burbuja privada, Jaken, Shippo y Kohaku, eran los mas divertidos de todo, tenían todo para disfrutar, comida, bebidas y un buen espectáculo…

—Sanguito ya no me ignores —rogaba el monje— algo lo que sea dime, algo, sabes que…

—no me amas —dijo al fin sollozando— a ti te gustan todas

—jamás —suspiro derrotado, era culpa suya que ella se sintiera molesta y triste— solo hay una Sango, eres mi amada esposa y mi compañera, eso es lo único que importa, nunca nadie podrá compararse a ti

—no me mienta —replico, digna y sonrojada

—como podría mentirte con este tipo de cosas, siempre fuiste la única —declaro— no como el inútil de Inuyasha, siempre supe que eras tú —esto último hizo reír a la exterminadora, si Inuyasha lo escuchara lo mataría, pero que demonios, valía la pena si su amada esposa le sonreía como siempre, la vio ruborizarse y se sintió tan tentado a besarle, que finalmente lo hizo, ella rodeo su cuello con sus brazos y se hundieron en su beso…

—¿Qué Dijiste Miroku? —salto el Hanyo al escuchar mencionar su nombre, solo para darse cuenta de que las parejas ahora tres estaban en su propio mundo, compartiendo sonrisas, abrazos y besos, si, las tres hasta el estúpido de su hermano, cosa que le provocaba asco, era su hermano, quien podría besarlo, la sola idea lo dejo asqueado otra vez, giro por todos lados y no encontraba a Kagome, le pregunto a los tres solteros, también ignorados, si la habían visto, pero ninguno sabía nada…

—Inuyasha Kagome te matara, la hiciste enfadar —dijo Shippo

—esa niña es tan dominante —agrego Jaken

—al menos mi hermana ya perdono a mi cuñado, espero que la Srta. Kagome haga lo mismo —tranquilizo Kohaku

—pero Inuyasha, tu y yo sabemos que ella te ma…—se le cayó de las manos la bolsa de papas que tenía, instintivamente señalando una dirección con sus dedos

—¿Qué pasa Shippo? —Inuyasha giro siguiendo la indicación del zorrito, y escupió la porción de papas que se llevó a la boca

Una mujer, y no cualquiera, salió de la cabaña que el zorrito señalaba, llevaba una fina tela blanca larga envolviendo su cuerpo

—Inuyasha —llamo, dejando caer esta tela por debajo de sus hombros, hasta quedar abandonada en el suelo, dando paso a otra tela en forma de vestido, está a comparación de la anterior era corta y tan, tan delgada que no hacía falta la excelente visión de ella misma, para ver sugerentemente toda su figura, un vestido escotado, dejando ver la mitad de sus pechos bien definidos, y una falda corta, que dejaba ver lo esplendido de sus torneadas piernas…

—que están mirando —Inuyasha de inmediato y apenas recupero el aliento, salto delante de ella, y la cubrió con sus ropas rojas, vio como los demás pertenecientes al género masculino miraban a la muchacha y tragaban saliva, entre Kohaku y Shippo se tapaban los ojos, Ayame hizo lo mismo con ese lobo suyo, pensando que esa era la forma correcta de usar aquello, que horas antes les había entregado Kagome, Sesshomaru desvió la vista de inmediato mientras Rin se ruborizaba pensando en si le vería igual de bien que a ella esas diminutas ropas, y Miroku por respeto apoyo su cabeza en el regazo de Sango, la que se sonrojo pensando en el uso que la miko les advirtió debían darle a su regalo de agradecimiento, de hecho no eran esas miradas lujuriosas que Inuyasha sabía identificar perfectamente bien, es solo que esa parte de Kagome solo le pertenecía a él, nadie más tenia permitido verlo…

—nosotros mejor nos vamos —exclamaron Shippo y Kohaku, esas cosas aún eran mucho para los pequeños

—nosotros también, esto se pondrá feo —afirmo, Koga levantando a Ayame en brazos, apresurando sus pasos, cosa que quería hacer desde hace un rato que empezó a besarla de esa forma… esta sería la mejor excusa

—amo bonito, no me deje —grito Jaken corriendo tras su amo, quien tomó a Rin por la cintura llevándola lejos

—Kagome-chan nos vemos —guiño Sango mientras dirigía a un monje que iba con los ojos cerrados

Inuyasha suspiro aliviado, cosa que le duro poco, giro al no sentir a la chica tras suyo, cosa que confirmo al ver su traje rojo en el suelo, «debe estar, adentro» pensó, estaba oscureciendo así que sin tiempo que perder, levanto sus ropas y se apresuró a ingresar, la vio de espaldas agachada recogiendo su habitual traje de sacerdotisa, en esa posición le resulto aún más apetitosa «con un demonio» sonrió de lado, esa lujuria en su mirada no pasaría desapercibida por la miko

—¿Qué quieres? —dijo molesta, pues lo que pudo inferir antes es que no le gustaba esa ropa, que había escogido precisamente para él, la cubrió tan rápido que de seguro no era para nada favorecedor…

—a ti —respondió sinceramente, abrazando por detrás a la chica, enredo su mano en su fina cintura, besando su cuello hambriento, absorbiendo por completo aquel aroma que lo volvía loco

—deja de jugar —suspiro la chica en sus brazos, ruborizándose, soltando ligeros gemidos cuando su compañero besaba aquella piel en su cuello

—pero que dices, si recién empieza el juego —advirtió, metiendo sus manos debajo de la fina y corta tela, comprobando lo que hace poco solo suponía, no llevaba ropa interior— así es más fácil —rio

—idiota

Él bajo los tirantes del vestido, dejando al descubierto la otra mitad de sus pechos, los apretó, eran del tamaño perfecto para sus manos, presiono aquel montículo de piel, jugo con sus pezones, ansiaba saborearlos pero aún no, habían pasado tres meses, así que ese cuerpo merecía ser devorado tranquilamente, y sin dejar absolutamente nada desatendido, la mano izquierda estaba en el pecho izquierdo mientras la derecha fue llevada hasta la parte baja, justo entre sus entrepiernas, manoseo aquella zona, reconociendo cada milímetro de su cuerpo, con sus propios pies le ayudo a abrir un poco las piernas, lo suficiente para poder hacer la primera exploración, deslizo cuidadosamente uno de sus dedos por los pliegues de la intimidad de ella, haciéndola gemir y suspirar de placer, esos sonidos eran su perfecta recompensa, ah por supuesto y aquella humedad que su mano derecha experimentaba, no tenía comparación, dejo de masajear aquella zona, introduciendo dos de sus dedos dentro de ella, la humedad era exquisita para él, ella se dejó llevar, ya no ahogaba sus gemidos, era natural ahora soltarlos, sintió los dedos de él en su interior y solo imaginaba lo que sería tenerlo dentro, su imaginación la hizo gemir aún más fuerte, las dos zonas erógenas de su cuerpo estaban siendo atendidas por su amante,

—no pares —ordeno ante la entrada y salida de aquellos dedos masculinos que le brindaban placer, con la base de la palma de la mano, el hanyo empezó a frotar los pliegues de ella, dándole todo el placer que se merecía, cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, detuvo los movimientos, la escucho respirar aceleradamente, la escucho quejarse, la escucho preguntar ¿por qué?

La giro teniendo su rostro sonrojado frente a él, tomo sus labios, en un beso salvaje, introdujo su lengua dentro de la femenina en búsqueda de la de su compañera, apretó sus "mejillas" traseras, a su antojo, y la froto contra su propia erección, emitiendo un gruñido al sentir lo que pronto seria suyo, y ella gimió su nombre en respuesta, dejo sus labios y busco aquellos redondos senos erguidos orgullosamente, como si esperaban por su atención, se puso a la altura de ambos y los tomo, en toda su amplitud, succiono, beso, mordisqueo, lamio, hizo y deshizo en aquel lugar, mientras que con la otra mano manoseaba el otro, su recompensa eran los sonidos de excitación emitidos por la miko, además ¡claro! de su propio placer, y es que solo su piel tenía ese sabor y aroma, ¡Dios! Lo volvía loco, se intercalo para atender ambos senos con el mismo esmero, mientras aquello que lo incitaba más incrementaba su aroma, llevo una de sus manos a la entrepierna de la chica, a sus muslos, golpeaba, masajeaba, apretaba en aquella zona, decidió pasar de tocar a probar, se paró, la cargo y la dejo sobre el futon, él se deshizo de su parte superior, se colocó encima del cuerpo femenino, y la beso apasionadamente, comiéndola por completo, dejándola solo para que ocupe su función de respirar, dibujo un camino de saliva por su cuello, por el valle de sus pechos, por su vientre, hasta llegar a aquel preciado lugar, cuyo huésped era él y solamente él, abrió las piernas de la miko, y se abalanzo como un hambriento por comida, beso aquella zona, sus labios, ese botón de nervios que la volvía loca, lamio entre cada uno de sus pliegues, succiono aquel punto, y metió su lengua dentro, moviéndola circularmente, la mujer prisionera en sus brazos, estaba al borde de perder la cordura, le suplico por que siguiera, mientras llamaba su nombre en un desfogue de placer, el continuaba con su labor, su humedad le indicaba que estaba haciendo un excelente trabajo, levanto sus rodillas hasta la altura de los pechos de la chica, de esta forma tenia mejor acceso a ella, volvió a lanzarse, jalando, mordiendo, lamiendo, invadiendo con su lengua aquel lugar…

—Sigue Inu-yasha —le suplico la miko, pero el desobediente, paro, levanto su mirada hasta sus ojos, pudo ver la frustración en los ojos de su mujer, sonrió divertido, y volvió a besarla, atrapando con ese beso su queja— ¿Por qué paraste? —pregunto con todo el coraje que pudo reunir, pero solo recibió una sonrisa triunfante en respuesta— ya veo —dijo— te estas vengando Inuyasha —seguramente acertó porque el no replico— ¡tonto!, han pasado más de dos meses que, debería recompensarte —sonrió seductoramente

—eso suena mejor —acepto

—bien cariño —dijo sentándose y empujando a Inuyasha, tal cual estaban en una posición anterior, solo que los papeles se invirtieron esta vez— prepárate —le susurro mordisqueando sus orejas ligeramente…

Kagome se puso encima de él frotándose ligeramente a su virilidad, haciendo que su compañero emita gruñidos placenteros a sus oídos, recorrió con sus delicadas manos el formado y musculoso pecho, desato el nudo que cubría su parte baja, explorando dentro encontró aquello que buscaba, lo tomo en sus manos y froto de arriba abajo, lento y suave, al compás de los gruñidos y gemidos de él, podía sentir que con cada movimiento se hacía ligeramente más grande y erguido, palpitante, de pronto paso de tocar a probar, con su boca rodeo la virilidad que le daba placer, succiono y lamio, volviéndolo loco, estaba al borde de la locura, podía sentirlo, su respiración se hizo pesada, al parecer se había contenido mucho, hizo su mejor trabajo, beso desde la base hasta la punta erguida, ansiaba sentirlo, ansiaba tenerlo, pero aún no, faltaba más, lo oyó llamar su nombre, lo escucho seguir gruñendo y gimiendo se alegró de ser ella la causante de su delirio, intensifico las caricias y lamidas en aquella zona, con la boca seguida de las manos…

—Ka..gome —era casi una súplica— no puedo…más…voy a…—ella paro en seco, detuvo las caricias, detuvo las lamidas y se acercó a la boca de su amante— en este juego podemos jugar dos —le susurro.

—sabía que no te quedarías tranquila —la aprisiono con uno de sus brazos rodeando su cintura, dejándola en una posición propicia para invadirla— así es más divertido —sonrió triunfante pues estaba "preparada", con un brazo la inmovilizo de la cintura, mientras con la otra mano tomo su miembro, palpitante, buscando la húmeda cavidad que deseaba tomar —¿lista?— pregunto, o advirtió, sin esperar respuesta de una sola estocada certera la penetro, la escucho gemir, de esos gemidos que lo incitan a continuar…

Él debajo y ella encima, la continúo penetrando, ella se apoyó en sus brazos, para tener una mejor estabilidad, dejándose caer al placer, dejo "inconscientemente" sus pechos a la altura de la boca del hanyo que la poseía de la manera más deliciosa posible, Inuyasha tomo uno de los pechos que ella voluntariamente le ofrecía con su boca, saboreando su sabor, su esponjosidad y su firmeza, mientras continuaba entrando y saliendo de ella, una danza loca sazonada con frenesí y ansiedad…

Pronto y aún sin querer dar por terminado el encuentro, él dejo su labor para besar sus labios en un demandante beso, se incorporó y en esa posición, le haría alusión a su nombre, de rodillas ella en suelo, y el detrás suyo empezó a invadirla nuevamente, la cogió de la cintura, mientras miraba excitándose más, como él mismo entraba y salía de ella, esa vista era incomparable, tomo el diminuto vestido relegado en la mitad del cuerpo de su amante, para inmovilizarla, ella se inclinó más sobre sus brazos doblados, dejándole la mejor apertura a su huésped, dejando que la invadiera, que la poseyera por completo, como amaba esa sensación, estaban a punto de llegar al clímax, él se inclinó ligeramente sobre ella, la abrazo por la espalda, capturando sus senos en el acto, la hizo incorporarse, ambos apoyados en sus rodillas, y unidos por sus partes bajas continuaron en ese delicioso vaivén de caderas, el penetrándola, ella presionándolo ligeramente por dentro, el aferrándose a sus pechos, ella con los brazos en las caderas de él incitándolo a mas…

—voy a

—voy a

Ambos llegaron al clímax, acompañados de jadeos, de gruñidos de gemidos, del sonido del roce de piel con piel, ella se dejó caer, sus piernas estaban débiles, aquel hombre la había hecho suya una vez más, y con un demonio, que delicioso era tenerlo dentro, seria por el licor, seria por el tiempo, pero quería mas… así pasaron la noche haciéndolo en diferentes posiciones, las que aún no habían probado y las que probaron y querían volver a repetir, el volvió a besarla, y poseerla, una y otra vez, ella volvió a recibirlo una y otra vez mas… ambos eran perfectos el uno con el otro.

Así iniciaron una nueva tradición de año nuevo, y sin temor a equivocarme no fue la única pareja, en la guarida de cierto lobo, se desato todo un ritual, en la aldea cerca de su cabaña unos niños dormían plácidamente junto con un zorrito y su tío, además de la anciana dueña del lugar, nadie quería enterarse de lo que pasaba en la cabaña de los padres, y pues Jaken estaba entretenido encontrando el camino de regreso a casa, mientras el regalo de Kagome quedo relegado en el suelo, casi, casi destrozado… ya se imaginaran lo salvaje de la situación…

—ese Miroku, le pediré que me diga que le puso al licor —susurro Inuyasha en voz alta, tal vez solo lo estaba pensando

—¿Qué dijiste?

—no estabas dormida —trago saliva

—me duele la cabeza —parece que los recuerdos, de antes de empezar con la sesión para adultos de la noche pasada, estaban llegando a su cabeza— con un demonio Inuyasha, dime que no salí casi desnuda frente a todos

—pues a mí no me eches la culpa

—eres un desconsiderado —se paró, pero sus piernas le traicionaron tal vez por todo el ejercicio que hizo por la noche

—ten cuidado —se paró para ayudarla— no puede ser que seas tan débil

—es tu culpa —grito— todo mundo me vio, hasta Koga supongo —su último recurso era darle celos

—ese idiota, por supuesto, ahora debe de dolerle más, sabe que solo es mío —sonrió triunfante— además ¿Por qué dices esto si también lo disfrutaste? tal vez deberíamos volver a hacerlo

— Abajo! —y pues suponemos que otra vez estará en abstinencia…


Hola Aqui en primera instancia era para navidad, pero entre la corrección y festividades me gano el tiempo, así se los dejo ambientado a año nuevo ¡Happy New year! muchos éxitos a todos... y se les gusta les agradecería que lo compartan siiiiiiiii