Continuación de esta historia, y porque Onur también sintió cosas cuando vio a Sehrazat... aunque seguimos explorando el lado de ella también...
Capítulo 2
Onur se asomó a la oficina en donde Sehrazat trabajaba, atareada en su ordenador. Pretendió no molestarla, sólo se limitó a observarla. Ella continuó trabajando, totalmente ajena a esta observación y Onur se encontró sonriendo al verla un poco ofuscada con un sector del dibujo que no podía corregir…
De pronto, ella sintió que no estaba sola y cuando desvió su mirada, lo vio en el marco de la puerta y él se puso serio, sintiéndose algo culpable por haberla interrumpido…
-Don Onur…- le dijo y se sonrojó un poco, consciente de que él la había visto hacía unos momentos.
-Lo siento… no quise interrumpir…- le dijo y se perdió en sus ojos.
-No interrumpe…- dijo y se puso de pie, dejando de lado su trabajo. Onur la recorrió con la mirada. Ella no se había acostumbrado todavía a eso, pero no podía decir que se sorprendía, era claro que a él le gustaba mirarla.
Onur entró y se acercó a ella. Sehrazat quiso decirle algo, pero no supo qué, no tenía idea de por qué él había ido a verla…
-Quería preguntarte cómo te sentías en tu nuevo puesto…- le dijo y ella se sorprendió de que él la tratara con más familiaridad.
-Estoy muy bien, muchas gracias…- dijo y sonrió apenas, sentía que no quería cometer errores con su jefe.
-Me alegra… ¿has podido adelantar con el proyecto?
-Así es, bastante…- esta vez sí sonrió, estaba orgullosa.
-¿Vamos a almorzar y me pones al tanto? - dijo y sonrió cuando ella asintió.
-Como diga...
-¿Como diga? ¿Qué pasa? ¿no tienes hambre?
-No… no es eso… digamos que… no quiero alterar su descanso en el almuerzo con temas laborales…
-Te diré qué haremos… me contarás lo del proyecto luego del almuerzo…- le dijo y alzó las cejas.
-Bien… avíseme cuando vuelva, le llevaré el archivo…- dijo y bajó la cabeza, algo desilusionada.
-No… creo que no entendiste…- dijo sacudiendo la cabeza- tienes razón, la hora de almuerzo es de descanso, así que nos la tomaremos… y cuando volvamos, me pondrás al tanto… ¿vamos?
-Don Onur…
-Sehrazat… vamos a trabajar juntos, quiero conocerte… y para hacerlo debemos charlar un poco…
-Está bien…- dijo y buscó su abrigo.
Onur asintió y salió para esperarla. Le pidió a su chofer que le dejara el auto y condujo hacia un pequeño restaurant que quedaba cerca de Binyapi…
Pidieron el mismo menú para ambos y Onur comenzó a contarle sobre los distintos contratos que la empresa estaba manejando… pero de pronto, cuando Sehrazat se iba distendiendo, se detuvo en seco…
-La idea era descansar y estamos hablando de trabajo…
-No se me ocurre de qué podríamos hablar…
-Es cierto… déjame pensar... cuéntame… ¿siempre has querido ser arquitecta?
-Siempre…- dijo ella y sonrió. Él sonrió también y ella sintió que todo desaparecía a su alrededor.
-Eso es vocación… por eso eres tan buena profesional…
-He pasado por muchas cosas en la vida… digamos que mi trabajo fue siempre mi constante…- dijo y luego se arrepintió, le estaba dando pie para indagar sobre su vida…
-¿Malas relaciones? Déjame decirte que estamos en el mismo club…- dijo él y ella se sonrojó.
Se mantuvieron en silencio un momento…
-¿Conoces Dubai? Supongo que tendremos que viajar cuando el proyecto esté terminando…
-No conozco, siempre quise hacerlo… pero no tuve oportunidad…
-Es un bello lugar… la tierra de las Mil y Una Noches…- le dijo y ella sonrió.
-Por favor, dígame que no bromeará sobre mi nombre…
-Debes estar cansada de esos comentarios…- dijo él en tono más divertido y ella asintió.
-Digamos que no son demasiado originales…-dijo y cuando lo vio tensarse un poco, agregó- en general…
-Puedo intentar ser original…- dijo y sus ojos centellearon.
-A ver…- dijo ella sintiéndose valiente.
-Comencé a leer Las mil y una noches cuando mi padre nos dejó, tenía 12 años… de inmediato me ayudó a sentirme en otro mundo, uno más interesante… y me enamoré de Sehrazat y de su valentía para enfrentar al rey… las historias de ese libro me siguen acompañando aún hoy… y reconozco que recuerdo varias de sus líneas…
-Es verdad…- dijo complacida- fue original…
-¿Has visto? - le dijo él y alzó las cejas.
Otra vez se quedaron callados un momento mientras comían, el silencio era más confortable ahora…
-¿Conoces a Bennu de la universidad?
-Así es… hemos cursado algunas materias juntas… una compañera y amiga increíble… muy profesional…
-Lo sé… la perfecta compañera para Kerem…
-Así es… ella me ha contado que se complementan muy bien con don Kerem…- asintió Sehrazat.
-Muy buena elección…- dijo Onur.
-Espero que nuestra asociación pueda funcionar también…
-Estoy seguro de que sí… he estado esperándote… quiero decir… esperando una profesional adecuada a mis intereses…
-Entiendo…- dijo ella y se quedó mirándolo. Su corazón latía aprisa y estaba segura de que él podía escucharlo. Eso le daba miedo, porque él, más allá de su interés por ella, de sus miradas, no parecía querer ir más allá, y aunque Sehrazat se repitiera que era mejor así, era innegable que él le interesaba y mucho…
Cuando volvieron a la empresa, Onur se fue a su oficina y ella terminó de retocar unos detalles antes de llevarle el proyecto.
Golpeó la puerta y lo vio hablando por teléfono. Él le indicó que lo esperara un momento y cuando la conversación terminó, él se puso de pie y se sentaron uno al lado del otro, en la mesa, frente al escritorio.
Ella le mostró los planos de lo que había hecho y le dio las explicaciones… él le mostró un par de dudas, que ella prometió arreglar y ambos sonrieron satisfechos…
-Me gusta que interpretes mis requerimientos fácilmente… tienes una solución para todo…- le dijo él y sonrió ampliamente.
-Muchas gracias… - dijo ella y se permitió mirarlo de cerca, más allá de todo, no era algo tan grave demostrar que ella también disfrutaba de su compañía.
-Bien… no te molesto más, te has pasado el día conmigo y seguramente te he atrasado…
-No se preocupe, don Onur…- le dijo ella y se puso de pie.
-Sehrazat…
-Dígame…
-¿Hay alguien que te espera en casa? - le dijo y ella sintió que su piel se erizaba.
-¿Se refiere a una pareja, un marido? - intentó comprender ella, de ninguna manera podía saber él sobre su hijo.
-Por supuesto…
-No… no tengo a nadie…- le dijo y sus piernas temblaron levemente al ver la cara de alivio, un poco disfrazada que él puso.
-Bien…- dijo y aclaró la garganta- te pregunto esto porque la puntualidad es muy importante para mí…
-Claro… no se preocupe, también lo es para mí…- dijo y le dedicó una sonrisa antes de irse.
Llegó a su oficina y encontró a Bennu hablando por teléfono. Inspiró hondo y trató de calmarse. Se estaba convirtiendo en una tortura trabajar para ese hombre, una dulce tortura…
Bueno, espero que les siga gustando! Gracias por leer!
