Antes que nada y porque no me acuerdo de si ya lo aclaré, quería contarles que esta historia es una reversión de cómo se conocieron Sehrazat y Onur y como se desencadenaron los hechos hasta la noche negra. Explico esto porque como se darán cuenta, necesito llegar a ese punto de alguna manera... y es por medio de los desencuentros y de todos los problemas que surgieron entre ellos...

Capítulo 6

Onur se asomó a la oficina y vio trabajando a Sehrazat. Sintió pena por todo lo que ella le había hecho sentir esos primeros tiempos en lo que se habían conocido y sacudió la cabeza.

-Sehrazat…- dijo en tono neutro y ella alzó la cabeza. Su mirada era distinta, parecía triste, melancólica y Onur sintió deseos de reírse, esperaba que ella estuviese arrepentida de haber perdido la oportunidad de estar con él…

-Dígame…- dijo en voz baja ella y fingió rascarse el ojo con suavidad para no correr su maquillaje, pero en realidad secaba una lágrima.

-Necesito que te apures con los detalles del proyecto… no estamos llegando a tiempo con la entrega…

-Don Onur…

-No te quejes, tú puedes hacer más rápido… y sino te convendría quedarte después de hora… a no ser que tu amigo no te lo permita…

-No hace falta que me haga recomendaciones… terminaré el proyecto lo antes que pueda… solo necesitaba que usted aprobara estas modificaciones…- dijo y él se acercó despacio, su mirada gélida, sin emoción.

-Déjame ver…- le dijo y se inclinó a su lado.

Entrecerró los ojos al sentir el aroma de su perfume. Ese perfume que él había aprendido que era de ella, no demasiado intenso, suave, floral… tan personal…

Ella se dio el lujo de mirarlo un momento, mientras esperaba que él viera esos detalles que le mostraba.

-No entiendo lo que veo… ¿qué es lo que modificaste?

-Los puntos rojos que ve sobre el plano…- dijo y deslizó una mano, apenas rozando su brazo para indicarle en la pantalla del ordenador- esos son los caños por donde circulará la electricidad de aire acondicionado… en el plano original…

-Sehrazat… estos son detalles, no me preocupan, seguramente si tú decidiste cambiarlos, es porque sabes que es necesario… ¿hay algo realmente importante que quieras mostrarme?

-No… bueno… más detalles…

Onur sacudió la cabeza y la miró. Ella se perdió en sus ojos, de alguna manera buscando esa mirada franca, confiada y amorosa que él le había dedicado al principio.

-Estoy demasiado ocupado para todo esto….

-Discúlpeme…

-¿Te quedarás trabajando hasta tarde?

-Lo haré… ¿usted también?

-No… tengo una cita… es impostergable… mañana temprano te veré en la reunión de directivos…

-Don Onur… mañana temprano tengo un turno médico…

-¿Estás enferma? - le preguntó en el mismo tono frío.

-No, no… es solo un control…

-Y no puedes cambiarlo…

-Hace un mes que lo conseguí, es un poco difícil… además es una hora antes, así que llegaré a horario…

-Bien… espero que lo hagas… sabes que detesto que llegues tarde…

-Don Onur… le estoy diciendo que llegaré… pero si no lo hago…

-Me pondré de muy mal humor…- dijo y la dejó allí, algo angustiada.

La realidad era que no tenía un turno para ella, sino con el médico de Kaan. Tenía que hablar con ella para explicarle los pasos a seguir. Esos días se había confirmado el temido diagnóstico de leucemia y a pesar de que Kaan estaba relativamente estable, Sehrazat estaba muy preocupada por todo lo que venía…

Terminó con lo que le había prometido a Onur y se fue a su casa. Le envió un mensaje de texto para avisarle que el proyecto había quedado sobre su escritorio y no pudo saber si él lo había recibido porque no le contestó.

Se quedó contándole un agradable cuento con sus títeres a Kaan y luego se fue a dormir, angustiada…


Se levantó temprano y llegó también temprano al médico para que todo terminara rápido y así ir a la reunión en Binyapi. Las noticias la deprimieron, pero el médico le aseguró que harían todo lo posible por encontrar un donante para su hijo y que ya estaba en la lista de quienes buscaban donantes desde que habían tenido los resultados, diez días atrás…

Cuando estaba a mitad de camino se dio cuenta de que, aunque había hecho un esfuerzo no llegaría a la reunión. Se preguntó si toda la tortura que seguramente viviría por no poder cumplir con puntualidad sería necesaria e importante. Quiso ir a su casa y esconderse, no pensar en nada más… pero supo que necesitaba más que nunca una fuente laboral para poder garantizarle el tratamiento necesario a su hijo…

Llegó veinte minutos tarde y cuando abrió la puerta de la sala de reuniones, Onur le dirigió una mirada fría…

-Disculpen la tardanza…- dijo aún acomodándose la ropa, incómoda ante la mirada de todos.

-¿Acaso no tienes despertador? - le dijo Onur y Bennu la miró con tristeza.

-Así es, don Onur… ayer le dije que tenía un turno médico… tomó más tiempo de…

-No importa… ya llegaste tarde… por favor vayamos a lo importante…

Sehrazat se sentó incómoda en su asiento y escuchó vagamente lo que ocurría…

Un rato después, Onur le pidió que comentara los avances del proyecto y se puso de pie, para explicarlo mientras veían una filmación…

Onur la escaneó con la mirada y sintió que su sangre hervía cuando se la imaginó en brazos de ese hombre, aquel que la había visitado allí mismo…

No podía dejar de mirarla, no podía concentrarse…

-¿Por qué no te sientas, así podremos ver mejor todos? - le dijo y ella bajó levemente la cabeza y asintió.

La reunión continuó, pero ninguno de los dos se pudo concentrar realmente.

El resto del tiempo transcurrió sin otras alteraciones porque no volvieron a cruzarse y Bennu intentó hacerla sentir mejor a su amiga…

Ese día Sehrazat llegó temprano a su casa, aprovechando que don Onur se había retirado también más temprano…

Y cuando charlaba con su hijo para distraerlo un rato, al poco tiempo de llegar, recibió la noticia de que habían encontrado un donante…

Se emocionó muchísimo, sobre todo porque creyó que todo eso tardaría mucho más, pero el médico le hizo hincapié a que lo habían anotado en la lista rápidamente y además habían tenido muchísima suerte…


Al otro día, tempranísimo fue a verlo y allí se encontró con la dura realidad de que necesitaría doscientos mil dólares para el tratamiento.

Llegó a Binyapi hecha una pila de nervios, no podía creer que la salud de su hijo saliera tanto, se puso a hacer cuentas y de dio cuenta de que con mucho esfuerzo solo llegaría a reunir la cuarta parte…

Le contó a Bennu, que la ayudó a pensar y la convenció de ir a ver a su ex suegro…

La realidad es que la pasó muy mal, pero hizo todo lo que pudo. El hombre la trató con su acostumbrada frialdad y su mujer, doña Nadide solo la miró con tristeza y algo de pena…

Se fue sin nada y subió llorando, empapada en lluvia y lágrimas al auto de Bennu.

Volvió a su casa y no durmió casi nada, su mente no hacía otra cosa que cuentas y suposiciones de lo que podría hacer…

Se quedó dormida pensando en qué hubiera pasado si ella le hubiese contado la verdad a don Onur…


Bueno, ya queda poco, si no calculé mal, en dos capítulos tendremos el final, espero que les siga gustando! Gracias por leer!